POLITICA
Manuel Adorni gana las elecciones a la Legislatura porteña con un 30% del voto popular

Con más del 70% de las mesas escrutadas, el candidato de La Libertad Avanza, Manuel Adorni, gana la elección a legisladores porteños con un 30% de los votos.
En un resultado sorpresivo, el vocero desplazó al kirchnerista Leandro Santoro, el favorito de las encuestas, quien saca por el momento un 27%.
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Pero la nota de la jornada es el derrumbe del PRO luego de 18 años en el Gobierno porteño y un largo invicto de elecciones ganadas: esta vez cayó al tercer lugar con un 15%.
Si bien la diferencia entre el primero y el segundo es de tres puntos, la tendencia se avizora inamovible y ya se da por ganador al candidato del oficialismo nacional, que de esta manera estaría consiguiendo su objetivo principal, que es desplazar al PRO en el camino por ser la principal fuerza política de derecha, nada menos que ganándole en su principal bastión electoral.
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El PRO llegó a estas elecciones tras un largo ciclo de Gobierno iniciado en 2007, que mantiene su curso con la actual gestión de Jorge Macri. La elección del día de la fecha es la primera que pierde en la Ciudad.
Con la victoria de Adorni, se reconfigura de manera significativa el mapa electoral de cara a las elecciones para jefe de Gobierno de 2027, en las que La Libertad Avanza aparecerá como una alternativa de poder al PRO.
Quienes más entran a la Legislatura porteña
Más allá del podio de LLA, el peronismo y el PRO, también se juega un partido aparte entre las otras fuerzas políticas por meter uno o dos legisladores.
El pelotón del furgón de cola lo lidera el exjefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, que alcanzó el 8% de los votos y, con ese resultado, tiene dos bancas aseguradas.
El Frente de Izquierda y los Trabajadores pudo ingresar a su primera candidata, Vanina Biasi, al conseguir el 3,17% de los votos.

Los que no pudieron ingresar
La gran decepción de la jornada electoral, además del PRO, fue la del mileista independiente Ramiro Marra, quien no llegó al piso del 3% del voto para tener representatividad en el Legislativo de CABA: tuvo 2,61% de los votos
Asimismo, idéntica suerte tuvieron la candidata de la Coalición Cívica, Paula Olivetto, que sacó un 2,50% y la candidata de Martín Lousteau, Lula Levy, quien fue votada por el 2,31% del electorado.
Más al fondo quedó el candidato de guillermomorenista Principios y Valores, el abogado coreano-argentino Alejandro Kim, que alcanzó el 2,03%, y un largo pelotón de postulantes, liderados por Ricardo Caruso Lombardi, que entre todos suman menos de un 5%.
Noticia en desarrollo.
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POLITICA
Milei, Techint y la tercera batalla de Davos

Como en los dos primeros años de su mandato, en Davos, Javier Milei le dio “on” al año político argentino. Su presentación buscó no sólo sumar un nuevo capítulo a la saga de su posicionamiento global: está claro que, en parte la suerte de la gestión mileísta orbita alrededor del planeta Trump y la valoración que reciba desde Estados Unidos. Pero además, como en 2024 y 2025, Milei usó Davos para anticipar el foco de su agenda local.
En lo local, Milei dejó claro las dos nuevas dimensiones de su batalla cultural versión 2026. En ambos casos se trata de una profundización de su concepción de la economía de mercado. Por un lado, el combate contra la identificación entre capitalismo de mercado e injusticia social y la defensa decidida de la conexión entre capitalismo, eficiencia y ética como la única base posible de una política pública justa.
En Davos, Milei aseguró la existencia de un “vínculo profundo entre la moral y los mercados libres”. Por otro lado, presentó a la desregulación como la única política de Estado posible en el marco de ese capitalismo justo con el que sueña. Por eso el caso Techint y su derrota en la licitación de los tubos para un gasoducto en Vaca Muerta se volvió el primer emblema del Milei modelo Davos 2026: la adjudicación a una empresa extranjera pero con mejor precio es toda una muestra del nuevo avance del Gobierno en su visión económica. En esa concepción, cualquier intervención directa del Estado para beneficiar a algún actor del mercado argentino rompe el virtuosismo del capitalismo justo que pregona Milei, aunque en la tradición política argentina parezca lo contrario.
Es una toma de posición no sólo ya en términos de la “guerra cultural” macroeconómica: en la adjudicación de la licitación a la firma india Welspun, la escalada de la visión del gobierno se volvió palpable y material, es decir, afecta a la realidad de las inversiones, flujos de dólares, y a la realización de una concepción de “empresariado”, el “héroe” del capitalismo justo que Milei dice alentar: tomador de riesgos, competitivo y transparente.
No es casual que el arquetipo del funcionario desregulador de Milei, Federico Sturzenegger, haya salido en la red social X a dar la respuesta política a la decisión que dejó afuera a una empresa nacional y eligió a una extranjera. El argumento central es demoledor, sobre todo para Techint: dos revelaciones, según Sturzenegger. Primero, que Techint ofreció 40 por ciento más que su competidor y al enterarse, estuvo dispuesto a empatarlo y segundo, que pidió el derecho a un “first refusal”, “la posibilidad de mejorar cualquier oferta que se presentara”, de acuerdo con el posteo del ministro de Desregulación.
Es decir, una empresa nacional puesta contra las cuerdas en la exposición de su discrecionalidad y búsqueda de privilegios en una licitación. El Gobierno no le ahorró nada a Techint.
De Davos al posteo de Sturzenegger, uno de los tres únicos funcionarios mencionados en el discurso de Milei en Suiza, además de Sandra Pettovello y Demian Reidel, una serie de declaraciones que explicitan ese lineamiento político: el eje de la eficiencia, es decir, la adjudicación al mejor precio, no importa si es de un competidor extranjero, con externalidades positivas en el mercado de trabajo y en la rentabilidad de muchos sectores nacionales, aunque se perjudique una empresa argentina en un caso puntual; el eje de la transparencia, con un capitalismo libre y un Estado que no juega a favor de un actor nacional en una licitación como condición necesaria y suficiente de un crecimiento sostenido y del flujo continuo de inversiones.
Esa línea de visión político económica se venía acentuando en las últimas semanas de 2025 y en las primeras de este enero. Quedó explicitada una semana antes del discurso de Milei en Davos. El 15 de enero, The Economist publicó un artículo conjunto de Milei y Sturzenegger con el mismo ideario. “El presidente argentino y Federico Sturzenegger, su ministro de Desregulación, llaman a una radical revisión de la intromisión gubernamental”: así sintetizó la posición de Milei y Sturzenegger.
En las últimas apariciones del año pasado, el ministro de Economía Luis Caputo del año también subrayó una nueva etapa de la gestión centrada en el aspecto desregulador de la política mileísta. A la hora del ajuste le sucede la hora de la aceleración de la desregulación y la pretensión de reducir al máximo toda intervención estatal, incluso, en una licitación que afecta los intereses de un conglomerado nacional clave e influyente. La reforma laboral que se discutirá a partir de la semana que viene en el Congreso también cae conceptualmente bajo ese paraguas conceptual.
En la relación de la Argentina con Davos, Milei aporta una novedad: como Presidente, usa a Davos como una especie de herramienta de política pública local. Fija la cancha en la que quiere jugar en los próximos meses. El riesgo es que Davos también prefigure los errores y excesos de Milei: por ejemplo, el anti wokismo intenso que dominó su visión en Davos 2025 fue una anticipación del nivel de escalada de su política de conflictos innecesarios que lo metió en problemas durante la mayor parte del año pasado, hasta que se puso más negociador, y le llegó el rescate del par Trump-Bessent. ¿Cuál es el riesgo que podría anticipar su discurso en este Davos 2026?
Primero, el riesgo de sobregirarse en su visión teórica y desconectar de la realidad argentina: tanto Milei como Sturzenegger y Reidel tienen muy cerca el pecado de la hiper abstracción y la deshumanización de su visión. La desregulación extrema que alientan, con el sector de la IA como ejemplo, es contradictoria con muchas de las políticas mileístas clave, como el control del tipo de cambio, y no se cumple, en esa escala elevada a la enésima potencia, en capitalismos tan prósperos como justos. De esa tentación teórica vuelta ideología enceguecida y alejada de las soluciones cotidianas y realizables se deriva el segundo riesgo, un debate en torno al caso Techint en el que el Gobierno enfrenta muchas contradicciones: si hay el Gobierno encuentra tantas justificaciones, algunas aceptables, al gradualismo del cepo, ¿no tendría que ser gradualista en la exigencia a las empresas locales? ¿El empresariado argentino puede competir de igual con empresas extranjeras en medio de las condiciones argentinas, una estructura impositiva y laboral que todavía queda lejos del libre mercado? ¿Hay tiempo, en el caso de la realidad de los trabajadores, para esperar al largo plazo que propone Sturzenegger en relación a la creación de empleo y un beneficio general a la economía argentina aunque la licitación se otorgue a una extranjera?
Techint aparece como la primera “casualty” de la guerra cultural-económica del Gobierno. Con el régimen de Tierra del Fuego, en cambio, la gestión mileísta ha sido mucho menos contundente y mucho más gradualista y piadosa. Dentro del ministerio de Desregulación, la sensación térmica en ese caso es de incomodidad: “Hay que preguntarle al Presidente”, se escucha.
En el frente global, la tercera aparición de Milei en la Conferencia del Foro Económico Mundial en Suiza se da en una geopolítica en pleno proceso de cambio que ofrece dos datos centrales para la gestión mileísta. Primero, un Donald Trump que acumula puntos críticos en su presidencia justo cuando enfrenta una elección legislativa. La elección de medio término en Estados Unidos plantea preguntas existenciales a una Argentina de Milei que sobrevivió su momento más crítico de 2025 con el “whatever it takes” de Bessent. Por eso el primer gran obstáculo político que enfrentará el Gobierno se juega en el tablero del hegemón en el que se referencia la presidencia mileísta, el Estados Unidos de Donald Trump. Con un año en su haber, el legado de Trump empieza a generar sus propias incertidumbres. Las encuestas no lo acompañan por el momento.
¿El mundo será el mismo con un Trump derrotado en las elecciones legislativas de Estados Unidos? Y más precisamente, ¿la suerte macroeconómica de la gestión mileísta cambiará con una derrota de su aliado central?
Segundo, este año el mapa global da indicios de un mundo que empieza, o al menos intenta, imaginar respuestas consensuadas al dominio de la lógica de la fuerza del más poderoso. Hay un debate global en torno a Davos: ¿quién ganó Davos? ¿Trump o Mark Carney, el primer ministro canadiense? Las palabras del canadiense en Davos le disputaron el protagonismo global a Trump: no sólo apuntó a darle contenido a los desafíos específicos de Canadá. También a los esfuerzos de Europa por reconstruir su rol global y todavía más allá: cayó bien en países emergentes que resisten la influencia tan abierta de Trump, como Brasil. “Hizo un diagnóstico impecable y certero, y muy corajudo”, reconocía ayer una fuente diplomática brasileña inobjetable el mismo día en que Lula habló por teléfono con Donald Trump como líderes razonables: así de contradictorio está el escenario internacional. En la Argentina, resonó sobre todo en el kirchnerismo y una ciudadanía más independiente inquieta con el nuevo orden global. En Estados Unidos, el polo demócrata escuchó a Carney con interés. El polo trumpista minimizó su peso: “No estoy seguro de lo que está haciendo el primer ministro Carney, más allá de tratar de hacer “virtue-signal” (dar señales de virtud) a sus amigos globalistas de Davos”, dijo Bessent.
A un país periférico y todavía en emergencia como la Argentina, sólo le queda hacer malabarismos para sortear la distancia entre los hechos, las palabras y los sueños. En los discursos de Davos de Milei quedan explicitadas esas brechas.
Empieza 2026 pero la política argentina ya tira los dados por la elección presidencial de 2027: este 2026 es el inicio de la campaña presidencial por otros medios, el de los resultados. Milei puede mostrar algunos, como lo hizo en Davos, pero esto recién empieza.
Luciana Vázquez,Conforme a
POLITICA
El Gobierno debate los tiempos para tratar la Ley Penal Juvenil: los plazos y las claves de la articulación

Luego de la reunión de mesa política, el Gobierno Nacional diseña los planes para avanzar en la aprobación de la nueva Ley Penal Juvenil y tiene en mente la idea de consensuar el proyecto con los sectores de la oposición que presentaron iniciativas similares para obtener los consensos necesarios que les permita su aprobación. Pese a haberla incluido en el temario de sesiones extraordinarias, en Casa Rosada debaten los plazos de su tratamiento y mientras hay quienes anticiparon a Infobae que podría quedar relegado para el año legislativo que iniciará el 1° de marzo, otros se mostraron dispuestos a aprobarlo este verano.
En el oficialismo están abiertos a articular y consensuar con la oposición que presentó normativas sobre el tema para sintetizar en un único proyecto, con base en el ya presentado, que garantice los respaldos para su sanción. Algo similar hicieron en agosto de 2024, cuando trataron el tema en Diputados, específicamente en las comisiones de Legislación Penal; Familias, Niñez y Juventudes; Justicia; y Presupuesto y Hacienda. En aquel entonces hubo debate de los bloques, se presentó una síntesis y se dio lugar a reuniones con técnicos y especialistas, lo que derivó en el proyecto que obtuvo dictamen en mayo de 2025.
“Hay varios proyectos presentados. La idea es unificar y buscar consensos. Es un tema clave, pero tenemos que ver por dónde podemos generar los consensos”, explicó a este medio una importante fuente involucrada.
Lo cierto es que, si bien la administración libertaria aspira a que la reducción de la edad de imputabilidad sea a 13 años, están al tanto de que el consenso obtenido estableció que sea a partir de los 14, por lo que no descartan abrir el debate respecto de los detalles con los aliados. “La intención del Gobierno siempre fue 13, pero el consenso que se consiguió en comisión durante 2025 es que sea 14″, admitó una fuente del Gabinete a este medio.

La determinación de incluir la Ley Penal Juvenil al temario de extraordinarias fue adoptada esta mañana por la mesa política que encabezó el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, esta mañana bajo la supervisión de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. Sin embargo, aún hay debates al interior del reducido equipo legislativo que sabe que el tratamiento demandará más tiempo del establecido para la prórroga de sesiones extraordinarias que iniciará el próximo 2 de febrero y se extenderá hasta el 27 del mes.
El Ejecutivo espera iniciar febrero con el tratamiento de la reforma laboral, prevista para el 12 en Senadores en paralelo al debate en la Cámara Baja por el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea para trabajar proyectos cruzados y optimizar los tiempos. En el mejor de los escenarios, una vez que los proyectos continúen su curso, podría darse inicio a la discusión por la baja de la edad de imputabilidad.
“No hay tiempo. Tenemos pocas sesiones. A lo sumo, dos por cámara y tenemos que ser quirúrgicos. Quizás se empieza a tratar ahora y se continúa en extraordinarias. Hay que ver, pero lo cierto es que con los feriados de Carnaval hay pocos días”, explicó una importante fuente del ecosistema libertario.
Una tercera voz al respecto, también integrante de la reducida mesa, explicó a Infobae que Diputados podría dar lugar inicialmente al tratamiento para optimizar la tarea y confesó que la posibilidad de continuar durante el período ordinario está bajo análisis. “La idea es iniciar en Diputados, dado que casi todo lo enviado ingresa por Senado, por lo que podríamos llegar. En el peor de los caso, se terminará de tratar en marzo. No importa”, confesaron a este medio.

El tema volvió a instalarse en la agenda mediática en los últimos días a raíz del caso de Jeremías Monzón, el joven de 15 años torturado y asesinado en Santa Fe. Desde el corazón de la mesa chica, motorizaron la posibilidad de avanzar con el legislativo para dar lugar a la discusión que impulsó Patricia Bullrich, en traje de ministra de Seguridad, y que comprometió al secretario de Justicia, Sebastián Amerio, en articulación con la Subsecretaría de Política Criminal y la Dirección de Técnica Legislativa de la cartera.
El proyecto que apuntaba a reemplazar la Ley de Minoridad, vigente desde 1980, propone establecer también un sistema de responsabilidad penal para adolescentes de entre 13 y 18 años, con el objetivo de adecuar la normativa argentina a los estándares regionales. “En Brasil, está establecido a los 12 años y en Uruguay a los 13″, argumentó una fuente legislativa.
En paralelo, también hay planes de concluir con la reescritura de la reforma del Código Penal, cuyo debate se postergará para marzo con intención de tratarla con tiempo. En el oficialismo aclaran que el envío del proyecto que aún debe definirse, pero que reducirá la edad de imputabilidad, irá por fuera de las modificaciones dado que se trata de regímenes diferentes.
Con respecto a los cambios penales, en una primera instancia, la idea del mandatario era aprobarla en febrero, pero con las miras puestas en concentrar esfuerzos para sancionar la reforma laboral, el Poder Ejecutivo pospuso su tratamiento para el año legislativo que iniciará a partir del 1° de marzo.
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El ataque a Cristina Kirchner: es imposible que Sabag Montiel haya gatillado dos veces la vieja Bersa Lusber 84

La Bersa Lusber 84 calibre 7.65 que Fernando Andrés Sabag Montiel utilizó en el ataque contra Cristina Kirchner no es un arma fácil de usar: pesa el doble que las pistolas modernas, que además tienen mayor poder de fuego, y el tirador debe aplicar una fuerza considerable para poder accionar la corredera que permita que el proyectil suba a la recámara y quede en posición de disparo.
Así lo explicó uno de los armeros más importantes de la Argentina, que mostró a cómo funciona el arma secuestrada en poder del agresor. Al explicar el funcionamiento de la pistola echó por tierra una de las afirmaciones realizadas por la Policía Federal que difundió el primer informe sobre el ataque, en el que se indicaba que, “según los testigos, el agresor había gatillado dos veces el arma”.
Esos mismos testigos, consignados en el informe de la Policía Federal sobre el ataque a la vicepresidenta de la Nación del 1° de septiembre pasado, dijeron haber escuchado dos veces el ruido del martillo de la pistola provocado por el golpe sobre la aguja percutora del arma.
Sin embargo, una demostración práctica derrumbó esas afirmaciones. Al presionar el gatillo –o cola del disparador– sin tener una bala en la recámara, el martillo se mantuvo siempre en su posición de “abatido” y nunca bajó a la posición de tiro.
Según el armero, “para que el martillo estuviera en posición de disparo, el agresor debió realizar dos movimientos: accionar la corredera o bajar el martillo manualmente. En los distintos videos que grabaron el ataque desde diferentes ángulos, no quedó registrado que el agresor haya accionado la corredera, lo que hubiera llevado el martillo hacia abajo”.
Pero el disparo no salió porque la pistola no tenía un proyectil en la recámara. En ese momento, el agresor siguió presionando el gatillo, pero la cola del disparador no respondía debido a la ausencia del cartucho en la recámara y porque el martillo estaba arriba, no en posición de disparo.
Al ser consultado sobre la causa que provocó que Sabag Montiel no disparara, el armero respondió: “El disparo no se concretó porque, al accionar la corredera, este elemento no encontró ninguna bala para colocar en la recámara. Esto pudo ocurrir porque, posiblemente, el cargador no hubiera sido colocado correctamente o porque, al empuñar la pistola, el agresor presionó, accidentalmente, el botón expulsor del cargador”.
Otro especialista dio una explicación alternativa: “Sabag Montiel no es tirador profesional. Pero su ADN estaba en la base del cargador, la cola del disparador y la corredera. Lo que pudo haber pasado es que haya hecho una tracción incompleta de la corredera, producto de su inexperiencia. En ese caso, la munición no sube del cargador a la recámara”.
La imagen del arma con el cargador parcialmente salido por debajo de la empuñadura fue difundida por la Policía Federal minutos después de la detención de Sabag Montiel. “Si el cargador estaba de esa forma en el momento en que el acusado accionó la corredera y presionó el gatillo, resultó imposible que el arma se dispare debido a que el cargador estaba mal colocado y no había forma que se coloque una bala en la recámara”, indicó el armero consultado.
Según el perito balístico, “el martillo estaba ‘arriba’ hasta que el agresor accionó la cola del disparador. Una vez que bajó y no se produjo el disparo, debió haber subido el martillo con el pulgar o traccionando la corredera. La posición ligeramente fuera de su alojamiento del almacén cargador, que tenía cinco cartuchos, podría ser causal, en caso de accionarse la corredera”.
En los minutos posteriores a la detención de Sabag Montiel, fuentes judiciales indicaron que el arma estaba apta para el disparo, pero no estaba conformada para ser disparada. Según el armero que hizo la demostración a sobre cómo funciona el arma secuestrada al acusado, dicha afirmación constituye una cuestión técnica del Derecho.
“El arma estaba entera. No tenía faltantes de piezas que hubieran impedido su funcionamiento. Pero no había sido preparada para ser disparada. Esto significa que, por algún motivo que todavía no se estableció, el acusado no accionó la pistola de forma tal que el proyectil pudiera ser disparado. Esto pasó porque no había una bala en la recámara”, explicó el experimentado perito balístico.
Con respecto a la pistola Bersa Lusber 84 secuestrada en poder de Sabag Montiel, el armero explicó que se fabricó entre 1969 y junio de 1975. Se construyó totalmente en acero y de forma artesanal. Debido a los materiales usados en esa época, su peso de 600 gramos, vacía, y de 670 gramos con el cargador completo, la convirtieron en un arma difícil de manipular.
A esta característica debe sumarse el hecho de que se trata de una pistola de acción simple, diferente de las armas actuales de tienen un sistema de doble acción y pesan no más de 300 gramos, debido a que las empuñaduras son de aluminio y solamente el cañón y la corredera son de acero.
Otro detalle llamó la atención del armero y perito balístico consultado por sobre el arma y la forma de usarla. Al observar el video hallado en el celular de Sabag Montiel, en el que supuestamente el acusado se grabó mientras practicaba con el arma, el experimentado armero se detuvo en un detalle: “La persona que manipula la pistola no cumple con una premisa clave en los usuarios de armas, que es que lo último que se hace es tener el dedo en el gatillo”.
“Por lo que aparece en el video, el hombre que acciona el arma tiene el dedo colocado permanentemente en la cola del disparador. Los usuarios de armas nunca realizan ese movimiento para evitar un disparo accidental. Siempre, como regla de oro, el dedo queda por encima del arco protector. Aparentemente, el imputado no supo accionar el arma para producir el disparo supuestamente pretendido”, sostuvo el perito balístico.
Según fuentes policiales, Sabag Montiel le robó el arma a un vecino que falleció hace seis meses y que trabajaba en una empresa de seguridad. Los investigadores también sospechan que las municiones secuestradas en la pieza que alquilaba en Uriburu al 700, en Villa Zagala, partido de San Martín, fueron sustraídas a la misma persona. Al menos una de esas cajas de municiones corresponde a una partida fabricada hace más de diez años.
Fernando Andrés Sabag Montiel,Gustavo Carabajal,Atentado contra Cristina Kirchner,Armas, municiones y explosivos,Conforme a,Atentado contra Cristina Kirchner,,Por falso testimonio. Indagaron al asesor kirchnerista que vinculó a Milman con el atentado contra Cristina,,Atentado. Qué penas les dieron a Sabag Montiel y Brenda Uliarte por intento de homicidio a Cristina Kirchner,,Tres años después del atentado. Condenaron a Sabag Montiel y Brenda Uliarte por el intento de asesinato a Cristina Kirchner

















