POLITICA
Análisis | Milei, ante los riesgos de la política de alta intensidad

Nada intenso dura tanto. Ni en el amor ni en la política. Es una lección que los oficialismos de alta intensidad como el kirchnerismo y ahora el mileísmo suelen pasar de largo: el espejismo de protagonizar un cambio de régimen definitivo les impide ver el bosque de la sostenibilidad de largo plazo. Ese futuro requiere una normalidad que atempere las demandas sociales por empezar todo de cero. En esa confusión de lo intenso con lo que cala hondo y permanece, el mileísmo puede estar acelerando su propia finitud: busca en la batalla cultural la certeza confirmatoria de una hegemonía todavía pendiente y la supervivencia eterna del nuevo régimen macroeconómico, mental, cultural y vital.
En realidad, esa batalla puede convertirse en el puntapié inicial de lo contrario, el gradualismo más temido: la consolidación acumulativa de un hartazgo social que un día gire 180 grados y se deshaga de todo, otra vez. ¿Le puede pasar a La Libertad Avanza?
El Gobierno es consciente de ese riesgo aunque lo minimice y, al contrario, ponga a la batalla cultural ampliada como un eje clave de su estrategia de gestión. Ayer, en el balance del resultado de las facultades delegadas, Federico Sturzenegger, uno de los hombres clave de Milei y de los más fríos en su razonamiento, se refirió a ese punto: “En estos días que se discute tanto el estilo y las formas de Javier, saben que Javier tiene una frase que dice que prefiere una verdad incómoda a una mentira reconfortante. Entonces yo les digo: ¿ustedes prefieren un presidente que habla suave y viola la Constitución o uno aguerrido pero que la cumple?”. El ministro de Desregulación planteó ese dilema para destacar el cumplimiento de la ley y de la Constitución, según su análisis, en cada desregulación de su autoría.
Hay una cuestión clave: que el sobregiro de la intensidad mileísta ponga en riesgo los logros que le permiten trazar un puente con una Argentina razonable y con futuro. Es decir, arriesgar la macro racional en aras de una batalla de intensidad identitaria que aleja aliados, exacerba enemigos y siembra, eventualmente, el rechazo futuro de parte de la ciudadanía. El mileísmo gobierna como si fuera el dueño absoluto de la cancha, y para siempre, pero la política sabe que, más tarde o más temprano, llega la alternancia. El despoder actual de Cristina Kirchner es la prueba viviente de ese proceso.
No sólo se puede complicar el futuro sino también el presente. El 9 de julio convertido en Día de la Independencia de la oposición, con los gobernadores amenazando con dejarlo solo al Presidente en la fecha patria. La Argentina de macro y matriz económica normalizada y racional requiere de votos en el Congreso. Por más que el Gobierno descree de los consensos, necesita de negociaciones que aseguren el apoyo de sus proyectos de ley. Ni aunque gane las elecciones de este año contará con votos propios para esas transformaciones.
Desde hace semanas, la oposición dura y también la más dialoguista se le empieza a animar al Gobierno. El destrato por parte del Presidente y la estrategia de Karina Milei para ganar territorialidad, que empieza a excluir alianzas provinciales y le compite a los gobernadores aliados en su propio territorio, tensan la cuerda. Está clara la estrategia: consolidar La Libertad Avanza y su autonomía en el Congreso con candidatos propios aunque corran el riesgo de perder la elección. La mira está puesta en 2027. Pero para eso, hay que llegar. Pero antes, para llegar, el Gobierno deberá buscar votos prestados en el Congreso.
La política de la identidad que castiga a ajenos está complicando esa posibilidad tanto en el Senado como en Diputados. El kirchnerismo duro, los radicales de Lousteau y otros legisladores inclusive de Pro empieza a mostrar mayor iniciativa.
El caso del mileísmo puede ser todavía más grave que el del kirchnerismo en relación a esa ceguera subida al mangrullo del poder. Su dogma identitario y la autopercepción de un destino de superioridad moral suma una capa desconocida para el poder político en la Argentina: una identificación explícita entre política y religiosidad, cultivada estratégicamente. Entre todos los registros posibles, Milei eligió hacer política con el tono del que evangeliza. Su palabra y sus estampitas presidenciales se confunden con el lenguaje de una religión atávica, una emocionalidad religiosa de cruzado que distribuye amenazas entre promesas y milagros. Un Estado que hace exactamente lo mismo que el Gobierno dice combatir: adoctrinamiento.
La nueva alianza de Milei con la fe suma ahora a los evangélicos. La muestra perfecta fue el sábado, en el Chaco. ¿Por qué Milei se sube al púlpito de una iglesia evangélica de tanta popularidad? Más allá de los intangibles religiosos, también están los intereses electorales.
En Chaco, Milei creyó encontrar en “el Estado como el maligno” el puente doctrinal con los preceptos evangélicos, centrados en parte en una teología de la prosperidad. En la posibilidad de predicar sus ideas frente a decenas de miles de creyentes, dio el primer paso para institucionalizarlos como target de su campaña electoral.
Territorialidad, fiscalización y votos: es un combo imprescindible para el éxito electoral en este 2025. Desde Chaco, Milei le habló a la congregación evangélica del norte argentino pero, también, a la tercera sección electoral: la batalla por la provincia de Buenos Aires se juega también en la capilaridad evangélica del conurbano bonaerense, una red de más de 5000 iglesias evangélicas, con pastores que ya hace tiempo se parecen bastante a los clásicos punteros: cercanos a los problemas de la gente, aportándole soluciones propias o cumpliendo el rol de intermediarios entre esas demandas y el Estado.
Es un formato inaugurado por el peronismo con Duhalde, cuando en 2002 incluyó a los evangélicos en la Mesa de Diálogo Nacional y culminó con el kirchnerismo, cuando Verónica Magario, en sus años de intendenta en La Matanza, creó en 201 la secretaría de Culto y puso a un pastor evangélico al frente. Los evangélicos demostraron su poder de movilización en la calle en 2018, cuando marchaban en contra de la legalización del aborto.
Pero en ese campo de creyentes Milei también siembra riesgos. Ayer, tres organizaciones representativas de las iglesias evangélicas argentinas hicieron un duro cuestionamiento a Milei. La Federación Argentina de Iglesias Evangélicas, la Pastoral Social Evangélica y la Asociación de Iglesias Pentecostales de Argentina hicieron público un documento. “Deje de actuar como el Faraón y escuche al pueblo que sufre”, plantearon. La radicalización de Milei también dividiendo a los creyentes a los que quiere convencer. Queda planteada la duda: O Milei es dueño de un oído absoluto en torno a las necesidades de la gente o está alejando votantes potenciales peligrosamente.
El gobierno de Milei tiene dos aliados incondicionales: la inflación a la baja y el legado imposible del kirchnerismo que no deja de dar sorpresas y no da descanso a Cristina Kirchner, al kirchnerismo y sus herederos políticos. Acaba de reabrirse el capítulo YPF y ahora se inaugura un nuevo episodio con la crisis del fentanilo que ya se llevó 53 vidas. El rol del kirchnerismo en ese entramado empieza a saltar a primer plano.
En el caso YPF, el Gobierno va a fondo. Ese esquema le da todas las oportunidades para traer a escena el fantasma del kirchnerismo y los males que acarrearía su regreso. “Están empezando a ir presos”, oró Milei desde el púlpito de la iglesia de las Puertas del Cielo.
El problema es que el mismo Gobierno le quita fuerza a esos recordatorios de la matriz kirchnerista. Hay denuncias judiciales que pesan sobre el Gobierno y empiezan a leerse en el formato kirchnerista de capitalismo de amigos, Estado cooptado y corrupción. “Las valijas del poder”, posteó en X el diputado Maximiliano Ferraro de la Coalición Cívica.
Con el caso de las diez valijas que habían sido negadas por el vocero Manuel Adorni y ahora la Justicia corrobora, el Gobierno empieza a entrar en zona de riesgo: que la lógica de su gestión empiece a codificarse a partir de un modo de construir poder que nació con Menem y el kirchnerismo llevó a la enésima potencia. En este hecho puntual, el formato original son las valijas de Antonini Wilson. La Justicia investiga el episodio. Falta tiempo para conocer sus derivaciones definitivas.
El problema del dilema que plantea Sturzeneger, formas amables versus fondo tan transformador como efectivo, parte de una premisa que no es necesariamente verdadera: desde que llegó al poder, Milei tuvo la opción de avanzar fuerte con la batalla cultural de mayor consenso, la macroeconómica y productiva, sin espantar aliados necesarios. Optó en cambio por un avance feroz sobre cuestiones alejadísimas de la esfera material y más vinculadas con las creencias personales, todo con un formato de máxima crispación. Decidió ir todavía más allá de las ramificaciones de la batalla cultural woke, con el desafío a una cultura cancelatoria en cuestiones de lenguaje, o de cultura ciudadana, con el fin de la ocupación de la calle como bandera, que también tenían consenso en su base ampliada de votantes.
Desde hace meses, Milei va más lejos, hasta una cruzada de tono religioso impensada en la Argentina de las últimas cuatro décadas. Las tensiones que incuba innecesariamente pueden despertar reflejos perdidos en la oposición y condicionar su capacidad de transformación.
POLITICA
Semana negra para el PJ: un posible quiebre en el Senado, el enojo entre gobernadores del norte y las derrotas en el Congreso

El peronismo afrontó su peor semana política desde que comenzó el año. Perdió dos votaciones clave en el Congreso -la reforma laboral en el Senado y el Régimen Penal Juvenil en Diputados-; y votó dividido en la ratificación del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europa.
Las malas noticias continuaron ayer, cuando la Cámara de Casación Penal rechazó los pedidos de Cristina Kirchner para poder recibir visitas sin horarios y cantidades pautadas, además de poder utilizar la terraza y que se le saque la tobillera electrónica que lleva puesta desde el momento en que quedó detenida.
La única novedad positiva fue que en el Senado el interbloque con diferentes sectores del peronismo votó en unidad. Una rareza en estos tiempos de múltiples fragmentaciones que afectan al peronismo. Fue un hecho circunstancial. La unidad política se quebró hace tiempo. El peronismo del interior tiene cada vez más diferencias con el kirchnerismo. El entrelazado dirigencial en el Senado subsiste porque peor es estar fragmentados.
De todas formas, durante la votación uniforme contra la reforma laboral pudieron achicarse algunas diferencias internas que, en muchos casos, tienen más que ver con posicionamientos ideológicos y formas de construir poder, que con la postura en temas esenciales de la discusión de fondo que ha propuesto dar Javier Milei.
La semana que viene puede haber novedades en el Senado. Existe la posibilidad de que, finalmente y después de varios cortocircuitos, el interbloque del peronismo se rompa definitivamente. Miércoles y jueves serán días importantes para el futuro del armado que aglutina a las diferentes ramas del Justicialismo. Los legisladores Guillermo Andrada (Catamarca), Carolina Moisés (Jujuy), Sandra Mendoza (Tucumán), Fernando Rejal (La Rioja) y Fernando Salino (San Luis) están analizando cuál es el momento para quebrar un lazo que ya no tiene sustento.
Aún no hay acuerdo uniforme entre ellos. La idea principal que tienen es seguir unidos como bloque, pero hay diferencias en la cúpula que tensionan todas las negociaciones. La principal es que existe un fuerte enojo de Osvaldo Jaldo, Raúl Jalil y Gustavo Sáenz con el riojano Ricardo Quintela. ¿El motivo? En los días previos a la votación de la reforma laboral, según aseguran fuentes parlamentarias al tanto de las negociaciones, el “Gitano” llamó a Jalil para decirle que si no votaban en contra, iban a intervenir los PJ de sus provincias.
“El Gitano pasó de enfrentar a CFK, a ser su vocero. Justo con Jaldo y Sáenz que fueron quienes les prestaron avales cuando intentó competir con ella por la presidencia del PJ Nacional”, advirtió a Infobae un dirigente muy cercano a los gobernadores. La referencia es la feroz pelea que Quintela y CFK tuvieron por la renovación de autoridades del partido y que terminó con la imposibilidad del riojano de poder competir.
De la situación conflictiva entre los gobernadores del norte provino la denuncia pública del mandatario salteño, cuando aseguró que el kirchnerismo estaba amenazando gobernadores y legisladores. El futuro de Rejal, que responde a Quintela, es incierto. Como también es la posibilidad de sumar a un nuevo bloque a la salteña Flavia Royón.
Por el momento, no hay gestiones del sector kirchnerista para evitar la ruptura que, de concretarse, puede abrir la puerta a un proceso de desbande que está latente desde hace más de un año. Y la posibilidad de que eso suceda, en un 2026 clave para la construcción de un nuevo proyecto, es alta.

El quiebre simbólico más importante de las semana que pasó tal vez haya sido el que tuvo lugar cuando se debatió el acuerdo Mercosur-Unión Europea. Porque allí quedaron bien expuestos los perfiles ideológicos de cada tribu. El sector más de izquierda, como La Cámpora o Patria Grande, de Juan Grabois, votó en contra, mientras que la mayoría de los diputados del peronismo del interior y el massismo votaron a favor.
La iniciativa para que un sector del bloque votara a favor del acuerdo la tomó el ex jefe de Gabinete Agustín Rossi. El santafesino planteó su apoyo a la iniciativa durante la primera reunión de bloque que hubo en la previa de la votación. En un primer momento tuvo pocas adhesiones, pero para el segundo encuentro ya había ganado el respaldo de varios diputados del interior.
La postura inicial de Rossi la terminó complementando Germán Martínez, presidente del bloque justicialista, quien buscó un acuerdo integral pero, al tercer encuentro previo de todo el bloque, advirtió que la división estaba marcada y había que votar por separado como espacio. Finalmente, se sumaron distintos legisladores, de diferentes campamentos, que aportaron un número importante para que el acuerdo se retifique,
Entre algunos dirigentes del PJ federal hay cada vez más contactos cruzados, buscando acercar posiciones con dirigentes que están fuera de los límites de Unión por la Patria (UP), pero que, según muchos piensan en ese universo, serán necesarios para sumar fuerzas contra Milei en el 2027. La dinámica parlamentaria será importante este año para descubrir por donde van a contribuir al armado político c
En el peronismo hay muchos caminos paralelos que se recorren al mismo tiempo. Cristina Kirchner está dando una batalla milimétrica contra la Justicia Federal para que le den mayores libertades dentro de su prisión en San José 1111. Hasta ahora, no lo ha logrado. Sus limitaciones se van acrecentando al mismo ritmo que baja su nivel de influencia dentro del esquema justicialista.
La campaña “Cristina libre” es, mayoritareamente, un ejercicio semanal del kirchnerismo duro. Un sector que se ve obligado a encontrar un nuevo lugar en el mapa de poder, aunque para todas las tribus resulte difícil, a esta altura del calendario, posicionarse con exactitud debido a la horizontalidad del debate. Hay un puñado de nombres que han dado señales claras de su intención electoral y un bloque enorme de dirigentes que quieren empujar un cambio de ciclo. Hay ruido y hay movimientos.

Por otro camino transita Axel Kicillof, que cada vez juega más con su potencial candidatura presidencial y que está haciendo un nuevo esfuerzo por posicionarse tras el sube y baja de poder que implicaron el triunfo de septiembre y la derrota de octubre del año pasado. En el mientras tanto, dio un paso adelante al consensuar con el cristinismo su desembarco al frente del PJ Bonaerense. Camina hacia adelante. A su tiempo y a su modo, pero con una única dirección.
Detrás del acuerdo de cúpula por la conducción partidaria quedaron cerca de treinta distritos donde el PJ no se pudo ordenar e irá a elecciones internas. Un mano a mano que en el peronismo esquivan con frecuencia por temor a que se desbarranquen las dañadas estructuras que se edificaron durante las tres gestiones kirchneristas. Si no hay síntesis, entonces que se resuelva por los votos. Eso sucederá en varios municipios bonaerenses donde las expresiones territoriales de CFK y Kicillof no pudieron darse la mano.
En otro camino, van los gobernadores, que tantean la posibilidad de empujar un armado federal, que reestructure lo que supo ser el Frente de Todos en el 2019, y que sea la columna vertebral de una nueva propuesta electoral. Es muy reciente, pero el momento de que la rosca de construcción política tome más velocidad está cada vez cerca. Porque los acuerdos transversales, como los que se analizan negociar en el corazón del peronismo, necesitan tiempo.
En el PJ hacen lo posible para resistir la embestida libertaria tras el recambio de las dos Cámaras y la sensación triunfalista que le dejó al oficialismo la victoria electoral que pintó gran parte del país de violeta. Hacen lo que pueden, en esta instancia donde son minoría y el Gobierno mantiene fuerte sus alianzas provinciales.

Esta semana los legisladores que responden a los dos gobernadores peronistas aliados a Milei se pusieron en la vereda de enfrente al Gobierno. Raúl Jalil y Osvaldo Jaldo jugaron en contra de la reforma laboral. Algunos justicialistas que conviven con la desconfianza impregnada en la piel creen que lo hicieron solo porque el número para la aprobación estaba asegurado con las manos del PRO, la UCR y los aliados provinciales. Todo es posible.
El peronismo de UxP tiene el deber de mirar hacia Tucumán y Catamarca para ver cómo hacen convivir esas lógicas provinciales cercanas a la Casa Rosada con una construcción opositora para el año que viene. Es uno de los desafíos que tienen por delante los articuladores que flotan por las distintas terminales del armado político. Ganarle a Milei será una tarea extremadamente complicada, aunque varios pastores de las catástrofes anuncien la caída en desgracia del modelo libertario.
La semana de sinsabores que tuvo el PJ puede repertirse en el corto plazo si el Gobierno logra sancionar los dos proyectos que trató en estos últimos días. La capacidad de buscar acuerdos amplios con las fuerzas del centro será más importante que la búsqueda de sumar gente a la calle. Un recurso que ha pasado de moda. El peronismo necesita abrirse, flexibilizarse y acomodarse al nuevo tiempo. Es una realidad que algunos ya digirieron y otros aceptan a regañadientes.
Civil Conflict,Demonstrations,Riots,South America / Central America,Civil Unrest
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El Gobierno asegura que tiene los votos para una nueva Ley de Financiamiento Universitario, pero no prevé que se trate en las sesiones extraordinarias

El Gobierno asegura que tiene los votos para lograr la aprobación de una nueva Ley de Financiamiento Universitario, pero no prevé que se trate en las sesiones extraordinarias. El Ejecutivo activó gestiones para llevar el proyecto a la Cámara de Diputados esta semana, pero la iniciativa se postergó y planean retomar la discusión en marzo.
La intención de la Casa Rosada era dictaminar el proyecto en comisión el miércoles y tratarlo en el recinto al día siguiente. El envío de la iniciativa se incluyó en el decreto que extiende las sesiones extraordinarias hasta el 28 de febrero, que se publicará este miércoles en el Boletín Oficial.
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“No dan los tiempos para votarla. Vamos a conformar la comisión”, agregan. En Balcarce 50 sostienen que el número está garantizado con aliados y bloques dialoguistas -como los legisladores de Provincias Unidas- y argumentan que tienen un piso de 131 votos. El oficialismo apunta a darle media sanción a partir de marzo.
El secretario de Educación, Carlos Torrendell, y el subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, mantuvieron reuniones con autoridades del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) para acercar posiciones. Participaron representantes del comité ejecutivo del organismo, que agrupa a las 56 universidades nacionales, y se avanzó en una agenda técnica sobre salarios, gastos operativos y previsibilidad presupuestaria.
La nueva ley que impulsa el Gobierno no deroga formalmente la vigente -sancionada en 2024, vetada por Javier Milei y luego ratificada por el Congreso-, sino que busca modificar su esquema de actualización y financiamiento. El texto propone reemplazar el mecanismo de indexación automática por aumentos escalonados y cláusulas de revisión.
El Ejecutivo está dispuesto a conceder una actualización del 20% en los créditos destinados a gastos de funcionamiento universitario respecto de los montos asignados en 2025. Lo mismo aplica para una instancia de evaluación en junio para analizar eventuales diferencias entre los aumentos otorgados y la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
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La negociación se produce en paralelo a la apelación presentada por la Casa Rosada contra la medida cautelar que lo obliga a implementar la ley actual. El recurso fue interpuesto ante la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal con pedido de efecto suspensivo, luego de que un fallo de primera instancia ordenara actualizar salarios docentes y partidas presupuestarias.
La mesa chica de Balcarce 50 busca evitar una nueva escalada política y judicial en el inicio del ciclo lectivo y quiere cerrar el debate en el Congreso con una norma que reemplace a la actual. Nación ya reglamentó la Ley de Emergencia en Discapacidad luego de tensiones judiciales e insiste con que intentará modificarla este año.
Gobierno, universidades
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El Gobierno denunció por terrorismo a 17 manifestantes, tras los incidentes en el Congreso

El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, fue el encargado de comunicar la presentación judicial contra una serie de manifestantes, a los que el Gobierno identificó como los culpables de los incidentes en las inmediaciones del Congreso.
“Atacar al Congreso de la Nación y agredir a las fuerzas de seguridad es un delito grave contra el orden constitucional. El que las hace, las paga”, señaló el funcionario libertario en las últimas horas.
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Según dejó trascender el oficialismo, son 17 los identificados y gran parte de ellos, cuenta con antecedentes por robo agravado, lesiones y otros delitos.
Los nombres brindados por el Ministerio de Seguridad, fueron: Lucas Horacio Cabrera, Claudio Marcelo Figueroa, Héctor Rodolfo Cabrera, Martín Castiñeiras, Federico Alberto Mazzagalli, Matías Enzo Roldán y Patricio Hernán Castellan.
También figuran Denis Alejandro Figueredo, Néstor Alejandro Flores, Lucas Ezequiel Lobato, Nahuel Ezequiel Britos, Carlos Nicolás Kipper Amalfi, Manuel Edgardo Barrios, Natanael Benjamín Aguirre, Jorge Ismael González, Pedro Antonio Juárez y Roberto Daniel Tassano.
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Más temprano la titular de la cartera de Seguridad Nacional brindó datos sobre el hecho
La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, confirmó que el Gobierno presentará una denuncia por terrorismo contra los responsables de los hechos violentos registrados durante el debate de la reforma laboral en el Congreso.
Según explicó, los incidentes no fueron “una agresión más contra las fuerzas de seguridad, sino una acción organizada destinada a desestabilizar el orden institucional”.
Monteoliva subrayó que los actos excedieron “el marco de las manifestaciones tradicionales”. “Gente con bidones de nafta y bombas molotov en la mochila, bulones para tirar con gomera, palos de bandera convertidos en lanzapalos. ¿Cómo se llama eso? Eso es violencia extrema con la intención de desestabilizar”, afirmó. Y agregó: “Fue un acto de terrorismo”.
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La funcionaria precisó que la denuncia invocará la Ley Antiterrorista (N° 26.734), que contempla penas más severas, detenciones sin excarcelación inmediata y una investigación federal.
“Vamos a denunciar por terrorismo, porque una bomba molotoves una bomba. Es un arma, y con toda la intención de generar no solo muerte, sino caos”, enfatizó.
Sobre el accionar policial, Monteoliva explicó que la prioridad fue dispersar los focos de violencia con agua y gases para minimizar daños. “La intención primera es dispersar precisamente para desconcentrar ese conflicto que se había focalizado en dos o tres puntos”, dijo. También destacó la dificultad de detener a los agresores en flagrancia: “No había manera de detenerlos con brigadas en ese momento cuando están tirando bombas molotov”.
Hasta el momento se identificaron más de diecisiete personas, con edades que van de 20 a más de 60 años, provenientes de distintas provincias. La ministra aclaró que no todos tienen antecedentes, aunque algunos presentan historial delictivo extenso, y mencionó la posible vinculación de algunos con barras bravas o agrupaciones de izquierda combativa y anarquistas.
Monteoliva rechazó rumores sobre policías infiltrados: “Eso de estar diciendo que es un policía o que es un expolicía, no sé de dónde lo sacan. Es un disparate”. Según el balance oficial, hubo más de setenta detenidos y heridos leves, principalmente efectivos y civiles.
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