La cuestión de los prisioneros armenios en Azerbaiyán es uno de los grandes conflictos existentes entre Erevan y Bakú, enfrentados en al menos tres guerras de origen territorial, política y religiosa. Son vecinos y enemigos. Y para Armenia, el más actual factor de presión, ya que el 24 de abril pasado se cumplieron los 110 años del genocidio armenio, cuyo reconocimiento le reclama a Turquía como heredero el Imperio Otomano.
En una visita que hizo Clarín a Erevan para dicho aniversario, junto al llamado Grupo de Amigos de Armenia, el conflicto por los prisioneros en Azerbaiyán estuvo tan vivo como la historia centenaria. Ello, debido al reclamo persistente de Erevan en torno a su último conflictocon Bakú: en 2023, las fuerzas de Ilham Aliyev avanzaron sobre la región de Nagorno Karabaj, que para los armenios era la ahora disuelta República de Artsaj.
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La comunidad internacional le reconoce a Azerbaiyán el territorio, de donde fueron desplazados entonces al menos 120.000 armenios que vivieron allí históricamente. Y es ahí donde Armenia, con apoyos en Estados Unidos y Europa, de diversos organismos internacionales, reclama que hay al menos 23 prisioneros políticos detenidos. Denuncian que sus derechos se están violando con detenciones arbitrarias y que ello constituye crímenes de guerra.
Entre los prisioneros armenios de Azerbaiyán se encuentra el mega empresario Rubén Vardanyan, que quedó atrapado en una maraña judicial y sin respuesta. También se llevaron a los ex presidentes, Arkadi Ghukashyan, Bako Sahakyan y Arayik Harutyunyan, y al ex canciller David Babayan.
Nacido en Armenia, con una prolífica carrera universitaria y empresarial en Moscú, Vardanyan es un empresario cuya fortuna ascendió a U$S 1.000 millones según la revista Forbes. Es un filántropo, muy conocido aquí, cuyas donaciones están presentes en numerosos espacios de la vida cultural y educativa en Armenia. Fue cercano a Vladimir Putin, quien podría tener la llave política para hacerle un reclamo a Aliyev. Vardanyan era ministro de Estado de Artsaj/Nagorno Karabaj y fue preso tras la conquista por parte de Azerbaiyán de Nagorno Karabaj, en septiembre de 2023.
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Clarín entrevistó a la abogada de Vardanyan, Siranush Sahakyan, una reconocida especialista en Derecho Internacional, quien llevó en su estudio otros casos conocidos como el del asesinato con un hacha de de un teniente del ejército armenio por parte de otro militar pero azerí cuando ambos participaban de un curso de entrenamiento, en 2006, patrocinado por la OTAN. El crimen quedó impune.
Además de ella y la familia de Vardanyan, hay figuras que lo están defendiendo en el ámbito público, entre el empresario argentino Juan Pablo Gechidjian. Vive en los Estados Unidos y preside el grupo de amigos de Armenia.
Armenios procedentes de Nagorno-Karabaj, y expulsados por Azerbaiyán, llegan a Goris, en 2023. Foto: The New York Times
Sahakyan estima que podrían haber hasta 80 detenidos en Azerbaiyan entre los oficializados y los no oficializados.
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Bakú acusa a Vardanyan como a los otros detenidos de cometer actos de “terrorismo y separatismo” en lo que considera su territorio -la comunidad internacional al reconocer como azerí a Nagorno Karabaj respalda esta supuesta teoría no demostrada por Baku- y afirma que que los prisioneros son los responsables de crímenes de guerra. Vardanyan, cuyo estado físico, según asegura la familia se deterioró mucho por una huelga de hambre que hizo en marzo pasado, enfrenta una posible cadena perpetua.
El gobierno de Azerbaiyán dice que sus detenciones se ajustan a “legitimo derecho”, y a “proceso” y que los prisioneros, incluyendo a Vardanyan, deben cumplir las leyes nacionales y lo que diga la justicia por sus supuestos delitos en Nagorno Karabaj.
Nagorno-Karabaj es una región separatista de mayoría armenia cuyo control tuvo Erevan tras otros combates en los noventa. Azerbaiyán recuperó parte del territorio en la guerra de 2020. En 2022 hubo nuevas tensiones cuando activistas respaldados por Azerbaiyán bloquearon el corredor de Lachin, la única carretera que conectaba a Armenia con el enclave. Y en septiembre de 2023, combatientes de la etnia armenia en la región depusieron sus armas tras la sangrienta ofensiva de Azerbaiyán.
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Allí se llevaron a Vardanyan y a otros presos. Tras el final de sus guerras anteriores, Erevan y Baku intercambiaron prisioneros, pero Vardanyan, cuya detención data de la incursión azerí de 2023, sigue preso sin luz de salida alguna, aunque posiblemente sea la política y diplomática.
Sahakyan fue elegida mejor abogada en 2024 en su pais, y es la defensa privada de la familia Vardanyan. Según supo Clarín, recurrió al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, “El sistema judicial Azerbaiyán no es independiente”, dice y agrega que funciona como una herramienta de represión política y una extensión del poder ejecutivo”, de Aliyev.
Armenios desplazados en 2003 de Nagorno Karabaj por una operación militar de Azerbaiyán. Foto: EFE
Según Sahakyan los juicios que están llevando contra Vardanyan “no cumplen con las normas internacionales fundamentales establecidas por instrumentos como el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP) y el Convenio Europeo de Derechos Humanos (CEDH)”.
Afirma también que no hay precedentes en el Derecho Internacional para estos casos y que los Tribunales de Nuremberg y Tokio levantados tras la Segunda Guerra Mundial, y el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia tras 1991 operaron a nivel internacional. Ello, “refuerza el principio de que estos casos requieren una sentencia independiente y objetiva más allá de los sistemas jurídicos nacionales”, expresa la especialista.
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Empoderado por el crecimiento de su economía basada en el petróleo y el gas, la política exterior de Azerbaiyán se ha fortalecido, como también el poder de Aliyev, que gobierna desde 2003, increpó ahora Armenia. La amenaza con nunca normalizar las relaciones bilaterales e incluso de arriesgar otra guerra si no promulga una nueva constitución en la que exige la eliminación de toda referencia en la declaración de independencia de 1990 al territorio de Nagorno Karabaj.
Senior Iranian clerics would have been left «exposed» after an Israeli airstrike hit a meeting place where they were supposed to be convening Tuesday — days after a strike leveled the Tehran compound of Supreme Leader Ayatollah Ali Khamenei, a defense analyst has claimed.
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The clerics, members of the Assembly of Experts, had reportedly planned to meet at the location in Qom to deliberate succession plans for Khamenei, who was killed in the strikes, according to The Times of Israel.
«This second strike would be another embarrassment to what has been left of the regime,» Kobi Michael, a senior researcher at the Institute for National Security Studies and the Misgav Institute, told Fox News Digital.
«It indicates intelligence dominance and superiority because any movement is detected, meaning they would feel exposed,» Michael added.
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Iranian Supreme Leader Ayatollah Ali Khamenei was killed in an Israeli airstrike Saturday.(Getty Images)
«As of now, the leadership would feel insecure and hunted, with all of their plans collapsing one after another.»
«They would feel totally isolated and understand that the biggest risk might come from home — from a potential uprising next,» he added.
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Israel Defense Forces spokesman Brig. Gen. Effie Defrin confirmed that the Israeli Air Force struck the building where senior clerics had planned to assemble, The Times of Israel reported.
KHAMENEI’S DEATH OPENS UNCERTAIN CHAPTER FOR IRAN’S ENTRENCHED THEOCRACY
A general view of Tehran with smoke visible in the distance after explosions were reported in the city, Monday, in Iran.(Contributor/Getty Images)
It remains unclear how many of the 88 members were present at the time of the strike, according to an Israeli defense source cited by the outlet. The second strike on Iran’s leadership comes amid a broader military campaign.
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As previously reported by Fox News Digital, U.S. forces have struck more than 1,700 targets across Iran in the first 72 hours of Operation Epic Fury, according to a U.S. Central Command fact sheet.
The campaign is aimed at dismantling Iran’s security apparatus and neutralizing what officials describe as imminent threats.
According to U.S. Central Command, targets have included command-and-control centers, the Islamic Revolutionary Guard Corps Joint Headquarters, the IRGC Aerospace Forces headquarters, integrated air defense systems and ballistic missile sites.
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FIREBRAND ANTI-AMERICAN CLERIC ALIREZA ARAFI SEEN AS CONTENDER TO REPLACE IRAN’S KHAMENEI
The USS Thomas Hudner fires a Tomahawk land attack missile in support of Operation Epic Fury, Sunday, while at sea.(U.S. Navy/via Getty Images)
«We need strategic patience and determination, and in several weeks most of the job will be accomplished,» Michael added. «Even if the regime does not collapse, Iran will not be like we used to know.
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«I assume that the U.S. and Israel will establish a very robust monitoring mechanism that will enable them to react whenever the regime tries to reconstitute its military capacities again.»
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Emma Bussey is a breaking news writer for Fox News Digital. Before joining Fox, she worked at The Telegraph with the U.S. overnight team, across desks including foreign, politics, news, sport and culture.
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Un cirujano plástico del hospital Monte Sinaí suturó con 35 puntos la herida en la cabeza de una joven sobre la mesa del comedor de Jeffrey Epstein.
Un médico internista del centro de salud de West Palm Beach solicitó un análisis de sangre de otra mujer y luego le informó los resultados anormales a Epstein.
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Un dentista de la Universidad de Columbia le preguntó a Epstein cuántos trabajos quería que le hiciera a una «chica» con deterioro dental severo.
Todos estos proveedores formaban parte de un calificado grupito de especialistas en el campo de la salud, leales, cultivados y recompensados por Jeffrey Epstein, el delincuente sexual y financiero convicto que murió en prisión en 2019. Epstein recurría con frecuencia a la pericia profesional de esta gente para sus propias dolencias, haciéndoles consultas sobre su dolor de espalda, su colesterol alto y medicamentos para disfunción eréctil. A veces conectaba a tales especialistas con sus poderosas amistades en los negocios y la política e incluso a cierta abogada le organizó una mamografía.
Pero Epstein también utilizaba a su plantel médico para manipular a jóvenes extranjeras que tenían relaciones sexuales con él, según una serie de documentos que lo involucran publicados por el gobierno en enero.
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Les indicaba a sus mujeres que se hicieran exámenes pélvicos, liposucción, extirpación de lunares, y pagó toda una variedad de tratamientos especializados, desde terapia psiquiátrica de 800 dólares la hora hasta tratamientos de conducto. En ocasiones interrumpía abruptamente la atención médica de las mujeres: cierta vez, un asistente suyo le envió la solicitud de una de ellas que pedía 600 dólares para renovar su receta de medicamentos para el acné. «Ignorar», respondió Epstein.
No sorprende que alguien con la riqueza y las conexiones de élite de Epstein reciba atención de primera clase de profesionales de confianza y trato VIP en importantes hospitales. Pero los nuevos documentos revelan que parte de su elenco de servicios médicos vulneró o rompió normas éticas de la profesión.
Un médico cercano envió parejas sexuales de Epstein a otras instituciones para que las trataran contra la gonorrea de modo que, cuando sus casos se informaran a las autoridades de salud pública, no se las vinculara con él. También hubo quienes compartieron con el multimillonario información médica privada de sus pacientes, revelaciones que incomodaron al menos a una mujer.
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«Toda la gente a la que le pagás directamente te mantiene bien informado sobre mis ‘tratamientos’», le escribió la mujer a Epstein. No quería que le pasara lo mismo con un psiquiatra al que pensaba acudir.
Epstein restó importancia a la preocupación de la afectada. «Se ocupan de asegurarse de que yo esté conforme», le dijo.
El magnate recompensaba a sus profesionales preferidos con pagos cuantiosos, relojes Apple, presentaciones a gente famosa y vacaciones en su isla privada y en su estancia de Nuevo México. Un dermatólogo con problemas económicos le pidió que fuese aval del contrato de leasing de su auto.
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Epstein emitió cheques sustanciosos para proyectos de investigación y obras benéficas de diferentes especialistas. Donó más de 375.000 dólares al Monte Sinaí, gran parte de ellos a un centro de cáncer de mama fundado en ese hospital por la doctora Eva Andersson Dubin, que en la década de 1980 había salido con él durante muchos años.
La doctora Dubin se convirtió en el enlace de Epstein con el Monte Sinaí para ponerlos en contacto a él, sus amistades y a las mujeres de su entorno con los médicos del hospital. Además consiguió puestos allí para por lo menos dos chicas jóvenes a pedido de Epstein.
En su declaración a The New York Times, un representante de la doctora Dubin afirmó que a lo largo de su carrera ella había derivado a cientos de amistades y otras relaciones e inclusive a Epstein a especialistas colegas. “Cada derivación se llevó a cabo de buena fe y sin tener conocimiento de ninguna irregularidad”, indicaba el comunicado. Ella “nunca presenció, sospechó ni tuvo conocimiento de la conducta delictiva de Epstein”, concluía.
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Una portavoz del Monte Sinaí no aceptó hacer comentarios sobre casos individuales de pacientes pero afirmó que el hospital ha formado un comité para investigar los vínculos con Epstein. «Seguiremos adoptando todas las medidas pertinentes», enfatizó.
Hospital Monte Sinaí, en Manhattan. Foto Victor J. Blue / The New York Times
Conexión con el Monte Sinaí
The New York Times revisó más de 15.000 documentos de los archivos de Epstein —mensajes de texto, correos electrónicos, resultados de laboratorio y registros financieros, entre otros— que muestran interacciones suyas con más de una docena de médicos y médicas entre 2009 y 2019. Aunque los nombres de las mujeres involucradas están en gran parte tachados, el Times contactó a aquellas que pudieron ser identificadas.
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La médica más cercana a Epstein fue Eva Andersson Dubin, fundadora del Centro Mamario Dubin en el Monte Sinaí. Ex Miss Suecia, había salido con Epstein mientras estudiaba medicina y siguió siendo su confidente íntima después de casarse con el multimillonario de los fondos de inversión de riesgo Glenn Dubin.
A través de largos años el notorio abusador recurrió a su amiga, que tenía buenos contactos, para solicitudes médicas de todo tipo.
En 2012 una joven rusa le escribió a Epstein para preguntarle si a él le importaría que ella tuviera relaciones sexuales con otro hombre si usaban preservativo. «Primero tenés que ir al ginecólogo», le contestó Epstein, y le dijo que la iba a llamar la doctora Dubin.
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En un mensaje posterior agregaría que la doctora Dubin iba a coordinar la derivación: «Eva organizará lo del médico de conchitas». (La doctora Dubin no aparecía en los correos electrónicos.) La mujer informaría luego que Dubin le había dado los números de teléfono de dos médicos.
Alrededor de esa misma época, Eva Dubin también consiguió que la joven, identificada en correos electrónicos como estudiante de pregrado, obtuviera un puesto de voluntaria en la recepción del Centro Mamario Dubin. Aunque el sindicato del hospital se opuso a contratar a una trabajadora no remunerada, el puesto fue acordado después de que Dubin apelara al director del hospital.
«Les dije que simplemente estaría sentada en la recepción y causaría una linda impresión», le contó Eva Dubin a Epstein cuando el trabajo se hizo oficial.
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Varios meses más tarde Epstein le mandó un mail a Eva con un problema urgente: él y la estudiante rusa estaban en vuelo a Nueva York desde la isla privada en las Islas Vírgenes estadounidenses. La chica se había caído de un cuatriciclo, escribía Epstein, y se había hecho una gran herida en la frente que requería atención. «Podés organizarlo gracias», le ponía.
Dubin respondió que estaba disponible uno de los cirujanos plásticos del Monte Sinaí, el doctor Jess Ting, y añadió que ella misma se uniría al grupo. Al día siguiente Epstein le contó a un asistente que el doctor Ting le había dado 35 puntos de sutura a la mujer mientras esta estaba tendida en la mesa del comedor.
En la publicación inicial de los archivos de Epstein por parte del gobierno se incorporó una foto que parecía capturar esa escena, con los rostros bloqueados. Tras algunas consultas del Times, el Departamento de Justicia de EE.UU. publicó una versión diferente de la fotografía que al parecer muestra al doctor Ting.
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Un correo electrónico enviado dos días después del incidente menciona los antibióticos que la doctora Dubin suministró a la mujer la noche de la intervención.
Margaret Moon, doctora experta en ética médica de la Universidad Johns Hopkins, opinó ante el Times que el incidente fue «impresionante». Con una herida tan grave, sostuvo, la mujer debería haber sido atendida en una sala de urgencias con capacidad para atender todo tipo de complicaciones.
Suturarla en la mesa del comedor de Epstein fue «una decisión tomada no por el bien de la paciente, sino, me parece, por el bien de alguien amigo», declaró la doctora Moon. «Es muy difícil de justificar.»
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Meses después el doctor Ting consiguió una donación de 50.000 dólares de Epstein para su investigación sobre cáncer de mama. Poco más adelante, Ting, su novia y los hijos de ésta visitaron la isla de Epstein.
El cirujano plástico efectuó más visitas a domicilio por encargo de Jeffrey Epstein, asesoró a una mujer sobre una rinoplastia y practicó la extirpación de un quiste graso del hombro de Epstein. Ting comentó que, antes de la cita para extraer el quiste, el jefe de su departamento en el hospital le había advertido que no realizara el procedimiento en casa de ningún paciente.
El jefe había dicho que «¡si lo hacía en una casa me sancionarían! ¡Ridículo!», manifestó el cirujano, de acuerdo con un mensaje que le envió a uno de los asistentes de Epstein.
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En declaraciones al New York Times, Ting aseguró: «En mi tratamiento de estos pacientes adultos, nunca supe, presencié ni tuve conocimiento de ninguna actividad ilegal ni potencialmente ilegal».
Inicialmente el cirujano aseveró a The Times que no era él quien aparecía en la fotografía censurada de una intervención médica en el comedor de Epstein. En cuanto a la nueva versión de la foto publicada en el sitio web del gobierno, que parece mostrarlo, se negó a formular comentarios.
«Epstein representa lo peor de la naturaleza humana y lamento profundamente haber tenido alguna relación con él», había expresado el médico en su declaración inicial.
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Epstein hacía donaciones frecuentes al Monte Sinaí, que le ofrecía acceso 24/7 a los servicios VIP del hospital, según consta en correos electrónicos. En 2013 la doctora Dubin le propuso un nuevo proyecto de 5 millones de dólares: una planta oncológica postoperatoria para mujeres que proporcionaría práctica de yoga, cuidado capilar y servicios de salud mental.
Si Epstein aportaba apoyo financiero, le hizo saber, podía presentarse una oportunidad para llamarla “‘Planta Epstein para Mujeres’, si se quiere». Los documentos disponibles no mencionan ninguna respuesta.
La doctora Dubin también conectaba al plantel médico con poderosos amigos de Epstein.
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En marzo de 2015, a petición de él, ella concertó una cita en el Centro Mamario Dubin para Kathryn Ruemmler, ex abogada de la Casa Blanca de Obama. Al mes siguiente Epstein le preguntó a su doctora amiga los resultados de la señora Ruemmler. (Eva Dubin le respondió que hacía falta el permiso de la paciente para compartir esa información.)
Dos años después Epstein les escribió a la doctora Dubin y a la señora Ruemmler con un recordatorio: «Kathy, hora de la mamografía».
Un representante de Kathryn Ruemmler declaró a The Times que «varias personas la derivaron a médicos de la ciudad de Nueva York». Ella renunció en el transcurso de febrero a su función de asesora jurídica general de Goldman Sachs luego de que la publicación de documentos del gobierno revelara su estrecha relación con Epstein.
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Enfermedades de transmisión sexual en secreto
En Palm Beach, Florida, donde tenía una mansión, Epstein contaba con su médico personal de toda la vida, el doctor Bruce Moskowitz, a quien alguna vez se refirió como «el internista de los ricos del mundo».
Durante sus viajes con mujeres por todo el mundo, Epstein recurría al doctor Moskowitz para obtener derivaciones rápidas a ginecólogos en Nuevo México, Gran Bretaña y Polonia.
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En su casa de Florida, Epstein consultaba a su médico sobre la salud de las chicas jóvenes. En 2018, por ejemplo, a través de una serie de correos electrónicos ambos hombres se refieren al recuento anormal de glóbulos blancos y a la aptitud de una mujer con respecto a un tratamiento estrictamente regulado para el acné.
Mansión de Epstein en Palm Beach, que fue demolida en 2006. Foto Scott Wiseman/ The New York Times
También en 2018 el doctor Moskowitz ayudó a Epstein y a dos mujeres a tratarse por gonorrea, infección bacteriana de transmisión sexual que se combate con un antibiótico inyectable.
“Para estar seguros creo que tendrías que darles una inyección mañana a mis dos amigas o mandarlas a algún lugar cercano”, escribía Epstein por entonces.
Moskowitz le respondió con un mensaje de texto ofreciéndole tratarlo a él pero recomendando que las mujeres fueran a una sala de urgencias en West Palm Beach. “Así no tengo que informar los casos al departamento de salud, incluyendo a los contactos”, aclaraba. (El Departamento de Salud de Florida exige que todo profesional médico que trata casos de gonorrea informe los nombres de las personas que den positivo.)
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Al día siguiente Epstein le envió un mensaje de texto a Moskowitz preguntándole si las mujeres habían revelado el origen de sus infecciones.
Moskowitz le aseguró que no. «Dijeron un amigo en el extranjero», escribió. No está claro cómo supo lo que las mujeres habían revelado en la sala de emergencias.
El doctor Moskowitz no respondió ninguno de nuestros correos electrónicos, mensajes de texto ni llamadas a su celular ni a su consultorio destinados a obtener comentarios suyos para este artículo.
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Según consta en los documentos, de 2014 a 2017 Epstein donó cuando menos 225.000 dólares a fundaciones vinculadas al doctor Moskowitz y a su esposa Marsha. También acordó invertir “un par de millones” en una empresa del hijo del matrimonio y alojó al médico en su estancia de Nuevo México.
Moskowitz, a su vez, se mantuvo fiel a Epstein, aun cuando las investigaciones del diario The Miami Herald revelaron el alcance de sus abusos a menores una década antes.
En noviembre de 2018, luego de la publicación de uno de los artículos, Moskowitz le envió un mail a Epstein con el asunto «Aquí estamos para vos Marsha y yo». La esposa, en sus palabras, «se enfureció con la prensa, casi le da un puñetazo a su iPad!».
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Epstein cliente
A juzgar por el nuevo lote de documentos, Epstein se inmiscuye una y otra vez en decisiones médicas de chicas jóvenes. No está claro si le dieron permiso para hacerlo. De acuerdo a la ley federal está prohibido divulgar información médica privada a terceros sin el consentimiento de cada paciente.
Cuando el Times indagó acerca de algunas situaciones descriptas en los correos electrónicos, un experto puso en duda que las mujeres hubieran podido dar su consentimiento legal, considerando el poder que tenía Epstein sobre ellas.
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Fotografía sin fecha de Jeffrey Epstein difundida por el Departamento de Justicia de EE.UU.
«Se ven obligadas a aceptar este tratamiento por un médico que no han elegido», puntualizó Barry R. Furrow, director del Programa de Derechos de la Salud de la Universidad Drexel. «No creo que se pueda siquiera hablar de consentimiento en este caso.»
En muchas ocasiones en el staff médico afín se actuaba como si Jeffrey Epstein, y no las mujeres, fuera su principal interés.
En 2013 alguien de su equipo le transmitió a Epstein un mensaje de un dentista docente de la Universidad de Columbia, el doctor Thomas Magnani. Magnani había examinado a una paciente enviada por Epstein y había descubierto que tenía graves problemas, entre ellos dos «dientes negros» en la parte frontal de la boca y un hueco en un incisivo. Había que hacerle un tratamiento de conducto, 11 empastes y colocarle ortodoncia, le comunicó su asistente al señor Epstein. Pero el dentista no estaba seguro de qué servicios estaría dispuesto a pagar él.
«No sabe cuántos trabajos quiere usted que le hagan a esta chica», planteó el asistente. Los registros muestran que Epstein aceptó pagar un tratamiento de conducto.
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El doctor Magnani no respondió a nuestras solicitudes de hacer comentarios. El 16 de febrero la Universidad de Columbia rescindió su cargo de profesor, cuando otros archivos revelaron que había ayudado a la novia de Epstein a eludir el proceso normal de admisión a la facultad de odontología. Muestran los registros que Epstein entregó a la facultad de odontología de Columbia al menos 50.000 dólares en respuesta a súplicas del doctor Magnani.
En oportunidad de inscribir a varias mujeres en una sala de urgencias de Nueva York exclusiva para socios en 2016, Epstein ni siquiera tuvo que dar los nombres.
El cofundador de esa sala de urgencias privada era el doctor Bernard Kruger, médico de Epstein de larga trayectoria. El personal de Epstein y Kruger acordaron una tarifa de 15.000 dólares por un año de acceso para Epstein y cinco «chicas».
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Posteriormente un contador envió un mail para confirmar a Epstein que el equipo del doctor Kruger no le había exigido que mencionara los nombres de las mujeres cubiertas por el plan. Figurarían nada más que como «asistentes 1 a 5 sin usar nombres», decía el mail, «lo que creo que le da a usted más flexibilidad». Una vocera de la sala de emergencias, ahora llamada Sollis Health, informó que los nombres de las mujeres se habían añadido a las cuentas tiempo después.
En por lo menos un caso, tampoco en el consultorio particular del doctor Kruger de Manhattan se usaron los nombres de mujeres relacionadas con Epstein al programar sus turnos. En 2018 desde allí se contactaron con el staff de Epstein para informar que la «asistente de Jeffrey» necesitaba reprogramar su turno, pero en la oficina de Epstein no pudieron identificar de quién se trataba. (Correos electrónicos posteriores muestran que la cita era en realidad para la ex abogada de la Casa Blanca, Kathryn Ruemmler.)
Mark Botnick, portavoz del doctor Kruger, afirmó que éste no recordaba aquel incidente y creía que debía de tratarse de un error administrativo.
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“El hecho de que posteriormente se revelase que Epstein era abusador serial no incrimina a los médicos que lo atendieron”, sostuvo Botnick.
Otro médico prestó a mujeres servicios que parecían formar parte de un complejo acuerdo financiero con Epstein.
El dermatólogo Steven Victor solía realizar extirpaciones de lunares y otros procedimientos a mujeres derivadas por Epstein en Manhattan. Según los registros, en 2006 Epstein prestó 100.000 dólares a una empresa de productos de belleza del doctor Victor.
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Pero para 2009 Victor se había hartado del financista. En una nota cargada de enojo le recordaba que a sus «novias» no les había cobrado nada por atención médica. Y que había sido «leal», destacaba, al negarse a hablar con los numerosos periodistas que lo habían interrogado sobre él.
«Yo cumplí con mi parte como lo prometí», escribió el doctor Victor. Pero Epstein se negó repetidamente a invertir en negocios del médico y le había mandado demasiadas pacientes para que las atendiera sin cobrarles. «Usted no puede enviarme amigas como si nada y esperar que yo cubra los costos», señalaba Victor.
Epstein respondió que Victor todavía no le había devuelto lo que le debía por transacciones anteriores. También mencionaba que si alguna vez Víctor hubiera hablado con periodistas, eso sería “algo que yo nunca habría perdonado”.
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Radicado actualmente en Dubái, el doctor Victor declaró en una entrevista telefónica que Epstein era uno más de los muchos pacientes adinerados a quienes les había solicitado préstamos o inversiones: «No es un caso aislado. Básicamente, no era una relación importante».
El dermatólogo afirmó que nunca había sentido que Epstein tuviera influencia sobre él y que siempre priorizaba a sus pacientes. Aseguró que no había notado ningún signo de coacción en las mujeres que Epstein le mandaba. «La mayoría eran jóvenes, pero mayores de edad», comentó. «Nadie se quejó. Todas quedaron conformes.”
Después del irritado intercambio de correos electrónicos el doctor Victor siguió atendiendo a mujeres que le mandaba Epstein. «Llamalo y consultale al doctor Victor lo de tus senos», le ordenaba Epstein a una mujer en un mail. Al preguntarle ella qué clase de médico era, Epstein respondía «Te va a mandar a su socio, que te saca grasa del culo y te la pone en los pechos».
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Y el médico siguió pidiéndole dinero a Epstein, a veces en términos desesperados. «Me van a desalojar del consultorio y demás si no consigo los fondos. ¡SOCORRO!», le puso a fines de 2009. Al año siguiente le pidió a Epstein que le avalara el contrato de leasing de un coche.
«Envíeme toda la documentación por correo electrónico», escribió Epstein. (Victor afirma que Epstein no avaló el contrato de leasing.) Ese mismo año Epstein retomó la misma cadena de mails y le pidió a Victor que viera a otra mujer.
Colaboraron para este reportaje Julie Tate y Urvashi Uberoy.
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David A. Fahrenthold es periodista de investigación del New York Times y escribe sobre organizaciones sin fines de lucro. Hace dos décadas que se desempeña como periodista.
Azeen Ghorayshi es periodista de ciencia del Times.
Maggie Astor cubre para el Times la intersección entre salud y política.
El barrio de Copacabana, en Río de Janeiro, quedó en el centro de la polémica tras la denuncia de un abuso sexual colectivo que involucra a jóvenes de familias influyentes y deportistas. La investigación, que se inició el martes, ya tiene a varios acusados identificados, algunos detenidos y otros prófugos.
Entre los señalados hay estudiantes de colegios prestigiosos, un futbolistayel hijo de un alto funcionario del gobierno estatal. El caso generó conmoción y repudio en todo Brasil.
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Quiénes son los acusados y qué se sabe de cada uno
Vitor Hugo Oliveira Simonin es uno de los acusados por el abuso sexual. Está prófugo y es investigado por al menos otro caso similar. La víctima lo denunció como uno de los agresores.
El joven de 18 años es hijo de José Carlos Costa Simonin, subsecretario estatal de Gobernanza, Compliance y Gestión Administrativa, un área vinculada a la Secretaría de Desarrollo Social y Derechos Humanos de Río de Janeiro.
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Además, es estudiante del Colégio Pedro II, uno de los más tradicionales de la ciudad. El investigador a cargo del caso confirmó que otra joven también lo denunció por abuso.
El abuso ocurrió en un departamento de Río de Janeiro a fines de enero. (Foto: gentileza g1).
MattheusVerissimo Zoel Martins es el segundo de los señalados por el caso que estremece a Copacabana desde hace algunas horas. Actualmente, está detenido.
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Se trata de un exalumno del colegio Intellectus (sede Botafogo) que terminó sus estudios hace dos años. Según la Liga Niteroiense de Deportes, es jugador del S.C. Humaitá en la categoría sub-20.
La policía lo investiga por otro caso de abuso sexual colectivo: el lunes, otra joven denunció haber sido abusada por al menos dos de los acusados del caso Copacabana.
Según su relato, el hecho ocurrió cuando tenía 14 años (hoy tiene 17). La adolescente contó que fue invitada a la casa de Mattheus, donde él y un menor de edad habrían participado en la agresión, grabado imágenes y difundido el material.
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Mattheus Verissimo Zoel Martins se entregó en una comisaría de Copacabana. (Foto: gentilez g1).
João Gabriel Xavier Bertho es el tercer acusado. El joven de 19 años es futbolista y jugaba en el Serrano FC hasta la denuncia por abuso sexual.
El club anunció su suspensión inmediata y la rescisión de su contrato tras la orden de detención. João Gabriel se entregó y fue detenido el martes.
La policía busca a cuatro jóvenes por el abuso sexual de una adolescente en Copaabana. (Foto: gentileza g1).
BrunoFelipe dos Santos Allegretti es el cuarto señalado por la víctima como uno de los agresores. También está prófugo desde hace varias horas.
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El joven de 18 años es estudiante de Ciencias Ambientales en la Universidad Federal de Río de Janeiro (Unirio), que lo suspendió por 120 días.
Durante ese período, tiene prohibido ingresar a cualquier espacio de la universidad, incluyendo aulas y laboratorios.
Un menor de edad
La causa también involucra a un menor de edad, estudiante del Colégio Pedro II, que sería quien concretó la cita con la víctima. Su identidad no fue revelada y, hasta el último reporte, no existía una orden de detención en su contra.
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Qué declaró la víctima
Según la investigación, la víctima fue invitada la noche del 31 de enero por un compañero de escuela, menor de edad y con quien había tenido una relación previa, a la casa de un amigo ubicada sobre la calle Ministro Viveiros de Castro.
En su testimonio, la adolescente contó que, en el ascensor, el chico le advirtió que habría más personas en el lugar y le sugirió que harían “algo diferente”. Ella rechazó esa propuesta.
Ya dentro del departamento, la joven fue llevada a una habitación. Mientras mantenía relaciones con el adolescente, otros cuatro jóvenes ingresaron al cuarto.
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La Justicia de Río de Janeiro ordenó la detención de cinco jóvenes.
La víctima declaró que, ante la insistencia del menor, aceptó que los amigos permanecieran en la habitación, pero pidió expresamente que no la tocaran. Sin embargo, según denunció, los jóvenes se desnudaron, la besaron, la manosearon y la violaron.
Además, la adolescente afirmó que recibió golpes, cachetadas, puñetazos y una patada en el abdomen. Intentó salir de la habitación, pero se lo impidieron.
El avance de la investigación y el impacto social
El caso sigue en investigación y la policía no descarta nuevas detenciones o imputaciones. La repercusión fue inmediata: instituciones educativas y deportivas tomaron medidas disciplinarias y la sociedad exige justicia.
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El hecho reavivó el debate sobre la violencia de género y la impunidad en casos que involucran a jóvenes de sectores privilegiados.