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Andriy Shevchenko y el recuerdo del error que cambió su carrera: “El fútbol es hermoso por eso”

Andriy Shevchenko confesó que aún revive con intensidad el recuerdo de la noche en que el AC Milan dejó escapar una de las finales más memorables de la UEFA Champions League. Aquella jornada de mayo de 2005 en Estambul, donde el Liverpool remontó un 3-0 adverso y conquistó el título en una definición por penales, marcó un antes y un después en la carrera del goleador.
Dos décadas después, el legendario delantero ucraniano reconoce el peso emocional de esa derrota y el impacto que tuvo en su trayectoria deportiva: “Nunca hay que dar nada por sentado”, reflexionó.
El AC Milan, dirigido por Carlo Ancelotti, llegaba a la final de la Champions League 2005 como favorito, con una plantilla plagada de estrellas y el recuerdo fresco de la gloria europea obtenida en 2003.
En el estadio Atatürk, el conjunto italiano comenzó de forma arrolladora: Paolo Maldini abrió el marcador en el primer minuto y, antes del descanso, Hernán Crespo anotó dos veces, dejando el 3-0 parcial que parecía sentenciar el partido.
“Estábamos 3-0 arriba al descanso, luego siguieron seis minutos de pesadilla”, reconoció Shevchenko en diálogo con la revista FourFourTwo.

El propio delantero describe aquel tramo como una sucesión de hechos difíciles de asimilar: “En ese período, entregamos nuestra ventaja de tres goles, pero también hay que dar crédito a Liverpool por la fe ciega que tuvieron en su remontada. Sus hinchas nunca dejaron de animarlos desde las tribunas”.
La reacción del conjunto inglés, liderado por Steven Gerrard, se tradujo en tres goles en menos de diez minutos: el propio Gerrard, Vladimir Smicer y Xabi Alonso igualaron el marcador, forzando la prórroga y, posteriormente, la tanda de penales

Lejos de relajarse, los jugadores del Milan intentaron recomponerse tras el golpe anímico. “La gente puede pensar que nos relajamos con el 3-0, pero eso no es verdad. Estábamos concentrados y no subestimamos al Liverpool”, aclaró Shevchenko, quien recuerda que durante el entretiempo el plantel habló específicamente de mantener la concentración porque aún quedaba un tiempo completo por jugar.
En la prórroga, el atacante ucraniano tuvo en sus pies la posibilidad de cambiar la historia. “La final fue extraña. Si pudiéramos obviar esos seis minutos, jugamos un gran partido. Dominamos, generamos ocasiones y tuve una doble oportunidad en el tiempo extra que Jerzy Dudek inexplicablemente salvó”, relató sobre aquella jugada en la que el arquero polaco se agigantó bajo los tres palos.
“El fútbol es hermoso por eso. Nunca hay que dar nada por sentado”, repitió, subrayando la imprevisibilidad que define a este deporte.
La definición desde los once metros selló el destino de la final. Shevchenko, que en la final de 2003 había convertido el penal definitivo para darle la Copa al Milan frente a la Juventus, volvió a asumir la responsabilidad de ejecutar el último disparo para su equipo.

Aquella vez, el contexto era radicalmente distinto: “Sí, estaba nervioso, y noté que Dudek hacía algunos movimientos extraños en el arco. Mi disparo terminó demasiado cerca del centro del arco, y él lo atajó con la mano izquierda”, recordó el ucraniano sobre el penal que significó la consagración del Liverpool.
El peso de ese error trascendió lo futbolístico. “Entender que no siempre se gana es otra lección valiosa en la vida. Todo gran atleta ha fallado en algún momento”, reflexionó.
Para ilustrar su punto, citó a Michael Jordan, quien solía explicar que antes de alcanzar la cima había fallado miles de tiros libres: “Hay que aceptar la derrota como parte del camino”.

“La derrota enseña más que la victoria. Aprendí que el fútbol, como la vida, está lleno de momentos impredecibles, y que el éxito nunca está garantizado”, sentenció Shevchenko confesando que aquella noche en Estambul fue la más amarga de su carrera, pero también la más formativa.
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Rubio se reúne con el primer ministro Orbán en Hungría para impulsar acuerdos energéticos y reforzar la cooperación bilateral

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, llegó a Budapest para reunirse con el primer ministro Viktor Orbán, en el tramo final de una gira por Europa marcada por la seguridad, la guerra en Ucrania y el respaldo político de Washington al líder húngaro en plena campaña electoral.
La visita se produce antes de las elecciones legislativas del 12 de abril en Hungría, donde Orbán enfrenta un desafío relevante por parte de la oposición. Las encuestas ubican al partido gobernante Fidesz por detrás del TISZA, encabezado por el dirigente opositor Péter Magyar.
Rubio aterrizó en la capital húngara el domingo por la noche y tiene previsto mantener conversaciones este lunes por la mañana con Orbán antes de regresar a Washington. La reunión sigue a su participación en la Conferencia de Seguridad de Múnich y a su visita a Bratislava, donde se habló con el primer ministro eslovaco Robert Fico, otro dirigente nacionalista cercano a la Casa Blanca.
El presidente estadounidense Donald Trump expresó su respaldo al mandatario húngaro días antes del encuentro. En una publicación en redes sociales, destacó que Orbán logró resultados “fenomenales” en Hungría y le deseó suerte de cara a los comicios de abril.
En Budapest, Rubio y el ministro de Exteriores húngaro, Péter Szijjártó, tienen previsto firmar un acuerdo de cooperación en materia de energía nuclear. Según el jefe de comunicación internacional del Gobierno húngaro, Zoltán Kovács, en la agenda también figuran los contactos sobre Ucrania y la cooperación bilateral.
Kovács señaló que ambos dirigentes debatirán “los esfuerzos por la paz” en Ucrania y otros asuntos estratégicos. Tras el encuentro, está prevista una rueda de prensa conjunta para informar sobre el resultado de las conversaciones.
Desde Bratislava, Rubio defendió la relación con Europa y el papel de Estados Unidos dentro de la alianza atlántica. En un mensaje dirigido a los socios europeos, afirmó: “No estamos pidiendo a Europa que sea un vasallo de Estados Unidos. Queremos ser su socio. Queremos trabajar con Europa. Queremos trabajar con nuestros aliados”.
Durante su intervención en la Conferencia de Seguridad de Múnich, el secretario de Estado pidió a los países europeos que se sumen a la estrategia de Trump frente a la inmigración masiva, en un discurso que también incluyó referencias a la defensa de la civilización occidental. Al mismo tiempo, buscó transmitir calma sobre la posición estadounidense respecto de la OTAN y Groenlandia.
En Hungría, el Gobierno considera que la guerra en Ucrania será uno de los temas centrales del encuentro. El ministro Szijjártó sostuvo que “los políticos europeos intentan socavar sistemáticamente los esfuerzos de Donald Trump para lograr la paz (en Ucrania)”, según el portal independiente 444.hu.
Orbán, que gobierna con mayoría absoluta desde 2010, mantuvo un discurso duro contra sus adversarios internos y externos en un acto reciente. Allí aseguró que continuará su lucha contra “organizaciones pseudo-civiles, periodistas, jueces y políticos comprados”. También atacó a la “maquinaria opresiva de Bruselas”, en referencia a las autoridades de la Unión Europea, con las que mantiene desacuerdos desde hace años.
Los líderes comunitarios cuestionan a su Gobierno por presuntas restricciones a las voces críticas en el poder judicial, el ámbito académico, los medios y la sociedad civil, además de acusarlo de atacar a las minorías. La cercanía política con Rusia y el vínculo con el presidente Vladimir Putin aumentan la tensión con Bruselas.
Hungría mantiene una fuerte dependencia energética de Moscú. El país adquiere de Rusia el 85% del gas y el 65% del crudo que consume. Tras una visita de Orbán a la Casa Blanca en 2025, Trump concedió a Hungría una exención a las sanciones contra las importaciones de petróleo y gas rusos vinculadas a la invasión de Ucrania.
En noviembre pasado, el primer ministro anunció que su país también recibió excepciones sin límite temporal a las sanciones estadounidenses contra las petroleras rusas Rosneft y Lukoil.

Orbán se convirtió en una figura destacada para muchos simpatizantes de Trump por su postura contra la migración durante la crisis de refugiados sirios. Desde entonces, visitó varias veces el resort Mar-a-Lago en Florida y sostuvo una relación política cercana con el mandatario estadounidense.
El líder húngaro figura entre los dirigentes que viajarán a Washington la próxima semana para asistir a la reunión inaugural de la denominada “Junta de la Paz” impulsada por Trump, una iniciativa que críticos consideran diseñada para competir con el Consejo de Seguridad de la ONU.
(Con información de EFE y AFP)
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