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Ajedrecista con potrero, Francisco desconfió de todos los presidentes argentinos que recibió en el Vaticano

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(Desde Washington, Estados Unidos) Francisco desconfió de todos los presidentes argentinos que recibió en El Vaticano. Y con esa sensación constante en las tripas, ajustó su humor, su mirada y el tiempo de la audiencia a la partida de ajedrez que había desplegado en su cerebro paciente y afilado.

El Papa –soprannome, Jorge Bergoglioya tenía toda la información de su presidente invitado cuando daba la mano, un abrazo o un beso afectivo en la mejilla. Y la comparación entre lo que sabía y lo que le contaban en la audiencia privada era su exacta medida de la traición política que se ejecutaría en Buenos Aires.

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Francisco era un cazador por naturaleza. Un baqueano en el poder que entendió las enseñanzas de su Dios.

Cristina Fernández y Francisco en la residencia Santa Marta, cuando el Papa llamada a Buenos Aires para escucharla y confortarla

En abril de 2005, con Néstor Kirchner en la Casa Rosada, una noticia impactó en el mundo: había muerto Juan Pablo II.

El presidente preguntó sobre la sucesión papal, y ahí comprendió que su hegemonía política podía quedar en jaque. Jorge Bergoglio, Arzobispo de Buenos Aires, podía ocupar el Trono de San Pedro.

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“Tenemos que hacer algo. Si llega, nos gobierna desde Roma”, advirtió en Olivos. Cristina, a su lado, consintió.

Horacio Verbitsky había escrito una historia fraudulenta que aseguraba que Bergoglio, siendo Provincial de la Compañía de Jesús, había sido cómplice de la desaparición de los sacerdotes Orlando Yorio y Francisco Jalics, secuestrados en la ESMA por su trabajo pastoral.

Néstor y Cristina Kirchner avalaron un dossier envenenado que llegó sin escalas a Roma. Bergoglio perdió la partida y regresó a Buenos Aires. Benedicto XVI fue elegido Papa.

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Cristina Kirchner saluda al Papa Francisco en La Habana, (Cuba)

El 11 de febrero de 2013, renunció Benedicto. Y la historia parecía mirar hacia América Latina. El cardenal Bergoglio encabezaba la lista de papables. CFK intentó replicar el gambito Nestor-Verbitsky. Fracasó.

La presidenta se estaba haciendo los rulos en Olivos, cuando se anunció en los balcones del Vaticano que Bergoglio era Papa. Su coiffeur, Maru, con el secador y un cepillo en la mano, preguntó:

-¿Dijo Bergoglio?-

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-Sí. Bergoglio-, contestó, seca, Cristina.

Era 13 de marzo de 2013.

Desde ese momento, el Papa y la Presidenta definieron una relación política y personal que impactó en la agenda doméstica de la Argentina. Francisco siempre la escuchó, se apiadó y, en algunos momentos, tomó distancia porque el entorno kirchnerista era tóxico, perverso, impune.

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Una vez en La Habana, Cristina pretendió una audiencia papal. Francisco junto a Barack Obama y Ángela Merkel construían un inédito tablero internacional, y la Presidenta se enteraba por los diarios.

El Santo Padre había sido clave para desbloquear las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, y Raúl Castro lo había recibido con todos los honores. CFK quería entrar esa dinámica geopolítica, y apeló a todos sus recursos.

La jefa de Estado se alojaba en el Hotel Nacional de la Habana, y esperaba ansiosa la confirmación del protocolo vaticano. Tenía una audiencia con Raúl Castro –hacía 35 grados a la sombra– y demoraba la salida hacia el Palacio de la Revolución.

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Le dijeron que no. Que Francisco sólo la escucharía unos minutos en la misa del domingo, que su agenda no lo permitía.

El Papa aseguraba que allí la relación política “se rajó”. En la Habana, antes de su gira histórica por Estados Unidos, adonde hizo un discurso inolvidable en el Capitolio.

Al final del mandato de CFK, Francisco intentó mediar para que no hubiera una crisis institucional en la asunción de Mauricio Macri.

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Perdió la pulseada.

Mauricio Macri y Francisco durante su primera audiencia en el Vaticano, febrero de 2016

A Cristina le desconfiaba, pero nunca lo traicionó. Siempre fueron pujas palaciegas, y cuando se ponían de acuerdo, cada uno cumplía con sus compromiso.

Con Mauricio Macri fue distinto. El Papa sintió la puñalada de la traición cuando aún era Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, y Macri, jefe de Gobierno porteño.

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A fines de 2009, Macri decidió no apelar un fallo judicial que habilitaba el casamiento de Alex Freyre y José María Di Bello. Al arzobispo Bergoglio le había prometido lo contrario.

Tres años más tarde, en septiembre de 2012, el gobierno porteño decidió reglamentar el protocolo habilitante para los abortos no punibles en el ámbito de la Ciudad. Bergoglio se enteró de la decisión que Macri tomaría, y uso un backchannel que hacía escala en Marcos Peña. Otra vez hubo una promesa incumplida.

El 26 de febrero de 2016 entré a un despacho del Vaticano para preguntar cómo sería la audiencia entre Macri y Francisco. Era la primera vez que se encontrarían en sus nuevos roles políticos: Bergoglio como Papa, y Mauricio como Presidente.

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La respuesta fue un oráculo.

-Frío polar-, me contestaron.

El 27 de febrero de 2016, Francisco recibió al presidente 22 minutos en la Biblioteca del Palacio Apostólico.

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Se come frío.

Francisco, Antonio, Juliana y Macri, en la segunda audiencia en el Vaticano, 15 de octubre de 2016

Francisco ya había aplicado la Ley del Talión ( Éxodo 21, Levítico 24 y Deuteronomio 19), y aceptó una nueva audiencia con Macri. Le puso una pizca de humor político: sería un 17 de octubre. Pero a continuación, ajustó la agenda: fue el 15 de octubre de 2016, cuando canonizó al cura José Brochero.

Cuando llegó a la Presidencia, Macri no había leído a los clásicos del poder. Pero aprendía rápido, y no dudó en pasear en bicicleta con el cardenal Mario Poli para saber cómo sería la segunda audiencia con el Papa. Poli era amigo de Francisco, y no iba a mentir.

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-¿Cómo cree que será la audiencia con el Papa?-, preguntó este periodista al Presidente cuando terminaba una gaseosa

-Llego con mis hijas y Juliana, ellas saludan y se van…Yo me quedo.

Y sí. ¿Pero cómo piensa encarar la reunión?

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La Sonrisa de Mandela.

-Perdón… No se entendió.

-Aplicando La Sonrisa de Mandela. Ese libro muestra cómo es posible relacionarse, aunque no se compartan todos los puntos de vista.

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La Sonrisa de Mandela fue escrito por John Carlin, un periodista inglés educado en Oxford. Carlin describe la actitud de Mandela desde su liberación como preso político –11 de febrero de 1990—hasta su gestión como presidente de Sudáfrica.

Macri rescata del libro cómo Mandela no pierde su condición de persona, pese a las disputas de poder. Y cómo esa vocación de poder no significa enterrar los conceptos de reconciliación y de convivencia. Mandela fue por décadas un preso político sojuzgado por una minoría extremista, que usó el Apartheid para gobernar Sudáfrica. Sin embargo, apostó a la reconciliación entre negros y blancos cuando sucedió a Frederik de Klerk en mayo de 1994.

Yo quiero hablar con él, contarle qué estamos haciendo en el país. Esa es mi idea”, insistió Macri frente a Infobae.

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-¿En el Vaticano qué dicen?

-La mejor. Espero no equivocarme.

Y no se equivocó. Francisco cumplió con su palabra: fue una audiencia de casi una hora, adonde el Presidente y el Papa hablaron sin condicionamientos, ni prejuicios.

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Fue la última vez que se vieron.

Francisco y Alberto Fernández durante una audiencia papal en el Vaticano, 31 de enero de 2020

Francisco consideraba a Alberto Fernández un peso pluma del poder y la política en la Argentina. Y cuando se enteró que CFK lo había designado su candidato a Presidente, temió lo peor.

En ese contexto, el Papa interactuó con Alberto Fernández durante los meses de la campaña electoral y la transición presidencial. Francisco avaló a Martín Guzmán como ministro de Economía, llamó a Ángela Merkel para respaldarlo y le pidió merced a Kristalina Georgieva, que debía negociar la deuda infinita que Macri había contraído con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

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Francisco, con las blancas, tenía una estrategia para esta partida: sostener a Alberto Fernández para evitar que CFK ejerciera el poder detrás del cortinado. El Papa consideraba que Cristina era el pasado del peronismo, y que Alberto Fernández podía protagonizar una transición digna hasta llevar a la Argentina a una nueva etapa institucional.

En ese contexto, el Papa ofreció su mejor sonrisa al Presidente. Un acto de piedad, que terminaría en absoluta desilusión personal.

El 31 de enero de 2020, Alberto Fernández llegó al Patio Belvedere de la Santa Sede. Allí era aguardado por miembros de la Prefectura de la Casa Pontificia y una guardia de Gentiluomini vestidos de frac, que lo escoltaron hasta su encuentro formal con el Papa.

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Ambos jefes de Estado se saludaron en la Sala del Tronetto, y a continuación pasarán solos a la Biblioteca del Vaticano. Había un clima distendido que quedó ratificado con la primera ironía de Francisco al Presidente.

-Pase usted, le dijo Alberto Fernández al Papa, tras el saludo formal.

-No, primero el monaguillo…, replicó Francisco aludiendo a la formación religiosa del jefe de Estado.

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Ambos rieron e ingresaron a la Biblioteca de la Santa Sede.

La audiencia fue distendida. Con Francisco opinando y dando consejos pastorales. Alberto Fernández escuchaba, describía la herencia de Macri y se comprometía a cumplir las lecciones del Santo Padre.

Pero Alberto Fernández traicionó. Igual que Macri. Empujó la ley de Aborto. Y todo se terminó entre el Presidente de la Argentina y el Papa.

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Francisco y Alberto Fernández durante la segunda audiencia, el 13 de mayo de 2021. Ya no había sonrisas, ni coincidencias políticas

El vacunatorio VIP -que aprovechó un peón de Néstor Kirchner que lo ensució en el Vaticano- y la Fiesta de Olivos -en plena pandemia del Covid 19- añadieron un nuevo adjetivo a la descripción personal que hacia Francisco sobre Alberto Fernández.

Ya no era traición y desilusión. Francisco ahora incluía el concepto de mediocridad política, lo más degradante en la escala semántica que usaba el Papa para describir a los jefes de Estado.

El 13 de mayo de 2021, Francisco recibió a Alberto Fernández. Fue una formalidad, una ceremonia oficial que rozó el desprecio.

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Javier Milei maltrató a Francisco durante la campaña electoral de 2023. Y el Papa observaba con aprensión qué sucedía en la Argentina: no lo quería a Sergio Massa y no compartía la ideología de Milei. Rezaba todos los días, y no esperaba milagros.

Milei llegó a Roma desde Jerusalén, en un viaje iniciático. Estaba tenso por el encuentro con Francisco, ya que su concepción de las cosas había creado una imagen del Papa que no se correspondía con la vida cotidiana. Obvio que había diferencias ideológicas, pero la relación personal podía fluir: los dos creen en la religión, que no es poco para achicar las distancias y empezar a confiar.

El 11 de febrero de 2024, el Papa canonizó a Mama Antula y en un gesto que sorprendió Urbi et Orbi desvió su silla de rueda y saludó al Presidente. Ocurrió en la Basílica de San Pedro, adelante del establishment y de los creyentes. Fue un movimiento espontáneo que conmocionó a Milei, horas antes de la audiencia que tendría con el Santo Padre.

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Francisco y Javier Milei durante su encuentro privado, el 12 de febrero de 2024

El 12 de febrero de 2024, Milei se reunió con Francisco por una hora. El Papa lo caló al instante: “Es espontáneo, estudioso, aferrado a su ideología como un dogma de fe”, comentó tiempo después. Hubo química personal, pese a las diferencias sobre la economía, el mundo y el papel del Estado.

A Francisco no le gustaron ciertas declaraciones que hizo el mandatario al final de la audiencia, pero las atribuyó a la falta de experiencia política. Después de las traiciones de Macri y Alberto Fernández, una palabra de más fue perdonada en Santa Marta.

Había entre los dos un rito reservado. Cruzaban mails, y hasta sucedió una conversación por teléfono, cuando Milei estaba en viaje afuera de la Argentina. El Papa buscaba atenuar el programa de ajuste. Unas veces ganó, y otras perdió.

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Como en el ajedrez. Y en el potrero.

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POLITICA

Javier Milei sigue dominando la charla política en redes ante la debilidad opositora

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Las redes toman a Javier Milei como centro de gravedad de la política argentina. El presidente sigue dominando volumen y agenda, mientras el resto orbita al ritmo que propone el oficialismo libertario.

Entre picos de intensidad en la conversación pública por medidas y declaraciones de impacto (DNU, Davos, $LIBRA o detención de CFK), el debate político en redes se vino sosteniendo en un contexto de clima áspero sobre el presidente y su gestión.

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En este contexto, Manuel Adorni emerge mes a mes como fusible institucional en la discusión digital de la política y sorprende con el mejor promedio de sentimiento generado en las redes sociales.

Milei, el dueño del megáfono digital

Durante el último año, el presidente Javier Milei concentró 29.369.100 menciones, muy por encima del resto del ecosistema político. La distancia se volvió abismal: la segunda figura del ranking, Cristina Fernández de Kirchner, quedó en 9.009.300. El dato no describe una asimetría estructural en la conversación política de los argentinos, como si la agenda se organizara alrededor de un único centro de gravedad.

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Esa desigualdad no fue casual. Milei monopolizó la agenda, algo típico de los oficialismos cuando avanzan en clave reformista y empujan cambios con alta conflictividad.

El reformismo, en política, casi nunca circula como un trámite técnico, sino como choque, como disputa, como puja por quién manda y quién acata. En ese marco, cualquier semejanza con la década del 90 merece un capítulo aparte, apelando a la memoria política argentina que reacciona rápido cuando detecta palabras como “reforma”, “modernización” o “desregulación” en un contexto de tensión social.

Este modo de hacer política de la actual gestión libertaria genera una presencia permanente del presidente en los medios de comunicación y reacciones constantes en las redes. La conversación digital trata a Milei como un personaje principal de una trama que se reescribió cada semana.

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Si hubiera que dibujar esta escena, la metáfora del sistema solar funcionaría con precisión: Milei ocupa el lugar del sol, mientras el resto gira como planetas que se acercan o se alejan según eventos judiciales, legislativos, económicos o callejeros. La política, en redes, se ordena por fuerzas gravitacionales.

Dominio total de Milei, con la excepción puntual de Cristina

Desde que Javier Milei es presidente, el mandatario sostuvo un share cercano al 45%–55% en varios tramos de su gestión, es decir, el Presidente osciló siempre en el dominio de la mitad de todas las menciones a los principales dirigentes argentinos.

Este fenómeno explica una centralidad sostenida del Presidente, que aparece como el gran ordenador de la agenda política, con momentos de aceleración y momentos de respiro, pero con continuidad de su protagonismo.

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El primer gran pico de menciones sobre Milei se registró al inicio de su gestión, entre diciembre de 2023 y enero de 2024, en línea con el impacto político del DNU 70/2023 (publicado el 20 de diciembre de 2023, a días de haber asumido).

El segundo pico de menciones al presidente en redes sociales se ubicó entre febrero y marzo de 2025, con un doble disparador que alimentó la conversación por carriles distintos, pero convergentes. Por un lado, los dichos de Milei en Davos contra la ideología de género, que reactivaron una disputa cultural con alta carga identitaria. Por otro lado, el estallido del caso $LIBRA, que sumó ruido, sospecha y polémica, y empujó la conversación hacia el terreno donde las redes suelen ser más feroces: el de la credibilidad y la integridad.

Un tercer evento destacado se registró en junio de 2025, con la detención de Cristina Kirchner. Ese episodio funcionó como el único momento en el que Milei cedió protagonismo de manera clara en el mundo digital. En esa escena, Cristina ocupó el centro y Milei quedó, por un instante, como actor secundario. Pero el jefe de Estado recuperó terreno rápidamente, porque el oficialismo siguió produciendo agenda y porque la dinámica presidencial, por definición, siempre empuja la conversación pública.

Hacia el final del período analizado, entre diciembre de 2025 y enero de 2026, el jefe de Estado retomó un sendero ascendente de menciones en la conversación pública digital y reforzó su condición de dirigente hegemónico del debate político local. El verano, en redes, funcionó como una maratón de episodios. La sucesión de eventos que protagonizó Milei —Davos, Jesús María, Derecha Fest— se combinó con una agenda áspera: imputaciones políticas de la oposición por los incendios en la Patagonia y el alineamiento externo con Donald Trump en el marco de la crisis venezolana.

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Sentimiento en redes: Milei, entre los mejores (pero con un rival inesperado)

La foto panorámica del sentimiento de las menciones políticas en redes sociales muestra un dato duro y previsible: los principales dirigentes promedian saldo negativo, según el análisis de Monitor Digital. Lo inesperado aparece en el podio, porque el mejor promedio no queda en manos de Milei. El primer lugar lo ocupa Manuel Adorni, que marcó -58 puntos NSR (Net Sentiment Rato, por sus siglas en ingles), y dejó en segundo lugar a Milei con -63 puntos.

Detrás, el ranking ubica a Patricia Bullrich con -67, a Mauricio Macri con -67, y a Cristina Kirchner con -69. Luego aparece el bloque más castigado: Alberto Fernández, Karina Milei, Axel Kicillof, Sergio Massa y José Luis Espert. El dato describe un clima general: la política, en redes, se mueve con un humor áspero, y la conversación pública castiga casi todo lo que tocó.

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En ese mapa, Adorni resultó ser una suerte de fusible discursivo del gobierno. El exvocero absorbe conflictos cotidianos, explica medidas, enfrenta preguntas, y sostiene un tono “institucional” que modera el castigo relativo. El Presidente, en cambio, queda más ligado al rol de decisor: el que empuja, el que ordena, el que confronta y el que polariza. Esa posición le dio más influencia, pero también le trajo negatividad más alta.

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Javier Milei, Redes Sociales

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La pelea judicial para la que se prepara la Casa Rosada y la nueva estrategia que diseña LLA de cara al 2027

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En cuestión de semanas, el Gobierno confía en que conseguirá la sanción del proyecto de Modernización Laboral. Todo eso sin saber cuál será el texto final que migrará desde el Senado a la Cámara de Diputados: hay sugerencias de la oposición en materia de convenios o artículos minoritarios que podrían aplicarse al mismo momento de la votación. Pero no está claro si aquello también sucederá con el capítulo que tiene la rebaja del impuesto a las Ganancias para las empresas. Si atenúa la forma de su aplicación, tendrá los votos. Si no lo hace, será rechazado.

Los incentivos que el Gobierno propone son algo difusos. Por un lado, tratan de convencer a los gobernadores de que voten ese apartado argumentando que con la reforma laboral habrá un revulsivo en la registración del empleo y, con ello, una mayor recaudación. Perder para ganar más adelante. Pero más de un integrante de la mesa política de la Casa Rosada coquetea con la posibilidad de que se caiga para que la recaudación no disminuya.

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Como trasfondo, los datos de enero de ARCA revelaron que la recaudación volvió a caer en términos reales por sexto mes consecutivo. “Los gobernadores no saben lo cortos que estamos con los números y que con una baja de Ganancias también nos la estamos jugando”, afirmó al respecto una fuente inobjetable del Poder Ejecutivo.

“Si Ganancias no sale y la reforma laboral igualmente termina dinamizando la economía, el beneficio para nosotros va a ser doble”, razona un gobernador. Con eso sobre la mesa, ninguno de ellos se va a jugar si el oficialismo no cambia su postura.

Eduardo Lule Menem, Santiago Caputo y Diego Santilli en la entrada de Casa Rosada, previo a reuniones importantes en la sede del gobierno argentino (Julián Alvez)

Como trasfondo de esta cuestión está la lucha por las diferentes gobernaciones en las elecciones de 2027. Los mandatarios provinciales consideran que ya fueron ajustados lo suficiente por parte de Nación y que los pedidos de contribución a la causa libertaria ahora están enmarcados en un juego de suma cero.

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Pese a todo, existen ciertos gestos de camaradería con el Gobierno. El cordobés Martín Llaryora y el santafesino Maximiliano Pullaro, dos dirigentes que no se caracterizan por su condescendencia con Milei, no recibieron a la CGT en su gira federal para tratar de frenar la reforma laboral. Al igual que la gran mayoría de los gobernadores, tampoco fueron al fallido encuentro en el CFI que pretendía debatir la posición de las provincias ante el proyecto libertario.

Sean como sean votados los capítulos, en el círculo rojo libertario aseguran que la votación en general será afirmativa en ambas cámaras. Ante esta cuasi-certeza, los responsables de la rosca judicial en la Casa Rosada ya están visualizando la próxima pelea que se viene: la de la judicialización de la reforma.

“Todas las reformas que hemos sacado nos las judicializan. Sabemos que van a venir por el proyecto. En todos los casos no consiguieron ganar, salvo en los temas más laborales”, afirma una fuente inobjetable. Cerca del Presidente marcan que se trata de un caso espinoso. Afirman que hay una simbiosis entre jueces y estudios laborales que junto al sindicalismo van a trabajar para suspender los efectos de la reforma. Culpabilizan a la Justicia laboral por haber afectado con sus medidas “en cinco puntos del PBI” a la Argentina.

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Creen que después de las etapas de apelaciones va a terminar en la Corte Suprema de Justicia de la Nación, actualmente presidida por Horacio Rosatti y con Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti como los otros dos integrantes del cuerpo.

Jueces de la Corte Suprema

Las líneas que el Poder Ejecutivo construyó con la Justicia han tenido como revisor último al asesor presidencial Santiago Caputo. A Javier Milei no le interesa este tipo de rosca. Al igual que el submundo de la Inteligencia, prefiere mantenerse lejos. Lo único que le pide a los suyos es no opinar ni tener injerencia sobre fallos judiciales más allá de los recursos legales. “Eso nos permitió sostener las reformas que queríamos”, afirman. En la Corte reconocen esta política marcando que en los últimos dos años han trabajado con libertad sin presiones.

Hay uno o dos de los ministros de la Corte que últimamente están teniendo un criterio más moderno y dinámico. Una forma de pensar que entiende que se puede proteger a los trabajadores y permitir que los empresarios puedan contratar gente más fácilmente. Sería ideal no llegar a la instancia de tener que hablar con la Corte, porque en cualquier parte del mundo te presentan una cautelar de este estilo y debería rechazarse inmediatamente”, argumenta un funcionario.

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En el Gobierno no revelan a qué integrantes del máximo tribunal se refieren. Hay antecedentes que permiten construir qué afinidades hay con cada juez de la Corte.

Lo cierto es que hay que estar muy atentos a los movimientos que podrían ocurrir en los próximos meses. Un sector de la mesa chica libertaria cree que puede articular una nueva alianza estratégica con otro de los ministros de la Corte Suprema. Un pacto que busca cambiar el eje copernicano actual.

Mientras tanto, en Casa Rosada creen que la paralización de la reforma laboral no va a ser exitosa y que la Justicia, más temprano que tarde, la dejará habilitada. “En general en la Justicia saben que la sociedad los está mirando, porque ganan millonadas y de lo único que hablan es de sus privilegios”, marcan.

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La frase, igualmente, tiene sus matices: por decir un caso, el Poder Ejecutivo convalidó un incremento anual para los fondos del Consejo de la Magistratura de un 280%. Cuentan que hubo un integrante de este órgano que se enteró del incremento que iban a tener y le dijo con regocijo a un funcionario del Gobierno: “Este año que se viene vamos a tener plata”.

Son movimientos que miran con recelo en un sector de la Administración Pública Nacional: el de los Directores Nacionales, Directores Generales y Coordinadores. Varios de ellos se enteraron que el incremento de Ministros, Secretarios y Subsecretarios no llegó a sus categorías, por lo que siguen con el mismo salario que diciembre de 2023. “Nos tienen para el congelamiento pero no para el aumento”, se queja, en extrema reserva, uno de ellos.

Volviendo a la reforma, el área que tiene la competencia para defender el proyecto libertario es la Procuración del Tesoro, la cual depende del Ministerio de Justicia. El ministro Mariano Cúneo Libarona volvió a finales de enero y por el momento sigue en su cargo. Los hermanos Milei no volvieron a hablar con el funcionario sobre su continuidad, aunque está tallado en piedra que en algún momento abandonará su cargo para poder priorizar sus afectos.

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Quienes volvieron a hablar para mostrarse juntos fueron el ministro del Interior, Diego Santilli, con el presidente bonaerense del PRO, Cristian Ritondo. La postal solo fue publicada por este último, que detalló que el encuentro tuvo como objetivo hablar sobre la reforma laboral y la edad de imputabilidad, “una de las principales preocupaciones de los vecinos de la provincia de Buenos Aires”.

¿Qué sentido tuvo la foto? En el entorno del funcionario mileísta marcan que Ritondo no deja de ser un actor clave en el Congreso con el que debe articular estrategias para la Cámara de Diputados. En el PRO dieron a entender que la foto ratifica a Santilli “como un amarillo en el Gobierno”.

Diego Santilli y Cristian Ritondo

“Es socio y amigo de Cristian y se pretende llevarlo de candidato dentro de una alianza con La Libertad Avanza”, afirman en el macrismo, donde afirman que no hay margen como para no armar una coalición electoral que compita con el peronismo kirchnerista en la Provincia. Al no haber balotaje, gana el espacio que tiene más votos.

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No es la primera vez en el año que Ritondo se muestra con una persona fuerte del Gobierno. En enero fue fotografiado junto a Santiago Caputo, con quien mantiene una amistad de años. No es la misma relación que tiene con el sector de los Menem, que lo acusa de haber querido quedarse con la presidencia de la Cámara de Diputados, algo que se vio abortado luego de la victoria libertaria en octubre.

En el karinismo indican que no tienen “porqué autorizar o no una foto” con Ritondo. “No hay tanto misterio. El Colo es alguien que tiene una cuota del electorado al que sin dudas hay que aspirar y es un potencial candidato a la Gobernación”, indica una fuente inobjetable del entorno de la hermanísima, desde donde no desmienten que el año próximo se active una carrera por los nombres para la boleta provincial, pero que “no se va a limar” la figura del ministro.

Cada espacio político está con sus respectivos planes. Ritondo está en proceso de renovar su presidencia partidaria en la Provincia. Quiere a Soledad Martínez como su vicepresidenta primera y plasmar la estructura de Santilli, Guillermo Montenegro y de otros dirigentes, como el actual senador provincial Pablo Petrecca, uno de los principales alfiles PRO que se dio de baja de la alianza con LLA el año pasado para competir con su propio espacio, Somos.

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Es por ese mismo antecedente que en el partido libertario, comandado en la Provincia por Sebastián Pareja, están ejecutando una política de construcción diferente desde las elecciones de octubre. Aunque no descartan una coalición electoral, marcan que estarán mirando de cerca cómo se comportan los aliados del Gobierno en la votación que habrá en la Legislatura bonaerense sobre la reelección de los intendentes. “Ese va a ser el punto de inflexión. Si la votan, habremos arrancado mal”, afirma un operador de LLA.

En la plana mayor de La Libertad Avanza creen que el diálogo con Cristian Ritondo (PRO) y Maximiliano Abad (UCR) debe complementarse con tratativas directas con la mayoría de los intendentes para evitar fugas en una eventual coalición. Además de con Petrecca, el PRO tuvo otros casos de escisiones como con los hermanos Passaglia (San Nicolás de los Arroyos) y Javier Martínez (Pergamino); así como otros radicales y vecinalistas.

“Lo sucedido en el 2025 nos dice que los pactos por partido no aseguran fisuras y que debemos hablar mano a mano con cada uno de los actores. No vamos a permitir que se nos siente una persona, arregle para sus amigos y después otros arreglen individualmente en su territorio”, ratifican en La Libertad Avanza.

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Javier Milei prepara el discurso que dará en Mar-a-Lago: alianza con EE.UU., Consejo de la Paz y rol de la Argentina

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Javier Milei ultima los detalles del discurso que dará el 10 de febrero en Mar-a-Lago, la residencia de Donald Trump en Florida. El presidente partirá el lunes 9 de Buenos Aires para participar de un evento político-empresarial organizado por referentes del espacio conservador estadounidense. El texto está estructurado en tres ejes.

Según pudo saber TN, la exposición del jefe de Estado tendrá un perfil geopolítico y buscará ordenar la estrategia de alineamiento con Estados Unidos, la adhesión a la iniciativa del Consejo de la Paz -que debe votar el Congreso- y la proyección regional que el oficialismo busca darle a la Argentina. Esta semana se firmó el acuerdo comercial con EE.UU. y se conocieron sus detalles.

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El esquema del discurso no será distinto respecto de presentaciones anteriores en foros internacionales, pero sí más explícito en términos de rol regional. El primer mandatario volverá a plantear que el mundo atraviesa una “reconfiguración del orden global” y que, en ese contexto, la Argentina decidió integrarse al eje que impulsa Washington, tanto en términos políticos como económicos.

La referencia al Consejo de la Paz funcionará como anclaje institucional de ese posicionamiento. Uno de los puntos centrales del discurso será el lugar que el Gobierno asigna a la Argentina dentro de ese esquema. Milei ya adelantó en intervenciones anteriores que aspira a que el país funcione como un articulador del espacio conservador en América Latina, en sintonía con Estados Unidos.

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Milei aspira a que el país funcione como un articulador del espacio conservador en América Latina (Foto: REUTERS/Jonathan Ernst).

En el Gobierno advierten que la definición se conecta con la intención oficial de avanzar en la organización de una cumbre de presidentes de derecha en 2026, con eje en Buenos Aires, y de consolidar un bloque regional con agendas comunes en comercio, seguridad, inteligencia y política exterior. Ponen la mira además en las elecciones de 2026 en Brasil y Colombia.

En el Ejecutivo esperan que el presidente retome, en esa línea, conceptos que ya utilizó en la CPAC de Mar-a-Lago y en otros foros conservadores: la idea de una “alianza de naciones libres”, la coordinación política entre gobiernos ideológicamente afines y la necesidad de contrapesar la influencia de países y liderazgos de signo opuesto en la región.

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En la Casa Rosada también esperan que el discurso incluya un capítulo económico con referencias directas al reciente acuerdo comercial con Estados Unidos. Lo mismo aplica para inversiones en sectores estratégicos como como energía, minería, infraestructura y economía del conocimiento.

El paso por Mar-a-Lago se inscribe, además, en una agenda internacional más amplia: Milei planea viajar a Europa a fines de febrero y prevé volver a los Estados Unidos el 8 de marzo para participar de la Argentina Week en Nueva York, enfocada en el frente financiero y en reuniones con inversores. Tiene también visitas pendientes al Reino Unido y a Israel.

Javier Milei, Donald Trump, discurso

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