INTERNACIONAL
Un veterano israelí de 73 años comparó la Guerra de Yom Kippur con Gaza: “Esta es la más larga y más dura que hemos tenido”

A sus 73 años, el teniente coronel Shlomo Nachma ya no distingue colores. “Solo veo el verde del uniforme”, confiesa desde su casa en Beerseba, en una videollamada por Zoom con Infobae. Han pasado más de cinco décadas desde que vivió su bautismo de fuego como joven oficial de la marina israelí durante la Guerra de Yom Kippur, pero su deber como reservista lo ha devuelto al frente. Esta vez, sin embargo, la guerra es radicalmente distinta.
“Somos la generación de Yom Kippur. Dijimos que nunca volvería a suceder. Que no lo permitiríamos”, recuerda Nachma, rememorando aquel 6 de octubre de 1973 cuando Egipto y Siria lanzaron un ataque sorpresa contra Israel en el día más sagrado del judaísmo y “todo se convirtió en un infierno”. “Y el 7 de octubre de 2023 nos sorprendieron. De nuevo, mucho más sorprendidos estuvimos”.
La comparación entre ambos conflictos revela transformaciones profundas en la naturaleza de la guerra moderna. Aquella contienda de 1973 duró 19 días y enfrentó a ejércitos convencionales con líneas de frente definidas. El conflicto actual, que se aproxima a su segundo aniversario, ha atrapado a Israel en una guerra de desgaste contra un enemigo que se mimetiza con la población civil.
“Es una gran diferencia. Cuando luchas contra ejércitos o países, sabes que tienes con quién hablar, y algún día habrá tranquilidad y habrá un alto el fuego”, explica Nachma, que opera una agencia de seguros cuando no está movilizado. “Con los terroristas, no sabes nada”.

Las primeras tres semanas del actual conflicto marcaron a Nachma de forma indeleble. Fue destinado a la base militar de Shura, el lugar donde se recolectaron e identificaron los cuerpos de las víctimas de la masacre en la fiesta Nova, donde Hamas asesinó a cientos de jóvenes israelíes. “Fue algo terrible. He visto personas muertas durante la guerra, pero no así”, dice. “Es realmente algo con lo que no puedes hacer nada”.
Desde entonces, Nachma acumula casi 720 días de servicio activo, una cifra que contrasta brutalmente con los 19 días que duró la guerra de 1973. La guerra de desgaste pasa factura. “Afecta”, reconoce Nachma, que lleva casi dos años movilizado. “No veo otro color ante mis ojos excepto el verde del uniforme”.
Pero el compromiso persiste: “Todos entienden que estamos luchando por nuestro país, nuestra gente, nuestras familias. Cuando nos necesitan, venimos”. Lo más difícil, añade, son las imágenes de las víctimas: “Hemos visto muchas imágenes de personas que fueron asesinadas. Nos afecta. No se ve bien”.
La prolongación del conflicto ha dejado huellas profundas en los soldados israelíes. Según el propio ministro de Defensa israelí, cerca del 50% de los soldados heridos reportan síntomas de estrés postraumático, un concepto que en 1973 apenas se conocía.
“En el ’73, estas cosas del trauma o del trastorno de estrés postraumático no las conocíamos mucho”, admite Nachma. “En esta guerra sabemos mucho más al respecto. Lo tratamos…. Han pasado 52 años. Todo ha cambiado en la guerra, en el país. Todo”.

Pero quizás el cambio más dramático para Nachma es personal. En 1973 tenía 21 años, era soltero y “me divertía”, como él mismo dice. Ahora, con una hija y dos nietos de seis y tres años, cada día en el frente adquiere un peso existencial diferente. Durante los últimos dos años no ha celebrado ninguna festividad judía —ni Rosh Hashaná, ni Pésaj, ni Yom Kippur— con su familia.
“Creo que uno de los deberes de los oficiales ahora es estar con sus soldados”, afirma. “No puedo enviarlos al campo a mantener vigilancia, a hacer su trabajo, y yo sentarme en casa con la familia en un lugar cálido o con aire acondicionado”.
Cuando se le pregunta qué lo impulsa a seguir sirviendo medio siglo después, Nachma cita la enseñanza de sus padres: “Salva tu país, cuida tu país y estate listo para servirlo”.
La guerra ha cobrado un precio desproporcionado: 1.219 israelíes murieron en el ataque inicial del 7 de octubre de 2023, según cifras oficiales israelíes. La respuesta militar mató al menos 67.139 palestinos, según el ministerio de salud de Gaza, cifras que Naciones Unidas considera fiables.
“Es parte de la guerra. En cada guerra, en cada lugar, hay personas que mueren”, dice ante la pregunta sobre las cifras de víctimas. “Este es nuestro país y tenemos que luchar por él”. Hace una pausa antes de agregar: “Esta es la guerra más larga y más dura que hemos tenido”.
Nachma se niega a discutir política o consenso nacional sobre el conflicto —“todavía estoy en el ejército”, justifica— pero sí habla de paz con la ambivalencia de quien ha visto demasiado. «Espero que haya paz. Eso es lo único que sé. Vemos que cuando luchas contra países, eventualmente llega la paz”, reflexiona citando los procesos de paz que Israel alcanzó con Egipto y Jordania tras conflictos anteriores y los reportes de un posible acuerdo con Siria.
La entrevista ocurre mientras Israel y Hamas se preparan para nuevas negociaciones en la localidad egipcia de Sharm el-Sheikh —simbólico escenario para Nachma, que estuvo destinado allí durante la Guerra de Yom Kippur. Cuando se le pregunta si esta guerra conducirá a algún tipo de paz como los Acuerdos de Camp David que siguieron a 1973, su voz se vuelve dubitativa: “No sé si habrá alguien con quien hacer la paz. No lo sé. Lo espero”.
Recuerda la promesa que le hizo su padre cuando tenía 16 años: “No necesitarás ir al ejército. Habrá paz”. La misma promesa que él le hizo a su hija, que también sirvió. Y la misma que ahora repite a sus nietos pequeños, sabiendo que probablemente no vivirá para ver si se cumple.
INTERNACIONAL
Ser hipocondríaco en la era de Internet: el libro que analiza desde una perspectiva tanto médica como literaria una condición considerada como real

La inquietud persistente en torno a la salud y el incesante escrutinio de los síntomas han cobrado un protagonismo renovado con la publicación de Hipocondría (Alpha Decay), el libro de Will Rees, cuya aparición coincide con un auge de la ansiedad médica amplificada por el acceso a información digital. El libro no solo propone una revisión personal, sino que recorre el trayecto histórico, filosófico y cultural de un trastorno tantas veces relegado a la incomprensión.
En los últimos años, la hipocondría ha sido reconocida por la investigación médica como una condición tan real como la depresión o el trastorno de estrés postraumático. Este diagnóstico implica que no se trata de un fallo de carácter (como hasta el momento se había hecho creer al paciente), sino de una afección legítima que afecta el modo en que las personas perciben y gestionan la incertidumbre respecto a su propio cuerpo.
De hecho, la Asociación Estadounidense de Psiquiatría ha determinado que tres cuartas partes de los identificados como hipocondríacos presentan un trastorno de síntomas somáticos, mientras que el resto padece trastorno de ansiedad por enfermedad. El auge de herramientas de ‘autodiagnóstico’ online ha introducido el término “cibercondría”, reflejando una nueva modalidad donde la búsqueda de información multiplica la ansiedad en lugar de apaciguarla.
Una experiencia en primera persona
Will Rees, tanto editor como académico británico, describe en primera persona su recorrido a través de la hipocondría, iniciándose en 2010 con un dolor de cabeza crónico. La negativa de Rees a paliar el síntoma recurriendo a analgésicos actúa como punto de partida de una introspección que adopta tintes kafkianos: antes que silenciar la alarma, decide “comprender el dolor”, abordando un periplo de observación minuciosa y creciente acumulación de síntomas percibidos. Olvidos cotidianos, tics, cambios en el gusto del café, e incluso una secuencia de hipo entre una y tres veces al día, configuran ese estado de vigilancia perpetua. Ante una búsqueda reveladora en internet (“¿puede el cáncer cerebral causar hipo?”), Rees se topa con una inquietante afirmación: sí, si la enfermedad está avanzada. A pesar de repetidas consultas médicas y de la falta de hallazgos patológicos, la duda persiste y se expande junto con nuevos indicios.

La comunidad médica ha establecido que la hipocondría no responde a una única definición ni a criterios infalibles, lo cual arroja una sombra de incertidumbre tanto sobre profesionales como pacientes. La mayor parte de los afectados se identifican con la sintomatología somática, mientras otros viven con una inquietud recurrente sin signos físicos manifiestos.
Entender qué es la hipocondría
El término incluso desapareció en 2013 del manual diagnóstico D.S.M.-5, lo que evidencia su carácter ambiguo y evanescente en la tradición clínica. La ‘cibercondría’, por su parte, ha extendido la posibilidad de autoexamen y diagnóstico erróneo a gran escala, con numerosos portales prometiendo identificar los “cinco signos para reconocer la cibercondría” o listados de advertencias que, lejos de tranquilizar, intensifican la preocupación.
El texto de Rees ahonda precisamente en este terreno movedizo: “La hipocondría es un diagnóstico que pone en cuestión cuán seguros podemos estar jamás de cualquier diagnóstico”, escribe el autor, desplazando el interés desde las etiquetas hacia la incertidumbre inherente a cualquier juicio médico. La obra se convierte, así, en una indagación sobre los límites del conocimiento y la imposibilidad de alcanzar una certidumbre absoluta respecto a la salud personal.
A lo largo del libro, Rees confronta la tradición literaria y filosófica en torno a la enfermedad, remitiéndose a autores como Virginia Woolf, Kafka, Immanuel Kant o Samuel Johnson, todos ellos sensibles al sufrimiento físico y a la dificultad de traducirlo al lenguaje.

Woolf, en su ensayo Sobre la enfermedad, subraya: “El inglés, capaz de expresar los pensamientos de Hamlet, carece de palabras para describir el escalofrío y el dolor de cabeza… Quien trata de explicar un dolor a un médico ve cómo el idioma se le agota.” La propia estructura del libro refleja esos desdoblamientos temporales y la superposición de relatos personales y ajenos, incluidas referencias puntuales a ensayos de otros autores y a episodios recientes del propio Rees en los que la sospecha de enfermedad nunca se resuelve del todo.
Cinco años para “entender” su enfermedad
El testimonio de Rees articula una experiencia que se extiende hasta su juventud, marcando casi una década de vaivén entre el alivio transitorio y la reaparición del temor. La lectura sobre síntomas y enfermedades, comparada por algunos médicos victorianos con la causa misma de la hipocondría, ahora encuentra eco en la economía digital de la salud, donde buscadores y plataformas especializadas han multiplicado las oportunidades para la inquietud. Rees llega a someterse a pruebas oftalmológicas, resonancias y variados estudios, recibiendo diagnósticos que a menudo solo refuerzan su inseguridad. Un episodio significativo se produce cuando, tras la publicación de un ensayo sobre el tema, un desconocido se le acerca para advertirle que debe realizarse otra revisión, reabriendo la espiral del cuestionamiento y la incertidumbre.
La cantante actúa por primera vez en Madrid con la gira de ‘LUX’ ante un público que clama por ella. / Grabación de pantalla de @rafacasah
La reflexión final de Rees (que, llegada la treintena, ha logrado dejar de pensar de forma compulsiva en su salud) no implica la consecución de una certeza, sino una suerte de aprendizaje en torno a la aceptación de la duda. En palabras del propio autor, escritas en su libro: “Mi libro cubre cinco años de mi vida, que comenzaron cuando creía tener un tumor cerebral y concluyeron, ya en la veintena, al convencerme de que tenía un linfoma. Estos dos momentos, estas dos crisis en que la cuestión de la salud se cernía sobre mi rutina diaria, enmarcan Hipocondría, que también analiza la historia de esta dolencia y a quienes intentaron comprenderla”.
INTERNACIONAL
Trump admin unlawfully terminated legal status of migrants who used Biden-era app, judge rules

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A federal judge ruled on Tuesday that the Trump administration unlawfully terminated the legal status of thousands of migrants who had been allowed to temporarily live in the U.S. after using an app expanded by the Biden administration to schedule appointments with immigration officials.
U.S. District Judge Allison Burroughs in Boston ordered the administration to reverse its move last year to revoke the legal status of migrants who used the CBP One app.
The app was used under former President Joe Biden starting in 2023 to address the crisis at the border by allowing some migrants to make appointments to seek asylum, with many paroled into the country for up to two years, but President Donald Trump moved to shut down the app when he returned to the White House last year.
Burroughs found that the U.S. Department of Homeland Security acted unlawfully in April of last year when it sent mass emails to many of the roughly 900,000 people who entered the country using the app, informing them that it was «time for you to leave the United States.»
VENEZUELAN MIGRANTS, PROGRESSIVE GROUP SUE TRUMP AFTER NOEM NIXES BIDEN-ERA ‘PROTECTED STATUS’
U.S. District Judge Allison Burroughs ordered the Trump administration to reverse its move last year to revoke the legal status of migrants who used the CBP One app. (AP Photo/Mark Schiefelbein)
«The regulations do not give the agency unfettered discretion to terminate parole,» Burroughs wrote.
«When Defendants terminated the impacted noncitizens’ parole without observing the process mandated by statute and by their own regulations, they took action that was ‘not in accordance with law,’» the judge added.
The Venezuelan Association of Massachusetts, one of the plaintiffs in the case, celebrated the ruling, saying it «brings long-awaited relief after months of fear and uncertainty.»
Democracy Forward, another group that helped bring the legal challenge, also praised the judge’s decision.
FEDERAL JUDGE UPHOLDS TEMPORARY PROTECTED STATUS FOR HAITIAN IMMIGRANTS

The app was used under former President Joe Biden to address the crisis at the border by allowing some migrants to make an appointment to seek asylum, with many paroled into the country for up to two years. (Sandy Huffaker/Bloomberg via Getty Images)
«Today’s ruling is a clear rejection of an administration that has tried to erase lawful status for hundreds of thousands of people with the click of a button,» the group’s president, Skye Perryman, said in a statement.
«Our clients followed the law: they waited, registered, were inspected, and were granted parole under the law. The Trump-Vance administration’s effort to tear that status away overnight was unlawful and cruel — and today, the court rejected that harmful and destabilizing policy,» the statement added.
A DHS spokesperson said the ruling was an example of «blatant judicial activism» that interfered with Trump’s authority to determine who remains in the country.
«Canceling these paroles is a promise kept to the American people to secure our borders and protect our national security,» the spokesperson said in a statement.

The judge found that DHS acted unlawfully in April of last year when it sent mass emails alerting many of the roughly 900,000 people who entered the country using the app that it was «time for you to leave the United States.» (AP Photo/Eric Gay, File)
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The ruling came after a class-action lawsuit filed in August by three individuals from Venezuela, Cuba and Haiti who argued the Trump administration’s effort to remove them from the country represented an abrupt, unlawful move to pull parole status and work authorization from migrants.
The Trump administration had argued that Biden overstepped parole authority by broadly awarding the status instead of granting it on a case-by-case basis.
Burroughs said when DHS sent out termination notices to migrants, it failed to comply with requirements to provide a record showing an official had determined that the purposes of parole had been served.
«Accordingly, the parole terminations exceeded the agency’s statutory authority and contradicted the procedures set forth in its own regulations,» the judge wrote.
Reuters contributed to this report.
immigration, illegal immigrants, donald trump, politics, joe biden, homeland security, judiciary
INTERNACIONAL
Trump arremetió contra los aliados de EE.UU.: «Proteger el estrecho de Ormuz no es asunto nuestro»

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