INTERNACIONAL
La “maldición” de la Provincia de Buenos Aires, detrás de la novela de Claudia Piñeiro que ahora va a Netflix

Cansados de la vieja política. Así decían estar los protagonistas de Las maldiciones, la novela que Claudia Piñeiro publicó en 2017 y que traía un argumento que cada tanto vuelve. Un hombre “cansado-de-la-vieja-política” que se propone redirigir los destinos de sus conciudadanos. Y que se apoya en un asesor de extrema confianza, experto en marketing. ¿Suena conocido? Suena a muchas cosas, no hay que olvidar la fecha: salió en 2017. Y algo central: las maldiciones del título tienen que ver con la Provincia de Buenos Aires.
Entonces era empresario- se acercaba a Mauricio Macri. Piñeiro decía que no, que era ficción, que en todo caso su personaje -Fernando Rovira- le recordaba a otro empresario-político. El partido, en la ficción, se llama Pragma.
El punto es que en esa novela -que este jueves se estrena como miniserie en Netflix– el proyecto era dividir en dos ese enorme distrito electoral que es la provincia y gobernar una parte. Pero debe tener en cuenta la maldición que dice que quien estuvo al frente de esa Provincia nunca llegará al Sillón de Rivadavia. Esto es lo que le cuentan a una periodista de ficción dos personajes llamados Ricardo Alfonsín y Eduardo Duhalde, a quienes Piñeiro entrevistó en la realidad. Una maldición que hizo una bruja, “la Tolosana”, le dicen.
Alguien dirá que se trata de la vieja antena de Claudia Piñeiro para captar la realidad, que justo la serie se estrena a días de que Buenos Aires cobrara una especial relevancia política. Sin embargo, quienes no sepan nada del libro no advertirán lo oportuno del estreno: en la serie -que dirige Daniel Burman y protagonizan Leonardo Sbaraglia, Gustavo Bassani, Alejandra Flechner y Monna Antonópulos– la acción transcurre en una provincia del norte argentino.

Piñeiro decía, en su momento, que había escrito esta novela como una añoranza, justamente, de una política menos pragmática y más cargada de ideología. Y que había pensado en esto cuando vio a su pareja llorar frente a un discurso de Raúl Alfonsín. Su pareja, hay que decirlo, es Ricardo Gil Lavedra, que fue el fiscal más joven del Juicio a las Juntas, secretario del Interior con Alfonsín, ministro de Justicia con De la Rúa: un radical.
En la novela, el político va a contratar a un chico joven, Román, como secretario y le va a pedir una de esas cosas que no se le piden a nadie y que tienen que ver con su vida privada. También para eso va a consultar a su equipo de asesores.
“La relación entre la política y la literatura es absoluta. Y a los políticos hoy alguien les construye el personaje también, ¿no? Pero se los construye desde el marketing», decía Piñeiro en 2017.

“Añoramos la ideología”, decía en ese momento. ¿Qué pasó, cómo cambiaron las cosas desde entonces? Piñeiro habló de esto con Infobae.
–¿Qué cambió entre el momento de la escritura del libro y éste? Entonces muchos lo leyeron como la “nueva política” que, se entendía, encarnaba el macrismo…
-Bueno, creo que cambió mucho el país desde cuando escribí la novela. Entonces, habían aparecido ciertos políticos que venían más del mundo empresarial, pero nada que ver con el estilo del actual presidente. Me refiero más a Mauricio Macri o a Francisco De Narváez, que claramente venían del mundo de los empresarios y armaban sus partidos políticos. Y escribí en ese contexto. Sobre todo, teniendo en cuenta esto de la maldición, ahora se pierde en la serie, pero que tiene que ver con que ningún gobernador de la provincia de Buenos Aires llegó a ser presidente de la República.
-¿Qué pensaste sobre eso? ¿Y cómo lo vinculás al presente, cuando el gobernador suena para candidato a presidente?
-En ese momento la gobernadora era María Eugenia Vidal, con lo cual podía ser que la maldición se rompiera porque era una mujer y no un varón, pero no se rompió y ahora nuevamente estamos en un escenario en el cual parecería que el gobernador de la provincia de Buenos Aires podría ser presidenciable así que también estamos en un momento muy distinto con respecto a la presidencia y en un momento en el que nuevamente hay una posibilidad de romper la maldición del cine veremos que sí se ve.

-Tu personaje tiene temas personales importantes. ¿Cuánto se cruza lo personal en las decisiones políticas? Las frustraciones, los rechazos… u otras circunstancias?
-A algunos políticos se les cruza mucho y a otros se les cruza menos, pero yo creo que naturalmente debes tender a que se te crucen y si tenés alma de estadista lo podés solucionar.
-¿Por ejemplo?
-Por ejemplo, yo entrevisté para un guion a las hijas de Alfonsín y ellas me contaban que, aunque la ley de divorcio se aprobó durante el gobierno de Alfonsín, él estaba absolutamente en contra del divorcio. Una de ellas me dijo que recién se pudo divorciar cuando el padre ya se había muerto, porque no se animaba a enfrentarlo con una situación así. ¿Y qué les decía? “En mi casa, en mi familia, el matrimonio es para toda la vida. Ahora, yo no voy a impedir que una persona que se quiera divorciar, se divorcie”. Entonces, eso es un estadista, alguien que no pone sus ideas personales por encima del bien común. Son pocos. En la Argentina, muy pocos.
-Sos de opinar y tomar posiciones, a veces difíciles. Venís de una familia con ideas políticas marcadas. ¿Cómo vivís eso hoy y cuánto se cruza con tu literatura?
-A mí me interesa mucho la política y me interesa mucho pensar cuestiones políticas, pero eso no quiere decir que me interese lo partidario, nunca pertenecí a un partido político. Los de un lado piensan que soy determinada cosa y los del otro piensan que soy determinada otra, simplemente porque critico cuando me parece que hay que criticar y apoyo cuando me parece que hay que apoyar, independientemente del partido político. Entonces, según lo que ven, te dicen: “ah, sos kuka” o “ah, sos antikuka”. Yo no tengo un partido con el cual me referencie totalmente, me gustan algunas cosas de algunos, me gustan otras de otros, no me gustan cosas de algunos, no me gustan cosas de otros, pero sí me interesa la política, que la vida de todos nosotros mejore haciendo política, creo en la política. Me da pena que haya tanta gente hoy que no cree en la política, pero bueno, son los tiempos. Y yo trato de que no se cruce con la literatura en cuanto a que los personajes tienen que tener su propia vida, que tienen que ser independientes del autor. Ahora, elegís contar una historia y no otra; hay millones de historias que uno puede contar y por algo elige contar una y ahí yo creo que es como inevitable en esa elección decir: “bueno, lo elijo quizás por cuestiones muy personales y sí, ahí se cruza la política, pero vuelvo a decir otra vez: tiene más que ver con intereses y no tiene nada que ver con lo partidario.
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Los aldeanos dicen que esta isla está maldita. Los inmigrantes vieron una oportunidad

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Bipartisan Senate bill to cap insulin for Americans at $35 has new momentum

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A bipartisan group of senators is resurfacing legislation to cap many American patients’ insulin costs at $35 a month — the INSULIN Act of 2026 — reviving a push that previously stalled.
The bill co-authored by Sens. Jeanne Shaheen, D-N.H., Susan Collins, R-Maine, Raphael Warnock, D-Ga., and John Kennedy, R-La., would bar group and individual health plans from imposing deductibles on selected insulin products and could not charge more than $35 for a 30-day supply starting in plan year 2027.
Beginning in 2028, patients would pay the lesser of $35 or 25% of the negotiated net price.
Congress had already mandated a Medicare-only cap of $35 in 2022, and President Donald Trump’s long-running agenda to lower prescription medicine costs gives the effort some momentum before the 2026 midterms, where Collins’ seat could be targeted for a Democrat flip amid the very narrow Republican Senate majority (53-47).
SENATE QUIETLY WORKS ON BIPARTISAN OBAMACARE FIX AS HEALTHCARE CLIFF NEARS
Sen. Susan Collins, R-Maine, is helping to lead the effort to cap insulin costs on Americans at $35 per month. (Tom Williams/CQ-Roll Call, Inc via Getty Images)
«We are the long-time chairs of the Senate Diabetes Caucus, and one of our top priorities is to make insulin more affordable,» Collins said in a Senate hearing last week.
«Our INSULIN Act would impose out-of-pocket limits for patients with commercial insurance, tackle commercial pharmacy benefit managers, and ensure that patients are the ones who are benefiting from the savings that they negotiate, and encourage biosimilar competition in order to lower list prices.»
The bill, first introduced in 2023, has been reworked at Kennedy and Warnock’s urging to include some work to provide capped insulin prices even for the uninsured.
«Our bill also includes provisions to help uninsured Americans access affordable insulin,» Collins continued. «Just this week, I met with a young woman who, a few years ago, ended up in the hospital because she was stretching out her insulin, not taking as much as she was prescribed, because she simply couldn’t afford the cost.»
REPORTER’S NOTEBOOK: GOP TARGETS AFFORDABILITY WITH RECONCILIATION 2.0 PLAN AHEAD OF MIDTERMS
The issue aligns with a 2024 Trump presidential campaign vow. Trump has already announced other initiatives to lower prescription drug prices, including an executive order last May on his «Most Favored Nation» (MNF) policy to take action on Big Pharma companies that are not offering the world’s lowest price on drugs to Americans.
«Americans should not be forced to subsidize low-cost prescription drugs and biologics in other developed countries, and face overcharges for the same products in the United States,» Trump’s policy ordered. «Americans must therefore have access to the most-favored-nation price for these products.»
«My Administration will take immediate steps to end global freeloading and, should drug manufacturers fail to offer American consumers the most-favored-nation’s lowest price, my Administration will take additional aggressive action.»
Then, this December, Trump announced agreements with nine Big Pharma companies to lower prices on Americans under the MFN policy, including offering direct to the consumer lowest pricing on TrumpRx, the president’s new prescription drug portal.
GOP MUST RACE FOR NEW ‘BIG, BEAUTIFUL BILL’ TO SLASH COSTS BEFORE MIDTERMS, TOP HOUSE REPUBLICANS WARN
TrumpRX lists Insulin Lispro from Eli Lilly for $25.

Sen. Janine Shaheen, D-N.H., announced last March that she would not be running for reelection. (Nathan Posner/Anadolu via Getty Images)
Collin and Shaheen’s legislation would also offer a limited cap on insulin for the uninsured — an issue reportedly driven by Warnock and Kennedy in the bipartisan group — creating a five-year pilot in 10 states to help uninsured patients get insulin for no more than $35 a month.
«We have already capped insulin for Medicare enrollees at $35 a month — this new INSULIN Act, which we plan to introduce next [this] week, will address insulin affordability for children, adults and those who are uninsured,» Shaheen said in a statement.
«It will do, as the Medicare provision does, cap the cost of employer and private insurance coverage of insulin at $35 a month, create a pilot program to provide $35 a month insulin for uninsured diabetes patients, and it is a direct way to help American families facing economic pressures, and will make people healthier in the long run.»
TRUMP’S RX PLAN PROMISES SAVINGS, BUT ECONOMISTS SEE A HIDDEN TRADE-OFF
While Collins might need the bill for her 2026 midterm election hopes. Shaheen is serving out her final year in the Senate.
«I would really like to be able to leave the Senate thinking that we had helped to address insulin costs for a lot of Americans: This is the most expensive chronic disease,» Shaheen told Semafor, noting Trump’s agenda for capping prices.
«This is something that he should support, because it is affordability.»
Affordability has been the Democrats’ buzzword for the midterms, but Republicans and Trump have argued it has only been an issue Democrats have made after years of inflation under former President Joe Biden.
TRUMP ENDS BIDEN’S DRUG PRICE NIGHTMARE — AMERICANS GET REAL RELIEF WITH TRUMPRX

Sen. John Kennedy, R-La., was a part of the bipartisan Senate group pushing the INSULIN Act of 2026 to include provisions to lower insulin costs for the uninsured, too. (Anna Moneymaker / POOL / AFP)
The bill authorizes $100 million for fiscal 2027 for cost-cutting and defines «affordable» insulin as out-of-pocket costs of no more than $35 for a one-month supply.
Collins framed the measure as a response to patients rationing medicine they need to survive.
«I have heard far too many stories from people in Maine and across the country who have been forced to ration their insulin because of the cost, and that is simply unacceptable,» she told Semafor.
Beyond the consumer cap, the bill also tries to lower underlying costs by targeting pharmacy benefit manager practices and encouraging more competition from biosimilars and generics. It orders a federal study on delays in bringing insulin products to market and barriers to biosimilar uptake.
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The proposal now faces the harder political test: winning buy-in from Senate leadership and finding a path to must-pass legislation later this year. But after years of failed starts, backers say they finally have a bipartisan framework that could move.
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El gobierno de Chile le retiró el apoyo a Bachelet para la ONU: por qué beneficia al argentino Rafael Grossi

En la frenética carrera para acceder al máximo cargo de las Naciones Unidas (ONU), el diplomático argentino Rafael Grossi parece haber recibido una buena noticia para sus pretensiones con la decisión de Chile de retirar el apoyo a la expresidenta trasandina Michelle Bachelet.
“Hemos llegado a la convicción que el contexto de esta elección, la dispersión de candidaturas de países de América Latina y las diferencias con algunos de los actores relevantes que definen este proceso, hacen inviable esta candidatura y el eventual éxito de esta postulación”, esgrimió en un escueto comunicado el actual gobierno de José Antonio Kast.
La candidatura de Bachelet seguirá adelante porque al momento de su lanzamiento contaba también con el apoyo de Brasil y México. Fue una astuta jugada del por entonces presidente Gabriel Boric a sabiendas de que existía la posibilidad de que el nuevo mandatario Kast hiciera lo que terminó haciendo: retirarle el apoyo.
Pese a las reiteradas críticas de Javier Milei al sistema multilateral en general y a la ONU en particular, el gobierno argentino se comprometió en apoyar y trabajar para impulsar la candidatura de Grossi, renombrado diplomático que en la actualidad encabeza el trascendental Organismo Internacional de Energía Atómica (OEIA). La Cancillería argentina designó a un equipo especial para acompañar la candidatura de Rafael Grossi. (Foto: REUTERS/Tomas Cuesta)
Durante el lanzamiento formal de su candidatura en la Argentina en diciembre del año pasado, TN pudo confirmar que la Cancillería a cargo de Pablo Quirno designó a un grupo de diplomáticos que desde Buenos Aires monitorearía el proceso junto con la representación permanente de nuestro país en la sede de la ONU en Nueva York.
La retirada del apoyo por parte de Chile podría leerse como un contundente mensaje de que Bachelet no puede lograr un consenso interno ni siquiera en esta importante postulación, lo que podría debilitar su carrera. De todos modos, Brasil es un país de peso que busca tener una banca en una hipotética –y compleja- reforma del Consejo de Seguridad.
Leé también: Rafael Grossi busca convertirse en el primer argentino en liderar la ONU: lanza su candidatura en Buenos Aires
Además de Grossi y Bachelet, los otros candidatos que están en carrera para convertirse en secretario general de la ONU son: la argentina Virginia Gamba, impulsada por Maldivas; Rebeca Grynspan Mayufis, apoyada por su país Costa Rica; y el senegalés Macky Sall, que cuenta con el respaldo de Burundi.
Existe una regla no escrita que el próximo secretario general debe ser latinoamericano. Sólo hubo uno en la historia. El peruano Javier Pérez de Cuéllar ocupó ese cargo durante dos períodos entre 1982 y 1991.
La costarricense Grynspan Mayufis es una de las que, a priori, podría competir cabeza a cabeza con Grossi si la candidatura de Bachelet termina perdiendo peso.

La costarricense Rebeca Grynspan es otra de las favoritas para el máximo cargo de la ONU. (Foto: REUTERS/Mayela Lopez)
La clave está en la decisión de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad (Estados Unidos, Rusia, China, Francia y el Reino Unido), quienes tienen que seleccionar a uno de los candidatos para postularlo frente a la Asamblea General. Será una única opción la que salga desde el máximo órgano de la ONU.
Por ello, es necesario esquivar un veto de estos países. Con que uno sólo decida vetar un nombre, esa persona no podrá continuar en carrera. El perfil dialoguista pero firme de Grossi gusta en el ámbito de la diplomacia internacional. A lo largo de los últimos años pudo demostrar su capacidad de negociar con Putin en el Kremlin, con Zelenski en Kiev o con representantes iraníes el desarrollo de su programa nuclear.
Con las audiencias y exposiciones públicas que los candidatos tendrán en los próximos meses se empezará a dilucidar con mayor claridad las posibilidades reales de cada uno. Puertas adentro de la Casa Rosada, la quita del apoyo de Kast a Bachelet fue leída como una buena noticia para Grossi.
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