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POLITICA

A 40 años del alegato del “Nunca Más”: del abrazo de Strassera y Moreno Ocampo a la reacción de los militares

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Apenas Julio César Strassera dijo “Nunca más” sucedió algo inédito luego de cinco meses del Juicio a las Juntas Militares: la sala explotó. Una ovación conmovedora surgió desde las tribunas superiores y se extendió a la planta de abajo y a los palcos de los periodistas.

Fue un gesto espontáneo y colectivo, esos fenómenos que surgen y son imposibles de replicar de manera artificial. Difícil no emocionarse cada vez que nos enfrentamos a esa explosión pese a que la hayamos visto decenas de veces. Hay abrazos, gritos de vivas, llantos desconsolados.

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Después de siete jornadas había finalizado el alegato de la fiscalía. Con esas palabras finales se consolidó la intervención judicial más célebre, más relevante y sobrecogedora de nuestra historia.

Desde su sitial, León Arslanián, presidente del tribunal, pidió silencio en la sala. Pero al ver que cualquier intentó sería infructuoso ordenó, con energía, desalojarla.

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Mientras los aplausos no se apagaban, los comandantes se pusieron de pie y salieron por la puerta del costado. Videla con su carpeta bajo el brazo miró desafiante a las tribunas. Viola moviendo los labios teatralmente para que nadie dejara de entender, modulando sílaba por sílaba, les dijo repetidas veces Hijos de puta a los que seguían celebrando el alegato del fiscal.

En simultáneo a la salida de los acusados, Strassera y Moreno Ocampo se pusieron de pie, como siempre. Apenas se miraron de frente y con las ovaciones de fondo, se fundieron en un abrazo emocionado. Un abrazo que tuvo más de afectuoso y de alivio que de celebración. La foto que lo registra muestra cómo cada uno con un brazo caído y el otro detrás de la espalda de su compañero, esconde la cabeza en el hombro ajeno: no querían que los vieran llorar. Habían llegado al final del camino. Habían superado la incertidumbre, las amenazas, la falta de apoyo de los colegas, las sospechas, las presiones, el trabajo que en algún momento pareció imposible.

Hay una foto sacada desde uno de los palcos del primer piso que retrata el momento a la perfección: los comandantes saliendo abatidos, y Strassera y Moreno Ocampo dándose su propio abrazo del alma. En los días siguientes hubo editoriales en matutinos muy importantes y notas de opinión criticando el abrazo. Decían que se trató de un gesto casi de ostentación, que afectaba el decoro que debe mantenerse en una sala.

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El abrazo fue pudoroso y no tuvo nada de festivo y mucho menos de provocación. Da la impresión que los columnistas estaban molestos por otra cuestión más dolorosa y con mayores consecuencias que ese abrazo inicuo y noble.

El fiscal y su adjunto salieron de la sala juntos. Querían llegar a la fiscalía para escuchar los comentarios de los chicos que trabajaron con ellos, para compartir la alegría, para poder celebrar en la intimidad. Pero al llegar al hall principal del Palacio se encontraron con una sorpresa inesperada. La gente desalojada de la sala y varios empleados de tribunales los esperaban para seguir aplaudiéndolos. Una pequeña multitud los saludaba. Se acercaban, los abrazaban, les agradecían, los tomaban de las manos. Atravesaron el amplio hall sin que los aplausos se desvanecieran.

Esa escena podría ser un gran final de película.

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Se cumplen 40 años del histórico alegato de Julio César Strassera en el Juicio a las Juntas. (Foto: Archivo Télam/lz)

El 18 de septiembre de 1985 Julio César Strassera cumplía 53 años. Pero no era eso lo que lo desvelaba ese día. Después de siete jornadas, finalizaba el alegato de la fiscalía en el Juicio a las Juntas. Sabía que la atención de todo el país estaría, una vez más, puesta sobre él.

Strassera era, hasta principios de ese año, un funcionario judicial gris aunque capaz, conocido en su mundillo por algunas excentricidades y calenturas, que le valieron el mote de Loco. Pero enfrentado a un desafío profesional ciclópeo, estuvo a la altura. Dio la talla. La misión era muy difícil. En la Argentina no se sustanciaban juicios orales, la presión era demencial y estaba representando a miles que ya no estaban y a sus familiares. En Estados Unidos, las causas judiciales que impulsa la fiscalía llevan en la carátula “El Pueblo Vs. …” Y en el Juicio a las Juntas, casi como en ningún otro, el fiscal cargaba con el peso de representar, literalmente al pueblo.

La labor de la fiscalía fue notable. Valiente, profesionalmente irreprochable, técnicamente inteligente y pedagógica. Y extraordinariamente convincente.

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Antes de comenzar el juicio, una encuesta demostró que menos del 20% de los argentinos estaba a favor de que se llevara a cabo. En la semana posterior al alegato, el 83% se mostraban a favor y pedían condena dura para los acusados.

El alegato de siete días y el cierre histórico que trascendió fronteras: “Señores jueces, Nunca Más”

El alegato empezó a las 15.13 hs del miércoles 11 de septiembre. Era la primera vez que los acusados ingresaban a la Sala. Había expectativas, rumores y, también, absurdas suposiciones. Algunos hasta soñaban (los diarios utilizaban el potencial para informar) algún tipo de pequeña revuelta que mostrara la dignidad de los comandantes.

Lo cierto es que entre trajes a medida y uniformes militares, los nueve que eran juzgados entraron en fila y se acomodaron en los bancos de madera. Algunos mostraron enojo, otros estaban serios y también estuvieron los que simularon desinterés.

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Videla leía un libro religioso que sacó de un portafolio de cuero marrón que tenía sus iniciales en dorado: Las siete palabras de Cristo de Charles Journet. Leía por espacios breves y muchas veces se quedaba en una página muchos más minutos que los que requería su lectura habitual: hacía que leía para que pasaran las horas. El resto del tiempo miraba el techo o posaba sus ojos por encima de la cabeza de los jueces, en el crucifijo colgado en la pared que debajo tenía la inscripción: Afianzar la Justicia.

El alegato final del Juicio a las Juntas describió -entre otras cosas- el plan sistemático instrumentado por la Dictadura.(Foto: archivo Telam)
El alegato final del Juicio a las Juntas describió -entre otras cosas- el plan sistemático instrumentado por la Dictadura.(Foto: archivo Telam)

Una digresión: el episodio hace recordar otro juicio célebre. Mientras se preparaba el juicio en su contra, el Estado de Israel puso a un oficial del ejército para resguardar el bienestar físico y mental de Adolf Eichmann: no querían juzgar a alguien demasiado demacrado ni que alucinara. Deseaban que pareciera lo más normal, sano e íntegro posible para que el juicio tuviera más impacto. El detenido no creaba problemas: tenía apetito, se mostraba dispuesto a colaborar, respondía todo tipo de preguntas, su trato era amable y siempre parecía de buen ánimo.

El oficial israelí que lo cuidaba le acercó el libro del momento para que lo leyera, para que se distrajera un rato. Dos días después cuando el militar pasó por la celda, encontró a Eichmann de mal humor, renuente al diálogo. En el piso de la celda, contra la puerta estaba el ejemplar de Lolita de Vladimir Nabokov que le había entregado. Eichmann, indignado, le dijo: “Lléveselo. Es un libro completamente malsano”.

Y Eichmann en esta historia tiene su importancia. No sólo por los argumentos jurídicos que se plantearon en los diferentes alegatos y el antecedente de lo que decidieron los jueces en Jerusalén y cómo la doctrina lo interpretó. La imagen que preocupaba era la de Eichmann en esa jaula de vidrio blindado, asistiendo a cada instancia del juicio. Por eso los pedidos de las defensas para que los acusados no estuvieran en la sala fueron aceptados hasta esta instancia. Procesalmente era imposible que no escucharan la acusación. También cada uno estaría –con la excepción de Videla- en sus propios alegatos y hasta harían uso de la palabra.

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Galtieri se veía abatido: un par de años atrás se imaginaba en bustos y hasta debe haber soñado con alguna estatua ecuestre en plazas céntricas de todo el país y ahora las revistas lo dibujaban con traje a rayas y bolas de acero atadas a sus tobillos.

Massera hacía saber, a través de sus periodistas amigos, que llevaba un riguroso archivo de todo lo publicado sobre el Juicio. Una amenaza. Como si nada hubiera cambiado. También disfrutaba que publicaran que él participaba activamente en sus estrategias de defensa.

En los estrados de los acusados, los empleados de la Cámara habían dejado varios ceniceros y nueve blocks de hojas y biromes sobre cada uno de ellos. Sólo Agosti, Viola y Massera tomaron algún apunte durante las intervenciones de los fiscales.

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Massera sonreía con sarcasmo cada vez que se le adjudicaba a la Marina algún asesinato, asentía con un leve sacudón de la cabeza cuando surgía su nombre.

Todos se veían más viejos.

El primer incidente se produjo en el primer cuarto intermedio. Los comandantes salieron en fila de la sala y pasaron por al lado de Moreno Ocampo que se había puesto de pie y los miraba con ojos encendidos, socarrones. Galtieri, con los músculos de la cara tensos, le dijo algo al pasar. Se presume que lo insultó. Moreno Ocampo rio con algo de estruendo. Cuando los periodistas corrieron a preguntarle qué le había dicho Galtieri, el fiscal adjunto minimizó la cuestión y se lamentó de no haber escuchado: “Es una lástima. Seguro la historia se perdió una frase célebre”, dijo.

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Esa primera jornada se extendió hasta más de las nueve de la noche. Strassera y Moreno Ocampo se alternaban en el uso de la palabra. El fiscal comenzó parafraseando a su colega Hausner, el del juicio a Eichmann y siguió hablando de la violencia del país hasta llegar a los años setenta. Luego describió en líneas generales el plan sistemático instrumentado por la Dictadura. Moreno Ocampo, en su turno, les pidió a los jueces que no se dejaran convencer por el aspecto de gente decente de los acusados. Eran criminales y habían sumido a la Argentina en un infierno, habían cometido la peor masacre de la historia.

Esa introducción conceptual provocó una gran conmoción. Era una pieza con profundidad y claridad, que no se enroscaba en el lenguaje jurídico ni en esas frases carentes de sentido pero altisonantes que los abogados suelen utilizar mientras creen que escriben bien. El alegato a esa altura ya era una pieza excepcional.

Luego ingresaron en el análisis caso por caso, las imputaciones específicas de homicidios, secuestro, torturas y delitos contra la propiedad.

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Aun en las secciones más farragosas, en las que predominaba la información y la descripción somera de los casos, el alegato del fiscal mantenía un estilo impecable y tenaz. En cada jornada de exposición del alegato, pocas veces decayó el interés, casi nunca se descuidó el estilo.

Los chicos de la fiscalía habían hecho un trabajo cotidiano que resultó de gran utilidad en el momento de preparar el alegato. Apenas recibían las copias de las declaraciones de los testigos, unos días después de presentarse ante el tribunal, las leían en profundidad, las marcaban en los márgenes y las identificaban con números y siglas para ir catalogando y sistematizando la información.

Strassera aclaró que esos pocos más de setecientos casos que había utilizado no agotaban el número escalofriante de víctimas. Lo siguiente que dijo fue recibido sin escándalo en la época: “Me acompaña el reclamo de más de 9000 desaparecidos que han dejado, a través de los que pudieron volver de las sombras, su mudo pero no por ello menos elocuente testimonio acusador”. (Aunque en los días posteriores y hablando de la destrucción de la documentación por parte de las autoridades militares en los días previos a las elecciones del 83, dijo que a raíz de esa actitud y de la falta de información “no se sabe con certeza cuántas fueron las víctimas: si fueron 5000, 9000 o 30.000”).

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Hoy a nadie se le ocurriría decir eso en ninguna instancia judicial ni en ningún foro público. Pasados 40 años, en algunas cuestiones, nos hemos vuelto un poco menos libres.

Jorge Luis Borges con Julio César Strassera, fiscal en el histórico Juicio a las Juntas Militares, minutos antes de participar de una de las audiencias públicas del proceso judicial. (Foto: Juan Carlos Piovano - Agencia Télam)
Jorge Luis Borges con Julio César Strassera, fiscal en el histórico Juicio a las Juntas Militares, minutos antes de participar de una de las audiencias públicas del proceso judicial. (Foto: Juan Carlos Piovano – Agencia Télam)

Después de describir la irrupción de la Triple A –violencia desde el estado, también- entró de lleno en la represión desatada por la dictadura tras el golpe del 24 de marzo. La describió, en la cara de los comandantes, con tres palabras precisas y contundentes: feroz, clandestina y cobarde. Y explicó que decidieron responder a la guerrilla con los mismos métodos ilegales y bárbaros.

En ese momento fija algo que había repetido en cada entrevista. Al preguntarse cuántos de los que fueron desaparecidos y asesinados eran culpables y cuántos inocentes, responde que nunca lo sabremos porque no les dieron la posibilidad de un juicio y de defenderse. Por lo tanto para la ley todos eran inocentes porque ninguno había sido juzgado. “Al suprimirse el juicio, se produjo una verdadera subversión jurídica. Se sustituyó la denuncia por la delación, el interrogatorio por la tortura, y la sentencia razonada por el gesto neroniano del pulgar para abajo”.

Moreno Ocampo en su turno recordó las palabras de la señora Corbin de Capisano en esa misma sala. La mujer mientras se levantaba de la silla destinada a los testigos dijo: “Mi hijo también merecía un juicio como este”.

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En otro cuarto intermedio fue Videla el que se hizo notar. Cuando quiso salir por el pasillo estrecho, se cruzó con Strassera que estaba de espaldas y obstaculizaba el paso. El dictador lo pechó por la espalda y siguió su camino sin pedir perdón ni permiso. El fiscal supo contenerse. Supo también que estaba haciendo un buen trabajo.

Luego los casos. Divididos por junta, por campo clandestino, por zonas. Esa información fue más tediosa y uniforme. Pero ese catálogo además de ser monstruoso y de demostrar que a pesar de que hacía meses que escuchaban esos relatos, nadie se habituaba a tanto horror, además de todo eso, demostraba lo que era la democracia. Un lugar en el que se cumplían las reglas, en el que a veces lo monótono era la norma, en el que se respetaban los pasos institucionales y en el que la fiscalía debía exponer sus acusaciones ante los acusados para que tuvieran pleno acceso a su derecho de defensa. Cada secuestro, tortura, asesinato, sustracción de bebés y robo era un caso individual atroz. Y al mismo tiempo un mosaico del plan sistemático montado por el Proceso, de la instauración del terrorismo de estado.

Carlos Somigliana: trabajó en el poder judicial y participó del equipo que trabajo con los fiscales en el alegato del Juicio a las Juntas. (Foto: EAAF)
Carlos Somigliana: trabajó en el poder judicial y participó del equipo que trabajo con los fiscales en el alegato del Juicio a las Juntas. (Foto: EAAF)

Los siguientes días los abogados defensores empezaron a decir que el alegato había sido escrito por Carlos Somigliana. Lo afirmaban como si se tratara de un demérito. Pero en el mismo gesto reconocían que estaba muy bien escrito. Moreno Ocampo aclaró que Somigliana era empleado del Poder Judicial desde hacía tres décadas, que colaboraba desde hacía meses con ellos y que sí, que por supuesto escribía bien. También quisieron impugnar lo dicho porque los fiscales leían y el Código decía que los alegatos debían ser orales y que sólo se podía recurrir a apuntes. Una idea para una posible investigación: la influencia de Teatro Abierto y sus dramaturgos en los albores de la Democracia. No sólo el eco de Teatro Abierto, la bomba, los textos valientes, el boom de público, el quiebre de la censura. También Carlos Somigliana escribiendo el alegato con Strassera y Gerardo Taratuto dándole forma al Nunca Más a pedido de Sábato. Intelectuales que no opinaban obviedades por las redes (en ese tiempo no existían pero sí los medios) y que actuaban virtuosamente sobre la realidad.

En el penúltimo día de presentación, Strassera brindó los fundamentos doctrinarios en especial las teorías de responsabilidad del jurista alemán –al que leía en el idioma original- Claus Roxin.

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El 18 de septiembre fue la última jornada.

En el momento previo a pedir las condenas, Strassera hace un gesto que pasó desapercibido. Con las dos manos se toma del apoyabrazos de su silla y se levanta un poco, como acomodándose para el gran momento. Después pidió condenas durísimas para todos los comandantes, incluyendo varias reclusiones perpetuas. Pero todavía faltaba algo más.

El párrafo final es célebre y tiene varios méritos. Su contundencia, la facilidad con que se fijó en la memoria colectiva y el haber utilizado una frase que ya tenía peso, que no era propia, que era un tótem de la lucha de los organismos de DD.HH. Ese cierre es el otro rezo laico de los albores democráticos junto al recitado del preámbulo de la Constitución con el que Alfonsín cerraba sus discursos: “Señores jueces, quiero renunciar expresamente a toda pretensión de originalidad para cerrar esta requisitoria. Quiero utilizar una frase que no me pertenece, porque pertenece ya a todo el pueblo argentino. Señores jueces: ‘Nunca más’.”

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Ese gran final, inolvidable, con su enorme impacto, logra tapar un párrafo dicho unos minutos antes y que debiera haberse convertido en el lema de nuestra democracia. “Hemos tratado de buscar la paz por la vía de la violencia y el exterminio del adversario, y fracasamos: me remito al período que acabamos de describir. A partir de este juicio y de la condena que propugno, nos cabe la responsabilidad de fundar una paz basada no en el olvido sino en la memoria; no en la violencia sino en la justicia. Ésta es nuestra oportunidad: quizá sea la última”.

Allí, en ese párrafo, Strassera siembra su legado y muestra el camino. Memoria, paz y justicia. Todavía estamos a tiempo de escuchar ese mensaje.

Ojalá se haya equivocado y no haya sido la última. Ojalá tengamos aún una nueva oportunidad.

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Julio Cesar Strassera, Luis Moreno Ocampo, Jorge Rafael Videla, Emilio Massera, Leopoldo Fortunato Galtieri, Terrorismo de Estado

POLITICA

Los nuevos laberintos del reformismo de Milei

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El domingo dejó dos preguntas políticas sobre la mesa. Primero, ¿por qué Javier Milei retomó decidido el estilo de panelista desaforado y lo escaló hasta el Congreso y la cadena nacional? Segundo, ¿cómo fue que uno de los enemigos estratégicos que elige el mileísmo le propició una derrota al Gobierno en su propia cancha, la diplomacia internacional, y que ni siquiera vio venir? Con el anuncio de la liberación del gendarme Nahuel Gallo, Claudio “Chiqui” Tapia le metió un gol político, inesperado, al Gobierno. Sobre todo en un día tan clave como el del discurso presidencial ante la Asamblea Legislativa: dos horas antes del inicio de la cadena nacional, a las 19.03, la AFA de Tapia copó la conversación pública con su posteo en X sobre la liberación del gendarme Nahuel Gallo. El hecho era de tal relevancia que el posteo no necesitó exagerar el rol de la AFA: “El Fútbol, un puente humanitario”, decía. Casi una ironía.

Las dos preguntas conectan con una cuestión: cuando Milei y el mileísmo en el poder se sobregiran en sus formas y arrinconan a su enemigo político, desde Tapia al kirchnerismo, ¿le quitan fuerza a sus opositores más duros o se crean obstáculos políticos? El riesgo para el Gobierno es que la confrontación extrema los encierre en su cámara de eco: les hace perder de vista las movidas de sus principales adversarios. Le pasó lo mismo con el cierre de Fate, que también los tomó por sorpresa.

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Ayer, Patricia Bullrich reconoció públicamente que el Gobierno no tuvo información alguna antes del anuncio de AFA: “Cuando se lo llevan de la cárcel, suponíamos que se lo iban a entregar a la embajada italiana que es hoy la representación de la Argentina. Sin embargo, eso no sucedió y evidentemente se había armado algo en paralelo”.

La oposición kirchnerista no encuentra un norte donde anclar alguna visión de futuro. No hay proyecto que los cohesione, excepto el de sobrevivir a Milei. Por eso, los ataques de Milei crean el incentivo para reagruparse. A Kicillof le dieron letra para su propia apertura de sesiones ordinarias en la Legislatura bonaerense. “Casi todos los sectores productivos se desplomaron”, fue una de sus frases más contundentes. No es mucho, pero es mejor que una fragmentación interminable que agudice la implosión del kirchnerismo.

En el Congreso, el tono confrontativo de Milei, elevado a la máxima potencia, arrancó enfocado en la oposición kirchnerista presente en el recinto, pero se extendió hasta dos figuras clave del empresariado nacional, con los apodos degradantes que inauguró hace poco: “Chatarrín”, para Paolo Rocca, y “Gomita”, para Javier Madanes Quintanilla. Ahora Milei lleva el formato de disputa cultural al terreno de la matriz productiva. Este año, la guerra contra “la casta”, central en su identidad política, es la guerra contra el “fetiche industrialista”, según las palabras de Milei el domingo.

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La cuestión es: ¿es necesario estratégicamente ese grado de belicosidad para tener éxito en una reindustrialización argentina de nuevo cuño, abierta a la competencia, enfocada en el frente exportador y pivotando sobre nuevos sectores estratégicos de la actividad económica? El Gobierno cree que sí. El resultado está lejos de dejarlo claro: no fue el estilo confrontativo el que le permitió tres éxitos políticos clave, en el frente legislativo, la semana pasada.

Hubo concesiones por todos lados para llegar a un reformismo posible. Glaciares, baja de la edad de imputabilidad y reforma laboral se construyeron, sobre todo, en base a negociaciones con los gobernadores de las provincias mineras y petroleras, peronistas y no peronistas: una oposición dialoguista ampliada. El proyecto mileísta de país se consolida cada vez más en el eje vertical de la Argentina, y en ese horizonte futuro, la visión de Milei coincide con los intereses de esas provincias.

¿Por qué ahora Milei eligió volver a la furia política? Hay reformas pendientes que son pilares de la industrialización a la Milei: la reforma impositiva está entre las más difíciles de lograr. No es hora de derrochar capital político. Una respuesta posible está, paradójicamente, en esa base dialoguista ampliada: la matriz productiva que Milei explicitó en el discurso ante la Asamblea Legislativa privilegia al sector energético, minero y petrolero. En esta nueva etapa de su gestión, se consolida la convergencia de los intereses de Milei con los intereses de los gobernadores de esos territorios. Las mayorías que consigue en el Senado empiezan a encontrar cimientos más firmes, más allá de las transferencias discrecionales, especialmente en los proyectos donde se juega el desarrollo productivo. En este nuevo contexto, Milei puede volver a darse el lujo de la autopista de dos manos: mostrarse furiosamente intransigente en el discurso, una necesidad identitaria, y al mismo tiempo, tener asegurados los consensos necesarios para el reformismo productivo posible.

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La confrontación del mileísmo con Tapia también llegó al discurso del domingo, pero disfrazada en el apodo de “Piedrita”. La alusión fue en relación al “rulo” cambiario que investiga la Justicia: la sospecha de una supuesta vinculación ilegal entre la política cambiaria durante el gobierno de Alberto Fernández y la gestión económica de Sergio Massa y amigos del poder, entre ellos Tapia y casas de cambios cercanas al presidente de la AFA. Milei relacionó esa maniobra millonaria con el dólar oficial a la matriz de industria subsidiada que busca combatir.

En relación al caso de Nahuel Gallo, la primicia de AFA dejó su marca en el discurso de Milei. Hubo mención a Venezuela en dos ocasiones: como todo lo que la Argentina corrió el riesgo de ser y Milei evitó y como parte de una acusación directa al kirchnerismo: “Ustedes que se entregaban a Venezuela y que se entregaban a los terroristas que nos metieron dos bombas (…) Manga de asesinos y chorros”. Pero Milei se vio obligado a dejar pasar la oportunidad de destacar la liberación de Gallo después de 448 días desaparecido por el régimen venezolano. Cualquier mención implicaba el papel de AFA y el rol de Tapia.

La trama final de la liberación de Gallo se centra en Tapia, que incluye también figuras de la oposición kirchnerista, deja expuesto al Gobierno. Por un lado, hace evidente una distracción inquietante por parte del Gobierno a la hora de administrar un tema crítico como la desaparición de Gallo: fallaron sus vías diplomáticas, los servicios de inteligencia y el canal de información con sus aliados, Estados Unidos e Italia.

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Por otro lado, muestra un problema en su capacidad para anticipar riesgos políticos. La movida con Venezuela fue una señal de la capacidad de reacción de Tapia: justo cuando la justicia argentina lo lleva a declarar y su imagen pública vive horas críticas, logra ubicarse en la escena de la liberación de Gallo.

También deja en evidencia la supervivencia de una estructura subterránea de poder que conecta al fútbol con la oposición kirchnerista y los regímenes autocráticos, en este caso, Venezuela. El reformismo político de Milei busca trastocar ese orden y dejar un legado sostenible: no es tarea fácil.

¿Cómo se explica el rol de Tapia y la AFA en la liberación de Gallo? Un conocedor de los pasillos de la AFA da algunas pistas: el fútbol global como una cadena de favores, y de poder, transversal a la política. “Es difícil de entender pero Tapia es intocable: el fútbol es un ecosistema de poder. Más poderoso y extendido que el Mercosur. Todos quieren pertenecer”. El productor ganadero Fernando Isla Cáceres, “El Gaucho”, que acompañó a Gallo en su vuelo de regreso, es una pieza clave de la cadena de favores: es el secretario de protocolo de la AFA, el que decide quién recibe entradas gratis, o pagas, pero que se cuentan de a una. Es otro de los fanáticos que quieren pertenecer. También fue presidente del Club Estudiantes de Balcarce.

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En marzo de 2023, para el primer amistoso, contra Panamá, que jugó la Selección Argentina después de haber salido campeona mundial, un millón y medio de personas buscaba asistir. Pero en la cancha de River apenas ingresan 85.000. El que maneje la discrecionalidad en la entrega de las entradas acumula un poder único.

¿Cuándo se empezó a tejer el vínculo de Tapia con la Asociación del Fútbol Venezolano que permitió el traslado de Gallo? Otro eslabón de la cadena de favores que arrancó un par de meses antes del partido de la Selección Argentina en Venezuela, el 10 de octubre de 2024, según la fuente que conoce a la AFA. Cuando el gobierno de Milei cerró la Embajada argentina en Venezuela, Tapia le planteó a la Federación Venezolana de Fútbol que no podía llevar a Messi a un país con ese nivel de conflictividad con la Argentina: no podía garantizar su seguridad. En ese contexto, los responsables del fútbol venezolano construyeron un diálogo con el gobierno de Venezuela y la AFA para dar las garantías necesarias. Finalmente, Tapia lo llevó a Messi. Sobre ese vínculo, se construyó la salida de Gallo de Venezuela.

Pero el comunicado de la AFA es un acto fallido: le agradece a Delcy Rodríguez por su “sensibilidad y disposición para atender a esta situación”. Es decir, un agradecimiento sensible a la cabeza actual del régimen venezolano, responsable de desaparecer a Gallo. Deja expuesta una cercanía cuestionable, que hermana a Tapia con el kirchnerismo.

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Para el Gobierno, hay una lección en el episodio AFA: para desarmar la bomba de las complicidades de adversarios políticos avezados en eso de tejer poder, y de durar, se necesita mucho más que la política de la confrontación.


gol político,Nuevos videos de la Rosadita de la AFA: el jenga de billetes, el circuito por la City y los depósitos en efectivo,Luciana Vázquez,Javier Milei,Claudio Chiqui Tapia,Conforme a,,Baja línea para 2027. Karina Milei quiere que se vote con Boleta Única Papel en todas las provincias del país,,Comisión Europea. Felicitan a Milei por ser “el primero” en cumplir los requisitos para el acuerdo entre el Mercosur y la UE,,»Hay otro camino». Kicillof desafió a Milei en la Asamblea Legislativa bonaerense y alertó sobre una «estanflación»,Javier Milei,,El país requiere más propuestas y menos chicanas,,“Hoy está acá”. Bullrich destacó la liberación de Nahuel Gallo,,»100% de acuerdo». Galperin respaldó el discurso de Milei en el Congreso

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POLITICA

Juan Manuel Olmos advirtió sobre los niveles de desempleo e instó al peronismo a crear una alternativa económica con orden fiscal

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Juan Manuel Olmos cuestionó el programa económico del presidente Javier Milei y sostuvo que el peronismo debe construir una alternativa basada en el orden fiscal y el desarrollo productivo. El presidente de la Auditoría General de la Nación (AGN) formuló estas declaraciones en el programa Odisea Argentina, por LN+, donde también analizó el reciente discurso del Presidente en el marco de la apertura de sesiones legislativas y el escenario político.

En ese marco, Olmos advirtió que desde noviembre de 2023 a noviembre de 2025 se perdieron 278.000 empleos registrados en la Argentina y que en el mismo período dejaron de operar 22.000 empresas. También indicó que la utilización de la capacidad instalada industrial se ubica en 53,8%, por debajo del nivel registrado durante la pandemia, y que el endeudamiento de las personas pasó de un salario y medio a dos salarios y medio en un año, según cifras del Banco Central.

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«Cristina quedó como una gacela al lado de Milei»: Juan Manuel Olmos, mano a mano con Carlos Pagni

El presidente de la AGN sostuvo que la dinámica sectorial profundiza ese escenario, ya que en los últimos dos años crecieron principalmente la intermediación financiera; petróleo, gas y minería; y el agro, actividades que en conjunto explican el 9% del empleo registrado. En contraste, construcción, industria manufacturera y comercio —que concentran casi el 50% del trabajo formal— registraron caídas. “Si los sectores que ganan son los que crean muy poco empleo y los que se derrumban son los que crean mucho empleo, vamos a terminar teniendo un país con un nivel de desocupación altísimo”, advirtió en diálogo con Carlos Pagni.

A partir de ese diagnóstico, Olmos planteó que el peronismo debe elaborar una alternativa al actual modelo económico. Sostuvo que el contexto político y social exige una propuesta que combine equilibrio en las cuentas públicas con crecimiento y desarrollo productivo. “El peronismo tiene que crear una alternativa a este modelo económico”, afirmó, y agregó que el escenario actual implica “un cambio de época” que obliga a reformular estrategias.

Olmos sostuvo que el peronismo debe retomar el programa de orden fiscal que llevó a cabo Néstor KirchnerHernán Zenteno

En esa línea, señaló que el espacio debe retomar una experiencia de orden fiscal como la registrada durante la presidencia de Néstor Kirchner, período en el que, según indicó, hubo superávit fiscal y comercial entre 2003 y 2008. “Tenemos que retomar ese programa de orden fiscal pero con crecimiento con industria nacional y con desarrollo nacional”, sostuvo.

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Por otra parte, Olmos analizó el discurso que Milei pronunció en la apertura de sesiones ordinarias y cuestionó el tono empleado por el Presidente. Consideró que el mensaje estuvo atravesado por “gritos y violencia verbal” y sostuvo que ese registro debería dejarse de lado en la Argentina. Además, señaló que “la parte histriónica por momentos hasta parecía sobreactuada”.

En diálogo con Carlos Pagni, Juan Manuel Olmos señaló que Milei, en el discurso brindado en el marco de la apertura de sesiones legislativas ordinarias, «parecía King Kong»Marcos Brindicci –

“El Presidente siempre dice que no es gorila pero ayer parecía King Kong”, señaló. En ese sentido, indicó que en su discurso Milei “se metió con Perón, con ‘La Razón de mi vida’, Néstor, Cristina” y que “trató a todos los peronistas de burros”.

Más allá de esas críticas, Olmos analizó que el jefe de Estado atraviesa un momento de mayor fortaleza política que al inicio de su mandato. Consideró que logró consolidar un liderazgo en la discusión pública y destacó la conformación de bloques legislativos que dejaron de lado la posibilidad de que se articule una mayoría de dos tercios en su contra. Afirmó que el oficialismo cuenta con equipos “monolíticos y disciplinados”, y atribuyó ese armado a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.

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LN+,,Conforme a,,»Vivió una pesadilla». La esposa de Nahuel Gallo contó cómo está la salud del gendarme y dijo que desde la AFA nunca hablaron con ella,,Baja línea para 2027. Karina Milei quiere que se vote con Boleta Única Papel en todas las provincias del país,,Comisión Europea. Felicitan a Milei por ser “el primero” en cumplir los requisitos para el acuerdo entre el Mercosur y la UE,LN+,,Medio Oriente. Washington insta a los estadounidenses a «salir ahora» de gran parte de Medio Oriente,,Escalada global. Guerra en Medio Oriente: un analista internacional explicó la diferencia entre Irán y Venezuela y reveló el plan de Trump,,Todos los detalles. Paro docente: cómo fue la marcha al Congreso y todas las repercusiones de la movilización nacional

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POLITICA

La esposa de Nahuel Gallo habló tras la liberación del gendarme: “No tuvimos ningún tipo de contacto con la AFA”

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A 24 horas de que se conoció la noticia de la liberación de Nahuel Gallo, el gendarme argentino que estuvo secuestrado en Venezuela durante 448 días, su esposa habló sobre cómo fue el momento en el que se enteraron y las primeras reflexiones sobre lo que vivió mientras estuvo detenido de forma ilegal en El Rodeo I.

En diálogo con Telenoche, ante la pregunta sobre si habían tenido comunicación con dirigentes de la Asociación del Fútbol Argentino, María Alexandra Gómez remarcó: “No tuvimos ningún tipo de contacto con la AFA, más allá de la información que se nos dio de cuando Nahuel estaba siendo liberado en ese momento”.

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Respecto a lo que vivió dentro del centro de detención ilegal que tiene el régimen chavista en Caracas, la esposa de Gallo sostuvo que la única persona que puede contar lo que vivió es él mismo. “Lo único que te puedo decir que en sus ojos se nota el odio que le tiene el régimen venezolano a la Argentina. Lo que me pudo contar es que nunca entendió por qué hubo tanto ensañamiento con él, por qué lo tenían tan aislado y tan incomunicado”, reveló.

“Nahuel estaba dentro de una lista de los que no podían tener ningún tipo de comunicación ni de visita. Es más fuerte de lo que ya era. Va a tener un propósito muy bonito, porque si Dios le permitió sobrevivir. Anoche me lo dijo: ‘Víctor fue la persona que hizo que todas las mañanas quisiera despertarme’”, aseguró Gómez.

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En ese marco, se refirió a cómo está el gendarme después de estar más de un año encarcelado de forma ilegal. “Fue demasiado tiempo viviendo en un lugar asqueroso, pálido. Nahuel no está pálido, está amarillo. Recibía sol una hora al día, 23 horas del día dentro de una celda. Tiene un agotamiento físico. Lo que tenga que durar ahí lo vamos a respetar”, dijo en relación al estado de salud del gendarme que es monitoreado por médicos de la Gendarmería.

Y lanzó: “Venezuela nunca dio una explicación de por qué estuvo 445 días en una desaparición forzada. Nahuel nunca estuvo preso, Nahuel estuvo secuestrado en Venezuela. Ellos jugaron la vida de una persona, son criminales que tienen que pagar”.

Justamente, la noticia sobre la liberación se conoció en horas de la tarde del domingo, después de una pesadilla que comenzó el 8 de diciembre de 2024 cuando fue detenido de forma ilegal en la frontera entre Colombia y Venezuela, hasta las 4.30 de la madrugada de este lunes, cuando Gallo finalmente aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza y pudo abrazar a su familia.

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“Estamos felices, creo que era lo que queríamos desde hace muchísimo tiempo porque Nahuel no debería haber estado en esta situación. Fueron 448 días privado de su libertad. A mí no me cabe la felicidad en el pecho; es un descanso tanto para Nahuel, que estaba viviendo una pesadilla, como para nosotros, que nunca se nos ocurrió bajar los brazos durante todo este tiempo”, afirmó la esposa del gendarme.

Nahuel Gallo se abraza con su esposa e hijo en un conmovedor momento de reencuentro familiar, expresando profunda emoción tras un periodo de ausencia.

En ese sentido, señaló que anoche, mientras regresaban de la terminal aeroportuaria, el gendarme se emocionó con volver a ver la bandera argentina. “Anoche veía las banderas cuando volvíamos por la autopista y decía: ‘Lo que extrañé mi país’. Extrañó mucho, fue mucho tiempo en una situación lamentable”, contó.

Asimismo, sostuvo que las horas previas a la liberación todo era incertidumbre puesto que habían recibido una comunicación de los presos de El Rodeo I en donde afirmaban que «el argentino había sido liberado“. Y Gómez explicó: ”Mi mamá era parte de esas vigilias que pernoctaban en la cárcel. Tuvo la oportunidad de pasarme esa información de primera mano. Desde ese día empezamos con una incertidumbre tremenda. Lo pudimos confirmar el domingo a la mañana, que Nahuel había sido sacado, mas no teníamos la precisión de que había sido liberado“.

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“Alrededor de las 4 de la tarde, cuando la senadora Patricia Bullrich me hace una llamada para indicarme que íbamos a tener muy pronto muy buenas noticias y esas buenas noticias se transformaron en lo que habíamos soñado durante 448 días”, agregó.

La ministra Patricia Bullrich, acompañada por Nahuel Gallo y Alejandra Monteoliva, participa en un evento junto a personal de seguridad y funcionarios.

Tras su llegada al pais y mientras se recupera, la senadora Bullrich, que estuvo cerca de la familia durante todas las semanas en las que no había noticias del gendarme, lo recibió en Ezeiza. Ahora, según pudo saber Infobae, existe una idea de la jefa de la bancada libertaria en el Senado de recibir al uniformado en su despacho de esta Cámara para conversar con más tranquilidad y felicitarlo por la entereza y valentía que le permitió resistir el secuestro.

Si bien todavía no hay una fecha definida, ya que el efectivo recién se reencontró con su familia y se sometió a estudios médicos para chequear su estado de salud, el encuentro se haría realidad dentro de poco.

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De hecho, tampoco se descarta que Gallo pueda ser atendido por el propio Presidente en la Casa Rosada, aunque en la cúpula del Poder Ejecutivo aclaran que esto “todavía no está en los planes”.

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