INTERNACIONAL
Las siete guerras que Trump reivindica haber resuelto en su carrera por el Nobel de la Paz

Con el acuerdo entre Israel y Hamas del miércoles para liberar a los rehenes de la Franja de Gaza, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se anota un tanto diplomático en su abierta carrera por lograr el Premio Nobel de la Paz, que se anunciará este viernes.
El republicano, que ansía el galardón desde que lo ganó el entonces presidente Barack Obama en 2009, reivindica haber resuelto siete guerras, aunque expertos señalan que no ha promovido ningún tratado formal de paz y que, en varios de esos conflictos, solo se alcanzaron treguas frágiles.
Además, las negociaciones para poner fin a las guerras de Gaza y Ucrania, sus dos grandes promesas, continúan.
“No creo que nadie en la historia haya resuelto tantas (guerras), pero quizá encuentren una excusa para no dármelo”, declaró el jueves.
Estos son los conflictos que Trump dice haber resuelto:

Trump auspició en agosto en la Casa Blanca la firma de un acuerdo entre los líderes de Armenia y Azerbaiyán, naciones enfrentadas desde hace más de tres décadas por el enclave de Nagorno-Karabaj, en el que ambos se comprometieron a cesar las hostilidades y restablecer relaciones diplomáticas, aunque no se trató de un acuerdo de paz definitivo.
La base del pacto es la creación de un corredor de tránsito llamado ‘Ruta de Trump para la Paz’, que conecta Azerbaiyán con su enclave de Najicheván a través de territorio armenio, y en el que Estados Unidos obtuvo derechos exclusivos para desarrollar el corredor.
La República Democrática del Congo (RDC) y Ruanda firmaron en junio el Acuerdo de Washington, promovido por la Administración Trump, para poner fin al conflicto armado en el este de la RDC por la presencia del grupo rebelde M23, que según Naciones Unidas está apoyado por Ruanda.
Aunque el acuerdo establecía un alto el fuego inmediato, las armas siguen sonando y tanto la ONU como Human Rights Watch han denunciado que el M23 continúa perpetrando ejecuciones extrajudiciales en áreas rurales. El pacto incluye además un componente económico, al conceder a Estados Unidos acceso preferencial a minerales estratégicos de la región.
La India y Pakistán se comprometieron en mayo, tras la mediación de Estados Unidos, a detener la escalada militar en la zona fronteriza de Cachemira tras varios enfrentamientos que dejaron un centenar de muertos.
Trump se apuntó un tanto al anunciar el alto el fuego entre dos potencias nucleares históricamente enfrentadas, aunque India desmintió el papel mediador de Washington, mientras Pakistán sí alabó la gestión del líder estadounidense y pidió el Nobel para él.

Más que ejercer de mediador, Trump se sumó en julio a los ataques de Israel contra instalaciones nucleares iraníes, bombardeando tres centros. Tras doce días de intercambios entre Israel e Irán, el republicano anunció una tregua entre ambos países.
Pese al anuncio, se registraron algunos ataques esporádicos y, aunque se alcanzó un cese temporal de hostilidades, el conflicto subyacente entre Israel e Irán, archienemigos desde la instauración de la República Islámica en 1979, sigue vigente.
Tras una escalada violenta en la frontera entre Camboya y Tailandia que dejó medio centenar de muertos y cientos de miles de desplazados, ambos países acordaron un alto el fuego por presión de Estados Unidos.
Trump desempeñó un papel decisivo al amenazar con imponer aranceles a los dos países si no ponían fin a los enfrentamientos. Sin embargo, desde que sellaron la tregua en Malasia, ambas partes se han acusado mutuamente de violar el acuerdo.

Egipto y Etiopía no están en guerra, pero mantienen fuertes tensiones por la construcción de la Gran Presa del Renacimiento Etíope, el mayor proyecto hidroeléctrico de África, inaugurado por Adís Abeba en el Nilo Azul en septiembre, y que tanto Egipto como Sudán consideran una amenaza a su seguridad hídrica.
Trump sostiene que, durante negociaciones promovidas en su primer mandato (2017-2021), evitó una guerra, aunque el pasado julio admitió que la presa “se ha convertido en un problema muy grave” e instó a las partes a “encontrar una solución”.

Trump facilitó en 2020, durante su primer mandato, un acuerdo de normalización económica entre Serbia y Kosovo, aunque no resolvió una guerra activa, ya que tal conflicto no existía.
La última guerra entre ambos terminó en 1999, mucho antes de que Trump llegara a la Casa Blanca, y el conflicto político persiste, dado que Serbia no reconoce la independencia que Kosovo declaró unilateralmente en 2008.
(EFE)
International,Relations,Diplomacy / Foreign Policy,North America
INTERNACIONAL
Ser hipocondríaco en la era de Internet: el libro que analiza desde una perspectiva tanto médica como literaria una condición considerada como real

La inquietud persistente en torno a la salud y el incesante escrutinio de los síntomas han cobrado un protagonismo renovado con la publicación de Hipocondría (Alpha Decay), el libro de Will Rees, cuya aparición coincide con un auge de la ansiedad médica amplificada por el acceso a información digital. El libro no solo propone una revisión personal, sino que recorre el trayecto histórico, filosófico y cultural de un trastorno tantas veces relegado a la incomprensión.
En los últimos años, la hipocondría ha sido reconocida por la investigación médica como una condición tan real como la depresión o el trastorno de estrés postraumático. Este diagnóstico implica que no se trata de un fallo de carácter (como hasta el momento se había hecho creer al paciente), sino de una afección legítima que afecta el modo en que las personas perciben y gestionan la incertidumbre respecto a su propio cuerpo.
De hecho, la Asociación Estadounidense de Psiquiatría ha determinado que tres cuartas partes de los identificados como hipocondríacos presentan un trastorno de síntomas somáticos, mientras que el resto padece trastorno de ansiedad por enfermedad. El auge de herramientas de ‘autodiagnóstico’ online ha introducido el término “cibercondría”, reflejando una nueva modalidad donde la búsqueda de información multiplica la ansiedad en lugar de apaciguarla.
Una experiencia en primera persona
Will Rees, tanto editor como académico británico, describe en primera persona su recorrido a través de la hipocondría, iniciándose en 2010 con un dolor de cabeza crónico. La negativa de Rees a paliar el síntoma recurriendo a analgésicos actúa como punto de partida de una introspección que adopta tintes kafkianos: antes que silenciar la alarma, decide “comprender el dolor”, abordando un periplo de observación minuciosa y creciente acumulación de síntomas percibidos. Olvidos cotidianos, tics, cambios en el gusto del café, e incluso una secuencia de hipo entre una y tres veces al día, configuran ese estado de vigilancia perpetua. Ante una búsqueda reveladora en internet (“¿puede el cáncer cerebral causar hipo?”), Rees se topa con una inquietante afirmación: sí, si la enfermedad está avanzada. A pesar de repetidas consultas médicas y de la falta de hallazgos patológicos, la duda persiste y se expande junto con nuevos indicios.

La comunidad médica ha establecido que la hipocondría no responde a una única definición ni a criterios infalibles, lo cual arroja una sombra de incertidumbre tanto sobre profesionales como pacientes. La mayor parte de los afectados se identifican con la sintomatología somática, mientras otros viven con una inquietud recurrente sin signos físicos manifiestos.
Entender qué es la hipocondría
El término incluso desapareció en 2013 del manual diagnóstico D.S.M.-5, lo que evidencia su carácter ambiguo y evanescente en la tradición clínica. La ‘cibercondría’, por su parte, ha extendido la posibilidad de autoexamen y diagnóstico erróneo a gran escala, con numerosos portales prometiendo identificar los “cinco signos para reconocer la cibercondría” o listados de advertencias que, lejos de tranquilizar, intensifican la preocupación.
El texto de Rees ahonda precisamente en este terreno movedizo: “La hipocondría es un diagnóstico que pone en cuestión cuán seguros podemos estar jamás de cualquier diagnóstico”, escribe el autor, desplazando el interés desde las etiquetas hacia la incertidumbre inherente a cualquier juicio médico. La obra se convierte, así, en una indagación sobre los límites del conocimiento y la imposibilidad de alcanzar una certidumbre absoluta respecto a la salud personal.
A lo largo del libro, Rees confronta la tradición literaria y filosófica en torno a la enfermedad, remitiéndose a autores como Virginia Woolf, Kafka, Immanuel Kant o Samuel Johnson, todos ellos sensibles al sufrimiento físico y a la dificultad de traducirlo al lenguaje.

Woolf, en su ensayo Sobre la enfermedad, subraya: “El inglés, capaz de expresar los pensamientos de Hamlet, carece de palabras para describir el escalofrío y el dolor de cabeza… Quien trata de explicar un dolor a un médico ve cómo el idioma se le agota.” La propia estructura del libro refleja esos desdoblamientos temporales y la superposición de relatos personales y ajenos, incluidas referencias puntuales a ensayos de otros autores y a episodios recientes del propio Rees en los que la sospecha de enfermedad nunca se resuelve del todo.
Cinco años para “entender” su enfermedad
El testimonio de Rees articula una experiencia que se extiende hasta su juventud, marcando casi una década de vaivén entre el alivio transitorio y la reaparición del temor. La lectura sobre síntomas y enfermedades, comparada por algunos médicos victorianos con la causa misma de la hipocondría, ahora encuentra eco en la economía digital de la salud, donde buscadores y plataformas especializadas han multiplicado las oportunidades para la inquietud. Rees llega a someterse a pruebas oftalmológicas, resonancias y variados estudios, recibiendo diagnósticos que a menudo solo refuerzan su inseguridad. Un episodio significativo se produce cuando, tras la publicación de un ensayo sobre el tema, un desconocido se le acerca para advertirle que debe realizarse otra revisión, reabriendo la espiral del cuestionamiento y la incertidumbre.
La cantante actúa por primera vez en Madrid con la gira de ‘LUX’ ante un público que clama por ella. / Grabación de pantalla de @rafacasah
La reflexión final de Rees (que, llegada la treintena, ha logrado dejar de pensar de forma compulsiva en su salud) no implica la consecución de una certeza, sino una suerte de aprendizaje en torno a la aceptación de la duda. En palabras del propio autor, escritas en su libro: “Mi libro cubre cinco años de mi vida, que comenzaron cuando creía tener un tumor cerebral y concluyeron, ya en la veintena, al convencerme de que tenía un linfoma. Estos dos momentos, estas dos crisis en que la cuestión de la salud se cernía sobre mi rutina diaria, enmarcan Hipocondría, que también analiza la historia de esta dolencia y a quienes intentaron comprenderla”.
INTERNACIONAL
Trump admin unlawfully terminated legal status of migrants who used Biden-era app, judge rules

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A federal judge ruled on Tuesday that the Trump administration unlawfully terminated the legal status of thousands of migrants who had been allowed to temporarily live in the U.S. after using an app expanded by the Biden administration to schedule appointments with immigration officials.
U.S. District Judge Allison Burroughs in Boston ordered the administration to reverse its move last year to revoke the legal status of migrants who used the CBP One app.
The app was used under former President Joe Biden starting in 2023 to address the crisis at the border by allowing some migrants to make appointments to seek asylum, with many paroled into the country for up to two years, but President Donald Trump moved to shut down the app when he returned to the White House last year.
Burroughs found that the U.S. Department of Homeland Security acted unlawfully in April of last year when it sent mass emails to many of the roughly 900,000 people who entered the country using the app, informing them that it was «time for you to leave the United States.»
VENEZUELAN MIGRANTS, PROGRESSIVE GROUP SUE TRUMP AFTER NOEM NIXES BIDEN-ERA ‘PROTECTED STATUS’
U.S. District Judge Allison Burroughs ordered the Trump administration to reverse its move last year to revoke the legal status of migrants who used the CBP One app. (AP Photo/Mark Schiefelbein)
«The regulations do not give the agency unfettered discretion to terminate parole,» Burroughs wrote.
«When Defendants terminated the impacted noncitizens’ parole without observing the process mandated by statute and by their own regulations, they took action that was ‘not in accordance with law,’» the judge added.
The Venezuelan Association of Massachusetts, one of the plaintiffs in the case, celebrated the ruling, saying it «brings long-awaited relief after months of fear and uncertainty.»
Democracy Forward, another group that helped bring the legal challenge, also praised the judge’s decision.
FEDERAL JUDGE UPHOLDS TEMPORARY PROTECTED STATUS FOR HAITIAN IMMIGRANTS

The app was used under former President Joe Biden to address the crisis at the border by allowing some migrants to make an appointment to seek asylum, with many paroled into the country for up to two years. (Sandy Huffaker/Bloomberg via Getty Images)
«Today’s ruling is a clear rejection of an administration that has tried to erase lawful status for hundreds of thousands of people with the click of a button,» the group’s president, Skye Perryman, said in a statement.
«Our clients followed the law: they waited, registered, were inspected, and were granted parole under the law. The Trump-Vance administration’s effort to tear that status away overnight was unlawful and cruel — and today, the court rejected that harmful and destabilizing policy,» the statement added.
A DHS spokesperson said the ruling was an example of «blatant judicial activism» that interfered with Trump’s authority to determine who remains in the country.
«Canceling these paroles is a promise kept to the American people to secure our borders and protect our national security,» the spokesperson said in a statement.

The judge found that DHS acted unlawfully in April of last year when it sent mass emails alerting many of the roughly 900,000 people who entered the country using the app that it was «time for you to leave the United States.» (AP Photo/Eric Gay, File)
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The ruling came after a class-action lawsuit filed in August by three individuals from Venezuela, Cuba and Haiti who argued the Trump administration’s effort to remove them from the country represented an abrupt, unlawful move to pull parole status and work authorization from migrants.
The Trump administration had argued that Biden overstepped parole authority by broadly awarding the status instead of granting it on a case-by-case basis.
Burroughs said when DHS sent out termination notices to migrants, it failed to comply with requirements to provide a record showing an official had determined that the purposes of parole had been served.
«Accordingly, the parole terminations exceeded the agency’s statutory authority and contradicted the procedures set forth in its own regulations,» the judge wrote.
Reuters contributed to this report.
immigration, illegal immigrants, donald trump, politics, joe biden, homeland security, judiciary
INTERNACIONAL
Trump arremetió contra los aliados de EE.UU.: «Proteger el estrecho de Ormuz no es asunto nuestro»

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