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La bomba que hizo arrepentir a Einstein, borró del mapa a Hiroshima y le puso fin a la Segunda Guerra

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“¡Dios, mío! ¿Qué hemos hecho?”

Era el lunes 6 de agosto de 1945, poco después de las 8.15 de la mañana. Los cielos japoneses abrían cada tanto algunos claros, hasta despejarse por completo y transformarse en una luminosa mañana de verano. Paul Tibbets junior, coronel de 30 años, piloto del bombardero B-29 Supperfortress, cuatrimotor de la Fuerza Aérea de EE.UU., había bautizado Enola Gay, el nombre de su madre, a esa “fortaleza gigante” con imponente aspecto de pájaro de acero plateado, que él conducía.

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Al parecer, desde la cabina de mando se habría interpelado con esa pregunta ni bien pudo vislumbrar desde una altitud de 9.945 metros en qué se había transformado Hiroshima, la ciudad finalmente designada como “el objetivo”. Sus siluetas más urbanas apenas asomaban, envueltas en un hongo gigantesco, de una luminosidad cegadora, una bola de fuego que no dejaba de expandirse hacia arriba y los costados, y que llegaría a una inusitada altura de 12 kilómetros.

Abajo, en el epicentro del estallido, la temperatura oscilaba bruscamente de los 6 mil grados al millón de grados centígrados, ambos registros correspondientes a distintas zonas de la superficie solar, según estimaciones científicas de entonces. Sesenta mil edificios se habían derrumbado en un pestañeo, como si fuesen de cartón: un infierno, seguido de un huracán de llamas alucinantes, con vientos de 1.600 kilómetros por hora y una inmediata oscuridad. Hiroshima se ahogaba, en medio de calamidades nunca vistas entre los humanos.

“¡Es lo más grande la historia!”.

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Harry Truman, entonces presidente de EE.UU., quien había dado la orden del primer ataque atómico de la Humanidad, lo celebraba a su modo al recibir la confirmación del desastre, quizá llevado por el impacto emocional de aquellos días de máxima tensión. Entre 70 mil y 80 mil personas habían muerto al instante, muchas evaporadas por la fisión nuclear recién estrenada. Sólo quedaba de ellas la sombra de sus siluetas sobre veredas, calles y casas. El 90% de la ciudad se había, literalmente, desintegrado. Según mandatos inexorables de la guerra, se imponían soluciones urgentes. Que Japón se rindiera y que la contienda terminara.

Franklin Delano Roosevelt, el gran arquitecto de la escalada de su país a la cima del mundo, muerto apenas cuatro meses antes, el 12 de abril, había supervisado, y autorizado, cada eslabón del Proyecto Manhattan, que terminaría con el nacimiento de la primera bomba atómica, conocida como “Little Boy” (Pequeño chico o Muchachito) y su plan alternativo “Fat Man” (Hombre Gordo). Una crónica dolencia cardíaca le había impedido ver los resultados del proyecto en el que había puesto todo su celo: imposible saber cómo hubiese procesado aquel estampido que tuvo lugar un día que el mundo jamás olvidaría y del cual se están cumpliendo 80 años. A Truman, su vicepresidente y sucesor en la Casa Blanca, le tocaría bajar el pulgar de la letal ejecución masiva que haría estallar a una ciudad de 340 mil habitantes, hasta entonces un pujante enclave del imperio japonés, con dos cuarteles generales de armamentos, logística bélica y tropas, además de un fuerte sesgo industrial y un gran puerto marítimo cercano a la zona urbana.

Una iglesia destruida por la bomba atómica lanzada por EE.UU. sobre la ciudad japonesa de Hiroshima el 6 de agosto de 1845. Foto: AP

“Preferiría ser recordado como un jugador de equipo de football de mi escuela que como el copiloto de este avión”.

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El capitán Robert Lewis, copiloto de la misión, quien había comprobado desde las alturas que en Hiroshima sólo quedaban en pie unos pocos edificios, manifestaría un arrepentimiento por su participación en el lanzamiento de “Little Boy”. Se cuenta que habría registrado en la bitácora del vuelo, a modo de constancia histórica, la frase que le escuchó al piloto Tibbets, aunque algunas versiones le adjudicarían las palabras a él mismo y no al responsable de haber abierto la escotilla para lanzar del Enola Gay la bomba que cambiaría para siempre el curso de la historia. Esta última especulación es factible: difícil que Tibbets haya hecho alguna apelación a Dios al ver el hongo atómico: viviría hasta los 92 años y regaría sus cuentas bancarias dando conferencias muy bien pagas en las cuales aseguraba que “lo volvería a hacer las veces que fuera necesario”, sin señales de arrepentimiento.

Veinte días antes, el presidente Truman, ex vicepresidente, ex senador y ex combatiente de la Primera Guerra, estaba en el día inaugural de la Conferencia aliada de Potsdam cuando fue informado por un telegrama de sólo tres palabras sobre una prueba realizada en el pequeño emprendimiento urbano de Alamogordo, a 766 kilómetros de Los Alamos, Nuevo México, desértica región de Estados Unidos: Baby well born (El niño nació bien). Se refería al primer ensayo de la bomba atómica, test bautizado como Trinity, llevado a cabo el 16 de julio de 1945. No había quedado en pie un solo árbol en 1,5 km a la redonda.

El experimento de Alamogordo había sido secreto, las consecuencias no pudieron serlo: la explosión había alarmado a lugareños de un tranquilo vecindario, a 250 km del lugar, cuyos pocos habitantes se sorprendieron al ver cómo se quebraban los cristales de sus casas y “el sol salía y volvía a ponerse”. El caso dio origen a una de las fake news pioneras de la historia y poco difundidas, ya que para calmar la ansiedad del pequeño poblado se cree que hubo alguna forma de acuerdo con la prensa local para que explicara como causa del inesperado fenómeno algo que nunca había ocurrido, el estallido de un polvorín.

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El Proyecto Manhattan, que había generado el test Trinity, llevaba más de dos años de silenciosa y secreta tarea, con gran número de científicos, militares y trabajadores auxiliares afines a la de estratégica tarea. Lo comandaba Robert Oppenheimer, un físico estadounidense de origen judío, hijo de una adinerada familia que había simpatizado con los republicanos en la Guerra Civil Española. Como tutor mayor, aunque circunstancial, colaboró Albert Einstein, el físico más reputado del mundo, antes y ahora, a 70 años de su muerte. Primero había alentado al presidente Roosevelt para que acelerara las investigaciones con el fin de lograr la fisión nuclear, y aplicar la misma a la construcción de un arma atómica, visto que la Alemania nazi estaba cerca de lograr la suya. En ese punto, Einstein estaba en los cierto.

Las ruinas de Hiroshima, tras la bomba atómica lanzada el 6 de agosto de 1945. Foto: AP Las ruinas de Hiroshima, tras la bomba atómica lanzada el 6 de agosto de 1945. Foto: AP

Ya desde 1939, la nación en armas que impulsaba Hitler, trabajaba en el Proyecto Uranio para investigar la construcción de reactores nucleares, la separación de isótopos y la preparación de explosivos atómicos. En uno de los párrafos de la misiva que le haría llegar Einstein, Roosevelt leería: “En los últimos cuatro meses se ha hecho probable que podría ser posible el iniciar una reacción nuclear en cadena en una gran masa de uranio, por medio de la cual se generarían enormes cantidades de potencia y grandes cantidades de nuevos elementos parecidos al uranio … Este nuevo fenómeno podría ser llevado a la producción de bombas … una sola bomba de este tipo, llevada por un barco y explotada en un puerto, podría muy bien destruir el puerto por completo, conjuntamente con el territorio que lo rodea…”

Trascendería que cuando Einstein supo, con certeza científica, que las consecuencias que generaría esa hipotética explosión nuclear serían monstruosas, mandaría otra carta al presidente Roosevelt, advirtiéndole que no debería lanzar la bomba. En la entretela de los anecdotarios de la guerra circularía un rumor inquietante acerca de que esa carta, sin abrir, se encontraría en el escritorio de Roosevelt poco después de su muerte.

Lo que sí se sabe, y no a modo de trascendido, es que el genio de la física, con Hiroshima y Nagasaki fulminadas, diría en un discurso en Nueva York, del 6 de diciembre de 1945: “Nosotros ayudamos a construir la nueva arma para impedir que los enemigos de la humanidad lo hicieran antes … Dejamos esta mortífera arma en manos de norteamericanos e ingleses como representantes de toda la humanidad, defensores de la paz y de la libertad. Mas hasta el presente no hemos advertido ninguna garantía de paz ni observado el cumplimiento de las libertades que se prometieron a los pueblos…Se ha ganado la guerra, pero no la paz.”

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A las 7 de la mañana de aquel 6 de agosto, la alarma antiaérea se oyó con claridad en Hiroshima ante la detección de una flotilla de B-29 en los cielos de la ciudad. Fue una alerta fallida. Una hora y cuarto después un B 29 plateado, majestuoso y en solitario, surcaba los cielos de la ciudad, pero nadie le prestaría atención. Segundos fatales. De pronto, el Sol y el cielo se vinieron encima de la gente que iba a sus trabajos y de chicos que marchaban a sus escuelas. Las calles perderían su contorno: eran una funesta sucesión de escombros, cuerpos carbonizados, ensangrentados y con espantosas mutilaciones.

El joven fotógrafo Yoshito Matsushige intuyó desde su casa en las afueras que la historia lo llamaba. Tomó su cámara y salió a caminar por aquel infierno de fuegos nucleares. Logró tomar al momento las únicas fotografías del sufrimiento de la población civil, que a 80 años siguen estremeciendo y en Hiroshima son murales de la evocación. Más aún: las imágenes que logró captar del caos fueron una pesquisa de valía para detectar sobrevivientes y reconstruir los momentos finales de otros.

En un documental para la televisión francesa, que se puede ver en YouTube junto a tantos en estos días, el cineasta Bertrand Collard recogería relatos escalofriantes de los entonces sobrevivientes: “Había gente despellejada, con la carne al rojo vivo y otras con sus intestinos en la mano o los ojos colgando”, lo que permite aproximarse a la dimensión de lo que fue aquella barbarie atómica. En el puente Miyuki, en el centro de Hiroshima, algunas narraciones aseguran que hubo quienes se tiraban al río para atenuar el insoportable ardor de los átomos en sus píeles percudidas, pero con su destino ya jugado: sus cuerpos no tenían la fuerza suficiente para nadar y morían ahogados. Otros, en los alrededores, daban unos pocos pasos y se desplomaban por la radioactividad que se esparcía sin freno.

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Una imagen del 8 de agosto de 1945, en la ciudad japonesa de Hiroshima. Foto: APUna imagen del 8 de agosto de 1945, en la ciudad japonesa de Hiroshima. Foto: AP

A la hora siguiente de atravesar ese infierno, quienes habían logrado escapar a la muerte inmediata, sufrirían una lluvia negra, espesa y ácida, que caía sobre la ciudad descuartizada. Algunos la confundían con agua sucia y con tal de apagar la sequedad de sus bocas y atemperar la sensación de una sed insoportable, la bebían y caían fulminados. No era agua sucia, sino una lluvia radioactiva, una más de las consecuencias devastadoras de “Little Boy”. Muchos expertos adjudicarían las pestes y males endémicos por generaciones a los efectos de esa lluvia negra de altísimo poder letal, que caería sobre la ciudad durante varios días.

No fue sólo eso. La primera bomba atómica seguiría causando por décadas y décadas un daño catastrófico en la población: malformaciones, males hereditarios, leucemias y otros cánceres, alteraciones genéticas, todo tipo de lesiones y enfermedades de rango mortal, y epidemias incurables que el uranio había desatado rabiosamente en el universo civil de lo que había sido uno de los centros urbanos más importantes de Japón.

“Little Boy”, una simbiosis de avance científico y planificación militar que se transformaría en una sofisticada maquinaria de destrucción masiva, había sido producto del trabajo de 130 mil personas durante más de dos años y de una inversión de estimada en cerca de 30 mil millones de dólares de los tiempos actuales. Tenía la misma forma que una bomba habitual, pintada de verde oliva, y medía 3 metros de longitud, 0.71 de diámetro, con un peso de 4.400 kilos. A diferencia de la bomba que se había experimentado en el desierto de Alamogordo, que era de plutonio, la destinada a Hiroshima era de uranio y tenía una potencia estimada en 20 kilotones de TNT.

Los altos mandos y el poder político de Washington, los padres de la criatura, perplejos y hasta se diría incrédulos, dividirían las aguas de inmediato. Surgía la polémica y el debate. ¿Era necesaria el uso del poder atómico para terminar la guerra? El “Imperio del Sol naciente”, es cierto, resistía su rendición y mantenía en alto la alcurnia guerrera de su pueblo con sangre imperial y adoración celestial a la figura del emperador, quien encarnaba a Dios en la Tierra, según su cultura y creencias, expresadas en el Código Bushido, el alma de Japón, el mandato sagrado del samurái, un catálogo de virtudes por los que se debía ofrendar la propia vida si fuese necesario.

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Todo un pueblo se negaba a una “rendición incondicional” exigida por EE.UU. Truman tenía a un imperio nocaut de pie. Igualmente lanzó el bombazo del final: el 9 de agosto, en Nagasaki, detonaría “Fat Man” (Hombre Gordo), en base al plutonio y con un poder destructivo aún mayor que la explosiva arma de Hiroshima (de uranio), sólo que la orografía montañosa de Nagasaki impediría un daño superior. Aun así, unas 50 mil personas morirían en un soplido fatal. Otro hongo atómico sembraría la muerte civil en masa. Algunos estiman que sumadas ambas bombas se habrían matado a unas 600 mil personas, tal vez más, con el correr del tiempo.

Hirohito cedería su dignidad imperial y el 15 de agosto anunciaría en un mensaje radial a la nación japonesa que había llegado la hora de “soportar lo insoportable”. La rendición marcaría el fin de la Segunda Guerra Mundial. El 2 de septiembre de 1945, a bordo del acorazado “Missouri” en la bahía de Tokio, se firmarían las actas de capitulación. Truman miró mejor el mapa. Notó que el gigante chino, asediado por tropas insurgentes y campesinos rebeldes al mando de Mao Tse Tung, el Gran Timonel, estaba a punto de caer en manos comunistas, y que el tutelaje en la región de su otrora aliado Stalin impondría la ley del látigo donde lo juzgara conveniente.

Washington necesitaba al destrozado Japón como un vencido a reconstruir y asociarse para enfrentar el mundo venidero de la Guerra Fría. Estados Unidos entendió que debía respetar las estructuras imperiales del alma japonesa y la figura del emperador como mandatario político, aunque no en la condición divina que le habían atribuido sus ancestros. Había llegado la hora de curar lo incurable: “Little Boy” y “Fat Man” habían borrado dos ciudades y sus gentes de la faz de la Tierra. Japón ya estaba de rodillas cuando esas fauces atómicas descuartizaron su integridad como nación. A 80 años, la pregunta no pierde sentido y el debate permanece: ¿era necesaria un arma que llegara a la devastación para imponer la ley final de los vencedores?

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Video: así fue evacuada la presidenta Claudia Sheinbaum por el terremoto en México que dejó al menos dos muertos

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Un sismo de magnitud 6,5 con epicentro en Guerrero, en el suroeste de México, sacudió este viernes esa zona turística de la costa Pacífica y la cercana Ciudad de México. Autoridades reportaron al menos dos muertos y daños graves.

El terremoto se registró poco antes de las 8:00, hora local, según datos del Servicio Sismológico Nacional mexicano.

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Autoridades de Ciudad de México reportaron la muerte accidental de un hombre de 67 años que se cayó mientras evacuaba su edificio durante el temblor. “El hombre desalojó su departamento en el segundo piso, tropezó y perdió el conocimiento”, informó el gobierno de la alcaldía local Benito Juárez. A la llegada de los paramédicos, “ya no presentaba signos vitales”, añadió.

Y la gobernadora del estado de Guerrero, Evelyn Salgado, confirmó el fallecimiento de una mujer de 56 años tras el colapso de su vivienda.

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Además, 12 personas resultaron lesionadas, según reportó la alcaldesa de la capital mexicana, Clara Brugada, en la red social X.

El sismo obligó también a suspender la habitual rueda de prensa que la presidenta Claudia Sheinbaum brinda cada mañana en el Palacio Nacional de Ciudad de México. Imágenes de la transmisión en vivo mostraron cómo fue evacuada tras exclamar “uy, está temblando” y pedir calma en el lugar mientras se activaban los protocolos de seguridad ante el movimiento telúrico.

El sismo tuvo su epicentro a 15 kilómetros de San Marcos, cerca de la turística Acapulco, en el estado de Guerrero, informó Sheinbaum a su regreso minutos después del temblor.

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Los videos de los edificios de Ciudad de México sacudiéndose circularon en las redes sociales. (Video: X @MVSNoticias/Foto: Francisco ROBLES / AFP.)

La violenta sacudida fue precedida un minuto antes por las alarmas de advertencia y algunas personas salieron a las calles aún en pijama.

Cuatro heridos y cientos de viviendas afectadas en San Marcos

El Heraldo de México reportó que hubo cuatro heridos en San Marcos y más de 500 casas dañadas (70 de ellas quedaron inhabitables) tras el sismo. Además, un hospital quedó colapsado.

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Según informó Diego Armando Valente Pineda, director de Protección Civil municipal, el temblor golpeó especialmente a las casas de adobe. “Al momento llevamos un recuento de 300 viviendas de adobe afectadas en el municipio, en algunas comunidades y parte de la cabecera municipal”, detalló el funcionario durante un recorrido de evaluación.

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Imágenes del Ángel de la Independencia durante el temblor de magnitud 6.5. (Video: X @GuateToday)

Además, 200 viviendas de material también sufrieron daños. De ese total, 70 casas quedaron inhabitables, la mayoría de adobe, por presentar “fisuras considerables, desprendimiento completo de paredes y algunas incluso colapsaron”, explicó Valente Pineda.

El hospital del IMSS-Bienestar de San Marcos también resultó con daños estructurales. “El hospital está colapsado; hay fisuras y personal de la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil del Estado ya está revisando el inmueble para determinar si es apto para seguir utilizándose”, indicó el director de Protección Civil.

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El temblor principal desató una intensa actividad sísmica posterior. “Desde el sismo fuerte de magnitud 6.5 llevamos el conteo de más de 305 réplicas, algunas de 5.0 y 5.5, por lo que las réplicas van a continuar”, advirtió el portavoz.

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Más de 500 viviendas quedaron afectadas por el sismo. (Foto: X @Despierta_Oax)

Más de 500 viviendas quedaron afectadas por el sismo. (Foto: X @Despierta_Oax)

Sismos mortales

Parte de Ciudad de México, principalmente la zona céntrica, está asentada sobre un subsuelo fangoso de lo que antes era un lago, lo que la hace particularmente sensible a los sismos. Los que más se resienten son los generados en la costa de Guerrero, al encontrarse a menos de 400 km.

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El 19 de septiembre de 1985 un terremoto de magnitud 8,1 devastó una amplia zona de la capital. Con epicentro en la costa del Pacífico, entre Guerrero y Michoacán, sacudió también a gran parte del centro y sur del país.

Durante años, variaron las cifras oficiales en las estimaciones de muertos del sismo de 1985. Según un recuento de actas de defunción oficiales publicado en 2015, causó 12.843 muertes.

También un 19 de septiembre, en 2017, un terremoto de 7,1 dejó 369 fallecidos, la mayoría en Ciudad de México.

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México se ubica entre cinco placas tectónicas, cuyos movimientos convierten al país en uno de los que registra mayor actividad sísmica en el mundo, particularmente en la costa del Pacífico desde la frontera con Guatemala hasta el estado de Jalisco (oeste).

(Con información de AFP)

México, Terremoto

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Mamdani disputes antisemitism definition amid blowback from Jewish community about Day 1 executive orders

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NEWYou can now listen to Fox News articles!

Zohran Mamdani, the newly sworn-in mayor of New York City, suggested Friday that the widely adopted definition of antisemitism from the International Holocaust Remembrance Alliance (IHRA) does not actually protect Jewish New Yorkers. The mayor spoke amid backlash over Day 1 executive orders that have angered many Jewish and civil rights groups. 

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The self-described democratic socialist also dismissed allegations that the timing of his executive orders, which came just hours after he was sworn in, were illustrative of what critics have argued is his record of hostility toward Israel and the Jewish community. 

The new mayor’s Day 1 directives included rescinding a ban on city agencies from boycotting or divesting from Israel and ending the city’s adoption of the IHRA definition on antisemitism ushered in by the former mayor, Eric Adams.  

«When we speak about the IHRA definition that you asked about, you know, protecting Jewish New Yorkers is going to be a focus of my administration, and I also know that a number, as you said, of leading Jewish organizations, have immense concerns around this definition,» Mamdani said in response to questions about his executive orders Friday afternoon in Brooklyn.

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SOCIALIST MAYOR MAMDANI INAUGURATED ALONGSIDE BERNIE SANDERS AND AOC ON NEW YEAR’S DAY 

New York City Mayor Zohran Mamdani suggested Friday that the widely adopted definition of antisemitism from the International Holocaust Remembrance Alliance does not actually protect Jewish New Yorkers. (Reuters/Jeenah Moon and Jennifer Mitchell/Fox News Digital)

«What we will do is actually deliver on our commitment to protect Jewish New Yorkers in a manner that is able to actually fulfill that,» he added before moving on to another question. 

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When asked about the criticism regarding the speed of the executive orders aimed at rescinding protections against antisemitism in New York City, Mamdani did not directly answer the question.  

«As the new mayor of a city, you have to sign a continuation of all prior executive orders or a revocation or an amendment of all of them. And, so, what we did was sign an executive order that continued every executive order that predated the moment when our former mayor was indicted, a moment when many New Yorkers lost even more faith in New York City politics and the ability of city government to actually prioritize the needs of the public,» Mamdani responded. 

«And what we will now do is showcase that new era to protect each and every New Yorker and to deliver for those same New Yorkers in a manner that they have not seen under prior administrations.»

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New York City Mayor Eric Adams and Mayor-elect Zohran Mamdani

Newly sworn-in Mayor Zohran Mamdani and former New York City Mayor Eric Adams  (Getty Images; AP Images)

Mamdani’s responses at Grand Army Plaza in Brooklyn came shortly after a slew of civil rights and pro-Jewish organizations doubled down on the criticism over Mamdani’s Day 1 directives affecting the Jewish community. 

ZOHRAN MAMDANI WILL BE FIRST MAYOR TO BE SWORN IN ON QURAN DURING NEW YORK CITY INAUGURATION

«We are deeply troubled that, on his first day in office, Mayor Mamdani weakened protections to fight antisemitism,» the Anti-Defamation League’s (ADL) New York and New Jersey chapter said Friday. 

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The group, alongside a cohort of other New York-area Jewish groups, issued a joint statement against Mamdani’s executive orders. 

«Revoking these executive orders removes key tools for addressing antisemitism, including BDS-driven efforts that seek to demonize, delegitimize and isolate the world’s only Jewish state,» the ADL added.  

Zohran Mamdani next to Israeli flag

Zohran Mamdani has faced backlash from the Jewish community over his Day 1 executive orders affecting Jewish New Yorkers.  (Andres Kudacki/Bastien Ohier/Hans Lucas via Getty Images)

In addition to Mamdani’s executive order rescinding «all executive orders issued on or after September 26, 2024,» which included the measures affecting the Jewish community, the new mayor also unveiled a second executive order on Day 1 establishing five new deputy mayor positions in his administration.

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Also Friday, Mamdani unveiled another new executive order shortly after he was sworn in to establish a new «Office of Mass Engagement,» which aims to prioritize and centralize the city government’s public comment and feedback mechanisms intended to help New Yorkers stay engaged with politics in the Big Apple.

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McDonald’s customer launches flying kick at employee during heated restaurant brawl

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A customer at a McDonald’s in Brazil was seen launching into a flying kick toward an employee during a fight in the fast-food restaurant. 

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The incident happened at the chain’s Sao Paulo location during a confrontation between workers and customers, The Sun reported.

A couple was seen arguing with staff members on Dec. 13 when the dispute escalated. 

MCDONALD’S WORKER SHOOTS CUSTOMER IN NECK DURING ‘MCMESS’ ALTERCATION, FLORIDA SHERIFF SAYS

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An altercation occurred in a McDonald’s in Brazil, which ended in a customer launching a «flying kick» at an employee. (Mike Leidig/newsX)

As both sides scream at each other, a female customer is seen hurling a fallen burger at one of the employees, the outlet reported. 

In response, an employee throws what appeared to be a burger box at a man in a white T-shirt who appears to be accompanying the woman.

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The man leads a small girl away before he launched himself at employees near a counter with a flying kick. An employee then appears to throw a punch, prompting the man to walk away. 

WATCH: FOOD ORDER MIX-UP TRIGGERS BRAWL AT BURGER JOINT, LEADING TO SEVEN ARRESTS

McDonald's worker and customer have a altercation

Footage captured an altercation in a McDonald’s in Brazil. (Mike Leidig/newsX)

Other employees attempted to step in as the woman demanded her money back. She is seen picking something up from the counter and throwing it before the footage ends. 

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The reason for the dispute was unclear, but local media outlets said it could have stemmed from a food order. 

McDonald’s said it regretted the scenes of violence at its Sao Paulo branch, the Sun report states. 

McDonald's worker hurls an item at a customer

A McDonald’s employee in Brazil is seen getting ready to throw something toward a customer.  (Mike Leidig/newsX)

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The fast-food giant said it was investigating the incident and taking appropriate measures.



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