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“Rompemos las leyes pero hacemos milagros”: después de “El mago del Kremlin”, Giuliano Da Empoli desmenuza la alianza entre política y tecnología

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Gustavo Gavotti

Al final de su nuevo libro, La hora de los predadores, y al final de esta entrevista con Infobae, Giuliano Da Empoli va a contar un caso un poco descorazonador que tiene que ver con una aplicación que muchos usamos todos los días. La cosa es así: un pueblo francés tranquilísimo, de pronto empieza a ser atravesado por miles de autos y camiones. Una locura: ya no se puede caminar mirando las nubes ni dejar que los chicos se muevan sin preocupaciones en bici. El intendente, que lleva 25 años en el cargo, no tarda en averiguar qué pasa: Waze ha descubierto que por ese camino el viaje a París se hace unos minutos más corto. Y, claro, Waze no conoce paseos en bici ni vuelta al perro por la plaza: unos minutos menos, adelante. Al hombre se le ocurren soluciones ingeniosas, como cambiar el límite de velocidad para que el trayecto ya no convenga, pero no funciona. El punto es: el intendente tarda mucho en tener con quién hablar. Waze está en todas partes pero también en ninguna. ¿Se soluciona el tema? Ya veremos.

¿Por qué hablamos de esto? Da Empoli es un ensayista, un asesor político que supo trabajar con el ex primer ministro italiano Matteo Renzi. Y es el autor de El mago del Kremlin, una novela de ¿ficción? donde describe a un comunicador, asesor de Vladimir Putin, que logra borrar los límites entre lo que es real y lo que no. Así, hace de la política un escenario y del poder, manipulación. En los juegos de las redes algunos gustaron comparar al personaje con Santiago Caputo.

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Por eso, quizás, Giuliano Da Empoli llegó a Buenos Aires unos días antes de la presentación del libro y ¿qué hizo? No -dice-, no vio a ningún político. ¿Nada de nada? Buenos, a algunos diplomáticos sí. Se reunió con diplomáticos en la Argentina. Está trabajando, dice. Sonríe.

Porque, en fin, en La hora de los predadores Da Empoli se ocupa de estas formas nuevas del poder que remiten a otras más viejas y que se saltean las reglas y procedimientos que había creado la democracia liberal para gobernar. Y lo hacen, además, en alianza con lo nuevo de lo nuevo, las grandes tecnológicas, más ricas y más fuertes que muchos países. Habla de Donald Trump, de Vladimir Putin, de Bukele y, sí, de Javier Milei. Entre otros. A ese tipo de políticos y de líderes tecnológicos llama “depredadores”.

“La promesa del milagro es muy poderosa pero luego, si el milagro no ocurre, es un boomerang”

El libro, sin embargo, no es un ensayo clásico sino un montón de viñetas, pequeñas historias, anécdotas de alguien que ve el poder de muy cerca.

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Dan ganas de contar acá algunas de esas anécdotas, como la que muestra a Bukele en la ONUvestido con una túnica añil de cuello y puños de motivos florales bordados en oro, que le da un aire a medio camino entre Simón Bolívar y un personaje de La guerra de las galaxias”. O la del príncipe saudí que convocó a empresarios y poderosos de su país a una fiesta en un hotel, los encerró y los torturó hasta imponer sus condiciones. Todo contado de manera deliciosa.

-¿Qué cambió entre El mago del Kremlin y La hora de los depredadores?

-Lo que creo que esos libros tienen en común, en realidad desde Los ingenieros del caos, es este tipo de alianza entre algo muy antiguo -líderes verticales, muy agresivos, con valores tradicionales y mucha masculinidad- con la tecnología posmoderna, los estrategas de comunicación, las realidades paralelas, esas cosas. Eso ya estaba en El mago del Kremlin y ahora está en La hora de los depredadores, pero con una nueva dimensión completamente nueva.

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Giuliano Da Empoli dialogó, en
Giuliano Da Empoli dialogó, en Buenos Aires, con Infobae.

-¿Por qué a la nueva tecnología le sirven los viejos valores?

-Hay algo similar a lo que pasó en Italia al principio del siglo XVI, cuando las pequeñas repúblicas del Renacimiento fueron borradas por una revolución tecnológica, que fue la artillería pesada. De pronto aparecieron grandes cañones que podían destruir las murallas alrededor de las ciudades. Antes, las murallas podían defender las ciudades y luego, con la artillería pesada, ya no podían. Entonces el agresor tenía una gran ventaja sobre quienes defendían. Creo que ahora ocurre de nuevo: en la tecnología militar, es un poco así: podés tener un dron que cuesta 200 dólares, pero para detenerlo necesitás un misil de 3 millones. Esto le da ventaja al agresor. Y fuera del ámbito militar, en la “infosfera”, atacar no cuesta nada. Una campaña de odio o una campaña muy agresiva no cuestan nada y es muy difícil defenderse de eso. Y así tenés depredadores y personajes muy agresivos que regresan. Es algo muy antiguo que vuelve gracias al nuevo ecosistema digital.

-¿A quién le sirve esto?

-Lo que trato de elaborar en este libro es que el ecosistema digital no es algo neutral… Y esos chicos simpáticos, esos emprendedores tecnológicos que llevan buzos con capucha, antes estaban a favor de la paz universal y la comunicación y todo eso, pero ahora han formado una alianza con líderes muy extremos. No es sólo Elon Musk, aunque Musk sea muy visible.

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“Lo que los tecnológicos y los líderes políticos, que suelen ser conservadores, tienen en común es que ninguno quiere reglas”

-¿Por qué se alían? ¿Quieren lo mismo?

-No, no quieren lo mismo. Los tecnológicos quieren ir hacia el futuro, Marte, esas cosas. Y los líderes políticos usualmente son más conservadores y tradicionales. Lo que tienen en común es que ninguno quiere reglas. No quieren límites. No quieren élites políticas que los detengan. No sólo no les gustan las viejas élites políticas, tampoco los medios, los periodistas… Así que la democracia liberal no es muy buena para ellos. Les gustaría otra cosa, un sistema un poco más autoritario. Y así los líderes nacional-populistas, y la gente de la tecnología han formado una alianza para borrar a todas las viejas élites. Derecha, izquierda… no importa.

-¿No importa?

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-Para ellos, no importa. Quieren simplemente deshacerse de todo el sistema. Por supuesto, usualmente están en la extrema derecha porque hoy la insurgencia viene de ahí y el empuje autoritario también.

-En última instancia, las reglas son buenas para los débiles. Los ciudadanos comunes las necesitamos.

-Por supuesto, las reglas se supone que protegen a los débiles. Pero la cuestión es que los depredadores lo presentan como lo contrario. Quiero decir, lo que dicen es que las reglas protegen al establishment, a la “casta” y a los viejos.

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Giuliano Da Empoli con Infobae:
Giuliano Da Empoli con Infobae: una nueva alianza está reconfigurando al mundo.

-Y eso le resulta atractivo a mucha gente.

-Sí, esto es muy poderoso en un sistema que mucha gente piensa que está en crisis. Piensan que es lo mismo votar por uno o por otro. Entonces, los depredadores aparecen y prometen una especie de milagro. En teología, el milagro lo hace Dios rompiendo las reglas para producir un resultado, algo concreto que se puede ver. Con los depredadores políticos es lo mismo. Dicen: “Rompemos las reglas, rompemos las leyes de vez en cuando, pero lo hacemos porque queremos producir un efecto en la realidad que no se consigue producir de otra manera.”

-¿Por ejemplo?

-En Estados Unidos, puede ser la inmigración: “Rompemos las leyes, pero los devolvemos. Bien, ¿hay alguien que no debería ser devuelto? No importa, estamos resolviendo el problema, estamos produciendo un milagro”. En El Salvador es el crimen: “Rompemos las reglas, cancelamos el estado de Derecho y, sin abogados y sin proceso, metemos a 80.000 personas en la cárcel y el crimen baja. Porque sí, baja. Y aquí, en Argentina, tienen a Milei prometiendo bajar la inflación. Un milagro: rompemos las reglas y los tabués y producimos un milagro.

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-Y funciona.

-Es una promesa poderosa. La idea es, justamente, que sólo luchando contra las viejas élites se puede conseguir. Y, del otro lado, el partido de los abogados.

-En el libro, usted señala que la mayoría de los candidatos demócratas lo eran, y casi ninguno de los republicanos.

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-Claro. Entonces, desde el otro lado de los depredadores dicen: “Sí, pero las leyes, las reglas, no puedes hacer esto, no puedes hacer aquello”… Y no es un argumento muy fuerte… Cierto que la democracia son las leyes, las instituciones, pero el depredador dice: “Bien, pero esa es la forma de hacer las cosas. Lo que me interesa es la sustancia, los problemas de la gente” Y si tu única respuesta es que hay que seguir las reglas…

"La hora de los depredadores",
«La hora de los depredadores», un análisis del presente hecho desde cerca del poder.

-Se ve algo no estaba bien en las democracias liberales.

– Exactamente. Pero mirá lo que pasa con Milei. En general, si tomás a los líderes extremos, los partidos de extrema derecha en Europa, a Bolsonaro o al propio Trump, ellos, son algo tradicionalistas, nacionalistas. Tienen una alianza con la gente de tecnología, pero quieren cosas diferentes. Quiero decir: la gente de tecnología, es posnacional, incluso poshumana. Y lo interesante de Milei es que, en realidad, él no es sólo un líder político muy agresivo sino que también quiere las mismas cosas que quiere la gente de tecnología. Quiere un mundo posnacional donde ya no hay más estado y donde todo se hace como lo decide el mercado.

-¿No es como Trump?

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-No es como Trump ni como Bolsonaro ni como ni como la extrema derecha en Europa. Realmente, es un modelo muy avanzado de esta unión de depredadores tecnológicos y políticos.

-Pero está teniendo algunos reveses, tanto electorales como en el Congreso. Aparecen límites.

-Oh, sí. Es que la promesa del milagro es muy poderosa pero luego, si el milagro no ocurre, si el milagro se detiene o si el milagro tiene un costo terrible -como es el caso de Argentina- es un boomerang. Ya lo vimos antes.

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-¿En qué casos?

-El primer Trump, Bolsonaro, el Reino Unido del Brexit.. el único milagro exitoso por ahora es el de Bukele.

-¿Vamos hacia democracias al estilo Bukele?

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-Es un desafío muy grande: El Salvador sigue siendo una democracia hoy, pero ¿podemos realmente apostar a que seguirá siendo una democracia por mucho tiempo? Quizás no. ¿Qué pasará cuando Bukele termine su segundo mandato? Y en Estados Unidos, ¿qué pasará en un año, en las elecciones de medio término? ¿Seguiremos en una democracia liberal o ya nos hemos movido a otra cosa?

Javier Milei y Donald Trump:
Javier Milei y Donald Trump: según Da Empoli tienen perfiles diferentes. (REUTERS/Al Drago/File Photo)

-¿Otra cosas como qué?

-Una democracia iliberal, tal vez.

-Es decir…

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-Una democracia iliberal donde todavía hay elecciones, pero no tienes todos los contrapesos. Aún no estamos ahí, pero es hacia donde intentan ir. La alianza con la tecnología le otorga una nueva dimensión al poder. Ya no representa únicamente a los sectores desplazados por la globalización ni a los votantes de Trump que enfrentan crisis económicas. En este caso, también confluyen los actores más influyentes e innovadores del mundo económico y tecnológico, que avanzan en la misma dirección. No es solo una reacción ante la crisis sino también una forma de proyectar el futuro.

-Y el futuro no es el pasado, es algo nuevo.

-Realmente podría traer un cambio de régimen para muchos países. Y además, están muy activos en hacerlo posible. Si mirás la presión sobre Brasil por el juicio a Bolsonaro, o la presión durante las elecciones argentinas —con mensajes del tipo ‘quizás te ayudo o quizás no, solo si se vota de la manera correcta’—, ves cómo operan. Lo mismo en Europa, donde el Departamento de Estado apoya a los movimientos y partidos de extrema derecha en Francia, en Alemania, en el Reino Unido, en todas partes.

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Siempre es una combinación de dos fuerzas: Trump y la parte política, por un lado, y las tecnológicas, por el otro. Empujan en la misma dirección porque no quieren reglas. Quieren avanzar hacia otra cosa. Lo llaman pedal to the metal, o sea, acelerar sin límites —en la inteligencia artificial o en cualquier otro ámbito—.”

-¿Nuestras vidas serán mejores o peores en este tipo de mundo?

-Nuestras vidas se están moviendo hacia lo digital. No es solo nuestra vida política, es todo. Esta es nuestra interfaz global con el mundo, con nuestros amigos y con nuestra familia y con todo lo que nos gusta. Y esto nos da muchas ventajas, sería estúpido decir que estamos en contra de la tecnología porque eso no tiene sentido. Pero hay un gran problema con el gobierno de la tecnología. ¿Quién la controla? ¿De quién son las reglas que se imponen? Apenas entrás en esa dimensión, quedás fuera de las normas de la democracia, fuera de las reglas que rigen el mundo físico. Entrás en otro universo, y yo llamo a eso una Somalia digital.

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Giuliano Da Empoli tiene muchos
Giuliano Da Empoli tiene muchos lectores en la Argentina.

-Es decir..

-Un estado fallido que no tiene reglas y donde sólo los señores de la guerra, los más fuertes y los que tienen poder pueden imponerse. Pero esto no tiene por qué ser así. No es una cuestión técnica: se puede regular, si se quiere. Si querés imponer las reglas de la conversación democrática a través de la conversación en línea, puedes hacerlo.

-Pero…

-Si querés exigir responsabilidad por discursos de odio o cierto tipo de contenido, también se puede. Pero no lo hicimos cuando era fácil, cuando los gobiernos tenían poder… y ahora es más difícil. Esta alianza de los depredadores es tan poderosa que te está diciendo que ya no podés hacer nada. Le dice a Brasil que, si regula la tecnología, va a sufrir sanciones. Le dice a la Unión Europea que, si regula la tecnología, va a ser enemiga de Estados Unidos… Algunas de estas compañías son más poderosas que los Estados, obviamente, y sin duda mucho más ricas y rápidas. Todavía se puede hacer algo, pero ahora es más difícil.

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-¿Sos pesimista?

-No lo hicimos, como democracias, cuando era fácil. Pero aún creo que hay una manera de que tengamos una democracia que sobreviva al avance de la tecnología y que, de hecho, aproveche eso.

-Es un poco desesperanzadora la historia de Waze, en el libro. Algo que parece simple, una aplicación de tránsito. Y de pronto… le complica la vida a un pueblo y no hay cómo pararla.

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-Es un buen ejemplo porque no es algo muy grande. Una ciudad pequeña y, de repente, Waze puede decirles a 10.000 camiones que vayan por una calle tranquila porque es más rápido. Entonces, ¿quién gobierna realmente la ciudad? ¿El alcalde o es Waze? Y el problema de Waze es que no hay número de teléfono, nadie con quien hablar. Waze, en Francia tiene 17 millones de usuarios y ni un solo empleado.

-No hay diálogo posible.

-Pero podría haber una ley que dijera: “Muy bien, Waze, tienes un representante legal en el país, y operas siguiendo ciertas reglas y te relacionas con el público de cierta manera. Y tener algo de personal en el país. Y si no lo haces, bueno, lo siento, tendremos que cerrarte.”

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-Pero eso no pasa.

-Si no podemos imponer eso es simplemente porque somos débiles. Es simplemente porque somos pusilánimes. Es simplemente porque en este punto se han vuelto tan poderosos que, ya sabes, ni siquiera estamos presentes.

-¿Y somos tan débiles?

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-No, no lo somos. Eso es lo que tenemos que entender, que tal vez, seguramente, no somos tan débiles. Y que, además, la misma tecnología produce diferentes resultados en diferentes sociedades. Pasó con la imprenta; no fue igual en China, en Europa y en el mundo musulmán. Creo que debería ser lo mismo hoy para lo digital y para la Inteligencia Artificial.

-¿Cómo?

-Tenemos un modelo chino, ya sabemos cómo quieren usarlo. Tenemos un modelo estadounidense, que es cada vez más distópico. ¿Y por qué no podemos tener un modelo europeo, un modelo liberal democrático que use estas tecnologías? Quiero decir: tratar de de mantener las reglas que nos importan de una-. Debería ser posible.

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(Fotos: Gustavo Gavotti)



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Ucrania: personas ordinarias que hacen cosas extraordinarias

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Es el cuarto invierno de la invasión a gran escala. Y es muy difícil. Los misiles y drones rusos destruyen deliberadamente la infraestructura energética de la cual depende la supervivencia de la población civil. En enero y febrero, la temperatura desciende hasta menos veinticinco grados centígrados. Las ciudades ucranianas literalmente se congelan. Millones de personas tienen acceso limitado, o no tienen acceso en absoluto, a la calefacción, el agua y la electricidad.

Recuerdo que en 2022, cuando los rusos empezaron por primera vez a golpear la infraestructura, apareció en las redes una foto de una maestra de Kyiv. Está con un abrigo rojo, un gorro caliente, en cuclillas junto a un poste metálico sobre el que puso su computador, justo en la calle, cerca de una tienda donde funciona un generador y hay señal de internet. Y allí, en pleno frío, les da una clase a los niños. Y pensé que los rusos habían venido a quitarnos todo: nuestra tierra, nuestra libertad, nuestro futuro, la educación de nuestros hijos. Pero esa maestra de Kyiv decidió no entregarles nada. Y hasta una cosa tan sencilla como darles clase a los niños se convirtió en un acto de resistencia.

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Sé por experiencia propia que, cuando no puedes confiar en el sistema internacional de paz y seguridad, siempre puedes confiar en las personas. Estamos acostumbrados a pensar en categorías de Estados y organizaciones intergubernamentales, pero la gente común tiene mucha más fuerza de la que ella misma imagina.

Hace cuatro años estaba en Kyiv cuando las tropas rusas intentaban cercarla. En aquel momento, nadie creía que pudiéramos resistir una amenaza militar tan poderosa. Recibíamos cada mañana como una victoria, porque habíamos logrado aguantar una noche más. Recuerdo cómo las organizaciones humanitarias internacionales evacuaban a su personal. Pero la gente común se quedó y empezó a resistir. Las personas comunes empezaron a hacer cosas extraordinarias.

Una de esas personas era mi amiga Victoria Amelina, la escritora ucraniana. En los primeros días de la invasión a gran escala, interrumpió un viaje y regresó a Ucrania. Muy pronto se incorporó al trabajo de documentación de crímenes de guerra. Y además hacía muchas cosas en paralelo. Recuerdo que le decía: haces demasiado y ya estás al borde del agotamiento: escribes un libro, documentas crímenes de guerra, vas a misiones de campo, haces trabajo voluntario. ¿Cómo puedes asumir más proyectos? Pero ella respondía que tenía una sensación persistente de no estar haciendo lo suficiente. Y que no sabía cuánto tiempo le quedaba a ella y, al final, a todos nosotros.

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Un mes después de esa conversación, un misil ruso impactó un restaurante en Kramatorsk. En ese momento Vika estaba allí acompañando al Donbas a un grupo de colombianos que promueven la campaña de solidaridad ¡Aguanta Ucrania!. Sufrió una herida grave y cayó en coma. Tal vez suene absurdo, pero le escribía mensajes todos los días. Estaba convencida de que despertaría y leería todo. Y aun cuando una amiga común, que estaba a su lado en cuidados intensivos, me dijo que no solo debía prepararme, sino aceptar lo inevitable, respondí que, aun así, no perdía la esperanza.

No hace mucho revisé por primera vez esa última conversación que Vika nunca llegó a leer. Y esto es lo que quiero decirles.

Primero. Durante tres siglos, los ucranianos vivieron a la sombra del imperio ruso. Por eso entramos en esta guerra como una sociedad sin contexto. Nuestra historia no fue escrita por nosotros. Somos un país con una literatura clásica sin traducir. Las personas en otros continentes sabían de nuestra parte del mundo solo que aquí estaba Rusia. Un imperio no es solo la posesión de tierras, recursos y personas. Es la posesión del conocimiento, es decir, el derecho a nombrar las cosas.

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Segundo. Putin afirma abiertamente que no existe la nación ucraniana, así como tampoco existen la lengua o la cultura ucranianas. Desde hace doce años documentamos cómo esas palabras se convierten en una práctica terrible en los territorios ocupados. Los rusos eliminan físicamente a las personas activas en las comunidades, prohíben la lengua ucraniana, saquean el patrimonio cultural ucraniano y educan a los niños ucranianos con manuales rusos en los que Ucrania no existe como Estado.

Y por último. Esta guerra tiene una dimensión de valores. No es una guerra entre dos países, sino entre dos sistemas: el autoritarismo y la democracia. Putin busca demostrar que un país con poder de veto en la ONU y armas nucleares puede permitirse todo lo que quiera. Incluso privar a toda una nación de su identidad y su libertad. Y la libertad, para los ucranianos, no es solo un valor de autoexpresión, es un valor de supervivencia. No habríamos sobrevivido ni surgido como nación si no hubiéramos aspirado obstinadamente a la libertad durante todos estos siglos.

Por eso, pese a todo, hay personas que enseñan a los niños ucranianos. Hay personas que escriben libros ucranianos. Hay personas que preservan su memoria.

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Sembramos. Sembramos semillas. Sembramos incluso en invierno, cuando todo está congelado. Sembramos aquello que no teme al frío. Sembramos como un acto de fe, porque sabemos que la primavera llegará inevitablemente y todo lo que sembremos brotará. Y sí, es un trabajo a largo plazo. Pero quien piensa en el largo plazo, gana.

Cuando releía aquella conversación que Vika nunca alcanzó a leer, recordaba todo lo importante que logró hacer en su corta vida; pensaba en el amor que compartió generosamente conmigo, con su familia y con nuestras amigas; revisaba las fotos de su libro inconcluso sobre mujeres en la guerra, que fue publicado después de su muerte y traducido a varios idiomas. La vida humana es frágil. Pero aun así, puede estar llena de sentidos eternos.

Ahora sé mucho sobre lo que es la esperanza. La esperanza no es la convicción de que todo saldrá bien. Es la profunda conciencia de que todos nuestros esfuerzos tienen sentido.

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*Oleksandra Matviichuk, defensora de derechos humanos y presidenta del Centro para las Libertades Civiles, en 2022 recibió el Premio Nobel de Paz.

“Cartas de Ucrania” es un proyecto de la campaña de solidaridad latinoamericana ¡Aguanta Ucrania! en conjunto con PEN Ucrania, UkraineWorld e Instituto Ucraniano.

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Trump envoy rebukes Greenland leader for rejecting hospital ship proposal

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NEWYou can now listen to Fox News articles!

Greenland’s rejection of President Donald Trump sending a U.S. military hospital ship has touched off a private-public healthcare debate amid ongoing diplomatic talks about Arctic security.

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Greenland’s Prime Minister Jens-Frederik Nielsen on Sunday turned down Trump’s offer, and now Trump special envoy to Greenland, Louisiana Gov. Jeff Landry, has weighed in.

«Shame on Prime Minister Jens-Frederik Nielsen!» Landry wrote in response to a Fox News report on Nielsen’s objection. «President Donald J. Trump and America care. After speaking to many Greenlanders about the day to day problems they face, one issue stood out — healthcare.»

Greenland has sought more self-governance from Denmark under the Self Government Act in 2009 to take more local authority under home rule, but Danish officials’ instant rejection of Trump’s offer is aligned with Greenland’s own rejection that came later Sunday.

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CANADA AND FRANCE OPENING NEW CONSULATES IN GREENLAND’S CAPITAL AMID TRUMP PRESSURE

Greenland has rejected the Trump administration’s push to take over the Danish territory. (Thomas Traasdahl/Ritzau Scanpix / AFP via Getty Images; Al Drago/Bloomberg via Getty Images)

«President Trump’s idea of ​​sending an American hospital ship here to Greenland has been noted,» Nielsen wrote in a translated Facebook post. «But we have a public healthcare system where treatment is free for citizens.

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«It is a deliberate choice.»

Greenland remains open to dialogue and cooperation with the U.S., with a caveat, according to Nielsen.

«But talk to us instead of just making more or less random outbursts on social media,» Nielsen said in his own public Facebook protestation.

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TRUMP KEEPS MACRON UNDER SPOTLIGHT AS GREENLAND TALKS GRIND FORWARD FROM DAVOS

President-elect Donald Trump and Louisiana Gov. Jeff Landry

Louisiana GOP Gov. Jeff Landry speaks during a meeting with President Donald Trump last year. (Scott Olson/Getty Images)

Greenland’s «free for citizens» care is not sufficient, Landry argued in his Facebook response posted to his campaign’s page.

«Many villages and small towns lack basic services that Americans often take for granted,» Landry’s post continued. «Small settlements are without permanent doctors, diagnostic tools, or specialist care – forcing residents to travel great distances for vital treatments that should be available at home.»

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The healthcare issue underlies the overreaching Trump hopes to annex Greenland to secure the strategic Arctic region from Russian and Chinese designs, calling it a vital issue for «national security» for both the U.S. and the NATO alliance.

«A healthy Greenland is vital for America’s national security,» Landry’s post concluded. «America is committed to defending Greenland, and that begins by ensuring its people are defended against basic illnesses and ailments. 

«These missions matter because health is inseparable from security. America’s commitment to defending Greenland must begin with ensuring its people are healthy.»

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The recent dust-up came after Denmark’s Joint Arctic Command evacuated a crew member who required urgent medical treatment from a U.S. submarine in Greenlandic waters, seven nautical miles outside of Greenland’s capital of Nuuk.

«Working with the fantastic Governor of Louisiana, Jeff Landry, we are going to send a great hospital boat to Greenland to take care of the many people who are sick, and not being taken care of there,» Trump wrote Saturday night on Truth Social. «It’s on the way!!!»

That post sparked objection from both Danish Defense Minister Troels Lund Poulsen and Danish Prime Minister Mette Frederiksen on Sunday.

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«The Greenlandic population receives the healthcare it needs,» Poulsen told Danish broadcaster DR, according to Reuters. «They receive it either in Greenland, or, if they require specialized treatment, they receive it in Denmark.

VANCE: US SHOULD GET ‘SOME BENEFIT’ FROM GREENLAND IF IT’S GOING TO BE ‘ON THE HOOK’ FOR PROTECTING TERRITORY

«So it’s not as if there’s a need for a special healthcare initiative in Greenland.»

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A split of Donald Trump and Mette Frederiksen.

Danish Prime Minister Mette Frederiksen is rejecting President Donald Trump’s offer to send a U.S. military hospital ship to Greenland, suggesting Denmark’s public healthcare system is sufficient. (Anna Moneymaker/Getty Images; Kirsty Wigglesworth – WPA Pool/Getty Images)

Frederiksen spun the Trump offer into a political debate on public healthcare.

«Am happy to live in a country where there is free and equal access to health for all,» Frederiksen wrote in a translated post, sharing a Democrat attack point on Trump’s Republican Party’s struggles to reform what Trump has rebuked as a «failure» of Obamacare. «Where it’s not insurances and wealth that determine whether you get proper treatment. You have the same approach in Greenland.»

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The U.S. Navy has two hospital ships, the Mercy and the Comfort. Both were last docked in Alabama for repairs, according to Reuters.

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North Korea’s Kim Jong Un re-elected as ruling party leader

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North Korean leader Kim Jong Un was re-elected as general secretary of the ruling Workers’ Party of Korea, according to a press release from the country’s state-run media.

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The decision was announced on Monday by the Korean Central News Agency (KCNA), which said the party formally adopted the measure on Feb. 22 during its Ninth Congress.

KCNA described the move as reflecting the «unanimous desire» of party members, the military and the public, praising Kim as the «centre of unity and leadership» and crediting him with strengthening the country’s nuclear deterrence and advancing economic and military development.

The lengthy statement highlighted the country’s achievements over the past five years, including improvements to national defense capabilities and economic planning.

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KIM JONG UN APPEARS WITH DAUGHTER AT MAUSOLEUM, FUELING SUCCESSION SPECULATION

In this photo provided by the North Korean government, leader Kim Jong Un claps after being re-elected to the top post of the ruling Workers’ Party during its congress in Pyongyang on Feb. 22, 2026. (Korean Central News Agency/Korea News Service via AP)

It also reaffirmed Kim’s role as the guiding figure in the country’s «socialist construction.»

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Kim, who has been in power since 2011, has served as general secretary of the Workers’ Party since 2021, when he formally assumed the title previously held by his late father, Kim Jong Il.

An analysis by the American Enterprise Institute (AEI) suggests North Korea could use the conclusion of the Ninth Party Congress to unveil new strategic weapons and highlight progress under its 2021–2025 military modernization plan.

SOUTH KOREAN COURT RULES EX-PRESIDENT YOON SUK YEOL GUILTY IN INSURRECTION TRIAL

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Kim Jong Un sits at a podium during a Workers’ Party congress in Pyongyang.

In this photo provided by the North Korean government, leader Kim Jong Un attends the ruling Workers’ Party Congress in Pyongyang on Feb. 22, 2026. (Korean Central News Agency/Korea News Service via AP)

The report notes Pyongyang may showcase advances in intercontinental ballistic missiles, submarine-launched ballistic missiles and hypersonic glide vehicles as it seeks to improve the survivability and accuracy of its nuclear capabilities.

AEI assessed that Kim is also likely to outline modernization goals for the 2026–2030 period, potentially emphasizing second-strike capabilities, faster launch readiness and more diverse delivery systems.

NORTH KOREA FIRES MISSILE AS US, SOUTH KOREA BEGIN THEIR 1ST JOINT MILITARY EXERCISE OF TRUMP’S 2ND TERM

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Beyond military issues, the analysis says Kim may frame the current five-year economic plan as a success, pointing to increased trade with Russia and China and efforts under his «20×10 Regional Development Policy» to reduce rural-urban disparities.

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