INTERNACIONAL
Lecturas para el fin de semana: cómo radicalizar el dolor

Habitar el dolor ajeno. ¿Es posible? Tomarlo con las manos, acobijarlo en el pecho, compungirse hasta el llanto, concentrarse en su textura, no dejarlo ir. La empatía trafica esa idea, pero, como escribió Alexandra Kohan, “no podemos entrar los dos en los zapatos de uno”. El otro es el otro y, en tanto otredad, es inquietante, imposible. En ese sentido, la literatura abre una posibilidad en el espacio, la de sumergirse en una narración ficcional que, al ser un artificio, radicaliza al extremo la emoción.
En algún punto, la lectura es un vacío. Un lugar sin notificaciones ni publicidad ni imágenes identificables. Esa zona donde el lenguaje imagina la pureza. Y si entendemos que la ficción no es un sinónimo de la mentira, sino una forma de contar la verdad, el lector se permite algo imposible: habitar el dolor ajeno. Porque el dolor está en el pecho de los personajes, en la atmósfera de las escenas, en la prosa, en la trama, pero no en él, que está del otro lado, ¿a salvo? Quizás ocurra exactamente lo contrario.
“Fijate, ¿lo llegás a ver? Casi no se ve, pero ¿no te parece asombroso ese alerce solo ahí, altísimo, resaltado en la llanura? Hasta tiene el tupé de competirle el protagonismo al horizonte». Un padre con una enfermedad avanzada y su hija viajan en auto hasta Buenos Aires: se tiene que hacer un estudio. Pero se detienen en un pueblo, en una casa, alguien familiar. Él fuma, ella lo reta. “¿Cómo no fotografiarlo?“, dice mirando el árbol, él que es fotógrafo. “¿Sin luz?”, pregunta ella. “Mañana, si se despeja (…) Es la última”.

La luz queda se llama la novela que acaba de publicar Diotima. Su autor es Alejandro Pereyra, escritor, guionista, director de cine. Es brevísima y la narración se agolpa en las páginas, no con apuro, sino con intensidad. “Voy a dejar la fotografía, Romina, antes de que ella me deje a mí“. Cuando ella le pide ”no te pongas trágico», que “va a salir todo bien”, él le dice: “No entendés, Romina. No es por mi cuerpo, por esa mierda que tengo. Solo que esta foto es el punto final perfecto. La vengo pensando hace tiempo”.
Después la literatura hace su trabajo: aparecen otras voces, el paisaje se vuelve una inundación, los pensamientos flotan y las intenciones vuelan. De pronto, “todo es de verdad, hasta la dulzura de mierda”. Y Arturo, el padre, el fotógrafo, sueña con otra foto, pero no es tan fácil. “Los días son todos diferentes” pero “la noche es siempre la misma”. Y la historia va cerrándose, la enfermedad no cesa, y “ya casi no se aguanta el dolor. Pero estate tranquilo, que siempre se trató de amor. Aunque no lo entiendan”.
Cuando Marie-Pier Lafontaine entendió que solo había dos opciones, escribir o prender fuego la casa familiar, escupió Perra. Son ochenta y pico de páginas intensas que narran una dura historia de abuso. Cuando estuvo fuera de esa cárcel de anhelos reventados, el testimonio se hizo literatura. Pero lo novedoso de este libro de 2020 y traducido el año pasado por Agustina Blanco para Ediciones Godot no es este acontecimiento —¿cuántos víctimas han podido narrar sus tragedias en libros?—, sino la mirada.
“Entre todas las leyes del padre, había una de índole fundamental: no contar”, comienza Perra. “De niña, disimulaba mis deseos en textos de ficción. Dos hermanas en fuga. Perseguidas por un monstruo de dos cabezas. Huían por sombríos bosques. Se armaban con ramas, palos. Hoy ya no escondo mis deseos. Quisiera que este texto diezmara a mi familia toda”, escribe esta canadiense nacida en 1988 en Montreal, dentro de “la parte francesa”, autora también de Armas para la rabia.

Por momentos, la hoja se pone de un negro completo con frases así: “Al padre le encanta hacernos saber que piensa en nosotras cuando eyacula. Se las arregla siempre para que lo oigamos”. O también: “Los alaridos se detienen. El padre sale del cuarto de mi hermana. Carraspea. Sus pasos resuenan hasta la otra punta del pasillo. Va al encuentro de la madre”. O: “Mi hermana y yo solo con tomarnos de la mano sabemos con certeza que sobreviviremos al padre”. O: “¿Nuestros vecinos nunca oyeron nada?”
Los recuerdos no se eligen, aparecen como un relámpago en la noche, pero elegimos qué contar. Desde las primeras páginas de Corazón de león de Monika Helfer, que acaba de ser traducido por Gabriela Adamo para Edhasa, sabemos que el hermano de la narradora está muerto. Lo que sigue es una novela en retrospectiva: un personaje que ya no existe, pero que aparece, intrépido y subversivo, en las escenas ahora narradas. Las historias son delirantes y divertidas, pero tienen la inocultable pátina de la tristeza.
Entre esos recuerdos aparece el día en que su hermano conoció a su actual marido, entonces su amante. Su marido estaba de viaje, sus hijos con los abuelos; la casa y el fin de semana para el romance. Y su hermano, tocó el timbre. “Los presenté, conversamos y tomamos vino y fumamos un poco de la hierba que él cultivaba; cuando se despidió, le dijo que le caía bien y que el hecho de que tuviera una relación conmigo, su hermana, solo podía entusiasmarlo, porque todo lo que me hiciera bien lo entusiasmaba”.

“¡Johnny, acabo de romper bolsa!“ En un pueblo del interior profundo de los Estados Unidos, año 1970 y pico, una mujer está a punto de dar a luz. Vive en el campo, en una cabaña junto a su esposo entre el frío y la soledad. Tienen treinta años y han esperado con mucha ansiedad este momento. Suben a la camioneta en las primeras horas de la mañana y conducen unos cuantos kilómetros hasta el hospital con la esperanza de conocer a su hijo, el primogénito. Sin embargo el bebé nace muerto.
A grandes rasgos, esa es la historia narrada en El nadador en el mar secreto, novela breve, profunda, sensible, que publicó William Kotzwinkle en 1975. Es autobiográfica, porque eso le ocurrió: perdió a su primer hijo ni bien salió de la panza de su esposa. Mientras el dolor se agitaba con violencia dentro de su pecho, se encerró en su estudio y se puso a escribir “con las lágrimas en los ojos desde la primera a la última página”. Una revista norteamericana la publicó en el viejo formato de novela por entregas.

La novela ganó varios premios; luego, el olvido. En 2019 la reeditó el sello argentino China Editora. El nadador en el mar secreto no ahonda en sentimientos, ni siquiera se demora en describirlos. La pareja protagonista atraviesa dos momentos de extremos: el parto y la muerte. En su brevedad, la narración adquiere potencia y genera efectos. ¿Qué efectos? Diría que esta novela convierte al lector, incluso al más insensible, en una criatura más vulnerable. Podría decirse que lo devuelve a la realidad.
En nombre de ser comprensivos, no dejamos de arrasar con el otro poniéndole nuestras suposiciones, nuestras atribuciones, nuestras fantasías. Creemos que el otro necesita lo que nosotros creemos que necesita, lo que nosotros necesitaríamos en su lugar. Y, muchas veces, sin ni siquiera haber escuchado del otro ningún pedido. No es poco frecuente que se diga “te entiendo, a mí me pasa lo mismo” y que se corra entonces la conversación hacia lo que me pasa entonces a mí. ¿Por qué hay que pasar por uno para entender al otro? Porque eso es justamente la comprensión. El asunto es, si resulta soportable acompañar a otro resistiéndose a entenderlo, aún en su incomprensibilidad, aún en su ilegibilidad.
“La empatía supone que entre el yo y el otro no hay nada: no hay fantasías, suposiciones, fantasmas, lenguaje: nada, nada de nada”, escribió Alexandra Kohan. “El otro nos es transparente y absolutamente escrutable del mismo modo en que el sí mismo se advierte transparente y escrutable”.
INTERNACIONAL
Los microplásticos generan nuevas moléculas químicas bajo la acción de la luz solar

Un grupo de científicos de China y Singapur descubrió que los microplásticos, sean convencionales o biodegradables, sueltan compuestos invisibles en el agua cuando reciben luz solar.
Estos compuestos recibieron el nombre de «materia orgánica disuelta derivada de microplásticos« y son distintos de los que ya existen en la naturaleza.
El hallazgo, que fue publicado en la revista New Contaminants, muestra que la luz ultravioleta activa a los residuos plásticos y convierte el agua en un lugar donde se forman nuevas sustancias.

Los investigadores advirtieron que el aporte de los nuevos compuestos aumentará en el futuro por la gran cantidad de micro y nanoplásticos y residuos plásticos que ya hay en el ambiente, y porque su cantidad sigue en aumento.
El resultado implica que, a medida que crece la contaminación plástica, el agua recibe cada vez más compuestos que pueden afectar a los seres vivos y modificar los ciclos naturales.
El estudio fue realizado por Shiting Liu, Xiamu Zelang, Chao Ma, Zhuoyu Li, Xinyue Wang, Hanyu Ju y Jiunian Guan.
Trabajan en la Escuela de Medio Ambiente de la Universidad Normal del Noreste, el Instituto de Ciencias del Sistema Tierra de la Universidad de Tianjin y el Laboratorio Estatal de Conservación de Suelos de la Academia de Ciencias de China. También colaboró Jingjie Zhang, de la Universidad Nacional de Singapur.

Los microplásticos son pequeños fragmentos de plástico, de entre 13 y 74 micrómetros, que provienen de la degradación de objetos plásticos más grandes y pueden encontrarse en el agua, el suelo y el aire.
El grupo de investigadores se había propuesto averiguar cómo los microplásticos liberan compuestos en el agua, y qué cambios había bajo luz ultravioleta.
Tuvieron en cuenta tanto al Ácido PoliLáctico (PLA) y el tereftalato de adipato de polibutileno (PBAT), que son biodegradables, como los convencionales (PE y PET).

El equipo comparó esos plásticos con materia orgánica natural del río Suwannee. Así, pudo ver cómo varía la cantidad y el tipo de compuestos que sueltan los microplásticos y si la luz acelera o cambia ese proceso.
Se preguntaron si los compuestos de los plásticos biodegradables se parecen más a los de origen natural o si también son diferentes.
El estudio también analizó el ritmo del proceso, es decir, cómo y cuándo cambian los compuestos que quedan en el agua después de estar en contacto con microplásticos y luz.

Para hacer los experimentos, los científicos pusieron tres gramos de cada microplástico en agua ultrapura y los sometieron a luz ultravioleta y a oscuridad.
Analizaron las muestras durante 96 horas usando tecnologías que permiten ver las moléculas en detalle.
La luz ultravioleta aceleró la liberación de compuestos desde los plásticos. El modelo matemático mostró que la liberación sigue un ritmo constante cuando hay luz UV.
Los plásticos biodegradables, como PLA y PBAT, soltaron más compuestos solubles bajo la luz. Esto sucede porque tienen una estructura menos estable.
Los plásticos aromáticos, como PET y PBAT, liberaron compuestos de forma más lenta y pareja.

Durante el proceso, cambiaron los tipos de moléculas en el agua. En PET, los compuestos oxidados pasaron a ser mayoría. En PLA, los taninos y compuestos oxidados subieron mucho.
Los resultados confirmaron que la materia orgánica de los plásticos tiene una composición distinta a la natural: más moléculas oxidadas, menor peso y más aditivos plásticos.
El análisis identificó monómeros, oligómeros y aditivos, lo que muestra que los microplásticos no solo sueltan fragmentos, también sustancias químicas añadidas durante su fabricación.

El hallazgo implica que la materia orgánica derivada de microplásticos puede cambiar la forma en que los nutrientes y contaminantes se mueven en el agua.
Algunos compuestos pueden servir de alimento para bacterias marinas, mientras otros podrían frenar su crecimiento o ayudar a formar nuevas sustancias químicas.
Tras analizar los resultados, los investigadores sugieren vigilar el impacto ambiental de estos compuestos en distintas etapas, ya que cambian con el tiempo y el tipo de plástico.
Además, sugieren que el uso de la inteligencia artificial puede ayudar a predecir esos cambios y sus efectos.

Si bien reconocieron que se deberían realizar más investigaciones en ambientes naturales, el doctor Guan, autor principal, resaltó: “Los microplásticos no solo contaminan los ambientes acuáticos como partículas visibles. También crean una pluma química invisible que cambia a medida que se degradan”.
Además, precisó que el estudio “muestra que la luz solar es el principal motor de este proceso y que las moléculas liberadas por los plásticos son muy diferentes de las producidas de forma natural en ríos y suelos”.
Esa presencia constante de los microplásticos y su materia orgánica asociada puede modificar los ciclos naturales y la vida en el agua. Las consecuencias recién empiezan a entenderse.
Nature / Wildlife,Environment,Europe
INTERNACIONAL
Oregon residents sue Homeland Security after tear gas used on anti-ICE protesters

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An affordable housing nonprofit and group of nearby residents filed a lawsuit against the Department of Homeland Security (DHS), asking the court to «preclude» the agency from deploying tear gas and chemical or smoke-related munitions that were affecting nearby homes in Oregon.
The suit comes amid months of clashes between DHS agents and anti-immigration-enforcement groups, including Antifa, outside an Immigration and Customs Enforcement (ICE) facility near Interstate 5, where illegal immigrants have been detained and processed.
The Gray’s Landing houses involved in the suit — which was brought by REACH Community Development and supported by the progressive groups Democracy Forward and Protect Democracy — lies kitty-corner to the ICE facility on the Willamette River.
DHS SHARES ‘VIDEO EVIDENCE’ TO JUSTIFY BORDER PATROL’S TEAR GAS USE DURING CHAOTIC CHICAGO IMMIGRATION RAID
Federal agents clash with protesters outside a downtown U.S. Immigration and Customs Enforcement facility in Portland, Oregon, Oct. 4, 2025. (Spencer Platt/Getty Images)
In the filing, the plaintiffs called DHS’ actions «shocking» and asked the court to ban immigration enforcement agents from using chlorobenzalmalononitrile (CS gas/»tear gas») and other crowd control tools «unless the use of such munitions is necessary to protect against an imminent and concrete threat to the lives of federal officers or other persons.»
The suit claims officers have deployed pepper balls, CS gas and the like «toward and around» the low-income housing complex «repeatedly when faced with no violence from protesters or imminent risk of harm.»
The nearby residents claimed to have suffered acute respiratory distress, ocular burning sensations and post-traumatic stress disorder episodes due to ICE’s forceful enforcement strategies.
ICE ACCUSES DEM LAWMAKER OF JOINING ‘RIOTING CROWD’ IN ARIZONA, INTERFERING IN MASS ARREST
«The government causing poisonous gas and chemicals to enter plaintiffs’ bodies violates their right to bodily integrity, which the Supreme Court has long recognized as a component of the right to liberty,» the suit claimed.
REACH CEO Margaret Salazar said that as a residential community, Gray’s Landing houses families, senior citizens, veterans and handicapped people who are «repeatedly exposed to chemical agents.»
«Children are coughing indoors, seniors are struggling to breathe, and daily life has become a source of stress and fear.»
TRUMP ADMIN SUES ILLINOIS GOV. PRITZKER OVER LAWS SHIELDING MIGRANTS FROM COURTHOUSE ARRESTS

An anti-ICE demonstrator wearing a keffiyeh is led away by authorities in handcuffs. (TPUSA Frontlines)
Democracy Forward leader Skye Perryman added that chemicals being used by the feds are also discouraging protesters from «using their voices.»
«Federal officers know that poison is flooding apartments where families live, where children sleep, and where seniors and veterans seek safety—and they keep using them anyway, fully aware of the severe harm they cause. There is no legal or moral justification for this use of force–it is a profound abuse of power and violates the U.S. Constitution. We are in court to stop it.»
Daniel Jacobson, an attorney for the plaintiffs, said in a statement the government is «poisoning» residents.
BORDER PATROL CHIEF, PROGRESSIVE MAYOR CAUGHT ON CAMERA IN TENSE STREET SHOWDOWN: ‘EXCELLENT DAY IN EVANSTON’
President Donald Trump previously tried to deploy Oregon National Guard troops to quell springtime unrest in Portland, while Oregon sits among the top five states with the largest year-to-year increase in ICE arrests according to the Salem Reporter.
More than 660 people have been arrested by the feds there in 2025.
After Trump indicated during the summer that DHS would be asked to focus on certain problem areas of the country, Oregon Gov. Tina Kotek remarked, «I don’t take kindly to the fact that the federal administration is picking on particular cities.»
DHS TORCHES ‘BAMBOOZLED’ DEMS FOR CALLING ICE CRACKDOWN ‘VICIOUS LIES’
In November, Sen. Jeffrey Merkley, D-Ore., slammed the administration for «disturbing» raids he said are «terrorizing our communities» and allegedly detaining people «solely» based on race.
«Trump is using ICE to stoke fear and uncertainty in our communities, shredding our Constitution in the process,» Merkley claimed.
Rep. Suzanne Bonamici, another Oregon Democrat representing Tillamook and part of Portland, led a letter to DHS Secretary Kristi Noem demanding information on the types of irritants and munitions being used against protesters.
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«More than a dozen advocates outside the facility have reported unprovoked attacks by Homeland Security police and FPS officers,» she claimed in the October missive, which was also signed by Merkley, Sen. Ron Wyden, and Rep. Maxine Dexter.
Fox News Digital reached out to the DHS for comment. While the agency did not directly respond for comment, Secretary Kristi Noem said in a recent statement that she will seek prosecution for all who doxx ICE agents.
«These criminals are taking the side of vicious cartels and human traffickers. We won’t allow it in America,» she said, as the agency appeared to defend its use-of-force tactics, citing the Portland facility being «under siege» for some time.
«Rioters have attacked law enforcement officials, destroyed federal property, and have posted death threats at the facility. Outside of the facility, graffiti on the sidewalk reads ‘Kill Your Masters’,» the agency said in a July statement.
«Across the country, federal law enforcement has come under attack. Gunmen opened fire on Border Patrol and ICE officers in Texas over the Fourth of July weekend on two separate occasions, seriously wounding two,» the statement added.
immigration,illegal immigrants,oregon,portland,us protests,democrats
INTERNACIONAL
Suiza: bengalas chispeantes y velas en botellas de champán provocaron el incendio en el bar, creen los investigadores

¿El bar estaba en regla?
Identificar a las víctimas, la «máxima prioridad»
Identifican 113 heridos
Heridos en terapia intensiva
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