INTERNACIONAL
Marcel Proust, ¿psicoanalista?: los celos, Albertina y la búsqueda interminable de la verdad

Que Marcel Proust puede ser un psicólogo clínico riguroso para la elaboración del síntoma de los celos es algo que el propio novelista confirma cuando sostiene una afirmación como la siguiente, en la que reconoce la variedad clínica del fenómeno:
“Los celos son una de esas enfermedades intermitentes cuya causa es caprichosa, imperativa, siempre idéntica en el mismo enfermo, a veces, enteramente distinta en otro.”
En busca del tiempo perdido ha pasado a la historia de la literatura universal, entre otros motivos, por su compleja teoría de los celos. Al respecto, Harold Bloom, en su libro El canon occidental (1994), formula una indicación metodológica que vale como punto de partida:
“Freud es el rival de Proust, no su maestro, y la narración proustiana de los celos es muy personal. Aplicar el freudismo a Proust en el tema de los celos es tan reductor y engañoso como analizar la visión de la homosexualidad que aparece en Proust de una manera freudiana.”
Freud nunca leyó a Proust. Sin embargo, en 1920 Freud publicó el caso de una muchacha que disfrutaba de mostrarse junto a otra mujer, una cocotte mayor que ella, a la que seduce ante la mirada furibunda del padre. En ese mismo año, Proust escribe un pasaje de En busca del tiempo perdido, en el que la hermana de Bloch sale con una actriz mayor: “Ser vistas les parecía que aumentaba la perversidad de su placer, querían hacer bañar sus peligrosos retozos en las miradas de todos”.
Muchas veces se le criticó a Freud la idea de que la homosexualidad femenina busca hacer pública su pasión, mientras que la masculina habita el secreto. Pero esta no es una distinción freudiana, sino proustiana. Es la distinción entre Sodoma y Gomorra. Por eso podríamos estar de acuerdo con Bloom: antes que una teoría psicoanalítica de Proust, necesitamos dirimir hasta qué punto esta teoría no incorporó la sensibilidad snob del narrador proustiano. Más que una teoría freudiana de Proust, nos viene mejor una teoría proustiana de Freud.
Asimismo, cabría recordar que la obra proustiana ha sido objeto de análisis desde distintas perspectivas próximas del psicoanálisis, con estudios más cercanos a la lingüística, pero también con el interés específico de psicoanalistas abocados a una interpretación de la obra (por ejemplo, El tiempo sensible de Julia Kristeva).

Incluso, en la enseñanza de Jacques Lacan —que sí leyó a Proust— pueden encontrarse referencias ocasionales a la erótica proustiana:
“Recuerden ustedes el prodigioso análisis de la homosexualidad que desarrolla Proust en el mito de Albertina. Poco importa que este personaje sea femenino, la estructura de la relación es eminentemente homosexual. La exigencia de este estilo de deseo solo puede satisfacerse en una captura inagotable del deseo del otro, perseguido hasta en sus sueños por los sueños del sujeto.”
En este punto, cabe apreciar que la indicación de una homosexualidad en Proust —más allá de la homosexualidad del autor, y todos los datos que podrían vincular su obra con personas y amantes “reales”— debería ser entendida en términos de una forma específica de deseo y no tanto por una cuestión de elección de pareja.
Una segunda mención del nombre de Proust en la obra de Lacan se encuentra en su artículo “Juventud de Gide” (1958), donde cabe trazar una comparación sobre la función diferencial del deseo en ambos escritores:
“La obra del propio Proust no permite rebatir que el poeta encuentra en su vida el material de su mensaje. Pero, justamente, la operación constituida por este mensaje reduce los datos de su vida a su empleo de material…”
Si el caso de Gide tiene el propósito de esclarecer el carácter fijo de la constitución del deseo, articulado a su condición fetichista —esta es la hipótesis de Catherine Millot en su libro La vocación del escritor—, la obra de Proust podría iluminar otra condición que lo motivaría: los celos.
En busca del tiempo perdido es un tratado exquisito acerca de los movimientos y transformaciones que puede sufrir el deseo en el curso de una vida. El motor de este deseo se encuentra en la experiencia del celoso.

No obstante, los celos distan de ser algo unívoco en la obra de Proust. Así, por ejemplo, se podría considerar un cierto tipo de celos en los que aquejan a Saint-Loup respecto de Rachel, desarrollados en la primera sección de La parte de Guermantes (1921-22), y que podrían ser reconducidos al modelo freudiano de los celos en que el celoso acusa recibo de su propia infidelidad (potencial o efectiva) a través de entreverla en los gestos de su amada.
Respecto de su amante, la posición de Rachel no es menos encendida, ya que ella busca deliberadamente causar su deseo a través de hacerse celar (por ejemplo, al coquetear con otros hombres); no obstante, tampoco podría decirse que se trata de una mujer decidida a sostener un lugar exclusivo, como lo demuestra la siguiente afirmación que requiere de la participación de otra mujer que, eventualmente, descargue su lugar de ser el centro del deseo:
“Ahora bien, a veces le parecía a ella que Robert había tenido tan buen gusto en sus sospechas, que acababa incluso dejando de pincharlo para que se tranquilizara y consintiera en ir a hacer un recado a fin de disponer de tiempo para trabar conversación con el desconocido, fijar una cita, a veces tener una aventura incluso.”
En esta referencia puede verse cómo el lugar de la Otra (elemento fundamental de la posición histérica) no es necesariamente el de una persona concreta, ya que en este rodeo se destaca cómo Rachel busca ser esa mujer que Saint-Loup haría consistir en su fantasma de infidelidad.
Cuando ella advierte que su deseo tiene alguna pertinencia, acepta la apuesta y se permite actuar esa suposición de goce en la cual podría no ser lo que ella sabe de sí. De este modo, puede notarse cómo los celos organizan la vida amorosa de ambos personajes y el drama del deseo que los une.
Sin embargo, no me detendré en este artículo en esta experiencia de los celos, que ya puede resultar relativamente conocida, sino que avanzaremos en la vía de los celos del protagonista por Albertina. Al tomar esta vía, mi propósito es establecer una articulación entre celos y saber/verdad. En La prisionera (1925), el protagonista afirma que “los celos son una sed de saber”. Asimismo, en el volumen titulado Albertina desaparecida (1927), esta relación es planteada desde un comienzo en los siguientes términos:
“Resulta asombrosa la poca imaginación de los celos, que pasan el tiempo haciendo suposiciones falsas, cuando de lo que se trata es de descubrir la verdad.”
Los celos proustianos no tienen como fin cercar la verdad, sino disfrazarla con el saber. El celoso no es un amante del conocimiento, sino de la suposición; y el goce de La mujer puede ser un supuesto esclarecedor de estas formaciones. En esta misma dirección se expresa el protagonista cuando afirma que “lo que yo mismo llamaba pensar en Albertina era pensar en la forma […] de saber lo que hacía”, donde “lo que hacía” tiene un referente explícito: saber del goce de Albertina con otras mujeres, aunque no solo representárselo, sino también exponerlo:
“… no me bastaba con conocer dicha falta, me habría gustado que ella lo supiera. Por eso, si bien en aquellos momentos lamentaba que no volvería a verla, esa pena llevaba la marca de mis celos y, por ser muy diferente de la –desgarradora– de los momentos en que la amaba, era la de no poder decirle lo siguiente: ‘Tú creías que no me enteraría nunca de lo que hiciste […] pero, mira, lo sé todo.”
Es interesante, por este motivo, que el goce de Albertina sea expresado como un goce homosexual entre mujeres. Aquí podría decirse lo mismo que ya hemos dicho respecto de la homosexualidad de Proust; así como en este caso se trata de un deseo específico, en el caso del goce de Albertina se supone –antes que el deseo por otra mujer– un goce de otro orden.

Eso es lo que el protagonista quiere alcanzar, el goce femenino a través del saber. He aquí, entonces, el punto de imposibilidad en que sucumben los celos. El psicoanalista Serge André ha destacado con precisión este imposible que los celos buscan desmentir con el deseo de saber:
“Así, pues, el síntoma revelado por los celos parece fundado, más allá de la impotencia para captar la verdad, en una imposibilidad de decir lo real. Es así el signo de la realidad misma de la castración y de la irremediable división del goce.”
Esta división del goce remite a la condición básica del celoso: “él (ella) cree en la consistencia de lo que le es ocultado, él (ella) se cree despojado de un deseo desconocido, de un goce inaudito que él (ella) supone en su partenaire o en su rival”. En última instancia, los tipos de celos que aquí describimos apuntan a aprehender –con el saber, como herramienta fallida– eso que, supuestamente, una mujer experimenta… y, luego, calla.
De este modo, el celoso se ubica, respecto de su pareja –como lo expone con brillantez el volumen La prisionera– en posición de “celoso y juez”, dado el “sentimiento inquisitorial” que lo caracteriza. Y su método de poner en forma el saber se apoya en la búsqueda de la confesión, como dispositivo que siempre puede ofrecer en falta la información buscada: las confesiones “dejaban entre ellas, en la medida en que se referían al pasado, grandes intervalos en blanco”.
En este punto, la confesión es un dispositivo que necesita de la mentira; o, mejor dicho, la confesión es un dispositivo acerca del saber de la mentira:
“Al contrario, los mentirosos raras veces son descubiertos y, más en particular, las mujeres a las que amamos. Ignoramos adónde ha ido, lo que allí ha hecho, pero en el momento mismo en el que habla, en el que habla de otra cosa que oculta lo que no dice, se advierte la mentira instantáneamente y los celos resultan intensificados, ya que sentimos la mentira y no logramos saber la verdad.”
En la observación proustiana “mira, lo sé todo” cabe apreciar un rasgo suplementario: la articulación del deseo de saber con la mirada. El celoso es aquel que quisiera “verlo todo”. En esta coyuntura, saber y visión coinciden. El “deseo de saber” que acicatea al celoso se especifica como un deseo de ver; o, dicho de otro modo, los celos están al servicio de impulsar un deseo escópico. Nuevamente la obra de Proust es ejemplar para dar cuenta de este aspecto:
“Vivamos totalmente con la mujer y dejaremos de ver todo lo que nos ha hecho amarla; cierto es que los celos pueden ajustar de nuevo los dos elementos desunidos.”

De esta última referencia pueden desprenderse dos indicaciones: por un lado, que el celoso sostiene el afán de ver todo… pero a condición de no confirmar su acto. De ahí que sus objetos predilectos sean las pistas, las sugerencias y todos los signos que velan aquello que podría confirmar el engaño. En todo caso, el celoso es el principal suscriptor del engaño mismo, que encubre la verdad que prefiere permanezca como invisible. De este modo, la invisibilidad es condición del mundo visible (un gesto, una sonrisa que parece dedicada a otro, etc.) en que el celoso se satisface.
En definitiva, aunque el celoso sea un firme militante del goce (de La Mujer), no deja de atrapar más que sus propias condiciones, cedidas al Otro. Afirma la existencia de ese goce, pero le da la consistencia de su propio interés. Podemos concluir este último punto con una nueva observación de Proust, quien verifica que para el deseo celotípico el acceso al Otro está mediado por la mirada propia:
“No tenemos de nuestro propio cuerpo, al que afluyen perpetuamente tantos malestares y placeres, una silueta tan nítida como la de un árbol o una casa o un transeúnte y tal vez mi error [el extravío de los celos] había consistido en no haber intentado conocer mejor a Albertina en sí misma.”
Por lo tanto, los celos, antes que un arranque posesivo, son una estructura de la mirada, en la que se pone en juego un complejo sistema de ocultación y develamiento.
Por otro lado, el celoso no solo es quien desea ver todo, sino que articula este deseo a las condiciones de su propia forma de desear.
Esta visión recorta un circuito que degrada la alteridad del Otro para encontrar solo un resto, que habla más de un goce que el celoso desconoce en sí mismo y, por eso, fantasea.
INTERNACIONAL
Zelensky exigió a Rusia detener los ataques sobre infraestructuras energéticas para avanzar hacia un alto el fuego

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, propuso este lunes a Rusia la posibilidad de una tregua únicamente si se detienen por completo los ataques dirigidos a la infraestructura energética ucraniana.
“Si Rusia está dispuesta a frenar los golpes sobre nuestra red eléctrica, nosotros también responderemos en la misma medida”, afirmó el mandatario en su mensaje diario.
Según Zelensky, la propuesta fue transmitida a Moscú a través de mediadores estadounidenses y constituye el único escenario en el que Kiev contempla un cese de hostilidades.
La iniciativa de alto el fuego surge tras una nueva ola de ataques rusos que devastaron varias regiones y dejaron víctimas civiles en Odesa, donde un bombardeo nocturno mató a tres personas, incluido un niño pequeño.
“Hemos ofrecido reiteradamente a Rusia una pausa, al menos durante la Pascua, un periodo especial para ambos pueblos. Pero para ellos, todos los días son iguales. Nada es sagrado”, lamentó el presidente de Ucrania.
El Kremlin respondió fríamente a la propuesta anterior, indicando que sólo consideraría una negociación para un acuerdo de paz total.
Zelensky también subrayó que las conversaciones con Estados Unidos continúan centradas en lograr garantías de seguridad duraderas para Ucrania.
“Trabajamos junto a los negociadores estadounidenses en mecanismos que aseguren la estabilidad futura. Ese es el factor clave para una paz real”, explicó, al tiempo que destacó la importancia de la cooperación internacional en el contexto actual.
Durante la última semana, Rusia intensificó sus ataques con drones y misiles sobre infraestructuras vitales en las provincias de Kharkiv, Chernigov, Sumi y Dnipró. El presidente detalló que, solo en la noche previa, fueron lanzados más de 140 drones, de los cuales cerca de 80 eran del tipo Shahed, de fabricación iraní.
Zelensky denunció que “en algunas zonas, los bombardeos continúan. Esto representa apenas una muestra del sufrimiento diario de nuestra población”. Añadió que, en los últimos siete días, el país sufrió el impacto de más de 2.800 drones de ataque, 1.350 bombas aéreas guiadas y más de 40 misiles.
El ataque más reciente en Odesa resultó particularmente grave para la población civil. Según Zelensky, “los drones rusos impactaron edificios residenciales, una guardería infantil y una subestación eléctrica. Miles de familias han quedado sin luz, y los equipos de reparación llevan horas trabajando sin descanso para restablecer el suministro”.
La cifra oficial de heridos ascendió a 16, entre ellos dos menores y una mujer embarazada.
El presidente ucraniano insistió en la necesidad de reforzar las defensas aéreas del país. “En este momento, todos los socios internacionales deben redoblar esfuerzos y aportar más sistemas para interceptar drones y misiles. Mejorar la protección de nuestros cielos no solo protege a Ucrania, sino que también es una inversión en la seguridad de Europa”, subrayó.
En paralelo, las autoridades rusas informaron sobre un ataque con drones lanzado desde Ucrania contra la ciudad portuaria de Novorossiysk, en la región de Krasnodar, que dejó ocho heridos, entre ellos dos niños. Las imágenes publicadas muestran daños visibles en la parte superior de un edificio residencial, con ventanas y balcones destruidos por la explosión.
A pesar del aumento de los ataques rusos y de la negativa de Moscú a aceptar la tregua propuesta, Zelensky reiteró que Ucrania mantiene abierta la vía diplomática, siempre que se respeten condiciones mínimas que garanticen la protección de la infraestructura civil.
“Nuestra disposición a negociar depende de la voluntad de Rusia para detener la destrucción de instalaciones energéticas y evitar más víctimas inocentes”, concluyó el presidente.
(Con información de Reuters y EFE)
Europe,Military Conflicts
INTERNACIONAL
Obama Center takes heat as critics cry foul over ID rules for free entry — while Dems blast voter ID laws

NEWYou can now listen to Fox News articles!
The Obama Presidential Center is facing a wave of backlash ahead of its opening, with critics blasting its admission policies and raising broader concerns about the project’s cost and management.
Conservative commentators on social media are taking aim at the center’s requirement that Illinois residents show valid identification to receive free admission on certain days, arguing it contrasts with Democratic opposition to voter ID laws.
«They’re making you show ID… to visit the Obama Library… in Chicago. You can’t make this stuff up!» one social media user wrote.
«The Obama Presidential Library is making people show an ID for proof of Illinois residency to get in for free,» another posted. «So residents have to prove who they are for this, but not to vote?»
VALERIE JARRETT REVEALS THAT PRESIDENT TRUMP ISN’T INVITED TO OBAMA PRESIDENTIAL CENTER OPENING CEREMONY
The text of former President Obama’s speech marking the 50th anniversary of «Bloody Sunday» in Selma, Alabama, is wrapped around the side of the upcoming presidential center in Chicago. (E. Jason Wambsgans/Chicago Tribune/Tribune News Service)
Others echoed the sentiment more bluntly, with one account writing: «It turns out Democrats support requiring ID… but only for free admission into Obama’s library.»
Obama’s website clearly states that Illinois residents «must be able to provide proof of residency. Be prepared to show proof of residency at the Museum with a valid photo ID, Illinois driver’s license, state ID, or city-issued ID.»
Critics have also pointed to reported restrictions tied to early ticket giveaways, including claims that some promotions are limited to U.S. citizens or lawful permanent residents.
The latest controversy builds on a string of prior criticisms surrounding the $850 million project.
OBAMA PRESIDENTIAL CENTER SLAMMED FOR PROMOTING ‘FAR-LEFT’ AGENDA ON PUBLIC LAND

Illinois Governor J.B. Pritzker (L) joins former President Barack Obama and former first lady Michelle Obama in a ceremonial groundbreaking at the Obama Presidential Center in Jackson Park on September 28, 2021, in Chicago. (Scott Olson/Getty Images)
Earlier this year, the Obama Foundation drew backlash after seeking 75 to 100 unpaid volunteers, dubbed «ambassadors,» to help operate the center, even as top executives collect substantial salaries. Federal filings show CEO Valerie Jarrett has earned roughly $740,000 annually in recent years, while overall compensation at the foundation has climbed significantly.
The project has also faced mounting scrutiny over its financial impact on taxpayers.
Former President Barack Obama once described the center as a «gift» to Chicago, emphasizing it would be privately funded. While construction of the 19.3-acre campus is being financed through private donations, the surrounding infrastructure needed to support the site, including road redesigns, utility relocations and drainage systems, is being paid for with public funds.
Early estimates put those infrastructure costs at roughly $350 million, split between the city and state. But more recent figures show Illinois alone has committed approximately $229 million, while Chicago has allocated more than $200 million in related improvements — though officials have not provided a clear, consolidated total of taxpayer spending tied to the project.
GOT A TIP?

Exterior view of the Obama Presidential Center tower under construction in Chicago. (Fox 32 Chicago)
«No single agency appears to oversee the full scope» of the infrastructure work, and critics say the lack of transparency has made it difficult to determine the true public cost.
Illinois Republican Party Chair Kathy Salvi criticized the project, saying taxpayers are being left «on the hook for hundreds of millions of dollars» while accusing state leaders of mismanagement.
FOLLOW US ON X
The controversy is further fueled by the nature of the site itself. The center sits on nearly 20 acres of historic Jackson Park land transferred under a long-term agreement, with significant roadway changes, including the removal of a major thoroughfare, and utility overhauls required to accommodate the campus.
Foundation officials have defended the project, saying the center is funded by $850 million in private investment and will serve as an economic catalyst for Chicago’s South Side, generating jobs, community programs and public amenities.
GET BREAKING NEWS BY EMAIL
Despite the backlash, the center is pressing ahead with its long-awaited debut.
Tickets for the museum will go on sale April 21 for «Founding Members,» with general public sales beginning May 6. Visitors can reserve timed-entry tickets for dates between June 19 and November 30.
CLICK HERE FOR MORE US NEWS
Admission is set at $30 for adults and $23 for children ages 3 to 11, with discounted rates available for Illinois residents who provide proof of residency. Children 2 and under can enter for free, and Illinois residents will be eligible for free admission on Tuesdays.
All entries will be timed, with officials urging guests to arrive within 10 minutes of their scheduled slot. The museum will feature four levels of exhibits, including a replica Oval Office and the Sky Room.
CLICK HERE TO DOWNLOAD THE FOX NEWS APP
Much of the surrounding campus, including gardens, walking trails, a playground, a Chicago Public Library branch and dozens of newly commissioned artworks, will be free and open to the public.
Fox News Digital reached out to the Obama Foundation and the Barack Obama Presidential Library for comment.
Fox News Digital’s Michael Dorgan contributed to this report.
infrastructure across america, museums exhibits, chicago, barack obama, illinois
INTERNACIONAL
La nueva guerra contra las drogas: cómo Internet se convirtió en libro de recetas para el narcotráfico

Una frontera sintética
El surgimiento de los nitazenos
«¿Por qué esperamos?”
El círculo se estrecha
Enfrentando el pasado
INTERNACIONAL2 días agoLa nueva advertencia de Donald Trump a Irán: «El tiempo se acaba, quedan 48 horas antes del infierno»
POLITICA2 días agoCírculo rojo: intrigas en el gabinete, desgaste por el caso Adorni y movimientos inquietantes en el Poder Judicial
POLITICA2 días agoCréditos del Banco Nación: el Gobierno reveló que Pettovello echó a Massaccesi porque “mintió”











