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Liliana Porter: “En el fondo, pienso como escritora antes que como artista”

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Liliana Porter recorrió su “Travesía”, la retrospectiva que se presenta en el Malba, junto a Infobae Cultura

Un gesto sencillo, como arrugar un papel o trazar una línea. Un gesto sencillo como una caricia o en beso de buenas noches. Gestos sencillos.

Así fue como Liliana Porter realizó el click que cambiaría su carrera: “En un momento dije, bueno, paremos a ver cuál es el concepto. ¿Qué puedo hacer que no sea demostrar que sé hacer todas las técnicas? Entonces como que se súper simplificó y ahí apareció muy claramente eso de mezclar la descripción de la cosa con la cosa real”.

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Esta búsqueda de esencialidad y de fusión entre representación y objeto se refleja en piezas donde la línea, el círculo o la sombra se convierten en los protagonistas de Travesía, la retrospectiva curada por Agustín Pérez Rubio, que se presenta en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba).

En un recorrido junto a Infobae Cultura, a Porter se le dibuja una sonrisa cuando antes de desandar el comino de su travesía recuerda algunos momentos de su carrera: “Esto es una instalación que hice en el 69. Sí, en Caracas, en el Museo de Arte”, dice mientras repasa imágenes y objetos de su archivo personal que se encuentran en una vitrina sobre el pasillo.

"Arruga" marcó el inicio de
«Arruga» marcó el inicio de una exploración en la que buscaba “arrugar algo que tenía la imagen del arrugado”

Aquella obra, Arruga, nacida en el contexto del New York Graphic Workshop, marcó el inicio de una exploración en la que buscaba “arrugar algo que tenía la imagen del arrugado”, en una reflexión sobre la materialidad y la representación que atravesaría buena parte de su producción posterior. Porter, sabiéndolo o no, comenzaba un largo camino de desafíos saussureanos, de desmitificación de la COSA, de jugar con los límites de los significados.

En ese entonces, el arte se convertía en el escenario de experimentación para una generación de artistas que, como Porter, pretendían abrirlo a la participación del público, mientras que desafiaban al sistema de perpetuación de relatos desde el mismísimo centro mundial de perpetuación de relatos, la Gran Manzana, donde vive hasta la actualidad.

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“Por esa época, la gente podía arrancar el papel, arrugar y tirar. Se quería que participe el espectador. Había un clima de efervescencia y ruptura”, dice. La idea de involucrar al público, de permitirle manipular y transformar la obra, respondía a una necesidad de romper con las jerarquías tradicionales y cuestionar los límites entre el creador y el espectador. “Era el momento de desmitificar el arte”, resume, evocando aquellas “ideas juveniles” que, con el tiempo, acepta con tono lúgubre, volverían a convivir con nuevas formas de mistificación y distancia: “Es algo que aparece y desaparece constantemente lo de la cercanía y la distancia entre el arte y el público”.

“Me encanta esa idea de
“Me encanta esa idea de que para que un objeto exista, primero hubo una persona que tuvo que hacer mil cosas”, dice

Travesía tiene puntos en común con Porter-Camnitzer. Los años del New York Graphic Workshop, que se encuentra hasta fines de agosto en el Museo Nacional de Bellas Artes, porque justamente el inicio del recorrido en el Malba arranca con producción relacionada a aquellos años. Está la instalación de las sombras de la pared, presentadas en el ‘69, como también, con un mayor despliegue en el Malba, todo lo relacionado a la arruga y el tensado. Por otro lado, la propuesta recién inaugurada se extiende en la producción de Porter hasta la actualidad.

Pero volvamos a finales de los ‘60, cuando durante una beca en Filadelfia, la artista realizó su primer fotograbado, otro hito, en una secuencia que documentaba el proceso de arrugar un papel. La obra Wrinkle, acompañada por un texto del poeta Emmett Williams, se convirtió en un diálogo entre imagen y palabra, entre la acción y su representación. “Fue lindo poder hacer este libro con su introducción. Era un lujo”, confiesa, destacando la importancia de los cruces interdisciplinarios en su trabajo.

La experimentación no se limitó a los soportes tradicionales. Porter incursionó en las exposiciones por correo, enviando piezas como “sombras para dos aceitunas” o “sombra para un vaso” al Instituto Di Tella, invitando a los destinatarios a interactuar con las obras y a completar el sentido de las mismas.

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"Sombras", en el Instituto Di
«Sombras», en el Instituto Di Tella en 1969

“En realidad lo primero que mandé era para arrugar y devolver una parte por correo, como una acción”, explica la artista. Esta búsqueda de simultaneidad entre la representación y la cosa en sí misma, entre el tiempo de la acción y el tiempo de la imagen, se convirtió en uno de los ejes centrales de su labor: “Ahí empieza mucho a aparecer el tema del tiempo y su importancia”.

El paso del tiempo y la transformación de los materiales se manifiestan en piezas como los grabados en los que “lo único que tenía impreso era la marca de la plancha”, o en aquellos en los que la arruga se dibuja, se imprime y se reinterpreta una y otra vez: “Es la imagen de la cosa que entra y sale del espacio virtual al real”.

En otra pared la figura de Gandhi y la exploración de temas como la resistencia no violenta también se hacen presentes en su obra. “Lo empecé a leer y me interesaba toda la idea del lado del pacifismo, de la resistencia”, cuenta, quien reconoce la importancia de la política en el contexto de los años 60 y 70, aunque aclara: “Yo no me considero una artista política, o no me consideraba, sentía que mi tema no podía pasar por ahí. Pero no quería quedarme atrás. Todos hacían política, y no quería ser la única boluda”, dice entre risas.

De la serie de fotograbados
De la serie de fotograbados «Wrinkle» (1968) y atrás de la de Gandhi (1967)

La afirmación es paradójica, en varios sentidos. Cómo no considerarse política cuando se utiliza la imagen de Gandhi y en años posteriores las del Che, San Martín, Mickey Mouse o Mao. Porter tiene el don de saber evadir de manera cándida a través del humor y, sin dudas, ese pensamiento sobre la relación significado/significante, sobre la descontextualización de la COSA, no sólo es un componente esencial de su trabajo, es también un manera de surfear los temas y, de alguna manera, desprenderse de las obras y dejar que el público sea responsable de las posibles lecturas.

En la serigrafía Untitled (The New York Times, Sunday, September 13, 1970), por ejemplo, se observa a una mujer con un gesto de terror, mientras una pistola se apoya sobre si sien, mientras abajo se lee en inglés: “Esta mujer es / norvietnamita / sudafricana / portoriqueña / colombiana / negra, / argentina, / mi madre, / mi tía, / vos, yo”.

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Pensada en contexto, esta pieza puede responder a las manifestaciones anti Guerra de Vietnam de una artista en EE.UU., que se sucedían en la época, pero como sudamericana su mirada se extiende sobre todas las mujeres, incluyéndose. No solo nos habla desde una postura feminista, sino también humanista. Es política.

 Untitled (The New York
Untitled (The New York Times, Sunday, September 13, 1970)

Como también lo fue formar parte de El Museo Latinoamericano de NY y el MICLA (Movimiento de Independencia Cultural Latinoamericano), ambos en el ‘71, desde donde se boicoteó a la America’s Society y la Bienal de San Pablo con una contrabienal. Pero esa es otra historia.

En ¿Qué pasa?, de 1983, un aguafuerte, fotograbado y aguatinta, entremezclan la cuestión del papel arrugado (el objeto que pierde sentido original o se resignifica), la superposición, junto a una mujer que llora sacada de un Liechtenstein, una silla tirada, y una partitura musical donde se lee, “Oh querido, ¿cuál puede ser el problema?“, entre otros estímulos. Casual o no, allí también hay una postura que no tiene nada de ”boluda”.

En una instalación que hay en el MNBA y no en el Malba se ingresa a un cuarto, allí las COSAS son nombradas, la mesa, la biblioteca, la alfombra, se dibujan y crean la forma, pero no están y, a la vez, sí.

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Instalación de Porter y Luis
Instalación de Porter y Luis Camnitzer, en el Museo Nacional de Bellas Artes

Es la silueta, es lo que ya sabemos sobre esos objetos lo que generan la representación fenoménica. ¿Y qué hay de político en eso? Quizá, no específicamente, pero pensemos en el Siluetazo de 1983. Si bien el relato nos habla de que fue tomado de una obra del polaco Jerzy Skapski en ‘78 relacionado a Auschwitz, no se puede desdeñar cómo una intervención que habla sobre lo que ya no está (que ha dejado su Sombras), que solo puede ser nombrado para ser recordado, nos está hablando, pasado el tiempo, de nuestra propia historia. Porque si algo tiene el arte es que siempre se mira con los ojos de hoy, es esa polisemia lo que lo convierte en una experiencia que se renueva. Aún desde un gesto sencillo.

Y Liliana Porter es, en esa sencillez, polisémica. En una serie de piezas ingresa en la cuestión de ser “el extranjero en otro país” a partir de “armar cosas raras”.

La fotografía aparece a partir de los años 90, cuando comienza a incorporar imágenes encontradas en mercados de pulgas y objetos cotidianos. “Me encanta esa idea de que para que un objeto exista, primero hubo una persona que tuvo que hacer mil cosas”, dice y que luego, por razones desconocidas, termina apilada en un mercadillo para volver a reconfigurarse a través de una asociación con otras figuras que realizaron el mismo camino. Otra vez, el tiempo, el viaje como metáfora de ese transcurrir.

"Reconstrucción con poemas de Borges"
«Reconstrucción con poemas de Borges» (1990)

La figura de Jorge Luis Borges, otro de los hilos conductores de su trabajo, surge a partir de las diferentes citas directas. “Más que inspirarme, es como que me gusta porque agarra temas que a mí me interesan”, dice, sobre todo “su exploración del tiempo, el espejo y la multiplicidad de sentidos”. Y agrega: “Después ahí hay un montón de temas que creo que se repiten. Uno es el viaje, después el de usar los elementos arquetípicos”, sostiene sobre las diferentes piezas con representaciones geométricas puras.

“Mi construcción es poética desde lo visual. En el fondo yo pienso un poco más como un escritor que como un artista visual. No parto de la combinación de colores, ni de la cosa formal, sino de alguna idea más, como que podría ser de un escritor, la del contenido. Entonces, claro, como que las soluciones visuales están al servicio de esa idea”, sostiene.

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Una mujer que riega las
Una mujer que riega las flores de la vajilla rota

Y agrega: “Ese límite entre la representación y la cosa en sí, o sea, entre lo ambiguo, el espacio real y el espacio virtual, es cuestionar si hay un límite. Yo un día me di cuenta después de trabajar y mirar la obra de una cosa que se repetía, había una preocupación que salía en la línea y el hilito. O sea, me di cuenta que aparecía solo. Entonces obviamente me di cuenta cuál era mi tema. Fue un descubrimiento inconsciente, porque en el fondo así tendría que ser. Uno hace las cosas y después teoriza, no al revés”.

El tiempo, la memoria y la repetición se manifiestan en piezas donde la artista recrea fotografías tomadas cuarenta años antes, superponiendo capas de imagen y significado, como en en la serie Forty Years, mientras que la relación con el espacio y la instalación se hace evidente en proyectos como la serie de clavos realizados en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA).

La obra de Porter se caracteriza por la multiplicidad de soportes, la experimentación constante y la capacidad de reinventarse. “Lo que tiene de bueno es la mezcla de lo casual, que haya algo que vos no tenés control, pero sucede y se hace mejor que si yo lo quisiera hacer. Controlado, no me va a salir tan bien”, afirma la artista, sobre una de las pinturas que se encuentran al final del recorrido, Blue Waves (Olas azules), un acrílico sobre tela donde un barco se posa sobre un estante de madera, de 2022.

Detalle de "Blue Waves"
Detalle de «Blue Waves»

Un barco que parece naufragar entre los esculturas de “esas que se portan mal”, una miniatura regando las flores de la vajilla rota, otra como barriendo un mar, mientras que una tercera pica la pared y, a la distancia, una ancianita teje de una gran bobina de hilo que, a la vez, se despliega como una telaraña por el espacio.

Allí, al final del camino, en una sala de cine especialmente montada se pueden apreciar una decena de cortos, de historias, realizadas por la artista. Y ya otra vez en el pasillo, es recomendable alejarse camino al ascensor, para observar a las arrugas, que como enredaderas degluten la pared, y uno de esos hombrecillos que se portan mal, a través de la pintura azul, dan la impresión de que en algún momento se encontrarán. El principio, el fin, el tiempo, en gestos sencillos y poéticos.

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El Malba despliega el universo de Liliana Porter en una Travesía atemporal, como un agujero de gusano o la madriguera de Alicia -que también aparece y mucho en la muestra- donde las COSAS pierden su sentido de ser. Y lo hace a través del humor, la disposición o superposición en el espacio y la experimentación, como también con lo político, que se entrelazan en la polisemia de gestos sencillos. Como una caricia. Como un beso de buenos noches.

*La muestra pueden visitarse en el Malba, Av. Pres. Figueroa Alcorta 3415, CABA, hasta el 13 de octubre. De jueves a lunes de 12:00 a 20:00 y miércoles de 11:00 a 20:00. Martes cerrado. Entrada general, $9000; estudiantes, docentes y jubilados con acreditación, $ 4500; menores de 5 años y personas con discapacidad, sin cargo.

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Sonia Ruíz y el monstruoso costumbrismo que desafía al tiempo

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Hay que vivir el presente. ¿Quién no oyó esta máxima con tufillo al viejo new age que se vende bajo la etiqueta de mindfullness?, ¿quién no vio, en algún reel, la importancia de habitar el hoy, de no pensar en el mañana, de dejar ir el pasado? Somos un instante y lo demás no importa nada.

Disfrazada detrás de algunos preceptos budista, este tipo de afirmación, de pensamiento, es desde hace un tiempo ya una commodity hecha bestseller, un subproducto que busca, a través de la soledad y la alienación, centrarse en el instante como experiencia vital.

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Todo lo contrario es la obra de Sonia Ruíz (Bella Vista, Tucumán, 1984), quien en sus pinturas, que se presentan en Retratos, en galería Piedras, parece querer capturar, como en el filme dirigido por los Daniels, Todo en todas partes al mismo tiempo: somos presente, sí, pero también lo que fuimos, lo que seremos y, por qué no, una proyección, algo ilusorio, donde todo sucede en simultáneo.

Sus retratos ensayan una multiplicidad de perspectivas, a veces superpuestas en una sola imagen. Ruíz experimenta así con la combinación de diversas fotografías de una misma situación, componiendo escenas complejas.

La muestra "Retratos" se presenta
La muestra «Retratos» se presenta en galería Piedras (Catalina Romero)

“Cada parte de la foto me parece como que es rescatable. Entonces voy como juntándolas, haciendo una especie de collage”, dijo a Infobae Cultura, sobre el proceso que no es digital, sino manual, y alimenta el carácter fragmentario y múltiple de los cuadros.

Esta superposición de instantes, de momentos y miradas sobre el ser en la obra de Ruiz, generan, aún sin buscarlo, una mirada filosófica eternalista sobre la vida: el pasado, el presente y el futuro son igualmente reales y existen en simultáneo.

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Pero, la artista no produce ese acercamiento desde una postura técnica-teórica, despojada de su propia identidad, sino a partir de las personas que la molderaron, su familia, generando así un vínculo profundo con los retratados que son, en varios sentidos, la propia Sonia.

En la obra teatral Los bienes visibles, con dramaturgia y dirección de Juan Pablo Gómez, de reciente paso por el CC Borges, uno de los personajes proclama que “dentro de una familia hay muchas familias”, enfatizando que la experiencia de cada individuo marca su mirada y que, de esa manera, cada uno tendría una opinión diferente sobre las relaciones. En las pinturas de Sonia Ruíz, sin dudas, pueden verse destellos de una narración personal: hay gestos protectores, de agobio, de curiosidad, de un amor a distancia y contemplativo.

Esta superposición de instantes, de
Esta superposición de instantes, de momentos y miradas sobre el ser en la obra de Ruiz, generan, aún sin buscarlo, una mirada filosófica eternalista sobre la vida

Y es que lo íntimo nunca no deja de revelarse en la creación artística. En este caso, la pintora presenta a través de esa familia que quedó en su Bella Vista natal, de la que se marchó tras la pandemia, como lo cotidiano puede ser monstruoso y tierno, de apariencia sosegada e hiperquinético a la vez, como un átomo que vibra cada vez más impaciente a medida que el observador se acerca.

La serie, explica, comenzó en 2023 y estuvo inspirada por escenas de su infancia, pero evolucionó integrando nuevas perspectivas surgidas tras su mudanza a Buenos Aires y su paso por la Di Tella.

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El traslado físico se tradujo, entonces, en un desplazamiento emocional: la memoria de su casa y las reuniones familiares se convirtieron en material pictórico donde la representación del padre, la hermana y una sobrina adquieren una mayor ambigüedad y profundidad psicológica.

Así, al inicio de la muestra, pueden observarse una serie de obras en mediano formato, las únicas en acrílico, en que se escenifican pequeños instantes más cercanos al costumbrismo, “reproducciones a partir de fotos”, para luego sí, comenzar un recorrido con piezas, muchas en gran formato en óleo, realizadas entre el año pasado y éste.

Al inicio de la muestra,
Al inicio de la muestra, pueden observarse una serie de obras en mediano formato, las única en acrílico, en que se escenifican pequeños instantes más cercanos al costumbrismo (Catalina Romero)

¿Cómo pasó Ruiz del costumbrismo de la siestas a estas piezas por momentos inquietantes, plenas de sentidos, en que lo temporal se rompe, en las que las imágenes se desdoblan en composiciones oscilantes?

Durante su beca en el Di Tella, cuenta, “tenía como otra carpeta, un lado B, digamos, como de dibujillos que hacía con lápiz y lapicera en hojas sueltas. Y eso era como algo menor”.

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En ese momento, el desafío fue abandonar la reproducción literal para abrir un espacio de exploración dentro de su obra: eso “menor” fue ingresando primero en una serie de autorretratos -que pueden verse en la trastienda de la galería- y luego comenzaron a cohabitar dentro de su realismo, generando entonces la unión de dos mundos que ya convivían en su interior.

“Al principio yo pensaba con estas obras costumbristas que ya tenía como todo resuelto, como que era bastante simple, como encontrar imágenes y reproducirlas solamente por el hecho de ser imágenes que me interesaban. Pero después, cuando se me propuso un ”qué pasa cuando no copiás», qué más hay además de la copia directa, empecé a revolver en mi imaginación”, dijo.

 En varios retratos, los
En varios retratos, los ojos se cargan de una expresividad potente y parecen querer captarlo todo, con cierta familiaridad al anime

La memoria, la distancia y el afecto tiñen la representación. Desde su traslado a Buenos Aires en 2021, pintar se volvió un medio para recomponer la cercanía: “Cada vez que lo pinto es como recordar los detalles. Sus caras, sus formas. Sí, como también tenerlos cerca. También siento a veces que también soy yo”.

Las fotografías espontáneas, convertidas en óleo, resultan en imágenes donde el gesto y la mirada insinúan vínculos complejos. En varios retratos, los ojos se cargan de una expresividad potente y parecen querer captarlo todo, con cierta familiaridad al anime, un signo que atraviesa a una generación de artistas como Flavia Da Rin o Fátima Pecci Carou, por ejemplo, y a Florencia Rodriguez Giles, a quien cita entre sus referencias contemporáneas.

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“Claramente están influenciados por el manga y anime. Pero sí, hay de todo un poco, porque uno siempre está influenciado por muchas imágenes todo el tiempo. Al principio, cuando los empecé a hacer, era cuando todavía estaba en Tucumán, en pandemia y veía todo tipo de imágenes en Internet. Veía también a los dibujantes y pintores de Buenos Aires, en especial a Rodríguez Giles, quien también hace como monstruos extraños”, comentó.

En su figuración, Ruíz no
En su figuración, Ruíz no escapa a las distorsiones, a dejar que las desproporciones se integren (Catalina Romero)

En su figuración, Ruíz no escapa a las distorsiones, a dejar que las desproporciones se integren: aceptar lo anómalo como parte de la construcción del otro. No hay, en ese sentido, una búsqueda documental, sino reflejar una percepción imperfecta, desidealizada.

En la muestra, además, la artista presenta otra línea de trabajo, centrada en la experimentación de estas figuras monstruosas y otras donde las figuras humanas se presentan como síntesis formales, en tres piezas de estilo friso.

En su obra Sonia Ruíz no vive en el presente. Su familia, la familia, es una construcción variable, metamórfica; en su mirada el tiempo no se mide por relojes, sino por emociones y recuerdos, y construye a partir de la búsqueda deliberada y la aparición del accidente, un acercamiento a la experiencia personal que si bien escapa del realismo, es sumamente real, donde la vulnerabilidad, lo monstruoso y lo afectivo la constituyen. Y eso sucede Todo en todas partes al mismo tiempo.

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*“Retratos” de Sonia Ruiz, en galería Piedras, Perú 1065, San Telmo, CABA. Hasta el 4 de abril, de miércoles a sábados, 14 a 19h. Entrada gratuita.

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La guerra contra Irán: Hezbollah cumplió su sueño de atacar Chipre y busca internacionalizar el conflicto

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El espacio aéreo de Chipre, país que ejerce la presidencia de la Unión Europea por los próximos seis meses, permanece cerrado hoy tras la detección de un nuevo dron sobre su territorio. Se trata del cuarto desde que se inició la guerra entre Irán, Israel y Estados Unidos. La isla mediterránea, cercana al Líbano y destino predilecto de vacaciones para los británicos, podría convertirse en el punto clave para que Hezbollah, la milicia shiíta libanesa proiraní, busque internacionalizar el conflicto.

La organización no se conforma con atacar a Israel. Entre la noche del domingo y la madrugada del lunes, diversos drones lanzados desde territorio libanés impactaron en bases británicas en Chipre, estado miembro de la UE que actualmente ostenta la presidencia rotativa de su Consejo; la información fue confirmada por fuentes oficiales chipriotas.

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La base de la RAF en Akrotiri fue alcanzada por una de estas aeronaves, lo que causó daños limitados; otros dos drones fueron localizados en las inmediaciones. Si bien Hezbollah no ha reivindicado la autoría, su ex secretario general, Hassan Nasrallah, ya había amenazado a la isla en 2024, poco después de la apertura del «frente de apoyo a Gaza».

Una provocación estratégica

El ataque se produce en medio de un acercamiento entre el Líbano y su vecino de ultramar, justo cuando Israel vuelve a ocupar el sur libanés y fuerza a su población a evacuar hacia el norte. Esta situación coloca a Beirut en una posición incómoda frente a su nuevo aliado estratégico —con quien firmó un acuerdo de demarcación marítima en noviembre—, así como ante la Unión Europea y el Reino Unido.

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¿Por qué llevó a cabo Hezbollah esta acción? «Busquen a Teherán«, dirán algunos. La ofensiva coincide con las represalias iraníes contra bases estadounidenses en la región, de las que Nicosia intentaba desesperadamente protegerse. Paralelamente, otro dron ingresó hoy en el espacio aéreo turco desde Irán y fue interceptado por las defensas de la OTAN.

«Las bases británicas son un objetivo potencial porque aviones estadounidenses podrían lanzar ataques contra Irán desde ellas, a pesar de que el Reino Unido ha declarado que sus instalaciones en la isla no albergarán naves de EE. UU.», señaló Charlie Charaloumbos, analista político chipriota. No obstante, Londres insistió en que estas no serían utilizadas en la guerra.

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El precedente de las bases

Un incidente de este tipo contra una instalación británica en Chipre no tiene precedentes desde el ataque con cohetes perpetrado por militantes libios en 1986, también en Akrotiri. Esta base, ubicada en una península al extremo sur —al suroeste de Limassol—, es una de las dos que Gran Bretaña mantiene en su antigua colonia desde la independencia en 1960.

«La reacción de Irán se explica, en parte, por la oferta británica de permitir a Estados Unidos usar sus bases con fines defensivos», añadió Ali Alfoneh, especialista e investigador del Instituto de los Estados Árabes del Golfo en Washington. Sin embargo, para la República Islámica no existe distinción entre acciones ofensivas y defensivas; su objetivo es claro: expandir el conflicto para aumentar su margen de maniobra.

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«Una conflagración regional les conviene», declaró una fuente diplomática occidental. Según el analista Alfoneh, Teherán busca demostrar su alcance geográfico y señalar que es capaz de provocar inestabilidad regional si Washington y Tel Aviv persisten en sus esfuerzos por destruirlo.

Chipre busca la neutralidad

En este contexto, Beirut y Nicosia han intentado reducir las tensiones. El martes, el presidente Aoun llamó al primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, principal socio de seguridad de la isla dadas sus limitadas capacidades de defensa. Hasta el momento, el gobierno chipriota no ha mencionado oficialmente al Líbano ni a Hezbollah; en cambio, ha dirigido sus críticas hacia Gran Bretaña. El portavoz Konstantinos Letymbiotis recriminó que Londres «no ha indicado claramente que sus bases no se utilizarán para fines ajenos a lo humanitario».

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Chipre desea mantenerse al margen por razones económicas y diplomáticas. «Los ataques dañan su sector turístico y su imagen como mediador regional», explica Alfoneh. Nicosia teme perder inversiones si el país es percibido como un destino inseguro para los negocios.

Se espera que la Unión Europea debata pronto la activación de su cláusula de defensa mutua. Por su parte, Francia planea enviar sistemas antimisiles y el portaaviones Charles de Gaulle al Mediterráneo, mientras que el presidente Emmanuel Macron instó a Israel a desocupar el Líbano. Gran Bretaña, en tanto, reforzó su base con un buque antidrones y helicópteros.

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El dilema del desarme

¿Podrá el ejército implementar la decisión del gobierno libanés de desarmar a la milicia chiita? Es el gran interrogante en un momento delicado para una institución sin presupuesto. Ante la presión internacional, el Consejo de Ministros instó a las fuerzas armadas a aplicar el monopolio de las armas por todos los medios posibles.

Sin embargo, el comandante del ejército, Rodolphe Haykal, parece temer una confrontación directa con los efectivos de Hezbollah. El general expresó este temor durante una reunión en Baabda, el palacio presidencial, lo que le valió críticas de activistas opositores y elogios de las bases del «Partido de Dios».

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Un ministro libanés indicó que el jefe militar no se negó a obedecer, sino que expuso las consecuencias políticas de tal medida. «No quiere gestionar solo las repercusiones de esa decisión», añadió el funcionario. A estos temores se suman desafíos logísticos críticos: el ejército está mal equipado y carece de fondos tras la crisis económica de 2019. «La misión se llevará a cabo gradualmente, ya que se requiere más personal, apoyo logístico y sistemas de vigilancia modernos», concluyó un oficial retirado.

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Held at gunpoint at 9, Iranian refugee turned pastor now prays for Iran’s hour of freedom

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NEWYou can now listen to Fox News articles!

An Iranian refugee held at gunpoint at school before fleeing Iran during the 1979 revolution is calling for hope, democracy and prayers for his homeland as the U.S. joins Israel in targeting Iran’s ruling clerical regime.

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David Nasser, now an American pastor, spoke to Fox News Digital six days after Operation Epic Fury was launched in Iran, which reignited haunting memories for him and of the time when he was 9 years old.

«As a child, my family and I were forced to escape Iran and run for our lives,» Nasser, President and CEO of David Nasser Outreach recalled.

«We found safe harbor as refugees granted political asylum here in the United States,» Nasser said, describing how his father had been a high-ranking officer in Iran’s military, meaning «his family became targets as the government collapsed.»

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«One of my most vivid memories of realizing that nothing was ever going to be the same again was at a school assembly on a military base — a soldier called out three names and mine was called first,» he said.

David Nasser fled Iran when he was 9 years old during the 1979 revolution. (David Nasser)

«When I got to the front, the soldier dropped a piece of paper, took a gun out of his holster and put it to my head and quoted the Quran. He told me that he was sent to make an example out of me,» Nasser added.

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The principal intervened, but the message he relayed was unmistakable. Nasser recalled.

«They’re killing everybody who’s anybody. They’re trying to make an example out of people like our family, and they’re using fear,» he remembered hearing at the time.

«That’s one of my first memories of the revolution, but really just being completely scared for my life.»

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Soon after, Nasser’s family devised an escape plan. They would pretend Nasser’s mother needed emergency heart surgery in Switzerland and buy round-trip tickets to avoid raising suspicion.

«We bought round-trip airline tickets like we were going and coming back, but we weren’t coming back. We were running for our lives,» he said.

KHAMENEI IS DEAD — AND IRANIANS DARE TO HOPE FOR FREEDOM AGAIN AFTER DECADES OF TYRANNY

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David Nasser at school

David Nasser recalled a school assembly on a military base when a soldier called out his name and put a gun to his head.   (David Nasser)

At the airport, Nasser remembers gripping his father’s hand tightly and hearing words he will never forget.

«‘If they find out we’re escaping, they’re going to kill us right here on the spot,’ my father said as his hands shook, holding mine. The last time I was in Iran, I was a 9-year-old little boy running for my life,» he said.

Now, watching events unfold in Iran from the safety of the U.S., Nasser said his heart remains with millions of desperate Iranians facing uncertainty.

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«We see them — I see them, I hear them. My heart is beating really fast for them right now with hope and with prayers for their protection and their provision,» Nasser said.

«Protection. I’m praying for protection for them. I want to be a part of the provision for them. If Iran transitions from a theocracy to a democracy, I want to help rebuild.»

ISRAEL HAMMERS IRANIAN INTERNAL SECURITY COMMAND CENTERS TO OPEN DOOR TO UPRISING

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David Nasser

Pastor David Nasser fled Iran as a child and urges hope during the U.S. military campaign in Iran. (David Nasser)

«If this moment actually comes, and they go from a theocracy to a democracy, I want to be a part of the solution — for that 9-year-old little boy that I once was. I want to do this for him.»

Beyond political change, Nasser, who is also teaching pastor at New Vision Baptist Church, said he takes solace in what he describes as spiritual transformation already underway, calling it «the fastest-growing church in the world right now or the underground church in Iran.»

«We know there’s at minimum 4 million, at maximum 8 million Christians right now in Iran,» he said.

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«In Iran, if you convert from Islam to Christianity, that can be a death sentence. If they come into your home, and you’re gathering for Christian worship, they will take your home title, you will lose your home.

«They’re in prison. They’re being tortured. They’re being ridiculed. They’re being mocked.

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«Above all, I came to America, and it was a land of opportunity. And I was given the gift of democracy. So, I would love to see democracy in Iran, where all the boys and girls are afforded what I was afforded when I managed to escape.»

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