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Trump dijo que Estados Unidos decidirá qué compañías petroleras pueden operar en Venezuela: el fuerte mensaje público que les dejó

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Donald Trump concretó este viernes la anunciada reunión con ejecutivos de grandes empresas petroleras para avanzar con el plan de inversiones destinadas a ese sector económico en Venezuela. Los recibió en la Casa Blanca, donde dejó en claro que será Estados Unidos el que decidirá cuáles podrán operar en Caracas y les mandó un fuerte mensaje delante de las cámaras: «Si no quieren entrar, avísenme, que hay otras 25 compañías esperando».

Además, el presidente de EE.UU. afirmó que están abiertos a hacer negocios con China y Venezuela.

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El presidente se reunió en el Salón Este con unos veinte directivos de las principales petroleras mundiales para discutir la reconstrucción de la industria en Venezuela. El gobierno está presionando para que las empresas empiecen a hacer inversiones en Venezuela lo más rápido posible.

«Vamos a tomar la decisión de qué empresas petroleras van a entrar -a cuáles vamos a permitir que entren- y llegaremos a un acuerdo con ellas. Probablemente lo haremos hoy o muy pronto», les advirtió a los directivos.

También les aclaró: «Ustedes están tratando directamente con nosotros, no están tratando con Venezuela o no queremos que traten con Venezuela».

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Donald Trump y JD Vance encabezaron la reunión con las petroleras en la Casa Blanca. Foto EFE

Trump estimó que se necesitará una inversión de al menos US$ 100 mil millones para volver a poner en funcionamiento una industria jaqueada por décadas de falta de inversión han repercutido sobre la infraestructura y limitado la capacidad de producción. Sin embargo, el mandatario se encargó de resaltar que los fondos deberán provenir del sector privado y no del gobierno federal, como se especuló inicialmente.

«Si llegamos a un acuerdo, van a estar ahí [en Venezuela] por mucho tiempo. Si no llegamos a un acuerdo, no van a estar ahí en absoluto», advirtió Trump.

No fue el único ultimátum que le dio a las petroleras: «Si no quieren entrar [en el petróleo venezolano], solo díganmelo, porque tengo a 25 personas que no están aquí hoy y que están dispuestas a ocupar su lugar», se jactó.

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Ross Perot Jr., de HKN Energy; Wael Sawan, CEO de Shell (izquierda) y Claudio Descalzi (CEO de Eni). Foto APRoss Perot Jr., de HKN Energy; Wael Sawan, CEO de Shell (izquierda) y Claudio Descalzi (CEO de Eni). Foto AP

De hecho, varias compañías quedaron afuera de la reunión, ya que la convocatoria sobrepasó la capacidad del Salón Este, un asunto por el que Trump volvió a promocionar su proyecto de ballroom en la Casa Blanca.

Trump informó que el secretario de Energía, Chris Wright, y el secretario del Interior, Doug Burgum, se estarán reuniendo con ellas en el curso de la próxima semana.

También se refirió al posible involucramiento comercial de China y Rusia. «Estamos abiertos a hacer negocios. China puede comprarnos todo el petróleo que quiera, allí (en Venezuela) o en Estados Unidos. Rusia puede obtener de nosotros todo el petróleo que necesiten», manifestó.

Matt Sheehy, presidente y CEO de Tallgrass Energy, habla con Harold Hamm, presidente de Continental Resources. Sentados, Maryann Mannon, presidente de Marathon Petroleum, y Josu Jon Imaz, CEO de Repsol. Foto APMatt Sheehy, presidente y CEO de Tallgrass Energy, habla con Harold Hamm, presidente de Continental Resources. Sentados, Maryann Mannon, presidente de Marathon Petroleum, y Josu Jon Imaz, CEO de Repsol. Foto AP

Al respecto, defendió que su Administración tome control de las ventas de petróleo del país suramericano, porque de lo contrario «Moscú y Beijing lo hubieran hecho primero».

En su mensaje a los gigantes petroleros, Trump prometió «total seguridad, total protección» para operar en Venezuela, aunque no ahondó en detalles sobre si eso implicaría, por ejemplo, el despliegue de tropas. «Ustedes están tratando directamente con nosotros, no están tratando con Venezuela, o no queremos que traten con Venezuela«, agregó.

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La cautela de los ejecutivos petroleros y el CEO que habló de una Venezuela «ininvertible»

Algunos de los ejecutivos que participaron de la reunión fueron Mark Nelson, vicepresidente de Chevron -la única gran petrolera que sigue operando en Venezuela-; el CEO de Exxon, Darren Woods; el de ConocoPhillips, Ryan Lance; y Harold Hamm, fundador de Continental Resources. Del lado del gobierno norteamericano, estuvieron el vicepresidente J.D. Vance; el secretario de Estado, Marco Rubio; la jefa de Gabinete, Susie Wiles; Wright y Burgum.

Un pozo petrolero operado por la petrolera estatal venezolana PDVSA, en el cinturón petrolero del Orinoco. Foto: Reuters/ Carlos García Rawlins.Un pozo petrolero operado por la petrolera estatal venezolana PDVSA, en el cinturón petrolero del Orinoco. Foto: Reuters/ Carlos García Rawlins.

A pesar de la presión de la Casa Blanca, las compañías se han mostrado hasta ahora cautelosas: quieren asegurarse de que hay un gobierno estable, que se respeta el estado de derecho y que pueden confiar en que Washington apoyará su presencia en Venezuela incluso después de que Trump deje el cargo, le dijo a Reuters una fuente al tanto del tema. Aunque los productores de crudo tienen intereses a largo plazo en Venezuela, no están dispuestos a realizar inversiones basándose solamente en la salida de Nicolás Maduro.

De hecho, algunos representantes de la industria han expresado su preocupación por que asistir a la reunión pueda hacerlos parecer participantes dispuestos a aprovechar de manera oportunista y despiadada el crudo de Venezuela, según le dijeron algunas fuentes a Bloomberg.

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Darern Woods, CEO de ExxonMobil, fue el más cauteloso al hablar de inversiones en Venezuela. Foto EFEDarern Woods, CEO de ExxonMobil, fue el más cauteloso al hablar de inversiones en Venezuela. Foto EFE

Más allá de que Trump quiera enmarcar a Venezuela como una «oportunidad» los ejecutivos siguen mostrando una gran reticencia a invertir en el corto plazo. Pero al mismo tiempo deben evitar desairar al presidente, que los está presionando para que se comprometan rápidamente a realizar nuevas inversiones.

«Las inversiones que hacemos abarcan décadas y décadas, por lo que no abordamos ninguna oportunidad con una mentalidad a corto plazo», afirmó Woods, CEO de Exxon durante la reunión. «Tenemos una larga historia en Venezuela. Confiscaron nuestros activos dos veces, así que, como se pueden imaginar, volver a entrar por tercera vez requeriría cambios bastante significativos con respecto a lo que hemos visto históricamente y a la situación actual», agregó.

«Si nos fijamos en los contratos y marcos legales y comerciales que existen hoy en día en Venezuela, es ‘ininvertible‘», señaló Woods, que usó la palabra en inglés «uninvestable«. Dijo que estaban dispuestos a enviar un equipo técnico «en las próximas semanas» para evaluar el estado actual de los activos. Para ello necesitarán la invitación de las autoridades venezolanas y las garantías de seguridad adecuadas.

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North Korea executed teens for listening to K-pop, watching ‘Squid Game’: report

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North Korean authorities executed teenagers for watching the South Korean television series «Squid Game» and listening to K-pop, human rights researchers announced in early February.

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Amnesty International cited testimony from an escapee with family ties in Yanggang Province who said people, including schoolchildren, were executed for specifically watching the popular survival drama series.

It also separately documented accounts of forced labor sentences and public humiliation for consuming South Korean media elsewhere in the country, particularly for those without money or political connections.

«Usually when high school students are caught, if their family has money, they just get warnings,» said Kim Joonsik, 28, who was caught watching South Korean dramas three times before leaving the country in 2019.

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WATCHDOG HIGHLIGHTS NATIONS WHERE CHRISTIANS FACE PERSECUTION AROUND THE GLOBE

A leaflet containing a U.S. dollar bill beneath USB drives loaded with K-pop music is seen during an interview with North Korean defector Park Sang-hak in Seoul, South Korea, on June 25, 2024. (Anthony Wallace/AFP via Getty Images)

«I didn’t receive legal punishment because we had connections,» he told Amnesty International in an interview.

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NORTH KOREA MISSILE LAUNCH THAT PUT SOUTH KOREA, JAPAN ON HIGH ALERT ENDS IN FAILURE

Joonsik said three of his sisters’ high school friends were given multi-year labor camp sentences in the late 2010s after being caught watching South Korean dramas, a punishment he said reflected their families’ inability to pay bribes.

«The authorities criminalize access to information in violation of international law, then allow officials to profit off those fearing punishment. This is repression layered with corruption, and it most devastates those without wealth or connections,» said Sarah Brooks, Amnesty International’s deputy regional director.

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Uniformed singers perform onstage during a diplomatic concert in Pyongyang.

Members of the North Korean Military Choir sing a Russian song during a concert following Russian–North Korean talks in Pyongyang, North Korea, on June 19, 2024. (Contributor/Getty Images)

RUSSIA’S TURN TO NORTH KOREA FOR MUCH-NEEDED AMMO A ‘LAST RESORT’ IN UKRAINE CONFLICT: ‘HITTING THE DREGS’

«This government’s fear of information has effectively placed the entire population in an ideological cage, suffocating their access to the views and thoughts of other human beings,» she added. «People who strive to learn more about the world outside North Korea, or seek simple entertainment from overseas, face the harshest of punishments.»

K-pop fans gather inside a large venue for a music convention.

Fans of Korean pop music attend the KCON convention in Newark, New Jersey, on June 23, 2018. (Stephanie Keith/Getty Images)

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Several defectors told the human rights organization that they were required to witness public executions while still in school, describing the practice as a form of state-mandated indoctrination designed to deter exposure to foreign culture.

«When we were 16, 17, in middle school, they took us to executions and showed us everything,» said Kim Eunju, 40. «People were executed for watching or distributing South Korean media. It’s ideological education: if you watch, this happens to you too.»

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Las memorias feroces y sin épica de la danesa Tove Ditlevsen: miseria, desenfreno, literatura y adicciones

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Tove Ditlevsen fue célebre en Dinamarca y el reconocimiento internacional llegó hace unos años, con la traducción de sus libros. La crítica de su tiempo consideraba menores los temas de su literatura.

Advertencia al lector: lo que sigue es un artículo escrito bajo el influjo de una lectura inesperada y deslumbrante. Cada tanto sucede que cuesta salir de un libro aunque hayamos llegado al final. Hay algo en los personajes que nos acompañaron, en la propia escritura o en los hechos que se narran que no terminan de irse de nuestro lado. Cada tanto sucede que es todo eso junto –los personajes, la escritura, los hechos–, que no nos abandona ni nos permite leer otra cosa. Precisamente ahí estoy, a la espera de que se apague el calor de la lectura para poder ingresar a otro universo. Es desde ese pasaje, y todavía conmovida, que escribo lo que sigue.

Tove Ditlevsen (19917-1976) era una criatura cuando supo que lo único que le interesaba en la vida era la literatura. Quería leer y quería escribir pero para eso necesitaba espacio y silencio y en el miserable departamento en el que vivía no había nunca ni silencio ni espacio. Durante sus primeros años durmió con sus padres, en la misma habitación. Solo escapaba de la opresión por las noches, cuando se sentaba en el alféizar y miraba por la ventana hacia el cielo, por encima las calles mugrientas de Vesterbro, la zona roja de Copenhague. Cuando su hermano cumplió los 18 y huyó de casa, ella pasó a ocupar el sofá de la sala a la hora de dormir: perdió la ventana pero ganó intimidad algunas horas. Entonces comenzó a registrar por escrito lo que ocurría a su alrededor y también lo que le pasaba a ella misma, una mujer extremadamente sensible, adelantada a su tiempo y con ambiciones definitivamente por fuera de su clase.

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El drama fue siempre parte de su historia y también de su escritura. Su primer poema narraba en verso el duelo de una mujer por la muerte de su hijito. Cuando murió, o mejor, cuando eligió morir, tenía 58 años y era una celebridad en Dinamarca, con treinta libros publicados entre poemarios, novelas, cuentos, memorias y relatos infantiles. Además, había escrito columnas en periódicos, por lo que todos en su país la conocían, sobre todo las mujeres.

Durante décadas Ditlevsen fue una escritora clave para generaciones de lectoras danesas pero su centralidad no atenuaba la incomodidad que provocaba su literatura. El canon de la época no estaba en condiciones de procesar una obra producida a partir de la vida doméstica, el matrimonio, la maternidad, la dependencia emocional y química y el deseo de escribir como tabla de salvación, todos temas considerados menores. Era, claro, una época que no podía procesar una literatura escrita por la mayoría de las mujeres.

"Trilogía de Copenhague", de Tove
«Trilogía de Copenhague», de Tove Ditlevsen, fue traducido al español por Seix Barral.

Tove Irma Margit Ditlevsen nació en Copenhague en 1917 y se suicidó en 1976. Aunque practicó todos los géneros (incluso los textos a pedido para ser leídos en eventos y ocasiones especiales, habilidad que explotaron todos sus superiores en los trabajos precarios que emprendió para sobrevivir), son sus memorias las que, a partir de la traducción al inglés y luego al español en los últimos años, le dieron a su nombre trascendencia en todo el mundo. Esas memorias fueron pensadas como tres libros diferentes, Infancia, Juventud y Dependencia, que fueron publicados entre 1967 y 1971.

Décadas después, hubo un editor que advirtió que los textos componían un relato único: la historia de una niña criada en la pobreza y con una madre fría y calculadora; la de una joven que se niega a cumplir el destino miserable que se avizora y quiere escribir pese a que “las chicas no escriben poesía”, como le repite su padre, un fogonero socialista; y la de una mujer adulta atrapada en matrimonios complicados, una maternidad asfixiante y, sobre todo, adicciones peligrosas que la borran del mundo cada vez por más tiempo. Fue ese editor visionario el que decidió reunir en inglés las memorias en un solo libro, el audaz y apabullante Trilogía de Copenhague (publicado en español por Seix Barral).

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Tove Ditlevsen escribió poesía, novelas,
Tove Ditlevsen escribió poesía, novelas, cuentos y literatura infantil. En sus memorias no se victimiza y narra hechos brutales con cierta distancia y sin instalarse en el lugar de la víctima.

En Infancia Ditlevsen construye una de las figuras maternas más perturbadoras de la literatura autobiográfica del siglo XX: una mujer desangelada, irritable y violenta que desaprueba todo. “El mundo era frío y peligroso porque la ira oscura de mi madre siempre terminaba en una bofetada”, escribe Ditlevsen. La casa es una cárcel, la lectura aparece como sorpresa y la escritura es una forma de escape, una salida secreta del tormento. La realidad que se avecina para Tove no es una promesa de felicidad y por eso las palabras por escrito actúan como desahogo.

En Juventud la narradora cuenta el pasaje a la adultez con cierto desapego y sin épica: trabajos de oficina poco estimulantes, el mismo abrigo y las medias corridas, habitaciones alquiladas (la ocupación nazi aparece en algunas escenas importantes pero siempre la crisis de la protagonista está en el centro), vínculos frágiles, la sensación persistente de no encajar. Muy alta y muy delgada, algo excéntrica, siempre aparece la idea de que no es atractiva. Esto le dicen en su casa y también las amistades ocasionales del barrio. Crecer pensando que no vas a gustarle a nadie no parece un buen comienzo para una vida esplendorosa.

La prosa de Ditlevsen es seca, sin afeites, algo distante (en algún sentido, hay algo de este estilo que se encuentra en la obra de la húngara Agota Kristof). No hay belleza ni en el retrato del ascenso social, al que llega como escritora exitosa y a través de su primer matrimonio, ni en las relaciones amorosas que se sucederán, algunas más sexuales que otras. Si hay algo que insiste en el libro es la ambición literaria siempre en tensión con su inseguridad. También es una constante la dependencia de los hombres que son quienes validan o impiden que se concrete su deseo de escribir. La escritura es una necesidad vital que siempre se ve amenazada por algo o por alguien.

Para Tove Ditlevsen escribir fue
Para Tove Ditlevsen escribir fue en un comienzo una tabla de salvación y siembre la posibilidad de una fuga. Su vida está retratada en sus memorias.

“Para mí, escribir es como en mi infancia, algo secreto y prohibido, vergonzoso, algo que uno se esconde en un rincón para hacer cuando nadie más está mirando”.

Su primer marido es Viggo F., el editor de la revista que publica su primer poema, cuando ella tiene 22 años. El hombre es mucho mayor y solitario, tiene dinero, ama a los artistas, viste de verde y vive en una casa en la que todo es verde como su ropa, desde las paredes hasta las copas.

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“Todo en la sala de estar es verde: la alfombra, las paredes, las cortinas… y siempre estoy dentro, como en un cuadro.”

Pero lo que más la sorprende y excita a Tove cuando conoce esa casa es que en el baño de Viggo F. hay una ducha. Tímidamente, casi en un beboteo, le pide permiso para usarla.

Viggo sabe que ella es joven y la induce a vincularse con otros autores de su edad, lo que le abre a Tove la puerta a nuevas amistades y posibles relaciones amorosas. Ebbe será su segundo marido, un hombre joven y hermoso, atrapado por la familia y por su imposibilidad para resolver su futuro. Estudia economía pero ama la literatura. Y fundamentalmente no puede abandonar el alcohol. Con Ebbe llegarán el amor real, la primera hija de Tove y el esfuerzo por adaptarse a una vida tradicional en una Dinamarca ocupada por los nazis. La maternidad y los primeros cuidados de la bebé le roban a Tove el deseo sexual y Ebbe comienza a sentirse abandonado. El centro romántico de las memorias están en esta relación de pareja, que no tendrá un final feliz aunque ambos mantendrán un hilo amoroso invisible hasta el final.

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“Algo ha salido mal para cada uno de nosotros, y creo que nuestra juventud ha desaparecido junto con la ocupación”.

Tove Ditlevsen no se sentía
Tove Ditlevsen no se sentía atractiva y tuvo una infancia miserable y una juventud en la que se vio obligada a emplearse en trabajos precarios y poco estimulantes.

El tercer volumen, Dependencia, es el libro el que terminó de consolidar su prestigio internacional en estos últimos años y es, si se me permite, desesperante por lo que narra y por cómo lo hace. Ditlevsen narra 25 años de su vida aunque se detiene largo rato en su matrimonio con Carl (su tercer esposo), un médico con antecedentes de enfermedad psiquiátrica que la inicia en el uso de opioides y la conduce al descenso progresivo a la adicción al Demerol.

Con él tendrá otro hijo y también se hará cargo de un hijo que el hombre tuvo con otra mujer. También casada con él y completamente dependiente de las drogas se someterá a una cirugía de oído para poder seguir inyectándose. No estaba realmente enferma, era la excusa para seguir drogándose y él, en su delirio, alimentaba esa supuesta enfermedad. Nunca recuperará la audición de ese oído. Tove se hunde, deja de escribir, olvida su cuidado personal, ya no sale de su habitación y es la niñera la que queda a cargo de los chicos. Tove ya no reconoce las unidades de tiempo: “Una hora podría ser un año, y un año podría ser una hora. Todo depende de cuánto haya en la jeringa”.

Fríamente hablando, en su vida habrá cuatro matrimonios, cuatro divorcios, tres hijos y dos abortos. Sí, Tove Ditlevsen escribía literatura sobre partos, abortos y también sobre los efectos de la menopausia (cuando habla de su madre y de su tía), temas que, siempre supimos, resultan menores y poco sugerentes para los diseñadores de cánones.

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“Me enamoré de un líquido transparente en una jeringa”, escribe cuando cuenta que, en realidad, abandonó a su anterior marido por la droga y no por otro amor. El título original del libro en danés significa a la vez “casada” y “veneno”, una ambigüedad que condensa el eje de esta historia. A propósito de la primera experiencia de la narradora con el Demerol, en la New York Review of Books Deborah Eisenberg escribió: “Ninguna película de terror que haya visto —por potentes que sean sus imágenes o metáforas— se ha acercado al resto del libro en cuanto a puro terror”.

El manipulador Carl pelea con sus fantasmas y también con la necesidad de controlar a su mujer: la droga, en inyecciones o como pastillas de metadona, se convierte en la herramienta para sedar las ambiciones de independencia de Tove y mantenerla en casa. En Los Angeles Review of Books, la crítica Nina Renata Aron destacó el tratamiento del tema en este libro como un gesto de vanguardia ya que estamos acostumbrados a leer estas vidas dependientes en relatos escritos por hombres, no por mujeres. Haber dedicado un fragmento tan extenso de sus memorias a la adicción fue “un acto radical para una mujer, en cualquier lugar del mundo, en 1971”, escribió Aron.

Tove Ditlevsen y Victor Andreasen,
Tove Ditlevsen y Victor Andreasen, su último marido.

Ditlevsen no habla desde el arrepentimiento ni se posiciona como víctima. Tampoco busca romantizar la caída y si bien el final de Dependencia la muestra casi recuperada y con su nuevo marido, no hay final feliz, no puede haberlo. Victor es editor de un diario, un hombre que la admiraba como escritora, un hombre enamorado que asume el cuidado de su mujer; el que la persuade para irse a vivir fuera de la ciudad y el que habla uno por uno con todos los médicos del pueblo para que no le receten opioides a Tove, acostumbrada a manipular a los profesionales y a falsificar recetas. Consigue distanciarla de la droga y viven juntos más de dos décadas: casi una vida normal, pero también ese matrimonio terminará en divorcio.

En la vida real, y no en sus memorias, la pareja tuvo una relación turbulenta, desquiciada. Luego de divorciarse y ser la comidilla del ambiente literario, alejada de todo pudor la escritora publicó un anuncio anónimo, aunque reconocible, en el diario de su ex marido. Decía así:

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Tras escapar de un matrimonio largo e infeliz, me siento sola en este mundo donde todos están en pareja. Tengo 52 años, mido 1,72 metros, soy delgada y rubia. Tengo un apartamento de ocho habitaciones en Copenhague y una preciosa casa de verano. No me falta dinero, solo amor. Me he labrado un nombre en la literatura, pero ¿de qué sirve si echo de menos a una pareja leal y cariñosa de una edad adecuada, preferiblemente que sepa conducir? Intereses: literatura, teatro, gente y felicidad doméstica. Por favor, envíen una fotografía y detalles de su situación personal.

A lo largo de sus memorias, Tove pasará cortas y largas temporadas en diferentes hospicios y sanatorios (algunas páginas me recordaron Un ángel en mi mesa, de Janet Frame, la novela en la que se basó Jane Campion para filmar su película del mismo nombre). Hay en el modo en que encara las peripecias de su vida una distancia, una mirada clínica, como de entomólogo, aunque nunca abandona las descripciones que ponen al cuerpo en escena. Esa combinación de frialdad formal y emociones intensas es una de sus marcas de estilo. Me gusta algo que escribió Parul Sehgal en The New York Times, quien habla de una prosa “plana, casi enmascarada”, que le añade inquietud a la abyección de lo que se narra, como si el propio lenguaje se mostrara reticente a ofrecer alguna clase de consuelo.

Esa idea es también, a su manera, formulada por Hilton Als en The New Yorker, cuando señala que la obra de Ditlevsen produce un efecto de extrañamiento constante: escribe desde dentro de las instituciones —el matrimonio, la familia, la maternidad— pero como si nunca terminara de pertenecer a ellas, es decir, como si todo el tiempo permaneciera en el umbral.

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“Me rescataron de mis muchos años de adicción, pero desde entonces, la sombra de mi antiguo anhelo sigue regresando débilmente si tengo que hacerme un análisis de sangre o si paso por la ventanilla de una farmacia. Nunca desaparecerá por completo mientras viva”.

El reconocimiento internacional de Tove Ditlevsen llegó 45 años después de su muerte. La publicación en inglés de Trilogía de Copenhague promovió la lectura de toda su obra y la instaló como figura clave de patria literaria de la época: la literatura del yo o la autobiografía moderna. Es notable, leí en estos días muchos artículos sobre su vida y su obra y en casi todos en algún momento la señalan como antecedente de muchas de las obras de autores que se destacaron en estos años en la literatura confesional, como Annie Ernaux, Lucia Berlin, Karl Ove Knausgard o Rachel Cusk pero también, al menos cierta zona de los primeros tomos de la trilogía, hacen pensar directamente en la ficción, como es el caso de La amiga estupenda, de Elena Ferrante. El Nápoles de Ferrante tiene bastantes similitudes con el Vesterbro de Tove.

No es una sorpresa pero sí es una pena que los críticos norteamericanos o europeos no hayan leído aún Memorias por correspondencia, el maravilloso libro escrito por la artista colombiana Emma Reyes (1919-2003), que sin dudas, incluso por cuestiones cronológicas, tiene puntos de contacto con la autobiografía de Ditlevsen, sobre todo por el modo sobrio aunque brutal —y hasta con humor, por momentos– con el que cuenta el drama de su vida sin victimizarse.

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Las memorias de Ditlevsen dialogan
Las memorias de Ditlevsen dialogan con discusiones del presente acerca de temas de género, salud mental y literatura del yo pero son literatura plena.

Un artículo de Nina Siegal en The New York Times, recuerda que Ditlevsen llegó a escribir su propio obituario, en el que se muestra convencida de que sus memorias iban a ser la parte de su obra por la que se la recordaría en el futuro. No se equivocó. Sin embargo, aunque esas páginas dialogan con discusiones del presente acerca de temas de género, salud mental y literatura del yo, no es posible decir que quedan reducidas a una agenda: son literatura plena.

“Los que tenemos más miedo a la vida que a la muerte tenemos una dimensión extra”, escribió Tove Ditlevsen en un ensayo citado por Siegal y la frase podría funcionar muy bien como una clave de lectura de la trilogía. Y es que escribir fue, para alguien en constante pelea con su voluntad como ella, una pasión, sí, pero también una manera de demorar la salida de este mundo, algo que terminó haciendo por propia mano cuando, en lugar de apelar a la metadona para dejar de ver una realidad oprobiosa, atrapó en un puño una cantidad importante de pastillas para dormir, las bebió sin pausa y ya no despertó.

Cuentan que una multitud asistió a su funeral. En el prólogo a uno de sus libros de poemas, la novelista y poeta danesa Olga Ravn añade un dato que no sorprende. Cuenta Ravn que las fotografías de su cortejo fúnebre mostraban “un mar de mujeres trabajadoras siguiendo su ataúd por las calles de Copenhague”.



Tove Ditlevsen

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Congressional commission warns China’s Pacific infrastructure projects could pose a military threat

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FIRST ON FOX: Chinese-funded infrastructure projects across the Pacific Islands may appear civilian on the surface but could provide future military access for Beijing, senior members of a bipartisan congressional advisory commission warned in an exclusive interview with Fox News Digital.

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Senior members of the U.S.-China Economic and Security Review Commission said runways, ports and other facilities financed by the People’s Republic of China are often «dual use» and part of a broader strategic pattern that blends economic investment with long-term security objectives.

«When you see a broader trend of militarization of the region… you see a lot of activities that suggest there are at least some security and military-related interests involved,» commission chair Randall Schriver said. «Even if it’s declared for civilian use… it is by its very character dual-use and could be used for military purposes.»

CHINA INFILTRATES KEY PACIFIC TERRITORY OF MICRONESIA WITH INFRASTRUCTURE PROJECTS AS US URGED TO ACT

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The groundbreaking ceremony for the Woleai runway project in Yap State. Representatives of a Chinese company hold a banner on stage. May, 2025. (Cleo Paskal)

Schriver warned that China’s investments in the Pacific should not be viewed in isolation. «We know that China is very ambitious. We know that even civilian infrastructure projects often have strings attached,» he said. «In many instances, those involve access for the Chinese military.»

Commission Vice Chair Michael Kuiken said Beijing frequently pairs infrastructure financing with financial leverage. «There’s a cycle of debt diplomacy here,» Kuiken said. «China loads these islands up with debt and then uses their position of weakness to gain access… to build runways, to do things with respect to ports.»

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«It’s a cycle that we see over and over again,» he added, calling it «a flywheel of debt diplomacy. There’s a vicious rinse-and-repeat cycle here. And whether it’s Taiwan, Palau, Micronesia or the Solomon Islands, it is a playbook that the Chinese go back to every time.»

CHINA’S GLOBAL AGGRESSION CHECK: TAIWAN TENSIONS, MILITARY POSTURING, AND US RESPONSE IN 2025

U.S. Navy Aviation Boatswain’s Mate Airman Apprentice Zahir Barrett tests Long Range Acoustic Device (LRAD) on the fantail of Nimitz-class aircraft carrier USS Abraham Lincoln (CVN 72) on Dec. 12, 2025.

Image shows an LRAD being tested in Guam, Dec. 2025.  (U.S. Navy photo by Mass Communication Specialist Seaman Angel Campbell)

US response came too slowly, commission says

Schriver acknowledged Washington was slow to recognize the security implications of China’s expansion in the region.

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«In a word, yes,» he said when asked whether the U.S. reacted too slowly.

He noted the timing coincided with major U.S. military investments in Guam, even as Chinese projects advanced nearby. «While this was happening, the Chinese were making inroads in the Pacific Islands … with great proximity to Guam,» he said, describing the island as central to U.S. logistics and combat operations.

Asked what would signal a shift from civilian infrastructure to operational military use, Schriver said some warning indicators are already visible.

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Chinese labourers work at a construction site

Chinese labourers work at a construction site. June 22, 2005. (Claro Cortes IV CC/CCK/Reuters)

«The practice of undersea cable cutting… has been very provocative,» he said, describing it as activity that could be tied to military contingencies.

He also warned that visible deployments of Chinese military aircraft to Pacific facilities would mark a major escalation, citing a pattern previously seen in the South China Sea.

US TURNS TO FINLAND TO CLOSE ARCTIC ‘ICEBREAKER GAP’ AS RUSSIA, CHINA EXPAND POLAR PRESENCE

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The runway at Woleai in Yap State, part of a Chinese-backed infrastructure project in the Federated States of Micronesia.

The runway at Woleai in Yap State, part of a Chinese-backed infrastructure project in the Federated States of Micronesia. (Cleo Paskal)

«We’ve seen a particular pattern that wouldn’t surprise us at all to see in other parts of Oceania,» Schriver said.

Kuiken urged lawmakers to increase scrutiny and transparency. «The thing members can do most easily is just ask the intelligence community for imagery and for intelligence reports … raise the alarm, shine a light on it and expose the activities,» he said.

Kuiken also revealed the future hearing focused on undersea infrastructure and security risks in the region.

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«Data is the lifeblood of the global economy these days,» he said. «Those cables are a vital source of information… and those are really quite aggressive actions and need to be exposed.»

Policy recommendations and next steps

The commission has proposed a broader U.S. response, including increased Coast Guard cooperation and expanded support for Pacific Island nations to strengthen resilience against security threats and economic pressure.

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The Gorgeous

Palau- October 6, 2015: Palau is an island in the Philippine Sea, Northern Pacific Ocean. (iStock)

Schriver referenced a «Pacific Island Security Initiative» recommendation aimed at combining economic, law enforcement and defense engagement.

Kuiken described the approach as «a layered cake.» «We want there to be a civilian aspect… a law enforcement piece… and a military piece,» he said. «You sort of need to do all of them in order to really be effective and really to combat the influence of the Chinese in this space.»

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