INTERNACIONAL
Ser república es cosa seria: el caso Venezuela

En la antigüedad, bastante después y hasta en el presente, la metodología para disciplinarnos como seres con virtudes y defectos, demanda analizar cuáles han sido “las regulaciones”, derivadas por acuerdos de nosotros mismos o determinadas, impuestas y acomodadas por terceros, en algunos casos como “individualidades” y en otros en “comanditas”. La tarea inquietante, puesto que se ha percibido que tanto en uno como en otro supuesto, siempre ha habido “un caudillo” y Dios quiera que así no suceda en el tiempo por venir, aunque el cálculo de probabilidades, alimentado por lo que históricamente ha acontecido, pareciera inclinarse por lo opuesto. Ha de pensarse, por tanto, comedidamente, pues “la sistemática caudillista” se esconde, pero no desaparece.
Al “caudillo” suele concebírsele como “Jefe absoluto, dictador político y, usualmente, militar”. Deriva del latín Capitellium que castellanizado equivale a “cabecilla” con las variables de “político, militar o ideológico”. Ese sustantivo es, aunque parezca un invento, el que nos ha acompañado desde bastante lejos hasta el presente. Pero tengamos en cuenta, también, a efectos de entender a “la dupla” el significado del adjetivo “comandita” para referirnos a la “persona que acompaña a otra, séquito, comparsa, congregación, cofradía y “junta”. Esta última, como harto conocido, la que más nos ha gustado, algo mágico con “la propiedad de curar a todos los males”, y que ha servido, como un derivado para la fábrica, con asombrosa rapidez, de regímenes normativos derivados de nuestro vicio ad-infinitud para elaborarlos, al igual, que reformarlos y hasta sustituirlos. Hay bastantes evidencias, por consiguiente, para afirmar que la ecuación “caudillo y comandita” no nos ha sido del todo beneficiosa.
El caudillismo, más bien, ha dejado huellas recónditas en los países que parecieran haber pasado por las marqueterías para ser “repúblicas”, pues, quienes han presumido de ebanistas han actuado asistidos por “la ecuación caudillista y comanditaria” y en muy contados casos por serias intenciones. Los ebanistas, cuesta negarlo, no han sabido qué hacer con la madera. Las prédicas, numerosas, por cierto, se han desenvuelto en una especie de tipología posibilitadora de la consigna ¡arbitraremos una república real, beneficiosa, justa y necesaria!, las cuales han constituido un espejismo, estimulando a reacciones que suelen generarse con posterioridad, en aras de restablecer lo descompuesto y para que nos salvemos, por lo menos, algunos, del “cataclismo”. Las tentativas, tanto en lo relacionado a las expuestas, como a las iniciativas para cambiarlas, tengamos en cuenta que han sido tantas que alteran la confianza de los pueblos, hasta el extremo de que más de uno pierde la esperanza.
Venezuela, como casi toda América Latina, no ha escapado del esquema, por el contrario, ha sido mártir para su mala suerte de “la ecuación” y, por consiguiente, de una complejidad de experimentos para hacerlas realidad, pero, para nuestra mala estrella, los hechos revelan que no nos ha ido bien, generándose por el contrario diatribas insalvables entre unos y otros. En criterio de muchos se ha morado por décadas en una especie de “caterva”, para el diccionario “multitud de personas o cosas consideradas como conjunto desordenado”. Es duro decirlo y mucho más cuando cualquiera que sea el libro que se abra se pone de relieve la posición geográfica de Venezuela en América Latina, con posibilidades de transporte marítimo, aéreo y terrestre. Y, adicionalmente, que cuenta con un excelente capital humano y tiene ventajas de costos competitivas con respecto a la región. No pareciera, por consiguiente, una ofensa a la Patria preguntarse ¿Qué ha sucedido y cuáles las razones?
El fenómeno, como se escribe, es más que común en toda América Latina, calificable, inclusive, como un “maremágnum”, para los diccionarios “abundancia, grandeza o confusión”, pero, también, “muchedumbre confusa de personas o cosas”. Así pareciera calificable más de un capítulo de nuestra historia. Producto de sus propios desengaños. Los países suramericanos de hoy, es inocultable, no están preñados de satisfacciones y tanto en el contexto interno, como en el internacional. Pero, además, la barriga de la preñez, si alguien dijera que la percibe llena de bonanza, más de uno le refutaría argumentando, en chercha, la poca competencia del ginecólogo.
Un análisis objetivo en lo referente al caso venezolano conlleva a una diversidad de ciclos, no ausentes de manifestaciones anárquicas que refleja como que portáramos en los tuétanos una inclinación a rechazar a los buenos pocos momentos, abrazando a los inadecuados, premisa que más de uno toma en cuenta a fin de cuestionar nuestra independencia de España. ¿Habremos gerenciado bien la libertad ganada? No deja de ser una interrogante difícil si tomáramos en cuenta cómo estábamos y estamos.
En un trabajo de investigación titulado “Nuevos significados de la democracia que a partir de 1999 se pretende construir en Venezuela”, de Ingrid Karina Núñez y Nila Leal González, profesoras de la Universidad del Zulia, se acota que “la democracia” propuesta por Hugo Chávez, electo Primer Magistrado el 2 de febrero de 1999, se fundamentó en la legitimidad y conveniencia de los venezolanos, para participar, directa o indirectamente, como titulares de la soberanía, tanto en la elaboración, como en el cumplimiento de las providencias de los poderes públicos en aras del mejoramiento de su calidad de vida. Los valores democráticos fundamentales de la Carta Magna aprobada durante esa referida magistratura y que orientarían la participación ciudadana serían: 1. “La igualdad, 2. La solidaridad, 3. La no discriminación y 4. El bien colectivo”. Este camino conduce a las académicas a calificar al régimen constitucional como “democracia participativa”, camino para la real injerencia del pueblo, titular de la soberanía, llamado a hacer realidad un sistema de gobierno que permita a aquel su aporte y aquiescencia en la deliberación, la toma de decisiones y el control de la gestión pública. En definitiva, la formulación, evaluación y vigilancia de las políticas públicas. En el trabajo se puntualiza que el pueblo no ha de limitarse a la elección de los legisladores, gobernantes y jueces. A pesar de todas las circunstancias descritas y los obstáculos que las dificultan, las profesoras reiteran de que “a partir del orden constitucional del 99 en Venezuela se construirá un nuevo sujeto para viabilizar sus demandas a través de las organizaciones sociales, en su criterio, una derivación de la participación ciudadana». A las investigadoras ha de felicitárseles, pero advirtiéndoseles que en la edificación de las repúblicas la dicotomía entre “teoricismo y realismo” no debe dejarse de lado.
Es igualmente valedero plantear a las académicas que leamos el Preámbulo de la Constitución de la denominada Quinta República: “El pueblo de Venezuela… con el fin supremo de refundar la República para establecer una sociedad democrática, participativa y protagónica, multiétnica y pluricultural en un Estado de justicia, federal y descentralizado, que consolide los valores de la libertad, la independencia, la paz, la solidaridad, el bien común, la integridad territorial, la convivencia y el imperio de la ley para esta y las futuras generaciones; asegure el derecho a la vida, al trabajo, a la cultura, a la educación, a la justicia social y a la igualdad sin discriminación ni subordinación alguna; promueva la cooperación pacífica entre las naciones e impulse y consolide la integración latinoamericana de acuerdo con el principio de no intervención y autodeterminación de los pueblos, la garantía universal e indivisible de los derechos humanos, la democratización de la sociedad internacional, el desarme nuclear, el equilibrio ecológico y los bienes jurídicos ambientales como patrimonio común e irrenunciable de la humanidad”. No otra conclusión pudiera ofrecerse, que la de muy poco del abigarrado constituyente revolucionario se haya logrado. Un consejo pudiera ser el de que “las repúblicas pueden edificarse sin lenguajes rimbombantes”.
En el excelente libro del doctor Tomás Polanco “José Antonio Páez Fundador de la República”, el destacado académico plantea que Venezuela a partir de 1811 inicia su recorrido como un Estado independiente y soberano, el cual por los cambios políticos y la guerra de la independencia fue de variada y difícil sobrevivencia. En 1830, bajo la autoridad de José Antonio Páez nació la República en su forma y con las características que posee. Por esta razón, concluye el profesor, no puede vacilarse en atribuir a Páez el carácter de creador de Venezuela. Para el profesor Rafael Arraiz Lucca la mejor bibliografía con respecto a Páez es la de Polanco.
Se escribe que desde la fundación de Venezuela como república se ha experimentado “un largo y complejo periplo en el cual pareciera que todo ha acontecido. Y la república como que se hubiese extraviado, por no decir, perdido”. Es en 1860, en el primer acto electoral de la historia republicana, cuando se efectúa por primera vez una elección, mediante votación directa y secreta, para elegir el Primer Magistrado, resultando que han sido hasta hoy 48 los presidentes que han gobernado el país. Una consideración especial ha de tener el gobierno presidido por Rómulo Gallegos, por constituir un paso determinante en la consolidación de una democracia, derrocada por el penúltimo “golpe de estado” venezolano. Evidencia, una más, de nuestra incerteza con respecto a ser república. En honor a la verdad, no puede desconocerse, sin embargo, que para 1948, cuando derrocan al novelista, los venezolanos ya habíamos entendido mejor lo que era la democracia y cuáles sus beneficios. Evidencia es que después de una década de dictadura la voluntad democrática renace con la presidencia de Rómulo Betancourt electo Primer Magistrado en 1958.
Pero, también, ha de admitirse que tanto la independencia como el autogobernarse son temas difíciles. En Argentina, país que llegó a ser tanto la primera economía como el granero más grande del mundo, después de la ruina generada por los mismos “pibes” enredados en el denominado “peronismo”, desastrosa concreción de “un populismo a mansalva”, surge el partido “La Libertad Avanza” y la escogencia de Javier Milei como primer Magistrado, hoy enredado entre la denominada “libertad de mercado” y “la motosierra” que exhibiera en la campaña electoral con una determinante necesidad de por lo menos “un motor nuevo”.
El escepticismo, para la lingüística, “doctrina que consiste en afirmar que 1. La verdad no existe o 2. Que, si existe, el ser humano es incapaz de conocerla”, nos lleva a preguntarnos: ¿Será acaso el enemigo que nos conduce al pesimismo o el “pana” a la realidad? La respuesta pareciera encontrársele en el libro “La rebelión en la Granja”, de George Orwell, con respecto al cual el escritor Jesús Carrasco expresa que el británico nos dejó un texto que se lee como una advertencia contra cualquier totalitarismo y como una defensa de la independencia, de la inteligencia y sobre todo de la humanidad. Copiando a Carrasco “El hecho de que, como ciudadanos, asistamos cada día a similares estrategias en política explicaría, por sí solo, la vigencia del libro. Donde ponía “celebraremos siempre elecciones primarias porque somos demócratas”, ahora dice “elegiremos a quien le convenga al líder del partido porque eso es lo mejor para todos”. En este sentido y habiendo descrito de un modo tan preciso el recorrido que de principio a fin sigue cualquier totalitarismo, el libro funciona hoy como una advertencia, igual que en 1945 y que, posiblemente, en 2025. Estos son los signos que anteceden al dominio: tened cuidado, parece decirnos Orwell. “Y esos símbolos, basta con levantar un poco la vista y observar, proliferan hoy por todos los rincones del globo como una señal de lo que puede venir a continuación”.
Finalicemos teniendo presente que este ensayo trae a colación el significado de palabras que en él se mencionan, entre otras, “maremagno”: desorden, confusión, alboroto, barullo, lío, jaleo, follón, desorganización, morondanga, burundanga, pero, adicionalmente, “caudillo” (en latín: capitellium, «cabecilla»), un término empleado para referirse a un “líder” (político, militar o ideológico). Aunque en un sentido más amplio, como leemos, se utiliza, también, para cualquier persona que haga de guía de otras en cualquier terreno. Finalmente se agrega que el uso que se le ha dado a la palabra caudillo ha sido por su determinante connotación política, evidencia de lo cual es “el Collage” con algunos de ellos en nuestro continente: Vicente Guerrero, México, Bernardo O’Higgins, Chile, Manuel Dorrego, Argentina, José Martí, Cuba, Gabriel García Moreno, Ecuador y Agustín Gamarra, Perú.
A los venezolanos, entre quienes afortunadamente estamos incluidos, se nos mira con tristeza por la confrontación de una de las etapas más críticas de nuestra historia, resultando no muy cuestionable si sabemos quiénes somos. ¿Seremos república? difícil la respuesta. Y hasta complejo ver al mar Caribe, que tanto amamos, entre barcos, aviones de guerra y de fusiles, todos de la denominada “nueva generación”. Pero, adicionalmente, lo que no es tontería, colocados por la “Primera Potencia Mundial”.
Permítasenos advertir que este ensayo es una versión más amplia del publicado la semana pasada bajo el título “La independencia y sus derivaciones”. Los agregados ha de manifestarse que no obvian para reiterar nuestros lamentos por no haber alcanzado “Una Patria Grande”.
@LuisBGuerra
gente,manifestaciones contra los resultados electorales en venezuela,multitud,oposición,políticos,protesta
INTERNACIONAL
El PP ganó en Aragón pero no logró la mayoría para evitar un pacto con el sorprendente Vox y el PSOE se hunde en las elecciones regionales de España

Vox no para de crecer
La España vaciada
Jugada del PP
En clave nacional
Aragón se aleja del progresismo
INTERNACIONAL
En el desmontaje de la dictadura de Venezuela, el concepto de amnistía debe ser nulidad de acusaciones que violan derechos humanos

La suplantación del “estado de derecho” por “leyes infames” que son normas del socialismo del siglo 21 que violan derechos humanos, es la base del “terrorismo de Estado” institucionalizado con fiscales sicarios y jueces verdugos en Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia. En el desmontaje de la dictadura/narcoestado en Venezuela urge la liberación de presos y exiliados políticos víctimas de ese sistema, lo que impone la necesidad de ampliar el concepto de amnistía otorgándole como la “nulidad de toda acusación, acción, procedimiento o juicio que viole los derechos humanos”.
La palabra amnistía proviene “del griego amnestia que significa olvido o perdón” y se define como “el perdón de cierto tipo de delitos, que extingue la responsabilidad de sus autores”. Las Naciones Unidas la apunta como “un instrumento jurídico que tiene por efecto la posibilidad de impedir en un periodo de tiempo el enjuiciamiento penal y, en algunos casos, las acciones civiles contra ciertas personas o categorías de personas con respecto a una conducta criminal especifica cometida antes de la aprobación de la amnistía, o bien, la anulación retrospectiva de la responsabilidad jurídica anteriormente determinada”.
El Diccionario Enciclopédico de Derecho enseña que se entiende por “amnistía un acto del Poder soberano que cubre con el velo del olvido las infracciones penales de cierta clase, dando por conclusos los procesos comenzados, declarando que no deben iniciarse los pendientes o bien declarando automáticamente cumplidas las condenas pronunciadas o en vías de cumplimiento”.
De donde se estudie, la amnistía hoy es una institución para olvidar o de cualquier forma perdonar a quienes han cometido delitos. En el concepto actual la condición imprescindible o sine qua non para conceder o beneficiarse con una amnistía es la comisión de delito, y su otorgamiento o aplicación es la aceptación expresa o tácita de que se han perpetrado delitos que se deben olvidar, perdonar o de cualquier forma ya no sancionar. Hoy no se da amnistía a inocentes.
El problema de aplicar tal cual la institución jurídica de la amnistía a los presos, perseguidos y exiliados políticos por las dictaduras del socialismo del siglo 21 o castrochavismo radica en se estaría otorgando perdón a las víctimas acusadas falsamente y sometidas a tipificaciones y procedimientos de leyes infames, con la agravante de que quienes se lo otorgan son los criminales, los violadores de derechos humanos.
Es el mundo al revés, las víctimas son perdonadas por delitos que no cometieron pero que terminan aceptando, y los delincuentes, los violadores de derechos humanos, son los que perdonan asegurándose impunidad, porque esa acepción de amnistía empieza por legitimar tipificaciones, acusaciones, procesos y atropellos sin cuya aceptación no es posible el perdón, el olvido o la amnistía.
Pretender desmontar un sistema narcoterrorista con el tipo de amnistía vigente es solamente jugar en la cancha del crimen organizado, bajo sus reglas y en su beneficio, pero como la liberación incondicional de presos, exiliados y perseguidos políticos es urgente, lo que corresponde —si se quiere seguir usando el termino amnistía— es ampliar el concepto con la inequívoca acepción de para la situación actual de Venezuela y de acuerdo a los datos de la realidad objetiva, “la amnistía no es perdón ni olvido de delitos (que no se cometieron) y que representa la nulidad de toda acusación, acción, procedimiento o juicio que se haya iniciado, se tramite o se haya sentenciado violando los derechos humanos”.
El nuevo alcance o definición de amnistía para las víctimas del socialismo del siglo 21 está destinado a no aceptar acusaciones, delitos o estigmas que son parte de la narrativa de asesinato de la reputación y fundamento del terrorismo de Estado implantado en Venezuela, Cuba, Nicaragua y Bolivia, liberando a las víctimas, pero sin dar impunidad a los victimarios.
Un aspecto adicional es el de las reparaciones por daños morales, económicos y personales a que tienen derecho las víctimas hoy excarceladas, presas, exiliadas o perseguidas. Si se formula la amnistía como perdón y olvido y no como nulidad de acciones abusivas y delictivas en su contra, nadie tendrá derecho a reclamo alguno y los victimarios, verdugos, sicarios, torturadores, carceleros y todos los miembros de la cadena criminal podrán quedar impunes penal y civilmente. La amnistía como perdón u olvido y no como nulidad es certificado de que los mafiosos de la dictadura/narcoestado actuaron legalmente.
El derecho es dinámico y su formulación obedece a los cambios que se producen con circunstancias, tiempos, realidades y fenómenos sociales. Eso es exactamente lo que ahora sucede con la necesidad de cesar dictaduras narcoterroristas usando sus propios operadores y mecanismos, por lo que la exacta definición y ampliación de conceptos -en este caso el de amnistía- resultan imprescindibles para no caer en la trampa del continuismo y la impunidad.
*Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy
Domestic,Politics,South America / Central America,Government / Politics
INTERNACIONAL
Cuba le comunicó a las aerolíneas que en 24 horas se queda sin combustible para aviones

El Gobierno cubano advirtió a las aerolíneas internacionales que operan en la isla que a partir de este lunes el país se queda sin combustible para aviación debido al asedio petrolero de Estados Unidos.
Por el momento las aerolíneas afectadas -principalmente estadounidenses, españolas, panameñas y mexicanas– no han comunicado públicamente cómo van a afrontar esta situación, que podría generar alteraciones en rutas, frecuencias y horarios, al menos en el corto plazo.
No obstante, este hecho no es nuevo en Cuba. En situación similares previas -tanto en el período especial en los años 90 como en cuellos de botella momentáneos en los últimos meses- las aerolíneas habían salvado el problema reacomodando sus rutas con paradas extra para repostar en México o República Dominicana.
Fuentes del sector confirmaron este domingo el anuncio del régimen castrista a la agencia de noticias EFE. La mayoría de vuelos que conectan la isla con el exterior cubren rutas a Florida, en Estados Unidos (Miami, Tampa, Fort Lauderdale), España (Madrid), Panamá (Ciudad de Panamá) y México (Ciudad de México, Mérida, Cancún), aunque Cuba también tiene conexiones regulares con Bogotá (Colombia), Santo Domingo (República Dominicana) y Caracas (Venezuela).
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó el pasado 29 de enero una orden presidencial que amenazaba con aranceles a aquellos países que suministrasen petróleo a Cuba, tras alegar que la isla era un peligro de seguridad nacional para su país.
Cuba, que produce apenas un tercio de sus necesidades energéticas, anunció esta semana un duro plan de emergencia para tratar de subsistir sin importaciones de crudo y derivados que incluía el fin de la venta de diésel, la reducción de los horarios de hospitales y oficinas estatales y el cierre de algunos hoteles.
El sábado el gobierno empezó a cerrar algunos hoteles de la isla y a trasladar a los turistas a otras instalaciones como parte del paquete de medidas adoptado ante el asedio petrolero de Estados Unidos, confirmaron fuentes del sector.
El viceprimer ministro Oscar Pérez-Oliva Fraga aseguró el viernes en la televisión estatal que «se ha diseñado un plan en el turismo para reducir los consumos energéticos, compactar las instalaciones turísticas, y aprovechar la temporada alta que está transcurriendo en estos momentos en nuestro país».
El también titular del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera no especificó detalles sobre esta «compactación» de la infraestructura turística, pero las fuentes -que prefirieron el anonimato- adelantaron a la agencia EFE que desde el viernes se están cerrando hoteles y reubicando a los turistas internacionales en otros centros.
Esto afecta principalmente a algunas instalaciones turísticas ubicadas en el balneario de Varadero (oeste) y de los cayos del norte de la isla.
Entre las principales cadenas hoteleras que operan en Cuba están las españolas Meliá e Iberostar, y la canadiense Blue Diamond, entre otras.
México envía ayuda humanitaria mientras negocia la posibilidad de mandar petróleo
En tanto, el gobierno de México informó este domingo el envío de más de 814 toneladas de víveres destinados a la población de Cuba a bordo de dos buques de la Marina armada que zarparon del puerto de Veracruz.
El envío de ayuda por parte del gobierno de la presidenta izquierdista Claudia Sheinbaum ocurre mientras México sigue negociando una eventual entrega de petróleo a la isla sin ser sancionado por Estados Unidos, que amenazó con imponer aranceles al país que le suministre hidrocarburos.
Los víveres, que fueron embarcados desde temprano en el puerto de Veracruz (este), incluyen entre otros, leche líquida y en polvo, productos cárnicos, galletas, frijol, arroz y artículos de higiene personal, la mayor parte de ellos en el buque Papalopan (536 toneladas) y el resto en el Isla Holbox.
«Informamos que aún quedan más de 1.500 toneladas de leche en polvo y frijol pendientes de ser enviadas», agregó la Cancillería en el comunicado.
Cuba enfrenta una profunda crisis agudizada por la suspensión de abastecimiento de crudo desde Venezuela, tras la caída del mandatario de ese país, Nicolás Maduro, en una intervención de fuerzas estadounidenses el 3 de enero.
Las ventas de petróleo y derivados de México a Cuba sumaron 496 millones de dólares en 2025, menos de 1% de la producción de la petrolera estatal mexicana Pemex, informó la propia empresa la semana pasada.
ECONOMIA3 días ago¿La revancha de Don Chatarrín?: acuerdo Trump-Milei puede favorecer a Rocca ante el avance asiático
CHIMENTOS2 días agoNatalie Weber contó toda la verdad del coqueteo de Sabrina Rojas a Mauro Icardi en un boliche: “Yo sé lo que pasó esa noche y te puedo decir que Sabrina no fue”
INTERNACIONAL3 días agoTop fiery moments as Democrats clash with Treasury Secretary Bessent in chaotic Hill hearings























