INTERNACIONAL
Hamas exigió un alto el fuego permanente y la retirada del ejército israelí de Gaza para cerrar un acuerdo

La delegación de Hamas en las negociaciones que continúan este martes en Egipto aseguró que es necesario un “cese al fuego permanente” y la “retirada completa del Ejército” israelí de Gaza para alcanzar un acuerdo de paz.
Fawzi Barhoum, uno de los portavoces de Hamas, insistió en que solo habrá un acuerdo si el fin de la guerra es definitivo e Israel abandona el territorio palestino.
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La posición del grupo islámico fue difundida en una intervención transmitida por sus canales oficiales, en coincidencia con el segundo aniversario de los ataques contra Israel que causaron 1200 víctimas y más de 240 secuestrados.
El grupo también pidió “la entrada sin restricciones de ayuda humanitaria”, que se garantice el regreso de los desplazados a sus zonas de residencia, el “inicio inmediato de un proceso de reconstrucción integral bajo la supervisión de un organismo nacional palestino de tecnócratas” y que se cierre un “acuerdo justo de intercambio de prisioneros”.
Hamas acusó a Israel de obstruir las negociaciones
Por otro lado, Barhoum alertó contra los supuestos intentos del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, de obstruir la actual ronda de negociaciones.
Las conversaciones indirectas entre Israel y Hamas comenzaron el lunes en Egipto para discutir los términos del plan de 20 puntos, propuesto por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para poner fin a la guerra.
El enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, y Jared Kushner, yerno de Trump, participan en las conversaciones.
El presidente estadounidense, Donald Trump (Kenny Holston/The New York Times)
De acuerdo con el plan de Trump, la primera fase -que centra las negociaciones en Egipto- estipula la liberación por Hamas de todos los rehenes israelíes, vivos y muertos, que el grupo islamista mantiene retenidos desde su ataque en territorio israelí del 7 de octubre de 2023 a cambio de la excarcelación por Israel de cientos de palestinos.
El plan del presidente republicano propone el fin inmediato de la guerra, la liberación de los rehenes de Hamas y la formación de un gobierno de transición para Gaza.
La propuesta también contempla la desmilitarización de la Franja y la posibilidad de negociar en el futuro un Estado palestino, algo descartado, sin embargo, por el primer ministro israelí.
Israel recuerda a las víctimas de la matanza de Hamas
Israel conmemora este martes el segundo aniversario del sangriento ataque de Hamas que el 7 de octubre de 2023 desencadenó la guerra en Gaza.
Hace exactamente dos años, al término de la festividad judía de Sucot, milicianos del movimiento islamista lanzaron un ataque sorpresa en lo que fue el día más mortífero en Israel desde su creación en 1948.
Protegidos por un diluvio de cohetes disparados desde la Franja, miles de combatientes de Hamás y otras organizaciones palestinas destruyeron la barrera fronteriza con Israel y asaltaron comunidades agrícolas, bases militares y una gigantesca fiesta organizada en el desierto.
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El ataque causó la muerte de 1219 personas, en su mayoría civiles, según un recuento basado en cifras oficiales israelíes. Hamás se llevó a 251 rehenes a Gaza, de los cuales 47 siguen cautivos, incluidos 25 que, según el ejército israelí, han fallecido.
A las 06H29 (03H29 GMT) de este martes, la misma hora a la que Hamás lanzó su ataque en 2023, familiares de los fallecidos en el festival Nova guardaron un minuto de silencio en el lugar por las más de 370 fallecidos allí.
“Estoy aquí para estar con ella, porque es la última vez que estuvo viva, aquí con su prometido, Moshé”, también asesinado ese día, dijo Orit Baron, de 57 años, madre de Yuval Baron, una de las víctimas.
Otro momento importante de la conmemoración tendrá lugar en la noche en Tel Aviv, donde está prevista una ceremonia organizada por las familias de las víctimas en la llamada plaza de los Rehenes, epicentro de la movilización para la liberación de todos los cautivos en poder de Hamás.
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INTERNACIONAL
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Nueva ola
INTERNACIONAL
Presentan denuncia por presunto maltrato y abuso en albergue en Panamá

La diputada Alexandra Brenes, presidenta de la Comisión de la Mujer, la Niñez, la Juventud y la Familia de la Asamblea Nacional, presentó una denuncia ante la Procuraduría General de la Nación contra la directora de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (SENNIAF), Ana Fábrega, y otros funcionarios, por presuntos delitos vinculados a abuso sexual, maltrato a menores e incumplimiento de deberes de servidores públicos.
La acción se produjo tras una visita de inspección realizada por la comisión legislativa al CAI de Tocumen, un albergue estatal ubicado al este de la Ciudad de Panamá. Tras el recorrido, Brenes reportó “irregularidades” relacionadas con el estado de la infraestructura, la falta de personal idóneo y la convivencia de niños, niñas y adultos dentro del mismo espacio, un punto que, según dijo, no se ajusta a estándares de protección.
Brenes sostuvo que la denuncia se fundamenta en correos, informes y reportes internos que, según explicó, ya habían sido enviados a niveles jerárquicos de la institución y advertían sobre presuntas situaciones de negligencia y vulneración de derechos.
La diputada pidió al Ministerio Público “celeridad” en el trámite y llamó a que los funcionarios que conozcan hechos de este tipo denuncien, al advertir que el silencio puede convertirse en complicidad por omisión.
Junto a la diputada compareció César Augusto Pérez, identificado en reportes de prensa como exdirector de Prevención del SENNIAF y encargado del CAI de Tocumen, quien aseguró haber sido separado del cargo por “pérdida” o “falta de confianza” luego de elevar alertas internas sobre supuestas irregularidades.

Pérez dijo que sus comunicaciones fueron presentadas “por escrito” y que no buscaban atacar a la institución, sino mejorar condiciones para los menores bajo custodia estatal.
SENNIAF, por su parte, respondió públicamente que la visita de la comisión al CAI se desarrolló con normalidad y conforme a procedimientos establecidos para la protección de niños, niñas y adolescentes.
La entidad indicó que ese tipo de recorridos se han venido realizando desde diciembre, incluyendo inspecciones a albergues privados en Santiago, Coclé y Chiriquí, y que durante el recorrido en Tocumen los diputados fueron acompañados por la directora general, Ana Fábrega, además de personal técnico y administrativo.
En su posición institucional, SENNIAF también recordó que los albergues se rigen por disposiciones específicas de funcionamiento y resguardo, y que las visitas deben coordinarse previamente con listados de visitantes (nombre, cargo e identificación) para las verificaciones correspondientes, priorizando el bienestar y la confidencialidad de los casos y evitando cualquier forma de exposición de los menores.
Mientras avanza el trámite de la denuncia, Brenes anunció que la comisión elaborará un informe con observaciones del recorrido y lo remitirá a las instancias correspondientes, además de enviar notas para que la Comisión de Presupuesto evalúe la situación del centro. La diputada recordó que SENNIAF está adscrita al Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) y pidió atención directa al tema.
El caso vuelve a colocar en el debate público el funcionamiento de albergues estatales y los mecanismos de supervisión. En los próximos días, el curso del proceso dependerá de las actuaciones del Ministerio Público y de la documentación que, según la diputada, fue incorporada como sustento de su denuncia, así como de los hallazgos que la comisión legislativa formalice en su informe técnico.

Entre 2021 y 2023 ya se habían conocido alertas e investigaciones vinculadas a irregularidades en albergues supervisados por el Estado y la SENNIAF, que motivaron acciones de control y pronunciamientos públicos.
En febrero de 2021, la Defensoría del Pueblo solicitó a la Asamblea Nacional que se remitieran informes preliminares sobre maltratos a menores en albergues bajo la supervisión de la entidad, lo que dio paso a investigaciones sobre presuntas vulneraciones de derechos en varias instalaciones destinadas a niños y adolescentes.
Un escándalo similar marcó los primeros meses de 2021, cuando un informe parlamentario reveló condiciones “infrahumanas” en centros de acogida para menores supervisados por la SENNIAF, donde se documentaron casos de abusos físicos, sexuales y psicológicos hacia decenas de niños y adolescentes. La comisión legislativa que investigó esos hechos trasladó conclusiones a la Procuraduría General de la Nación para que se abriera una investigación penal, y surgieron cuestionamientos sobre la capacidad institucional para garantizar seguridad y protección en los albergues estatales.
Además, en 2023 la Procuraduría General de la Nación confirmó una condena de 60 meses de prisión a una exfuncionaria de la SENNIAF por el delito de maltrato a un menor en un albergue, como parte de casos que han transitado en el sistema judicial.
INTERNACIONAL
Ella fue la que enfureció, aterrorizó y moldeó a Arundhati Roy

A la larga y sonora lista de madres difíciles de la literatura —la Sra. Bennet; Joan Crawford; Rose Hovick; ¡vaya, Medea!—, ahora añadamos a Mary Roy. A la Sra. Roy, a ustedes. Y, lo más revelador, a su propia hija.
Esa hija es Arundhati Roy: la autora y activista india que irrumpió en la lista de los más vendidos en 1997 y ganó un Premio Booker a los 36 años por su primera novela, El Dios de las Pequeñas Cosas, la brillante historia de una familia atribulada. Su segunda novela, de mayor tinte político, El Ministerio de la Máxima Felicidad, se publicó 20 años después, tras numerosos libros de no ficción.
Esperemos que las nuevas memorias de Roy, Mother Mary Comes to Me, no sean la piedra angular de esta carrera poco convencional (estudió arquitectura y también escribió y actuó en películas), pero ciertamente es una piedra angular: sólida y pulida en su descripción de una monstruosidad fundacional.
Aunque carecía de riquezas materiales, la majestuosa Mary Roy emerge de estas páginas como una madre imperiosa y volátil, una “gánster” similar al famoso Roy de la televisión, Logan, de Succession: lanzando vajilla, profiriendo insultos y golpeando a su hijo, Lalith, por unas calificaciones mediocres, con una regla de madera hasta romperla. Él creció y prosperó como un extrovertido magnate de la pescadería, pero hasta el día de hoy su hermana, alabada por sus excelentes calificaciones, encuentra un poco incómoda la fama.

“Cuando me brindan o me aplauden, siempre siento que alguien más, alguien tranquilo, está siendo golpeado en la otra habitación”, escribe, y —asintiendo con la cabeza hacia su bien establecida conciencia social— “si te detienes a pensarlo, es cierto, alguien lo está siendo”.
La Sra. Roy falleció en 2022 a los 88 años. Aquejada de un asma terrible, en sus últimos años siempre la seguía un “súbdito asustado que llevaba su inhalador para el asma, como si fuera una corona o un cetro”. No solo prohibió las perchas de alambre; le contó a Arundhati (de soltera Susanna) que había intentado abortarla con una. Y como eso no funcionó, deseó haber abandonado a su hijo, “una piedra de molino al cuello”, en un orfanato.
“¡Fuera!” era un edicto frecuente, desde casa o en el coche. “¡Perra!”, exclamó Mary después de que Susanna, de 9 años, colgara accidentalmente su nuevo teléfono de baquelita durante una conversación.
Cuatro años después, la niña regresó a casa de un internado militar y encontró a su amada pastora alsaciana, Dido, llamada así por la reina de Cartago en la obra de Christopher Marlowe, muerta a tiros. El delito: aparearse con un perro callejero.
Veamos los puntos fuertes de este personaje complejo. Su Waystar Royco fue Pallikoodam, la renombrada escuela que fundó en un antiguo Rotary Club de Kottayam en 1967. Colaboró con un misionero cristiano, quien se marchó rápidamente tras la llegada de profesores de Bharatanatyam, una forma de danza clásica india (“pagano, anticristiano e inaceptable”, resopló el misionero). El intelecto de Mary era amplio y generoso: le contaba a su hija sobre los conflictos mundiales, leía a Rudyard Kipling y cantaba Ol’ Man River.
Tras reconstruir las nuevas instalaciones de la escuela en un terreno de tres acres, finalmente persuadió a la Corte Suprema de su país para que anulara una sentencia contra los estudiantes que interpretaban la ópera rock de Andrew Lloyd Webber y Tim Rice, Jesucristo Superstar. Ya había presentado una demanda con éxito contra una ley que negaba a las hijas los derechos sobre la propiedad de su padre.

El patriarcado le falló a María. Su propio padre, un elegante entomólogo del gobierno imperial, también había sido violento; en una ocasión, le partió el cuero cabelludo a su esposa, una violinista consumada, con un jarrón de latón y le destrozó el instrumento. El hermano de María, G. Isaac, fue becario Rhodes y fundó una fábrica de encurtidos; su gusto por las mujeres jóvenes inspiró a María a llamarlo Humbert Humbert.
Se casó con el primer hombre que pudo para huir de su familia de origen, y resultó ser un alcohólico ausente, así que se divorció de él, pero conservó el apellido. Micky Roy era hijo de un boxeador, cuyo encanto irresponsable, cuando aparece, tiene un toque de Johnny Nolan, el camarero cantante de Un árbol crece en Brooklyn.
Estos familiares y sus dinámicas se describen con extraordinaria precisión, hasta llegar a las grotescas historias rabelesianas del cuidado de ancianos, con su madre usando un timbre de llamada junto con sus gafas de sol Christian Dior. También lo es la inevitable despedida de Arundhati, quien se reinventa con la ayuda de Janis Joplin y los Beatles (nótese el título del libro), mientras “literalmente vive del aire”.
La inspiración significa respirar, algo que para Mary Roy siempre fue un esfuerzo. Su hija compara el proceso de escribir El Dios de las Pequeñas Cosas, que contenía algunos elementos autobiográficos, con “esculpir humo”. Pero sus descripciones de la defensa pública —contra las pruebas nucleares, las presas, las violaciones en grupo— llegan aquí más como tormentas de polvo: acontecimientos urgentes e impresionantes que perturban el microclima de este libro.
El dinero y su moralidad son consideraciones constantes en Mother Mary Comes to Me. Tras una infancia de abusos y privaciones materiales, Roy nada en dinero y crea una fundación benéfica para lidiar con los excesos: “mis locas regalías”.
Ingresando a su padre en un centro de rehabilitación: “¡Gracias a Dios por las regalías!”. Su hermoso apartamento en Delhi: “Mi casa de la realeza, comprada íntegramente con las ganancias de la literatura. Un lugar peligroso para mí … Uno del que nadie puede obligarme a salir. De vez en cuando beso las paredes y levanto una copa y un dedo medio a mis críticos, que parecen pensar que para escribir y decir lo que digo debo vivir una vida de pobreza falsa y autoinfligida”.
Puedes ver a Mary en ese dedo medio, pero ella también puso el Roy en “realeza”.
Fuente: The New York Times
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