INTERNACIONAL
Luchaban con tiburones esperando el rescate: el infierno en el mar de los náufragos del USS Indianápolis

El barco se hundió en doce minutos. 315 hombres quedaron dentro, terminaron en las profundidades del océano con él. Los 890 restantes trataban de mantenerse con vida en medio del mar oscuro. Algunos nadaron durante horas, habían empezado a hacerlo para alejarse de la succión de la nave y luego siguieron y siguieron sin saber por qué ni hacia dónde. Los náufragos tenían confianza. Estaban bien preparados y conocían que la marina norteamericana había desarrollado un sistema muy eficaz de rescate. Se suponía que demorarían un par de horas, no mucho más. Sin embargo, los hombres del USS Indianapolis debieron esperar cinco días hasta que llegara la ayuda. Durante esos días debieron enfrentar tiburones, el sol, el hambre, la sed, la contaminación producida por el agua, las alucinaciones, las peleas entre ellos. Un infierno de agua salada al que pocos sobrevivieron.
Recién empezaba el 30 de julio de 1945 y la Segunda Guerra Mundial estaba terminando.
Habían pasado diez minutos de la medianoche. El USS Indianapolis, un crucero de guerra imponente atravesaba el Mar de Filipinas. Venía de una misión riesgosa y ultra secreta, el frenesí y la tensión del viaje de ida había quedado atrás. La tripulación estaba relajada, el ritmo de navegación, sereno. Volvían a casa.
El cambio de guardia se produjo sin mayores novedades. Algunos se acomodaban en sus puestos de trabajo, otros se disponían a dormir.
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Hasta que el barco cimbreó. Una detonación, un sismo súbito. Gritos, humo, explosiones, corridas. Los que descansaban intentaban vestirse. Enseguida, otra explosión. Más fuerte que la anterior. La nave se convirtió en una coctelera fuera de control. No había que ser un experto para darse cuenta de que los daños eran severos. Sin embargo, los oficiales a cargo confiaron, en esos instantes iniciales, en poder minimizar la situación. Unos meses antes habían logrado sobrevivir a un ataque kamikaze.
Esta vez era diferente. Indianápolis se prepara para partir de Tinian tras entregar componentes de la bomba atómica, alrededor del 26 de julio de 1945. Fotografía del Mayor Harley G. Toomey, Jr., USAF (retirado), donada en 1971. (Comando de Historia y Patrimonio Naval)
El comandante ordenó sellar varias escotillas. Detrás quedaron decenas de marineros condenados a la muerte, la única manera de mantener la esperanza de salvar a los demás. No alcanzó, la situación era grave, demasiados daños. Había fuego por todas partes.
No hubo tiempo ni manera de sacar todos los botes salvavidas, unos pocos fueron lanzados al agua. Lo mismo con los chalecos inflables, los que pudieron tomaron uno. Los otros se lanzaron al agua escapando del desastre o tratando de apagar las llamas que los habían alcanzado.
El USS Indianapolis era un crucero pesado, enorme, de casi 190 metros de largo. Fue botado en 1931 y había recorrido la mayoría de los mares del mundo. Se convirtió en el buque presidencial. A bordo de él, Franklin Roosevelt había llegado a Buenos Aires a fines de 1936. Casi como confirmando su buena estrella, el barco se salvó por unas pocas horas del ataque a Pearl Harbor. Luego participó activamente en la Segunda Guerra. En esos años su zona de combate fue el Pacífico.
El 31 de marzo de 1945, en un ataque kamikaze, un avión japonés se estrelló contra la cubierta del barco. El saldo: un incendio, 9 tripulantes muertos y un gran agujero. Regresó a California para ser reparado. Allí estuvo un tiempo hasta que le avisaron al comandante que preparara a sus hombres para zarpar.
Mientras se alistaban, la tripulación del USS Indianapolis vio llegar a varios altos oficiales y a soldados fuertemente armados. Introdujeron en una bodega especial un cargamento misterioso. Los testigos dijeron que parecían dos heladeras de playa pero blindadas. Cuando Charles Butler McVay III, el comandante, pidió explicaciones e información a sus superiores. Sólo le transmitieron una serie de normas inviolables: el viaje debía realizarse a toda velocidad, nadie podía acercarse al cargamento, en caso de desastre o naufragio la carga tenía prioridad sobre los hombres, y en la puerta de la bodega debía haber siempre dos hombres armados como custodia.
El destino era la isla de Tinian. La misión era súper secreta. Y pareciera que le fue asignada porque era el barco de mayor porte que estaba más cerca de Álamo Gordo.
El Indianapolis había sido bien reparado. Llegó en tiempo récord a Tinian con su carga misteriosa. Poco tiempo después se sabría que el USS Indianapolis transportó el material fisionable de las bombas atómicas que poco después serían arrojadas sobre Hiroshima y Nagasaki. Uranio y otros componentes que viajaban sin que los marinos conocieran su capacidad letal.
Cumplido el objetivo sin sobresaltos, el barco tenía unos días para llegar a su nuevo destino, ya con un ritmo sosegado. Debía arribar al Golfo de Leyte, en Filipinas, para, junto a otros miembros de la flota aliada, mantenerse alerta por un posible ataque a tierras japonesas o para ser bloquear la isla.
Desde la comandancia les informaron que eran aguas seguras, que desde hacía varias jornadas no había actividad japonesa en la zona. El apuro del viaje inicial había quedado atrás. Navegaban a velocidad crucero sin la compañía de los acorazados a pesar del pedido realizado por McVay.
Todo cambió la madrugada del 30 de julio de 1945. El submarino japonés I-58 bajo el mando de Mochitsura Hashimoto divisó el Indianapolis. Hashimoto ordenó un ataque con seis torpedos lanzados en racimo. El impacto de dos de ellos fue suficiente para el colapso del barco. En pocos minutos estaba en el fondo del mar junto a más de trescientos de sus hombres. Y casi 900 quedaron dispersos en el Mar de Filipinas.
Apenas amaneció, con las primeras luces, los sobrevivientes trataron de agruparse y de hacer un recuento de cuántos eran. Enseguida se dieron cuenta de que era una tarea imposible. A pesar de eso todavía mantenían intactas las esperanzas de un pronto rescate. La sed y el hambre aún no habían aparecido con su ferocidad. La salida del sol fue recibida como una bendición. Un poco de calor luego de horas en el agua helada. Eso duró sólo un rato. Los rayos empezaron a quemarlos. Era como si su cabeza estuviera en medio de un espejo que hacía rebotar los rayos contra sus ojos. Algunos llegaron a cubrírselos con paños. Quienes no lo hicieron sufrieron daños irreparables en su vista. Funeral de uno de los cuatro tripulantes fallecidos tras el rescate, en el cementerio de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos (USAF) en Peleliu. Oficiado por C.D. Denham, Jefe de la Marina de los Estados Unidos. 6 de agosto de 1945. Los restos de los cuatro tripulantes fallecidos tras el rescate fueron repatriados a Estados Unidos. El sargento segundo Ralph Peterson es el único enterrado en un cementerio nacional: el Cementerio Nacional de Fort Snelling, Minnesota, Sección C-24, Sitio 13541. (Archivos Nacionales de EEUU)
El agua estaba negra. El derrame de combustible hizo vomitar a varios aunque quienes estaban cubiertos por la sustancia negra y aceitosa al menos estaban más protegidos de los rayos solares. Cuando oscureció, que el sol desapareciera produjo alivio. Pero también eso duró muy poco. Otra vez el frío. Y así se estableció un ciclo donde los hombres en el agua siempre deseaban que fuera otro momento del día distinto del que transcurría.
Lo peor ocurrió durante la segunda mañana. Atraídos por el movimiento humano, por ese inesperado cargamento alimenticio, los tiburones comenzaron a rondar a los cientos de hombres. Los náufragos se juntaron, formaron cuadros como los de los ejércitos de la antigüedad para protegerse y para hacerles creer a las fieras que no eran presas fáciles. Una vana ilusión. Los atacaban tiburones tigres y tiburones punta blanca. Algunos probaban con aullidos y pataleos para alejarlos. Esos gestos podrían interpretarse de diferente modo: podrían ser una técnica de defensa o una desembozada muestra del natural terror.
“La idea era que cuando el tiburón se acercara los hombres empezaran a chillar y chapotear con todas sus fuerzas y a veces el tiburón se iba, pero otras veces no. Se quedaba mirándote fijamente, a los ojos. Con esos ojos negros, sin vida, como si fueran los de una muñeca. Se lanza a por ti y ni siquiera parece estar vivo hasta que te muerde y esos ojos negros giran hasta ponerse blancos y entonces ya sólo se escucha un grito espantoso, el agua se vuelve de color rojo y a pesar del pataleo y el griterío esas bestias vuelven y te van despedazando. Luego me enteré de que esa primera noche perdimos cien hombres”, dice Quint, el personaje interpretado por Robert Shaw en Tiburón en su célebre monólogo. Una noche los tres protagonistas masculinos de la película de Spielberg (aunque el personaje principal sea el escualo) hablan en la embarcación. Pelean por quién tiene la herida más grande (gana la discusión Richard Dreyfuss cuando se abre la camisa y muestra el pecho mencionando a una mujer: “Me rompió el corazón”, sentencia). Las risas se acaban cuando le preguntan a Quint por su tatuaje y cuenta la historia del USS Indianapolis.
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Es imposible saber cuántos de esos marinos fueron víctimas de los tiburones. Cómo tampoco conocemos cuántos sobrevivían cuando ellos aparecieron. Ni siquiera podemos conocer el número de los que llegaron con vida al agua tras los dos torpedos japoneses.
Woody James, uno de los sobrevivientes, contó hace pocos años: “Todo estaba tranquilo hasta que escuchabas un grito, un aullido: otro tiburón había atacado”.
Los hombres veían las aletas acercarse y nada podían hacer. A veces pasando por debajo del agua, los escualos los chocaban y seguían rumbo a un cuerpo que despedía sangre. Esa mañana el agua también cambió de color. Se había teñido de rojo.
Otro fragmento del monólogo de Quint: “El jueves por la mañana me tropecé con un amigo mío, un tal Robinson de Cleveland, jugador de béisbol, bastante bueno. Creí que dormía. Me acerqué para despertarlo. Se balanceaba de un lado a otro. De pronto, volcó. Vi que había sido devorado de cintura para abajo”.
Después fue el tiempo de la sed, el hambre y la desesperación. Hombres que pese a la advertencia tomaban el agua salada del mar. Las alucinaciones hacían que algunos creyeran que el de al lado, el compañero que lo sostenía, era un japonés. Los ataques entre los náufragos se reprodujeron. Muchos habían perdido la razón. El sargento John Olijar, de la Armada de los Estados Unidos (centro), se encuentra con sus compañeros (de izq. a der.) Huie H. Phillips, de la Armada de los Estados Unidos (2.º sargento), y Glenn L. Milbrodt, de la Armada de los Estados Unidos (2.º sargento), en el Hospital de la Base Naval n.º 20 de Peleliu, el 5 de agosto de 1945. Olijar fue enterrado en el Cementerio Nacional de Riverside, California, el 15 de diciembre de 1985, Sección 20, Sitio 3977. (Archivos Nacionales)
El 2 de agosto en un vuelo de rutina, Chuck Gwinn, a bordo de un hidroavión, avistó algo raro en el agua. Luego de unos minutos se dio cuenta de que eran hombres. Lo primero que pensó fue que se trataba de japoneses. Era lo que a esa altura el curso de la guerra hacía sospechar. Cuando se acercó vio que eran compatriotas suyos. Dio aviso y luego de pensarlo mucho amerizó. Asistió a los que pudo. En las horas siguientes llegaron varias embarcaciones para recoger a los que quedaban. Del agua sólo salieron con vida 317 de los 1196 tripulantes que zarparon. Dos de ellos murieron a las pocas horas.
La noticia pasó casi desapercibida en la prensa norteamericana. No era momento para malas noticias. El dominio definitivo sobre Japón se llevaba la mayoría de los titulares. Sin embargo pocos meses después, el comandante McVay fue llevado ante una corte marcial. Lo acusaron de no dar la voz de abandono del barco y de no ultimar los cuidados para no ser hundidos; específicamente se le endilgó no navegar en zig zag.
La armada norteamericana sufrió más de 300 naufragios durante la Segunda Guerra Mundial sin embargo el único comandante juzgado fue el del USS Indianapolis. Fue encontrado culpable por no navegar en zig zag pese a que uno de los testigos fue el mismísimo Hashimoto, comandante del submarino enemigo que lo hundió, quien declaró que ni de esa manera el barco se hubiera salvado. Las preguntas que planteó McVay y no fueron respondidas en la Corte: por qué sus superiores le negaron la escolta de otros dos barcos, por qué nadie se percató de la ausencia de nave, por qué el rescate demoró cinco días. McVay fue degradado aunque en una apelación posterior el fallo fue revocado.
En 2017, una misión financiada por Paul Allen, uno de los fundadores de Microsoft, pudo dar con el paradero del USS Indianapolis. A casi seis mil metros de profundidad fue encontrado cerca de la costa de Filipinas.
McVay sobrevivió al hundimiento de su barco y a la muerte de 900 hombres; pero no pudo resistir la muerte de una sola mujer, la suya. Luego de que un cáncer se llevara a su esposa, el comandante se pegó un tiro en la cabeza en el jardín de su casa. Fue en 1968. Tenía 70 años y un largo historial depresivo detrás. No dejó ninguna carta explicando su decisión. Lo encontraron tirado en el césped. En su mano derecha el arma que disparó; en la izquierda, apretado por su puño cerrado, un soldadito de juguete.
A ochenta años del hundimiento, de los 315 que lograron sobrevivir, sólo queda uno: Harold John Bray. Tiene 98 años. Dos años atrás le informaron que del I-58, el submarino japonés que les disparó, también sólo quedaba con vida uno solo: Kunshiro Kiyozumi, el más joven de los tripulantes. Harold Bray es el único sobreviviente del naufragio que sigue con vida. (Foto: Facebook / Harold Bray).
Bray le envió una carta a su viejo enemigo: “26 de mayo de 2023. Estimado Sr. Kiyomizu: Me llamo Harold Bray y soy el último sobreviviente del USS Indianapolis. Me contaron que usted es el último del submarino I-58. Quisiera extenderle mi mano de amistad y decirle que no hay ningún enojo ni con usted ni con su país. Los dos peleamos por nuestro país y ahora la guerra ha terminado. Este es un tiempo para sanar. No hay ganadores en una guerra. De ambos bandos se pierden muchos compañeros, familiares, amigos. Quiero agradecerle porque su comandante Hashimoto declaró en favor del mío, del Comandante McVay, diciendo que la corte marcial era injusta. Trabajemos juntos para hacer un mundo mejor. Un afectuoso saludo”.

La tripulación del barco posa en la cubierta del pozo durante la Segunda Guerra Mundial. La fotografía fue tomada antes de su última revisión, completada en julio de 1945. (Archivos Nacionales de EEUU)
A los pocos días llegó la respuesta de Kiyomizu: “Estimado Sr. Harold Bray. Muchas gracias por su amable carta. Me sorprendió saber que usted era el último sobreviviente del Indianapolis. Me reconfortó verlo vital y saludable. Tengo 96 años. Tenía 16 ese 30 de julio del 45. A pesar de que la guerra es un hecho infausto me alegra que ahora vivamos de una manera pacífica. Trabajemos por un mundo mejor. Recordemos a nuestros camaradas caídos. Le mando un gran abrazo”.
Pasaron 80 años. Sólo quedan vivos estos dos viejos guerreros que se acercan a su centenario y que ahora estrechan su mano.
naufragio, Segunda Guerra Mundial, bomba atomica
INTERNACIONAL
Guerra en Medio Oriente: exigencias “inaceptables” y amenazas alejan un acuerdo de paz entre Irán y Estados Unidos

La guerra en Medio Oriente empieza a entrar en un pantano que preocupa cada vez más a Donald Trump. Es un terreno en el que Irán se mueve más cómodo y que le sirve para desplegar toda su retórica belicista frente a los impredecibles movimientos del presidente estadounidense.
La Casa Blanca presentó una hoja de ruta de 15 puntos a Teherán, a través de Pakistán, para sellar un acuerdo que ponga fin a una guerra que en tres días cumplirá un mes, muchísimo más de lo proyectado por Washington y que hoy no muestra una salida viable.
La respuesta fue inmediata. El gobierno de los ayatollah rechazó la propuesta y contraofertó un plan más acotado, de cinco puntos, que a simple vista es una invitación a continuar las hostilidades.
Irán sabe que la guerra militar está perdida, pero también que su resistencia va por otro camino. Mientras mantenga el cierre de facto del estrecho de Ormuz y tenga a tiro la infraestructura petrolera, hídrica y gasística de los Países del Golfo, amenaza causar un enorme daño a la economía estadounidense, al mercado petrolero y al comercio internacional.
Trump tiene la fuerza militar, pero el tiempo le juega en contra. Si fracasa la opción diplomática solo le quedará la carta de una invasión, acotada pero con un contingente poderoso en el terreno.
No es la mejor imagen para una campaña electoral que se avecina en su país. En siete meses, el 3 de noviembre, se someterá a un virtual referéndum popular en las elecciones de medio término. Necesita cerrar el ‘capítulo Irán’ con un discurso victorioso. Los ayatollah, escondidos y debilitados, tienen tiempo para ojear sus cartas.
¿Es posible un acuerdo?
En ese escenario, las virtuales negociaciones empezaron con ofertas imposibles en ambos bandos.
“Todavía están lejos (de un arreglo). No creo que estén dadas las condiciones para llevar adelante un acuerdo de paz”, dijo a TN el analista Said Chaya, director del Núcleo de Estudios de Medio Oriente de la Universidad Austral.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump (AP Foto/Alex Brandon)
Para el especialista, “eso no quita que exista la posibilidad de un alto el fuego en el contexto de las negociaciones. Puede ser que la guerra baje su ´momentum´ esta semana o la próxima, como para decir que hay un proceso de negociación. Pero eso no quiere decir que el problema se vaya a resolver. Esto va para largo“, indicó.
Es la peor opción de Trump. El despliegue de más de 5000 marines en la zona del Golfo marca el preludio de lo que sería una invasión, posiblemente a la isla de Kharg, el mayor centro de producción de crudo de Irán en el estrecho de Ormuz.
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Se trata de un escenario preocupante para la dirigencia del Partido Republicano. Ningún aspirante a gobernador o congresista, o quienes buscan su reelección, quiere hacer campaña bajo ataúdes envueltos en la bandera estadounidense.
Cuáles son las exigencias de Estados Unidos
El documento de 15 puntos, o exigencias de la Casa Blanca, llegó a la capital iraní vía Pakistán, un aliado militar de Arabia Saudita y uno de los países atacados por Irán.
Según el sitio N12 News de Israel, Estados Unidos está considerando declarar un alto el fuego de un mes para celebrar negociaciones.
El contenido total del plan no trascendió, pero medios estadounidenses y el Canal 12 israelí puntualizaron que incluye:
- Un alivio de sanciones.
- Cooperación nuclear civil.
- La entrega del uranio enriquecido.
- Límites a las actividades nucleares.
- Supervisión por parte de la Agencia Internacional de Energía Atómica.
- Restricciones a misiles balísticos.
- Garantías para el acceso al transporte marítimo a través del Estrecho de Ormuz.
- El fin del respaldo a los grupos proxy de la región, como el Hezbollah libanés o el Hamas palestino.
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En contrapartida, Estados Unidos levantaría las sanciones internacionales y apoyaría un programa nuclear civil.

El guía supremo iraní Mojtaba Jamenei (Foto: EFE)
“Si Irán no entiende que ha sido derrotado militarmente y que seguirá siéndolo, Trump se asegurará de que reciba golpes más duros que cualquiera que haya recibido antes. El presidente no fanfarronea y está preparado para desatar el infierno. Irán no debería equivocarse de nuevo”, dijo la vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.
Cuál fue la respuesta de Irán
Irán rechazó las exigencias de Trump como “inaceptables” y respondió con un plan de cinco puntos, según una fuente citada por el gubernamental Press TV. El detalle es el siguiente:
- Cese total de las “agresiones y asesinatos” por parte de Estados Unidos e Israel en Irán.
- El fin de los combates en todos los frentes en los que participen grupos aliados (como Hezbollah en el Líbano y las milicias proiraníes en Irak).
- El pago de reparaciones de guerra.
- Garantías contra futuros conflictos.
- Reconocimiento de la soberanía de Irán sobre el estrecho de Ormuz como “un derecho natural y legal de Irán”.
The Wall Street Journal agregó otra exigencia: el desmantelamiento de las bases estadounidenses en el Golfo.
“Irán pondrá fin a la guerra cuando lo decida y cuando se cumplan sus condiciones. No se celebrarán negociaciones antes de ese momento”, concluyó la fuente.
Irán, Israel, Donald Trump
INTERNACIONAL
Meet Iran’s hardline speaker who threatened to burn US forces — reportedly Tehran’s point man for talks

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The man reportedly being floated by the Trump administration as a possible interlocutor with Iran is also one of the regime’s most hardline figures — Iranian parliament speaker Mohammad Bagher Ghalibaf. The longtime Revolutionary Guards commander is widely described by experts as a loyal «yes man,» with a record of threats against the United States and deep ties to the system’s inner circle.
That contradiction underscores the central question facing U.S. policymakers: Even if Washington is speaking to the «right people,» as President Donald Trump has claimed, can someone like Ghalibaf actually deliver?
«Ghalibaf doesn’t have an independent line. His strength is that he is a ‘yes man,’» said Beni Sabti, an Iran expert at the Institute for National Security Studies. He added, «If he is told to shake hands with Special Envoy Steve Witkoff, he will do it. If he is told to escalate, he will. It is not about moderation, it is about who gives the orders.»
AS AIRSTRIKES RAIN DOWN ON THE IRANIAN REGIME, CAN A FRACTURED OPPOSITION UNITE TO LEAD IF IT FALLS?
Parliament Speaker Mohammad Bagher Ghalibaf speaks during a public event in Iran in 2024 (Hossein Beris/Middle East Images/Middle East Images via AFP)
Regime Insider
Ghalibaf, 64, is a product of Iran’s security establishment.
He rose through the ranks of the Islamic Revolutionary Guard Corps during the Iran-Iraq War, eventually becoming commander of the IRGC air force.
«He even completed flight training abroad, which was not unusual at the time, with France reportedly assisting at one stage. Until recently, he was still conducting training flights in France,» said Sabti.
He later served as Iran’s national police chief, overseeing internal security forces responsible for suppressing protests, including the 1999 student uprising, alongside Qassem Soleimani.
After transitioning into politics, Ghalibaf attempted to run for president multiple times but failed. He instead built his career through loyalty to the system, serving as Tehran’s mayor for more than a decade before becoming speaker of parliament in 2020.
«Ghalibaf went on to serve in senior national roles and is now speaker of parliament. He has consistently aligned himself with the supreme leader and follows directives rather than setting his own independent positions,» Sabti said.
«His name has also been linked to multiple corruption allegations, including misuse of oil revenues and sanctions evasion networks involving his family. His sons have reportedly been involved and are under sanctions,» Sabti said, adding, «There have also been public scandals involving family members traveling abroad and making luxury purchases, including widely circulated images of them arriving with numerous high-end Gucci suitcases.»
IRAN’S NEW SUPREME LEADER IS ‘HIS FATHER ON STEROIDS,’ EXPERTS WARN OF HARDLINE RULE

Speaker Mohammad-Bagher Ghalibaf listens as parliament members chant in support of the IRGC in Tehran, Iran, Feb 1, 2026. (Hamed Malekpour/Islamic consultative assembly news agency/West Asia News Agency/Handout via Reuters)
Limited Authority
Ghalibaf’s wartime statements reflect a hardening tone inside Iran’s leadership.
He has rejected ceasefire terms, declaring Iran would continue fighting «until the enemy truly regrets its aggression.»
He has also warned that attacks on Iranian infrastructure would trigger retaliation across the region, including against energy targets.
At the same time, he has publicly denied any negotiations with the United States, calling reports of talks «fake news» and accusing Washington of manipulating markets.
In remarks aired on Iranian television on Jan. 12, 2026, he warned that U.S. forces would face catastrophic consequences if they confronted Iran. «Come, so you can see what catastrophe befalls American bases, ships and forces,» he said, adding that American troops would be «burned by the fire of Iran’s defenders.»
In the same remarks, broadcast and translated by MEMRI, he described the U.S. president as «delusional and arrogant,» and framed Iran’s ideology as a growing global movement.
More recently, he escalated further. He warned that «the blood of American soldiers is the personal responsibility of Trump,» and vowed Iran would «settle accounts with the Americans and Israelis,» adding that «Trump and Netanyahu crossed our red lines and will pay the price.»
He has also threatened retaliation against regional energy infrastructure, signaling a willingness to expand the conflict beyond direct military confrontation.
Not the Decision-Maker
«He’s considered relatively moderate in the current Iranian context, but he’s not the one calling the shots. He’s not the leader himself,» Danny Citrinowicz, Middle East, national security and intelligence expert, told Fox News Digital, adding that Ghalibaf may serve as a channel to Iran’s leadership, but not as the ultimate authority.
«If you want to speak to someone in Iran, he’s probably the point of contact,» he said. «But he’s not deciding anything. Even if he wants to do something, he has to get approval from the IRGC and the supreme leadership.»
Sabti said, «Some point to periods during Rouhani’s presidency when he appeared to align with Rouhani and describe him as somewhat moderate, but that is misleading.»
TRUMP SAYS IRAN WANTS TO TALK BUT WHO WILL LEAD AFTER KHAMENEI?

A man lights a cigarette with fire from a burning picture of Iranian Parliament Speaker Mohammad Bagher Ghalibaf, as Israelis rally in support of the nationwide protests happening in Iran, in Holon, Israel, Jan. 14, 2026. (Ammar Awad/Reuters)
A System That Makes Deals Harder
Analysts say the bigger issue is not Ghalibaf himself, but the system he operates within.
Behnam Ben Taleblu, a senior fellow at the Foundation for Defense of Democracies, said: «Those who see the ascendance of someone like Ghalibaf, who is an IRGC veteran, as extending power outside his traditional civilian role have missed how personality, not profession, has been the driving force in Iranian politics for decades. Those who focus on IRGC backgrounds in the Supreme National Security Council may also overlook that recent secretaries — Shamkhani, Larijani and Ahmadian — all had IRGC backgrounds.»
«The system today is more radicalized and decentralized,» Citrinowicz agreed. «It’s not one person. It’s multiple actors you need to coordinate with, which makes it much harder to negotiate.»
«I’m not saying it’s impossible, because this is still the Middle East, but it will be very difficult to reach an agreement with them, let alone one that reflects the same demands the U.S. was making before the war. There is no way they are going to agree to that,» he added.
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A billboard depicting Iran’s supreme leaders is displayed above a highway in Tehran on March 10, 2026. (AFP/Via Getty Images)
Citrinowicz said the regime sees themselves as prevailing. «From Iran’s perspective, they are winning, not losing. They are using their strategic capabilities and effectively threatening a choke point in the global economy, namely the Strait of Hormuz. That only reinforces the radicalization taking place inside the regime. Under those conditions, they will be the ones making demands of Trump, not the other way around.»
Even if talks were to take place, he said, Ghalibaf would not be able to commit Iran without broader approval.
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Iranian missiles could have hit DC from Venezuela before Trump move, Burgum warns

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Interior Secretary Doug Burgum said Iran could have hit Washington, D.C., and other major U.S. cities with intermediate-range ballistic missiles through proxies in Venezuela if the administration had not intervened in both countries.
Speaking at the CERAWeek oil and energy conference in Houston on Wednesday, Burgum pushed back on the narrative that Iran and Venezuela do not represent an imminent threat to the U.S. and global supply chains. He said the threat was demonstrated by Iran’s attempt to strike the U.S. military base Diego Garcia in the central Indian Ocean, more than 2,000 miles from the Middle Eastern country.
«That means, you know, Venezuela was a hotbed of Iranian-funded terror groups, including Hamas. If there was an Iranian ballistic missile placed in Venezuela, it could not just reach Houston; it can reach Washington, D.C.,» said Burgum.
«So, again, the actions that the United States is taking to make the world safer is lowering the risk premium that I think was missing from the [oil and energy] market. Because, maybe, the market wasn’t recognizing the risk.»
WHITE HOUSE WARNS IRAN AGAINST BALKING AT DEAL: TRUMP READY TO ‘UNLEASH HELL’
Left: Israeli air defense systems are activated to intercept Iranian missiles over Tel Aviv on June 16, 2025. Right: The U.S. Capitol in Washington, D.C. (Menahem Kahanna/AFP via Getty Images; Kent Nishimura/Bloomberg via Getty Images)
Burgum accused Iran, whose government he said is in shambles following intense U.S.-Israeli bombardment, of lying to the world about its missile capability.
«They said during negotiations last year, they told the international agencies, they said it right before the negotiations broke down, ‘Oh, don’t worry, we could only go 1,200 miles.’ And then they launched two missiles at Diego Garcia at 2,400 miles. That means they can hit London,» he explained.
The Islamic Republic of Iran escalated its conflict with the U.S. by launching two intermediate-range ballistic missiles Friday toward Diego Garcia, a key U.S.-U.K. military base in the Indian Ocean. Targeting Diego Garcia, roughly 2,500 miles from Iran, suggests Tehran’s missile capabilities may exceed previously acknowledged limits.
IRAN-LINKED INFLUENCE CAMPAIGN PUSHES ANTI-ISRAEL MESSAGING DISGUISED AS US VOICES: REPORT

Interior Secretary Doug Burgum speaks after meeting with Venezuela’s interim president, Delcy Rodriguez at the Miraflores Presidential Palace in Caracas on March 4, 2026. (Federico Parra/AFP via Getty Images)
Houston, where Burgum was speaking, is roughly 2,200 miles from Venezuela, while the nation’s capital is just over 2,000 miles away, placing both cities within range of intermediate-range ballistic missiles fired from Venezuela. Other major U.S. cities within range include Miami, roughly 1,300 miles away; New York City, about 2,100 miles; and possibly Chicago, slightly more than 2,600 miles.
On Jan. 3, Trump launched a covert military operation in Venezuela that resulted in the arrest of former Venezuelan leader Nicolás Maduro.
Burgum said that, because of the administration’s military action, Venezuela is no longer a serious missile threat to the U.S. and is now a potentially significant oil and energy partner.
TRUMP ENERGY CZAR SAYS IRAN CONFLICT GAS SPIKE IS ‘TEMPORARY BLIP’ AS DRILLING PUSH RAMPS UP

President Donald Trump with military members after the capture of Venezuela’s Maduro in January. (Mandel Ngan/AFP via Getty Images)
The secretary said that during a recent trip to Venezuela with oil executives, interim President Delcy Rodríguez signaled the country has the capacity and is eager for U.S. investment in developing its oil and gas reserves.
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«The resources there are quite amazing,» he said. «And from that trip we did… we were able to bring home $100 million of gold, physically, the gold, to bring back for U.S. refiners for commercial and consumer purposes. So, the level of cooperation is going.»
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