INTERNACIONAL
La misteriosa muerte de Hermann Göring, el jerarca nazi que se suicidó en prisión con una pastilla de cianuro

Su suerte quedó echada en la Batalla de Inglaterra
En él confiaban; la Luftwaffe era invencible, es decir la maquinaria aérea que había permitido romper toda defensa combinando su poder con el ataque terrestre. Nunca se había visto antes: velocidad, sorpresa y letalidad, la Blitzkrieg o guerra relámpago. Pero en Gran Bretaña, se detuvo. Allí no había combinación posible con la infantería. El daño en el territorio británico fue enorme pero el ataque aéreo persistente de los nazis no doblegó a los ingleses.
El prestigio Hermann Göring, jefe máximo de la aviación alemana, quedó manchado. El era el Reichsmarschall des Grossdeutschen Reiches (Mariscal del Tercer Reich) y, además, creador de la temible Gestapo o Policía Secreta. Luego de los ataques a Gran Bretaña, con el avance de la guerra no pudo evitar los bombardeos aliados sobre Alemania. Hitler le reclamaba eficiencia y Göring respondía que era necesario apurar la fabricación de más aeronaves.
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Göring salió de la vida política y militar, a pesar de su altísimo cargo, que incluía, también, haber sido nombrado por Hitler como su sucesor. Con la guerra aún no definida, se metió de lleno a vivir una vida de opulencia y a acumular las obras de arte expoliadas a los judíos y a los museos de las ciudades ocupadas, y también de los muchos regalos que recibía de aquellos que buscaban sus favores.
Por otro lado, sufría de problemas hormonales que explicaban su obesidad. Era adicto al consumo excesivo de tabletas de codeína (un derivado de la morfina). No solo cambió su aspecto físico sino también su carácter: a veces estaba eufórico y otras deprimido, se mostraba egocéntrico y vanidoso y se vestía de un modo extravagante, recargando su uniforme de condecoraciones y joyas.
Göring tras la derrota
Cuando se produjo la derrota de la Alemania nazi y las tropas soviéticas llegaron a Berlín, Göring ya no estaba allí. Su destino en manos de Stalin hubiese sido atroz. Por el contrario, se había ido al sureste de Salzburgo, Austria, ocupada por los norteamericanos. Era lo que él quería, ser arrestado por un general de los Estados Unidos. No pudo ser. Le pusieron las manos encima el 7 de mayo de 1945 pero su rendición no fue ante un general sino que debió conformarse con un coronel y esta situación lo deprimió mucho. Hermann Göring junto a Adolf Hitler.
A pesar de que Hitler, sobre el final, lo acusó de traidor y lo despojó de todos sus cargos y honores, era el mayor jerarca nazi capturado hasta el momento: Heinrich Himmler, organizador último de los campos de concentración nazis y del genocidio de judíos, disidentes, gitanos y homosexuales, entre otras víctimas de la delirante ideología nazis, se había suicidado mordiendo una cápsula de cianuro. También se mataron Josef Goebbels, el ministro de Propaganda, y su esposa Magda (antes asesinaron a sus seis hijos).
A Göring, su período como prisionero le trajo un beneficio, pues le permitió curarse de su adicción a la morfina. Ya en la ciudad de Nüremberg, durante el desarrollo del juicio militar internacional contra los jerarcas del nazismo, se lo vio activo, sonriente y muy confiado en su defensa. Negó cualquier tipo de complicidad en los crímenes cometidos por el régimen afirmando que todo había sido obra de Himmler, que ya estaba muerto. Al verlo junto a los demás acusados, algunos asustados, otros altivos, todos ellos patéticos, no había dudas de que él era el líder. Se comportaba a veces como una estrella de Hollywood y contaba siempre con el respeto reverencial de los demás nazis.
El juicio de Nürenberg
El 1º de diciembre de 1945, la audiencia seguía la rígida monotonía de los procedimientos judiciales, cuando de repente se apagaron las luces en la sala y solamente quedaron unos focos iluminando las caras de los procesados. Comenzaron a pasar en una pantalla las filmaciones que los aliados habían registrado cuando entraron en los campos de concentración nazis. Debido a su manejo del espectáculo, se creía que los estadounidenses reservarían esta carta para jugarla hacia el final del juicio, pero no. La película mostraba un horror nunca visto. Fue a partir de ese momento que, de golpe, los nazis más confiados en su suerte se dieron se dieron cuenta de que iban a ser condenados a muerte.
Göring se quedó apabullado mirando el piso. Hans Frank, exgobernador general de Polonia, se echó a llorar; el general Wilhelm Keitel se sostenía la cabeza con las dos manos. El general Alfred Jodl se secaba el sudor con un pañuelo de color caqui. Wilhelm Frick, exministro de Interior, estaba como una estatura de cera. Joachim von Ribbentrop, el exministro de Relaciones Exteriores del Reich, se veía a punto de desmayarse. El almirante Karl Döenitz se mantuvo impasible. Hjalmar Horace Greeley Schacht, exministro de Economía, fue el único que volteó la cabeza y no miró.
La sentencia se conoció el 1º de octubre de 1946. Göring, junto a otros diez de los acusados, fue condenado a morir en la horca. Las ejecuciones se anunciaron para dos semanas después, el 16 de octubre. Estaba previsto que comenzaran a medianoche, pero Goering adelantó su muerte algunas horas antes de la ejecución. Había mordido una cápsula de cianuro. En su celda, encontraron tres cartas escritas a lápiz, una de ellas dirigida a su mujer Emmy, otra a las autoridades militares aliadas y la tercera al jefe de la prisión de Nuremberg, el coronel Burton Andrus. En esta última, desliza Goring: “El personal de guardia no está implicado en el suicidio del mariscal del Reich”.
En sus cartas afirmó: “No habría tenido objeción a que me fusilaran. Sin embargo, ¡no facilitaré la ejecución del Mariscal del Reich alemán en la horca! Por el bien de Alemania, no puedo permitirlo. Además, no siento ninguna obligación moral de someterme al castigo de mis enemigos. Por esta razón he elegido morir como el gran Aníbal”.
¿Quién le había proporcionado el cianuro que lo libró del cadalso?
Una mirilla permitía al guardia observar en todo momento a los presos en sus celdas, que apenas contenían una colchoneta militar, una mesa que no resistía el peso de una persona y una silla. Después de cada comida, los prisioneros debían devolver el plato y la cuchara. La luz eléctrica era regulada desde el exterior y los cristales de las ventanas habían sido sustituidos por celofán. No había perchas, ni estaba permitido colocar fotos o dibujos en las paredes. Por las noches, los prisioneros entregaban toda su ropa, hasta los anteojos, y los reconocimientos médicos eran frecuentes y minuciosos.

Göring tras su detención.
Las primeras teorías que circularon sobre el suicidio de Göring apuntaron a Emma Johanna Henry “Emmy” Göring, actriz y segunda esposa del líder nazi. Se pensó que le había pasado la cápsula cuando besó a su marido a través de la reja en la última visita, el 7 de octubre. Pero las especulaciones corrían muy deprisa. Se pensó que se la pudo haber facilitado el peluquero alemán que lo atendía, aunque éste hacía su trabajo en presencia de un soldado armado. Otro que no escapó a la mirada de los norteamericanos fue su abogado, Otto Stehmer.
La implicación de la mujer de Göring fue pronto descartada porque el jefe de la prisión de Nüremberg negó categóricamente que hubiera podido facilitarle el veneno ya que no había tenido ninguna oportunidad de introducir absolutamente nada en el presidio, ni en su boca ni en su cuerpo.
¿Había escondido Göring el veneno en la cavidad de una muela?
En el informe sobre el «caso» Göring, presentado a los diez días del suicidio, se afirmó que el mariscal del Reich tenía en su poder el veneno desde que fue hecho prisionero por los aliados, días antes de terminar la guerra. Los investigadores señalaron: “El detenido pudo ocultar el veneno en uno de los repliegues del vientre, en el tubo digestivo y en determinado rincón de la pileta o lavabo que tenía en la celda”. Subrayaron, además, que no había podido comprobarse la negligencia de ningún guardia estadounidense ni de ningún obrero alemán.
El informe oficial sofocó las dudas durante un tiempo, pero en octubre de 1950 la prensa de la ciudad de Münich aseguró haber descubierto el secreto. Se afirmó que el que le alcanzó el cianuro a Göring fue un periodista austríaco llamado Peter Martin Bleibtreu. Le habría dado el veneno disimulado en goma de mascar. Entonces, fijó la cápsula de vidrio en el banquillo que ocupaba el mariscal, poco antes de la sesión del tribunal en que pronunció su discurso final de defensa. Todos los periódicos de Europa recogieron esta versión.
En Münich, se publicaron hasta fotografías con las que se trató de demostrar como Bleibtreu se las ingenió para dejar el veneno en el lugar que ocupó Göring. Parecía que este hombre era un nazi recalcitrante; se lo mencionaba en la propaganda clandestina nazi después de la guerra. Bleibtreu habría recibido la ampolla de cianuro en Linz en marzo de 1945 y la tuvo escondida en su casa hasta que durante el proceso se convenció de que Göring no merecía ser ejecutado en la horca. Entonces se la proporcionó. Es decir que todo fue un golpe de suerte: el mariscal debió esperar a que este supuesto periodista se convenciera que el líder nazi era inocente para darle la posibilidad de escapar de la horca por medio del suicido por cianuro. Absurdo.
Una confesión
Bleibtreu no era un personaje ficticio. Existía y fue detenido en 1951. Como era de esperar, negó haber proporcionado el veneno. Sus palabras las corroboró unas semanas después Erich von dem Bach-Zelewski. Este era un exgeneral de las S.S., que compareció en Nüremberg. En lugar de poner las cosas en su lugar, provocó un cambio de identidad de aquél que le habría alcanzado el cianuro a Göring, pues afirmó que fue él quien le dio el veneno. “Bleibtreu no tiene nada que ver con esto”, afirmó.
“El tubito de veneno se lo entregué yo a Hermann Göring ya en septiembre de 1945. Fue en un pasillo de la cárcel de Nüremberg, donde también yo me encontraba. Se trataba de una ampolla de cristal, que se podía romper con los dientes, llena de cianuro. Yo la incrusté en una pastilla de jabón, del que nos daban para el aseo. El jabón lo usé varias veces para lavarme a fin de disimular la cápsula. Göring me había pedido que le entregara el veneno lo más disimuladamente que pudiera, cuando nos cruzáramos en algún corredor”, explicó Bach-Zelewski. Göring junto a Rudolf Hess en los procesos de Nürenberg.
Este oficial de las S.S., al mando de uno de los Einsatzgruppen o grupos de exterminio que cometieron masacres inenarrables, se salvó de la horca por delator (años después sería condenado a prisión perpetua). ¿Se podía confiar en él? Aunque su versión fue aceptada durante un tiempo, con los años fue perdiendo credibilidad. La maniobra que describió Bach-Zelewski fue finalmente tachada de imposible: el sistema de vigilancia de la cárcel y las estrictas medidas de seguridad hubiesen impedido esa entrega del jabón.
La última teoría
Otra versión de este misterioso episodio la dio un exsoldado de Estados Unidos de 78 años en febrero de 2005. Entrevistado por el periódico Los Ángeles Times, dijo que fue él quien el dio la cápsula de cianuro al jerarca nazi para impresionar a una noviecita alemana llamada Mona. ¿Cómo conoció a Mona? Por la calle, aseguró. Ella se le acercó acaso buscando un poco de chocolate que comer, como hacían no pocas jóvenes alemanas con los soldados estadounidenses, y entablaron una relación.
El soldado se llamaba Herbert Lee Stivers y en 1946 tenía 19 años. Petenecía a la Primera División de Infantería y se encargaba de escoltar a los prisioneros nazis dentro y fuera de la sala del tribunal de Nüremberg. Según Stivers, presumió ante la chica de la llegada que tenía con los acusados y hasta le enseñó a Mona un autógrafo de Baldur von Schirach (habían sido jefe de las Juventudes Hitlerianas y gobernador de la ciudad de Viena; en el juicio se arrepintió y fue condenado a 20 años de prisión).
“Escolté a Göring y conseguí su autógrafo para mostrárselo a ella”, declaró el exsoldado. Mona le presentó a dos hombres, que le dijeron que el exmariscal estaba “muy enfermo” y necesitaba unos medicamentos que se los negaban en prisión.
Stivers accedió a hacerle llegar a Göring dos mensajes escondidos en una pluma estilográfica junto con la cápsula. “Si funcionan estos medicamentos y Göring se siente mejor, le enviaremos más», le dijo uno de esos enigmáticos desconocidos, amigos de su novia alemana, que se hacía llamar Erich. Esta versión de los hechos no tiene más sustento que las propias palabras del exsoldado.
“Nunca volví a ver a Mona. Supongo que me utilizó”, reconoció Stivers. “Nunca pensé en un suicidio cuando se lo llevé a Göring. Nunca parecía enojado. No parecía que pensara en suicidarse. No le habría entregado conscientemente algo si hubiera sabido que le serviría para evitar la horca”.
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El relato de Stivers “es lo suficientemente disparatado como para ser verdad”, opinó por entonces Aaron Breitbart, del Centro Simon Wiesenthal de Los Ángeles.
El misterio sobre cómo el mariscal Hermann Göring, uno de los mayores responsables de las atrocidades cometidas por el régimen nacionalsocialista, obtuvo la cápsula de cianuro con la cual se suicidaría, continúa.
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INTERNACIONAL
Super Bowl Sunday: Here are some of the political, social commercials you can expect during the big game

NEWYou can now listen to Fox News articles!
One of the most anticipated parts of Super Bowl Sunday is not necessarily the game, it’s the commercials throughout the big game.
Hundreds-of-millions in advertising revenue will hit the airwaves Sunday night, but not everyone is trying to get you to buy something. Viewers can expect to see anti-hate ads, ads that focus on Christianity, and ads supporting political candidates that want viewers to buy in to their political views.
A 30-second spot during this year’s game costs around $8 to $10 million.
SUPER BOWL SUNDAY MENUS ARE CHANGING; PARTY HOSTS SERVE UP SURPRISES THIS YEAR
U.S. President Donald Trumpholds up a football presented to Trump during a presentation ceremony for the Commander-in-Chief Trophy to the Navy Midshipmen football team in the East Room of the White House April 15, 2025 in Washington, DC. The Commander-in-Chief Trophy is awarded to the winner of the American college football series among the teams of the U.S. Military Academy (Army Black Knights), the U.S. Naval Academy (Navy Midshipmen), and the U.S. Air Force Academy (Air Force Falcons). (Photo by Win McNamee/Getty Images)
1. Pro-Trump group commercial touting Trump Accounts
A pro-Trump nonprofit, Invest America, bought time during the pre-game broadcast to promote the president’s new tax-free «Trump Accounts,» which were established in the GOP’s One Big Beautiful Bill Act as tax-free savings accounts for American children, many of which will be seeded with $1,000 from the federal government. Children will be able to use the funds from these accounts for things like education expenses, or down payments on a new home.
The ad will feature children talking about the importance of investing.
«It’s gonna get a lot of attention. All your viewers, watch the Super Bowl right after the national anthem, we’re gonna have a big rollout,» Treasury Secretary Scott Bessent said last month on a local Midwest radio station.
2. Another anti-hate ad from Robert Kraft
New England Patriots’ owner Robert Kraft’s nonprofit the Blue Square Alliance, which was formerly called the Foundation to Combat Antisemitism, will have another advertisement this year against antisemitism. His group has been buying ad spots at the Super Bowl since at least 2022 to promote anti-Jewish hate messages. Last year, the group’s ad featured appearances from celebrities like Snoop Dogg and Tom Brady.
This year’s advertisement will focus on antisemitism among younger people, particularly those in schools. The ad encourages supporters to post an image of a blank blue square, resembling a sticky note, to illustrate their support against Jewish hate.
3. Michigan gubernatorial candidate’s «anti-halftime» ad
A Republican candidate running to be Michigan’s next governor, Perry Johnson, has been sponsoring ads running from several days before the game up until Sunday evening, according to the candidate’s campaign. The advertisement, which will only be seen in select Michigan TV markets, urges folks to turn the channel during the Bad Bunny halftime show and tune into the halftime show being produced by the late-Charlie Kirk’s Turning Point USA (TPUSA). Bad Bunny’s selection by the NFL has created a political stir, with critics calling him anti-American.
ANTI-TRUMP PERFORMERS LITTER SUPER BOWL LX IN CALIFORNIA
«Join me in changing the channel during halftime to Turning Point’s ‘All American Halftime Show’ for some great American entertainment during America’s game,» Johnson’s ad encourages viewers.

An advertisement for Super Bowl halftime performance by musical performer Bad Bunny. (Photo by Chris Graythen/Getty Images)
4. Senate candidates’ campaign ads
Viewers in Maine and Texas will see advertising from the political campaigns of incumbent Sen. Susan Collins, R-Maine, and Democrat challenger to U.S. Sen. John Cornyn, R-Texas, James Talarico, who is a state senator in Texas.
Collins’ campaign ad was purchased on her behalf by One Nation, a nonprofit tied to the Senate Leadership Fund, the top super PAC for Senate Republicans. They are coughing up about $5.5 million for a several-months-long ad buy planned to focus on the Maine viewing market.

Sen. Susan Collins, R-Maine, departs the chamber at the Capitol in Washington, on July 24, 2025. (J. Scott Applewhite/AP Photo)
According to the local Portland Press, her 30-second ad features stock clips of firefighters while discussing Collins’ efforts to pass legislation banning «forever chemicals» linked to cancer. «Call Senator Collins and thank her for protecting Maine’s first responders,» a narrator concludes the advertisement, according to a version reportedly shared on YouTube.
Talarico, who reportedly spent more than $100,000 from his campaign to air his ad, according to local reports, shared his advertisement on social media. Talarico focuses on slamming billionaires and ethics, particularly related to campaign finance and congressional stock trading.
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«Millionaires don’t just influence politicians, they own them. That’s why I don’t take corporate PAC money. That’s why I fought to cap campaign contributions,» Talarico says in his ad. «In the Senate I’ll ban billionaires from making unlimited, secret donations. I’ll stop members of Congress from trading stocks. And I’ll raise taxes on those at the top to fund tax cuts for the rest of us.»
5. He Gets Us ad
The pro-Christian ad campaign that launched in 2022 with help from the family behind Hobby Lobby has been criticized over the years as its commercials have become a talking point following past Super Bowls. The campaign’s ads have typically focused on social conflicts and it plans to unveil yet another ad during this year’s game.
This year’s message touches on wealth, image, insecurity, digital addiction, fame and other pressures in life, rather than social conflicts, similar to ads they have done during past Super Bowls, according to pre-releases of the ad ahead of the game.
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INTERNACIONAL
La historia de los 60 estudiantes que en 1970 caminaron 760 kilómetros para presentar demandas al Gobierno ecuatoriano

El 3 de marzo de 1970, cuando aún no amanecía del todo en el sur del Ecuador, sesenta estudiantes secundarios salieron de Loja con un objetivo que parecía desmesurado para su edad: caminar hasta Quito para exigir al Estado lo que su provincia llevaba décadas esperando. Tenían entre 16 y 19 años, estudiaban en el Colegio Bernardo Valdivieso y estaban convencidos de que la única forma de ser escuchados era llegar, literalmente, hasta el poder. Así nació la caminata de 760 kilómetros que marcaría un antes y un después en la historia cívica de la ciudad.
En ese momento, Loja arrastraba un profundo rezago estructural. La ciudad sureña no contaba con un hospital moderno, la educación científica en su colegio emblemático era precaria por la falta de laboratorios adecuados y las vías de acceso seguían siendo, en muchos tramos, de tierra o en mal estado. La sensación de abandono estatal no era nueva, pero a fines de los años sesenta se había vuelto intolerable. Dos años antes, el incendio del antiguo Hospital San Juan de Dios había dejado a la provincia sin un centro de salud acorde a sus necesidades, y las promesas oficiales no se concretaban. Frente a ese escenario, la protesta no surgió desde partidos políticos ni sindicatos, sino desde un aula de colegio.
La idea de la caminata se fue gestando entre docentes y estudiantes del Bernardo Valdivieso como una acción cívica, no violenta y disciplinada. No sería una marcha improvisada ni una toma simbólica, sino una posta atlética organizada por relevos, que permitiera cubrir largas distancias sin detener el avance. Durante meses, los jóvenes entrenaron antes del inicio de clases, a partir de las cuatro de la mañana, bajo la supervisión de sus profesores. La preparación física era tan importante como la convicción política: sabían que cualquier falla podía deslegitimar su reclamo.
El día de la partida, Loja se volcó a despedirlos. Familias enteras, autoridades locales y vecinos se reunieron para ver salir a los estudiantes con un testigo simbólico que representaba la voz de la provincia. Ese objeto, que se iría pasando de mano en mano a lo largo del trayecto, formando postas, condensaba una idea sencilla pero potente: la demanda no pertenecía a un individuo, sino a toda una comunidad unida en los relevos. Desde ese instante, la caminata dejó de ser solo de los sesenta estudiantes y se convirtió en una causa colectiva.

El recorrido se extendió durante nueve días y atravesó, de sur a norte, pueblos, comunas, comunidades y ciudades de la Sierra ecuatoriana. Cada kilómetro era cubierto por uno de los jóvenes, mientras el resto avanzaba en buses de apoyo para relevarse. A su paso, la posta despertó una reacción inesperada: escuelas en el camino formaban filas para salir a vitorearlos, ciudadanos salían a las carreteras para alentarlos y estudiantes de otros colegios se sumaban por tramos, corriendo junto a ellos. Lo que empezó como una protesta local fue adquiriendo un carácter nacional, evidenciando que el reclamo de Loja dialogaba con una experiencia compartida por otras regiones postergadas.
No todo fue épica. Hubo lesiones, agotamiento extremo y momentos de duda. Algunos estudiantes tuvieron que abandonar temporalmente la carrera por problemas físicos, pero el grupo siguió avanzando. La caminata se sostuvo por una mezcla de disciplina y orgullo: abandonar significaba fallarle no solo al grupo, sino a la ciudad que los había enviado. Cada noche, al llegar a un nuevo punto de descanso, el cansancio se mezclaba con la certeza de que estaban haciendo algo que no tenía precedentes.
El 12 de marzo de 1970, la posta ingresó a Quito entre aplausos. En el centro histórico, decenas de personas se acercaron para ver a los jóvenes que habían recorrido el país a pie. La caminata culminó en el Palacio de Carondelet, donde los estudiantes fueron recibidos por el presidente José María Velasco Ibarra. En el Salón Amarillo, uno de los estudiantes tomó la palabra y entregó el pliego de demandas. No hubo gritos ni consignas militantes. El tono fue respetuoso, pero firme: Loja pedía un hospital, educación científica y caminos para salir del aislamiento.

El gesto sorprendió al poder político. Velasco Ibarra, conocido por su retórica grandilocuente, escuchó el planteamiento y dispuso que sus ministros atendieran las peticiones. Más allá del discurso, lo relevante fue que el reclamo quedó formalmente instalado en la agenda estatal. Los estudiantes regresaron a Loja sin garantías inmediatas, pero con la certeza de haber forzado una respuesta que no había llegado por otras vías.
Los resultados no fueron instantáneos, pero sí verificables con el paso del tiempo. Años después se concretó la construcción del hospital Isidro Ayora, hoy eje de la salud pública en el sur del país. Se completaron los laboratorios del colegio, mejorando la formación científica de generaciones posteriores, y avanzaron obras viales largamente postergadas. Ninguna de estas transformaciones puede explicarse únicamente por la caminata, pero para la memoria local, la posta fue el punto de quiebre que obligó al Estado a mirar hacia el sur.

Más de medio siglo después, la caminata de 1970 sigue siendo recordada como un acto excepcional de participación juvenil. En una época en la que la política juvenil suele asociarse a redes sociales, la historia de estos estudiantes plantea otra pregunta: qué ocurre cuando la juventud decide organizarse, sostener una demanda en el tiempo, movilizarse con firmeza cívica y asumir costos reales para ser escuchada.
A 56 años de la hazaña, el Municipio de Loja instaló en el hospital Isidro Ayora, un mural que recuerda a los jóvenes organizados que corrieron hasta Quito. La remembranza aparece como una lección política. Aquella posta de la lojanidad, demostró que la edad no limita la capacidad de incidir y que incluso desde una ciudad históricamente relegada es posible modificar la agenda nacional. Aquellos sesenta estudiantes no caminaron solo para llegar a la capital; caminaron para romper el silencio que rodeaba a su provincia. Y lo lograron.
corresponsal:Desde Quito
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Elecciones en Japón: el partido de la primera ministra Sanae Takaichi se encamina a recuperar una amplia mayoría en el Parlamento

El partido de la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, parecía haber conseguido una mayoría por sí solo en una elección parlamentaria clave el domingo, según la televisora pública NHK y otras grandes cadenas, que citaron los resultados de sus encuestas a pie de urna.
NHK dijo que la coalición gobernante de Takaichi, liderada por su Partido Liberal Democrático, podría lograr más de dos tercios de los 465 escaños de la cámara baja, la más poderosa del parlamento bicameral del país.
Takaichi es enormemente popular, pero el Partido Liberal Democrático, que ha gobernado Japón durante la mayor parte de las últimas siete décadas, ha enfrentado escándalos de financiación y religiosos. La mandataria convocó las elecciones anticipadas el domingo apenas tres meses después de asumir el cargo, con la esperanza de cambiar esa situación antes de que su popularidad se desvanezca.
El gran incremento respecto a los comicios previos podría permitir a Takaichi avanzar en una agenda de derecha que busca promover la economía y las capacidades militares de Japón mientras aumentan las tensiones con China. También quiere cultivar lazos con su crucial aliado, Estados Unidos, y un a veces impredecible presidente Donald Trump.
La ultraconservadora Takaichi, quien asumió el cargo en octubre como la primera mujer gobernante de Japón, prometió “trabajar, trabajar, trabajar”, y su estilo, que se considera desenfadado y duro a partes iguales, ha movilizado a seguidores más jóvenes.
En las encuestas previas a la votación apuntaban a una victoria aplastante en la cámara baja para el PLD. A pesar de la formación de una nueva alianza centrista y un auge de la extrema derecha, la oposición se considera demasiado fragmentada para plantear un verdadero desafío.
Takaichi aspiraba a que su partido, junto con su nuevo socio, el Partido de la Innovación de Japón, lograra una mayoría en la cámara baja de 465 escaños, la más poderosa del Parlamento bicameral de Japón.
Encuestas recientes realizadas por los principales periódicos japoneses muestran la posibilidad de que el partido de Takaichi pueda ganar una mayoría simple por sí solo, mientras que su coalición podría obtener hasta 300 escaños, un gran salto con respecto a la escasa mayoría que tenía desde su derrota electoral en 2024.
Si el PLD no logra ganar una mayoría, “renunciaré”, afirmó.
Una gran victoria de la coalición de Takaichi podría suponer un importante giro a la derecha en las políticas de seguridad, inmigración y otras en Japón. Hirofumi Yoshimura, líder del socio conservador JIP, dijo que su partido servirá como un “acelerador”.
El país ha visto recientemente cómo los populistas de extrema derecha ganan terreno, como el partido nacionalista antiglobalista en ascenso Sanseito.
Takaichi prometió revisar las políticas de seguridad y defensa para diciembre con el fin de reforzar las capacidades militares ofensivas de Japón, levantando una prohibición sobre las exportaciones de armas y alejándose aún más de los principios pacifistas de posguerra del país.
Ha impulsado políticas más estrictas con respecto a los extranjeros, las medidas contra el espionaje y otras favorecidas por los votantes de extrema derecha, pero que, según los expertos, podrían socavar los derechos civiles.
Takaichi también quiere aumentar el gasto en defensa en respuesta a la presión de Trump para que Japón relaje sus restricciones presupuestarias.
Aunque Takaichi dijo que busca un mandato público para sus “políticas divisorias”, evitó entrar en detalles como las formas de financiar el creciente gasto militar, cómo resolver la tensión diplomática con China y otros temas controvertidos.
En sus discursos de campaña, la primera ministra habló con entusiasmo sobre la necesidad de un gasto gubernamental “proactivo” para financiar “inversiones en gestión de crisis y crecimiento”, como medidas para fortalecer la seguridad económica, la tecnología y otras industrias. Takaichi también busca impulsar medidas más estrictas sobre la inmigración y los extranjeros, que incluyen requisitos más duros para los propietarios foráneos y un límite al número de residentes de otros países.
La elección anticipada después de solo tres meses en el cargo “subraya una tendencia problemática en la política japonesa en la que la supervivencia política tiene prioridad sobre los resultados de políticas sustantivas”, dijo Masato Kamikubo, profesor de política de la Universidad de Ritsumeikan. “Siempre que el gobierno intenta reformas necesarias pero impopulares… se avecina la próxima elección”.
Hay algunas incertidumbres. La elección convocada apresuradamente que dio poco tiempo para que la gente se preparara ya ha invitado a quejas.
La votación del domingo también comenzó bajo una nueva nevada en todo el país, incluida Tokio. El norte de Japón ha registrado nevadas récord en las últimas semanas que provocaron bloqueos en carreteras y docenas de muertes, y se teme que las ventiscas puedan obstaculizar la votación o retrasar el conteo de votos en las áreas más afectadas. Cómo se traducirá su popularidad en votos entre los votantes más jóvenes, notorios por su baja participación, durante el mal tiempo es impredecible.
Aún así, Kazuki Ishihara, de 54 años, dijo que votó por el PLD por estabilidad y con la esperanza de algo nuevo bajo Takaichi. “Tengo algo de esperanza de que ella pueda hacer algo” que sus predecesores no pudieron.
Un oficinista de 50 años, Yoshinori Tamada, dijo que su interés son los salarios. “Pienso mucho cuando miro mi nómina, y emití mi voto por un partido en el que creo que puedo confiar en ese sentido”.
(con información de AP)
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