INTERNACIONAL
Leticia Obeid: “Cualquiera puede pensar un problema a través del arte”

En el cine, el coming-of-age refiere al paso de un personaje juvenil a la adultez. A partir de una o varias situaciones que producen una marca que determina esa transición inevitable, una fuerza que la empuja más allá de sus deseos.
Esta noción puede asociarse a la Primera edad que es, a su vez, el nombre de la muestra de Leticia Obeid (Córdoba, 1975) en la galería Hache, donde la artista revisita sus años de formación para explorar cómo los gestos y temas de sus inicios tienen conexiones con su producción actual.
Hay, en ese sentido, una serie de fotografías análogicas colocadas, casi al nivel del suelo, que forman una especie de fotograma fílmico; imágenes que Obeid sacaba cuando regresaba de estudiar desde la capital de la provincia serrana a su pueblo, Noetinger, que marcan de manera poética esa transformación y, a la vez, revelan cómo la cuestión de la captura de momentos marcaría su producción posterior, a partir del uso del video.

En ese gesto, casi compulsivo, en esa pulsión por documentar lo efímero, por capturar instantes que para otros serían una rutina o un viaje irrelevante, revela una construcción sobre su propio recorrido, su manera de relacionarse con un mundo que por más que fuera de repetición no dejaba de ser extraordinario y necesitaba ser eternizado.
La puesta en el espacio del barrio Villa Crespo recorre lo archivístico, sí, y plantea al mismo tiempo un juego sobre cómo se construye la propia memoria y, al mostrarlas, cómo se condiciona la visión del otro, qué es aquello que elegimos mostrar, un comportamiento que se extiende más allá de lo artístico ya que, en estos tiempos de cámaras en todos lados, se convirtió en una operación cotidiana a través de las redes sociales.
Las piezas desplegadas en la expo recorren la producción de Obeid de 1998 a 2003, antes de su desembarco en Buenos Aires, su etapa final del coming-of-age, que hasta ahora nunca habían sido mostradas, y en los trazos de los dibujos, las frases al azar y los trapos intervenidos remiten a la inocencia del descubrimiento, a un constante autoreconocimiento, como a su vez de una estrategia de activación en el presente: una continuidad del ser creativo indivisible.

“Empecé a armar mi archivo el año pasado y las chicas de la galería, que están trabajando con la idea del archivo, me propusieron hacer una muestra de mi obra de la época que quisiera. Y yo elegí la más vieja”, comenta Obeid sobre el origen de la idea, en un recorrido con Infobae Cultura.
En el conjunto de piezas surgen, constantemente, la experimentación y el cruce de lenguajes: dibujos, fotografías, videos, textos, objetos y registros de acciones tempranas. En ese ir y venir aparece la escritura, como gesto plástico y conceptual, que sería otro de los elementos centrales de su producción.
Lejos de proponer una mirada anclada en el pasado, Obeid presenta una invitación a reconsiderar el valor de los comienzos, en la que una etapa vital y formativa funda los sentidos y perfila los gestos y posibilidades de un futuro siempre incierto.
Esta perspectiva se refuerza con la inclusión de un precioso cuadernillo en formato de fanzine, co-producido junto a Ripio editora, que acompaña la exposición, en la que se reúnen recuerdos, hipótesis e impresiones sobre aquellos años, en el que el pensamiento de la artista se expresa en todo su potencial y al que se recomienda leer en voz alta.

En la sala contigua a la muestra, en una computadora, se puede acceder al archivo en video de Obeid, con obras como Auriculares, realizado en una residencia en el Atlantic Center for the Arts, donde diferentes personas cantan su canción favorita sin escucharse a si mismas, o Maqueta, en la canta una canción de los Beatles o 23 cuadras, en la que une la mítica Casa 13 con la céntrica Galería Cinerama, donde realiza una instalación con los restos de tela desechados por un taller de costura junto a Laura del Barco, todas de 2001.
Durante el recorrida, la también autora de Frente, perfil y llanura (Caballo Negro, 2013), Preparación para el amor (Caballo Negro, 2015), Escribir, leer, escuchar (Blatt & Ríos, 2015) y Bajo sus pies (Blatt & Ríos, 2020), reflexionó sobre otros momentos de su carrera, la relación con la escritura y la escena cordobesa de los 90, entre otros temas:
— ¿Cuándo y cómo comenzaste con el video?
— Empecé a hacer video en 2001, puntualmente. Después, en el 2004, cuando me vine para Buenos Aires, no tenía taller y casi lo único que hice por mucho tiempo fue video, porque era como lo más portátil que tenía para hacer y porque me interesaba no producir más objetos. Estaba en un conflicto que no se me fue.
— ¿Por qué decís que no se te fue?
— Porque me parece algo bastante absurdo del arte que se sigan produciendo objetos. Se me hace muy raro eso. Y es una práctica que está muy arraigada. En contraposición con la escritura, que sí produce objetos, pero que pueden ser objetos digitales o industriales. Pero el arte está produciendo objetos de lujo realmente ridículos, mientras los seres humanos se están cayéndose a pedazos. Es más difícil de justificar lo del arte. Hay un moralismo que a mí no se me va o no se despega de mi propia producción. ¿Vos sabés por qué estás haciendo esto? Qué sé yo, no sé. Entonces, en esta muestra, veo que ya me estaba pasando desde ese momento.

— ¿Pero vos sentís que eso, el conflicto con el objeto, fue importante o una condición para que pasaras a la escritura que, más allá de libro, posibilita generar otros discursos?
— Sí, fue algo importante. El video para mí tenía esa maravilla de que era inmaterial. Ahora entiendo que no lo es, que siempre necesitan un soporte, claro, pero en ese momento era una solución porque podía tener todo: la narración, la performance, la acción, la imagen, el sonido. Mis primeros videos tienen mucho que ver con la performance, con la música. Entonces era como la síntesis perfecta, sin tener que fabricar un objeto. Insisto que ahora sé que también es un objeto. Pero en ese momento me parecía que era una buena solución de compromiso.
— Claro, ¿y dónde creés que tiene origen ese acercamiento? Porque, pienso, quizás tenga que ver también con la propia proyección que tenías sobre vos en ese momento, con lo que querías hacer en el futuro y claramente lo mantuviste.
— Sí. Y también con esa ruptura entre la escena cordobesa y la porteña, que cuando yo llegué también me chocó lo objetual de la producción de acá. En ese momento, 2004, 2005, ya había un mercado de arte. Me llamaba la atención que todo el mundo estuviera pintando todavía, cuando en Córdoba la pintura era lo que no queríamos hacer, porque esa era la institución con la que nos habíamos peleado. No queríamos pintar. Teníamos pintura de paisaje y el burrito, qué sé yo. No queríamos ser como esos carcamanes que pintaban y encima en un mundo patriarcal.
Entonces todas hacíamos otras cosas y un poco hasta traté de agarrar ese espíritu de época en un relato, porque es una historia que no se conoce, que no está escrita tampoco, lo potente que fue el arte cordobés en los ’90. Un lugar muy hermoso, muy experimental, cero mercado. Entonces el video era como una bisagra entre los dos mundos.
— Claro, en Buenos Aires los ‘90 se asocia generalmente a todo lo que es el “mundo C.C. Rojas”, etcétera, que era objetual, en general. Es como si no hubiera pasado otra cosa.
— Sí, sí. Bueno, toda la historia del Rojas me parece muy monótona también, porque ya lo he escuchado tantas veces sin haberla visto y me parece que en el arte argentino pasaban muchas otras cosas que no eran solo esas, ¿no? Pero bueno, a esa historia yo llegué tarde, entonces también no tengo eso afectivo.
— ¿Y por dónde ingresa la escritura?
— Vino por otro lado y fue otro permiso que me tuve que dar. También en Córdoba la escritura era algo tan sagrado, tan que podían hacer muy poquitos, que recién viniéndome y empezando a ir a talleres y cosas, eso cambió. Igual en los últimos años que estuve allá trabajaba en una revista digital que se llamaba Fe de Rata, que me da pena no haberla incluido en la historia porque era una cosa que hicieron unos pibes muy jóvenes, entre los que estaban Fede Falco, Luciano Lamberti, que se convirtieron en grandes escritores. Ellos habían armado esa revistita para empezar a ejercitar una especie de periodismo cultural informal, escribir sobre muestras, cosas que veíamos o que leíamos. Entonces había una historia con la escritura ahí, claro, pero acá de a poquito empecé a entrar a ese mundo, me encantó, y empecé a escribir.

— ¿Te consideras más artista plástica o escritora?
— Artista plástica, desgraciadamente. Creo que es un lastre, pero sí es mi mundo, es mi experiencia más larga. Aunque la escritura me hace más feliz.
— Es como que, por definición propia, si tuvieras que identificarte, preferirías hacerlo a partir de la escritura, pero elegís hacerlo a partir de una historia plástica recorrida, pero tu deseo se asienta en la escritura. Hay un conflicto ahí.
— Es un conflicto que no termino de resolver porque son dos mundos también muy comunicados, pero son diferentes. Son circuitos, como dispositivos diferentes. Pero también me peleé un poco también con la idea de que la literatura sea algo tan instituido. Invité a mi familia a 500.000 muestras, me he ganado becas, he andado por el mundo, pero cuando dije “Ah, escribí un libro” fue como “guau, la nena escribió un libro”.
— Te miran por primera vez de otra manera, con respeto.
— No tan así, pero con respeto hacia lo que hacía. La literatura toma un atajo muy fácil hacia lo que está bien. Supuestamente, las artes visuales en Argentina siempre están en un lugar mucho más paria. Es la cosa más renegada que tiene el arte y cómo se piensan las cosas el arte. Pero bueno, también el mundo del arte es muy complejo, que hoy lo manejan los poderes económicos. Heavy metal. Es re clasista, muy complicado.
— Sí, y también hay una mirada en donde el arte se ha colocado justamente, por todas estas circunstancias, en un lugar un poco inaccesible, cuando al mismo tiempo es una expresión personal muy accesible.
— Cualquiera puede pensar un problema a través del arte y hacer la obra que quiera. O sea, ¿querés aprender a hacer algo en el arte? Querés aprender carpintería, lo podés hacer. Esa es una forma de conocimiento. Como esa cosa de que cada uno hace lo que tiene ganas de hacer como puede. En la literatura es todo mucho más cerrado. Me he dado cuenta con el tiempo que es un mundo con muros que no dejan entrar a cualquiera y al mismo tiempo, es más democrático en otras cosas. Es muy barato escribir. No te hace falta nada más que una lapicera. No es como pintar al óleo o hacer una foto. Imprimir es caro, igual yo trato de hacer cosas muy baratas siempre. Y esto tiene algo de eso, de ese espíritu, de ese momento que era hacer todo con normalidad siempre.
— Un DIY barato.
— Sí, pero fijate que los dibujos que han sobrevivido son los que fueron hechos en los mejores papeles. Nos reíamos porque se ve que ahí tenía plata y me compré unos buenos papeles.

— O sea, al fin de cuentas la materialidad es importante. Pensaba que esta veta de unir artes plásticas con creación literaria era más común en los carcamanes: artistas que pensaba su obra o el mundo a partir de su obra y teorizaba a través de textos. Es algo que viene de la época de las vanguardias y que tuvo cierta continuidad en el tiempo, pero que se fue perdiendo.
— A mí eso me gusta también, que el artista pueda pensarse como alguien que no es especialista en nada, simplemente está conectando cosas. Hay muchos modelos de artistas. A mí me interesa ese artista que no es muy especialista en nada, sino que se puede especializar en un tema porque lo estudia durante un tiempo. Pero siempre fue complicado, me parece, en Argentina integrar esos dos mundos, porque la literatura fue siempre muy sagrada. Desde la colonia en adelante, ¿quién escribía?, los abogados. Borges es Borges y su hermana, Norah, borrada del mapa, porque era pintora y si bien había conexiones entre esos mundos la apreciación no era la misma.
— Hoy están bastante desconectados esos mundos.
— Pero cada vez menos. Por ejemplo, hay muchos artistas que escriben, grandes artistas de la época, como Fernanda Laguna.
— Pero son justamente los que hicieron ese camino desde las artes plásticas a las letras. No sucede al revés.
— Si, es muy interesante eso. Para mí es parte de una vieja tradición de supremacía de la literatura. No sé. Yo tengo amigos escritores que les gusta el mundo del arte, pero miran un poco y después se van. Usan los mismos latiguillos, ellos viven en su propia cueva y está bien. Yo haría lo mismo si pudiera. Pero voy de una cueva a la otra.
Pero bueno, ya no me peleo más con eso porque es parte de mi manera de hacer. ¿Es como el camino. Cuando escribo, dejo de hacer imágenes. Cuando estoy haciendo imágenes, dejo de escribir. Mi último libro (Galería de copias, Ripio), que fue en 2023, me hizo como un corte de lo visual de dos años. Recién ahora estoy con ganas de volver a pensar un video, volver a fabricar un objeto visual y sonoro. Me gusta pensar que uno puede ir como saltando, pero es complicado, muy complicado.
— Con respecto a tu proyecto en el Centro Espigas con el acervo de Aída Carballo, ¿cómo nació ese interés?, ¿tiene que ver con el uso de la línea que está todo el tiempo en tu obra?
— Lo de Aída fue porque me hicieron esa propuesta de trabajar con los archivos y la agarré. Fue un trabajo sobre los documentos personales de ella, no tanto sobre su obra visual, pero sí el hecho de que ella era dibujante me parece de lo más fascinante. Pero también el dibujo es un lugar indefinido, ¿no? O sea, cuando empecé a archivar mis cosas, empecé a encontrarme con que no sabía si catalogarlas como pintura, como dibujo. Y yo preferiría que pensemos todo como dibujo. Pero bueno, es medio arbitrario. Y Aída era una dibujante, también escultora, ceramista, pero sobre todo era una gran dibujante. Y una mujer de la que se dijo que estaba loca. Mucho tiempo se leyó su obra a través de eso, que fue un capítulo de su vida. Sus problemas psiquiátricos no eran algo constante.

— Yo veo tus dibujos y veo conexiones con los de Aída. Hay algo de lo mínimo en el trazo que aparecen en tu obra y en la de ella. Pensé que quizás la conexión venía de ahí, pero fue otro el camino.
— Sí, me encanta la figura de la dibujante porque sabe que es un territorio medio vedado también. Toda esa producción mía, lo que estaba haciendo, me encantaba, si la miro a la luz de lo que hice después, con procesos mucho más conceptuales, mucho más exigidos intelectualmente. Y qué lindo eso también, algo del lado del capricho del artista que no está metida en un proyecto a largo plazo, que son cosas que hice después. No me arrepiento de haberlas hecho, pero fueron más esforzadas y en este momento era más… No sé si se puede distinguir entre lo emocional y lo intelectual. Yo creo que no, pero pareciera ser que eran procesos más emocionales que otra cosa donde lo intelectual se acomodaba a eso.
— Como si la mayor libertad en un punto esté ligada a tus épocas de estudiante, donde no tenías como la mirada del otro todavía puesta sobre lo que producías.
— Además, mientras sos estudiantes las consignas las pone siempre otro. Igual estas cosas ya las hice pensando en mostrarlas en mi primera individual, que fue a los 23, en que iba a haber un espectador que no era académico. Pero había como una reescritura muy libre en ese momento, porque, por ejemplo, todo esto era una serie de objetos que hice de tela para mi tesis, que fueron objetos, eran restos de una mesa de cortes y yo hice toneladas de estos objetos y los metí en un negocio en Córdoba (NdR: 23 cuadras) que solo se podía ver desde afuera en la Galería Cinerama, que eran lugares muy decadentes. O sea que ya había algunas reflexiones sobre el contexto del arte y todo, pero todo muy pulsional.
Ahora rescaté unos videos que filmé con Laura del Barco, que era mi compañera de tesis, que hicimos como un recorrido llevando un hilo por la ciudad y lo filmamos. Empecé a encontrar videos en los que hacíamos parodias de reality shows de música también.
— ¿Y cómo te sentís hoy mirando este material que «smells like a teenage spirit»?
— Me encanta. O sea, como que veo esto y digo ¡Guau! Yo quiero volver a hacer esto. Quiero volver a esa forma de trabajar. Creo que esto es algo que se vuelve a abrir. Que sea realmente mucho más caprichoso. Esa bronca también, que la tengo todavía, la furia.
— ¿Y en qué crees que canalizas hoy esa furia? Digo, si la sacaste del espacio del arte donde la estás dosificando de otra manera.
— De otra manera, en la escritura, hay bastante. Pero también yo a la escritura la hago como autodidacta. Entonces nunca sé bien qué estoy haciendo, bastante a ciegas. Pasan los años y sigo haciéndolo a ciegas. No entiendo bien lo que estoy haciendo ahí, pero no me parece que haya que entender lo que uno hace tampoco.
*“Primera edad”, de Leticia Obeid en la galería Hache, Loyola 32, CABA. De lunes a viernes de 14 a 19 h, hasta el 4 de octubre. Otros horarios con cita previa. Entrada gratuita.
Fotos: Gentileza Galería Hache / Lucía Bonells
INTERNACIONAL
Cambodian PM says Thai forces occupying disputed land despite Trump-brokered ceasefire

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FIRST ON FOX: Last year, when President Donald Trump helped broker a ceasefire agreement between Thailand and Cambodia, he took a victory lap.
«Who else could say, ‘I’m going to make a phone call and stop a war between two very powerful countries, Thailand and Cambodia?’» he said.
Now, that agreement appears under strain. Cambodian Prime Minister Hun Manet told Fox News Digital that Thai forces have pushed into long-held Cambodian territory beyond the line of dispute. Thai soldiers have sealed off villages with barbed wire and shipping containers, leaving 80,000 Cambodians unable to return home, according to Cambodian officials.
«The occupation is beyond even Thailand’s unilateral claim,» Manet said. «Many of the villagers cannot go back to their hometowns.»
US ALERTS TOURISTS OF ‘UNPREDICTABLE SECURITY SITUATION’ IN POPULAR HOLIDAY DESTINATION
Cambodia and Thailand have sparred for decades over sections of their 500-mile land border, much of which was drawn during the French colonial era and later interpreted differently by Bangkok and Phnom Penh. The dispute has periodically flared into armed clashes, particularly around areas near historic Khmer temple sites and rural villages where demarcation remains incomplete.
Tensions escalated again last year, with fighting breaking out along contested stretches of the frontier and displacing thousands of civilians on both sides. The clashes prompted diplomatic intervention and culminated in a ceasefire agreement brokered with U.S. involvement during an ASEAN summit in Kuala Lumpur.
Images and local reporting from the most recent fighting show damage to buildings near the frontier, including at or near the UNESCO-listed Preah Vihear temple complex, raising concerns about the safety of cultural heritage sites in contested zones. Cambodian officials have blamed Thai forces for the damage, while Thai officials have denied deliberately targeting religious or cultural landmarks, saying military operations were limited to contested security areas.
The Thai embassy could not be reached for comment on this interview.
Cambodian Prime Minister Hun Manet interviewed with Fox News Digital during a trip to Washington, D.C., for President Trump’s Board of Peace. (Fox News Digital)
TRUMP’S PEACE THROUGH STRENGTH IN 2025: WHERE WARS STOPPED AND RIVALS CAME TO THE TABLE
Still, Manet declined to threaten military retaliation.
«Our position is to always stick to peaceful resolutions,» he said. «We don’t believe that using war to stop a war is sustainable or practical.»
Thailand, with a population of more than 70 million — roughly four times Cambodia’s 17 million — maintains a significantly larger and better-equipped military, raising the stakes of any renewed conflict.
With fighting again threatening fragile stability along the frontier, Manet traveled to Washington this week for the inaugural meeting of Trump’s Board of Peace.
«The Board of Peace can play an active role in promoting peace, stability and normalcy between Cambodia and Thailand,» Manet said.
TRUMP CONVENES FIRST BOARD OF PEACE MEETING AS GAZA REBUILD HINGES ON HAMAS DISARMAMENT
Hun Manet took office in 2023, succeeding his father, Hun Sen, who ruled Cambodia for nearly four decades. The leadership transition marked the first formal handover of power in decades, though the ruling Cambodian People’s Party has maintained firm control over the country’s political system amid longstanding criticism from rights groups about limits on opposition activity.
A graduate of the U.S. Military Academy at West Point, Manet has sought to maintain close ties with China while cautiously reopening channels with Washington, including restoring joint military exercises that had been suspended in 2017.
As Cambodia navigates tensions with Thailand, it is also balancing relations between Washington and Beijing.

The Preah Vihear temple, a UNESCO World Heritage Site on the border between Thailand and Cambodia, where cluster munitions, unexploded artillery shells and other ordnance are marked around the temple grounds, after clashes between the two countries, in Preah Vihear province, Cambodia, Feb. 12, 2026. (Soveit Yarn/Reuters)
Manet said navigating ties with competing world powers «doesn’t have to be a zero-sum game» and that Cambodia, as a smaller nation, cannot afford to «choose one country against the other.»
That balance has centered in part on Ream Naval Base, a strategic site on Cambodia’s southern coast rebuilt with Chinese financing.
The USS Cincinnati docked at Ream in late January, marking the first U.S. warship visit since the base was renovated with Chinese funding and technical support. The visit was marked by a striking visual, the USS Cincinnati docked roughly 150 meters from a Chinese naval vessel already moored at the base. For years, U.S. officials have raised concerns that Cambodia had granted China exclusive access.
But Manet insisted the base remains under Cambodian control.
«Our constitution says that no foreign military base [can] be situated on Cambodian soil,» Manet said.

Images and local reporting from the most recent fighting show damage to buildings near the frontier, including at or near the UNESCO-listed Preah Vihear temple complex, raising concerns about the safety of cultural heritage sites in contested zones. (Soveit Yarn/Reuters)

Manet said navigating ties with competing world powers «doesn’t have to be a zero-sum game» and that Cambodia, as a smaller nation, cannot afford to «choose one country against the other.» (Samrang Pring/Reuters)
The U.S. visit, he said, «clearly shows that Cambodia is not exclusively used as a naval base for cooperation with China.»
Manet also confirmed that annual U.S.-Cambodia military exercises known as Angkor Sentinel, suspended in 2017, will resume this year, signaling warming defense ties.
«We hope to have expanding cooperation with the U.S.,» Manet said.
In recent years, Cambodia has emerged as a hub for large-scale online scam operations, including so-called «pig butchering» schemes that have defrauded victims worldwide — including Americans — out of billions of dollars. U.S. authorities have sanctioned Cambodian-linked entities tied to crypto fraud and pressed Phnom Penh to intensify enforcement efforts amid concerns about trafficking and forced labor linked to some compounds.
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Manet said his government has stepped up cooperation with U.S. authorities and recently worked with the FBI to dismantle a major operation.
«We have recently worked with the FBI cracking on a major case involving one of the Oknyaks,» he said, referring to an influential Cambodian figure. «We arrested him, and we closed down one of the big compounds.»
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Zelenskyy dismisses Putin’s ‘historical s—’ in peace talks as ‘delay tactic,’ urges focus on ending the war

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Ukrainian President Volodymyr Zelenskyy on Thursday dismissed what he described as Vladimir Putin’s «historical s—,» saying he has no interest in debating the past and wants peace talks focused squarely on ending the war.
In a pointed post on X, Zelenskyy described Russia’s historical arguments as a «delay tactic,» accusing Moscow of using them to stall meaningful negotiations. He argued the only issue worth discussing with Putin is how to bring the war to a swift and successful end.
Putin has long made claims about the history of Ukraine and Russia, including a 2021 piece he wrote that discussed his position that «Russians and Ukrainians were one people» and that the two countries are «essentially the same historical and spiritual space.» Zelenskyy said debates about history will not accomplish the goal of reaching peace, and will only prolong the process of reaching a resolution.
«I have been to Russia – to many cities. And I knew a lot of people there. He [Putin] has never been to Ukraine this many times. He was only in big cities. I went to small cities. From the northern part to the southern part. Everywhere. I know their mentality. That’s why I don’t want to lose time on all these things,» Zelenskyy wrote.
PUTIN REJECTS KEY PARTS OF US PEACE PLAN AS KREMLIN OFFICIAL WARNS EUROPE FACES NEW WAR RISK: REPORT
Russian President Vladimir Putin and Ukrainian President Volodymyr Zelenskyy have both met separately with President Donald Trump. Despite a peace deal agreement being close, territorial disputes remain, Zelenskyy said. (Julia Demaree Nikhinson/AP; Christian Bruna/Getty)
The remarks came after another round of trilateral talks between Ukrainian, U.S. and Russian officials in Switzerland; meetings the Ukrainian president suggested he had produced limited progress.
«As of today, we cannot say that the outcome of the meetings in Geneva is sufficient,» Zelenskyy explained, saying that while military representatives had discussed certain issues «seriously and substantively,» sensitive political matters, possible compromises and a potential meeting between leaders have not yet been adequately worked through.
HOUSE REPUBLICANS THREATEN TO FORCE RUSSIA SANCTIONS VOTE AFTER GIVING LEADERSHIP ‘ONE LAST CHANCE’

A Ukrainian delegation (right) and Russian delegation (left) wait for the start of a meeting on the first day of the third round of trilateral talks between delegates from Ukraine, Russia and the U.S. in Geneva, Switzerland, on Feb. 17, 2026. (Press Service Of The National Security And Defence Council Of Ukraine/Handout via Reuters)
NATO Secretary General Mark Rutte questioned at the Munich Security Conference last week whether Russia is serious about negotiations, noting that Moscow again sent presidential aide Vladimir Medinsky, who has previously emphasized historical narratives in talks, to lead discussions in Geneva.
Medinsky characterized the two days of negotiations as «difficult but businesslike,» according to a translation of his remarks from the Russian Foreign Ministry.
RUSSIA GETS PARALYMPIC SPOTS UNDER NATIONAL FLAG; UKRAINE OFFICIALS BOYCOTT OVER ‘OUTRAGEOUS DECISION’

Russia’s chief negotiator Vladimir Medinsky leaves after a second round of U.S.-mediated talks between Russia and Ukraine in Geneva on Feb. 18, 2026. (Harold Cunningham/AFP via Getty Images)
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NBC News reported that Medinsky, who has served as a Kremlin aide since 2020, is regarded as a close Putin ally whose views on Ukrainian history closely align with the Russian president’s.
«It would seem obvious to anyone familiar with history at the primary school level: Russians and Ukrainians are historically — one people,» he wrote in a November op-ed for the Russian newspaper Komsomolskaya Pravda.
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INTERNACIONAL
De la IA a Starlink: cómo la tecnología de los drones está transformando la guerra en Ucrania

A medida que la guerra en Ucrania entra en su quinto año, los drones han llegado a dominar por completo la línea del frente, una transformación en la guerra moderna que está siendo observada en todo el mundo.
He aquí una mirada a la tecnología que está transformando la guerra, cuatro años después de que Rusia lanzó su invasión a gran escala enviando tanques y hombres a través de la frontera:
Los drones, que van desde dispositivos comerciales baratos diseñados para uso civil hasta aeronaves en miniatura cargadas de explosivos, son responsables de hasta el 80 por ciento de los daños en el campo de batalla, afirmó el ministro de Defensa de Ucrania , Mykhailo Fedorov.
“La guerra moderna es ahora imposible sin drones”, declaró a la AFP Koleso, un soldado de infantería ucraniano, en el este de Ucrania .
La línea del frente se ha transformado en una “zona de muerte” que se extiende hasta 20 kilómetros (12 millas) de profundidad: “un área entre dos lados donde nada puede sobrevivir porque está constantemente monitoreada por drones”, explicó la experta militar Kateryna Bondar.
Los soldados sólo pueden operar allí en pequeños grupos, moviéndose rápido y con la mirada fija en el cielo, con la esperanza de pasar desapercibidos.
Las piezas de artillería pesada, así como los lentos tanques y vehículos blindados, son demasiado lentos y visibles, lo que los convierte en blancos fáciles para ambos bandos.
Las tropas ucranianas, que no están dispuestas a enviar más hombres de los necesarios a la zona de exterminio, utilizan drones terrestres para transportar suministros a áreas peligrosas y evacuar a los soldados heridos.

Mantener una conexión estable entre el dron y su operador, controlándolo de forma remota, es una tarea crucial. “Ahí es donde se desarrolla la verdadera carrera : las comunicaciones y las conexiones”, dijo Bondar.
Inicialmente, la mayoría de los drones funcionaban mediante una conexión de radio. Pero demostraron ser vulnerables a la guerra electrónica, la práctica de interferir e interceptar naves enemigas, provocando que caigan del cielo o pierdan la conexión con el operador.
Rusia ha recurrido a drones controlados por cables de fibra óptica ultrafinos, en gran medida inmunes a las interferencias electrónicas. En escenas que parecen una película de ciencia ficción distópica, su uso generalizado ha dejado franjas de ciudades y campos de primera línea sepultados en redes de cables.
Como otra alternativa al control por radio, los ucranianos han comenzado a colocar terminales Starlink en los drones. Esto les permite volar utilizando una conexión a Internet por satélite.
“Necesitamos volar lejos con una señal de vídeo estable y un control estable”, dijo Phoenix, un comandante del Grupo Lasar de Ucrania, pionero en el uso de Starlink .
Las tropas rusas pronto comenzaron a copiar, hasta que Ucrania presionó a Elon Musk el mes pasado para que desactivara terminales rusas no autorizadas. La medida alteró los sistemas rusos y ucranianos, dijeron observadores militares.
El Instituto para el Estudio de la Guerra, con sede en Estados Unidos, dijo que el apagón probablemente ayudó a posibilitar un avance ucraniano localizado, pero rápido, en la región sureña de Zaporizhia a principios de febrero.
La proliferación de drones ha obligado a renovar los sistemas de defensa aérea. Disparar misiles avanzados, que pueden costar millones, para derribar drones que valen apenas una fracción de eso es una respuesta demasiado costosa.
Además de realizar interferencias, Ucrania también ha desarrollado drones interceptores baratos, construidos específicamente para destruir otras naves en el aire. “Abrimos el capítulo de la guerra de los drones con drones”, dijo Marko Kushnir de General Cherry, un fabricante líder de drones interceptores .
Las carreteras cercanas al frente han sido equipadas con redes protectoras que intentan detener los drones atacantes, mientras que camiones equipados con jaulas antidrones y bloqueadores de drones pasan a toda velocidad por ellas.
Las ametralladoras también son un último recurso para derribar drones del cielo. Los aliados occidentales de Ucrania han recurrido cada vez más a la experiencia de Kiev después de que drones rusos hicieran repetidas incursiones en el espacio aéreo europeo en los últimos meses.
Los ingenieros están compitiendo para equipar los drones con inteligencia artificial para mejorar su rendimiento.
Empresas ucranianas como The Fourth Law (TFL) dicen haber desarrollado la llamada guía terminal, que permite a la IA tomar el control de un dispositivo en los momentos finales antes del impacto. Esto tiene como objetivo mejorar la precisión de los golpes, especialmente porque la conexión generalmente se pierde en los momentos finales antes de un golpe.
“Rusia y China también están desarrollando este tipo de tecnologías, y si nuestros países no lo hacen… perderemos”, dijo Maksym Savanevskyi de TFL. Pero la autonomía plena aún está lejos.
“La IA está cumpliendo una función de ayuda en lugar de sustituir a la humana”, afirmó Bondar, el experto militar. “Pensé que simplemente podrían retirar a la gente del equipo de batalla, que podría automatizarse completamente. Esa es una visión ingenua”, dijo el ex director ejecutivo de Google, Eric Schmidt, ahora director de SwiftBeat, una empresa que suministra drones con inteligencia artificial al ejército de Ucrania .
“En el futuro previsible, primero tendremos drones y después personas”, dijo en una conferencia en Kiev. Durante todo el frente oriental, Koleso afirmó que los soldados de infantería siempre seguirían siendo relevantes.
“Hasta que no plantes la bandera tú mismo, con tus propias manos, y tomes la posición, no puede considerarse tuya”, dijo.
(AFP)
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