INTERNACIONAL
Polémica en el Malba, entre dragones, acusaciones de plagio y discursos de odio

Todos conocen el meme, asumo, de la horda iracunda con antorchas en mano dirigiéndose por la avenida Evergreen en dirección a la casa de Homero, para castigarlo porque, en su torpe accionar, complicó la vida del pueblo de Springfield en la hasta ahora única película de Los Simpsons.
Y se asume que todos conocen el meme, pero no su origen porque el cambio generacional marca que hay jóvenes que ya no entienden las referencias de la serie de Matt Groening.
La escena de la horda es un homenaje a la película de Frankenstein (1931), la primera en ponerle rostro al monstruo que Mary Shelley, paradójicamente, nunca describió al detalle. No se necesita haber visto este clásico del cine de terror para entender la escena del filme animado, como tampoco para comprender de qué va un meme, porque las imágenes, en cierto punto, toman significado por derecho propio y, en otros, despiertan hordas iracundas en redes sociales.
Lo segundo es lo que sucede desde la semana pasada. Lo que comenzó como una bocanada de fuego de dragón en el espacio de la piromanía contemporánea, las redes sociales, se propagó de manera feroz y el daño causado aún está por verse.
Tras una visita al Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba), el reconocido ilustrador argentino del género fantasy, Gustavo Cabral, conocido como Ciruelo, subió a sus redes que encontró allí una pintura que le “resultó muy parecida” a una obra suya de 2005 “llamada Dragon Caller”.
Ciruelo hacía referencia a uno de los cuadros de Carrie Bencardino en la muestra El desentierro del diablo, con curaduría de Carlos Gutiérrez, que estrenó junto a la retrospectiva de Liliana Porter hace más de un mes.

El ilustrador (con más de 65K de seguidores en IG) al poner una obra junto a la otra, donde la similitud es innegable, despertó, queriendo o no, una respuesta de su fandom, que luego se transformó, a partir de que la noticia crecía, en una reacción violenta y brutal, como también hubo apoyo hacia la artista (8,6K de seguidores), por otra parte. Pero la violencia, se sabe, genera mayor impacto.
Sin dudas que la respuesta de Bencardino, haber tratado de “fantasma” a Ciruelo, por ejemplo, en IG fue un catalizador, arrojó más combustible al fuego. Pero de ninguna manera se podría pensar como justificativo para las respuestas de odio que despertó.
El lunes, el museo posteó un largo comunicado en sus redes que en su primer párrafo explica: “Es una práctica corriente en el arte contemporáneo que los artistas tomen otras obras, las transformen y reinterpreten para producir creaciones nuevas, que a su vez sirven de inspiración a otros artistas. Así, las imágenes provenientes del acervo visual funcionan como punto de partida para nuevas obras que dialogan con la historia de la que provienen, pero también con el universo estético y conceptual propio del artista. Estas prácticas constituyen hoy la dinámica de la producción cultural, desde los remixes musicales hasta la edición digital, y su uso por parte de los artistas contemporáneos es solo una de sus versiones”.

Y en el segundo: “La obra pictórica de Carrie Bencardino se alimenta de imágenes encontradas en libros, revistas, tapas de discos, videoclips, internet y su archivo personal de objetos y otros materiales que circulan en la cultura de masas y sus plataformas. Sus referencias provienen de un imaginario afectivo muy particular: las estéticas de las comunidades queer y las adolescencias de su generación, los códigos visuales de las escenas contraculturales (como el punk, y los distintos subgéneros del metal), el cómic y la ilustración, y el imaginario fantástico literario (especialmente, de William Blake y J.R.R. Tolkien), entre muchas otras referencias. Procesa y distorsiona estas imágenes digitalmente, y a partir de esas nuevas imágenes elabora sus pinturas”. Etcétera.
El posteo es una respuesta institucional clásica que denota, a su vez, una falla previa en la comunicación y un desconocimiento sobre cómo los procesos de validación de una obra ya no pertenecen en su totalidad a las espacios, como declaraba Duchamp con su “fuente”, sino que a partir del surgimiento de las redes, el ágora virtual, con conocimiento o no, posee un poder de definición, una voz que antes solo se conocía si se realizaba una manifestación en la puerta. Si esto no fuera así, no habría comunicado a posteriori.
La cuestión es que el escándalo se podría haber prevenido. Si bien en el posteo, cito, se aclara que “durante los recorridos guiados y las distintas entrevistas que brinda con motivo de su exposición, Bencardino y el equipo educativo de Malba mencionan estos procedimientos artísticos y las referencias explícitas a artistas como Ciruelo, Victoria Francés, Luis Royo, Boris Vallejo y Magalí Villeneuve, entre otros. Asimismo, en el catálogo que acompaña la exposición, la historiadora Ana Longoni hace referencia a la influencia de los artistas del fantasy en los dragones que pinta” esto no termina de ser del todo así. O por lo menos, no funciona en la lógica actual.

La circulación de la información, en una época en que se publica mucho en diferentes medios y redes, continúa siendo crucial en la construcción de un relato. En la gacetilla de prensa, por ejemplo, no se presentaron las referencias de la artista, información que debería haber sido suministrada por el curador, Gutiérrez, al equipo de comunicación.
Porque, a fin de cuentas, el curador -y más en una muestra individual- debe conocer todos los procesos estilísticos, conceptuales/poéticos o políticos detrás de las obras o la serie que la conforman. Su labor no consiste solo en determinar dónde se colgarán las obras, sino también debe ser un mediador entre museo y artista y las obras con el público. Y el caso Bencardino es bastante peculiar en ese sentido.
Aquellos que suelen recorrer galerías, en general, conocen ya la temática y estilo de la artista que, en los últimos años se ha ido trasladando hacia una pincelada más cuidada. De hecho, este año presentó una gran muestra, Una remera no negra, en la galería que la representa, Piedras, de San Telmo, con una serie de pinturas de gran formato que dialogaban en extensión con la del coche funerario y en temática con la que se encuentra elevada en la muestra del Malba.

Entonces, en El desentierro… hay un cambio del abordaje temático bastante drástico de Bencardino, por lo que una contextualización del viraje era necesaria. Ciruelo, como sus seguidores, podrían haberse enterado de la referencia por los medios y llegar a la muestra sabiendo que allí verían algo que estaba basado en su trabajo. Si bien los medios tradicionales no son leídos por todos los públicos (o los públicos a veces siquiera leen lo que se publica), funcionan como “colchón” en el que reposar ante los conflictos. Una comunicación direccionada, teniendo en cuenta la posibilidad de la crítica y la acusación de un público amplio, como el del museo, hubiera agotado las acusaciones de plagio.
¿Sabía el curador de la referencia a la obra de Ciruelo?, ¿se lo comunicó Bencardino?, ¿se habló de manera informal durante el proceso de producción de la muestra? Todas las respuestas son ahora inconsecuentes.
El jueves, tras la expansión en redes del tema, el Malba colocó un tótem en la muestra con el título “Un imaginario afectivo”, donde nombraba las referencias de la artista y sus procedencias, de revistas a imágenes de internet, para dar un contexto a lo que se veía allí. La función del curador reducida a un tótem, a un cartel. Otra vez, si hubo que tomar esa decisión, que no es la común en las muestras, es porque en el camino hay algo que se extravió.

Pero no todo el mundo recorre galerías como para notar el cambio de Bencardino, que de alguna manera hacía su gran presentación en sociedad. Repito, el público de los museos no es el de las galerías. No comprender esa operación es una falla endogámica de un sistema que se mira así mismo sin comprender los matices sociales que hay detrás de cada acción.
Por otro lado, si estas obras se hubieran presentado en la muestra en Piedras no habría polémica, porque el público hubiera -conociendo o no a Ciruelo- aceptado la referencia sabiendo que “es una práctica corriente en el arte contemporáneo”.
Ahora, ¿es una práctica legítima? Eso dependerá, una vez más, de que lado se encuentra la construcción de la mirada. Sin dudas, para los seguidores del artista del Fantasy, no. Y están, en pleno derecho, a expresar su malestar. Pero, en ese caso, hubo también quien intentó llevar fuego para su molino a partir de discursos de odio. Ya llegaremos ahí.

También se produjo, por otro lado, un caso de miopía clásica por desconocimiento o desdén hacia otro nicho. Ciruelo es un artista popular en muchísimos círculos. Por ejemplo, se lo puede ver con un stand en la Feria del Libro desde hace décadas, el acontecimiento cultural más importante en lo que refiere a público del país, como en la Comi-Con, un evento que es incluso más convocante que arteba. La circulación de su obra, entonces, como el dato de followers, no es menor, sino más amplia.
El Malba, como gran plataforma que es, el museo privado más importante del país, que recibe visitantes de todo el mundo, no puede a priori controlar cada etapa del proceso de una muestra, ni mucho menos conocer los orígenes posibles o las inspiraciones de los artistas. Pero sí debe crear herramientas dialécticas para que su imagen institucional no se vea deteroriada, sin llegar a la censura, claro.
Si vamos a los hechos, el año pasado le dieron total libertad al dúo Mondongo que, en el marco de la obra que remitía a la Manifestación de Berni (allí la cita era directa y hasta se ponía a la pieza del gran pintor argentino en la misma sala) hubo también una repercusión negativa en redes con respecto a la construcción de una casilla que simulaba una villa miseria, lo que para muchos fue un gesto de banalidad, una falta de tacto con respecto a la pobreza del país y más teniendo una villa a pocas cuadras. Allí, dijeron algunos, faltó una mirada del Museo para entender la coyuntura social, ya que la locación de una obra, el dónde, no es un detalle menor.

Además, esta no es la primera vez que el museo se ve envuelto en una polémica surgida desde las redes: en 2022, tras comentarios negativos se decidió sacar las arañas de la bio instalación ‘Sí, quería’ del artista Joaquín Sánchez.
Fue en el marco de la muestra Aó. Episodios textiles de las artes visuales en el Paraguay, en la que circundando a un vestido de novia, que se encontraba aisaldo en una vitrina, cohabitaban arácnidos, que irían extendiendo su territorio a medida que pasasen los días. Antes del mes, las retiraron a pesar de que estaban bajo el control y alimentación de un biólogo especialista. Así, la pieza perdió su sentido artístico.
En el caso de Mondongo, hubo entonces una decisión comunicacional: no se suministraron imágenes de la instalación en redes, todas las que hay circulado -como las de este artículo- son de visitantes, y en el marco de los programas públicos se favoreció el debate en varias jornadas. En el caso del arácnido, se decidió desarmar el sentido de la obra. Por supuesto, haber desarmado la casilla de Mondongo hubiera sido un caso de censura inédito que no hubiera pasado desapercibido como un par de arañas.

Todo debate es posible en un tiempo y lugar determinado. En una charla con Infobae Cultura, el argentino Guillermo Bravo, quien lidera el centro cultural Mil Gotas en China, a donde diferentes artistas van a hacer una residencia, comentaba que en el país sudamericano “hay muchas ideas detrás del arte, que son ideas políticas, de sociología (…) pero no tantas ideas plásticas. No es como que el artista empieza pensando cómo va a usar la luz, sino ideas más conceptuales, filosóficas”. Y que, en ese sentido, en el país asiático el abordaje era diferente: “Acá, en cambio, sucede lo contrario, el ojo está puesto en la técnica”.
Es que la pintura contemporánea, allí, es una práctica más asociada a las élites y, en cambio, hay una cultura de la copia o el Shanzhai, como explica Bying Chul Han en su ensayo: “Los sellos que pueden verse en los cuadros antiguos chinos son muy distintos de las firmas de la pintura europea. No son expresión de la autoría, que vendría a autentificar la imagen y hacerla excepcional. La mayoría de los sellos son obra, más bien de los expertos o coleccionistas, que se inscriben en las imágenes no sólo por medio de esas marcas, sino también de sus comentarios. El arte es una práctica comunicativa, interactiva, que transforma la apariencia de una obra incesantemente”.
En otras palabras, en Asia esta discusión sobre el plagio no existiría. Entonces, cabe preguntarse qué es lo que produjo que se necesite que una obra sea original para que podamos apreciarla, cuál fue el momento en que dijimos que un artista valía por su firma.

Este mundo puede observarse en el documental Los van Goghs de China (2018) e incluso, de manera lateral, en Made You Look, disponible en Netflix, en el que se ingresa en la gran estafa de una importante galería de Nueva York que vendía obras de Rothko, Pollock, Newman y Motherwell, que en realidad eran hechas por Pei-Shen Qian, un artista chino que después de haber tenido cierto reconocimiento en su país no tuvo éxito en EE.UU. y desde un atelier improvisado realizaba las falsificaciones.
Y en eso quizá, tenga mucho que ver tanto la manera en cómo se construyó el relato de la Historia del arte como el mercado. Cuando una obra del siglo XVI, por ejemplo, sale a subasta en cualquier parte del mundo no importa su calidad, sino su firma. No es lo mismo para su valoración una pieza “De la escuela de Vermeer”, o sea, que tuvo a Vermeer en su proceso, quizá como maestro e incluso realizando pinceladas por allí, sino que sea toda de él. ¿Por qué? Porque solo hay 36 Vermeer en el mundo. Y así, con cualquier pintor muerto que su obra se haya cotizado por distintas circunstancias mucho más que la de un contemporáneo.
El concepto de “genio”, que se lo debemos a forma de validar a algunos sobre otros en la literatura artística a partir de Vasari, se sabe ya acabado. Incluso, seguir pensando las vanguardias de manera encorsetada, con algunos n (h) ombres que sí y otros que no, también está en crisis desde hace décadas.
Sin embargo, la cuestión de la autoría y la originalidad en un mundo hiperconectado, en el que las referencias, sean conscientes o no, se encuentran a un click de distancia o la vuelta de una página de un libro, parece al menos decimonónico.

Hubo, en 2022, una muestra de Fabio Kacero en la galería Ruth Benzacar que problematizaba, con humor, sobre la cuestión de la originialidad, a través de una operación sencilla pero original: la imitación de firmas célebras a las que les rubricaba la suya.
Si pensamos en otras artes, como la música o la literatura, hay formas de medir el plagio mediante legislaciones, a partir de una cantidad de notas en secuencia o un número de palabras o párrafos. En la pintura no se puede diseccionar el cuadro por partes para decir “esta parte es plagio y esta no”. Se evalúa una totalidad, el concepto, y allí se abre más de un siglo de tradición literaria y de producción que habilitan la reinterpretación o el homenaje, si se quiere.
Aunque algunos pataleen y no les guste, los libros y la historia del arte dan un plataforma a la práctica. Opiniones pueden tener todos, otra cosa es que sean válidas. El derecho a la expresión no se traduce en que se sepa de lo qué se habla. Los terraplanistas existen y están entre nosotros.
El apropiacionismo se define como la tendencia a utilizar elementos preexistentes para la creación de una obra nueva: implica el uso de imágenes u objetos que apenas se transforman o no se transforman en absoluto y que pueden proceder de obras de otros autores, objetos cotidianos o imágenes de la cultura popular.
El apropiacionismo se presenta como un préstamo lícito con fines artísticos, donde el artista manifiesta su intención de basarse en otra obra para versionarla. Por otra parte, el plagio es un acto ilegal y fraudulento en el que el artista oculta la fuente de inspiración y pretende atribuirse la autoría original. El límite, se sabe, es muy delgado en este caso, por eso la cuestión de cómo se comunica recobra tanta importancia.
El apropiacionismo existe desde hace siglos: va desde la época clásica, donde las esculturas romanas replicaban modelos griegos, hasta el Barroco y el Renacimiento, donde los artistas versionaban mitos y pasajes bíblicos.

En el caso del Malba, incluso, se podría decir que las primeras representaciones de dragones se realizaron en la antigua China, en amuletos de jade de la cultura Hongshan, con una antigüedad de entre 6.700 y 4.900 años, y que luego aparecieron en la mitología griega en figuras como Tifón, un monstruo alado con cabezas de dragón, pasando por el medioevo europeo y su reinserción a partir de la literatura en el siglo XVIII y su presencia en exitosas series como Game of Thrones. Los dragones habitan el imaginario humano aún antes de la creación del concepto de arte como lo conocemos hoy.
En el siglo XX, el collage y el Ready-Made de Duchamp marcan hitos fundamentales. Duchamp introdujo objetos cotidianos en el contexto artístico, como la “Fontaine” (1915) y “L.H.O.O.Q.” (1919), una postal de la Mona Lisa intervenida, etcétera, para plantear la pregunta sobre quién decide qué es arte.
Más acá en el tiempo, en la refotografía, surgida en la exposición “Pictures” de Douglas Crimp (1977), artistas como Sherrie Levine y Richard Prince se apropiaron de imágenes para subvertir estereotipos y cuestionar los mecanismos de representación.
Levine fotografió reproducciones de obras de Walker Evans y las tituló “After Walker Evans”, mientras Prince refotografió imágenes publicitarias para evidenciar su contenido ideológico.

El collage, iniciado por Braque y continuado por Picasso y Juan Gris, incorporó fragmentos de la realidad en la obra artística. Ernst y Magritte cultivaron el collage fotográfico, mientras Alberto Burri utilizó materiales como trapos y maderas quemadas para crear una iconografía de la materia herida.
Y así se podría seguir.
En mi libro La cultura de la cancelación: del juicio público a la era del clickbait (Urano, 2021) plantée que los movimientos cancelatorios se regían bajo la lógica de lo que Antonio Gramsci denominó como “hegemonía cultural”: la dominación y mantenimiento de poder que se ejerce imponiendo valores, creencias o ideologías, para sostener un sistema político y/o social a fin de conseguir y perpetuar una situación de homogeneidad en el pensamiento y en la acción.
Y el caso Ciruelo-Bencardino es una nueva página en esta disputa que vive en constante reinvención. Veamos otros con pocos años:
En 2021, la pintora Fátima Pecci Carou fue acusada en redes sociales de plagio por las similitudes de sus obras con piezas de fan art. Aquella polémica inició desde la cuenta de youtube de Tipito Enojado, que nunca escondió ser anti feminista y libertario, aunque sí entonces aún ocultaba su identidad detrás de una máscara.

“Estoy siendo agredida por un montón de fanáticos del animé, que me dicen plagiadora por usar referencias de manga en mis pinturas. Chiques, toda la historia del arte es la representación de imágenes que ya existen, pónganse a leer porfi”, había escrito Pecci Carou antes de cerrar sus redes por un tiempo ante el hate recibido.
No es un dato menor que entonces Pecci Carou presentaba la muestra Banderas y Banderines en el Museo Evita, en lo que era su primera expo en un espacio público o institucional, lo mismo que sucede en el caso de Bencardino.
Tampoco que ambas representan miradas feministas o de diversidad de género. En ese sentido, cabe preguntarse qué hubiera sucedido si hubieran sido pintores los que hicieron uso de la cita.
Como ejemplo directo, en 2024, Martín Legón fue acusado por los hermanos españoles Cardona, más conocidos como Boldtron, de usar una creación realizada con Inteligencia Artificial para la promoción de la gran muestra Solo las piedras recuerdan, en el Museo Moderno.

En aquella oportunidad, el espacio dependiente de la Ciudad publicó un comunicado en el que anunciaba que daba “de baja de todas sus plataformas esas imágenes utilizadas por Legón” y, a su vez, subrayaron que éstas no habían sido “incluidas dentro de la exposición presentada por el Museo”. Legón, un artista que no utiliza redes sociales, no salió a hablar del tema y la polémica se extinguió rápidamente.
En el caso de Pecci Carou, integrante del colectivo feminista “Nosotras proponemos” y de filiación peronista, como en el de Bencardino quien no oculta tampoco su pensamiento político como su identidad de género no binaria, es inevitable pensar en que más allá de si hubo apropiación, homenaje o plagio, en realidad lo que ingresa aquí es una dicotomía de trincheras, donde los discurso de odio brotan por las identidades de las protagonistas, más allá de lo que se representó en los lienzos. Y es que el grueso de las acusaciones, en ambos casos, viró en cuestión de horas de lo artístico hacia la misógino.
En ese sentido, resulta innegable que todo lo sucedido se encuentra en los márgenes de una sociedad rota en la que la justicia avala insultar a un niño del espectro autista o en que se atacan discursivamente a las minorías e, incluso, de la misma manera que se utilizan epítetos para aquellos que trabajan en un hospital público por protestar que ven disminuidos sus sueldos.

El caso Berncardino no es solo un debate del mundo del arte o de la ilustración, de los admiradores de Ciruelo o de los que, amparados en muchísima teoría desde hace más de un siglo, pueden esgrimir argumentos a favor de la factibilidad de la obra. No.
Porque en los ataques a Bencardino estuvieron aquellos que se enojaron por la cita o el plagio desde su lugar de admiradores de Ciruelo, eso está claro, pero también los que atacaron directamente a la persona por su pensamiento y género.
El caso Ciruelo-Bencardino, en última instancia, nos habla sobre la imposibilidad de diálogo y la pérdida del respeto, como sobre el uso de las plataformas para difundir y atacar a lo diferente: sobre una sociedad en un momento de su historia.
Si bien discutida por algunos autores, la teoría de la psicología de masas de Gustave Le Bon es un fenómeno que puede aplicarse al uso anónimo de las redes sociales, donde muchos, ocultos detrás de máscaras, ejercen violencia sobre otros que sí dan la cara.
La teoría postuló que los individuos al unirse en una multitud pierden su racionalidad y se vuelven más impulsivos, influenciables y susceptibles a la sugestión y, de esa manera, crean una especie de “alma colectiva”.
Mary Shelly, decíamos, no le puso rostro a Frankenstein, sino que el cine construyó un imaginario para conceptualizar lo horroroso: un ser hecho de muchas personas. Aunque, tanto el libro como en múltiples películas que se realizaron, se deja en claro que lo monstruoso no era la bestia, sino la turba reconocible que con antorchas en mano se fundía en una masa irracional que se creía con derecho a destruir aquello que no comprendía o que, en todo caso, reflejaba su propia monstruosidad.
INTERNACIONAL
Santiago Peña designó a un nuevo viceministro de Seguridad y nombró a un nuevo comandante de la Policía Nacional en Paraguay

El presidente de Paraguay, Santiago Peña, designó este lunes a Carlos Benítez como viceministro de Seguridad Interna en reemplazo de Oscar Pereira y nombró a César Silguero como nuevo comandante de la Policía Nacional, en una reconfiguración del área que el Gobierno vincula con el fortalecimiento de la seguridad ciudadana.
El anuncio lo realizó el ministro del Interior, Enrique Riera, quien en una conferencia de prensa televisada afirmó que la medida apunta a “fortalecer” la seguridad ciudadana en el país. El cambio forma parte del proceso de ajustes impulsados por el Ejecutivo en la segunda mitad del mandato iniciado en agosto de 2023.
Durante la presentación de las nuevas autoridades, Riera destacó los antecedentes profesionales de los funcionarios. “Ellos están acá por sus currículos que, entre paréntesis, son impecables. Entonces, es muy agradable hacer un cambio, porque todos los cambios, hay que decirlo, renuevan esperanzas”, expresó.
El titular del Interior explicó que la salida de Pereira no responde a fallas en su desempeño. “No tiene nada que ver” con bajo rendimiento o errores de ejecución, sostuvo, y vinculó la decisión con la necesidad de profundizar las políticas en curso. Según indicó, el objetivo es avanzar en la “profundización del trabajo” dentro de la Policía Nacional.
Con su designación como viceministro, Benítez, de 55 años, pasó a retiro de la institución policial “de forma voluntaria”, según precisó Riera. El ministro también remarcó que el cambio se definió con antelación. “Era una decisión que estaba tomada antes de la Semana Santa, y lo manejamos con mucha cautela”, afirmó.

Benítez ocupó la comandancia de la Policía Nacional desde agosto de 2023. En ese contexto, había advertido de manera pública sobre la existencia de presuntos elementos dentro de la fuerza que actuaban “al margen de la ley”, en referencia a situaciones internas que requerían control institucional.
La designación de Silguero como jefe de la Policía Nacional completa el esquema de conducción en el área de seguridad. El funcionario se desempeñaba como segundo al mando y ahora asume la titularidad del cuerpo en una etapa que el Gobierno presenta como de consolidación de cambios.
En junio de 2024, Paraguay reformó la ley que rige a la Policía Nacional con el objetivo de elevar el nivel de profesionalismo y ratificar su carácter no deliberante, conforme a la Constitución de 1992. Este marco normativo define el funcionamiento de la institución y establece los lineamientos para su accionar.
En la conferencia de prensa, Benítez señaló que desde su nuevo cargo buscará consolidar el enfoque establecido tras esa reforma. El funcionario indicó que trabajará para afianzar el nuevo paradigma en el desempeño del cuerpo de seguridad.
Los cambios en el Ministerio del Interior se inscriben en una reorganización más amplia del gabinete en la segunda mitad del mandato presidencial. Según las autoridades, las modificaciones buscan reforzar áreas estratégicas de la administración.
Contexto económico y otros movimientos
Una semana antes de estos anuncios en el área de seguridad, el Gobierno dispuso cambios en el Ministerio de Economía y Finanzas. El jefe de Gabinete, Javier Giménez, informó que Peña removió al titular de la cartera, Carlos Fernández Valdovinos, y designó como interino a Juan José Galeano.

“El presidente de la República, Santiago Peña, ha dispuesto en la mañana de hoy cambios en el Ministerio de Economía y Finanzas”, declaró Giménez. El portavoz sostuvo que el funcionario saliente “hizo un trabajo extraordinario” y explicó que el “segundo tiempo” de la gestión requiere capacidades “muy específicas”.
Fernández Valdovinos había impulsado medidas de ajuste fiscal bajo un esquema que definió como “economía de guerra”, en respuesta a la caída de ingresos tributarios. Tras su salida, escribió en la red social X: “Misión Cumplida!!! Todo por mi querido Paraguay”.
Además, el Ejecutivo designó a César Riveros como director del Instituto Nacional de Tecnología, Normalización y Metrología tras la renuncia de Lira Giménez.
En el plano comercial, el presidente promulgó la ley que ratifica el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur. “Asunción fue la cuna del Mercosur y hoy vuelve a ser protagonista”, escribió Peña tras la firma. El viceministro de Relaciones Exteriores, Miguel Ángel Aranda Daroczi, señaló que el acuerdo representa “una gran oportunidad de integrar el mercado y ofrecer lo que produce el Mercosur a todo el mercado europeo”.
Según datos oficiales, el tratado abarca un mercado de aproximadamente 720 millones de personas y prevé la eliminación de aranceles para más del 90 % del comercio entre ambas regiones.
(Con información de EFE)
ceremonia de apertura de la reunión contra el crimen organizado trasnacional en sudamérica,políticos
INTERNACIONAL
Mamdani unveils new ‘racial equity plan’ for more ‘equitable future’ that prompts quick DOJ pushback

NEWYou can now listen to Fox News articles!
New York City Mayor Zohran Mamdani released his «Preliminary Citywide Racial Equity Plan» on Monday, which quickly prompted pushback from conservatives online and skepticism from President Donald Trump’s Justice Department, with one top official saying she will «review» the move.
Mamdani’s office explained in a press release that the preliminary report, which the mayor had promised to release within 100 days in office, shows racial disparities in areas like housing, education, and income, and the new plan aims to «establish a new framework for how New York City measures affordability, understands inequity and plans for a more equitable future.»
«The True Cost of Living Measure offers an honest account of what it actually costs to live in this city — and who is being left behind. It shows that this is not a crisis affecting a small minority of New Yorkers. It is a crisis touching the vast majority of our city, in every borough and every neighborhood,» Mamdani said in the press release.
«But we know this crisis is not felt equally. Black and Latino New Yorkers — who have been pushed out of this city for decades — are bearing the brunt. The Preliminary Racial Equity Plan is where we begin to reverse that pattern. These reports make one thing clear: we cannot tackle systemic racial inequity without confronting the affordability crisis head-on, and we cannot solve the cost-of-living crisis without dismantling systemic racial inequity.»
MAMDANI’S ‘GUN VIOLENCE’ COMMENTS AFTER KILLING OF 7-MONTH OLD BABY SPARK OUTRAGE: ‘ABSOLUTE DISGRACE’
New York Mayor Zohran Mamdani stands silently during a press conference on the Air Canada Express crash at Terminal B in LaGuardia Airport on March 23, 2026. (Michael M. Santiago/Getty Images)
Mamdani’s announcement quickly sparked pushback from conservatives, as well as from the Trump administration, expressing concerns about race-based initiatives and spending which the administration has been working to undo since taking power last year.
«Sounds fishy/illegal,» DOJ Assistant Attorney General for Civil Rights Harmeet Dhillon posted on X. «Will review!»
«Straight-up racism against White people,» conservative influencer account Libs of TikTok posted on X.
«The reality is Mamdani is implementing blatantly racist policies that reward and punish people based on their skin color,» conservative commentator Paul A. Szypula posted on X.
The city billed the racial equity plan as the «first time any New York City administration has required major city agencies to examine their work through a racial equity lens and identify and eliminate disparities» and said the plan sets goals across seven domains that include: «Children, Youth, Older Adults and Families; Economy; Housing and Preservation; Infrastructure and Environment; Health and Wellbeing; Community Safety, Rights and Accountability; and Good Governance and Inclusive Decision-Making.»
The report cites a sizable gap in the median net worth of white households compared to Black households while reporting that Black New Yorkers also have a lower life expectancy and suggests the way to address those gaps is an expansive framework featuring more than 200 agency-level goals, over 800 proposed strategies, and roughly 600 performance indicators intended to track progress over time.
«Inequity has been embedded in the foundation of our city and nation since their inception; dismantling it requires a collective effort,» NYC Chief Equity Officer and NYC Mayor’s Office of Equity & Racial Justice Commissioner Afua Atta-Mensah said in Monday’s press release.
NYC LANDLORDS FIRE BACK AT ‘RACIST’ MAMDANI AIDE’S CLAIM THAT TIES HOMEOWNERSHIP TO ‘WHITE SUPREMACY’
«The NYC Preliminary Citywide Racial Equity Plan reflects the city’s commitment to systemic transformation—turning our values into actions. From housing and healthcare to education and infrastructure, every agency plays a pivotal role in reshaping how government serves New Yorkers. This plan outlines measurable goals and actionable strategies to advance racial equity, promote justice and create lasting change.»
Fox News Digital reached out to Mamdani’s office and the DOJ for comment.
Dating back to his mayoral campaign, Mamdani has faced intense criticism for his focus on race and «equity, including a policy proposal, «Stop the Squeeze on NYC Homeowners,» that outlined his plans to «shift the tax burden from overtaxed homeowners in the outer boroughs to more expensive homes in richer and Whiter neighborhoods.»
CLICK HERE TO DOWNLOAD THE FOX NEWS APP

New York City Mayor Zohran Mamdani speaks at a Ramadan Iftar hosted by his team at the New York Taxi Workers Association, Wednesday, March 18, 2026, in New York. (Angelina Katsanis/AP)
In February, Mamdani faced criticism over his budget plan that stated the Office of Racial Equity would receive $5.6 million annually, while the Commission on Racial Equity would be allocated $4.6 million, a combined total of $10.2 million. The new figure represents roughly a $3 million increase — or about a 42% jump — from the approximately $7.2 million allocated last year.
Fox News Digital’s Amanda Macias contributed to this report.
zohran mamdani, politics, new york city
INTERNACIONAL
El FMI advirtió que la guerra en Medio Oriente impulsará la inflación y frenará el crecimiento mundial

El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que la guerra en Medio Oriente acelerará la inflación y ralentizará el crecimiento mundial, en un contexto de creciente incertidumbre económica y antes de la publicación de nuevas previsiones globales la próxima semana.
La directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, señaló en declaraciones a Reuters que, sin el conflicto, el FMI habría proyectado una mejora en la actividad económica global. Según indicó, las estimaciones previas situaban el crecimiento en el 3,3% para 2026 y en el 3,2% para 2027.
“Si no hubiéramos tenido esta guerra, habríamos visto una ligera revisión al alza de nuestras previsiones de crecimiento. En cambio, ahora todo apunta a un aumento de los precios y a un crecimiento más lento”, dijo el lunes.
Georgieva explicó que el impacto del conflicto ya se refleja en las perspectivas de inflación y de crecimiento. Incluso en un escenario de resolución rápida, el efecto negativo persistirá sobre las proyecciones.
“Incluso un pronto fin de las hostilidades y una recuperación bastante rápida darían lugar a una revisión a la baja ‘relativamente pequeña’ de la previsión de crecimiento y a una revisión al alza de su previsión de inflación”, sostuvo.
La titular del FMI advirtió que una prolongación de la guerra agravará el impacto sobre la economía mundial. “Si la guerra se prolongara, el efecto sobre los precios y la actividad económica sería mayor”, afirmó.
En paralelo, indicó que el organismo recibió solicitudes de ayuda financiera de algunos países afectados por el contexto internacional, aunque no detalló cuáles. También señaló que el FMI evalúa mecanismos para responder a estas necesidades.
“El FMI podría ampliar algunos programas de préstamo existentes para satisfacer las necesidades de los países”, agregó.
Días antes, en un documento elaborado por el economista jefe del Fondo y varios departamentos internos, la institución definió la situación como “un nuevo shock global” que interrumpe la recuperación de economías que comenzaban a estabilizarse tras crisis recientes. El informe advirtió que los países directamente involucrados sufren daños de largo alcance en infraestructura y sectores productivos.
El principal canal de transmisión del impacto económico es el encarecimiento de la energía. Según la Agencia Internacional de Energía, el cierre parcial del estrecho de Ormuz y los daños a la infraestructura regional alteraron el mercado internacional del petróleo. El FMI señaló que, para los países importadores, este aumento de precios funciona como un impuesto sobre los ingresos nacionales.
Cerca del 30% de la producción mundial de petróleo y el 20% del gas natural licuado transitan por el estrecho de Ormuz, lo que expone a economías de África y Asia. En Asia y Europa, los principales importadores concentran el mayor impacto por el aumento de los costos energéticos.
El alza de la energía también repercute en Medio Oriente, África, Asia-Pacífico y América Latina. En estas regiones, el encarecimiento se combina con subas en alimentos y fertilizantes y con condiciones financieras más restrictivas. El FMI advirtió que los países de bajos ingresos enfrentan mayores riesgos de inseguridad alimentaria.
“Los habitantes de los países de ingreso bajo son quienes corren el mayor riesgo cuando suben los precios”, indicó el organismo.
Las cadenas de suministro globales registran disrupciones. Las rutas marítimas se desvían, lo que eleva los costos de transporte y seguros y provoca demoras en las entregas. El tráfico aéreo en centros del Golfo también sufre interrupciones, con impacto en el turismo y el comercio internacional.
El conflicto afecta además el comercio de fertilizantes, ya que cerca de un tercio del suministro global transita por el estrecho de Ormuz. Esta situación coincide con la temporada de siembra en el hemisferio norte y presiona los precios de los alimentos.
En el plano financiero, el FMI señaló un aumento de la volatilidad. Las bolsas globales registraron caídas, los rendimientos de los bonos subieron y las condiciones financieras se volvieron más restrictivas, aunque sin una liquidación masiva como en crisis anteriores.
El organismo destacó que el impacto resulta desigual entre países. Algunos exportadores de materias primas fortalecen sus cuentas fiscales y externas, mientras otros enfrentan mayores presiones sobre sus balanzas de pagos y el costo de vida.
(Con información de REUTERS)
North America
INTERNACIONAL2 días agoLa nueva advertencia de Donald Trump a Irán: «El tiempo se acaba, quedan 48 horas antes del infierno»
POLITICA2 días agoCírculo rojo: intrigas en el gabinete, desgaste por el caso Adorni y movimientos inquietantes en el Poder Judicial
ECONOMIA20 horas agoCaputo habló sobre los créditos del Banco Nación que tomaron sus funcionarios: “No hay nada ilegal ni inmoral”









