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Renunció un histórico político de Francia: su nombre aparece 673 veces en los documentos del caso Epstein

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Un histórico político de Francia quedó en el centro de la polémica en Francia luego de que su nombre apareciera en los documentos sobre el caso Epstein. Se trata de Jack Lang, exministro de Cultura y de Educación, que tuvo que renunciar a la presidencia del Instituto del Mundo Árabe (IMA) en París. Si bien niega las acusaciones, se abrió una investigación judicial por sus supuestos vínculos con el financiero y delincuente sexual Jeffrey Epstein. Desde el Gobierno de Emmanuel Macron dijeron que la situación era «insostenible».

Lang, de 86 años, es una personalidad muy fuerte de la cultura de Francia y una de las personalidades de más alto perfil que aparecen en los documentos publicados por la justicia de Estados Unidos sobre Epstein.

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El reconocido financiero neoyorquino fue condenado en 2008 por solicitar prostitución a una menor de edad. Lo encontraron muerto en prisión en 2019, cuando iba a ser juzgado por explotación sexual de mujeres, incluidas menores.

El Gobierno de Francia aceptó la renuncia de Lang y celebró la dimisión. «Ha tomado la única decisión posible, la única decisión deseable en esta situación. La situación era, a mi juicio, insostenible«, afirmó la portavoz, Maud Bregeon, en la emisora France Info.

El Instituto del Mundo Árabe, una institución cultural que también tiene un papel diplomático, está bajo la tutela del Ministerio de Exteriores.

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Lang, que ocupaba la presidencia del IMA desde 2013, es una figura histórica del Partido Socialista francés, conocido por su labor como ministro de Cultura durante la presidencia de François Mitterrand en los años ochenta y noventa. Pero, desde la publicación de los documentos quedó bajo la mira, aunque él insiste en que es inocente de cualquier delito.


Su abogado, Laurent Merlet, declaró a la cadena BFM TV que su cliente estaba «muy triste» por dejar el IMA pero que «no permitirá que las calumnias ganen terreno».


El viernes, la Fiscalía francesa anunció la apertura de una investigación preliminar contra él y su hija, Caroline Lang, por «blanqueo de capitales procedentes de fraude fiscal agravado» debido a sus presuntos vínculos financieros con Epstein.

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Previo a la dimisión, Jack Lang se defendió públicamente: «Acusaciones infundadas»

Antes de darse a conocer su renuncia, Lang había declarado a la agencia AFP que las acusaciones en su contra eran «infundadas» y se mostró favorable a la investigación de la Justicia.

«Aportará mucha luz sobre las acusaciones que cuestionan mi probidad y mi honor», afirmó Lang, cuyo nombre aparece al menos 673 veces en los documentos que fueron publicados recientemente.

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El ahora exfuncionario negó cualquier irregularidad y asegura que solo recurrió a Epstein en su condición de filántropo.

El pasado lunes había sido su hija Caroline la que había renunciado a la presidencia de un sindicato de productores de cine, tras las revelaciones sobre una sociedad offshore que había fundado en 2016 junto con el propio Epstein.

Caroline Lang también estaba apuntada por la justicia ya que figuraba en el testamento de Epstein como beneficiaria de cinco millones de dólares, según el medio de investigación, Mediapart.

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Sin embargo, la mera mención de Lang dentro de los archivos no implica irregularidad alguna. Según el diario Le Monde y Mediapart ningún documento publicado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos sugiere que Lang o su hija estuvieran implicados en los delitos sexuales en los que era investigado Epstein.

Jack Lang es muy recordado en Francia por impulsar la Fiesta de la Música («Fête de la Musique»), una gran celebración en la calle que persiste hasta hoy y que otros países copiaron.

También supervisó grandes proyectos de arquitectura moderna, como la construcción de la Pirámide del Louvre y la Ópera de la Bastilla.

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Tras la desclasificación de los documentos Epstein, la presión pública sobre Lang aumentó a lo largo de la semana pese a su insistencia en que «no había cometido ninguna falta y en que desconocía el comportamiento delictivo de Epstein».

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INTERNACIONAL

Las memorias feroces y sin épica de la danesa Tove Ditlevsen: miseria, desenfreno, literatura y adicciones

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Tove Ditlevsen fue célebre en Dinamarca y el reconocimiento internacional llegó hace unos años, con la traducción de sus libros. La crítica de su tiempo consideraba menores los temas de su literatura.

Advertencia al lector: lo que sigue es un artículo escrito bajo el influjo de una lectura inesperada y deslumbrante. Cada tanto sucede que cuesta salir de un libro aunque hayamos llegado al final. Hay algo en los personajes que nos acompañaron, en la propia escritura o en los hechos que se narran que no terminan de irse de nuestro lado. Cada tanto sucede que es todo eso junto –los personajes, la escritura, los hechos–, que no nos abandona ni nos permite leer otra cosa. Precisamente ahí estoy, a la espera de que se apague el calor de la lectura para poder ingresar a otro universo. Es desde ese pasaje, y todavía conmovida, que escribo lo que sigue.

Tove Ditlevsen (19917-1976) era una criatura cuando supo que lo único que le interesaba en la vida era la literatura. Quería leer y quería escribir pero para eso necesitaba espacio y silencio y en el miserable departamento en el que vivía no había nunca ni silencio ni espacio. Durante sus primeros años durmió con sus padres, en la misma habitación. Solo escapaba de la opresión por las noches, cuando se sentaba en el alféizar y miraba por la ventana hacia el cielo, por encima las calles mugrientas de Vesterbro, la zona roja de Copenhague. Cuando su hermano cumplió los 18 y huyó de casa, ella pasó a ocupar el sofá de la sala a la hora de dormir: perdió la ventana pero ganó intimidad algunas horas. Entonces comenzó a registrar por escrito lo que ocurría a su alrededor y también lo que le pasaba a ella misma, una mujer extremadamente sensible, adelantada a su tiempo y con ambiciones definitivamente por fuera de su clase.

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El drama fue siempre parte de su historia y también de su escritura. Su primer poema narraba en verso el duelo de una mujer por la muerte de su hijito. Cuando murió, o mejor, cuando eligió morir, tenía 58 años y era una celebridad en Dinamarca, con treinta libros publicados entre poemarios, novelas, cuentos, memorias y relatos infantiles. Además, había escrito columnas en periódicos, por lo que todos en su país la conocían, sobre todo las mujeres.

Durante décadas Ditlevsen fue una escritora clave para generaciones de lectoras danesas pero su centralidad no atenuaba la incomodidad que provocaba su literatura. El canon de la época no estaba en condiciones de procesar una obra producida a partir de la vida doméstica, el matrimonio, la maternidad, la dependencia emocional y química y el deseo de escribir como tabla de salvación, todos temas considerados menores. Era, claro, una época que no podía procesar una literatura escrita por la mayoría de las mujeres.

"Trilogía de Copenhague", de Tove
«Trilogía de Copenhague», de Tove Ditlevsen, fue traducido al español por Seix Barral.

Tove Irma Margit Ditlevsen nació en Copenhague en 1917 y se suicidó en 1976. Aunque practicó todos los géneros (incluso los textos a pedido para ser leídos en eventos y ocasiones especiales, habilidad que explotaron todos sus superiores en los trabajos precarios que emprendió para sobrevivir), son sus memorias las que, a partir de la traducción al inglés y luego al español en los últimos años, le dieron a su nombre trascendencia en todo el mundo. Esas memorias fueron pensadas como tres libros diferentes, Infancia, Juventud y Dependencia, que fueron publicados entre 1967 y 1971.

Décadas después, hubo un editor que advirtió que los textos componían un relato único: la historia de una niña criada en la pobreza y con una madre fría y calculadora; la de una joven que se niega a cumplir el destino miserable que se avizora y quiere escribir pese a que “las chicas no escriben poesía”, como le repite su padre, un fogonero socialista; y la de una mujer adulta atrapada en matrimonios complicados, una maternidad asfixiante y, sobre todo, adicciones peligrosas que la borran del mundo cada vez por más tiempo. Fue ese editor visionario el que decidió reunir en inglés las memorias en un solo libro, el audaz y apabullante Trilogía de Copenhague (publicado en español por Seix Barral).

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Tove Ditlevsen escribió poesía, novelas,
Tove Ditlevsen escribió poesía, novelas, cuentos y literatura infantil. En sus memorias no se victimiza y narra hechos brutales con cierta distancia y sin instalarse en el lugar de la víctima.

En Infancia Ditlevsen construye una de las figuras maternas más perturbadoras de la literatura autobiográfica del siglo XX: una mujer desangelada, irritable y violenta que desaprueba todo. “El mundo era frío y peligroso porque la ira oscura de mi madre siempre terminaba en una bofetada”, escribe Ditlevsen. La casa es una cárcel, la lectura aparece como sorpresa y la escritura es una forma de escape, una salida secreta del tormento. La realidad que se avecina para Tove no es una promesa de felicidad y por eso las palabras por escrito actúan como desahogo.

En Juventud la narradora cuenta el pasaje a la adultez con cierto desapego y sin épica: trabajos de oficina poco estimulantes, el mismo abrigo y las medias corridas, habitaciones alquiladas (la ocupación nazi aparece en algunas escenas importantes pero siempre la crisis de la protagonista está en el centro), vínculos frágiles, la sensación persistente de no encajar. Muy alta y muy delgada, algo excéntrica, siempre aparece la idea de que no es atractiva. Esto le dicen en su casa y también las amistades ocasionales del barrio. Crecer pensando que no vas a gustarle a nadie no parece un buen comienzo para una vida esplendorosa.

La prosa de Ditlevsen es seca, sin afeites, algo distante (en algún sentido, hay algo de este estilo que se encuentra en la obra de la húngara Agota Kristof). No hay belleza ni en el retrato del ascenso social, al que llega como escritora exitosa y a través de su primer matrimonio, ni en las relaciones amorosas que se sucederán, algunas más sexuales que otras. Si hay algo que insiste en el libro es la ambición literaria siempre en tensión con su inseguridad. También es una constante la dependencia de los hombres que son quienes validan o impiden que se concrete su deseo de escribir. La escritura es una necesidad vital que siempre se ve amenazada por algo o por alguien.

Para Tove Ditlevsen escribir fue
Para Tove Ditlevsen escribir fue en un comienzo una tabla de salvación y siembre la posibilidad de una fuga. Su vida está retratada en sus memorias.

“Para mí, escribir es como en mi infancia, algo secreto y prohibido, vergonzoso, algo que uno se esconde en un rincón para hacer cuando nadie más está mirando”.

Su primer marido es Viggo F., el editor de la revista que publica su primer poema, cuando ella tiene 22 años. El hombre es mucho mayor y solitario, tiene dinero, ama a los artistas, viste de verde y vive en una casa en la que todo es verde como su ropa, desde las paredes hasta las copas.

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“Todo en la sala de estar es verde: la alfombra, las paredes, las cortinas… y siempre estoy dentro, como en un cuadro.”

Pero lo que más la sorprende y excita a Tove cuando conoce esa casa es que en el baño de Viggo F. hay una ducha. Tímidamente, casi en un beboteo, le pide permiso para usarla.

Viggo sabe que ella es joven y la induce a vincularse con otros autores de su edad, lo que le abre a Tove la puerta a nuevas amistades y posibles relaciones amorosas. Ebbe será su segundo marido, un hombre joven y hermoso, atrapado por la familia y por su imposibilidad para resolver su futuro. Estudia economía pero ama la literatura. Y fundamentalmente no puede abandonar el alcohol. Con Ebbe llegarán el amor real, la primera hija de Tove y el esfuerzo por adaptarse a una vida tradicional en una Dinamarca ocupada por los nazis. La maternidad y los primeros cuidados de la bebé le roban a Tove el deseo sexual y Ebbe comienza a sentirse abandonado. El centro romántico de las memorias están en esta relación de pareja, que no tendrá un final feliz aunque ambos mantendrán un hilo amoroso invisible hasta el final.

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“Algo ha salido mal para cada uno de nosotros, y creo que nuestra juventud ha desaparecido junto con la ocupación”.

Tove Ditlevsen no se sentía
Tove Ditlevsen no se sentía atractiva y tuvo una infancia miserable y una juventud en la que se vio obligada a emplearse en trabajos precarios y poco estimulantes.

El tercer volumen, Dependencia, es el libro el que terminó de consolidar su prestigio internacional en estos últimos años y es, si se me permite, desesperante por lo que narra y por cómo lo hace. Ditlevsen narra 25 años de su vida aunque se detiene largo rato en su matrimonio con Carl (su tercer esposo), un médico con antecedentes de enfermedad psiquiátrica que la inicia en el uso de opioides y la conduce al descenso progresivo a la adicción al Demerol.

Con él tendrá otro hijo y también se hará cargo de un hijo que el hombre tuvo con otra mujer. También casada con él y completamente dependiente de las drogas se someterá a una cirugía de oído para poder seguir inyectándose. No estaba realmente enferma, era la excusa para seguir drogándose y él, en su delirio, alimentaba esa supuesta enfermedad. Nunca recuperará la audición de ese oído. Tove se hunde, deja de escribir, olvida su cuidado personal, ya no sale de su habitación y es la niñera la que queda a cargo de los chicos. Tove ya no reconoce las unidades de tiempo: “Una hora podría ser un año, y un año podría ser una hora. Todo depende de cuánto haya en la jeringa”.

Fríamente hablando, en su vida habrá cuatro matrimonios, cuatro divorcios, tres hijos y dos abortos. Sí, Tove Ditlevsen escribía literatura sobre partos, abortos y también sobre los efectos de la menopausia (cuando habla de su madre y de su tía), temas que, siempre supimos, resultan menores y poco sugerentes para los diseñadores de cánones.

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“Me enamoré de un líquido transparente en una jeringa”, escribe cuando cuenta que, en realidad, abandonó a su anterior marido por la droga y no por otro amor. El título original del libro en danés significa a la vez “casada” y “veneno”, una ambigüedad que condensa el eje de esta historia. A propósito de la primera experiencia de la narradora con el Demerol, en la New York Review of Books Deborah Eisenberg escribió: “Ninguna película de terror que haya visto —por potentes que sean sus imágenes o metáforas— se ha acercado al resto del libro en cuanto a puro terror”.

El manipulador Carl pelea con sus fantasmas y también con la necesidad de controlar a su mujer: la droga, en inyecciones o como pastillas de metadona, se convierte en la herramienta para sedar las ambiciones de independencia de Tove y mantenerla en casa. En Los Angeles Review of Books, la crítica Nina Renata Aron destacó el tratamiento del tema en este libro como un gesto de vanguardia ya que estamos acostumbrados a leer estas vidas dependientes en relatos escritos por hombres, no por mujeres. Haber dedicado un fragmento tan extenso de sus memorias a la adicción fue “un acto radical para una mujer, en cualquier lugar del mundo, en 1971”, escribió Aron.

Tove Ditlevsen y Victor Andreasen,
Tove Ditlevsen y Victor Andreasen, su último marido.

Ditlevsen no habla desde el arrepentimiento ni se posiciona como víctima. Tampoco busca romantizar la caída y si bien el final de Dependencia la muestra casi recuperada y con su nuevo marido, no hay final feliz, no puede haberlo. Victor es editor de un diario, un hombre que la admiraba como escritora, un hombre enamorado que asume el cuidado de su mujer; el que la persuade para irse a vivir fuera de la ciudad y el que habla uno por uno con todos los médicos del pueblo para que no le receten opioides a Tove, acostumbrada a manipular a los profesionales y a falsificar recetas. Consigue distanciarla de la droga y viven juntos más de dos décadas: casi una vida normal, pero también ese matrimonio terminará en divorcio.

En la vida real, y no en sus memorias, la pareja tuvo una relación turbulenta, desquiciada. Luego de divorciarse y ser la comidilla del ambiente literario, alejada de todo pudor la escritora publicó un anuncio anónimo, aunque reconocible, en el diario de su ex marido. Decía así:

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Tras escapar de un matrimonio largo e infeliz, me siento sola en este mundo donde todos están en pareja. Tengo 52 años, mido 1,72 metros, soy delgada y rubia. Tengo un apartamento de ocho habitaciones en Copenhague y una preciosa casa de verano. No me falta dinero, solo amor. Me he labrado un nombre en la literatura, pero ¿de qué sirve si echo de menos a una pareja leal y cariñosa de una edad adecuada, preferiblemente que sepa conducir? Intereses: literatura, teatro, gente y felicidad doméstica. Por favor, envíen una fotografía y detalles de su situación personal.

A lo largo de sus memorias, Tove pasará cortas y largas temporadas en diferentes hospicios y sanatorios (algunas páginas me recordaron Un ángel en mi mesa, de Janet Frame, la novela en la que se basó Jane Campion para filmar su película del mismo nombre). Hay en el modo en que encara las peripecias de su vida una distancia, una mirada clínica, como de entomólogo, aunque nunca abandona las descripciones que ponen al cuerpo en escena. Esa combinación de frialdad formal y emociones intensas es una de sus marcas de estilo. Me gusta algo que escribió Parul Sehgal en The New York Times, quien habla de una prosa “plana, casi enmascarada”, que le añade inquietud a la abyección de lo que se narra, como si el propio lenguaje se mostrara reticente a ofrecer alguna clase de consuelo.

Esa idea es también, a su manera, formulada por Hilton Als en The New Yorker, cuando señala que la obra de Ditlevsen produce un efecto de extrañamiento constante: escribe desde dentro de las instituciones —el matrimonio, la familia, la maternidad— pero como si nunca terminara de pertenecer a ellas, es decir, como si todo el tiempo permaneciera en el umbral.

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“Me rescataron de mis muchos años de adicción, pero desde entonces, la sombra de mi antiguo anhelo sigue regresando débilmente si tengo que hacerme un análisis de sangre o si paso por la ventanilla de una farmacia. Nunca desaparecerá por completo mientras viva”.

El reconocimiento internacional de Tove Ditlevsen llegó 45 años después de su muerte. La publicación en inglés de Trilogía de Copenhague promovió la lectura de toda su obra y la instaló como figura clave de patria literaria de la época: la literatura del yo o la autobiografía moderna. Es notable, leí en estos días muchos artículos sobre su vida y su obra y en casi todos en algún momento la señalan como antecedente de muchas de las obras de autores que se destacaron en estos años en la literatura confesional, como Annie Ernaux, Lucia Berlin, Karl Ove Knausgard o Rachel Cusk pero también, al menos cierta zona de los primeros tomos de la trilogía, hacen pensar directamente en la ficción, como es el caso de La amiga estupenda, de Elena Ferrante. El Nápoles de Ferrante tiene bastantes similitudes con el Vesterbro de Tove.

No es una sorpresa pero sí es una pena que los críticos norteamericanos o europeos no hayan leído aún Memorias por correspondencia, el maravilloso libro escrito por la artista colombiana Emma Reyes (1919-2003), que sin dudas, incluso por cuestiones cronológicas, tiene puntos de contacto con la autobiografía de Ditlevsen, sobre todo por el modo sobrio aunque brutal —y hasta con humor, por momentos– con el que cuenta el drama de su vida sin victimizarse.

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Las memorias de Ditlevsen dialogan
Las memorias de Ditlevsen dialogan con discusiones del presente acerca de temas de género, salud mental y literatura del yo pero son literatura plena.

Un artículo de Nina Siegal en The New York Times, recuerda que Ditlevsen llegó a escribir su propio obituario, en el que se muestra convencida de que sus memorias iban a ser la parte de su obra por la que se la recordaría en el futuro. No se equivocó. Sin embargo, aunque esas páginas dialogan con discusiones del presente acerca de temas de género, salud mental y literatura del yo, no es posible decir que quedan reducidas a una agenda: son literatura plena.

“Los que tenemos más miedo a la vida que a la muerte tenemos una dimensión extra”, escribió Tove Ditlevsen en un ensayo citado por Siegal y la frase podría funcionar muy bien como una clave de lectura de la trilogía. Y es que escribir fue, para alguien en constante pelea con su voluntad como ella, una pasión, sí, pero también una manera de demorar la salida de este mundo, algo que terminó haciendo por propia mano cuando, en lugar de apelar a la metadona para dejar de ver una realidad oprobiosa, atrapó en un puño una cantidad importante de pastillas para dormir, las bebió sin pausa y ya no despertó.

Cuentan que una multitud asistió a su funeral. En el prólogo a uno de sus libros de poemas, la novelista y poeta danesa Olga Ravn añade un dato que no sorprende. Cuenta Ravn que las fotografías de su cortejo fúnebre mostraban “un mar de mujeres trabajadoras siguiendo su ataúd por las calles de Copenhague”.



Tove Ditlevsen

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INTERNACIONAL

Congressional commission warns China’s Pacific infrastructure projects could pose a military threat

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NEWYou can now listen to Fox News articles!

FIRST ON FOX: Chinese-funded infrastructure projects across the Pacific Islands may appear civilian on the surface but could provide future military access for Beijing, senior members of a bipartisan congressional advisory commission warned in an exclusive interview with Fox News Digital.

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Senior members of the U.S.-China Economic and Security Review Commission said runways, ports and other facilities financed by the People’s Republic of China are often «dual use» and part of a broader strategic pattern that blends economic investment with long-term security objectives.

«When you see a broader trend of militarization of the region… you see a lot of activities that suggest there are at least some security and military-related interests involved,» commission chair Randall Schriver said. «Even if it’s declared for civilian use… it is by its very character dual-use and could be used for military purposes.»

CHINA INFILTRATES KEY PACIFIC TERRITORY OF MICRONESIA WITH INFRASTRUCTURE PROJECTS AS US URGED TO ACT

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The groundbreaking ceremony for the Woleai runway project in Yap State. Representatives of a Chinese company hold a banner on stage. May, 2025. (Cleo Paskal)

Schriver warned that China’s investments in the Pacific should not be viewed in isolation. «We know that China is very ambitious. We know that even civilian infrastructure projects often have strings attached,» he said. «In many instances, those involve access for the Chinese military.»

Commission Vice Chair Michael Kuiken said Beijing frequently pairs infrastructure financing with financial leverage. «There’s a cycle of debt diplomacy here,» Kuiken said. «China loads these islands up with debt and then uses their position of weakness to gain access… to build runways, to do things with respect to ports.»

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«It’s a cycle that we see over and over again,» he added, calling it «a flywheel of debt diplomacy. There’s a vicious rinse-and-repeat cycle here. And whether it’s Taiwan, Palau, Micronesia or the Solomon Islands, it is a playbook that the Chinese go back to every time.»

CHINA’S GLOBAL AGGRESSION CHECK: TAIWAN TENSIONS, MILITARY POSTURING, AND US RESPONSE IN 2025

U.S. Navy Aviation Boatswain’s Mate Airman Apprentice Zahir Barrett tests Long Range Acoustic Device (LRAD) on the fantail of Nimitz-class aircraft carrier USS Abraham Lincoln (CVN 72) on Dec. 12, 2025.

Image shows an LRAD being tested in Guam, Dec. 2025.  (U.S. Navy photo by Mass Communication Specialist Seaman Angel Campbell)

US response came too slowly, commission says

Schriver acknowledged Washington was slow to recognize the security implications of China’s expansion in the region.

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«In a word, yes,» he said when asked whether the U.S. reacted too slowly.

He noted the timing coincided with major U.S. military investments in Guam, even as Chinese projects advanced nearby. «While this was happening, the Chinese were making inroads in the Pacific Islands … with great proximity to Guam,» he said, describing the island as central to U.S. logistics and combat operations.

Asked what would signal a shift from civilian infrastructure to operational military use, Schriver said some warning indicators are already visible.

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Chinese labourers work at a construction site

Chinese labourers work at a construction site. June 22, 2005. (Claro Cortes IV CC/CCK/Reuters)

«The practice of undersea cable cutting… has been very provocative,» he said, describing it as activity that could be tied to military contingencies.

He also warned that visible deployments of Chinese military aircraft to Pacific facilities would mark a major escalation, citing a pattern previously seen in the South China Sea.

US TURNS TO FINLAND TO CLOSE ARCTIC ‘ICEBREAKER GAP’ AS RUSSIA, CHINA EXPAND POLAR PRESENCE

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The runway at Woleai in Yap State, part of a Chinese-backed infrastructure project in the Federated States of Micronesia.

The runway at Woleai in Yap State, part of a Chinese-backed infrastructure project in the Federated States of Micronesia. (Cleo Paskal)

«We’ve seen a particular pattern that wouldn’t surprise us at all to see in other parts of Oceania,» Schriver said.

Kuiken urged lawmakers to increase scrutiny and transparency. «The thing members can do most easily is just ask the intelligence community for imagery and for intelligence reports … raise the alarm, shine a light on it and expose the activities,» he said.

Kuiken also revealed the future hearing focused on undersea infrastructure and security risks in the region.

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«Data is the lifeblood of the global economy these days,» he said. «Those cables are a vital source of information… and those are really quite aggressive actions and need to be exposed.»

Policy recommendations and next steps

The commission has proposed a broader U.S. response, including increased Coast Guard cooperation and expanded support for Pacific Island nations to strengthen resilience against security threats and economic pressure.

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The Gorgeous

Palau- October 6, 2015: Palau is an island in the Philippine Sea, Northern Pacific Ocean. (iStock)

Schriver referenced a «Pacific Island Security Initiative» recommendation aimed at combining economic, law enforcement and defense engagement.

Kuiken described the approach as «a layered cake.» «We want there to be a civilian aspect… a law enforcement piece… and a military piece,» he said. «You sort of need to do all of them in order to really be effective and really to combat the influence of the Chinese in this space.»

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Super Bowl Sunday: Here are some of the political, social commercials you can expect during the big game

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One of the most anticipated parts of Super Bowl Sunday is not necessarily the game, it’s the commercials throughout the big game.

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Hundreds-of-millions in advertising revenue will hit the airwaves Sunday night, but not everyone is trying to get you to buy something. Viewers can expect to see anti-hate ads, ads that focus on Christianity, and ads supporting political candidates that want viewers to buy in to their political views.

A 30-second spot during this year’s game costs around $8 to $10 million.

SUPER BOWL SUNDAY MENUS ARE CHANGING; PARTY HOSTS SERVE UP SURPRISES THIS YEAR

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U.S. President Donald Trumpholds up a football presented to Trump during a presentation ceremony for the Commander-in-Chief Trophy to the Navy Midshipmen football team in the East Room of the White House April 15, 2025 in Washington, DC. The Commander-in-Chief Trophy is awarded to the winner of the American college football series among the teams of the U.S. Military Academy (Army Black Knights), the U.S. Naval Academy (Navy Midshipmen), and the U.S. Air Force Academy (Air Force Falcons). (Photo by Win McNamee/Getty Images)

1. Pro-Trump group commercial touting Trump Accounts

A pro-Trump nonprofit, Invest America, bought time during the pre-game broadcast to promote the president’s new tax-free «Trump Accounts,» which were established in the GOP’s One Big Beautiful Bill Act as tax-free savings accounts for American children, many of which will be seeded with $1,000 from the federal government. Children will be able to use the funds from these accounts for things like education expenses, or down payments on a new home.

The ad will feature children talking about the importance of investing.

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«It’s gonna get a lot of attention. All your viewers, watch the Super Bowl right after the national anthem, we’re gonna have a big rollout,» Treasury Secretary Scott Bessent said last month on a local Midwest radio station. 

2. Another anti-hate ad from Robert Kraft

New England Patriots’ owner Robert Kraft’s nonprofit the Blue Square Alliance, which was formerly called the Foundation to Combat Antisemitism, will have another advertisement this year against antisemitism. His group has been buying ad spots at the Super Bowl since at least 2022 to promote anti-Jewish hate messages. Last year, the group’s ad featured appearances from celebrities like Snoop Dogg and Tom Brady. 

This year’s advertisement will focus on antisemitism among younger people, particularly those in schools. The ad encourages supporters to post an image of a blank blue square, resembling a sticky note, to illustrate their support against Jewish hate.

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3. Michigan gubernatorial candidate’s «anti-halftime» ad 

A Republican candidate running to be Michigan’s next governor, Perry Johnson, has been sponsoring ads running from several days before the game up until Sunday evening, according to the candidate’s campaign. The advertisement, which will only be seen in select Michigan TV markets, urges folks to turn the channel during the Bad Bunny halftime show and tune into the halftime show being produced by the late-Charlie Kirk’s Turning Point USA (TPUSA). Bad Bunny’s selection by the NFL has created a political stir, with critics calling him anti-American.  

ANTI-TRUMP PERFORMERS LITTER SUPER BOWL LX IN CALIFORNIA

«Join me in changing the channel during halftime to Turning Point’s ‘All American Halftime Show’ for some great American entertainment during America’s game,» Johnson’s ad encourages viewers.

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Advertisement for Bad Bunny's Super Bowl halftime performance

An advertisement for Super Bowl halftime performance by musical performer Bad Bunny. (Photo by Chris Graythen/Getty Images)

4.  Senate candidates’ campaign ads

Viewers in Maine and Texas will see advertising from the political campaigns of incumbent Sen. Susan Collins, R-Maine, and Democrat challenger to U.S. Sen. John Cornyn, R-Texas, James Talarico, who is a state senator in Texas. 

Collins’ campaign ad was purchased on her behalf by One Nation, a nonprofit tied to the Senate Leadership Fund, the top super PAC for Senate Republicans. They are coughing up about $5.5 million for a several-months-long ad buy planned to focus on the Maine viewing market.

Sen. Susan Collins of Maine

Sen. Susan Collins, R-Maine, departs the chamber at the Capitol in Washington, on July 24, 2025. (J. Scott Applewhite/AP Photo)

According to the local Portland Press, her 30-second ad features stock clips of firefighters while discussing Collins’ efforts to pass legislation banning «forever chemicals» linked to cancer. «Call Senator Collins and thank her for protecting Maine’s first responders,» a narrator concludes the advertisement, according to a version reportedly shared on YouTube.

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Talarico, who reportedly spent more than $100,000 from his campaign to air his ad, according to local reports, shared his advertisement on social media. Talarico focuses on slamming billionaires and ethics, particularly related to campaign finance and congressional stock trading.

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«Millionaires don’t just influence politicians, they own them. That’s why I don’t take corporate PAC money. That’s why I fought to cap campaign contributions,» Talarico says in his ad. «In the Senate I’ll ban billionaires from making unlimited, secret donations. I’ll stop members of Congress from trading stocks. And I’ll raise taxes on those at the top to fund tax cuts for the rest of us.»   

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5. He Gets Us ad  

The pro-Christian ad campaign that launched in 2022 with help from the family behind Hobby Lobby has been criticized over the years as its commercials have become a talking point following past Super Bowls. The campaign’s ads have typically focused on social conflicts and it plans to unveil yet another ad during this year’s game.

This year’s message touches on wealth, image, insecurity, digital addiction, fame and other pressures in life, rather than social conflicts, similar to ads they have done during past Super Bowls, according to pre-releases of the ad ahead of the game.

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