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POLITICA

Arturo Frondizi, un hombre de Estado que quiso modernizar la Argentina

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“No renunciaré, no me suicidaré, no me iré del país”. Con voz firme, y un ligero tono desafiante, Arturo Frondizi, el primer presidente constitucional luego de la Revolución Libertadora de 1955, que había expulsado del gobierno a Juan Domingo a Perón, daba una muestra de carácter ante la asfixiante presión golpista de los cuarteles. Aun sabedor de que una sumatoria de circunstancias había sellado ya su destino político como presidente de la República elegido por el voto popular en 1958: el pronunciamiento militar en su contra, ocurrido el 29 de marzo de 1962, era entonces sólo cuestión de horas.

Hijo de inmigrantes italianos (Giulio Frondizi e Isabella Ercoli) radicados en Paso de los Libres, Corrientes, compartió familia con dos hermanos notorios: Silvio, calificado profesor, uno de los fundadores del trotskismo vernáculo, asesinado por la banda de la Triple A durante el gobierno de Isabel Perón; y Risieri, filósofo que llegaría a rector de la Universidad de Buenos Aires, desde cuyos claustros se opondría al hermano presidente por el proyecto oficial de permitir a las universidades privadas la habilitación de títulos para el desempeño profesional.

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Esa batalla de ideas, educativa, social y cultural, que encontró a dos hermanos Frondizi en veredas opuestas, se conoció como “laica o libre” y fue uno de los aspectos destacados del gobierno del radicalismo intransigente encabezado por Arturo.

A 30 años de su muerte, ocurrida en la madrugada del 18 de abril de 1995 a los 86 años, víctima de achaques propios de la vejez, Frondizi bien puede ser recordado como un político con sólida formación intelectual, o como un intelectual de intensa vocación política. De muy joven se afilió a la Unión Cívica Radical y pronto sería uno de los líderes que renovaron al partido en los años 40 al dar origen a la corriente interna Movimiento de Intransigencia y Renovación, que en 1946 lo llevaría a ser elegido diputado nacional por la ciudad de Buenos Aires, y en las elecciones de 1951 a acompañar en la fórmula a Ricardo Balbín, candidato presidencial del partido, con una visión del radicalismo más conservadora que la que proponía el impetuoso joven correntino.

Su objetivo de entonces era ponerle freno al peronismo que se encaminaba a consagrar el segundo mandato de Perón, que finalmente lograría el jefe justicialista. El líder en ciernes del viejo radicalismo yrigoyenista ejercería su carácter opositor como vicepresidente del bloque radical en el Congreso, con discursos fogosos producto de una oratoria pulida y certera. En 1954 saltaría a la presidencia de la Convención Nacional partidaria, puesto clave en la nomenclatura radical.

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Derrocado el peronismo, Frondizi tomaría distancia del revanchismo de la Libertadora. El divorcio con Balbín fue inevitable. La vieja Unión Cívica Radical ya no tendría un solo tronco partidario ni un solo jefe. De ahí en más surgiría la Unión Cívica Radical del Pueblo (Balbín, UCRP) y la Unión Cívica Radical Intransigente (Frondizi, UCRI), cada cual con su liderazgo.

Ricardo Balbín y Frondizi: referentes de la renovación del liderazgo radical en los años 1940.

Un controvertido pacto con Perón para las presidenciales de 1958 le abriría a Frondizi las puertas de la Casa Rosada. Acuerdo en principio negado por ambos, sólo una semana antes de la votación se conoció la rotunda orden de Perón a su grey militante: había que votar por Frondizi. Las urnas hablaron el 23 de febrero de 1958, incluso lo harían aún antes del escrutinio con un porcentaje de votantes del 90%, el más alto de la historia electoral argentina hasta hoy.

Los candidatos radicales partieron en dos al electorado: Frondizi se impondría con 49,49% contra un 31,83% de Balbín. Perón, pese a su persona, su palabra y su prédica prohibidas en la Argentina, había sido el árbitro de la elección. El investigador y sociólogo Carlos Altamirano, un estudioso del frondicismo, sostiene en su obra “Los hombres del poder” que la aproximación de Frondizi al peronismo, más allá del pacto, expresaba “el proyecto de una síntesis”. Y destaca que desde la oposición de izquierda se preguntaban: “¿Es Frondizi el nuevo Perón? No, es el Perón de la clase media”.

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A seis meses de haber asumido, Frondizi se quedó sin vicepresidente: Alejandro Gómez renunciaría por desacuerdos con el viraje del jefe del Ejecutivo en su política petrolera. El clima no era el mejor. El flamante presidente no sólo tenía enfrente un peronismo demandante de promesas incumplidas del pacto con el exiliado innombrable (el decreto 4161/56 del dictador Aramburu prohibía nombrar a Perón. El peronismo, sus símbolos y A Evita también), sino también a rebeldías de su propio partido.

El sindicalismo peronista más combativo también se opondría muy temprano a las políticas de Frondizi y recurriría a paros y medidas de protesta a veces violentas. El balance sería de tres huelgas generales, además de numerosos y prolongados pleitos obreros: operarios de la carne, metalúrgicos, bancarios, textiles, ferroviarios. Algunos quedarían registrados para siempre en la mitología simbólica de las “luchas obreras”, como la toma del frigorífico Lisandro de la Torre (1959), que provocó una pueblada en el porteño barrio de Mataderos.

El desalojo se produciría con tanques y tropas de guerra. Hubo numerosas detenciones y heridos en escaramuzas reiteradas. Más de cinco mil operarios perderían sus empleos. La efervescencia política, gremial y estudiantil hizo que el Ejército reclamara la Ley Marcial, situación que llevaría a Frondizi a implantar por decreto, entre marzo de 1960 y agosto de 1961, el plan de Conmoción Interna del Estado (CONINTES), que afectaría derechos como el de huelga, normas sindicales y libertades individuales.

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En materia ferroviaria la pulseada fue casi continua, en especial por el “Plan Larkin”, así llamado porque lo financiaría el Banco Mundial, a cargo de un ingeniero y ex general del Ejército de EE.UU., Thomas Larkin. Frondizi lo había presentado como un proyecto para rediseñar la matriz ferroviaria del país. Una huelga del sector se prolongaría 42 días y recién se levantaría luego de una mediación de la Iglesia.

A la vez, el presidente abriría la Argentina al mundo. Se entrevistaría dos veces con el presidente estadounidense, John Kennedy, haría giras por Latinoamérica y Europa, recorrería más kilómetros que todos los presidentes de la era moderna considerados en conjunto en todos sus mandatos. Pero el eje de su política exterior sería la relación con el régimen comunista de la Cuba de Castro, motivo de una recurrente tensión con Washington.

Cumbre en Palm Beach. Kennedy, Frondizi y su comitiva. Fue en diciembre de 1961.Cumbre en Palm Beach. Kennedy, Frondizi y su comitiva. Fue en diciembre de 1961.

En sus dos citas con el presidente Kennedy (una en los pasillos de la ONU, en Nueva York, y otra en la residencia veraniega de Palm Beach, Florida), Frondizi se mostraría como un sutil “aliado independiente” de EE.UU. A los militares argentinos no les agradó esa distancia crítica: era demasiado para su vocación golpista entonces perpetua y su carácter de soldados practicantes del anticomunismo más obstinado.

Pese a las sugerencias informales y señales políticas claras de EE.UU., la Argentina de Frondizi no apoyaría con su voto la expulsión de Cuba del sistema interamericano de la OEA, ocurrida el 31 de enero de 1962. Apenas aportaría su abstención. Eso y una visita relámpago del argentino Ernesto Che Guevara, ministro de Industria de la isla, a la residencia de Olivos, en riguroso secreto, luego burlado, pondría a los militares a las puertas mismas del golpe de Estado.

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La caída del gobierno frondicista tendría lugar siete meses después del viaje relámpago del Che del 18 de agosto de 1961: un golpe de Estado desencadenado por las elecciones del 18 de marzo de 1962, cuando Frondizi asumiría el riesgo de habilitar al peronismo bajo otras nominaciones (Unión Popular, Tres Banderas, Laborista) con un resultado adverso demoledor para el gobierno. La decisión inmediata de ordenar la intervención en las provincias en las que se había impuesto el peronismo ortodoxo y sus variantes neoperonistas, fue un fogonazo tardío.

Fidel Castro en Argentina en 1959. La cercanía de Frondizi con el líder cubano generó tensión con los militares.Fidel Castro en Argentina en 1959. La cercanía de Frondizi con el líder cubano generó tensión con los militares.

La clave estuvo en la abrumadora ventaja peronista en la provincia de Buenos Aires con la fórmula Framini-Anglada, que se presentó como Unión Popular: 1.172.000 votos contra 732.000 de la intransigencia radical. Fue su tumba política. El 28 de marzo, diez días después de las elecciones, los tres comandantes en jefe (Raúl Poggi por el Ejército, Cayo Alsina por la Aeronáutica y Agustín R. Penas por la Marina) exigieron la renuncia del presidente. Todas las guarniciones militares del país se movilizaban para ocupar lugares estratégicos. Frondizi estaba destituido, pero se negaba a dimitir.

Al amanecer siguiente, luego de una nueva reunión con las cúpulas militares, el Presidente les daría a los militares insurrectos la solución para escapar de ese pantano de la historia sin escándalos ni violencia. El investigador estadounidense Robert Potash, en su celebrada investigación sobre el vínculo entre el Ejército y la política en el país, así lo contó: “Si ustedes me preguntaran a mí, al doctor Frondizi, y no al presidente de la República, qué debe hacerse, les aconsejo lo siguiente. Primero, debo ser detenido en una base militar; segundo prefiero la Isla Martín García; tercero el arresto debe hacerse a las 8 de la mañana con el cambio de guardia demorado quince minutos, de modo que las tropas que custodian al presidente no se sientan obligadas a combatir”. Así se hizo: Frondizi diseñó su propia salida del poder. El senador radical por Rio Negro, alineado con su corriente interna, José María Guido, asumió la presidencia bajo tutela militar. Y Frondizi iría preso durante 16 meses.

Tras ser derrocado, Frondizi fue trasladado a la isla Martín García donde quedó detenido.Tras ser derrocado, Frondizi fue trasladado a la isla Martín García donde quedó detenido.

En 1964, luego de que su correligionario Arturo Illia, elegido presidente el año anterior, anulara los contratos mediante los cuales Frondizi había abierto la explotación de parte de los recursos a las grandes petroleras mundiales, el presidente depuesto daría el portazo al radicalismo que lideraba y fundaría con Rogelio Frigerio el Movimiento de Integración y Desarrollo (MID). Se llevaba una cocarda: haber logrado el autoabastecimiento petrolero. Desde allí se acercaría nuevamente a Perón, que en abril de 1955 había alcanzado un acuerdo con el consorcio California Argentina, una subsidiaria de la poderosa Standard Oil. Luego de un inicial apoyo al golpe de Onganía contra Illia (1966), su “enemigo íntimo”, Frondizi en sintonía con Perón y el peronismo no dialoguista, rechazaría la cercanía de Onganía, en desacuerdo con algunos rasgos de un nacionalismo ultramontano y fascistoide del general golpista.

En 1972, con el regreso de Perón al país, llegaría la reconciliación definitiva entre ambos. Se dice que incluso Frondizi fue armado a Ezeiza cuando trascendió que su aliado político estaba prisionero de la dictadura de Lanusse. Como jefe del MID sería parte del Frente Justicialista de Liberación en las elecciones de 1973. Sin embargo, el mejor Frondizi ya había pasado. Quedaba su legado. Haber impulsado junto a Rogelio Frigerio, un intelectual que en su juventud se había interesado en las lecturas del marxismo clásico, un modelo de país que apuntaba a la modernización productiva, el autoabastecimiento petrolero, la inversión privada y el desarrollo de las industrias de base, como palancas para enmendar el crónico subdesarrollo argentino.

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Fue presidente de la República, jefe partidario, legislador, intelectual con pensamiento crítico, político de cabo a rabo, orador fogoso, hombre de Estado al servicio de la Nación, cuando el Estado no era una mala palabra. Han pasado 30 años de su partida. Y en ese tiempo corrió tanta mediocridad política bajo los puentes de la historia, que no ha hecho sino engrandecer su recuerdo.

Arturo Frondizi

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POLITICA

La sorpresa en el discurso de Javier Milei, el as contra «Chiqui» Tapia y el desquite de Axel Kicillof por una jugada de Cristina Kirchner

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“Es verdad que arrancamos despelotados, pero tenemos un plan y somos metódicos. Yo, de la Casa Rosada, me voy a las ocho de la noche. Ceno con mi familia. No nos van a encontrar en un after político de madrugada como a la casta″. La autopercepción de un gravitante ministro no es un dato doméstico. Es, la esencia, inclusive, del discurso con el que Javier Milei abrirá hoy las sesiones ordinarias en el Congreso. La de ser un CEO en la Casa de Gobierno. Más parecer que ser o no serás nada. El outsider contra las ratas políticas. Contra los saurios, que dependiendo del Mercurio retrógrado mileísta encarnan empresarios, economistas y periodistas. Contra el deep state, ese estado profundo aniquilosantemente liviano de cuerpo en el statu quo.

El Presidente empieza el camino a la reelección, a la economía rogando y con la batalla cultural dando. Cuenta con una ventaja. Cristina Kirchner soltó las riendas a la candidatura presidencial de Axel Kicillof ante la creencia, por una encuesta que leyó, que Milei ganaría en primera vuelta. La reacción de Mauricio Macri fue otra. Hizo compras en el súper y en la góndola vio tentadora la oferta de una posible candidatura presidencial para no entregar en caja, anticipadamente y en promoción, al PRO para 2027.

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El Presidente tenderá la saga de reformas que arrancó en febrero -laboral y la imputabilidad de los menores- como la alfombra violeta hacia una tierra prometida a la vuelta de la reelección. Eliminación de las PASO, penas más duras, reforma previsional y retoques tributarios. Si en 2023, era “no la ven”; en 2027, “la ven, pero no la sienten (aún)”.

Karina Milei y Sebastián Pareja. (Foto: X/@SPareja_).

La idea de fondo es la reforma de la Constitución. El karinista Sebastián Pareja ya la hizo rodar para la provincia de Buenos Aires: quiere ser Gobernador. Ahora, el twittero responsable de la Oficina de Respuesta Oficial, Juan Doe, tuiteó: “Hay que inmortalizar las reformas de Milei en una nueva Constitución”. El revival de los ’90. Todos saben quién sería el Carlos Menem de ahora, pero ¿el Raúl Alfonsín? ¿El pacto vive en el conurbano y con qué sectores: CFK, Kicillof o Sergio Massa? ¿0 en los gobernadores que “votan” con el Gobierno? ¿El Presidente insinuará hoy en el Congreso la matrix que conserva como corolario de un segundo período?

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Cristina Kirchner y Axel Kicillof, enfrentados. Sergio Massa hace de mediador. (Foto: NA).
Cristina Kirchner y Axel Kicillof, enfrentados. Sergio Massa hace de mediador. (Foto: NA).

La pelea con “los empresaurios” y la AFA alimenta el ideario libertario de un Estado minimalista.

En “Cyberpunk” – El nuevo sistema totalitario, la politóloga Asma Mhalla habla de la “Era de la Política Postderecho”, en la que el Poder Ejecutivo busca neutralizar los controles de la Justicia y el Congreso. Es el Poder Ejecutivo único para desmantelar la burocracia estatal».

La Era que sigue, dice Mhalla, es la de La Política Postestatal, con dos polos centrales, el poder ejecutivo unitario y el poder del algoritmo. Un Estado mínimo, gestionado como una corporación.

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Esa es la novedad de Milei, solo que el poder del algoritmo aún no matchea con la Argentina. La ley de Glaciares que las provincias mineras celebran porque palpitan inversiones, y la licitación de la Hidrovía son la mano que Milei extiende a los sectores que reclaman contra las importaciones. Hubo un gesto en medio de las tensiones por las 22 mil empresas que cerraron en los últimos dos años y los 300 mil empleos perdidos. En un comunicado, la Unión Industrial Argentina, la Bolsa de Comercio de Rosario, la CIARA–CEC, la Cámara de Puertos Privados Comerciales y la Cámara de Actividades Portuarias y Marítimas consideraron “positiva la participación de tres postulantes en el marco del proceso licitatorio para la concesión de la Vía Navegable Troncal». La Hidrovía es central para ampliar la capacidad de exportación de la Argentina.

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El escenario mundial es delicado. Donald Trump ahora enfrascado en el ataque contra Irán enfrenta más de 2000 demandas arancelarias después del revés en la Corte Suprema de los Estados Unidos.

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El Gobierno de Milei está casado con EE.UU ., pero China es la consorte dilecta. El Presidente aplica la frase de Henry Kissinger: “Ser enemigo de Estados Unidos es peligroso, pero ser amigo puede ser fatal”.

Mientras la economía estira la esperanza depositada en Milei como un bucle rumiante, la política insinúa los rulos de la Argentina, que, como el trauma, siempre vuelven.

La “bomba”

El rulo financiero. TN reveló la sugestiva ¿tregua? entre Elías Piccirilo y Francisco Hauque. El ex de Jesica Cirio zafó de volver a la cárcel porque el ex socio desistió a último momento del recurso para pedir la anulación de la prisión domiciliaria. Piccirilo fue procesado por plantarle droga a Hauque, en un operativo trucho para no pagarle una deuda de 6 millones de dólares.

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Increíblemente, algo pasó. Fue la novela en tribunales. “Mmmm, rarísimo. Esto no lo vi jamás”, decía un operador judicial.

Un ex policía, El Lobo Smith, empleado por Piccirillo para “la cama” a Hauque, declaró el año pasado como arrepentido y aportó un pen drive con información muy sensible sobre la maniobra irregular del rulo financiero durante el cepo. La tramoya que investiga la Justicia: la compra de dólares al valor oficial para venderlo al blue con ganancias, que según el año, fueron del 100 al 200%, sobre todo en el último año del gobierno de Alberto Fernández y Sergio Massa en economía. Los investigados: Piccirillo, conocido como El rey del blue, Hauque y Martín Migueles, el novio de Wanda Nara. También Ariel Vallejo, el financista cercano a Claudio “Chiqui” Tapia.

La Justicia investiga a Elías Piccirillo y Ariel Vallejo. Fuente: Prensa Cirio/Agustín Marcarian/Reuters /@Arielvallejo_
La Justicia investiga a Elías Piccirillo y Ariel Vallejo. Fuente: Prensa Cirio/Agustín Marcarian/Reuters /@Arielvallejo_

Hay tres jueces que investigan el rulo financiero: María Eugenia Capucchetti, María Servini (el martes ordenó 30 allanamientos) y hasta hace diez días Sebastián Casanello y el fiscal Franco Picardi. Desde el 18 de febrero, esa última causa recayó en el juzgado de Ariel Lijo, el candidato fallido del Gobierno para la Corte. Piccirillo recuperó el sueño.

¿Estalla la bomba? En tribunales dicen, como anticipó TN en noviembre, que es un escándalo. Por el calibre de la maniobra en dólares y por la lista de ricos y famosos.

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La mancha venenosa

El rulo político judicial. Para entender cómo funciona el trasfondo, vale la Cámara de Diputados bonaerense. Cuando ganó la Alianza en el 99, el entonces presidente del cuerpo, el peronista Osvaldo Mércuri, ideó la doble firma, la garantía de que en “la caja” quedaran todos los dedos marcados, los del oficialismo y la oposición. El sistema fue perfeccionándose. Los contratos del oficialismo los firma la oposición y viceversa. Eso explica, en parte, el silencio en el escándalo de Chocolate Rigau.

El modus operandi de “la mancha venenosa” llega a puntos increíbles como autoincriminarse en un delito menor para zafar de uno mayor. El abogado de Chiqui Tapia, Gregorio Dalbón, deslizó que el juez Diego Amarante recibió de la AFA entradas para ver a la Selección argentina. Habló de “dádivas”. Amarante es el juez que investiga al presidente de la AFA por la denuncia del Gobierno sobre la retención indebida de aportes patronales. En julio último, Federico Sturzenegger derogó un decreto de 2001 que disponía un régimen especial para la AFA y aumentó las contribuciones previsionales. La pelea es por la caja. No solo la del fútbol. Está por estallar en la Justicia un escándalo que involucra a la Caja de Médicos de la provincia de Buenos Aires: una denuncia por defraudación y administración fraudulenta.

Siempre la caja. ¿Por qué Chiqui Tapia quiere meter el domicilio de la AFA por la ventana en la provincia de Buenos Aires?

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El “Operativo Pilar” y el Fórum Shopping

La obsesión de Tapia es mudar la sede social de la AFA a un baldío en Pilar (Mercedes 1366). No solo busca salir de CABA para zafar de la Inspección General Justicia que detectó irregularidades en los balances. Persigue una jurisdicción “friendly”: el cambio permitiría que las causas judiciales tramiten en Campana, bajo Adrián González Charvay, el juez que quiere la AFA.

Como Gobernador, Kicillof es un buen socio político de Chiqui Tapia. Acaba de regalarle el instrumento administrativo – la certificación del domicilio en Pilar por parte de la Dirección de Personas Jurídicas de PBA- para que apele en la Justicia el rechazo de la IGJ. El plazo vence el 11 de marzo. Dos días antes debe declarar ante Amarante.

No es la única concesión. La AFA aceleró las obras en el Estadio Único de La Plata. El Gobernador sueña con Messi en la cancha y el lanzamiento de la candidatura presidencial.

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La eterna obra pública que para los bonaerenses significó una millonada, para el socio de Kicillof representó una ganga. Tiene la concesión por 5 años a cambio de un canon del 30% de los shows no deportivos y $1000 millones anuales (unos 83 millones mensuales), casi el sueldo de Tapia en la Conmebol.

Las cajas

El otro conchabo de Tapia es la poderosísima CEAMSE. Kicillof tuvo que digerir con poncho y todo a Mario Ishii, el eterno intendente de José C. Paz, en la línea de sucesión de Verónica Magario en el Senado. Kicillof quería a Ayelén Durán, senadora por Bahía Blanca, que responde al Cuervo Larroque, el examigo y ahora detractor de Máximo Kirchner. “Era una mojada de oreja tremenda. Alguien que le pegó el portazo en la cara a Máximo, ¡¿ahora en la vicepresidencia primera?! Naaaaaa“, razonaba un peronista histórico.

Cristina Kirchner y La Cámpora jugaron a fondo mientras miran en el calendario la fecha para adelantar las elecciones en la Provincia, la obsesión K. Un gran detalle: convoca el Gobernador.

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La Cámpora impuso a Mario Ishii como Vice primero en el Senado.
La Cámpora impuso a Mario Ishii como Vice primero en el Senado.

En la pelea por el Senado, hasta hubo una amenaza de intervenirle la firma a Magario como ya pasa en Diputados: “Vero… te van a partir la lapicera. Hablá con el Gordo y hacia afuera que lo pague La Cámpora”.

¿Vendetta? “Magario se portó mal. Hay un pacto secreto: a los senadores que terminan sus mandatos no se los deja a la intemperie. Contratos, money. Ella cortó todo”, dice un peronista de todos los ismos.

Cerca de Kicillof destilan revancha por la imposición en el Senado. “Está claro que su único objetivo es que Axel no tenga gobernabilidad en la Legislatura. Habrá consecuencias”, dicen. La Cámpora tiene medio gabinete. Cristina Kirchner y Massa quieren completar la Suprema Corte bonaerense cuanto antes. “Tiene que ser antes del Mundial”, es la orden. Otra vez. Es el Gobernador el que envía los pliegos. Milei camina solo sin agarrarse de la mano K: quedó a un voto de los dos tercios para nombrar a un juez de la Corte nacional.

El rulo siempre vuelve. Ishii “cobró” después de dos promesas incumplidas: AUBASA, que siempre fue de Massa, y la presidencia de CEAMSE. “Marito, va el Chiqui”, tuvo que resignarse por segunda vez.

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Mancha venosa y cambio de figuritas son el gran juego de la política.

Algunos intercambios pueden ser picardías, como el caso de un fiel ladero de Karina Milei, la Hermana de Hierro, que conquistó para el equipo a un exfuncionario de Victoria Villarruel.

Otros “pases” pueden ser una bomba. ¿Será Juan Bautista Mahiques, que acaba de renunciar a la AFA, el nuevo ministro de Justicia, en reemplazo a Mariano Cúneo Libarona, que designe los veedores para auditar a Chiqui Tapia?

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Javier Milei, Karina Milei, Axel Kicillof, Claudio Tapia, cristina kirchner, Sergio Massa, Máximo Kirchner, Verónica Magario

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Milei buscará revalidar las credenciales del cambio, acechado por una imagen en baja

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No tendrá un recinto semivacío como ocurrió el año pasado. Lejos de repeler a la casta, el Gobierno se aseguró para esta noche un hemiciclo completo y gradas para los invitados especiales para mostrar, en esta tercera asamblea legislativa de Javier Milei, a un Presidente al mando del control político del país.

La oposición, sin demasiada reacción, definió en las últimas horas que tendrá una delegación presente para escuchar el discurso presidencial, sin expectativas y con la certeza de que serán, en minoría, el blanco de la mayoría de las críticas. Por más hegemonía política que consiga, siempre el oficialismo necesitará reeditar el fantasma del pasado.

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Milei se enfocará en una agenda refundacional. Es el único camino. Con una inflación que no logra perforar los números que había prometido y un crecimiento económico desigual que no crea empleo genuino, la Casa Rosada explotará uno de sus principales activos: ser visto, aún en su tercer año de gestión, como un actor nuevo en la política al que hay que darle tiempo.

A lo largo de una hora de discurso, el Presidente celebrará los pactos que lo llevaron a vivir el mejor mes político desde que llegó a la Casa Rosada. Arrasó en las votaciones en el Congreso, sin ningún tipo de sobresaltos, en su momento de mayor fortaleza política, y hasta dejó sin autoridades al kirchnerismo en el Senado, en la estocada final para seguir mermando el poder que supo tener Cristina Kirchner.

Milei reflotará la idea de cambio en un evento autocelebratorio. “El Gobierno más reformista de la historia”, repetirá una y otra vez. Se aseguró la presencia de al menos unos 230 legisladores, para evitar la imagen de soledad política que le depararon los dos años anteriores. Los organizadores, entre la Cámara de Diputados y la Presidencia de la Nación, temen que Juan Grabois, que ya anunció que va, se convierta en el Facundo Manes del año pasado, y saben que seguramente los representantes de la izquierda meterán ruido. Ya está entrenada la tropa libertaria para contestar.

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Milei en La Rural

A pesar del hermetismo, se esperan anuncios para el agro, el sector más beneficiado por las políticas públicas del Presidente. “Estén bien atentos al discurso de Milei del domingo”, anticipó Manuel Adorni al campo el viernes pasado, después de participar junto a Karina Milei de la inauguración de una nueva línea de molienda de la exportadora Louis Dreyfus Company en Timbúes. ¿Baja de retenciones? Es una de las especulaciones. Lo cierto es que seguramente se presenten anuncios para el sector, que fue el rubro de mayor incidencia en el crecimiento económico. La contracara fueron la industria y el comercio, con números negativos que no logran remontar. Después de recargar la pelea contra los industriales esta semana, el Presidente volverá sobre el apodo “empresaurios” para contraponer modelos. No habrá hombres de negocios entre los invitados, al menos no en la formalidad de las entidades que los agrupan. Sí, miembros de la Corte Suprema, cuerpo diplomático, con seguridad especial para los embajadores de Estados Unidos y de Israel, y gobernadores. Fueron invitados todos, incluido Axel Kicillof, pero no irá. Algunos en Presidencia especulaban con la presencia del riojano Ricardo Quintela, que quedó en contestar.

El temido segundo semestre

Entre los posibles anuncios que se barajaban en el oficialismo estaba la tan anunciada reforma impositiva, el punto quinto del Pacto de Mayo que hasta ahora el Gobierno se resistió a presentar como un proyecto en sí.

El Presidente avanzará en las iniciativas que le quedaron frenadas en el pasado: desde una reforma educativa a las privatizaciones de empresas públicas como Aerolíneas Argentinas, Correo Argentino y Radio y Televisión Argentina (RTA). En esta última ya se inició otro capítulo de retiros voluntarios. También aparece en carpeta una reforma judicial, e incluso podría volver a explorar un acuerdo para ocupar las dos vacantes en la Corte Suprema tras la frustrada gestión del año pasado. Las últimas votaciones en el Senado lo dejaron a tiro de lograrlo, sin la dependencia de un acuerdo con Cristina Kirchner. Está claro que eso tampoco iba a ocurrir.

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El ministro del Interior, Diego Santilli, junto a los gobernadores Gustavo Saénz, Osvaldo Jaldo y Raúl Jalil

En el oficialismo consideran que les quedan pocos meses para avanzar. “El segundo semestre ya te puede deparar cualquier cosa”, se anticipan, sobre un devenir económico adverso y el inicio, sobre fin de año, de la campaña electoral para 2027. Las elecciones de medio término en Estados Unidos son otra cara del apuro. Una sonora derrota de Donald Trump podría romper el fino hilo que sostiene la estabilidad cambiaria argentina. Por eso el Gobierno se jugará una carta a la reforma electoral. “Es ahora o nunca”, dicen en Balcarce 50 para eliminar definitivamente las elecciones internas.

El camino a la reelección presidencial, que no se discute puertas adentro de Olivos, depende en gran medida del diseño de una ingeniería electoral que disperse el voto opositor. Para eso tiene que eliminar las PASO como herramienta de ordenamiento político en los espacios sin jefatura, como el peronismo de estos tiempos. También bloquea las chances del PRO de Mauricio Macri de definir candidatos propios y los obligaría a vestir nuevamente camperitas violetas. El mal paso de Provincias Unidas en las elecciones pasadas tampoco augura su sostén como opción y sus integrantes terminaron generando el club de aliados de los libertarios. Milei intentará arrasarlos. Con ellos coqueteó Javier Madanes Quintanilla, el dueño de Fate, cuando los invitó a un acto en la fábrica de Aluar en septiembre del año pasado, en plena crisis política oficial tras la derrota en territorio bonaerense.

“Seguramente habrá varios guiños de campaña”, sostiene un dirigente libertario. “Si consigue la reelección va a ir a fondo, este es el momento de ser más negociador”, especulan cerca del Presidente. En los círculos libertarios creen que la etapa del consenso tiene sus límites en el segundo semestre, cuando comienza a reacomodarse el panorama electoral.

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Merma en el apoyo popular

La fortaleza política que el Gobierno exhibió esta semana no parece traducirse en apoyo popular inmediato. La mayoría de las encuestas muestran una baja considerable en la imagen presidencial. Milei tocó su piso histórico, alrededor del 40%. La preocupación económica pasó a ser el principal problema y las expectativas son aún peores: volvieron al piso de septiembre, tras el tembladeral político que significó la derrota en la provincia de Buenos Aires. Aún así, es un piso alto.

El presidente Milei en Santa Fe (@LLibertadAvanza)

El último relevamiento de la consultora Alaska y Trespuntozero marcó una baja de 8 puntos desde el mejor momento del Presidente cuando ostentó 48,8%. Su imagen buena o muy buena es de 40,7% mientras que la mala y muy mala bajó a 58,4%. Muestra también un alto nivel de mileístas desencantados. Si se compara la imagen de gestión con el voto 2023, el 21,5% de sus votantes ahora lo reprueban. La desocupación ocupa el segundo lugar de las preocupaciones sociales con el 22,1%, solo superada por la corrupción, que se ubica en 33,4%. También aparecen al tope la pobreza, en tercer lugar, con el 15,5% y la inflación en el cuarto, con 13,6%. Respecto del futuro, sólo un 25,3% mejoró sus expectativas económicas mientras que el 50,5% las empeoraron.

También mostró una caída, aunque menos pronunciada, el índice de confianza que elabora la Universidad Torcuato Di Tella con una baja de 0,6% en febrero, ubicándose en 2,38. De todas maneras, se mantiene cerca del promedio de la gestión Milei, que es 2,44 puntos.

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Los números de AtlasIntel marcan un retroceso. El 55,3% desaprueba la gestión de Milei mientras que la aprueba un 41,5%. Viene de dos meses de caída. La encuesta hace foco en la reforma laboral. El Gobierno se llevó la ley pero no pudo encontrar un eje discursivo para ganar el debate público, al punto que de este relevamiento se desprende un alto nivel de conocimiento sobre la ley, del 70%, y rechazos altos sobre propuestas como la baja en el cálculo de las indemnizaciones (71%), el banco de horas (60%), limitación del derecho a huelga (59%) o vacaciones fragmentadas (56%). Lo más dramático: un 55% cree que aumentará la informalidad.

El Gobierno espera que el paso del tiempo agote los reclamos gremiales. Apuesta al desgaste, como en Fate, donde dictó la conciliación obligatoria para calmar las aguas en pleno debate de la reforma laboral. Pero ya hay más de 300 trabajadores de la empresa que aceptaron las indemnizaciones y el número podría ampliarse. Para muchas familias trabajadoras, esperar no es una opción. La provincia de Buenos Aires también mira de cerca el caso. No va a aceptar intervenir con la policía ante una orden de desalojo (quedan 60 trabajadores adentro), y en la última audiencia se retiró como actor para guardarse la carta e intervenir con otra conciliación una vez que venza el plazo fijado por la Secretaría de Trabajo nacional. Asï; garantizarían el pago de dos o tres meses de salarios. Todos los actores involucrados saben que el cierre es el único camino. Los trabajadores fueron a pedirle a Kicillof que estatice la empresa, algo que no está en los planes del gobernador.

Entre los actores políticos parece naturalizado que Milei va camino a la reelección. Pero en círculos empresarios, y sobre todo del extranjero, todavía se preguntan cuánto puede durar. Es lo que escuchó no hace mucho un hombre cercano al Presidente que fue en busca de inversores. El dólar barato y la oposición desdibujada están haciendo bastante por la estabilidad presidencial. El poder de Cristina Kirchner languidece. La estocada se la dio Patricia Bullrich esta semana, al despojar al peronismo de autoridades en el Senado. La jugada para ubicar en la vicepresidencia del cuerpo a la jujeña Carolina Moisés la cocinó el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz con la mesa política del Gobierno. El lunes ella se fue del interbloque y el martes, en la reunión de labor parlamentaria, Bullrich se lo comunicó a José Mayans. “Tengo 47 votos”, le avisó. Ups. Desde el oficialismo dicen que el jefe del peronismo venía sin presentar una propuesta, e incluso se negó a integrar las comisiones, como pasó en diciembre con el inicio del debate laboral. En el kirchnerismo lo niegan y cuentan que habían propuesto a Lucía Corpacci para ese lugar. “Esto no es un Congreso, es un cuartel”, se queja una integrante del espacio opositor.

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El gobernador de Salta Gustavo Sáenz y de Tucuman Osvaldo Jaldo

El peronismo parece noqueado por el avance de Bullrich, aunque algunos acuerdos se respetan. En la noche del viernes, cuando quedaba sancionada definitivamente la reforma laboral, la jefa del bloque libertario les tiró un soga. Si un puñado de senadores de su espacio votaban con el kirchnerismo, la reforma quedaba aprobada con el artículo de las licencias por enfermedad incluido. Es que no se votó por sí o por no a la reforma, sino por los cambios que se habían hecho en Diputados. Al rechazarlo, se rechazaban esos cambios y quedaba en pie la iniciativa original salida del Senado. “Es absolutamente razonable lo que dice Mayans, acá estamos discutiendo un proyecto y nosotros vamos a votar que sí y ellos que no, está bien que voten que no y que se interprete que es no al proyecto, sino van a quedar como que votan por un proyecto que no quieren votar y me parece injusto eso”, les aclaró Bullrich y les cumplió.

Fuego amigo

La senadora hace equilibrio en medio del fuego amigo. En su entorno sospechan de los dardos que surgen del ala karinista por su alto perfil y tomaron nota de la foto que esta semana difundió Adorni, como jefe libertario en territorio porteño, entregando a la legisladora Pilar Ramírez los proyectos para presentar este año. En el bullrichismo dicen que no le interesa el distrito porteño y que, a diferencia de lo que hizo en el PRO, donde disputó liderazgos, ella esta vez hará lo que le diga Milei. Siempre que a Milei le vaya bien. Tiene un problema. En la mayoría de las encuestas mide igual que el Presidente, y eso puede generar recelo liberatrio.

Patricia Bullrich

Karina Milei por ahora acompaña. Se pone al frente de la negociación política, como cabeza de una mesa más ordenada que le deparó triunfos legislativos contundentes. La secretaria general se expande. Esta semana colocó a Martín Piazza, un alfil de Eduardo Lule Menem en la Auditoría General de la Nación. Dejó afuera al PRO del organismo que controla la gestión, y ubicó a un radical aliado, Luis Naidenoff, en representación del Senado. En la Casa Rosada cuentan con estos dos votos, sumados al de Rita Almada, como propia y Pamela Calletti como aliada, que responde a Gustavo Sáenz. Del grupo de gobernadores cercanos, el de Salta es el que más cargos cosechó en su alianza con Milei. Fue también el primer verano que Sáenz no compartió vacaciones con Sergio Massa.

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POLITICA

Pichetto visitó a Cristina Kirchner: los detalles del inesperado encuentro

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Artículo publicado originalmente en Clarín

El último martes, a las 17 horas, el diputado peronista Miguel Ángel Pichetto se bajó de su auto en San José 1111, barrio porteño de Constitución, departamento donde Cristina Elisabet Kirchner cumple arresto domiciliario.

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El hoy miembro del bloque Encuentro Federal -fuerza peronista opositora al gobierno de Javier Milei- ya había hablado en el mes de diciembre por teléfono. Se había mencionado que la había visitado pero eso no sucedió hasta esta semana. Los otrora compañeros de bloque peronista en el Senado volvieron a verse: conversaron cordialmente durante una hora y media y solo tomaron agua. Y se reconciliaron políticamente.

Cristina Kirchner y Miguel Pichettto

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Ambos habían tenido una relación tan cotidiana como traumática cuando la platense fue Presidenta de la Nación y el rionegrino por adopción era el jefe del bloque de senadores. El hombre siempre apoyó las iniciativas del oficialismo, incluso algunas extremas como el Memorándum de Entendimiento con Irán o la Resolución 125 de retenciones al campo. Pero respetó el verticalismo peronista y siempre las defendió, como cabeza de su bloque.

Siempre discutieron, como en los días posteriores a que Julio Cobos realizó su voto “no positivo” y la Resolución 125 no fue aprobada y el matrimonio Kirchner evaluó que CFK renunciara a la Presidencia. Pichetto se opuso, al igual al entonces Alberto Ángel Fernández, quien como jefe de Gabinete incluso habló con Lula Da Silva para que frenara al impetuoso Néstor Kirchner, quien quería que su esposa renunciara a la primera magistratura.

Terminado el segundo mandato presidencial de Cristina Kirchner, Pichetto se sintió liberado y se distanció de su hasta entonces jefa política. Esa “independencia” lo llevó tan lejos del kirchnerismo que terminó aceptando -en 2019- ser candidato a vicepresidente de Mauricio Macri, quien buscaría su reelección como jefe de Estado.

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Mauricio Macri con el entonces senador Miguel Angel Pichetto en la residencia presidencial de Olivos,. Archivo Clarín

Mauricio Macri con el entonces senador Miguel Angel Pichetto en la residencia presidencial de Olivos,. (Archivo Clarín)

La fórmula Macri-Pichetto perdió ante Alberto Fernández-Cristina Kirchner y el peronista nacido en Banfield fue un duro crítico de la nueva gestión K. Es más: en la pandemia, fustigó con dureza los cierres que pregonaba la gestión Fernández y la bonaerense de Axel Kicillof, en la que en esos tiempos Cristina mantenía influencia.

Pichetto siguió cerca del PRO y del peronismo de centroderecha y en 2023, insistió fervientemente ante Mauricio Macri para que él se presentara una vez más a la Presidencia. El ex Presidente rechazó públicamente volver a postularse y entonces se embanderó con Horacio Rodríguez Larreta en la interna contra Patricia Bullrich, en Juntos por el Cambio. Allí, Pichetto quedó desilusionado con Macri, tras esa interna salvaje del PRO.

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Luego de la victoria presidencial de Javier Milei, tuvo un inicial buen diálogo con la gestión libertaria -mantiene un vínculo respetuoso con Santiago Caputo- pero después se sintió “ninguneado” por la administración nacional y comenzó a ser un duro crítico.

Pichetto ahora se vio con Cristina Kirchner y defiende esa visita como la vez que visitó en prisión al ex ministro kirchnerista Julio Miguel De Vido. “A un compañero no se lo deja de lado en las malas”, le dijo a un compañero de bancada.

El ex senador ha dicho públicamente que “los presidentes no pueden ir presos” y lo sostiene en el caso de Fernando de la Rúa hasta con CFK. Es más: él fue el garante de que el Senado no desaforara a Cristina cuando el juez Claudio Bonadio (de larga amistad con Pichetto) quería detenerla.

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Hoy, Fernández de Kirchner está presa en su departamento del barrio de Constitución y Pichetto dice que la tobillera electrónica que porta la ex mandataria “es un exceso de la Justicia”.

Por eso, el último martes la conversación fue amable y hablaron de cómo Lula armó un frente nacional que incluyó a diversas fuerzas.

“Miguel comenzó un camino hacia el peronismo sin retorno”, dice un aliado actual del ex senador quien no descarta que sus actuales aliados lo acompañen hacia una gran PASO (Primarias) donde entre todo el peronismo, incluyendo a CFK.

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Afiche del acto donde Miguel Pichetto estuvo con Guillermo Moreno

Afiche del acto donde Miguel Pichetto estuvo con Guillermo Moreno

Al día siguiente del sorpresivo encuentro, Pichetto participó de un acto con Guillermo Moreno, el ex titular del INDEC que ocultaba la inflación real: “Me invitó Guillermo y acepté”, relativizó el hoy diputado peronista.

Además de Moreno, fueron oradores el mandamás de Merlo. el cristinista Gustavo Menéndez; el sindicalista morenista Leonardo Fabré, y el dirigente piquetero Esteban “Gringo” Castro.

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