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INTERNACIONAL

UK authorities seize cocaine worth more than $130 million from a ship at London port

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British authorities seized 2.4 metric tons of cocaine in a ship arriving in England from Panama, authorities said Saturday, calling it one of the U.K.’s biggest drug busts in years.

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The drugs, valued at $132 million, were found under containers on a vessel at London Gateway port, east of the British capital. The shipment was discovered after what officials said was an intelligence-led operation.

THREE BRITISH NATIONALS COULD FACE DEATH BY FIRING SQUAD FOR ALLEGEDLY SMUGGLING COCAINE INTO INDONESIA

Britain’s interior ministry, the Home Office, said it was the sixth-largest cocaine seizure on record.

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Shipping containers wait to be processed at London Gateway port, in Stanford-le-Hope, on the Thames estuary east of London, England, on Feb. 5, 2025.  (AP Photo)

U.K. Border Force Maritime director Charlie Eastaugh said the seizure was «just one example of how dedicated Border Force maritime officers remain one step ahead of the criminal gangs who threaten our security.

«Our message to these criminals is clear — more than ever before, we are using intelligence and international law enforcement co-operation to disrupt and dismantle your operations.»

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Britain is one of Europe’s biggest markets for cocaine, according to the National Crime Agency. The U.K. government says cocaine-related deaths in England and Wales rose by 31% between 2022 and 2023.


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INTERNACIONAL

Elecciones municipales en Francia: París y Marsella en el centro de la disputa, con la ultraderecha y la ultraizquierda a la caza del voto desencantado

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Los franceses y los europeos que residen en Francia votan hoy en el balotaje de unas elecciones fundamentales para los próximos seis años. Eligen a sus alcaldes y consejeros municipales, con un resultado incierto en varios distritos de la región de Île-de-France y en la capital.

Existen alianzas «contra natura», pero lo importante para los distintos sectores es frenar a los lepenistas de ultraderecha o a los populistas de izquierda de Francia Insumisa (LFI), a quienes los socialistas consideran antisemitas. Olivier Faure, presidente del Partido Socialista, afirmó que no habría un acuerdo con LFI a nivel nacional, pero señaló que comprendía perfectamente la opción de sus candidatos de aliarse con dicha fuerza para esta segunda vuelta.

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Al menos 124.097 cargos serán elegidos este domingo. Unos 16,9 millones de ciudadanos están registrados para votar, tras una primera vuelta donde ya resultaron electos representantes en 31.310 comunas. El suspenso se mantiene para 1.526 puestos. Por primera vez, el método de escrutinio será el mismo en el conjunto de los municipios del país.

A las 5 de la tarde, la tasa de participación era del 48,10%, una cifra más baja que la del domingo pasado. Lamentablemente, tres personas murieron en los locales de votación mientras cumplían con su deber cívico. Las proyecciones indican que la participación final alcanzará el 57% al cierre de las urnas.

Tras la primera vuelta, la semana estuvo marcada por fusiones y retiradas de listas estratégicas. La Reagrupación Nacional (RN) y Francia Insumisa, los dos extremos del espectro político, tendrán un lugar protagónico esta noche. Según una encuesta de Le Figaro, el 55,5% de los consultados cree que estos resultados influirán en los comicios presidenciales de 2026.

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En la capital, la contienda por la alcaldía enfrenta al socialista Emmanuel Grégoire, quien lideró la primera vuelta, con Rachida Dati, la candidata republicana apoyada por el macronismo. Mientras que la lista de Pierre-Yves Bournazel se alió con la derecha y Sarah Knafo se retiró, Sophia Chikirou, de LFI, se mantiene en la competencia.

Los sondeos otorgan a Grégoire el 37,98% de los apoyos, seguido por Dati con el 25,46%. Chikirou se ubica en tercera posición con el 11,2%. Sin embargo, otras proyecciones de Le Figaro sugieren un escenario mucho más ajustado, con el candidato socialista alcanzando el 45,5% frente al 44,5% de su principal rival conservadora.

En Marsella, el alcalde en funciones, Benoît Payan (coalición de izquierda), compite contra Franck Allisio y Martine Vassal, ambos de la derecha independiente. Por su parte, en Toulouse, Jean-Luc Moudenc se enfrenta a François Piquemal, representante de una de las numerosas alianzas entre LFI y el Partido Socialista.

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Los parisinos celebran la partida de Anne Hidalgo. La alcaldesa saliente, nacida en Sevilla, impuso un estilo dogmático que convirtió a la ciudad en una obra en construcción permanente. Su gestión dejó un embotellamiento de tránsito insoportable que provocó el éxodo de 200.000 familias, sumado a un «ecologismo ideológico» que agotó incluso a los sectores ambientalistas tras imponer cambios inconsultos.

Quien resulte ganador ha prometido devolver a París su lustre, combatir la inseguridad, frenar las obras caóticas, facilitar el tráfico y recuperar la limpieza. La salida de la actual funcionaria es vista como el gran triunfo de la noche para muchos ciudadanos.

La izquierda se ha unido para intentar recuperar Aubervilliers, una zona históricamente obrera. Tras imponerse en la primera vuelta, la alcaldesa saliente de la UDI, Karine Franclet, hizo un llamado a la responsabilidad ante el anuncio de la coalición opositora. Esta ciudad de casi 90.000 habitantes pertenece al antiguo «cinturón rojo» y la incógnita es si la izquierda logrará revertir el giro histórico hacia la derecha ocurrido en 2020.

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La Reagrupación Nacional busca dar la sorpresa en Ozoir-la-Ferrière. En esta localidad de 21.000 habitantes, Teddy Robin se impuso en la primera vuelta con el 26,33% de los votos. Se enfrenta ahora a una contienda abierta a cuatro bandas, ya que tres listas rivales decidieron no retirarse. Un nuevo panorama político asoma y se definirá tras el cierre de los colegios electorales.

En este escenario fragmentado, algunos residentes temen una victoria de la ultraderecha, mientras otros la ven como «un soplo de aire fresco» o un voto de protesta necesario. El simple hecho de presentar listas conjuntas se percibe como un logro para ciertos sectores: Patrick Chaimovitch consiguió unir a socialistas e insumisos en un frente común contra la derecha. Sus adversarios, en tanto, han centrado su campaña bajo una consigna concisa: «Contra la extrema izquierda».

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INTERNACIONAL

Authorities share update on circumstances around missing college student Jimmy Gracey’s death

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An autopsy of the body of a 20-year-old University of Alabama student who disappeared last week while on spring break in Barcelona shows he likely died from an accidental drowning, according to a preliminary report filed by local police.

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The body of James «Jimmy» Gracey, whose disappearance in the wee hours last Tuesday set off a frantic search by Catalan police forces, was found floating in the Mediterranean Sea days later. The report police filed with a local judge found no signs of foul play, but final results will be available on Thursday, according to Spanish newspaper El Periódico.

The Elmhurst, Ill., native had been out with friends at a world-famous nightclub at the city’s Port Olímpic district, which flanks a promenade on sea. 

A police spokesman told Fox News that Gracey’s phone had been found on an individual known to local authorities for past charges. The individual was ultimately determined to not have come into contact with Gracey and instead was charged with «illegal possession of another person’s belonging.»

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JIMMY GRACEY’S WALLET FOUND INTACT, BUT DRUGGING NOT RULED OUT IN DEATH OF ALABAMA STUDENT IN BARCELONA

University of Alabama student Jimmy Gracey, 20, was found dead in Spanish waters after going missing on Tuesday. (James Breeden for Fox News Digital, Gracey family)

On Thursday, Gracey’s wallet was found floating in the water. Police finally recovered Gracey’s body from the water near the nightclub where he had been on Friday afternoon.

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POLICE CALL JIMMY GRACEY’S DEATH AN ACCIDENT AFTER VANISHING ON SPRING BREAK IN BARCELONA, AUTOPSY PERFORMED

Young people queue to enter the Shoko nightclub

Gracey, 20, was last seen at the Shoko nightclub in Barcelona, Spain, on March 17 during a trip overseas to visit friends during spring break. (Pau Venteo/Europa Press via Getty Images)

According to the newspaper, security camera footage shows Gracey walking by himself onto a dock near the Shoko club and falling in the water. 

The preliminary autopsy report points to drowning as the cause of death with multiple injuries to the body consistent with repeated hitting against breakwater rocks, possibly during a swell.

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UNIVERSITY OF ALABAMA STUDENT JAMES GRACEY DISAPPEARS IN BARCELONA AFTER VISITING FRIENDS STUDYING ABROAD

Catalan police divers searching for Alabama student James Gracey in the water near the shoreline and marina.

Mossos d’Esquadra’s first line of investigation is reportedly accidental death. (James Breeden for Fox News Digital)

The police spokesman told Fox News that the investigation is ongoing and that their first line of investigation is accidental death. He noted that Gracey’s wallet was found intact with money, credit cards and documents, which lessen the likelihood of foul play.. They also confirmed the preliminary autopsy report did not indicate Jimmy suffered injuries prior to drowning. 

Fox News is still waiting on confirmation of Spanish media claims and on whether Gracey’s body was found with his gold chain and rhinestone cross. 

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A Hungarian tourist reported being robbed of her gold necklace in the same area where Jimmy was last seen alive the night before the American student went missing.

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Víctor Basterra, el fotógrafo de la ESMA que expuso a las atrocidades de la dictadura

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La portada del libro «El Ojo en la Tormenta» de Pablo Corso (Marea Editorial)

La figura de Víctor Basterra, obrero gráfico y fotógrafo obligado de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) durante la última dictadura en Argentina, adquiere una resonancia renovada en el análisis biográfico de Pablo Corso. A medio siglo del golpe cívico-militar, el relato reconstruye el papel central de Basterra en la recolección y filtración de imágenes decisivas, cuya exhibición en el histórico Juicio a las Juntas fue determinante para la condena de los represores.

En 1979, Basterra llega como prisionero a la ESMA y es testigo de las prácticas sistemáticas de desaparición de personas, incluidos los denominados “vuelos de la muerte”, en los que las víctimas eran arrojadas al Río de la Plata. A partir de 1981, después de más de un año como cautivo, se convierte en el fotógrafo informal de sus propios captores. Bajo amenaza constante, accede a confeccionar documentos falsos y retratar a quienes formaban parte de la maquinaria represiva y a otros prisioneros. La dualidad de Basterra queda expuesta: obligado a colaborar para conservar la vida, oculta a sus vigilantes que el material acumulado será clave para desmantelar, a futuro, la impunidad de los represores.

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El volumen agrega contexto histórico al recorrido individual de Basterra, trazando su biografía desde el periodo previo a su nacimiento hasta sus últimos días. La narrativa ofrece una síntesis del siglo XX argentino, enmarcando la vida de Basterra entre los cruces de Ejército, movimientos gremiales, guerrilla, fuerzas paramilitares, redes clandestinas y militancia sindical. La fotografía analógica, oficio y arma sustancial en la experiencia de su protagonista, es presentada por Corso como el hilo conductor de una vida marcada por la precariedad, la resistencia y la tolerancia al sufrimiento.

En opinión de Corso, el valor del legado testimonial y visual de Basterra persiste medio siglo después del golpe, porque articula una lucha contra la injusticia que trasciende los avatares personales y las coyunturas políticas inmediatas. Las imágenes filtradas por Basterra, que identificaron a secuestradores y secuestrados en la ESMA, se transformaron en “pruebas fundamentales” y sirvieron, según los fiscales en el Juicio a las Juntas, para “demostrar de manera irrefutable la estructura interna del centro clandestino y la identidad de decenas de represores”.

Pablo Corso
Pablo Corso

La reconstrucción de la vida de Basterra aporta, además, elementos esenciales sobre el impacto del terrorismo de Estado en las trayectorias individuales y colectivas. La obra indaga no solo en los hechos históricos, sino en los matices personales: vínculos afectivos, dudas, amistades y los límites de la condición humana bajo presión extrema.

Corso, nacido en Buenos Aires, formado en la Universidad de Buenos Aires y experimentado periodista en medios como Rolling Stone, Newsweek y La Nación, aporta en este libro recursos narrativos y rigor documental. A lo largo de su carrera, el autor cubrió temas sociales, ambientales y científicos para plataformas nacionales e internacionales como SciDev y Dialogue Earth, y produjo biografías de figuras como Diego Maradona y el papa Francisco.

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El testimonio y las fotografías salvadas por Víctor Basterra continúan aportando pruebas y relatos fundamentales en el debate contemporáneo sobre memoria, justicia y derechos humanos en Argentina.

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En una oficina del barrio porteño de Balvanera, cuando los edificios empiezan a cubrir el sol, un abogado joven busca inspiración en la música de Silvio Rodríguez mientras termina un escrito que reclama por otro ser humano que, como dijo un ex dictador, “no tiene entidad, no está muerto ni vivo”. Es un trabajo ingrato, pero no se le ocurre ninguno más importante.

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Entre el fraseo del trovador y el golpeteo del teclado se filtra un timbrazo seco. Levanta los dedos de la máquina de escribir, detiene la música, camina hacia la puerta y se pregunta quién es a esa hora. El ojo de pez de la mirilla muestra a un tipo morrudo, peinado para atrás, de bigote y campera oscura. “Cana o milico”, arriesga. “Se vendrá a entregar”, ironiza.

Cuando abre la puerta, el visitante –que carga dos bolsos negros– da las buenas tardes y dice su nombre. Intrigado, el abogado pregunta qué necesita.

–Vengo de la ESMA.1

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Entre la incredulidad y el pasmo, le pide que pase.

Víctor Basterra, sobreviviente de la
Víctor Basterra, sobreviviente de la ESMA y fotógrafo clave, retratado en una imagen que evoca su rol en la documentación de crímenes de lesa humanidad. (Sol Basterra)

Mientras caminan hacia el fondo de la oficina, ese hombre serio y tensionado agrega que viene a dejar algo. Llega al escritorio, abre los bolsos y los vacía en una cascada caudalosa.

A medida que sobrevuela el material con los ojos y con los dedos, el abogado piensa en metáforas: diamantes y lingotes, la olla dorada al final del arcoíris.

Son fotos, listas y planillas que –hasta donde puede ver, hasta donde puede proyectar– configuran la mayor prueba documental del genocidio que acaba de terminar.

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Cuando se repone del impacto, con la garganta atorada, solo atina a preguntar:

–¿Y usted cómo consiguió esto?

En otoño de 1981, el prisionero lleva más de un año fotografiando a sus captores. Fabrica documentos falsos y les regala una nueva identidad. Lo hace como un autómata sumiso, como el firmante de un pacto extorsivo:la esclavitud a cambio de la vida.

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–Tengo frente a mí al tipo que me torturó. Tengo frente a mí al tipo que se quedó con mi casa.

Eso rumia cuando dispara.

Hasta que un día, mientras carga el negativo en el carrete, se pregunta qué pasaría si revelara una copia más, si empezara a construir su propio archivo.

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Un impulso inesperado, pero un impulso que no lo abandona.

Entonces se decide. Ya no hay compañeros que arriesgar, ya no hay delaciones que temer.

Entra al laboratorio del Casino de Oficiales, epicentro represivo de la ESMA. Abre un cajón y elige tres fotos. Se baja el pantalón y el calzon-cillo; se las pega con cinta entre el pene y los testículos. Vuelve a vestirse.

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Inhala, exhala y abandona el refugio.

Sabe lo que pasará si lo descubren. No quiere imaginar lo que le harán a su mujer y a su hija.

Sube las escaleras con un bolso al hombro. No necesita la ropa, pero quizá ayude a despistar. Saluda a los vigiladores y baja por la explanada de asfalto.

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Mientras pasa junto a los centinelas con ametralladoras, el sudor frío le humedece la mejilla. En la casilla de guardia ensaya un saludo distendido. Le revisan los bolsillos, le abren el bolso. Lo miran por últimabvez y le dicen que avance.

Al pisar Avenida del Libertador –su distinción de clase, su placidez sabatina– siente un vértigo arrasador. Camina hasta la parada y espera con un nudo en el estómago. Se acomoda en el asiento y se pierde en el paisaje urbano.

Víctor Basterra, sobreviviente y testigo
Víctor Basterra, sobreviviente y testigo clave de la dictadura argentina, redacta su declaración en un tribunal bajo la atenta mirada de un oficial, con la bandera argentina visible al fondo. (Jorge Sánchez)

Cuando llega a casa, lo envuelve una nube de agitación. Besa a la compañera que aguanta desde afuera y a la beba que crece sin su padre.

En el baño se baja los pantalones y vuelve a tocar las fotos como para comprobar su estatus de realidad. Los protagonistas siguen ahí: soberbios, esquivos, sobradores.

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Es hora de iniciar la venganza. Ya habrá tiempo para la justicia.

Se llama Víctor Basterra y nació el mismo mes del mismo año en que Jorge Luis Borges postuló que “cualquier destino, por largo y complicado que sea, consta en realidad de un solo momento: el momento en que el hombre sabe para siempre quién es”.

El abogado está exultante. Al fin puede contrastar los datos recabados en las oficinas del Centro de Estudios Legales y Sociales, que patrocina causas sobre violaciones a los derechos humanos, con material llegado directamente desde un centro clandestino.

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A la velocidad de la luz, cruza los retratos de los represores con testimonios de sobrevivientes, las fotos de los desaparecidos con descripciones de sus familias, las planillas de bajas con la información que los militares sueltan con cuentagotas. Si el rompecabezas tiene cien piezas, aquel hombre trajo noventa.

Cuando toma del escritorio el retrato de un prisionero de pulóver negro, tieso y de mirada fría, con su sombra derramándose como una mancha de Rorschach, vuelve a quedarse sin palabras, hasta que suelta una pregunta retórica.

–¿Este es usted?

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En invierno de 1979 el prisionero es un recién llegado, pero ya oyó las historias sobre personas que caen al río desde las alturas. Cree que lo espera ese destino cuando un suboficial macizo y desmesurado le da una trompada y lo obliga a sumarse a la hilera de encapuchados que, tomados del hombro para no tropezar, bajan las escaleras como un convoy de almas en pena. Tienen esposas en las manos y grilletes en los pies, que golpean los escalones con un tintineo agudo.

En el sótano, el guardia empieza a llamarlos por sus números.

Basterra escucha una secuencia repetida: pasos, silencio y un clic.

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Avanza hasta que le dicen basta, se detiene y le quitan la capucha.

Cegado y aturdido, entrecierra los ojos para aclimatarse a la luz, pero el fotógrafo no le da tiempo: el flash va directo a la cara.

Página de periódico que presenta
Página de periódico que presenta una entrevista a Víctor Basterra en El Diario del Juicio, donde relata su experiencia en la ESMA y aporta pruebas documentales.

Mientras se pregunta si todavía tiene alguna chance, se filtra un alarido salvaje desde una sala contigua. Vuelve a verse atado y sangrante en la cama de metal, después de veintidós horas de castigo, de escuchar la peor amenaza que puede recibir un padre.

Le ordenan que gire a su derecha. Un segundo disparo, un segundo destello. Ahora se ve en “Capucha”, el altillo del Casino de Oficiales, donde los prisioneros atraviesan un limbo que no se parece a la vida, pero que todavía no es la muerte. Con los primeros rayos de sol, un zorzal empieza a cantar una melodía impetuosa. Es su punto de fuga. Como tocarle la mano a un compañero lastimado, como enamorarse de una compañera desconocida.

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Vuelven a calzarle la capucha y le ordenan que circule. Mientras sube la escalera, su mente vuelve a la cama de tortura. Acaba de confesar algo sobre una revista, una cita, unos compañeros. Cuando lo dejan ir al baño, en el espejo hay un hombre esposado y roto, con ganas de matarse.

Tres décadas después, sigue encerrado en su cabeza. Vive en una cueva oscura, blindada y con las persianas bajas, rebosante de papeles en el piso, en la mesa y en la cama. Nombres, datos, direcciones. Pistas para encontrar a los que no lo dejan dormir.

Las imágenes de las pesadillas son difusas, pero las sensaciones intensas: que es un extranjero, que cae en un pozo sin fondo, que no puede salvar a nadie. Por unos segundos, los protagonistas ganan definición –una nariz aguileña, unos ojos claros, una boca apretada– hasta que vuelven a su estado gaseoso, apenas un espejismo.

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A la mañana escribe:

Fantasmas que persisten en mi vida, como si vieran la luz. Pasos, risas, voces.

A veces también me siento como un fantasma, que recorre las calles solitario e incomprendido.

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A veces le dicen héroe, a veces le dicen traidor.

Siempre vuelve a aquel día en la ESMA. Sus amigos están desahuciados y temerosos. Quieren saber qué sabe. Quieren saber qué va a pasar.

El guardia avisa que ya no hay tiempo.

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Se abrazan como nunca. Antes de perderlo de vista, uno de ellos –el más querido– suelta un pedido que lo atraviesa como una flecha:

–Negro, si zafás de esta, que no se la lleven de arriba.



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