INTERNACIONAL
Santiago Gerchunoff: “En el inconsciente colectivo está la idea de que quienes fueron a la cámara de gas se podían haber negado”

“Cuando uno dice la palabra ‘fascista’ se juega una emoción muy fuerte, muy particular y muy profunda”, dice, desde Madrid, Santiago Gerchunoff, profesor de Teoría Política. Cuanto más nos alejamos de la época histórica del fascismo, más usamos la palabra dirá. De eso se trata, eso pensó en su breve ensayo Un detalle siniestro en el uso de la palabra fascismo, editado por Anagrama. Para qué no sirve la historia, donde Gerchunoff enfrenta un par de lugares comunes muy bien afianzados. Uno tiene que ver con ese poema que se atribuyó -mal- a Bertolt Brecht y que dice “Primero se llevaron a los comunistas…” Otro, que la historia enseña y sirve para corregir el futuro. El poema, dirá, fue escrito por un exnazi y culpabiliza a las víctimas. Y la historia, bueno… no es predecible.
De eso hablaremos, por zoom, semanas después de que el gobierno de Donald Trump decretara la expulsión de muchos inmigrantes pero también de que hubiera en Buenos Aires una “marcha antifascista” y que en varios países se impusiera la derecha más dura. Pero, ¿todo eso es fascismo? Gerchunoff lo duda.
“La finalidad que se persigue en nuestro tiempo con el uso de este término es establecer un paralelismo entre ciertos fenómenos sociales o políticos actuales y aquel fascismo histórico de la primera mitad del siglo XX, esto es: con el insondable horror que desencadenó”, escribe.
Y subraya: “Antes que nada, llamar fascista a nuestro adversario político es conectarlo con un linaje ominoso, caracterizarlo como heredero de la cascada de matanzas y tropelías”.
-¿Es incorrecto hablar hoy de fascismo?
-Hay una gran discusión entre quien cree que sí tiene legitimidad la analogía y quien cree que no. En general, la gente que más sabe de fascismo histórico suele decir que no, que no tiene nada que ver. Por ejemplo Emilio Gentile, que es para mí es el gran experto en fascismo italiano, está peleadísimo con esta analogía. Gentile dice que es una analogía muy superficial. Lo explica con una metáfora: que es como decir que el agua y el bromuro se parecen porque son dos líquidos. Pero probá hacer unos fideos en bromuro, a ver qué pasa…
-¿Y por qué pensás que a tanta gente le resulta útil, le satisface la palabra?
–Creo que hay algo gozoso en el uso de la palabra fascismo. No solo resulta útil, sino atractivo y gozoso. Nos insufla, nos mete una especie de orgullo, de honor. Porque llamar “fascista” al adversario es autoatribuirse, el lugar de la gloriosa épica d ela resistencia antifascista. Y esa es, al fin y al cabo, la tradición en la que nos queremos mirar: la última gran tradición de lucha política del siglo XX, que es la resistencia europea al fascismo. O sea, cuando uno llama fascista al otro, uno se está poniendo en un lugar glorioso, épico.
-¿Es pura emoción y no una lectura política?
-Tiene que ver con la idea de que confundir cosas que parecen irrelevantes y no llamarlas por su nombre -que sería “fascismo”- puede llevar que luego pasen cosas más graves y se produzca una concatenación de acontecimientos, que comienzan con una aparente levedad y acaban en Auschwitz, acaban en el desastre total. Entonces nos parece que al usar la palabra “fascismo” estamos interrumpiendo de antemano esa cadena que va a llevar a Auschwitz. Entonces, la emoción fundamental en el uso de la palabra “fascismo” es la de estar parando Auschwitz.

-¿Y se pierde lo que sí pasa en lo inmediato?
-Si no hubiera toda esta historia de que algo luego lleva a Auschwitz, quizás uno no reaccionaría ante esos hechos que son en sí mismos injustos. Con lo cual ahí hay un primer elemento siniestro, a mi modo de ver. Pareciera que nadie reaccionaría solamente ante un gesto sexista, autoritario, machista o ante un gesto injusto: hay que saber que eso va a llevar a Auschwitz para entonces actuar. Es decir, ¿no nos parecería mal el racismo, la expulsión de inmigrantes o solo nos parece mal en la medida en que alguien nos cuenta que ojo, que si no hacemos nada después va a pasar esto, esto, esto y esto y luego van a venir por nosotros?
-Eso es lo que dice el poema de “Primero se llevaron a los comunistas…” (Ver más abajo) A vos no te importó que le pasara a otro pero lo que no viste es que había algo más grande detrás, algo que en algún momento iba a llegar hasta vos. La pregunta es si no hay algo de verdad en eso de que había algo más grande que no advertiste.
-Este poema, falsamente atribuido a Brecht, encarna perfectamente esa lógica. Promociona la actitud solidaria y la actitud de rebelarse ante las injusticias, pero porque al final nos van a afectar a nosotros mismos. Confunde la acción justa en sí misma con la conveniencia individual y la esconde detrás de una épica. Creo que eso es lo que hace el poema, porque el el momento en que uno se emociona es cuando llega el verso final que dice “Ahora vienen por mí”. Entonces eso es lo que te electrices. Pero,además, el poema está hecho por alguien, por un nazi arrepentido.

-¿Y entonces?
-El poema está enunciado por una supuesta víctima. De tal manera que lo que nos viene a decir -y esta es la idea siniestra- es que las víctimas del fascismo del siglo XX, en realidad podrían haber parado el fascismo. O sea, qye no hubo en verdad unos malvados que hicieron lo que hicieron, sino que hubo una gente ingenua o cobarde, o perezosa, o poco informada, que no hizo nada. En todo caso, diluye la responsabilidad hasta un punto en el que la responsabilidad la tienen las propias víctimas y las propias víctimas se convierten, con la emoción que genera el poema, en responsables de su propia desgracia.
-¿Y podían haber hecho algo?
-Yo creo que que lo siniestro es que en el inconsciente colectivo está el no poder soportar el mal absoluto que fueron los nazis y entonces creer que sí, que podían haber hecho algo, que las personas que fueron en trenes a cámaras de gas podrían haberse negado. Nos resulta tan insoportable la otra idea que no la podemos aceptar. Es algo bastante comprensible porque salva la idea de la capacidad de acción de los individuos en la Historia, de que pudieron hacer algo. Y, además, nos tranquiliza porque entonces nosotros ahora vamos a poder hacer algo, porque ya conocemos la historia de ellos. Pero a mí me resulta muy importante una idea que saco de Hannah Arendt, que es la idea de responsabilidad colectiva, que es lo que hay detrás del poema. En el poema está exacerbada la idea de responsabilidad colectiva porque llega incluso a las víctimas.
-¿Qué vio Hannah Arendt?
-Hannah Arendt dice que cuando ella vuelve a Alemania, después de la guerra, se encuentra con una serie de gente acomplejada. Todos se sienten culpables porque se ha distribuido la idea de responsabilidad colectiva. Y con una poquito de investigación ella se da cuenta que quienes han difuminado la idea de responsabilidad colectiva fueron los nazis, para exonerarse a ellos mismos. Dijeron: “No, fue culpa de todo el pueblo alemán”. Pero el poema hace algo peor todavía. No dice que fue culpa de los nazis y del pueblo alemán, sino de las propias víctimas. El problema de todo esto es que donde todo el mundo es culpable, nadie lo es. Y eso es una técnica de exoneración de los verdugos. Es algo que hicieron intencionadamente los verdugos.

-¿Y eso cómo se vincula con el poema?
-Como el autor del poema es Martin Niemöller, un nazi arrepentido, lo que yo digo es que el problema es que la memoria histórica del Holocausto está poseída, no exorcizada, por el arrepentimiento de uno de los verdugos. Tenemos la cabeza tomada por un nazi arrepentido. Que lo que nos inculca es que en realidad no fue cosa de los verdugos. Fueron malos, pero no ir estaba en manos de los que fueron a la cámara de gas. Estaba en manos de los judíos no ser discriminados. Bueno, el poema lo va diciendo: había una posibilidad siempre de hacer algo. Y la realidad es que la historia no funciona así: uno no sabe en el momento en que las cosas están ocurriendo qué va a pasar, uno reacciona ante hechos concretos como puede, como mejor le parece. Y nosotros nos tratamos de tranquilizar a nosotros mismos pensando que, gracias a la historia y a esas esas víctimas que se equivocaron -esto es lo siniestro- nosotros vamos a poder no equivocarnos.
-¿La historia no me sirve? ¿No me enseña nada?
-La historia sirve, sirve muchísimo. Enseña muchísimas cosas, pero es un aprendizaje a posteriori. Te enseña cosas sobre el pasado. Las herramientas del pensamiento histórico están pensadas para analizar hechos que ya ocurrieron y comprender su lógica y ver que la tienen. La historia “profética”, que es una aspiración de de del hombre desde hace siglos, es problemática. Como dice Kant: es una cosa de superstición. El conocimiento levanta su vuelo al atardecer, o sea, cuando las cosas ya ocurrieron.
-Sin embargo, es tentador pensar en que ganamos experiencia..
-La historia versa sobre el pasado, pero su tema es la política, que es una disciplina que está cien por cien orientada al futuro. La actividad fundamental de la política es la promesa, el programa electoral es dirigirse al futuro. Con lo cual, es evidente que es muy tentador hacer un uso profético de la Historia desde el punto de vista político. Lo que pasa es que yo creo que en este uso de la palabra “fascismo”, la política actual que está invadiendo la idea de Historia es una política sumamente impotente. Ese es el síntoma de que la política no está siendo capaz de hacer su trabajo, que es pensar en el futuro. Y está obsesionada con el pasado, con interpretar el presente mirando al pasado.

-¿Te referís al progresismo? Porque la derecha parece bastante potente…
-Sí, el libro claramente está escrito desde el campo progresista. En este momento, los que son potentes son los otros. Creo que hay una enorme impotencia que tiene que ver justamente con la incapacidad de diagnosticar el presente con un proyecto de futuro. Entonces lo que se hace es algo así como poner un “no pasarán” y refugiarse en el siglo XX. Porque claro, la guerra contra el fascismo se ganó. Los fascistas perdieron. Pero creo que ahora la izquierda, a diferencia de la nueva derecha, tiene una gran incapacidad para diagnosticar la disrupción tecnológica propia del presente y para elaborar un proyecto ilusionante de futuro basado en ese diagnóstico. Hay dos grandes emociones en la política, decía Maquiavelo: el miedo y la esperanza. En lugar de utilizar la esperanza, la que se vuelca al futuro, la izquierda está totalmente enquistada en el miedo, el miedo al fascismo para movilizar. Esa es la impotencia del progresismo, de la izquierda, usar la emoción del miedo para movilizar a sus bases y no la emoción de la esperanza. El síntoma es el uso de la palabra fascismo.
-¿No hay, sin embargo, algunos gestos, ropa, escenografía que remiten al fascismo?
-Desde luego. Primero que nada, creo que es una reacción a este fenómeno de la izquierda de señalarlos como fascistas, una especie de sarcasmo sobre aquello de lo que los acusan. Y después hay, por supuesto, gente enamorada del fascismo que está en los nuevos movimientos de derecha. Pero el problema que yo trato de ver es que, incluso si se descubriera que Hitler está vivo y hay un partido transnacional que se llama fascista y que aglutina a cientos de miles de personas, incluso si todo eso fuera así, que nos importe tanto identificarlos como fascistas es parte del goce tranquilizador de “ah, bueno, son figuras repetidas y deberíamos saber cómo hacer para detenerlos”. El hecho oscuro y lo indecible es que no tenemos ni idea de qué hacer para detenerlos. Igual que no tuvieron ni idea las personas buenas y también seguramente valientes en los años 30.
-Pero la idea de que no puedo hacer nada también es un poco peligrosa.
-La idea no es que no puedo hacer nada. Pero creer que para hacer algo hay que identificar si el otro es fascista o no, es una relación con el pasado. En vez de identificar qué discurso tiene el otro, por qué está enganchando a la clase popular, por ejemplo, qué le falta a esa clase para engancharse a otro discurso, qué encontraron en la nueva tecnología electrónica para diseminar sus mensajes. O qué sentido tiene la lucha por la desigualdad en un mundo financiarizado. En fin, una serie de preguntas que implican la ardua tarea de pensar el presente y no contentarse con poner una etiqueta que nos hace sentir éticos, épicos y buenos a nosotros, porque tenemos enfrente un monstruo que ya conocemos. Eso lamentablemente nos lleva a la impotencia y la impotencia es una emoción, como digo acá a la española, “de sofá y palomitas”. O sea, el señalamiento del otro como fascista se da sobre todo mientras estoy mirando una serie o mientras miro la tele y digo “ay, qué fascista”. Me enojo con el guionista de una serie y listo, ¿no? Y parece que hubiera hecho algo.
*Esta es una de las versiones del poema de Martin Niemöller,
“Primero vinieron por los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista./ Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío./ Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista./ Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante./ Luego vinieron por mí, pero para entonces ya no quedaba nadie que dijera nada.”
Corporate Events,South America / Central America,Civil Unrest,VALPARAISO
INTERNACIONAL
La advertencia de Trump a Irán: «No creo que quieran las consecuencias de no llegar a un acuerdo»

Donald Trump advirtió el lunes a Irán sobre «las consecuencias de no alcanzar un acuerdo» antes de las conversaciones entre Estados Unidos y la república islámica en Ginebra esta semana.
«Voy a participar en esas conversaciones, indirectamente», dijo el presidente estadounidense a los periodistas a bordo del Air Force One rumbo a Washington.
Al respecto, el mandatario estadounidense sostuvo que «normalmente Irán es un negociador muy duro» y que «son buenos negociadores». Sin embargo, al instante se corrigió: «O malos negociadores. Yo diría que son malos negociadores porque podríamos haber llegado a un acuerdo en lugar de enviar los [bombarderos] B2 para destruir su potencial nuclear», apuntó, refiriéndose al ataque que EEUU llevó a cabo en junio de 2025 sobre territorio iraní en el marco de las hostilidades entre el país árabe e Israel.
«Ellos quieren llegar a un acuerdo… No creo que quieran las consecuencias de no hacerlo«, agregó.
Las conversaciones en Ginebra entre Estados Unidos e Irán, mediadas por Omán, se producen tras repetidas amenazas de Trump de emprender acciones militares contra Teherán: primero por la mortífera represión de ese país contra las protestas antigubernamentales y, más recientemente, por su programa nuclear.
Estados Unidos y algunos países europeos temen que el programa nuclear iraní tenga como objetivo fabricar una bomba atómica, algo que Teherán niega.
Washington ha presionado anteriormente para que se traten otros temas, entre ellos los misiles balísticos iraníes y el apoyo a grupos armados en Oriente Medio.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán afirmó el lunes que la postura de Estados Unidos sobre su programa nuclear se ha vuelto «más realista».
Un intento anterior de negociación entre ambos países fracasó cuando Israel lanzó ataques sorpresa contra Irán en junio pasado, dando inicio a una guerra de 12 días en la que Washington participó para bombardear instalaciones nucleares iraníes.
Durante su charla con periodistas a bordo del Air Force One, el mandatario estadounidense se refirió una vez más a Cuba como una «nación fallida» y volvió a llamar a La Habana a hacer un acuerdo con Estados Unidos. «Se trata de una cuestión humanitaria», apuntó.
Al respecto, cuando le consultaron acerca de la posibilidad de que Estados Unidos realice en el país caribeño una operación similar a la que en enero llevó adelante en Venezuela para capturar a Nicolás Maduro, el mandatario sostuvo que no cree que eso vaya a ser necesario.
«No quiero responder a eso. ¿Por qué iba a responder a esa pregunta? Si lo hiciese, no sería una operación muy difícil, como pueden imaginar, pero no creo que vaya a ser necesario», sostuvo Trump.
Desde el fin del suministro del petróleo venezolano tras la caída de Nicolás Maduro y ante la presión de Washington para evitar que otros países le vendan combustible, Cuba y sus 9,6 millones de habitantes enfrentan una gravísima crisis energética.
Desde La Habana acusan al mandatario de querer «asfixiar» la economía nacional, que se encuentra sometida a embargo de Estados Unidos desde 1962.
Luego de que Delcy Rodríguez defendiese durante una entrevista con el canal estadounidense NBC al depuesto Nicolás Maduro, Donald Trump dijo entender las palabras de la presidenta encargada de Venezuela, las que atribuyó al funcionamiento de la política.
«Probablemente ella tiene que decir eso», sostuvo el mandatario estadounidense y, acto seguido, especificó que «políticamente, quizás ella tiene que decir eso».
«La relación con Venezuela… Está haciendo un gran trabajo, y entiendo completamente esa declaración», insistió.
Las palabras de Trump llegan en alusión a la entrevista que la semana pasada la presidenta encargada de Venezuela brindó a la cadena NBC, en la que sostuvo que «el presidente Nicolás Maduro es el presidente legítimo» de su país. «Le digo esto como abogada, que lo soy. Tanto el presidente Maduro como Cilia Flores, la primera dama, son inocentes», apunto Rodríguez en el programa de entrevistas ‘Meet The Press’ el pasado jueves.
Rodríguez afirmó que está decidida a convertir Venezuela en un gran productor de crudo a la altura de EEUU o Arabia Saudita, y a su vez sostuvo que la nueva ley de hidrocarburos no es tanto un paso hacia la desnacionalización del sector petrolero, sino una manera de distribuir mejor los dividendos entre la población.
INTERNACIONAL
Thune guarantees voter ID bill to hit the Senate despite Schumer, Dem opposition: ‘We will have a vote’

NEWYou can now listen to Fox News articles!
Senate Majority Leader John Thune, R-S.D., is ready to put Senate Democrats to the test on voter ID legislation.
The Safeguarding American Voter Eligibility (SAVE) America Act has earned the backing of 50 Senate Republicans, including Thune, which is enough to break through a key procedural hurdle.
Whether it can pass from the Senate to President Donald Trump’s desk is, for now, an unlikely scenario if lawmakers take the traditional path in the upper chamber. Still, Thune wants to put Democrats on the spot as midterm elections creep closer.
«We will have a vote,» Thune told Fox News Digital.
SCHUMER SAYS DEMS WILL FIGHT VOTER ID PUSH ‘TOOTH AND NAIL,’ BALKS AT DHS ROLE IN ELECTIONS
Senate Majority Leader John Thune, R-S.D., told Fox News Digital that the SAVE America Act, voter ID legislation backed by President Donald Trump, would get a vote in the Senate. (Michael M. Santiago/Getty Images)
His comments came as he crisscrossed his home state of South Dakota, where he and Republicans in their respective states are out selling their legislative achievements as primary season fast approaches.
Thune viewed the opportunity of a floor vote as a way to have Senate Minority Leader Chuck Schumer, D-N.Y., and his caucus explain to voters why they would block a legislative push to federally enshrine voter ID and proof of citizenship to register to vote.
«We will make sure that everybody’s on the record, and if they want to be against ensuring that only American citizens vote in our elections, they can defend that when they have to go out and campaign against Republicans this fall,» Thune said.
COLLINS BOOSTS REPUBLICAN VOTER ID EFFORT, BUT WON’T SCRAP FILIBUSTER

Senate Minority Leader Chuck Schumer, D-N.Y., and most Senate Democrats aren’t willing to back the SAVE America Act, complicating the bill’s survival in the upper chamber. (Nathan Posner/Anadolu via Getty Images)
But the political makeup of the Senate will prove a tricky path to navigate if Republicans want to pass the bill.
Though the majority of the Senate GOP backs the bill, without at least a handful of Senate Democrats joining them, it is destined to fall victim to the 60-vote filibuster threshold.
And Schumer has time and again made clear that he and the majority of Senate Democrats view the legislation, which passed the House last week, as a tool of voter suppression that would unduly harm poorer Americans and minority groups.
So Senate Republicans are looking at their options.
One, which Thune already threw cold water on, is nuking the Senate filibuster. The other is turning to the talking, or standing, filibuster. It’s the physical precursor to the current filibuster that requires hours upon hours of debate over a bill.
FETTERMAN SLAMS DEMOCRATS’ ‘JIM CROW 2.0’ VOTER ID RHETORIC AS PARTY UNITY FRACTURES

President Donald Trump listens during a cabinet meeting at the White House, Jan. 29, 2026, in Washington. (AP Photo/Evan Vucci, File)
Some fear that taking that path could paralyze the Senate floor. Thune acknowledged that concern, having previously made it himself, but noted another wrinkle.
«A lot of people focus on unlimited debate, and yes, it is something that could drag on for weeks or literally, for that matter, months,» Thune said. «But it’s also unlimited amendments, meaning that every amendment — there’s no rules — so every amendment will be 51 votes.»
He argued that there are several politically challenging amendments that could hit the floor that would put members in tough reelections in a hard spot and possibly cause them to pass, which «could also be very detrimental to the bill in the end.»
CLICK HERE TO DOWNLOAD THE FOX NEWS APP
Thune didn’t shut down the idea of turning to the talking filibuster, especially if it ended in lawmakers being able to actually pass the SAVE America Act. But in the Senate, outcomes are rarely guaranteed on politically divisive legislation.
«I think that, you know, this obviously is a mechanism of trying to pursue an outcome, but I don’t know that, in the end, it’ll get you the outcome you want,» Thune said. «And there could be a lot of ancillary damage along the way.»
politics,senate,elections,john thune
INTERNACIONAL
Se mantiene la huelga de hambre de familiares de presos políticos en Caracas ante el estancamiento de las excarcelaciones

Familiares de presos políticos en Venezuela entraron este lunes en su tercer día de huelga de hambre en Caracas para exigir nuevas excarcelaciones, tras el retraso por segunda vez de la aprobación de una ley de amnistía que podría beneficiar a cientos de detenidos.
Las mujeres manifestantes se mantienen acampando a las afueras de los calabozos policiales conocidos como Zona 7, donde persisten las denuncias por el delicado estado de salud tanto de las familiares como de los propios reclusos.
La protesta comenzó el 14 de febrero, cuando una decena de mujeres se instaló en colchonetas bajo toldos improvisados en la entrada del centro de detención.
La escena es de extremo desgaste físico: rostros demacrados, cuerpos debilitados y manifestaciones de fatiga, angustia y desesperación.
“Ya el cuerpo comienza a resentirse. Siento mucha debilidad, cansancio cuando me levanto. Ya ni siquiera se puede descansar. Dormir bien, nada de eso. El cuerpo comienza a sentir los embates de no comer”, relató Evelin Quiaro, una de las huelguistas, quien lleva más de un mes pernoctando frente al recinto.
Las mujeres exigen la liberación de sus familiares y reclaman el cumplimiento de la promesa hecha por el titular del Parlamento, el chavista Jorge Rodríguez, quien aseguró el 6 de febrero que todos los presos serían liberados tras la aprobación de la ley de amnistía.
La discusión de la norma, sin embargo, fue postergada por segunda vez, y la próxima sesión legislativa está programada para el 19 de febrero. Mientras tanto, la incertidumbre domina a las familias que esperan excarcelaciones y denuncian que el proceso avanza a cuentagotas.
De acuerdo con la ONG Foro Penal, desde el 8 de enero se han concretado 444 liberaciones, pero más de 600 presos políticos siguen tras las rejas.
La situación sanitaria de las huelguistas y de los presos dentro de Zona 7 es alarmante. Una de las manifestantes tuvo que abandonar el ayuno por problemas de tensión arterial, y un médico que las asiste explicó que ha solicitado sin éxito autorización para atender a los internos.
Yessy Orozco, hija y hermana de dos detenidos, denunció que los funcionarios niegan el ingreso de personal de salud, argumentando la falta de autorización judicial.
El Comité por la Libertad de los Presos Políticos (CLIPP) advirtió que impedir la atención médica o el acceso a sueros hidratantes pone en grave riesgo la vida e integridad de las personas en huelga, recordando antecedentes fatales por falta de asistencia.
Familiares de los detenidos aseguran que un grupo de presos en el interior del centro también realiza una huelga de hambre desde el viernes, lo que agrava la preocupación por su estado físico. La organización Clipp denunció además que la policía impide el ingreso de sueros hidratantes y no ofrece explicaciones, sumando esta prohibición a la negativa de atención médica para los huelguistas.
La protesta de los familiares se produce en un contexto de tensión política y promesas incumplidas. El proceso de excarcelaciones y la discusión de la amnistía fueron anunciados tras la caída de Nicolás Maduro y la asunción de Delcy Rodríguez como jefa del régimen chavista, en medio de presiones internacionales, especialmente de Estados Unidos. Sin embargo, los familiares sostienen que el ritmo de liberaciones es lento y que la situación de los presos políticos continúa siendo crítica.
La Plataforma Unitaria Democrática, principal fuerza opositora, expresó su respaldo a las manifestantes y exigió la liberación “plena, inmediata y sin condiciones” de todos los presos políticos.
“No puede haber reconciliación ni justicia mientras persista la persecución y el encarcelamiento por razones políticas. ¡Ya basta de tanto sufrimiento! Venezuela merece libertad y dignidad”, afirmó en un comunicado.
En las últimas horas, la tensión creció frente al comando policial tras la difusión de un video donde un funcionario tilda la huelga de “show” y acusa a las mujeres de estar “cometiendo un delito”, pese a que la Constitución garantiza el derecho a la protesta pacífica.
Las familias y organizaciones de derechos humanos insisten en la urgencia de medidas humanitarias y el cese de la represión para quienes solo buscan la libertad de sus seres queridos.
(Con información de EFE y AFP)
Gente,descanso,campamento,colchones,sombrilla,ocio,manifestación,exterior,reposo,espera
POLITICA1 día agoUno de los jefes de la CGT adelantó que convocarán a un paro general por la reforma laboral: “Trabajaremos para que sea una gran huelga”
POLITICA2 días agoEfecto Santa Fe: policías y penitenciarios de Río Negro rechazaron un aumento en cuotas y amenazan con acampar por tiempo indeterminado en Viedma
POLITICA2 días agoReforma laboral: Milei quiere aprobarla sin cambios en Diputados, pero la oposición busca corregirla


















