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Uruguay sufre una epidemia de homicidios: crece la inseguridad vinculada al narcotráfico

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Uruguay es visto como un sinónimo de paz y estabilidad para los argentinos.

Pero lejos de esa fachada idílica se esconde una realidad cada vez más preocupante: aunque la cantidad de robos y hurtos es mucho menor que en la Argentina, en Uruguay se cometen casi tres veces más asesinatos que en esta orilla del Río de la Plata.

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Las estadísticas oficiales son frías. La tasa de homicidios en Uruguay en 2024 fue de 10,7 por cada 100.000 habitantes contra 3,8 de la Argentina.

En el caso de Montevideo, la brecha es mucho más grande aún: 16,8 crímenes frente a 2,5 en la Ciudad de Buenos Aires, casi 7 veces más que en la capital argentina. Sin embargo, los argentinos en general se sienten mucho más seguros en Montevideo que en Buenos Aires.

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“He estado hace poco en Rosario, Mendoza y Córdoba. Cuando estuve en Rosario se hablaba de la inseguridad, pero no lo percibimos así. Acá es un país que va siempre en un ritmo lento y no hay una gran alarma. También la prensa uruguaya no tiene una posición alarmista, aunque no oculta datos”, dijo a TN el alcalde del municipio D de Montevideo, Gabriel Velasco.

¿Qué está pasando en Montevideo?

El municipio D es una de las ocho divisiones administrativas de la capital uruguaya. Ubicado en la zona norte, abarca barrios populares como Belloni y Villa Española.

“Es un territorio que sufre una cantidad de índices negativos. Tiene un índice de pobreza muy grande. Nuestra zona tiene lugares de conflicto. Si bien las estadísticas del Ministerio del Interior son fuertes en cuanto a homicidios, la realidad es que los vecinos sufren muchísimo el delito de rapiña (robo), en especial el arrebato. Hay una sensación de miedo por este tipo de delitos superior al de homicidio. El asesinato está muy encapsulado en la disputa narco”, afirmó Velasco.

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Policías uruguayos custodian una zona de Montevideo (Foto: EFE)

El ministro del Interior, Carlos Negro, advirtió recientemente que el país experimenta tasas “epidémicas” de homicidios, aunque afirmó que el índice está en descenso.

«Este delito no es solamente una estadística fría. Es la pérdida irreparable de una vida, el dolor de una familia, de un barrio. Es la propia confianza en nuestras instituciones la que se ve erosionada y que se pone en peligro”, afirmó.

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Negro dijo que el índice de homicidios se ubica en 10,7 por cada 100.000 habitantes. Incluso, una encuesta de la consultora Nómade reveló que la inseguridad es el tema que más preocupa a los uruguayos con un 33,9%. Muy lejos quedó el desempleo con 12% y la salud mental con 9,3%. El 8,2% está preocupado por el narcotráfico.

Pero así como Uruguay muestra peores estadísticas que la Argentina en asesinatos, las cosas son muy diferentes en materia de robos y hurtos. Ahí son muchísimo menores.

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“Los hurtos y rapiñas vienen bajando en Uruguay, y entiendo que en Buenos Aires vienen subiendo”, dijo a TN el especialista uruguayo Gonzalo Croci, graduado en Ciencias de la Seguridad en el University College London (Ucl), de la capital británica.

Según estadísticas oficiales, en la Argentina se reportaron 466.368 robos en 2024. La provincia de Buenos Aires concentró el 25% de los hechos, con 124.870 casos. Detrás se encolumnaron la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (68.876) y Córdoba (68.069)

CABA, de acuerdo al sitio Chequeado, tiene la mayor tasa de robos cada 100 mil habitantes en el país, con 2232. El territorio bonaerense está por debajo, con 905,8. Pero se trata de un delito, a diferencia del asesinato, que no siempre se denuncia.

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Son, en concreto, cifras muy superiores a la que se maneja en Uruguay, donde muestran una trayectoria descendente en el último quinquenio con un descenso de 44%. En 2024 se registró una tasa de 173,7 robos por cada 100.000 habitantes, casi 12 veces menos que, por ejemplo, en la capital argentina.

Montevideo representa el 70 % de los robos, con tasas que triplican el promedio nacional y evidencia fuertes disparidades locales o barriales. También bajó 25% el volumen de hurtos a nivel nacional en los últimos seis años.

Uruguay enfrenta una "epidemia" de homicidios (Foto: Reuters)

Uruguay enfrenta una «epidemia» de homicidios (Foto: Reuters)

Por qué Uruguay tiene una tasa de homicidios superior a la de Argentina

Según cifras oficiales, Uruguay mantiene una tasa estable entre 10 a 12 asesinatos cada 100.000 habitantes desde 2018, con fuerte concentración en Montevideo y un predominio de víctimas jóvenes y varones. La mayoría de los homicidios ocurre en la vía pública, con armas de fuego y de noche.

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Los homicidios, de acuerdo a los reportes oficiales, se asocian cada vez más al tráfico de estupefacientes (21,1 % en promedio, entre 2022 y 2024), seguido por disputas personales y venganzas.

“En los últimos años, Uruguay, con el puerto de Montevideo como eje central, ha adquirido un papel más relevante en la cadena logística del tráfico global de cocaína. Su infraestructura portuaria moderna, su bajo perfil de riesgo y el elevado volumen de carga (que dificulta los controles) han convertido al país en uno de los principales puntos de salida de cocaína hacia Europa, dentro de la denominada ruta atlántica”, dijo Croci.

Para el especialista, “esta inserción generó un mercado de servicios criminales locales, donde pequeños grupos uruguayos ofrecen protección, almacenamiento y apoyo logístico a organizaciones transnacionales. Con frecuencia, estos servicios se pagan con producto, lo que alimenta el mercado interno de cocaína”, indicó.

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“A escala doméstica, el fenómeno se explica por la fragmentación de actores locales que compiten por el control del narcomenudeo y por la provisión de servicios vinculados al acopio. Son grupos pequeños, inestables y sin estructuras jerárquicas claras, que recurren a la violencia como mecanismo de regulación y reputación dentro del mercado, más que como un fin en sí mismo. En este contexto, los homicidios reflejan tensiones entre actores menores que operan en un mercado de alta rentabilidad”, afirmó.

Otro punto que preocupa es la elevada concentración de armas. El Área de Estadística y Criminología Aplicada (AECA) del Ministerio del Interior reveló que “Uruguay es uno de los países más armados de América Latina”, con 617.000 armas registradas. En concreto, uno de cada seis habitantes posee un revólver u otro elemento capaz de disparar.

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En su diálogo con TN, el alcalde Velasco coincidió con la visión de Croci y dijo que los asesinatos en la zona D de Montevideo se vinculan más con el narcotráfico.

“El homicidio está bastante encapsulado en microtráfico, en disputas del narcomenudeo. Hay una fuerte incindencia de este sector”, afirmó.

Según Velasco, “es un tráfico a pequeña escala. No son los grandes narcos. Es el narcomenudeo, en especial en la periferia de Montevideo. Esto empezó en los 90 y ha ido creciendo”, concluyó.

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Uruguay, Montevideo

INTERNACIONAL

Qué es la “ficción reparadora”, el género literario que no sólo muestra el dolor sino que intenta sanarlo

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Palabras que sirven para sanar, en una tendencia que viene de Asia y conquista el mundo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En los últimos años empezó a circular, en el ámbito literario y crítico, una expresión que despierta curiosidad: “ficción reparadora”. No designa un género ni una moda pasajera, sino una manera de entender para qué sirve contar historias. La idea es sencilla y, al mismo tiempo, potente: hay relatos que no solo representan el dolor o el conflicto, sino que trabajan sobre ellos, los transforman simbólicamente y ofrecen una experiencia de elaboración. En lugar de limitarse a mostrar la herida, intentan intervenirla desde la imaginación.

No se trata de un género con reglas fijas ni de una fórmula de autoayuda encubierta, sino de una sensibilidad narrativa: historias que parten de una pérdida, una decepción o una crisis vital y acompañan a sus personajes en un proceso de recomposición. En un presente saturado de distopías y relatos de colapso, estas ficciones eligen otro foco: no negar la oscuridad, pero sí explorar cómo se reconstruye una vida después del quiebre.

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Un ejemplo es La tienda de los deseos, de Hiyoko Kurisu, donde una tienda aparentemente común en un barrio japonés ofrece algo más que objetos: cada artículo, mínimo y cotidiano, habilita a sus clientes a revisar heridas íntimas y ensayar cambios posibles. En la misma línea, Mis días en la librería Morisaki, de Satoshi Yagisawa, sitúa la reparación en el corazón de una librería de Tokio: entre estanterías y cafés, los vínculos inesperados y la hospitalidad del mundo del libro se convierten en una forma de recomenzar. En ambos casos, la ficción no promete milagros; propone algo más verosímil y acaso más poderoso: la posibilidad de volver a armarse, página a página.

La “ficción reparadora”, originaria de Japón y Corea, ha captado el interés de importantes casas editoras en Estados Unidos y Reino Unido, que han acelerado la adquisición de derechos y la publicación de títulos similares tras el crecimiento exponencial de lectores en los últimos años.

Este tipo de ficción ocupa un lugar destacado en las listas de best sellers, con ventas superiores a 3 millones de ejemplares solo en mercados angloparlantes para series como Antes de que se enfríe el café de Toshikazu Kawaguchi.

El organismo público coreano Literature Translation Institute informó que 150 obras coreanas se publicaron en español entre 2001 y 2024, la mayoría en el último lustro. Destacadas editoras, como Shannon DeVito de Barnes & Noble y Sara Nelson de Harper, consideran que este fenómeno representa el mayor boom de narrativa traducida desde el auge del noir escandinavo, apoyado por la acción concertada de libreros, agentes de derechos y plataformas digitales.

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La ficción reparadora crece en
La ficción reparadora crece en el mundo.

El modelo editorial se orienta a capitalizar la demanda de libros que funcionen como refugio emocional, impulsando la publicación masiva de títulos inéditos en español e inglés, así como lanzamientos y reediciones notables como La asombrosa tienda de la señora Yeom de Kim Ho-Yeon, que acumula más de 1 millón de copias vendidas y ha sido traducida a 23 idiomas, y El misterio de la lavandería de Yeonnam-dong de Kim Jiyun, que alcanzó 18 reediciones antes de su adaptación musical.

En la Argentina, ya se está escribiendo el género. Por ejemplo, la periodista y escritora Silvia Cordano -que es coautora de Nuestras Mujeres de Malvinas- por estos días está presentando los relatos de Las acuarelas prodigiosas.

Las novelas que se agrupan bajo la etiqueta de ficción reparadora se distinguen por tramas centradas en escenarios cotidianos —cafeterías, librerías, lavanderías o tiendas de barrio— y abordan conflictos emocionales, como la soledad, el duelo o la culpa, desde la contención y la empatía más que desde la intensidad dramática. El componente mágico realista aparece de forma recurrente: cafeterías donde se puede viajar en el tiempo, gatos sanadores, tiendas que venden sueños y librerías cuyas recomendaciones pretenden transformar vidas.

"Healing fiction", relatos calmos y
«Healing fiction», relatos calmos y que hagan bien.

Editoras como Elena Ramírez de Planeta y Anik Lapointe de Salamandra describen este tipo de literatura como una narrativa de detalles sin sobresaltos, centrada en el bienestar y el valor de la comunidad frente a la incertidumbre global.

Estos títulos suelen tener estructura episodica y breve, favoreciendo la lectura en dispositivos móviles, y se destinan a un público joven-adulto, especialmente mujeres de 18 a 35 años, aunque el alcance se expande a adolescentes gracias a la penetración de la cultura coreana y japonesa en el entretenimiento masivo.

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El protagonismo de los libros, la comida y los gatos —elemento visual utilizado por editoriales en portadas, aunque no siempre central— refuerza la construcción de marca y contribuye a la viralización de estas obras en redes sociales y espacios destacados de librerías.

La difusión masiva de la ficción reparadora tiene su raíz en la viralización en TikTok e Instagram, como demuestran los vídeos vinculados a la saga de Kawaguchi, que superan los 28 millones de visualizaciones y han llevado a sellos como Hanover Square Press, Sunmark, Planeta, Plaza & Janés y Duomo a redoblar la apuesta por el género. Los eventos de firmas en ciudades como Nueva York, Toronto, Los ángeles o Dubái reflejan la dimensión internacional y la capacidad de estas historias para movilizar lectores y ventas en mercados muy distintos.

Silvia Cordano, ficción reparadora hecha
Silvia Cordano, ficción reparadora hecha en la Argentina.

Un factor central en la expansión ha sido el papel de la traducción y la intermediación editorial. Según fuentes periodísticas, la preferencia por títulos japoneses en Reino Unido es tal que el 43 % de los libros traducidos más vendidos provinieron de Japón. El español ya es el sexto idioma con mayor recepción de obras coreanas, superando los 150 títulos en 25 años, con crecimiento acelerado desde la pandemia.

La respuesta de editoriales como Berkley (Penguin Random House) y HarperOne (HarperCollins) ha impulsado la publicación de secuelas y spin-offs ligados a best sellers recientes, incluyendo adaptaciones rápidas de fenómenos como Te receto un gato de Syou Ishida y Mis días en la librería Morisaki de Satoshi Yagisawa.

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El auge de la ficción reparadora es reflejo del renovado interés global por la cultura japonesa y coreana, alimentado por el éxito transversal del K-pop, los K-dramas, el manga y el anime, así como el reconocimiento de la creatividad empática presente en estas narrativas.

Directivos como Jaekwang Shin del Centro Cultural Coreano en España han trazado paralelismos históricos y sociales entre estas culturas y sus mercados editoriales de referencia, mientras responsables de librerías independientes, como Andrea Stefanoni en Madrid y Jessica Callahan en Estados Unidos, han comprobado el aumento del interés y la capacidad de estas historias para atraer nuevos lectores.



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Where Iran’s ballistic missiles can reach — and how close they are to the US

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NEWYou can now listen to Fox News articles!

President Donald Trump warned that Iran is working to build missiles that could «soon reach the United States of America,» elevating concerns about a weapons program that already places U.S. forces across the Middle East within range.

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Iran does not currently possess a missile capable of striking the U.S. homeland, officials say. But its existing ballistic missile arsenal can target major American military installations in the Gulf, and U.S. officials say the issue has emerged as a key sticking point in ongoing nuclear negotiations.

Here’s what Iran can hit now — and how close it is to reaching the U.S.

What Iran can hit right now

A map shows what is within range of ballistic missiles fired from Iran. (Fox News)

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Iran is widely assessed by Western defense analysts to operate the largest ballistic missile force in the Middle East. Its arsenal consists primarily of short- and medium-range ballistic missiles with ranges of up to roughly 2,000 kilometers — about 1,200 miles.

That range places a broad network of U.S. military infrastructure across the Gulf within reach.

Among the installations inside that envelope:

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IRAN SIGNALS NUCLEAR PROGRESS IN GENEVA AS TRUMP CALLS FOR FULL DISMANTLEMENT

  • Al Udeid Air Base in Qatar, forward headquarters for U.S. Central Command.
  • Naval Support Activity Bahrain, home to the U.S. 5th Fleet.
  • Camp Arifjan in Kuwait, a major Army logistics and command hub.
  • Ali Al Salem Air Base in Kuwait, used by U.S. Air Force units.
  • Prince Sultan Air Base in Saudi Arabia.
  • Al Dhafra Air Base in the United Arab Emirates.
  • Muwaffaq Salti Air Base in Jordan, which hosts U.S. aircraft.

U.S. forces have drawn down from some regional positions in recent months, including the transfer of Al Asad Air Base in Iraq back to Iraqi control earlier in 2026. But major Gulf installations remain within the range envelope of Iran’s current missile inventory.

Israel Iran Strikes

Israel’s air defense targets Iranian missiles in the sky of Tel Aviv in Israel, June 16, 2025. (MATAN GOLAN/Middle East Images/AFP via Getty Images)

Multiple U.S. officials told Fox News that staffing at the Navy’s 5th Fleet headquarters in Bahrain has been reduced to «mission critical» levels amid heightened tensions. A separate U.S. official disputed that characterization, saying no ordered departure of personnel or dependents has been issued.

At the same time, the U.S. has surged significant naval and air assets into and around the region in recent days. 

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The USS Abraham Lincoln Carrier Strike Group is operating in the Arabian Sea alongside multiple destroyers, while additional destroyers are positioned in the eastern Mediterranean, Red Sea and Persian Gulf. 

The USS Gerald R. Ford Carrier Strike Group is also headed toward the region. U.S. Air Force fighter aircraft — including F-15s, F-16s, F-35s and A-10s — are based across Jordan, Saudi Arabia and Bahrain, supported by aerial refueling tankers, early warning aircraft and surveillance platforms, according to a recent Fox News military briefing.

Iran has demonstrated its willingness to use ballistic missiles against U.S. targets before.

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In January 2020, following the U.S. strike that killed Islamic Revolutionary Guard Corps Gen. Qassem Soleimani, Iran launched more than a dozen ballistic missiles at U.S. positions in Iraq. Dozens of American service members were later diagnosed with traumatic brain injuries.

That episode underscored the vulnerability of forward-deployed forces within reach of Iran’s missile arsenal.

 Can Iran reach Europe?

Most publicly known Iranian missile systems are assessed to have maximum ranges of around 2,000 kilometers. 

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Depending on launch location, that could place parts of southeastern Europe — including Greece, Bulgaria and Romania — within potential reach. The U.S. has some 80,000 troops stationed across Europe, including in all three of these countries.

Iran missiles

Iran is widely assessed by Western defense analysts to operate the largest ballistic missile force in the Middle East. (Majid Saeedi/Getty Images)

Reaching deeper into Europe would require longer-range systems than Iran has publicly demonstrated as operational.

Can Iran hit the US?

IRAN NEARS CHINA ANTI-SHIP SUPERSONIC MISSILE DEAL AS US CARRIERS MASS IN REGION: REPORT

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Iran does not currently field an intercontinental ballistic missile (ICBM) capable of striking the U.S. homeland.

To reach the U.S. East Coast, a missile would need a range of roughly 10,000 kilometers — far beyond Iran’s known operational capability.

However, U.S. intelligence agencies have warned that Iran’s space launch vehicle program could provide the technological foundation for a future long-range missile.

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In a recent threat overview, the Defense Intelligence Agency stated that Iran «has space launch vehicles it could use to develop a militarily-viable ICBM by 2035 should Tehran decide to pursue the capability.»

That assessment places any potential Iranian intercontinental missile capability roughly a decade away — and contingent on a political decision by Tehran.

U.S. officials and defense analysts have pointed in particular to Iran’s recent space launches, including rockets such as the Zuljanah, which use solid-fuel propulsion. Solid-fuel motors can be stored and launched more quickly than liquid-fueled rockets — a feature that is also important for military ballistic missiles.

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Space launch vehicles and long-range ballistic missiles rely on similar multi-stage rocket technology. Analysts say advances in Iran’s space program could shorten the pathway to an intercontinental-range missile if Tehran chose to adapt that technology for military use.

For now, however, Iran has not deployed an operational ICBM, and the U.S. homeland remains outside the reach of its current ballistic missile arsenal.

US missile defenses — capable but finite

The U.S. relies on layered missile defense systems — including Terminal High Altitude Area Defense (THAAD), Patriot and ship-based interceptors — to protect forces and allies from ballistic missile threats across the Middle East.

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These systems are technically capable, but interceptor inventories are finite.

During the June 2025 Iran-Israel missile exchange, U.S. forces reportedly fired more than 150 THAAD interceptors — roughly a quarter of the total the Pentagon had funded to date, according to defense analysts.

The economics also highlight the imbalance: open-source estimates suggest Iranian short-range ballistic missiles can cost in the low hundreds of thousands of dollars apiece, while advanced U.S. interceptors such as THAAD run roughly $12 million or more per missile.

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Precise inventory levels are classified. But experts who track Pentagon procurement data warn that replenishing advanced interceptors can take years, meaning a prolonged, high-intensity missile exchange could strain stockpiles even if U.S. defenses remain effective.

Missile program complicates negotiations

The ballistic missile issue has also emerged as a key fault line in ongoing diplomatic efforts between Washington and Tehran.

Secretary of State Marco Rubio has said Iran’s refusal to negotiate limits on its ballistic missile program is «a big problem,» signaling that the administration views the arsenal as central to long-term regional security.

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While current negotiations are focused primarily on Iran’s nuclear program and uranium enrichment activities, U.S. officials have argued that delivery systems — including ballistic missiles — cannot be separated from concerns about a potential nuclear weapon.

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Iranian officials, however, have insisted their missile program is defensive in nature and not subject to negotiation as part of nuclear-focused talks.

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As diplomacy continues, the strategic reality remains clear: Iran cannot currently strike the U.S. homeland with a ballistic missile. But U.S. forces across the Middle East remain within range of Tehran’s existing arsenal — and future capabilities remain a subject of intelligence concern.

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La política exterior de Trump y algunas señales de lo que vendrá: ¿Resucitar el imperio?

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WASHINGTON — La política exterior del presidente Donald Trump ha variado drásticamente en todo el mundo, pero se ha mantenido consistente en su naturaleza agresiva y su dependencia del uso de la fuerza.

Ha capturado al líder de Venezuela mientras se apropia del petróleo del país y ataca embarcaciones civiles cercanas.

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Ha sumido a Cuba en una crisis humanitaria mediante un bloqueo y se ha arrogado el derecho a controlar Canadá y Groenlandia.

Además, ha reunido la mayor fuerza militar estadounidense en Oriente Medio desde la invasión de Irak en 2003, amenazando con una nueva guerra contra Irán tras los ataques de junio.

Trump llama a su política «Estados Unidos Primero«, un enfoque declarado en los intereses estadounidenses, tal como él los define.

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Pero no se trata de aislacionismo ni de un repliegue del mundo, como han argumentado algunos analistas.

Tampoco se ha manifestado todavía en un impulso para crear «esferas de influencia«, donde la administración se contentaría con dominar únicamente el hemisferio occidental y dejar otras regiones en manos de potencias rivales.

Desde una perspectiva, es una resurrección de la misión del imperio —la adquisición de territorios y recursos de pueblos soberanos— que impulsó a las potencias europeas y a otras potencias bien armadas hasta el siglo XX.

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También es una aceptación, e incluso una celebración, de las historias imperiales occidentales.

En su discurso inaugural del año pasado, Trump elogió al presidente William McKinley, quien transformó a Estados Unidos en un imperio de ultramar durante la Guerra Hispano-estadounidense al adquirir Filipinas, Guam y Puerto Rico.

La forma de primacía estadounidense de Trump fue articulada más claramente por el Secretario de Estado Marco Rubio este mes en un discurso en la Conferencia de Seguridad de Munich.

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“Durante cinco siglos, antes del final de la Segunda Guerra Mundial, Occidente había estado expandiéndose: sus misioneros, sus peregrinos, sus soldados, sus exploradores salían de sus costas para cruzar océanos, colonizar nuevos continentes y construir vastos imperios que se extendían por todo el mundo”, dijo Rubio a una audiencia compuesta principalmente por funcionarios europeos.

Luego, después de 1945, cuando terminó la Segunda Guerra Mundial y Europa estaba en ruinas, “Occidente” se estaba “contrayendo”, dijo Rubio.

Condenó los movimientos independentistas anticoloniales, vinculándolos con la ideología comunista y culpándolos de erosionar el poder occidental.

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«Los grandes imperios occidentales habían entrado en una decadencia terminal, acelerada por revoluciones comunistas ateas y levantamientos anticoloniales que transformarían el mundo y extenderían la hoz y el martillo rojos por vastas franjas del mapa», afirmó.

Aliados

Rubio luego dijo que la administración Trump no quería aliados “encadenados por la culpa y la vergüenza”, usando el mismo lenguaje que Alternativa para Alemania, o AfD, el partido de extrema derecha alemán.

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“Queremos aliados que estén orgullosos de su cultura y de su herencia, que entiendan que somos herederos de la misma gran y noble civilización y que, junto con nosotros, estén dispuestos y sean capaces de defenderla”, dijo.

Más adelante en el discurso, advirtió sobre la “aliminación de la civilización”.

Rubio recibió una ovación de pie.

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Su discurso, aunque rebosante de duras críticas a las naciones europeas, evocó la historia compartida de Estados Unidos y Europa.

Para algunos historiadores y conservadores estadounidenses, el discurso también encapsuló ideas sobre el liberalismo y el declive de Occidente expresadas décadas antes por los escritores de derecha James Burnham y Pat Buchanan.

Mientras Trump impulsa acciones belicosas (amenaza con una guerra contra Irán casi a diario y volvió a hablar de Groenlandia el fin de semana pasado), algunos analistas han visto el discurso de Rubio como una señal de lo que vendrá.

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Futuro

“Rubio reflejó con precisión la situación actual de la política exterior de Trump”, afirmó Stephen Wertheim, historiador del poder estadounidense en el Carnegie Endowment for International Peace.

“A pesar del temor generalizado de que Trump pudiera retirarse del mundo, está trabajando para revitalizar el dominio militar estadounidense en todos los ámbitos. Es el globalismo de América Primero. Lejos de abandonar las alianzas, Trump las está utilizando como armas para la coerción”.

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La celebración del imperio habría sido normal en Europa a principios del siglo XX, “pero está fuera de lugar en un mundo que se ha descolonizado y democratizado”, dijo Wertheim.

Nader Hashemi, un estudioso de la política de Medio Oriente en la Universidad de Georgetown, dijo que a medida que Trump y Rubio impulsan sus políticas imperialistas, “las consecuencias para las relaciones internacionales serán enormes, especialmente en el Sur Global, donde la identidad política de la mayoría de los estados-nación se formó en el contexto de una lucha de descolonización contra el imperialismo occidental”.

“En el mundo árabe-islámico”, añadió, “las fuerzas extremistas explotarán este desarrollo para atraer nuevos reclutas”.

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Y Rusia y China podrían beneficiarse, tras décadas de intentar sumar a otros países a su bando criticando lo que han llamado imperialismo estadounidense.

El Departamento de Estado no respondió a un correo electrónico con preguntas.

Recuerdos

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Hablando de su tierra natal, Rubio se deshizo en elogios sobre los colonialistas estadounidenses y europeos que trabajaban codo a codo para reclamar territorio:

“los granjeros y artesanos alemanes que transformaron llanuras vacías en una potencia agrícola mundial” en el Medio Oeste, y “los comerciantes de pieles y exploradores franceses cuyos nombres, por cierto, todavía adornan los carteles de las calles y los nombres de los pueblos de todo el valle del Mississippi”.

Rubio, hijo de inmigrantes cubanos, también tenía antepasados ​​de Italia y España.

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Las «llanuras vacías» son, por supuesto, un mito:

los nativos americanos vivieron allí durante milenios antes de ser asesinados y subyugados por los colonos.

Rubio no mencionó ni una sola vez los millones de personas asesinadas, torturadas y encarceladas en las guerras libradas en todo el mundo en nombre del imperio.

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Tampoco hizo alusión a la institución imperial de la esclavitud ni al papel de los africanos esclavizados en la construcción de Estados Unidos, desde la época colonial hasta la Guerra de Secesión.

También evitó hablar de los legados vivos del imperio en Occidente, incluyendo a los numerosos inmigrantes de antiguas naciones colonizadas y descendientes de esclavos que han forjado sus países.

Algunos historiadores dijeron que Rubio fue quizás el único alto funcionario estadounidense de las últimas décadas que celebró el imperio de una manera tan explícita.

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“Celebrar a Estados Unidos como heredero de la civilización occidental no es nada nuevo, pero al menos desde Franklin D. Roosevelt, presidentes y diplomáticos hablan de Estados Unidos como enemigo del imperio y del imperialismo”, dijo John Delury, un historiador que ha escrito sobre las políticas exteriores de Estados Unidos y del este asiático.

“Los libros de texto se han actualizado para reconocer cómo los ‘exploradores’ esclavizaron a las personas como mano de obra, los ‘misioneros’ borraron las culturas y religiones indígenas, y los ‘pioneros’ desposeyeron a los pueblos nativos de sus hogares y medios de vida”, agregó.

Constanze Stelzenmüller, directora del Centro sobre Estados Unidos y Europa de la Brookings Institution, afirmó que el panegírico al imperio impactó especialmente a los funcionarios y analistas presentes en la conferencia de Múnich, provenientes de antiguas naciones colonizadas.

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«Decían: ‘Esto es asombroso’», afirmó.

Al mismo tiempo, añadió, algunos funcionarios adoptaron la actitud de:

«Bueno, Estados Unidos está volviendo a ser como antes, y al menos están siendo honestos».

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Stelzenmüller afirmó que celebrar el imperio no ha sido central en el discurso sobre la extrema derecha europea, a la que suelen apelar los principales asesores de Trump.

Por lo tanto, añadió que resultaba desconcertante que Rubio usara esas líneas.

El objetivo podría haber sido normalizar la idea del poder y la expansión imparables de Estados Unidos, incluso sobre Groenlandia, afirmó.

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«Creo que este lenguaje puede ser parte de un intento de condicionar a los europeos a la aceptación, a que sean impotentes para resistir cualquier diseño expansionista que pueda tener la administración», argumentó Stelzenmüller.

Reacción

Michael Kimmage, director del Instituto Kennan, un centro de investigación sobre Eurasia, dijo que Rubio estaba activando una contratradición de política exterior que surgió en la derecha estadounidense durante las décadas de 1950 y 1960.

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Las ideas fueron expresadas más vívidamente por National Review y uno de sus columnistas, Burnham, quien escribió un libro, “El suicidio de Occidente”, que era una crítica del liberalismo moderno y un “lamento por la pérdida del imperio”, como lo expresó Kimmage.

La evocación de Rubio de un Oeste “en contracción” se hizo eco de las palabras de Burnham.

“Identificó la inmigración y la pérdida de confianza en la civilización como los problemas centrales de un Occidente posimperial”, dijo Kimmage.

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“Rubio claramente está replanteando estas ideas. Las ideas en sí no son nuevas. Lo novedoso es que ahora se promueven desde el Departamento de Estado y la Casa Blanca, como no se había hecho en las últimas siete décadas”.

Andrew Day, escritor de The American Conservative, que defiende el no intervencionismo, dijo que pensaba que Rubio estaba subrayando la política de la administración Trump de reforzar el orgullo por la civilización occidental (un proyecto admirable con una ejecución pobre, en su opinión) en lugar de respaldar el imperio.

“Sinceramente, dudo que Rubio promoviera el regreso al imperialismo y al colonialismo”, dijo.

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“Más bien, señalaba cierto malestar cultural y falta de confianza en sí mismos que padecen los occidentales”.

Pero Day señaló que los moderadores conservadores se mantenían escépticos respecto a Rubio, a quien consideran un defensor radical de la hegemonía global estadounidense.

El secretario de Estado ha impulsado recientemente acciones contra Venezuela, Cuba e Irán.

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“Creían que Rubio estaba pintando un rostro civilizatorio con un cerdo neoconservador, por así decirlo”, dijo Day.

Ese grupo también desconfía de Europa, añadió, y cree que el «marco ‘civilizatorio occidental’ de la administración es grandioso e internacionalista y, por lo tanto, incompatible con un enfoque nítido en los intereses nacionales de Estados Unidos».

c.2026 The New York Times Company

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