POLITICA
Argentina reclamó ante la OEA por Nahuel Gallo, secuestrado en Venezuela por el “régimen ilegítimo” de Nicolás Maduro

El gobierno argentino volvió a reclamar este miércoles ante la Organización de Estados Americanos (OEA) por el secuestro en Venezuela del gendarme Nahuel Gallo, cometido por el “régimen ilegítimo” de Nicolás Maduro. Lo hizo a través de su embajador ante el organismo, Carlos Cherniak.
Gallo fue detenido el 8 de diciembre de 2024 tras ingresar a Venezuela por la frontera colombiana. Iba a visitar a su pequeño hijo y a su esposa.
Fue luego de que el organismo confirmara que el dictador Maduro oculta los resultados que le dieron la victoria electoral a Edmundo González Urrutia el 28 de julio de 2024 y mantiene vigente un poderoso sistema de represión ilegal para perpetuarse en el poder.
La presentación en la OEA fue formalizada por Gloria Monique de Mees, relatora para Venezuela de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), durante una reunión del Consejo Permanente del foro regional. Allí, leyó una actualización de cinco fojas sobre la situación política y social en Venezuela, que confirma que Maduro lidera un aparato represivo destinado a proteger la dictadura caribeña ante los reclamos de la oposición política.
Es por ello que, en su exposición, Cherniak hizo varias veces referencia a Mees. “Cuando un proceso democrático es fraguado, no es ni representa un hecho único que culmina cuando se instala el régimen ilegítimo. Todo lo contrario, el crimen es continuado cada día de esa ilegitimidad, el crimen se sigue cometiendo. Cuando un régimen político ilegal e ilegítimo viola sistemáticamente los derechos humanos, como lo expresa claramente la relatora, nos obliga como Organización a comprender la gravedad de la situación”, comenzó su presentación el argentino.
“Cuando una de las acciones sistemáticas de violación a los derechos humanos es la desaparición forzada de personas, el crimen no termina el día de la desaparición, sino que empieza y continúa sin solución de continuidad hasta estos días. Seguramente, todos han escuchado nuestra denuncia respecto del ciudadano argentino Nahuel Gallo. Hay muchos Nahuel Gallo, como señalara la relatora, pero nosotros queremos ponerle nombre y apellido para que esta desaparición forzada no parezca como un número dentro de una estadística”, reclamó Cherniak.
Por otro lado, el representante argentino advirtió que “cuando un régimen político se convierte en un exportador de organizaciones terroristas, se convierte en un factor de desestabilización regional, afectando la seguridad multidimensional”.
“¿Cuál es la obligación moral que tiene esta Organización respecto del caso venezolano? ¿Cuál es la responsabilidad política que tiene nuestra Organización? Proactividad, denuncia, exponer públicamente lo que está ocurriendo, pero jamás naturalizarlo o silenciarlo. Nosotros somos y debemos ser la voz de los sin voz, de aquellos que padecen el régimen“, exclamó el embajador.
Además de la falta de respuestas en cuanto al resultado electoral, en su informe Mees expuso que en Venezuela “se han cometido sistemáticamente actos de represión estatal y graves abusos contra los derechos humanos», incluyendo miles de detenciones ilegales y asesinatos de opositores.

«Muchas de las detenciones se han convertido en detenciones arbitrarias prolongadas y desapariciones forzadas», reclamó el informe.
Mees, concluyó: “La Comisión lleva mucho tiempo advirtiendo del colapso de la democracia en Venezuela: la erosión de los derechos humanos, el desmantelamiento del Estado de derecho y la ruptura de las instituciones democráticas. Hoy vemos cómo este colapso se manifiesta en un Estado que reprime la disidencia, silencia a la oposición y manipula las herramientas de la justicia para afianzar su propio poder”.
El secretario General, Albert Ramdin, no participó en la presentación de la CIDH, pese a la importancia del asunto para la agenda de América Latina. En su lugar, a través de un discurso liviano y formal, tomó la palabra Sebastián Kraljevich, secretario para el Fortalecimiento de la Democracia.
Costa Rica, Estados Unidos, Canadá, Paraguay, Perú, Guatemala y Ecuador, con diferentes palabras y tonos, se mostraron críticos con el régimen venezolano.
México, Colombia y Bolivia, por su parte, optaron por el silencio diplomático.
Y la representante de Lula da Silva, aliado de Maduro, apeló al principio de la no injerencia en los asuntos internos para evitar la crítica política al dictador caribeño.
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POLITICA
Denunciaron a Alberto Fernández luego de que una ex Gran Hermano revelara que le adjudicaron obras públicas durante su gobierno

Tras el escándalo que desataron las declaracioines de la exGran Hermano Lorena González, los abogados Roberto Herrero y Mariano Di Giuseppe presentaron una denuncia para que se investiguen presuntas irregularidades en la adjudicación de obras públicas del programa PROCREAR durante el gobierno de Alberto Fernández.
El escrito, presentado ante el Juzgado en lo Criminal Federal, apuntan directamente contra el expresidente, el exministro de Desarrollo Territorial y Hábitat, Jorge Ferraresi, y la empresaria Lorena González del Valle, conocida por su paso por “Gran Hermano” y vinculada a la firma Niro Construye S.A.
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Los denunciantes también pidieron que se investigue a cualquier otro funcionario o particular que pudiera estar vinculado a la causa.
El pedido de investigación surgió a partir de las declaraciones en las que González del Valle reconoció que mantuvo una relación personal con Alberto Fernández.
De acuerdo con la denuncia, la empresaria habría contactado al entonces mandatario y, tras ese vínculo, fue derivada al ministro Jorge Ferraresi. Poco después, su empresa constructora comenzó a participar en licitaciones del programa PROCREAR, resultando adjudicataria de varias obras públicas financiadas con fondos nacionales.
Los abogados detallaron que, según la información difundida, la empresa participó en nueve procesos licitatorios y ganó al menos cuatro de ellos, en desarrollos habitacionales de municipios bonaerenses como Esteban Echeverría, Avellaneda (Wilde y Piñeyro), Luján y Martín Coronado.
Según detalla la página web de Niro Construye S.A., la empresa construyó 240 viviendas en Esteban Echeverría, obra que fue inaugurada por el propio Alberto Fernández, y otras 512 viviendas en el barrio de Wilde, municipio de Avellaneda, distrito que Ferraresi gobernó antes y después de su paso por el Ministerio de Desarrollo Territorial y Hábitat.

Además, sumaron dos contratos adicionales en esa misma localidad: “Piñeyro Rivadavia” con 321 unidades habitacionales y “Piñeyro Entre Ríos” con 128 unidades. La empresa también obtuvo contratos para el desarrollo de viviendas Procrear en los municipios de Luján y Martín Coronado.
Para los denunciantes, si se comprueba la existencia de influencias personales para obtener contratos estatales, se trataría de una situación de “particular gravedad institucional”, ya que podría implicar el uso de vínculos personales con autoridades del Poder Ejecutivo para direccionar fondos públicos.
Sospechas de direccionamiento y fraude en las licitaciones
En la denuncia advirtieron que la contratación pública es una de las áreas más sensibles del Estado, ya que involucra grandes sumas de dinero y exige transparencia, igualdad de condiciones y selección objetiva de las mejores ofertas.
Los abogados sostuvieron que la secuencia de hechos constituye un “indicio razonable” que amerita una investigación judicial exhaustiva.

En ese sentido, solicitaron que se analice si las licitaciones en las que participó Niro Construye S.A. se desarrollaron en condiciones de competencia real, si los criterios de evaluación fueron objetivos y si existieron influencias externas para favorecer a la empresa.
De comprobarse estas maniobras, podría configurarse el delito de administración fraudulenta en perjuicio del Estado, ya que se habrían desviado recursos públicos mediante procedimientos irregulares.
Los denunciantes consideraron que corresponde la intervención de la Justicia Federal con asiento en la Ciudad de Buenos Aires, ya que están involucrados fondos públicos nacionales y funcionarios del Poder Ejecutivo.
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POLITICA
A 50 años del Golpe: siete de cada diez argentinos condenan la dictadura militar y apoyan los juicios, según una encuesta

A medio siglo del golpe de Estado que dio inicio a la última dictadura militar en la Argentina, la memoria social sobre aquel período sigue siendo intensa y mayoritariamente condenatoria. Además, persiste un respaldo significativo a las políticas de justicia por los crímenes cometidos bajo el régimen. Un estudio nacional elaborado por el observatorio Pulsar.UBA de la Universidad de Buenos Aires y el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), al que accedió Infobae, revela que la mayoría de los argentinos mantiene una valoración negativa del gobierno militar que se extendió entre 1976 y 1983, y que aproximadamente siete de cada diez personas apoyan la continuidad de los juicios por violaciones a los derechos humanos.
De acuerdo con la investigación, titulada Miradas retrospectivas sobre la dictadura argentina: 50 años después, que combinó una encuesta nacional de 1.136 casos y ocho grupos focales en distintas regiones del país, el 71% de los argentinos tiene una visión negativa de la dictadura: el 45% la define como “muy mala” y el 26% como “mala”. Solo una minoría mantiene una evaluación positiva o neutral del período. El estudio también indica que alrededor del 70% de la población respalda que continúen los juicios por crímenes de lesa humanidad, según el relevamiento realizado por Pulsar.UBA y el CELS.
El rechazo social se expresa en la percepción de las causas del golpe: el 63% de los encuestados sostiene que no existieron motivos que justificaran la intervención militar de 1976. En la identificación de responsabilidades, el 39% señala directamente al gobierno militar encabezado por Jorge Rafael Videla, Emilio Massera y Orlando Agosti como los principales responsables del quiebre institucional.
El informe sintetiza este punto como uno de los consensos centrales: “La evaluación negativa de la dictadura es ampliamente mayoritaria”, afirman los investigadores.
Interpretaciones históricas y transmisión de la memoria

Aunque predomina el rechazo, la interpretación histórica del período no resulta completamente uniforme. Ante la consulta sobre cómo describir el accionar del gobierno militar entre 1976 y 1983, el 61% considera que fue una dictadura que implementó un plan sistemático de desaparición de personas y violaciones a los derechos humanos, mientras que un 32% sostiene que se trató de una lucha contra el terrorismo en la que hubo “excesos”.
Este resultado muestra que, pese al consenso condenatorio, una parte de la sociedad aún interpreta el período como un enfrentamiento entre el Estado y las organizaciones armadas de los años setenta. Los investigadores afirman que esta diferencia evidencia cómo el sentido histórico de aquel período sigue siendo objeto de debate en la Argentina.
En los grupos focales surgen explicaciones diversas. Un participante de entre 20 y 29 años del área Metropolitana expresó que “no fue una guerra en realidad”, ya que fueron secuestradas personas que no podían ofrecer resistencia, agregando: “Una guerra es cuando ambas partes se pueden defender”. Otro participante describió la época desde otra perspectiva: “Era otra vida… de los niños yendo a la escuela y ver gente armada, de ir a meterse en las casas rápido por miedo”.
Las frases recogidas en la investigación cualitativa ponen en evidencia que la memoria social sobre el período está atravesada por recuerdos familiares, relatos transmitidos y representaciones culturales presentes en la sociedad.
El estudio también explora los elementos más inmediatos que surgen al pensar en la dictadura. Ante una pregunta abierta sobre qué es lo primero que viene a la mente al recordar el período 1976-1983, las respuestas se concentran en términos como desaparecidos, represión, violencia y tortura.
En el informe se informa que “los desaparecidos, la represión y la violencia institucional están en el centro de la memoria” sobre la dictadura. Este resultado indica que el terrorismo de Estado permanece como el eje central de la memoria colectiva sobre el régimen militar.
El nivel de conocimiento declarado sobre el período se mantiene elevado: siete de cada diez personas afirman saber mucho o algo sobre lo ocurrido entre 1976 y 1983. Ese conocimiento, sin embargo, ya no se origina principalmente en experiencias directas.
Uno de los hallazgos del estudio es que la educación aparece como el principal canal de transmisión de la memoria histórica. La escuela y la universidad son identificadas como las fuentes principales de información sobre la dictadura, seguidas por las conversaciones con familiares o amigos.
Este dato expresa una transformación generacional: a medida que avanzan las décadas, la memoria sobre la dictadura se transmite cada vez más por la educación formal, los contenidos culturales y relatos familiares. La experiencia directa con la represión es cada vez más limitada.
Según el estudio de Pulsar.UBA y el CELS, solo tres de cada diez encuestados dicen tener un familiar, amigo o conocido que fue desaparecido, detenido o perseguido durante la dictadura. La existencia de ese vínculo personal tiene un impacto relevante en la percepción del período.
El informe describe “la experiencia personal funciona como un ancla moral”. Entre quienes tienen familiares o conocidos víctimas de la represión, las evaluaciones negativas del régimen militar se refuerzan y el reconocimiento del carácter sistemático del terrorismo de Estado resulta más claro.
La investigación también analiza la percepción de distintos actores vinculados al período. La imagen de estos colectivos está marcada por la experiencia personal con la dictadura. Aquellos con familiares o conocidos desaparecidos o perseguidos tienden a tener una visión más favorable de los organismos de derechos humanos y de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Para quienes no cuentan con ese vínculo directo, la valoración de las Fuerzas Armadas es relativamente mejor. El informe resume esta dinámica: “La imagen de los colectivos asociados a la dictadura militar tiene su condicionamiento personal”.
Justicia, democracia y memoria en la Argentina actual

El respaldo social a los procesos judiciales por los crímenes cometidos durante la dictadura se sostiene. Alrededor del 70% de los encuestados está de acuerdo en que el Estado argentino debe seguir juzgando a los militares responsables de violaciones a los derechos humanos.
Este porcentaje expone que el proceso de justicia transicional iniciado en 1985 con el Juicio a las Juntas, y reanudado en 2006 tras la anulación de las leyes de impunidad, cuenta con apoyo social continuo. Los investigadores afirman: “La demanda por justicia está activa” en la sociedad argentina.
La encuesta también indagó sobre la estabilidad del sistema democrático. Una mayoría considera que el regreso de una dictadura militar es muy poco probable: el 83% cree que es poco o nada probable que vuelva a producirse un golpe de Estado en la Argentina.
En los grupos focales fue frecuente la impresión de que la sociedad argentina no toleraría una ruptura institucional. Así lo expresó un participante: “Yo creo que hoy en día la gente estaría reclamando en todos lados”.
El informe también indica una tensión: muchas personas confían en la reacción social ante un golpe, aunque no hayan participado nunca en marchas o acciones públicas vinculadas a los derechos humanos.
A cincuenta años del golpe de 1976, el estudio de Pulsar.UBA y el CELS muestra que la condena a la dictadura y el respaldo a los juicios por crímenes de lesa humanidad siguen siendo puntos de acuerdo mayoritarios en la sociedad argentina. El informe revela que las interpretaciones sobre aquel período no son completamente uniformes y que la transmisión generacional de la memoria resulta clave para comprender cómo se recuerda hoy el terrorismo de Estado.
En ese marco, los investigadores concluyen: “La memoria es una experiencia social que organiza nuestro modo de comprender el presente, nuestras creencias y nuestros compromisos democráticos”.
Cinco décadas después del golpe, la manera en que se interpreta el pasado argentino forma parte central de su cultura política y de la democracia actual.
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POLITICA
Los sindicatos combativos se desmarcan de la CGT y planean marchas en distintos puntos del país

El clima sindical empezó a recalentarse en distintas provincias mientras la discusión por la reforma laboral y los salarios vuelve a tensionar la relación entre el Gobierno y el movimiento obrero. En paralelo a la estrategia judicial que sostiene la Confederación General del Trabajo (CGT), los sectores más combativos del sindicalismo buscan ganar protagonismo en la calle y reactivar protestas que ya empiezan a multiplicarse.
El escenario combina conflictos sectoriales con una disputa política más amplia. A los reclamos docentes por recomposición salarial se suman protestas en la industria y en organismos estatales, mientras distintas organizaciones sindicales plantean que el ajuste económico y la reforma laboral profundizan el deterioro de los ingresos.
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En ese contexto, el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) -un espacio que reúne a gremios como ATE, la UOM, Aceiteros y Aeronáuticos- comenzó a desplegar una estrategia de federalización de los conflictos con movilizaciones y plenarios en distintas provincias.
La dinámica vuelve a marcar una diferencia dentro del mapa sindical. Mientras la CGT prioriza el camino institucional y judicial contra la reforma laboral, los sindicatos combativos intentan construir una agenda propia de protestas con eje en la confrontación abierta con el modelo de país de Javier Milei.
La CGT mantiene la ofensiva judicial contra la reforma laboral
Mientras los sindicatos combativos buscan ganar las calles, la CGT mantiene su estrategia legal para cuestionar la reforma laboral impulsada por el Gobierno y aprobada por el Congreso, aunque esta semana recibió un primer revés en los tribunales.
La Justicia rechazó un planteo de la central obrera contra algunos artículos de la norma vinculados al traspaso de competencias de la Justicia nacional del Trabajo hacia la órbita de la Ciudad de Buenos Aires. El fallo desestimó el pedido cautelar que buscaba frenar la aplicación de esos puntos mientras se resolvía el fondo del litigio.
Aunque el expediente seguirá su trámite, el rechazo de la cautelar marcó el primer obstáculo judicial para la estrategia de la conducción cegetista.
El FreSU impulsa protestas y busca federalizar el conflicto sindical
En paralelo, los sindicatos que integran el FreSU comenzaron a intensificar su actividad territorial con movilizaciones y actos en distintas provincias.
Una de las acciones más recientes se realizó en Tierra del Fuego, donde dirigentes de ATE, la UOM y la Federación Aceitera encabezaron una movilización al puerto de Ushuaia para reclamar el fin de su intervención por parte del Gobierno nacional.
“El poder político no tiene que mirar para otro lado o serán cómplices frente a esta intromisión extranjera. Vamos a profundizar la lucha en defensa de todos los puestos de empleo y para que la bandera que vuelva a flamear en el puerto sea la Argentina”, afirmó Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE Nacional, uno de los dirigentes más combativos en estos últimos meses.
La movilización formó parte de una agenda más amplia del frente sindical, que también participó en Río Grande de un conflicto laboral por la quiebra de la empresa Aires del Sur, donde 140 trabajadores reclaman la continuidad operativa de la planta y el pago de salarios adeudados.
En ese contexto, Aguiar lanzó una de las definiciones más duras: “No hay que cumplir con la reforma laboral. Tenemos que convocar a la desobediencia en los sectores de trabajo”.
Conflictos docentes y reclamos salariales en varias provincias
El malestar sindical también se refleja en el frente educativo, donde los gremios docentes comenzaron a advertir sobre posibles nuevas medidas de fuerza ante la falta de acuerdo salarial. Los docentes universitarios evalúan no comenzar las clases, en espejo con lo que sucedió en el nivel primario y secundario, después de que en 17 provincias los gremios lanzaron una huelga y volvieron al aula un día después de la fecha pautada.

Este jueves, los sindicatos docentes rechazaron la propuesta del Gobierno nacional de elevar el salario mínimo docente a $650.000 y reclamaron una oferta superadora en la próxima reunión paritaria.
“No vamos a aceptar ningún salario que esté por debajo de la línea de pobreza”, afirmó Sergio Romero, secretario de Políticas Educativas de la CGT, al cuestionar la propuesta oficial.
El conflicto se suma a reclamos por la restitución del Fondo Nacional de Incentivo Docente y mayores recursos para infraestructura y comedores escolares. Las protestas se replican en varias provincias, entre ellas Jujuy y Catamarca.
Un frente sindical que sale a disputar la agenda gremial
En ese marco, el FreSU intenta consolidarse como un espacio de coordinación de conflictos laborales a nivel nacional.
La estrategia incluye movilizaciones en provincias, plenarios sindicales y la elaboración de indicadores económicos propios que, según adelantaron, buscarán contrastar con los datos oficiales del Indec para fortalecer los reclamos salariales. Este viernes presentan su propio índice de inflación. También acompañaron a los trabajadores despedidos de Fate.
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“El 2026 será el año más conflictivo de la era Milei”, advirtió Aguiar durante una de las actividades del frente sindical.
Por ahora, el mapa gremial muestra dos dinámicas que conviven, pero avanzan por carriles distintos: la conducción de la CGT mantiene la batalla judicial contra la reforma laboral, mientras los sindicatos combativos -sin romper con la central obrera- empiezan a reorganizar protestas en distintos puntos del país y buscan recuperar la calle como principal herramienta de presión.
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