POLITICA
Alianzas o competir solos: qué estrategias evalúa el Gobierno en las provincias clave para octubre

Quedan casi 100 días para que se celebren las elecciones generales, el momento más trascendental para el ámbito político nacional, donde se decidirá cómo será la composición del Congreso en los últimos dos años de la gestión de Javier Milei, y cuál será la correlación de fuerzas entre los distintos espacios políticos actuales.
Dado que son oficialismo, en La Libertad Avanza miran con especial énfasis todos los escenarios que se pueden abrir para el próximo Congreso. Milei necesita que ambas cámaras le aprueben las próximas reformas que cree necesarias para continuar impulsando su programa económico, en particular la impositiva y la laboral. Un buen resultado le garantiza mayores posibilidades.
Son 24 escenarios distintos, en el que cada uno responderá a una lógica provincial diferente. A modo de síntesis, el sector del Gobierno vinculado al asesor presidencial Santiago Caputo, cree que hay más escenarios de alianzas con otros espacios provinciales (ya sea del gobernador o de la oposición) que los que visualizan Martín y Eduardo “Lule” Menem, encargados por Karina Milei del armado del partido nacional.
Los pasos inmediatos del armado libertario
Luego de haber pasado el grueso de elecciones provinciales del año, hasta las nacionales solo quedan las de Corrientes (el 31 de agosto, que disputan hasta el cargo a gobernador) y las de Buenos Aires (el 7 de septiembre). En ambos distritos, La Libertad Avanza ya tiene una estrategia clara.
En ese primer distrito se optó por no competir junto al gobernador Gustavo Valdés, que llevará como su sucesor a su hermano Juan Pablo. A diferencia de lo que trascendió, ni los caputistas ni los Menem estaban de acuerdo con esa condición. Un consenso entre tantas versiones de internas en el Gobierno.
No facilitó que, según esgrimen desde La Libertad Avanza, Valdés no quisiera que abriera la fórmula para que el vicegobernador sea violeta. Tampoco les satisfizo la cantidad de legisladores provinciales que les ofrecía: de los ocho que podía conseguir esa eventual alianza, solo 3 podían ser libertarios.

El jueves por la tarde, el diputado Lisandro Almirón estuvo reunido durante casi dos horas en el despacho de Lule Menem. Se inicia su candidatura, aunque Valdés debería seguir oficiando como un eventual aliado de cara al año próximo.
Mucho se escribió sobre provincia de Buenos Aires, pero ayer el PRO terminó por oficializar la alianza con La Libertad Avanza. En tanto, la próxima frontera será el 19 de julio, que se dará el vencimiento de presentación de candidatos. El armador libertario Sebastián Pareja -quien responde a los Menem- debe determinar cuántos espacios relega en 135 distritos municipales y en los cargos a diputados y senadores provinciales. Toda una odisea.
A diferencia de lo que podían llegar a decir meses o semanas atrás, en el menemismo ahora creen que Las Fuerzas del Cielo -la agrupación integrada por alfiles digitales libertarios que responden a Santiago Caputo– deben tener puestos en las listas de la Provincia. “Que se queden tranquilos que van a tener algo”, dice una fuente de primera línea, a los fines de insonorizar el ruido que se produjo con ellos hasta estos días.
Los caputistas son escépticos y esperan a que haya “más claridad recién después del 10 de julio” porque “en la mayoría de los distritos siguen sin siquiera hablar” de cómo se podría componer la lista. Su próximo gran acto será el mes próximo en Mar del Plata. Sus organizadores tienen la idea de invitar a todos los que son referentes de ese distrito.
La estrategia de La Libertad Avanza
Un armador que está a cargo de una provincia con pocos habitantes afirma que las posibles alianzas deben definirse más temprano que tarde, y que no queda mucho margen para el misterio. Aunque parece trivial, la existencia de la feria judicial y las vacaciones de invierno son componentes que hacen mermar levemente la actividad política. “Esto se tiene que avanzar mucho ahora y llegar a la semana previa del cierre de alianzas”, afirma.
Todo eso será en agosto. El 7 vence el plazo para el reconocimiento de alianzas, mientras que el 17 para el de las candidaturas que irán en las listas.
A diferencia de lo que sucedió en 2023, cuando La Libertad Avanza no pudo competir en cargos legislativos en ciertos distritos por falta de estructura partidaria, este año habrá una boleta violeta en todo el país.
Dadas tiene tres opciones, la conducción del partido nacional puede optar:
- Que La Libertad Avanza compita sola
- Formalizar una alianza electoral con el oficialismo provincial
- Formalizar una alianza electoral con espacios de la oposición provincial
Una fuente oficial opina que la estrategia más conveniente es “buscar un acuerdo en aquella provincia donde el gobernador no es K, y donde el resultado de la ecuación nos indique que podemos meter más diputados nacionales o senadores que si vamos separados”. Una suerte de win-win.
Para analizar las provincias hay que poner la lupa en aquellas que, además de diputados nacionales, ponen en juego senadores, el lugar donde más números necesita sumar el Gobierno dada su hiperminoría de seis bancas: la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Chaco, Entre Ríos, Neuquén, Río Negro, Santiago del Estero, Salta y Tierra del Fuego.

La Libertad Avanza quiere jugar en soledad en la Ciudad y quedarse con dos senadores. Creen que el peronismo y el PRO -que está dispuesto a acordar con los libertarios y a hacer una suerte de tabula rasa- se disputan el otro que queda. Los violetas quieren perforar bien nuevamente y pondrán la carne al asador con un candidato de alto calibre: siempre en el ámbito de las especulaciones, quien más suena es Patricia Bullrich. No sumarán a ningún espacio político externo por el momento. “Será como en mayo”, dice una fuente inobjetable.
Tanto en Chaco como en Entre Ríos hay coincidencia entre todos los estrategas del Gobierno: hay que ir hacia un acuerdo con el gobernador de turno, ergo Leandro Zdero y Rogelio Frigerio. Desde esas provincias muestran una voluntad recíproca y quieren avanzarlo para evitar que el peronismo se quede con el primer puesto. Milei se verá con Zdero este fin de semana, reiteración del buen clima que impera.
Neuquén configura un caso particular. El gobernador Rolando Figueroa tiene una relación privilegiada con la Casa Rosada, al punto que esto es admitido por los libertarios que arman en esa provincia. “Hay un buen diálogo, pero la idea es competir con lista propia”. La semana pasada, LLA consiguió constituir autoridades partidarias en esa provincia y podrán competir. “El peronismo en ese distrito está muy deteriorado. La Libertad Avanza y Comunidad [la fuerza del gobernador] son las que más votos tienen, cuenta un analista de esa provincia a Infobae. Ambos tienen una base de votantes de similar raigambre.

La Libertad Avanza podría estar pensando en competir con el gobernador de Río Negro para que las dos fuerzas se queden con la totalidad de los senadores, una acción que precisa coordinación. “Hay que evaluar si conviene un acuerdo o competir por separado”, afirma una fuente a este medio.
En Santiago del Estero ya se sabe que buscarán acordar con sectores del PRO y la UCR para ganarle a la lista colectora que tiene Gerardo Zamora -que es un caso único en el país, al tener a tres senadores que le son afines-, además de su fuerza propia: así esperan a “rascar” un senador.
No habrá posibilidad de acuerdo con Gustavo Sáenz en Salta. “Fue muy verde lo nuestro de salir a gritarle el gol en la cara”, se sincera un funcionario al recordar las elecciones provinciales de mayo, cuando La Libertad Avanza ganó en la capital provincial. Sáenz se había mostrado como uno de los gobernadores que mejor se había portado con el oficialismo, y aquello fue un detonante que no gustó. “Muchos porteños de acá no entienden que al gobernador en las provincias se lo respeta”, criticaba un operador libertario a quienes festejaron efusivamente ese día.
Por último, Tierra del Fuego es un distrito más fácil de dilucidar. Se disputan tres senadores y dos diputados y los libertarios prevén salir en segundo lugar, ganando un senador y un diputado. Quien lidere la boleta a la cámara alta será el legislador fueguino Agustín Coto, que esta semana impulsará una ley para permitir la salmonicultura en ciertos sectores de la provincia. El PRO y la UCR quedaron disminuidos después de la incursión provincial libertaria, por lo que se podría prometer que todos los candidatos sean libertarios y que en 2027, con más cargos provinciales en juego, se hagan concesiones.
¿Qué pasa en el resto de distritos? Por decir casos concretos, todos los sectores del Gobierno coinciden en que hay que acordar con los jefes provinciales Alfredo Cornejo (Mendoza). También ven con buenos ojos la de hacer un pacto con Raúl Jalil (Catamarca).
La relación de la Casa Rosada con otros gobernadores también es impecable.
Es el caso del puntano Claudio Poggi, quien prometió devolver para las nacionales el gran favor que le hicieron los libertarios en las elecciones locales de mayo, al retirar la boleta libertaria para que se le allanara el camino para ganar en su provincia y consolidar su liderazgo. Esa misma fluidez se marca con el sanjuanino Marcelo Orrego, uno de los más hábiles en su juego con el oficialismo.
En algunos casos esto puede implicar hacer una alianza electoral con el oficialismo de turno. Pero los acuerdos pueden ser también para pactar, competir y quedarse ambas fuerzas políticas con todo lo que está en juego.
Para el caso de Córdoba se piensa hacer algo parecido al modelo bonaerense: pactar con el PRO y la UCR y que la alianza se llame La Libertad Avanza. En Santa Fe se espera competir con su propio partido, al igual que en la CABA.
POLITICA
Aceleración oficialista en el Congreso: giro al “realismo libertario” y golpe al discurso anticasta

Patricia Bullrich usó un dicho de la política tradicional para destacar que fue una larga negociación lo que le permitió al oficialismo avanzar con la reforma laboral en el Senado. “El tango se baila de a dos”, escribió en X. El diputado Benegas Lynch lo sostuvo de otra forma, más directa. “Cuando vos te metés en el recinto, es para ganar una votación, no para que te llenen la cara de dedos”, dijo en una entrevista con este medio. ¿A quién le hablaban? Sonó, especialmente en boca del legislador, a mensaje para la propia tribuna. Una especie de justificación para sostener el giro al “realismo libertario” y amortiguar el golpe al discurso anticasta.
Entre las muchas consideraciones que pueden ser hechas sobre el texto aprobado en el Senado -y enviado 48 horas después a Diputados, para acelerar el trámite-, se anotan las decenas de puntos que decidió modificar el Gobierno en tren de reunir votos. No fue tampoco una novedad absoluta, aunque esta vez prefirió evitar lo ocurrido con el Presupuesto 2026, en las vertiginosas sesiones de fin del año pasado. Aquella vez, el oficialismo perdió en Diputados una votación de alto impacto, por el capítulo que incluía el fin de las leyes de emergencia en discapacidad y financiamiento universitario. Procesó su enojo, no insistió en el Senado y pudo celebrar la sanción de la ley.
Visto de entrada que la reforma laboral demandaba negociaciones y cambios, enfrentó la prueba del Senado -y la pasó con comodidad numérica- en base a tratativas que tuvieron como foco a los gobernadores pero que, con menor visibilidad mediática, incluyó señales a los jefes sindicales y no sólo al mundo empresarial. Traducido según los criterios básicos de su “batalla cultural”, se trataría de un arreglo con “la” política (los jefes provinciales) y con la casta sindical.
Por supuesto, la trascendencia del proyecto laboral podrá ser medida por sus efectos prácticos en las relaciones de trabajo. Habrá que esperar la sanción definitiva, la reglamentación, la aplicación que demandará tiempo. Pero en lo inmediato, los primeros ruidos se registraron en un terreno que durante bastante tiempo el oficialismo asumía como propio o, al menos, cómodo: las redes sociales, con particular foco en X.
En ese circuito que tiende al reduccionismo y la chicana, los puntos destacados fueron el trato cerrado con los gobernadores y, más aún, la modificación de artículos que afectaban a la estructura sindical. En el primer caso, fue un acuerdo de necesidad compartida: finalmente, fue liquidado el punto de la baja de Ganancias. Ni a las provincias ni al Gobierno les convenía. La recaudación viene cayendo de manera sostenida desde hace seis meses, con el consiguiente impacto en las cuentas nacionales y, según el impuesto, en la coparticipación federal.
Los gestos hacia los jefes sindicales -expresión de negociaciones más reservadas, entre otras razones por cuestión de imagen– terminó siendo un dato potente, provocado en buena medida por desmanejo discursivo del oficialismo. Puso énfasis en adjudicar al proyecto un sentido de combate con el sindicalismo, casi como elemento mayor, y las concesiones terminaron destacando eso mismo, pero al revés. Los aspectos que sí podrían haber afectado a las organizaciones gremiales -y su dirigencia- fueron dados de baja. No hubo rebaja de aportes a las obras sociales y también quedó en el camino la idea de bloquear los aportes “solidarios” a los sindicatos y el modo de recaudar la cuota gremial, a través de las empresas. Mal momento para Federico Sturzenegger.

Desde el lado sindical, el elemento inquietante tuvo poco que ver con las advertencias de movilización y medidas de fuerza. En ese juego, quizás haya pesado más la latente posibilidad de demandas para judicializar algunos aspectos de la reforma. El sindicalismo peronista carece prácticamente de poder legislativo. Es una tendencia que, en rigor, se profundizó en era K. Pero a los jefes cegetistas le quedan otros recursos. Algunas municiones del oficialismo sobre el fuero nacional del trabajo alimentan todo tipo de especulaciones.
Más visible resultó la afirmación del poder de negociación de los gobernadores. Fue notable en el pasado capítulo del Presupuesto y determinante en un tema como la ley laboral. El Gobierno los terminó poniendo en el centro de la discusión con la propuesta de la baja en Ganancias para empresas, que corrió el eje del tema a pesar de que Economía sabía de su propia debilidad en ese frente. La decisión de llevar a la larga el asunto terminó para agrandarlo. Y, más allá de la combinación de necesidades, quedó como una cesión del oficialismo.
El Gobierno, entre tanto, apuesta a capitalizar el momento legislativo. Avanza con otros temas y anuncia más. En esa movida, se destaca el proyecto de régimen penal juvenil, una iniciativa recreada por el oficialismo y que, al menos mediáticamente, quedo teñida exclusivamente por la baja de la edad de imputabilidad. Ese punto fue acordado con socios y aliados. Pasó de Diputados al Senado, que debe apurar el paso la semana que viene para llegar al recinto antes de fin de mes. Una cuestión que generó algo de debate en el trámite inicial podría plantear otra prueba y tratativas con las provincias: los fondos para ir adecuando los servicios penitenciarios a la letra de la iniciativa.
La actitud negociadora aparece insinuada además en la intención de incorporar a la agenda un proyecto que de algún modo cierre el tema de los fondos para universidades. Existe una necesidad generada por el frente judicial abierto ante el incumplimiento de la ley de financiamiento que aprobó el Congreso, vetó Javier Milei y sigue en pie por la insistencia legislativa. Trascendieron conversaciones con los rectores. Y esas tratativas están a cargo de Carlos Torrendel y Alejandro Alvarez. El encargado de Políticas Universitarias es sin dudas el funcionario del área que encaró con mayor dureza mileista su tarea. Ahora, al parecer, las necesidades son otras.
En cualquier caso, este momento de “realismo libertario” -cuya extensión en el tiempo nadie podría asegurar- es similar a otros “realismos” que han expuesto las debilidades prácticas de las ideologías rígidas.
POLITICA
Reforma laboral: los sindicatos presionan a la CGT para que convoque a un paro general

Los sindicatos presionan a la Confederación General del Trabajo (CGT) para que convoque a un paro general en rechazo a la reforma laboral que será tratada en Diputados. Aseguran que “sobran motivos para llamar a una huelga” y que no hay posibilidades de “frenar” el proyecto de ley sin un plan de lucha.
La iniciativa recibió media sanción el miércoles pasado en el Senado con 42 votos a favor y 30 en contra en el tratamiento en general. El objetivo del Gobierno es sostener el proyecto en Diputados tal como fue aprobado en la Cámara Alta.
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El día previo a que el Senado tratara la reforma laboral, la CGT logró cambios clave en el proyecto. El texto oficial tuvo 28 modificaciones y dos de ellas eran exigidas por la central obrera: se mantienen las cuotas solidarias y se eliminó el artículo que bajaba las contribuciones patronales para las obras sociales.
Frente a ello, este sábado, el titular de la UOM, Abel Furlán, apuntó contra la CGT y adelantó que le pedirán al triunvirato que convoque a una huelga general durante el tratamiento del proyecto en Diputados.
“La CGT estuvo negociando con el Gobierno. Nosotros tenemos una opinión muy personal: no había nada para negociar en esos 213 artículos, porque presentan una pérdida de dignidad para los trabajadores. Había que rechazarlo de manera absoluta”, deslizó Furlán a Futurock.
Ahora, el oficialismo busca obtener dictamen de mayoría para tratar la reforma laboral el miércoles 18 de febrero y llevarla el jueves 19 al recinto de la Cámara de Diputados. En ese sentido, Furlán adelantó: “Hemos decidido llevar un pedido a la CGT para pedir un paro general con movilización”.
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Desde la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) le hicieron el mismo reclamo a la central obrera. “Estamos pidiendo que la CGT convoque a un paro. Están dadas todas las condiciones y sobran motivos para llamar a una huelga general”, afirmó a TN, el secretario general del gremio, Rodolfo Aguiar.
Otro de los sindicatos combativos es la Federación de Aceiteros y su titular, Daniel Yofra, se sumó al reclamo de la UOM y ATE.
Ante la consulta de si la CGT debe convocar a una huelga, Yofra respondió: “Ojalá que despierten antes del tratamiento de la ley en Diputados y larguen un paro. No hay posibilidades de frenar una ley como esta, si no hay un plan de lucha».
Reforma laboral: el sindicalismo volverá a las calles y realizará una medida de fuerza
Este viernes, el Frente de Sindicatos Unidos (Fresu) que integra la UOM, Aceiteros, las dos CTA y ATE, entre otros, anunció un nuevo plan de lucha.
La decisión incluye la convocatoria a movilizaciones en distintas provincias y la realización de paros y protestas cuando la iniciativa se trate en la Cámara Baja.
“El Frente de Sindicatos Unidos definió un nuevo paro general con movilización al Congreso el día que se trate la reforma laboral en la Cámara de Diputados”, señala el comunicado.
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Por su parte, el titular de ATE Nacional, Rodolfo Aguiar, aseguró: “Tenemos que construir un clima de mayor hostilidad para los diputados que aquel que enfrentaron los senadores. No es una utopía voltear la ley o al menos que se empantane su tratamiento”.
De este modo, además de la UOM, Aceiteros, ATE y las dos CTA, irán a un paro la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA), la Federación Gráfica Bonaerense, la Asociación Obrera Minera Argentina (AOMA), Molineros, CONADU y Viales.
CGT, Paro, reforma laboral, Diputados, Gremios
POLITICA
Semana negra para el PJ: un posible quiebre en el Senado, el enojo entre gobernadores del norte y las derrotas en el Congreso

El peronismo afrontó su peor semana política desde que comenzó el año. Perdió dos votaciones clave en el Congreso -la reforma laboral en el Senado y el Régimen Penal Juvenil en Diputados-; y votó dividido en la ratificación del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europa.
Las malas noticias continuaron ayer, cuando la Cámara de Casación Penal rechazó los pedidos de Cristina Kirchner para poder recibir visitas sin horarios y cantidades pautadas, además de poder utilizar la terraza y que se le saque la tobillera electrónica que lleva puesta desde el momento en que quedó detenida.
La única novedad positiva fue que en el Senado el interbloque con diferentes sectores del peronismo votó en unidad. Una rareza en estos tiempos de múltiples fragmentaciones que afectan al peronismo. Fue un hecho circunstancial. La unidad política se quebró hace tiempo. El peronismo del interior tiene cada vez más diferencias con el kirchnerismo. El entrelazado dirigencial en el Senado subsiste porque peor es estar fragmentados.
De todas formas, durante la votación uniforme contra la reforma laboral pudieron achicarse algunas diferencias internas que, en muchos casos, tienen más que ver con posicionamientos ideológicos y formas de construir poder, que con la postura en temas esenciales de la discusión de fondo que ha propuesto dar Javier Milei.
La semana que viene puede haber novedades en el Senado. Existe la posibilidad de que, finalmente y después de varios cortocircuitos, el interbloque del peronismo se rompa definitivamente. Miércoles y jueves serán días importantes para el futuro del armado que aglutina a las diferentes ramas del Justicialismo. Los legisladores Guillermo Andrada (Catamarca), Carolina Moisés (Jujuy), Sandra Mendoza (Tucumán), Fernando Rejal (La Rioja) y Fernando Salino (San Luis) están analizando cuál es el momento para quebrar un lazo que ya no tiene sustento.
Aún no hay acuerdo uniforme entre ellos. La idea principal que tienen es seguir unidos como bloque, pero hay diferencias en la cúpula que tensionan todas las negociaciones. La principal es que existe un fuerte enojo de Osvaldo Jaldo, Raúl Jalil y Gustavo Sáenz con el riojano Ricardo Quintela. ¿El motivo? En los días previos a la votación de la reforma laboral, según aseguran fuentes parlamentarias al tanto de las negociaciones, el “Gitano” llamó a Jalil para decirle que si no votaban en contra, iban a intervenir los PJ de sus provincias.
“El Gitano pasó de enfrentar a CFK, a ser su vocero. Justo con Jaldo y Sáenz que fueron quienes les prestaron avales cuando intentó competir con ella por la presidencia del PJ Nacional”, advirtió a Infobae un dirigente muy cercano a los gobernadores. La referencia es la feroz pelea que Quintela y CFK tuvieron por la renovación de autoridades del partido y que terminó con la imposibilidad del riojano de poder competir.
De la situación conflictiva entre los gobernadores del norte provino la denuncia pública del mandatario salteño, cuando aseguró que el kirchnerismo estaba amenazando gobernadores y legisladores. El futuro de Rejal, que responde a Quintela, es incierto. Como también es la posibilidad de sumar a un nuevo bloque a la salteña Flavia Royón.
Por el momento, no hay gestiones del sector kirchnerista para evitar la ruptura que, de concretarse, puede abrir la puerta a un proceso de desbande que está latente desde hace más de un año. Y la posibilidad de que eso suceda, en un 2026 clave para la construcción de un nuevo proyecto, es alta.

El quiebre simbólico más importante de las semana que pasó tal vez haya sido el que tuvo lugar cuando se debatió el acuerdo Mercosur-Unión Europea. Porque allí quedaron bien expuestos los perfiles ideológicos de cada tribu. El sector más de izquierda, como La Cámpora o Patria Grande, de Juan Grabois, votó en contra, mientras que la mayoría de los diputados del peronismo del interior y el massismo votaron a favor.
La iniciativa para que un sector del bloque votara a favor del acuerdo la tomó el ex jefe de Gabinete Agustín Rossi. El santafesino planteó su apoyo a la iniciativa durante la primera reunión de bloque que hubo en la previa de la votación. En un primer momento tuvo pocas adhesiones, pero para el segundo encuentro ya había ganado el respaldo de varios diputados del interior.
La postura inicial de Rossi la terminó complementando Germán Martínez, presidente del bloque justicialista, quien buscó un acuerdo integral pero, al tercer encuentro previo de todo el bloque, advirtió que la división estaba marcada y había que votar por separado como espacio. Finalmente, se sumaron distintos legisladores, de diferentes campamentos, que aportaron un número importante para que el acuerdo se retifique,
Entre algunos dirigentes del PJ federal hay cada vez más contactos cruzados, buscando acercar posiciones con dirigentes que están fuera de los límites de Unión por la Patria (UP), pero que, según muchos piensan en ese universo, serán necesarios para sumar fuerzas contra Milei en el 2027. La dinámica parlamentaria será importante este año para descubrir por donde van a contribuir al armado político c
En el peronismo hay muchos caminos paralelos que se recorren al mismo tiempo. Cristina Kirchner está dando una batalla milimétrica contra la Justicia Federal para que le den mayores libertades dentro de su prisión en San José 1111. Hasta ahora, no lo ha logrado. Sus limitaciones se van acrecentando al mismo ritmo que baja su nivel de influencia dentro del esquema justicialista.
La campaña “Cristina libre” es, mayoritareamente, un ejercicio semanal del kirchnerismo duro. Un sector que se ve obligado a encontrar un nuevo lugar en el mapa de poder, aunque para todas las tribus resulte difícil, a esta altura del calendario, posicionarse con exactitud debido a la horizontalidad del debate. Hay un puñado de nombres que han dado señales claras de su intención electoral y un bloque enorme de dirigentes que quieren empujar un cambio de ciclo. Hay ruido y hay movimientos.

Por otro camino transita Axel Kicillof, que cada vez juega más con su potencial candidatura presidencial y que está haciendo un nuevo esfuerzo por posicionarse tras el sube y baja de poder que implicaron el triunfo de septiembre y la derrota de octubre del año pasado. En el mientras tanto, dio un paso adelante al consensuar con el cristinismo su desembarco al frente del PJ Bonaerense. Camina hacia adelante. A su tiempo y a su modo, pero con una única dirección.
Detrás del acuerdo de cúpula por la conducción partidaria quedaron cerca de treinta distritos donde el PJ no se pudo ordenar e irá a elecciones internas. Un mano a mano que en el peronismo esquivan con frecuencia por temor a que se desbarranquen las dañadas estructuras que se edificaron durante las tres gestiones kirchneristas. Si no hay síntesis, entonces que se resuelva por los votos. Eso sucederá en varios municipios bonaerenses donde las expresiones territoriales de CFK y Kicillof no pudieron darse la mano.
En otro camino, van los gobernadores, que tantean la posibilidad de empujar un armado federal, que reestructure lo que supo ser el Frente de Todos en el 2019, y que sea la columna vertebral de una nueva propuesta electoral. Es muy reciente, pero el momento de que la rosca de construcción política tome más velocidad está cada vez cerca. Porque los acuerdos transversales, como los que se analizan negociar en el corazón del peronismo, necesitan tiempo.
En el PJ hacen lo posible para resistir la embestida libertaria tras el recambio de las dos Cámaras y la sensación triunfalista que le dejó al oficialismo la victoria electoral que pintó gran parte del país de violeta. Hacen lo que pueden, en esta instancia donde son minoría y el Gobierno mantiene fuerte sus alianzas provinciales.

Esta semana los legisladores que responden a los dos gobernadores peronistas aliados a Milei se pusieron en la vereda de enfrente al Gobierno. Raúl Jalil y Osvaldo Jaldo jugaron en contra de la reforma laboral. Algunos justicialistas que conviven con la desconfianza impregnada en la piel creen que lo hicieron solo porque el número para la aprobación estaba asegurado con las manos del PRO, la UCR y los aliados provinciales. Todo es posible.
El peronismo de UxP tiene el deber de mirar hacia Tucumán y Catamarca para ver cómo hacen convivir esas lógicas provinciales cercanas a la Casa Rosada con una construcción opositora para el año que viene. Es uno de los desafíos que tienen por delante los articuladores que flotan por las distintas terminales del armado político. Ganarle a Milei será una tarea extremadamente complicada, aunque varios pastores de las catástrofes anuncien la caída en desgracia del modelo libertario.
La semana de sinsabores que tuvo el PJ puede repertirse en el corto plazo si el Gobierno logra sancionar los dos proyectos que trató en estos últimos días. La capacidad de buscar acuerdos amplios con las fuerzas del centro será más importante que la búsqueda de sumar gente a la calle. Un recurso que ha pasado de moda. El peronismo necesita abrirse, flexibilizarse y acomodarse al nuevo tiempo. Es una realidad que algunos ya digirieron y otros aceptan a regañadientes.
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