POLITICA
Agustín Pellegrini, candidato libertario en Santa Fe : “Estamos a una elección de cambiar el país para siempre”

A 8 días de las elecciones legislativas del 26 de octubre, Agustín Pellegrini, primer candidato a diputado nacional por La Libertad Avanza en Santa Fe, sostuvo que la disputa provincial ya “se nacionalizó” y que la definición será “voto a voto entre el kirchnerismo y el oficialismo”. La provincia tiene una importancia central para la Casa Rosada, al punto que el presidente Javier Milei cerrará el jueves la campaña nacional con un acto masivo en Rosario.
Con veinticinco años y una campaña activa en todo el territorio, el dirigente rosarino busca llevar al Congreso el proyecto de Milei y, desde una de las provincias más productivas, consolidar el rumbo económico y político propuesto por el Gobierno.
Pellegrini afirmó que el escenario de tercios en Santa Fe “se diluye” y describe que el electorado comienza a optar “entre dos modelos de país”. Según su análisis, la fuerza de Maximiliano Pullaro, Provincias Unidas, “terminó siendo una lista pseudo-kirchnerista” y la verdadera competencia es hoy entre La Libertad Avanza y el peronismo. “Se nacionalizó la campaña: los santafesinos votan por Milei o por volver al pasado”, enfatizó.
En tono confrontativo, Pellegrini apuntó contra sus rivales del frente kirchnerista. A Caren Tepp la acusa de querer “trasladar el modelo chavista a la Argentina”, mientras que a Agustín Rossi lo señala como “la encarnación del kirchnerismo más rancio”. Aseguró que ambos representan “la decadencia, la inflación y la pobreza” de las últimas décadas.
En diálogo con Infobae, Pellegrini defendió las reformas impulsadas por el Gobierno nacional, respaldó la coordinación con la ministra Patricia Bullrich en la lucha contra el narcotráfico y cuestionó al gobierno provincial por “no ordenar sus cuentas” y “aumentar la burocracia”. Con un discurso alineado a la Casa Rosada, el candidato expresó confianza en que el apoyo a Milei crecerá en Santa Fe y expresó: “Estamos a una elección de cambiar el país para siempre”.

— Está llegando al tramo final de la campaña. ¿Cómo afronta esta etapa y lo que viene?
— Con expectativa. Desde el comienzo nos propusimos llegar a cada rincón de la provincia y lo cumplimos. Nos dividimos en grupos con los integrantes de la lista para poder recorrer la mayor cantidad de localidades y conversar con vecinos, comerciantes, productores e industriales. Pudimos escuchar su visión sobre la situación. El acompañamiento estuvo presente, aunque también se comprende la difícil situación actual y que no se resuelve en un año y medio el desastre que dejaron los kirchneristas durante los últimos veinte años. Muchas personas comprenden la importancia de las reformas que vienen, como la laboral y la impositiva, necesarias para el sector productivo santafesino. Por eso necesitamos legisladores en el Congreso.
— La Libertad Avanza enfrenta al gobierno provincial y también al peronismo. ¿Cómo es esa pelea doble en Santa Fe?
— A medida que se acerca la elección, se polariza y nacionaliza cada vez más entre La Libertad Avanza y el kirchnerismo. Hoy se debaten dos modelos: o La Libertad Avanza, con la baja de la inflación, la reducción de la pobreza, la eliminación de los piquetes y las reformas laboral, impositiva y penal que permiten mejores sueldos y más trabajo, o volvemos al pasado y tiramos a la basura el esfuerzo del último año y medio, regresando a esa época decadente de inflación y miseria, cuando los padres iban a Ezeiza a despedir a sus hijos. Esos son los dos modelos que se discuten el 26 de octubre.
— ¿La verdadera discusión es entre el kirchnerismo y ustedes? ¿No es entre el kirchnerismo, Provincias Unidas —el partido del gobernador— y La Libertad Avanza?
— Hoy es un cabeza a cabeza, voto a voto, entre La Libertad Avanza y el kirchnerismo. Al nacionalizarse la elección, el escenario se vuelve mucho más desfavorable para Unidos, y la definición real se da entre La Libertad Avanza y el kirchnerismo.
— Respecto al kirchnerismo, usted compite con Caren Tepp.
— Sí, compito con Caren Tepp y Agustín Rossi.
— ¿Qué opina de sus rivales kirchneristas?
— Representan el pasado al que no queremos volver. Agustín Rossi, candidato a vicepresidente de Massa, fue responsable de dejar al país al borde de la hiperinflación. Es la encarnación del kirchnerismo más rancio. Por otro lado, Caren Tepp directamente impulsa el comunismo. Ella negó la veracidad de los carteles aparecidos en los últimos días, pero esos mensajes existen en X, donde admite proponer la expropiación de tierras o el indulto a Cristina. También expresó en una nota que no quiere una Argentina potencia, sino una más humilde. Lo que propone es el modelo chavista venezolano en Argentina, apunta a que todos seamos igualmente pobres. Es peligrosa esa propuesta.
— Aparecieron afiches y Caren Tepp dijo que son falsos y parte de una campaña sucia. ¿Qué opina?
— Ella quiere ocultar lo que realmente piensa. Niega esos afiches, pero comenzaron a circular mensajes de tres o cuatro años atrás en los que proponía exactamente lo mismo que decían los afiches. O miente al electorado, mostrando algo que no es, o reniega de su pasado ocultándolo. Son sus propias propuestas y se ha manifestado como comunista. Hasta expropió un tambo.
— ¿Es comunista para usted?
— Es confesadamente comunista, ella misma lo admitió en publicaciones al decir “yo soy Chávez”, “traigamos el modelo chavista a Argentina”, “expropiemos tierras”, “cerremos los barrios privados”, “hay que expropiar campos para alimentar a tal sector”. Está claro que su intención es trasladar ese modelo a la Argentina y empobrecer a todos.
— ¿Qué opina de la competencia con Gisela Scaglia, su otra rival?
— Hay que juzgarla por sus acciones y compañía. ¿Bajaron impuestos? No, al contrario, los aumentaron. El sector productivo de Santa Fe está ahogado por Ingresos Brutos. ¿Hicieron un recorte o ajuste en el Estado? Tampoco, la planta estatal creció y la reforma que impulsaron aumentó aún más la burocracia, lo que se terminará pagando con más impuestos. Además, en la lista de Provincias Unidas está Pablo Farías, cercano a Mónica Fein y siempre alineado al kirchnerismo, y Melina Giorgi, de la confianza de Martín Lousteau, quien en estos dos años votó junto al kirchnerismo en el Congreso. Es, en definitiva, una lista pseudo-kirchnerista que facilita la agenda del kirchnerismo.
— La seguridad y la lucha contra el narcotráfico son temas claves. ¿Cómo evalúa la colaboración Nación-provincia?
— El Plan Bandera es una iniciativa lanzada por el Gobierno nacional, por el presidente Milei y Patricia Bullrich, con la colaboración de las herramientas provinciales necesarias. La iniciativa es nacional y responde al mandato de resolver la economía, donde se avanza con muy buenos resultados: llevamos cinco meses con inflación por debajo del tres por ciento y apuntamos a eliminarla definitivamente. Eso es fundamental para sacar a millones de familias de la pobreza. Si sumamos la reforma laboral e impositiva, el resultado será más trabajo, productividad y competitividad para el sector privado.
— Sobre la seguridad y el narcotráfico en particular.
— El Plan Bandera y la reforma penal buscan profundizar el aumento de las penas y endurecer el castigo al robo, al hurto y al narcotráfico. El objetivo es terminar con la puerta giratoria y ser inflexibles con la delincuencia. El Gobierno está absolutamente decidido a erradicar el narcotráfico en la Argentina.

— ¿Considera que la coordinación entre provincia y Nación es adecuada?
— El plan nacional es excelente y el Gobierno nacional encontró puntos de acuerdo con la provincia para implementarlo.
— Respecto al presupuesto, el gobernador Maximiliano Pullaro criticó los recortes en transferencias y fondos. ¿Qué responde?
— El Gobierno nacional ordenó las cuentas y logró equilibrio fiscal. El Gobierno de Santa Fe, antes de pedir fondos, debería ordenar sus propias cuentas. Si no, siempre terminamos igual: el despilfarro provincial lo paga la Nación. Santa Fe no acomoda sus cuentas y pide recursos mientras genera aumentos del gasto público, como con la reforma que permite que cada localidad tenga su Carta Orgánica, multiplicando cargos y estructuras. La provincia no muestra esfuerzo para ordenar sus cuentas ni para impulsar la economía, priorizando el gasto político sobre aliviar al campo y la industria, que sufren la presión estatal.
— ¿Qué acciones emprenderán en el último tramo de la campaña?
— En la etapa final, profundizaremos el contacto con la gente para concienciar sobre la importancia de la elección e incentivar la participación. Necesitamos que los argentinos y los santafesinos voten. El presidente estará presente la próxima semana para respaldar a La Libertad Avanza en Santa Fe, en este mano a mano contra el kirchnerismo.
— ¿Qué mensaje deja a los santafesinos y por qué deberían votar a La Libertad Avanza?
— No debemos aflojar ni bajar los brazos. El último año y medio fue duro, como advirtió el presidente Milei, y los dos primeros años serían los más difíciles, pero los resultados empiezan a verse: baja de la inflación, reducción de la pobreza, fin de los piquetes, implementación del Plan Bandera. Si logramos eliminar la inflación definitivamente y consolidar el paquete de reformas, el país y una provincia productiva como Santa Fe podrán despegar. Estamos en el último esfuerzo, a una elección de cambiar el país para siempre.
— Si La Libertad Avanza logra una buena elección, usted entrará en la Cámara de Diputados. ¿Quién es Agustín Pellegrini?
— Tengo veinticinco años, nací en Rosario, soy productor de seguros y trabajo en la empresa familiar desde los dieciséis años. Mi llegada a la política se dio cuando conocí a Romina Diez. Sigo a Milei desde 2018 por redes y televisión. Ahora trabajo con Romina Diez, que es mi amiga, y gracias a la confianza de ella y de Karina Milei, encabezo la lista de La Libertad Avanza en Santa Fe. Ambas confían en la juventud como motor de cambio.
POLITICA
Victoria Villarruel se reunió con un gobernador opositor y escala su interna con el Gobierno

La vicepresidenta Victoria Vilarruel, sigue enfocada en ampliar sus márgenes de autonomía en medio del largo conflicto larvado que mantiene con el presidente Javier Milei y su entorno.
Este sábado, como parte de esa agenda, mantuvo un encuentro con el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, en el marco de un festival provincial.
Quintela es uno de los gobernadores peronistas que no mostraron cercanía al Gobierno desde que este asumió en diciembre de 2023. Se lo vincula al sector de la oposición dura.
Victoria Villarruel se diferenció de Javier Milei y pidió agravar penas por los incendios en la Patagonia
La acción de Villarruel se da un contexto de aislamiento de la vicepresidenta por parte del Ejecutivo Nacional y sus legisladores libertarios en el Senado.
A su vez, el gobernador de La Rioja también se encuentra en una situación de aislamiento, al igual que otros gobernadores como los de Tierra del Fuego, Formosa y Buenos Aires.
Victoria Villarruel declaró ante la prensa provincial que “el objeto es que sientan que pensamos en ustedes, que sepan que en Buenos Aires los tenemos presentes”.
De esta manera, la vicepresidenta y presidenta del Senado confronta con la agenda de Javier Milei, estructurada alrededor del antagonismo político con los gobernadores y dirigentes que no compartan sus ideas, y lo hace haciendo de ambulancia para algunos de estos políticos, muchos de ellos peronistas y en crisis de liderazgo en su espacio político.
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El Gobierno confía en aprobar la reforma laboral en Diputados, pero negocia una salida por las licencias médicas

Desde el viernes por la tarde, cuando el Poder Ejecutivo formalizó la prórroga de las sesiones extraordinarias hasta el 28 de febrero, se activó una cadena constante de llamados y contactos reservados entre la Casa Rosada, el Congreso y los principales bloques parlamentarios. Durante los primeros días del fin de semana largo de Carnaval, hubo un flujo permanente de conversaciones telefónicas y chats entre funcionarios, legisladores y emisarios distribuidos en diferentes puntos del país. El objetivo fue único y explícito: encontrar una salida política al conflicto por las licencias médicas para evitar que la reforma laboral quede empantanada en la Cámara de Diputados.
La señal de alerta llegó apenas horas después de la media sanción en el Senado. Legisladores aliados comenzaron a expresar reservas sobre el impacto del artículo 44, algunos gobernadores solicitaron precisiones y referentes sindicales endurecieron su discurso público, incluso con la amenaza de una huelga general. Ante este escenario, el Gobierno desplegó un operativo de contención que involucró a los niveles más altos de su estructura política y se extendió durante todo el fin de semana largo.
Tanto la presidenta del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich, como el titular de la Cämara de Diputados, Martín Menem, estuvieron en contacto con la mesa política, que integran la secretaria General, Karina Milei; el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; el ministro de Economía, Luis Caputo; el estratega Santiago Caputo; y el ministro del Interior, Diego Santilli. La consigna fue lograr una salida consensuada antes de que la discusión ingresara formalmente en el plenario de comisiones, que está previsto para el miércoles al mediodía. La secretaria de Legal y Técnica, María Ibarzábal, fue consultada sobre las alternativas posibles para enfrentar esta imprevista encrucijada: ceder para tener la ley o buscar una “diagonal”.

Las conversaciones incluyeron a radicales, dirigentes del PRO, referentes del peronismo dialoguista y legisladores vinculados a gobernadores del norte del país, muchos de ellos de origen peronista. En la mayoría de los casos se trató una primera aproximación para sondear posiciones, aunque también hubo intercambios más extensos sobre los alcances técnicos del artículo cuestionado. El clima general fue de cautela: nadie anticipó un rechazo frontal, pero tampoco hubo garantías cerradas.
El Gobierno sostiene que cuenta con los votos para aprobar la ley, aunque admite en privado que, sin una corrección al régimen de licencias, el proyecto podría sufrir modificaciones que lo obliguen a regresar al Senado y retrasen su sanción definitiva. La preocupación principal no es perder la votación, sino abrir un nuevo trámite legislativo que altere el calendario de las extraordinarias. “Está difícil en Diputados. No va a ser fácil que salga sin cambios. Va a haber que hamacarse”, resumió en diálogo con Infobae uno de los negociadores oficiales.
El foco del conflicto es el artículo 44 de la reforma, que modifica el artículo 208 de la Ley de Contrato de Trabajo. El texto aprobado por el Senado establece:
“CAPíTULO VII De la suspensión de ciertos efectos del contrato de trabajo
De los accidentes y enfermedades inculpables
Artículo 44.- Sustitúyese el artículo 208 de la Ley de Contrato de Trabajo N° 20.744 (t.o. 1976) y sus modificaciones, por el siguiente:
Artículo 208.- En caso de sufrir un accidente o una enfermedad que no sea consecuencia de la prestación de tareas derivadas del contrato de trabajo, y que impida dicha prestación, el trabajador tendrá derecho a percibir el CINCUENTA POR CIENTO (50%) de su remuneración que perciba al momento de la interrupción de los servicios si la imposibilidad de trabajar fuera producto de una actividad voluntaria y consciente del trabajador que implicara algún riesgo en la salud durante un período de TRES (3) meses si el trabajador no tuviera personas legalmente a su cargo, o de SEIS (6) meses si las tuviera. La recidiva de enfermedades crónicas no será considerada una enfermedad distinta, salvo que se manifestara una vez transcurridos los DOS (2) años.
Si la imposibilidad de trabajar no fuera producto de una actividad voluntaria y consciente del trabajador sobre el riesgo en la salud, percibirá el SETENTA Y CINCO POR CIENTO (75%) de tal remuneración, en cualquier caso, durante el mismo período de tiempo dispuesto en el párrafo precedente.
La suspensión por causas económicas o disciplinarias dispuestas por el empleador no afectará el derecho del trabajador a percibir la remuneración parcial por los plazos previstos, sea que aquélla se dispusiera estando el trabajador enfermo o accidentado, o que estas circunstancias fuesen sobrevinientes.”

En términos prácticos, la norma implica una reducción significativa respecto del régimen vigente, que garantiza el pago del cien por ciento del salario durante ese período. Para el oficialismo, el cambio apunta a corregir lo que considera un esquema que incentiva el ausentismo injustificado y la litigiosidad laboral. Para los sindicatos y sectores de la oposición, se trata de un retroceso en derechos adquiridos.
Patricia Bullrich asumió el rol de principal defensora pública del capítulo cuestionado. En declaraciones a TN, afirmó que el texto fue debatido durante semanas y que contó con el respaldo de los 42 senadores que votaron la ley. Además, insistió en que el objetivo central es desarticular lo que el oficialismo define como una “mafia” de certificados y juicios laborales.
Para reforzar su argumento, la ministra detalló comparaciones internacionales: en Portugal se abona el 65% del salario durante las licencias por enfermedad inculpable, en Francia y Alemania el 70%, en Uruguay el 70%, en España el 64%, en Suiza y Suecia el 80%, en Austria el 50%, en Italia el 67%, en Bélgica el 60% y en Finlandia el 70%. Según su planteo, Argentina es una excepción al mantener el pago del 100% del salario incluso en situaciones no vinculadas a la actividad laboral.
Desde el entorno presidencial sostienen que el ausentismo en el sector privado ronda el 15% y que el régimen vigente genera costos elevados para las empresas. El diagnóstico oficial indica que ese esquema desalienta la contratación y encarece la estructura laboral formal. Al mismo tiempo, admiten que el artículo, tal como fue aprobado, requiere una precisión para evitar efectos indeseados en casos de enfermedades graves.
A partir de ese punto comenzó a delinearse la estrategia central del Ejecutivo, definida internamente como una “diagonal”. La idea consiste en evitar una modificación formal del texto aprobado por el Senado e introducir, en paralelo, precisiones mediante instrumentos complementarios. El objetivo es descomprimir la tensión sin reabrir el trámite legislativo.

Actualmente, se analizan tres alternativas. La primera, que concentra mayor consenso, es un decreto reglamentario que establezca criterios médicos claros y garantice el pago pleno en casos de enfermedades severas, crónicas o irreversibles, siempre que estén acreditadas de manera fehaciente. La segunda opción es impulsar una ley complementaria que aborde exclusivamente el contenido del artículo 44, aunque eso requeriría un nuevo debate parlamentario. La tercera, aceptar cambios directos en el articulado, es considerada la menos probable, ya que obligaría a devolver el proyecto al Senado.
La Unión Cívica Radical juega un papel decisivo en ese esquema. Su bloque, presidido por Pamela Verasay, acompaña el proyecto y no tiene intención de bloquear su aprobación, pero exige una solución clara para el tema de las licencias médicas. Durante el fin de semana hubo contactos reservados entre referentes radicales y la mesa política del Gobierno para explorar los márgenes de una reglamentación que no altere el texto votado.
El PRO también respalda la reforma, aunque introduce su propia agenda. Su presidente de bloque, Cristian Ritondo, anticipó que insistirán en reincorporar la posibilidad de cobrar salarios a través de billeteras virtuales. En diálogo conInfobae, afirmó: “No se trata de obligar a nadie a usar billeteras virtuales, sino de garantizar que quien quiera hacerlo pueda hacerlo. Es libertad para trabajar y libertad para cobrar”. Ese planteo no pone en riesgo el acompañamiento general, pero suma una variable adicional a la negociación.
Los bloques peronistas no kirchneristas expresan mayores reservas, especialmente en provincias con fuerte impacto sindical. Sin embargo, tampoco están dispuestos a hacer naufragar el proyecto. En ese espacio se evalúa facilitar el quórum y, en algunos casos, abstenerse para no quedar asociados a una reforma sensible sin aparecer como responsables de su caída.

En paralelo, la CGT y el Frente de Sindicatos Unidos intensificaron su presión. Durante el fin de semana hubo contactos informales con diputados de distintos bloques y advertencias sobre el costo político de acompañar el artículo 44 sin modificaciones. Cristian Jerónimo advirtió en declaraciones periodísticas: “Están dadas las condiciones y generados los consensos colectivos para ir hacia una huelga nacional”. Jorge Sola reforzó esa postura al señalar: “Seguramente resolveremos una medida de fuerza. Cualquier trabajador en el estadio de su vida laboral termina enfermándose, sea pasajero o algo grave”. En este caso, le sumó un factor de preocupación: anticipó que la UTA podría adherirse y dejar sin colectivos, al menos, las horas del debate.
Así como la sesión del plenario de comisión está prevista para el miércoles al mediodía en el Anexo del Congreso, la intención es tratarla el mismo jueves, en un debate que promete extenderse por hasta 20 horas.
En el entorno presidencial relativizan el impacto potencial de un paro, aunque reconocen que una protesta masiva durante el debate parlamentario podría influir sobre legisladores indecisos de extracción peronista. La estrategia oficial es concentrarse en la ingeniería de votos y cerrar un esquema que permita evitar modificaciones formales. El reloj del 28 de febrero, fecha límite de las sesiones extraordinarias, funciona como condicionante permanente.

Para Javier Milei, la reforma laboral es una pieza central de su programa de gobierno. Busca reducir la informalidad, que ronda el 43% del mercado laboral, y fomentar la creación de empleo formal. Una demora prolongada o un regreso al Senado comprometaría uno de los ejes centrales de la estrategia política del Gobierno y obligaría a reordenar prioridades en el Congreso. Es que el Presidente quiere llegar a la apertura de sesiones ordinarias con ese objetivo logrado. Como ocurrió los últimos dos años, el 1° de marzo abrirá el período legislativo a las 21 del domingo, que se transmitirá por cadena nacional.
El escenario actual es de equilibrio inestable. El oficialismo considera que tiene los votos, pero necesita ordenar matices internos y contener a sus aliados. La CGT evalúa si convoca a un paro general y los bloques dialoguistas analizan sus costos políticos. En ese cruce de intereses, el artículo 44 dejó de ser una cláusula técnica para convertirse en el punto más sensible de la reforma laboral y en una prueba decisiva para la capacidad negociadora del Gobierno.
Mesa Política
POLITICA
El Gobierno se planta por la reforma laboral y rechaza modificar el polémico capítulo de las licencias médicas

El Gobierno nacional endureció su posición en la negociación parlamentaria por la reforma laboral y decidió no introducir cambios en el proyecto aprobado por el Senado, pese a las críticas que despertó el capítulo referido a las licencias por enfermedad. La Casa Rosada busca acelerar su sanción definitiva antes del cierre de las sesiones extraordinarias.
En el oficialismo consideran clave que la iniciativa no regrese a la Cámara alta, ya que implicaría demoras y pondría en riesgo su promulgación antes del 1° de marzo. Por ese motivo, la mesa política trabaja para convocar en los próximos días a un plenario de comisiones en Diputados y avanzar con el dictamen.
El punto más cuestionado es el apartado vinculado a ausencias laborales por enfermedad o accidente no laboral, que tomó notoriedad pública luego de las declaraciones del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, quien utilizó como ejemplo lesiones derivadas de actividades voluntarias —como jugar al fútbol— para explicar el alcance de la norma. En el propio oficialismo admiten que ese episodio generó incomodidad interna y expuso diferencias en el armado del proyecto.
Reforma laboral: Milei quiere aprobarla sin cambios en Diputados, pero la oposición busca corregirla
Qué cambia con las licencias médicas
El texto aprobado introduce modificaciones sustanciales al régimen vigente. La reforma no elimina la licencia por enfermedad, pero modifica la cobertura económica y los plazos.
De acuerdo con el proyecto, el trabajador cobrará el 50% del salario si la dolencia o el accidente se originó en una actividad voluntaria y riesgosa, mientras que percibirá el 75% cuando no esté vinculada a ese tipo de conductas. Actualmente, el esquema prevé el pago del 100% del sueldo durante la licencia.
También se establecen límites temporales: la cobertura será de hasta tres meses para empleados sin cargas de familia y de hasta seis meses para quienes sí las tengan. El régimen vigente permite extenderla hasta 12 meses en trabajadores con más de cinco años de antigüedad.
Además, la norma incorpora requisitos formales. Las ausencias deberán justificarse con certificados médicos firmados digitalmente por profesionales habilitados y el empleador tendrá la posibilidad de realizar controles propios. En situaciones particulares podrá intervenir una junta médica oficial o requerirse un dictamen en institutos especializados.
En la CGT advierten que “están dadas las condiciones” para un paro general contra la reforma laboral
Desde el Ejecutivo sostienen que el objetivo es reducir irregularidades. En distintos despachos oficiales argumentan que la legislación actual permitió abusos en la utilización de licencias médicas y remarcan que la cobertura por enfermedad continúa vigente, aunque con nuevos parámetros.
Tensiones políticas y negociación en Diputados
El capítulo genera resistencias incluso entre bloques aliados. Algunos legisladores advierten que la reducción del porcentaje salarial podría afectar casos de enfermedades graves y anticipan que el artículo podría derivar en un aumento de litigios laborales.
Pese a esos cuestionamientos, en Balcarce 50 unificaron la postura: no habrá modificaciones. El oficialismo apuesta a conseguir los votos necesarios en Diputados para convertir la reforma en ley sin alterar el texto sancionado por el Senado.
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