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Trump presentó un plan de 21 puntos para poner fin a la guerra en Gaza y pidió apoyo de líderes árabes y musulmanes

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Imagen de archivo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, junto al enviado especial de la Casa Blanca en Medio Oriente, Steve Witkoff, el 7 de septiembre de 2025 (REUTERS/Evelyn Hockstein)

El presidente estadounidense Donald Trump presentó a líderes de países árabes y musulmanes un plan de 21 puntos para poner fin a la guerra en Gaza, según anunció el enviado especial en Medio Oriente Steve Witkoff este miércoles.

La propuesta fue dada a conocer durante una reunión celebrada el martes, en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York, cuando al menos cuatro nuevos países —entre ellos Australia, el Reino Unido, Canadá y Francia— reconocieron oficialmente al Estado de Palestina.

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Durante el encuentro con mandatarios y representantes de Turquía, Qatar, Egipto, Indonesia, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, Trump explicó los puntos clave de su iniciativa para alcanzar la paz en la región, según los reportes recogidos por AFP y Politico.

Witkoff, partícipe de meses de gestiones diplomáticas, aseguró durante la cumbre Concordia —convocada al margen de la Asamblea de la ONU— que el equipo norteamericano mantiene la esperanza de anunciar “algún tipo de avance” en los próximos días. Witkoff expresó que el plan fue concebido para “atender tanto las preocupaciones de Israel como las de todos los vecinos de la región”, aunque evitó detallar los puntos específicos.

En una declaración conjunta emitida tras el encuentro, los gobiernos participantes reiteraron “su compromiso de cooperar con el presidente Trump y enfatizaron la importancia de su liderazgo para poner fin a la guerra”, según el comunicado compartido al cierre de la jornada.

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Uno de los aspectos destacados de la propuesta de Trump es el compromiso de no permitir que Israel anexe el territorio palestino ocupado de Cisjordania, según informaron fuentes de Politico. Trump habría mostrado determinación sobre este punto durante su diálogo con los líderes árabes, respaldado por un libro blanco en el que se delinean las directrices estadounidenses para la resolución del conflicto, incluyendo mecanismos de gobernanza y seguridad para la posguerra.

Donald Trump encabezó el martes
Donald Trump encabezó el martes una reunión multilateral en Nueva York con el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, el rey Abdullah de Jordania, el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, el primer ministro de Egipto, Mostafa Madbouly, el ministro de Relaciones Exteriores de Arabia Saudita, Faisal bin Farhan Al-Saud, el emir de Catar, jeque Tamim bin Hamad Al Thani, el presidente de Indonesia, Prabowo Subianto, y el viceprimer ministro y ministro de Relaciones Exteriores de los Emiratos Árabes Unidos, Abdullah bin Zayed Al Nahyan (REUTERS/Al Drago)

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, quien también mantuvo un encuentro con Trump durante la Asamblea, afirmó a France 24 y Radio France Internationale que espera que la propuesta estadounidense incluya componentes sugeridos recientemente a Trump, como el desmantelamiento del grupo terrorista Hamas y el despliegue de una fuerza internacional para estabilizar Gaza.

Macron encabezó además un foro donde se oficializó el reconocimiento del Estado palestino, una medida rechazada tanto por Trump como por el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu.

Horas después de esa reunión en Nueva York, Netanyahu replicó a través de medios internacionales que su país “no está obligado” por la reciente oleada de reconocimientos internacionales a Palestina. “La vergonzosa capitulación de algunos líderes ante el terrorismo palestino no obliga a Israel de ninguna manera. No habrá un Estado palestino”, expresó Netanyahu, en respuestas recogidas por AFP.

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Tras la ola de reconocimientos a Palestina, el ministro israelí de Finanzas, Bezalel Smotrich, propuso formalmente la anexión del 82% de Cisjordania.

Trump y Netanyahu tienen previsto reunirse el próximo lunes 29 de septiembre en Washington, encuentro que podría definir el itinerario diplomático de las próximas semanas, en medio del creciente aislamiento internacional de Israel y las presiones para alcanzar un alto el fuego definitivo en Gaza.

(Con información de AFP, EFE y Reuters)

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INTERNACIONAL

Authorities share update on circumstances around missing college student Jimmy Gracey’s death

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NEWYou can now listen to Fox News articles!

An autopsy of the body of a 20-year-old University of Alabama student who disappeared last week while on spring break in Barcelona shows he likely died from an accidental drowning, according to a preliminary report filed by local police.

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The body of James «Jimmy» Gracey, whose disappearance in the wee hours last Tuesday set off a frantic search by Catalan police forces, was found floating in the Mediterranean Sea days later. The report police filed with a local judge found no signs of foul play, but final results will be available on Thursday, according to Spanish newspaper El Periódico.

The Elmhurst, Ill., native had been out with friends at a world-famous nightclub at the city’s Port Olímpic district, which flanks a promenade on sea. 

A police spokesman told Fox News that Gracey’s phone had been found on an individual known to local authorities for past charges. The individual was ultimately determined to not have come into contact with Gracey and instead was charged with «illegal possession of another person’s belonging.»

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JIMMY GRACEY’S WALLET FOUND INTACT, BUT DRUGGING NOT RULED OUT IN DEATH OF ALABAMA STUDENT IN BARCELONA

University of Alabama student Jimmy Gracey, 20, was found dead in Spanish waters after going missing on Tuesday. (James Breeden for Fox News Digital, Gracey family)

On Thursday, Gracey’s wallet was found floating in the water. Police finally recovered Gracey’s body from the water near the nightclub where he had been on Friday afternoon.

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POLICE CALL JIMMY GRACEY’S DEATH AN ACCIDENT AFTER VANISHING ON SPRING BREAK IN BARCELONA, AUTOPSY PERFORMED

Young people queue to enter the Shoko nightclub

Gracey, 20, was last seen at the Shoko nightclub in Barcelona, Spain, on March 17 during a trip overseas to visit friends during spring break. (Pau Venteo/Europa Press via Getty Images)

According to the newspaper, security camera footage shows Gracey walking by himself onto a dock near the Shoko club and falling in the water. 

The preliminary autopsy report points to drowning as the cause of death with multiple injuries to the body consistent with repeated hitting against breakwater rocks, possibly during a swell.

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UNIVERSITY OF ALABAMA STUDENT JAMES GRACEY DISAPPEARS IN BARCELONA AFTER VISITING FRIENDS STUDYING ABROAD

Catalan police divers searching for Alabama student James Gracey in the water near the shoreline and marina.

Mossos d’Esquadra’s first line of investigation is reportedly accidental death. (James Breeden for Fox News Digital)

The police spokesman told Fox News that the investigation is ongoing and that their first line of investigation is accidental death. He noted that Gracey’s wallet was found intact with money, credit cards and documents, which lessen the likelihood of foul play.. They also confirmed the preliminary autopsy report did not indicate Jimmy suffered injuries prior to drowning. 

Fox News is still waiting on confirmation of Spanish media claims and on whether Gracey’s body was found with his gold chain and rhinestone cross. 

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A Hungarian tourist reported being robbed of her gold necklace in the same area where Jimmy was last seen alive the night before the American student went missing.

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Víctor Basterra, el fotógrafo de la ESMA que expuso a las atrocidades de la dictadura

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La portada del libro «El Ojo en la Tormenta» de Pablo Corso (Marea Editorial)

La figura de Víctor Basterra, obrero gráfico y fotógrafo obligado de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) durante la última dictadura en Argentina, adquiere una resonancia renovada en el análisis biográfico de Pablo Corso. A medio siglo del golpe cívico-militar, el relato reconstruye el papel central de Basterra en la recolección y filtración de imágenes decisivas, cuya exhibición en el histórico Juicio a las Juntas fue determinante para la condena de los represores.

En 1979, Basterra llega como prisionero a la ESMA y es testigo de las prácticas sistemáticas de desaparición de personas, incluidos los denominados “vuelos de la muerte”, en los que las víctimas eran arrojadas al Río de la Plata. A partir de 1981, después de más de un año como cautivo, se convierte en el fotógrafo informal de sus propios captores. Bajo amenaza constante, accede a confeccionar documentos falsos y retratar a quienes formaban parte de la maquinaria represiva y a otros prisioneros. La dualidad de Basterra queda expuesta: obligado a colaborar para conservar la vida, oculta a sus vigilantes que el material acumulado será clave para desmantelar, a futuro, la impunidad de los represores.

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El volumen agrega contexto histórico al recorrido individual de Basterra, trazando su biografía desde el periodo previo a su nacimiento hasta sus últimos días. La narrativa ofrece una síntesis del siglo XX argentino, enmarcando la vida de Basterra entre los cruces de Ejército, movimientos gremiales, guerrilla, fuerzas paramilitares, redes clandestinas y militancia sindical. La fotografía analógica, oficio y arma sustancial en la experiencia de su protagonista, es presentada por Corso como el hilo conductor de una vida marcada por la precariedad, la resistencia y la tolerancia al sufrimiento.

En opinión de Corso, el valor del legado testimonial y visual de Basterra persiste medio siglo después del golpe, porque articula una lucha contra la injusticia que trasciende los avatares personales y las coyunturas políticas inmediatas. Las imágenes filtradas por Basterra, que identificaron a secuestradores y secuestrados en la ESMA, se transformaron en “pruebas fundamentales” y sirvieron, según los fiscales en el Juicio a las Juntas, para “demostrar de manera irrefutable la estructura interna del centro clandestino y la identidad de decenas de represores”.

Pablo Corso
Pablo Corso

La reconstrucción de la vida de Basterra aporta, además, elementos esenciales sobre el impacto del terrorismo de Estado en las trayectorias individuales y colectivas. La obra indaga no solo en los hechos históricos, sino en los matices personales: vínculos afectivos, dudas, amistades y los límites de la condición humana bajo presión extrema.

Corso, nacido en Buenos Aires, formado en la Universidad de Buenos Aires y experimentado periodista en medios como Rolling Stone, Newsweek y La Nación, aporta en este libro recursos narrativos y rigor documental. A lo largo de su carrera, el autor cubrió temas sociales, ambientales y científicos para plataformas nacionales e internacionales como SciDev y Dialogue Earth, y produjo biografías de figuras como Diego Maradona y el papa Francisco.

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El testimonio y las fotografías salvadas por Víctor Basterra continúan aportando pruebas y relatos fundamentales en el debate contemporáneo sobre memoria, justicia y derechos humanos en Argentina.

———

En una oficina del barrio porteño de Balvanera, cuando los edificios empiezan a cubrir el sol, un abogado joven busca inspiración en la música de Silvio Rodríguez mientras termina un escrito que reclama por otro ser humano que, como dijo un ex dictador, “no tiene entidad, no está muerto ni vivo”. Es un trabajo ingrato, pero no se le ocurre ninguno más importante.

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Entre el fraseo del trovador y el golpeteo del teclado se filtra un timbrazo seco. Levanta los dedos de la máquina de escribir, detiene la música, camina hacia la puerta y se pregunta quién es a esa hora. El ojo de pez de la mirilla muestra a un tipo morrudo, peinado para atrás, de bigote y campera oscura. “Cana o milico”, arriesga. “Se vendrá a entregar”, ironiza.

Cuando abre la puerta, el visitante –que carga dos bolsos negros– da las buenas tardes y dice su nombre. Intrigado, el abogado pregunta qué necesita.

–Vengo de la ESMA.1

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Entre la incredulidad y el pasmo, le pide que pase.

Víctor Basterra, sobreviviente de la
Víctor Basterra, sobreviviente de la ESMA y fotógrafo clave, retratado en una imagen que evoca su rol en la documentación de crímenes de lesa humanidad. (Sol Basterra)

Mientras caminan hacia el fondo de la oficina, ese hombre serio y tensionado agrega que viene a dejar algo. Llega al escritorio, abre los bolsos y los vacía en una cascada caudalosa.

A medida que sobrevuela el material con los ojos y con los dedos, el abogado piensa en metáforas: diamantes y lingotes, la olla dorada al final del arcoíris.

Son fotos, listas y planillas que –hasta donde puede ver, hasta donde puede proyectar– configuran la mayor prueba documental del genocidio que acaba de terminar.

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Cuando se repone del impacto, con la garganta atorada, solo atina a preguntar:

–¿Y usted cómo consiguió esto?

En otoño de 1981, el prisionero lleva más de un año fotografiando a sus captores. Fabrica documentos falsos y les regala una nueva identidad. Lo hace como un autómata sumiso, como el firmante de un pacto extorsivo:la esclavitud a cambio de la vida.

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–Tengo frente a mí al tipo que me torturó. Tengo frente a mí al tipo que se quedó con mi casa.

Eso rumia cuando dispara.

Hasta que un día, mientras carga el negativo en el carrete, se pregunta qué pasaría si revelara una copia más, si empezara a construir su propio archivo.

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Un impulso inesperado, pero un impulso que no lo abandona.

Entonces se decide. Ya no hay compañeros que arriesgar, ya no hay delaciones que temer.

Entra al laboratorio del Casino de Oficiales, epicentro represivo de la ESMA. Abre un cajón y elige tres fotos. Se baja el pantalón y el calzon-cillo; se las pega con cinta entre el pene y los testículos. Vuelve a vestirse.

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Inhala, exhala y abandona el refugio.

Sabe lo que pasará si lo descubren. No quiere imaginar lo que le harán a su mujer y a su hija.

Sube las escaleras con un bolso al hombro. No necesita la ropa, pero quizá ayude a despistar. Saluda a los vigiladores y baja por la explanada de asfalto.

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Mientras pasa junto a los centinelas con ametralladoras, el sudor frío le humedece la mejilla. En la casilla de guardia ensaya un saludo distendido. Le revisan los bolsillos, le abren el bolso. Lo miran por últimabvez y le dicen que avance.

Al pisar Avenida del Libertador –su distinción de clase, su placidez sabatina– siente un vértigo arrasador. Camina hasta la parada y espera con un nudo en el estómago. Se acomoda en el asiento y se pierde en el paisaje urbano.

Víctor Basterra, sobreviviente y testigo
Víctor Basterra, sobreviviente y testigo clave de la dictadura argentina, redacta su declaración en un tribunal bajo la atenta mirada de un oficial, con la bandera argentina visible al fondo. (Jorge Sánchez)

Cuando llega a casa, lo envuelve una nube de agitación. Besa a la compañera que aguanta desde afuera y a la beba que crece sin su padre.

En el baño se baja los pantalones y vuelve a tocar las fotos como para comprobar su estatus de realidad. Los protagonistas siguen ahí: soberbios, esquivos, sobradores.

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Es hora de iniciar la venganza. Ya habrá tiempo para la justicia.

Se llama Víctor Basterra y nació el mismo mes del mismo año en que Jorge Luis Borges postuló que “cualquier destino, por largo y complicado que sea, consta en realidad de un solo momento: el momento en que el hombre sabe para siempre quién es”.

El abogado está exultante. Al fin puede contrastar los datos recabados en las oficinas del Centro de Estudios Legales y Sociales, que patrocina causas sobre violaciones a los derechos humanos, con material llegado directamente desde un centro clandestino.

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A la velocidad de la luz, cruza los retratos de los represores con testimonios de sobrevivientes, las fotos de los desaparecidos con descripciones de sus familias, las planillas de bajas con la información que los militares sueltan con cuentagotas. Si el rompecabezas tiene cien piezas, aquel hombre trajo noventa.

Cuando toma del escritorio el retrato de un prisionero de pulóver negro, tieso y de mirada fría, con su sombra derramándose como una mancha de Rorschach, vuelve a quedarse sin palabras, hasta que suelta una pregunta retórica.

–¿Este es usted?

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En invierno de 1979 el prisionero es un recién llegado, pero ya oyó las historias sobre personas que caen al río desde las alturas. Cree que lo espera ese destino cuando un suboficial macizo y desmesurado le da una trompada y lo obliga a sumarse a la hilera de encapuchados que, tomados del hombro para no tropezar, bajan las escaleras como un convoy de almas en pena. Tienen esposas en las manos y grilletes en los pies, que golpean los escalones con un tintineo agudo.

En el sótano, el guardia empieza a llamarlos por sus números.

Basterra escucha una secuencia repetida: pasos, silencio y un clic.

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Avanza hasta que le dicen basta, se detiene y le quitan la capucha.

Cegado y aturdido, entrecierra los ojos para aclimatarse a la luz, pero el fotógrafo no le da tiempo: el flash va directo a la cara.

Página de periódico que presenta
Página de periódico que presenta una entrevista a Víctor Basterra en El Diario del Juicio, donde relata su experiencia en la ESMA y aporta pruebas documentales.

Mientras se pregunta si todavía tiene alguna chance, se filtra un alarido salvaje desde una sala contigua. Vuelve a verse atado y sangrante en la cama de metal, después de veintidós horas de castigo, de escuchar la peor amenaza que puede recibir un padre.

Le ordenan que gire a su derecha. Un segundo disparo, un segundo destello. Ahora se ve en “Capucha”, el altillo del Casino de Oficiales, donde los prisioneros atraviesan un limbo que no se parece a la vida, pero que todavía no es la muerte. Con los primeros rayos de sol, un zorzal empieza a cantar una melodía impetuosa. Es su punto de fuga. Como tocarle la mano a un compañero lastimado, como enamorarse de una compañera desconocida.

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Vuelven a calzarle la capucha y le ordenan que circule. Mientras sube la escalera, su mente vuelve a la cama de tortura. Acaba de confesar algo sobre una revista, una cita, unos compañeros. Cuando lo dejan ir al baño, en el espejo hay un hombre esposado y roto, con ganas de matarse.

Tres décadas después, sigue encerrado en su cabeza. Vive en una cueva oscura, blindada y con las persianas bajas, rebosante de papeles en el piso, en la mesa y en la cama. Nombres, datos, direcciones. Pistas para encontrar a los que no lo dejan dormir.

Las imágenes de las pesadillas son difusas, pero las sensaciones intensas: que es un extranjero, que cae en un pozo sin fondo, que no puede salvar a nadie. Por unos segundos, los protagonistas ganan definición –una nariz aguileña, unos ojos claros, una boca apretada– hasta que vuelven a su estado gaseoso, apenas un espejismo.

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A la mañana escribe:

Fantasmas que persisten en mi vida, como si vieran la luz. Pasos, risas, voces.

A veces también me siento como un fantasma, que recorre las calles solitario e incomprendido.

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A veces le dicen héroe, a veces le dicen traidor.

Siempre vuelve a aquel día en la ESMA. Sus amigos están desahuciados y temerosos. Quieren saber qué sabe. Quieren saber qué va a pasar.

El guardia avisa que ya no hay tiempo.

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Se abrazan como nunca. Antes de perderlo de vista, uno de ellos –el más querido– suelta un pedido que lo atraviesa como una flecha:

–Negro, si zafás de esta, que no se la lleven de arriba.



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Trump, Starmer agree Strait of Hormuz must reopen as Middle East conflict escalates

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President Donald Trump spoke with British Prime Minister Keir Starmer on Sunday to discuss escalating tensions in the Middle East, with a focus on the urgent need to reopen the Strait of Hormuz and restore global shipping.

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The leaders discussed the current situation in the Middle East, and in particular, the need to reopen the Strait of Hormuz to resume global shipping, Downing Street said in a statement.

STEALTH BOMBERS LANDING AT UK BASES ‘IN DAYS’ AFTER TRUMP PRESSURES STARMER: REPORT

Keir Stamer, UK prime minister, during a news conference providing an update on the situation in the Middle East, at Downing Street in London, UK, on Thursday, March 5, 2026.  (Tolga Akmen/EPA/Bloomberg via Getty Images)

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«They agreed that reopening the Strait of Hormuz was essential to ensure stability in the global energy market. They agreed to speak again soon.»

The call came amid a rapidly intensifying conflict in the region, with Iran blocking the strategically vital strait since the United States and Israel launched coordinated strikes against Iranian targets on Feb. 28.

The military action triggered swift retaliation from Tehran and has since escalated into a broader regional war as Iran has sent missiles into numerous neighboring countries not directly involved in the initial conflict.

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UK NUCLEAR SUBMARINE DEPLOYED TO ARABIAN SEA BEFORE IRAN TARGETS KEY US-UK BASE: REPORTS

President Trump points to a reporter in the Oval Office

President Donald Trump takes questions from reporters during a meeting with Irish Prime Minister Micheál Martin in the Oval Office of the White House, on St. Patrick’s Day, Tuesday, March 17, 2026, in Washington.  (AP Photo/Alex Brandon)

On March 21, Trump issued a 48-hour ultimatum to Iran demanding the reopening of the key maritime route, through which approximately 20% of the world’s oil supply passes.

In a post on Truth Social, Trump warned that failure to comply would result in further U.S. action, including potential strikes on Iran’s energy infrastructure.

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EU PUSHES FOR END OF IRAN WAR IN A MANNER WHERE ‘EVERYBODY SAVES FACE’

Bulk Carrier Belray in the Gulf.

Bulk Carrier, Belray, in the Gulf, near the Strait of Hormuz on March 22, 2026 in northern Ras al Khaimah, United Arab Emirates. (Getty Images/Getty Images)

Sunday’s conversation between Trump and Starmer perhaps reflected a thaw in the tense relationship between the two leaders.

Trump had publicly criticized the U.K. government, stating that Britain «should have acted a lot faster» in allowing the U.S. to use British military bases for strikes targeting Iranian missile sites.

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Starmer had also maintained that the use of U.K. bases could only be justified under the principle of «collective self-defense» in the region.

He had initially declined to support the U.S.-Israeli military operation, drawing repeated criticism from the White House.

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Meanwhile, Trump appeared to apply public pressure, sharing a «Saturday Night Live» clip Sunday mocking the British prime minister’s handling of the crisis.



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