POLITICA
Autopista Perón, la promesa incumplida de Cristina que ahora Kicillof le reclama a Milei

Anunciada en 2009 por Cristina Fernández de Kirchner, la obra inconclusa es usada, hasta el día de hoy, políticamente mientras los bonaerenses esperan que se termine y garantice una mejor conectividad.
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El gobernador Axel Kicillof volvió a reclamarle al presidente Javier Milei por el abandono de las obras de la autopista Presidente Perón, un proyecto clave que mejoraría la conectividad del Gran Buenos Aires, pero que se convirtió en un símbolo de frustración. El mandatario bonaerense señaló, vía X, que si Milei «no se va a hacer cargo, nos transfiera la jurisdicción para concretar los anillos que comunican transversalmente la producción y mejoran la vida cotidiana».
Volvemos a pedirle a a Milei que, si no se va a hacer cargo de las obras en la Autopista Presidente Perón, nos transfiera la jurisdicción para que podamos concretar los anillos que comunican transversalmente la producción y mejoran la vida cotidiana en el Gran Buenos Aires.… https://t.co/zxeHI7bGiY
— Axel Kicillof (@Kicillofok) May 26, 2025
Pero, este reclamo, aunque válido en el contexto actual donde se suspendieron los fondos a las obras públicas y se paralizaron otras tantas más, omite un historial de retrasos que comenzó mucho antes de la gestión de Milei, y que tiene raíces profundas en la administración de Cristina, quien anunció la obra en 2009 con promesas que nunca se cumplieron ante la presencia de Daniel Scioli.
Una larga historia
Todo inicia el 6 de marzo del 2009, cuando la entonces mandataria encabezó un acto de llamado a licitación pública para construir la autopista Presidente Perón, que se proyectaba como tercer anillo de circunvalación del AMBA, con un trazado de 120 kilómetros que conectaría doce municipios, desde Tres de Febrero hasta La Plata. Pero, recién en 2011 se dieron inicio a las primeras obras, y en ese mismo año CFK precisó que esa «obra va a ser un antes y un después para la conectividad de la provincia de Buenos Aires» y aseguró que «en tres años, esta autopista estará terminada, mejorando la calidad de vida de millones».
Si bien inicialmente se estimaba una finalización para el 2012, después Cristina pospuso la fecha hasta el 2015. Sin embargo, dieciséis años después de su anunciación, la realidad es otra: la autopista sigue inconclusa, con apenas 52 kilómetros habilitados y los bonaerenses aún están esperando las mejoras prometidas.
Interrogantes
La obra debería terminarse en 2015, ¿por qué Cristina Fernández de Kirchner no lo hizo? Y, también, ¿por qué Kicillof le reclama por ello a Milei? Durante el mandato de «La Jefa» (2007-2015), hoy reducida a una vocera del peronismo, el avance fue irrisorio. Según los documentos de obras públicas, entre 2010 y 2015 solo se concretó el 23 por ciento del proyecto.
Las razones son múltiples, pero todas apuntan a una gestión ineficiente. Por ejemplo, la expropiación de 3.900 terrenos necesarios para el trazado se convirtió en un laberinto legal y logístico que el gobierno de CFK no supo resolver; y otros tramos que podían avanzar, como el I, II, y III, se tardaron más de lo esperado y tuvieron largos períodos de inactividad.
Con el diario del lunes, esto podría relacionarse a los desmanejos irregulares que ocurrieron durante la presidencia K, los cuales terminaron dando con su condena en diciembre del 2022. En la Causa Vialidad, por la que fue sentenciada a seis años, se reveló que las obras públicas eran utilizadas para desviar fondos públicos y, en muchos casos, ni siquiera iniciaban. Si bien en el caso de la autopista Presidente Perón no tiene vínculo alguno con la disuelta constructora de Lázaro Báez, sí expone un modus operandi que parece repetirse: anunciar obras, militarlas, usar los recursos públicos, y no realizarlas.
Obviando esto último, hay otro patrón que se repite: los tramos que se construyen suelen inaugurarse en momentos estratégicos, casualmente cercanos a campañas electorales. Lo que evidencia cómo los funcionarios perpetúan el mal estado de la autopista para jactarse de sus minúsculos avances, a costa del malestar de los contribuyentes bonaerenses.
Ejemplificando esto podría recordarse que el 6 de diciembre del 2023 se habilitó el tramo entre el barrio 20 de Junio y la ruta nacional 3, sumando 52 kilómetros operativos. Aunque el país ya había elegido a Milei como su próximo presidente, el entonces ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, no dudó en usar la obra políticamente, afirmando que «refleja lo que tiene que pasar en la Argentina hacia delante con la continuidad dela obra pública».
El avance de este tramo, de acuerdo a Vialidad Nacional costó más de 70 mil millones de pesos.
Pero, la realidad es menos heroica de la que vendió el funcionario; los tramos inaugurados terminan conectando hacia la nada misma, porque el resto de la construcción de la autopista no avanza, hay hierbas creciendo y los terrenos ocupados ilegalmente en los alrededores son cada vez más. Kicillof, quien volvió a asumir en 2019 luego de cuatro años sabáticos, no puede desconocer esta historia. Su reclamo a Nación omite un dato crucial que el kirchnerismo, espacio al que pertenece, tuvo más de una década para completar esa autopista que prometió, y no lo hizo.
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POLITICA
Manuel Adorni, tras el frío saludo de Milei y Villarruel: “La vicepresidenta no es parte del Gobierno”

Si hubo algo que no sorprendió durante la apertura de las sesiones ordinarias en el Congreso fue el saludo distante entre el presidente Javier Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel. Apenas cruzaron una mirada inexpresiva. Consultado al respecto, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, fue tajante: “No hay ninguna chance de volver a tener relación con la vicepresidenta, pero porque no es parte del Gobierno, no es parte de la gestión, no es parte de las decisiones”.
Este lunes, en una entrevista con radio El Observador, el funcionario fue consultado sobre el uso del celular por parte de Villarruel mientras Milei pronunciaba su discurso, que se extendió por más de una hora. “Hay que preguntarle a ella por qué estaba con el celular. No es algo tampoco que consideremos que tengamos que hacer una apreciación”, respondió, restándole relevancia al episodio.
“Lo que hay que poner en valor es el discurso del Presidente, más allá de la desatención que pudo haber existido y de los silbidos e insultos que efectivamente hubo por parte de la bancada kirchnerista”, agregó.
En su ingreso al Congreso, acompañado en todo momento por su hermana Karina Milei, el mandatario apenas le tendió la mano a la vicepresidenta, sin mediar palabra. La transmisión oficial, sin embargo, no mostró ese instante: el breve saludo quedó registrado por una cámara ajena a la señal del Gobierno.
Otra escena captada por la transmisión exhibió un roce físico que derivó en un leve empujón entre Villarruel y la secretaria general de la Presidencia. Según trascendió, la vicepresidenta intentaba ubicarse a la derecha del jefe de Estado para evitar quedar en un segundo plano.
La tensión no es nueva. Apenas una semana antes, Villarruel había vuelto a marcar diferencias con quien fue su compañero de fórmula. Tras el avance del proyecto de reforma laboral impulsado por el oficialismo en el Congreso, la vicepresidenta cuestionó con dureza el modelo de apertura económica promovido por La Libertad Avanza (LLA) y advirtió que esa orientación “implica un golpe a las políticas de producción y establecimiento de empresas en Estados Unidos”.
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POLITICA
La Casa Rosada cargó contra la AFA tras su gestión para liberar a Nahuel Gallo: «Tendrán que explicar su relación con el régimen chavista»

El Gobierno le metió cargó contra la AFA, luego de la liberación del gendarme argentino, Nahuel Gallo, que estuvo 448 días preso en Venezuela: “Tendrán que explicar cuál es la relación con el régimen chavista”.
El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, reconoció que la administración de Delcy Rodríguez no iba a entregarles al gendarme. El argentino volvió de Venezuela en un vuelo provisto por la institución liderada por Claudio “Chiqui” Tapia.
Leé también: Las últimas noticias de Nahuel Gallo
Adorni dijo sobre la liberación y posterior vuelta de Gallo a la Argentina: “Para nosotros es prioritario que efectivamente Gallo haya sido liberado, que haya vuelto, recuperado libertad y la comparta con su familia, después de 448 días de no saber cuál era la situación que atravesaba”.
El jefe de Gabinete dijo en declaraciones a Radio Mitre: “Estamos felices y emocionados por lo ocurrido. Fueron dos meses de intenso trabajo, desde la caída de (el líder chavista) Nicolás Maduro. Para nosotros es prioritario lo que pasó, y los involucrados tendrán que explicar cuál es la relación con el régimen chavista. Es un tema que nos excede, nos limitamos a la felicidad de que Gallo haya vuelto luego de dos meses de intento trabajo».
Manuel Adorni admitió que el gobierno de Venezuela no le iba a entregar a Nahuel Gallo: “No tenemos relación”
Adorni reconoció que el gobierno de Venezuela no iba a entregarle a Gallo: “Está claro que el régimen chavista no le iba a entregar ningún preso político al Gobierno, que lo iban a liberar en las condiciones más lejanas al Gobierno. No tenemos relación con el chavismo».
Noticia que está siendo actualizada.-
Manuel Adorni, Nahuel Gallo, Venezuela
POLITICA
El discurso completo de Javier Milei en la apertura de sesiones ordinarias

Este domingo a la noche, el presidente Javier Milei dio su discurso de balance de Gobierno durante la apertura del período 144° de sesiones ordinarias en el Congreso.
Si bien hizo un repaso por los puntos más salientes de su gestión, también arremetió en varias oportunidades contra la bancada kirchnerista, a la que acusó de “delincuentes” y de querer llevar a la Argentina a una situación similar a la de Venezuela.
A continuación, el discurso completo del Presidente tal como fue publicado por el sitio oficial de Casa Rosada.
Diputados y senadores del Congreso de la Nación, gobernadores, ministros de la Corte Suprema de Justicia, embajadores, estimados miembros del Gabinete nacional, y a todos los argentinos que nos están escuchando desde su hogar, buenas noches.
Además, quiero hacer un saludo muy especial porque hoy, en esta casa, nos honra el máximo representante de la historia del liberalismo argentino, el Doctor Alberto Benegas Lynch (h). Gracias, profe, gracias.
Hoy estamos aquí reunidos en cumplimiento del artículo 99 de la Constitución Nacional, para dar cuenta del estado de la Nación e iniciar un nuevo periodo de sesiones ordinarias de este Honorable Congreso Nacional. Siendo la tercera inauguración de sesiones ordinarias de nuestro mandato, me gustaría invitarlos a todos a hacer memoria de dónde venimos y así poder entender a dónde vamos y por qué este año en el Congreso será tan importante.
Hace tan solo dos años, la Argentina estaba en una situación de crisis terminal; la continuidad misma de nuestra Unión como país estaba en juego. La herencia nos mostraba la combinación de las tres peores crisis de la historia argentina: un desequilibrio monetario que duplicaba el de la previa al Rodrigazo de 1975, durante el gobierno de Isabel Perón; un Banco Central en quiebra, aún en peor estado que el que tenía Raúl Alfonsín previo a la hiperinflación de 1989; y, como si todo esto fuera poco, indicadores sociales peores a los de 2001. Un combo que nos hubiera convertido en Venezuela.
Esto es, hace dos años estábamos atrapados sin salida, en un eterno presente que destruía nuestra fe y la de nuestros hijos. Hace dos años estábamos resignados a repetir siempre los mismos errores por la codicia, la impericia y cobardía de nuestros políticos de siempre. Esos que siempre tienen la fórmula para erradicar todos los males y que siempre fracasaron. Sin embargo, hoy volvemos a mirar al futuro con esperanza. Hoy sabemos que hay un camino hacia adelante y sabemos que es posible tomarlo.
Hoy estamos haciendo cosas que llevaban décadas pendientes. Hoy no solo hemos dejado de sentirnos como unos perdedores, sino que además sabemos que podemos hacer a la Argentina grande nuevamente.
Hoy, tan solo en unas pocas semanas, en lo que ha sido uno de los períodos de sesiones extraordinarias más productivos de nuestra historia y cumpliendo con todas las promesas de campañas hechas en 2025, podemos decir: uno, hemos aprobado el primer presupuesto sin déficit fiscal, libre de default en 100 años. Esto es: se terminó con el endeudamiento inmoral que le pasaba la cuenta de nuestras fiestas a generaciones futuras sin posibilidad de que se defiendan con el voto. Terminamos con la emisión monetaria que se usaba para financiar el descalabro fiscal y cuyo resultado era una inflación creciente que golpeaba sobre los más vulnerables. Y todo esto no solo lo hicimos sin subir impuestos, sino que además los bajamos por el equivalente de dos puntos y medio del PBI, y esto lo hicimos así porque no solo creemos que los impuestos son un robo, sino porque además el ajuste tenía que hacerlo la política.
Ustedes también podrían gritar, porque soy Presidente de ustedes, aunque no les guste.
Dos. Sancionamos la ley de inocencia fiscal. No, ustedes no pueden aplaudir porque se les escapan las manos los bolsillos ajenos.
Dale, sigan con las operaciones que después los voy a ir a buscar cuando se caigan en la Justicia por mentirosos. Dale. Dos: sancionamos la Ley de Inocencia Fiscal, donde después de años de saqueo de la política, donde el pagador de impuestos era culpable hasta que se demostrara lo contrario, hoy hemos revertido esa atrocidad y los argentinos han vuelto a ser inocentes hasta que se demuestre lo contrario.
Tres: reformamos la Ley Penal Juvenil, modificando así un régimen penal obsoleto que tenía ya 45 años de antigüedad, porque, tal como lo hemos dicho antes de ser gobierno y lo hemos llevado a cabo en los hechos con la Doctora Patricia Bullrich, antes Ministra de Seguridad y ahora senadora: el que las hace, las paga.
Esto es así porque sin orden y sin justicia no hay futuro posible. Nadie puede pensar en edificar su futuro si no se respeta la ley, la libertad y la propiedad.
A ver, a ver, ignorantes: la justicia social es un robo, implica un trato desigual frente a la ley y está precedido de un robo, manga de ladrones. Delincuentes. Por eso tienen a la suya presa.
Además, cuatro: aprobamos la ley… Sí, sigan con las operetas, que la gente sabe, digamos saben que son unos mentirosos. Saben que los audios son falsos, saben que el que declaró ya dijo que era mentira, pero sigan así ustedes, mintiendo a la gente. Sigan mintiendo a la gente con situaciones que no tienen además los crudos, vamos, sigan mintiendo. Manga de ladrones, manga de chorros, por eso tienen a su líder presa. Y va a seguir presa por la causa de los cuadernos, va a seguir presa por el Memorándum de Irán, va a seguir presa por lo que hizo con Vialidad, porque es una chorra, porque fueron los más chorros de la historia.
Cuatro: aprobamos la Ley de Modernización Laboral, una ley que viene a barrer con un delirio sancionado hace 50 años, inspirado en ideas cavernícolas de hace 80 años, y que dejó a la mitad de los trabajadores en el mercado informal. Esto es, los campeones de los derechos de los trabajadores dejaron sin ningún tipo de derecho a la mitad de los trabajadores.
Y eso, al margen de que se fueron de su último gobierno con una situación en la que el 30 % de los trabajadores formales eran pobres. Además, esta ley permitirá que el mercado de trabajo pueda estar en línea con una economía que está siendo testigo de la mayor transformación de la historia.
Qué alergia le tienen a los datos. El desempleo bajó. Dedícate a recitar poemas y a hablar de los datos no, porque de eso no sabes nada.
Qué interesante que en el Congreso me encuentre con parte de mi banda de rock, la banda presidencial. ¿Cómo es? Deja de mirarte al espejo, Martínez, los chorros son ustedes.
Che, así que un fracasado llegó a Presidente… ¡Qué interesante!
Por último, esta semana nos convertimos en el primer país de la región en promulgar el acuerdo Mercosur–Unión Europea. Detrás de este avance se encuentra nuestra convicción de que el comercio, por su efecto en la competencia, deriva en una elevación de la calidad de vida, ya que es lo que nos permite acceder a bienes de mayor calidad a un mejor precio.
Además, logramos un acuerdo comercial con Estados Unidos luego de 21 años de aquel famoso autosabotaje que trágicamente ha sido festejado por nuestra dirigencia. Aún resuena en nuestras mentes la voz de Hugo Chávez diciendo: “ALCA, ALCA, al carajo”, y después nos quieren convencer de que no nos llevan a Cuba, camino a ser Venezuela, también en el medio.
Por eso, luego de décadas perdidas y generaciones que han visto cómo sus hijos vivían cada vez peor, hemos venido a determinar que esta miseria decadente se terminó. A partir de ahora y por voluntad de los argentinos que así lo expresaron en las urnas, tenemos la fuerza para empezar un nuevo capítulo de la historia argentina.
Un cambio de época que puede resumirse en un concepto central, que es el que guía nuestra conducta y que es el núcleo conceptual de lo que quiero hablarles hoy aquí, en esta apertura de un nuevo período de sesiones ordinarias de nuestro Congreso Nacional: la moral como política de Estado.
Quiero ser claro en esto: en nuestra visión existe un claro orden de mérito. Dale, los fascistas son socialistas que entendieron que el camino no era la violencia. Por lo menos sé menos bruto y andá a estudiar.
Es más, en un libro que se llama La doctrina del Fascismo, estos personajes siniestros decían: “Nada fuera del Estado, todo dentro del Estado y nada contra el Estado”. ¿Qué tiene que ver eso conmigo? Tiene que ver con ustedes, que estaban inspirados en un fascista. Primero, agarrá los libros, después decime todo lo que quieras.
Quiero ser claro en esto: en nuestra visión existe un claro orden de mérito. En primer lugar, están la ética y la moral en base a los valores de Occidente. Esto es, la filosofía griega, el derecho romano, la rectitud de los estoicos y los valores judeocristianos.
De modo tal que cada una de nuestras acciones sea, sobre todo, justa en el sentido de Ulpiano. Esto es: la justicia es la constante y persistente voluntad de otorgar a cada cual su derecho; esto es, la intención de dar a cada uno lo que es suyo, lo que corresponde bajo los preceptos del derecho, que son el de vivir honestamente, sin causar daño a nadie.
En segundo lugar, ubicamos la eficiencia económica. En segundo lugar, ubicamos la eficiencia económica. Y, por último, en tercer lugar, el utilitarismo político. En este sentido, cuando una política es justa, estos tres elementos estarán alineados; mientras que cuando estén en tensión, eso será una muestra de que dicha política es injusta.
Pero este cambio radical no ocurre en el vacío. No tomamos las riendas del país en condiciones normales, sino que tuvimos que encarar la estabilización de una sociedad al borde de la destrucción. Nuestra moneda nacional había sido destrozada por la emisión desenfrenada de dinero y un extenso historial de defaults soberanos. La falta de inversión, producto de la inestabilidad y la inseguridad jurídica, destruía empresas y puestos de trabajo todos los años.
No, de vuelta, aprendan, vayan, miren los números. Yo entiendo que ustedes suman con dificultad, pero hoy vayan y miren los números.
Les cuento que la tasa de desempleo cayó a pesar de que aumentó la oferta; quiere decir que aumentaron los puestos de trabajo más de lo que aumentó la oferta.
Pero, de vuelta, sería divertido poder debatir con ustedes, si supieran algo. Pero ¿qué puedo esperar de ustedes? que en el último gobierno emitieron 28 puntos del PBI; tres en el último año para ganar una elección.
A su vez, la pobreza y la doctrina Eugenio Zaffaroni, impulsada por el Kirchnerismo, hicieron de nuestras calles un baño de sangre, y la pobreza no paraba de crecer, aunque se la intentara maquillar con planes sociales y empleo público, que nos hacía más empeorar el problema. Esto es: recibimos un Estado fallido en todos los ámbitos.
Son muy pintorescos.
El crimen y los homicidios venían aumentando y las calles eran tierra de nadie en los barrios y de los piqueteros en las ciudades. Para agravar la situación, estos piquetes eran financiados con dinero de asistencia social que debía destinarse a los más necesitados.
Nuestras fronteras eran un colador, lo que servía como caldo de cultivo perfecto para que el narcotráfico irrumpiera en nuestra sociedad, tal como sucedió en Rosario. Como país, no sabíamos quién entraba, no sabíamos quién salía, y por eso entraban los peores y se iban nuestros jóvenes.
En materia de Capital Humano, teníamos una pobreza camuflada con controles de precios del 57%, con siete de cada diez chicos pobres, y una gran mayoría de egresados escolares que no sabían leer o escribir, ni hacer cuentas matemáticas simples, en el mundo en el que avanza todos los días a pasos agigantados la Inteligencia Artificial.
El Estado y las empresas estatales eran utilizados como aguantaderos de militantes cuya finalidad no era otra que la de camuflar la incapacidad de crear puestos de trabajo genuinos, producto de la alta presión tributaria y una ley laboral anacrónica.
Fruto de esto, la gran mayoría de empresas estatales eran deficitarias y debían ser sostenidas con impuestos y emisión monetaria. También el Estado estaba tomado por una telaraña inescrutable de regulaciones, que sofocaban el libre mercado; y detrás de cada una de ellas, había alguien robándole al argentino con sobrecostos, servicios forzados o multas irrisorias. Algunos casos tan alevosos como el sistema de licencias para importación, a través del cual los amigos del poder podían tener un negocio rentable importando al tipo de cambio oficial y vendiendo al paralelo. Es por eso que no sorprende que haya personas siniestras, y algunos de ellos golpistas, que, en nombre de la defensa de la industria nacional, bajo la pátina de un nacionalismo de pacotilla, defiendan el proteccionismo y el control de capitales, con su consecuente brecha cambiaria. Esto es, abrazar la bandera argentina con la única intención de robar a los argentinos de bien.
Teníamos una justicia estancada por su excesiva politización, con vacantes en una enorme cantidad de juzgados federales y causas dormidas desde hace años. La política, desentendida de todo esto, seguía gastando como si no hubiera mañana para asegurarle cargos a sus amigos. Esto llegó al pico de la locura con los 18 ministerios con los que contaba el gobierno anterior, cuando se fueron, porque antes habían tenido 23. Bien de comunista.
Y en materia internacional, toda esta estructura política no sirvió para tener relación comercial alguna que le abra mercados a los argentinos. Estábamos aislados, solos y temerosos del resto del mundo; y por eso nuestra economía era pobre y frágil. Y como si todo esto no fuera suficiente, el fisco perseguía a todos y cada uno de los argentinos de bien, como si fueran narcotraficantes, por hacer una transferencia o por querer comprar dólares, que hoy compran libremente.
Y la verdad es que podría quedarme hasta la inauguración del año que viene enumerando los sectores críticos que dejó la administración anterior, pero prefiero centrarme en lo que hemos hecho para solucionarlo y en lo que nos queda por hacer.
Había solo una forma de cortar el nudo gordiano que significaba este desastre heredado, y era estabilizando la economía. El aspecto más urgente era el descalabro inflacionario que nos tenía a las puertas de una hiperinflación, y la raíz de la inflación es la emisión monetaria que derivaba del déficit fiscal. Por eso, en nuestro primer mes eliminamos un déficit fiscal del 5 % del PBI de una sola tajada. Muchísimas gracias al mejor Ministro de Economía del mundo, dos veces seguidas, Toto Caputo. Gracias.
Además, esto no lo hicimos aumentando impuestos, como siempre sugieren los populistas, sino recortando el gasto. Durante 2024 redujimos en un 30% el gasto primario del Estado Nacional en términos reales. Desde el lado del Banco Central, nos concentramos en recomponer su situación patrimonial, para que los pesos de los argentinos tengan respaldo. En esta línea, logramos eliminar en tan solo 6 meses el déficit cuasifiscal, que ascendía al 10% del PBI, y comenzamos el proceso de recomposición de reservas, a pesar de tener que pagar todo el año deuda en dólares cash por la falta de acceso a los mercados internacionales de crédito. Gracias Santiago Bausili, por salvarnos de la hiperinflación. Gracias Pablo Quirno, por semejante diseño institucional, que estabilizamos la economía sin expropiar, sin hacer Plan Bonex, sin controles de precio, sin represión; todo a libre mercado.
Parece que… ¿podrías salir de… o seguís recitando o decís cosas con sentido? Porque llegaron a dejar brecha del 300 %. Eso no es devaluar, devaluaron ustedes. Nosotros sinceramos el desastre que ustedes dejaron.
Esta parte tampoco les va a gustar: vienen los méritos suyos, Doctora. En Seguridad, tras un accionar implacable de la doctora Bullrich, hemos impulsado reformas legislativas como la Ley Antimafia, el Registro de Datos Genéticos y la Ley de Reincidencia y Reiterancia y unificación de condenas para cortar con este flagelo, junto con la puesta en acción del Plan Bandera y el Protocolo Antipiquetes.
Después les pasamos la versión en dibujito, para que ustedes entiendan.
Gracias a esto, hemos conseguido bajar la tasa de homicidios en un 17 % a nivel nacional, reducir en un 65 % los homicidios en Rosario y, tan solo en 2025, conseguimos una reducción del 20 % de los robos, el valor más bajo de la historia reciente, sin contar el período de encierro por la cuarentena.
De la misma forma, estamos poniendo orden en la frontera, donde los narcos entraban y salían a su antojo, y tal como prometimos en campaña, hemos terminado con los piquetes de una vez por todas, los cuales pasaron de nueve mil por año a cero.
Esto último se hizo de forma conjunta con la Ministra Pettovello y todo el Ministerio de Capital Humano. Gracias a eso, eliminamos las transferencias discrecionales, para sacarle a la política el negocio la intermediación de la ayuda social; y aumentamos las transferencias automáticas, para que los más vulnerables reciban esos recursos de manera plena. Sin lugar a dudas, difícilmente hay un ejemplo que muestre de mejor manera lo que Bastiat llamaba “la porosa mano de los políticos”.
Robar está mal, pero robarle el pan de la boca a los más vulnerables, haciéndolos esclavos para amasar poder, excede a cualquier adjetivo que se pueda encontrar en el diccionario.
Así, gracias a la reasignación de partidas, la AUH aumentó en un 492,9% respecto al valor heredado en 2023. Incorporamos a 600.000 chicos a la AUH. Incrementamos en 137,5% la prestación Alimentar. Aumentamos más de 500% las becas Primera Infancia y más de 1.100% la prestación Primeros Mil Días.
Sin embargo… (gritos) A ver, ustedes que usaron los planes sociales para robar a la gente con la intermediación, o sea, y los condenaban a la pobreza y los convertían en esclavos, ¿de qué hablan si además no saben ni siquiera sumar? Pero eso sí, ustedes escondían detrás de las causas justas a un montón de delincuentes para que de esa manera después no les toquen los robos, manga de delincuentes.
Kukas, yo les voy a avisar algo. Kukas, ¿Saben qué? Me encanta domarlos. Me encanta hacerlos llorar. Y a la gran mayoría les encanta verlos llorar. Y, si tienen razón.
Sin embargo, entendemos que los planes sociales no son una solución de fondo, sino una transición. Por eso también estamos reformando la educación inicial y primaria para asegurar los conocimientos básicos de lecto comprensión que las últimas décadas se perdieron. Renovamos la currícula educativa, fortaleciendo las competencias fundamentales, ampliando las pruebas Aprender en primaria y secundaria. No, claro, yo entiendo: para ustedes la educación era lavarle la gente a los chicos con “La Razón de Mi Vida”.
Ustedes son muy divertidos para el debate: tienen todo el pasado por delante.
Parece que se molestó el oligarca disfrazado de pordiosero.
Sí, seré muy pordiosero, pero les gané por goleada a ustedes en un ballotage.
Ordenar la economía, la seguridad y las calles nos permitió avanzar con los otros cambios que el país demandaba a gritos. Las empresas del Estado antes deficitarias, pasaron a estar en equilibrio, significando un ahorro para todos los argentinos. Tomo por ejemplo el emblemático caso de Aerolíneas Argentinas, que desde 2008 a nuestra llegada le costó 8.000 millones de dólares a todos los argentinos, y este año generó ganancias por 100 millones de dólares. Andá buscando al ángulo, kuka.
Parece que los estados contables no dicen lo mismo. De vuelta: no sabes leer, no sabes mirar un número. Gracias por confirmarlo: vaya y lea los balances, señora.
En esta misma línea, hemos avanzado con las primeras privatizaciones contempladas en la Ley Bases y estamos avanzando con los requisitos para privatizar las restantes. Gracias al trabajo de todo el gobierno, pero en particular de nuestro Ministro de Desregulación, el coloso Federico Sturzenegger. Gracias a su ciclópea tarea. Uy, no sé si ellos entenderán quién era Cíclope. Bueno, gracias a la enorme tarea de Federico hemos realizado más de 14.500 desregulaciones en un sinfín de áreas que dan cuenta del grado de cooptación corporativa que tenía el Estado, porque detrás de cada regulación había un privilegio, o, mejor dicho, un curro, un tongo.
Entre otras cosas, estas desregulaciones nos han permitido marcar récords en el mercado aerocomercial de pasajeros; le ha permitido a los productores argentinos acceder a mejor maquinaria productiva que la disponible localmente; y ha normalizado y potenciado el mercado de los alquileres. Éste último, luego de derogarse la nefasta Ley de Alquileres, ha visto aumentar fuertemente la oferta de viviendas en alquiler y reducir su precio 30% en términos reales.
Les cuento, Kuka, porque como ustedes son tan ignorantes: en términos reales es neto de la inflación.
A su vez, hemos desarticulado el siniestro sistema de licencias para las importaciones gracias a la eliminación de las IRAs, la ampliación del courier y la baja de aranceles.
Y todos estos grandes logros parecen pequeños al lado del logro por el RIGI. A través de este sistema de incentivos a la inversión, hemos aprobado proyectos por 25.000 millones de dólares que ya están en marcha; y estamos evaluando solicitudes adicionales por 45.000 millones de dólares. Los 32 proyectos presentados se distribuyen en 11 provincias y demandarán más de 60.000 puestos de trabajo directos e indirectos.
Y esto es solo en un año de vigencia. Imagínense si sostenemos esta política a lo largo del tiempo, más aun considerando que buena parte de las inversiones actuales están desarrollando la infraestructura crítica que volverá viables aún más inversiones futuras. Ya por sus resultados presentes, estamos ante la política de desarrollo más eficaz del siglo, y es la vocación de esta gestión transformar al RIGI no en una excepción, sino en una política de Estado que nos convertirá en el país más atractivo de la región para invertir.
Es decir, la meta no es que el RIGI converja al resto de la economía, sino que el resto de la economía pueda eventualmente tener el mismo trato que el RIGI. En paralelo, hemos conseguido reducir en un 20% la planta estatal; hemos reducido en casi un 40% los cargos superiores de la Administración Pública, ahorrándole 2000 millones de dólares al año a la sociedad, sin afectar la calidad de un solo servicio o competencia. También hemos vuelto al equilibrio a la mayoría de las empresas estatales.
A su vez, cambió de lugar, por favor. Pero claro, ustedes suman con dificultad, no saben lo que es mover un raviol adentro de un organigrama.
A su vez, esto nos permitió avanzar con la eliminación de impuestos, como el impuesto PAIS, retenciones a las economías regionales y distintas cadenas productivas. Redujimos también percepciones de IVA y de Ganancias a importaciones de bienes básicos, aranceles a ropa, telas, electrodomésticos, neumáticos, motos, insumos industriales, fertilizantes, herbicidas y productos electrónicos.
Bajamos impuestos internos a autos y motos, aranceles para autos híbridos y eléctricos, aranceles a celulares e impuestos internos, a productos electrónicos y el impuesto interno al seguro. Ahora solo falta que las provincias y los municipios hagan su parte, por lo cual hemos facilitado una herramienta para denunciar tasas excesivas, chequeándolo en una página.
A su vez, acabamos de aprobar el RIMI, para medias inversiones, que potenciará la expansión de gran parte de las PyMEs del país, permitiéndoles amortizar rápidamente la compra de bienes de capital. Esta medida se aprobó como parte de la reforma laboral, que modernizará por primera vez en más de 50 años la regulación laboral en nuestro país, acorde al dinamismo del presente.
En el orden de la Justicia, hemos promulgado la Ley de Reiterancia y Reincidencia, la Ley de Juicio en Ausencia, y en las últimas semanas hemos enviado nuevamente al Congreso el proyecto de ley del nuevo Régimen Penal Juvenil. Al mismo tiempo, hemos logrado implementar el sistema acusatorio en el 65% del país y estamos camino a implementarlo en todo el territorio. Todo esto lo hemos hecho con el fin de recuperar el imperio de la ley y mejorar los tiempos de la Justicia, dado que una Justicia que demora años, de justa no tiene nada.
En definitiva, todo esto fue un esfuerzo coordinado de las múltiples áreas para evitar la catástrofe. Y fue gracias a eliminar el déficit fiscal y la emisión monetaria que logramos pasar de una inflación que cerró en 2023 por encima del 200% y viajaba la velocidad del 17.000% anualizado, a una inflación que terminó en 2025 en torno al 30%.
Y todo esto sin enviar a la economía a una mega recesión, sino volviendo a retornar al sendero de crecimiento económico. Así, en 2024, y aclaro bien para que vean cuál es el indicador que estoy usando, la actividad económica, medida por el EMAE mensual desestacionalizado, creció un 6,6 % punta a punta, es decir, diciembre de 2024 contra diciembre de 2023. Mientras que durante 2025 el crecimiento fue de 3,3%, por lo que hace dos años seguidos que la economía crece y acumula una mejora de más del 10 %.
Esto es, estamos saliendo del pozo. Y lo que es más importante, todo esto lo logramos sin expropiaciones, ni default, ni hiperinflaciones, que hubieran llevado a la pobreza al 90% de los argentinos. Todo esto fue tan solo el resultado de encarar con seriedad y adultez la gestión del Estado, respetando los derechos de propiedad y devolviéndole la libertad a los argentinos.
Del Caño, si vos fueras la representación de los trabajadores, sabés que tendríamos un problema muy grave, porque ustedes no son más que el 5%.
¿Qué te pasa, Chilindrina troska? ¿Qué le pasa a la Chilindrina troska? Porque no la llego a escuchar. Seguí llorando, Chilindrina, dale.
Dicho esto, no podemos hacer una verdadera descripción del estado de la Nación sin primero abordar las zozobras generadas por un sector de la política -ustedes-, sus socios empresarios y mediáticos que se resisten al cambio y que durante el año pasado hicieron todo lo posible para derrocar a este Gobierno. Y les salió mal.
Al haber logrado salir de la tormenta durante el primer año, con un enorme sacrificio hecho por la sociedad argentina, las condiciones estaban dadas para una economía en la que nuestro país pudiera crecer fuertemente, ya que a inicios del año la economía se expandía a una tasa del 6% y se aceleraba camino al 8%. Sin embargo, la oposición estaba dispuesta a todo con tal de volver al poder, mientras el Poder Ejecutivo, por primera vez en la historia, entraba a un año electoral ajustando la política fiscal y apretando la monetaria. La oposición decidió utilizar todo tipo de recursos para destruir el plan económico.
El primer ataque fue durante el mes de marzo, previo al acuerdo con el FMI, el cual ocasionó un primer pico de incertidumbre que se tradujo en la suba del Riesgo País, suba de la tasa de interés, repunte de la inflación y un estancamiento de la inversión. Sin embargo, superamos el embate y la tasa de inflación para el mes de mayo cayó al 1,5%.
Sin embargo, en dicho mes, luego de nuestro triunfo las elecciones de la Ciudad, comenzó a digitarse un ataque sin precedentes en la historia argentina, y que tomó su punto más alto luego de las elecciones del mes de septiembre en la provincia de Buenos Aires; algo que, a opositores y propios, digamos, lo hacía soñar con abrazar el sillón de Rivadavia.
Ese ataque coordinado entre el Congreso de la Nación, sancionando leyes irresponsables; algunos medios de comunicación, con operaciones y engaños de todo tipo para confundir al electorado; y algunos sectores empresarios que apostaban por una devaluación para beneficiarse a costa de los pobres, generó un nivel de incertidumbre en la sociedad pocas veces visto, solamente comparable con el pánico del regreso al Kirchnerismo en agosto de 2019 y la crisis de 2001, donde la política no tenía problemas en tirar a la calle uno o todos los muertos que fueran necesarios con tal de volver al poder.
Sin ir más lejos, esto quedó claro en declaraciones de los últimos días por parte del Gobernador Quintela, y de la Senadora riojana María Florencia López, que son de ustedes, golpistas. Quienes no solo han sido denunciados por el Fiscal Stornelli, sino que él mismo ha reabierto la causa por los hechos sucedidos en 2001. Esperemos que la Justicia avance no solo sobre los posibles actos de sedición, sino también sobre quienes pudieran ser sus beneficiarios directos e indirectos de dichas acciones.
En este contexto de incertidumbre política se disparó el Riesgo País, nunca mejor apodado como riesgo kuka, lo cual derivó en una caída de la demanda de activos denominados en pesos, así mientras se atacaba el peso por el equivalente al 50% de M2, esto es, unos 41 mil millones de dólares. Las tasas de interés volaban por los aires, la actividad se frenó en seco y la caída de la demanda transaccional de pesos hizo que la tasa de inflación se acelerara. Es claro que esta aventura golpista no fue gratis. Acorde a nuestras estimaciones, se perdieron dos puntos y medio de crecimiento, es decir, el riesgo kuka nos costó además 25.000 millones de dólares en términos de PBI.
En este contexto golpista. Sí, golpista, tuvimos, gracias a nuestro gran acierto en materia de política exterior, un aliado clave. Por primera vez en la historia, y producto de la relación especial que hoy caracteriza el vínculo entre los Estados Unidos y Argentina, el gobierno de Donald Trump acudió en ayuda de nuestro país. Y esa ayuda no fue por cuestiones económicas, sino para defendernos contra el embate desestabilizador de los representantes del antiguo régimen. O sea, ustedes, los golpistas de siempre.
Sin embargo, sin embargo, no es que yo no tenga problema en aceptar los hechos como son; yo no me peleo con los datos como ustedes.
Sin embargo, fue imposible remediar de forma inmediata todo el daño generado. Un daño hecho no al gobierno, sino al pueblo argentino, que tuvo que soportar una vez más las consecuencias dañinas de la ambición de poder de los políticos. Y, es más, aún a pesar de los ataques, pudimos sostener y profundizar la reducción de la pobreza, pasando de un nivel heredado del 57%, luego de sincerar los precios que el gobierno anterior reprimía, a una tasa en torno del 30% en lo que va de nuestra gestión. Gracias, Ministra Pettovello.
Si bien todavía estamos lejos del objetivo en términos de pobreza, estos datos nos llenan de orgullo y esperanza. Pero quiero decirles que este intervalo de malaria se ha terminado: la malaria se ha terminado. La sociedad se inoculó el 26 de octubre del año pasado.
Hoy, como lo ha demostrado este periodo de sesiones extraordinarias que culminó hace unos días, en el que aprobamos algunas de las reformas más importantes de las últimas décadas, tenemos el Congreso más reformista de la historia, y la fuerza suficiente para hacerle frente a cualquier golpe político que quieran llevar adelante los agentes del antiguo cambio.
Además, antes de continuar con la lógica del discurso, quiero darle las gracias a la Cámara de Diputados y a la Cámara de Senadores por el enorme trabajo que hicieron, tanto los que nos acompañaron como los que sabotearon y quieren hundir al país, porque soy Presidente para los 47,5 millones de argentinos.
Por otra parte, hoy estamos en las puertas de un gran resurgimiento económico. Pero crecer requiere un conjunto de prerrequisitos fundamentales que debemos asegurar. Lo primero, y requisito fundamental, es garantizar las condiciones macroeconómicas básicas, que ha sido la gran tarea de nuestros primeros dos años de gestión. Para eso, nada más importante que seguir defendiendo con uñas y dientes el equilibrio fiscal y una política monetaria restrictiva, que permita terminar de una vez y para siempre con el flagelo de la inflación. La primera permitirá seguir bajando el riesgo país, por ende la tasa en dólares; mientras que la segunda hará posible que la tasa nominal en pesos baje, al tiempo que baje la distorsión de precios relativos que causa la inflación. Nótese que esto deriva en una mejor asignación de recursos y en una baja endógena en la tasa de interés, que lleva a mayor acumulación de capital, mayor productividad, salarios más altos y menores niveles de pobreza e indigencia. Es más, la baja del gasto que permitió bajar tanto impuestos explícitos como implícitos, deriva en mayor libertad económica y por ende mayores niveles de prosperidad.
Segundo: tenemos los impulsores de crecimiento de largo plazo sustentados en tres pilares simultáneos. El primer pilar es la desregulación de la economía. Esta política de exterminar regulaciones no solo es una forma de restaurar el derecho de propiedad, sino que además libera rendimientos crecientes, los cuales son la base del crecimiento económico. Si no asimilamos este punto, todo lo demás será en vano.
El segundo pilar es el capital humano. La productividad de una nación y su proyección hacia el futuro descansan en las espaldas de una ciudadanía correctamente nutrida, educada y protegida. Sin alimento no hay un correcto desarrollo cognitivo, no se puede educar y no se puede ser participante activo en la economía. Por eso, los niños son una prioridad absoluta de este Gobierno.
Qué paradójico. Qué paradójico que los que pongamos primero a los niños seamos nosotros, cuando ellos, su líder original, decía que “los privilegiados serán los niños”. Y lo único que hicieron es meter siete de cada diez bajo la pobreza.
El proceso de descubrimiento y coordinación que conduce al crecimiento económico es incierto. Hoy no sabemos a ciencia cierta cuáles serán las industrias del futuro en 10, 20 o en 50 años. Por eso debemos contar con una ciudadanía con capacidad de decidir por sí misma cómo ordenar sus capacidades físicas y mentales, y también debemos darle las herramientas para poder tomar estas decisiones.
Por último, el tercer pilar del crecimiento viene de la mano de la apertura comercial. Desde hace casi un siglo, Argentina está atrapada en la trampa del fetiche industrialista. Nos dijeron que la única forma de generar empleo era sostener un esquema industrial fuertemente subsidiado. Nos dijeron que solo podíamos crecer si vivíamos con lo nuestro. Para tener este relato, se impidió activamente el desarrollo del agro y de las economías regionales con las retenciones, al tiempo que se limitaba el comercio con todo tipo de restricciones a las importaciones, que encarecieron todos los insumos industriales locales. Y como si todo esto fuera poco, no debemos dejar de sumar una carga tributaria estratosférica, que ha hecho imposible casi todo tipo de inversión. Sin embargo, tras décadas de protección, obtuvimos una industria pequeña, cara, dependiente del subsidio, y con salarios en dólares raquíticos.
Primero los datos, poeta, primero los datos. Hemos triplicado el salario en dólares, poeta. Qué fiesta se haría Milton Friedman con estos cavernícolas, por Dios.
No, eso lo hacen ustedes, que pagan militantes.
A la luz del debate que tomó lugar durante las últimas semanas. Quiero tomarme unos minutos para dejar bien en claro la posición del Gobierno y qué significa la idea de la moral como política de Estado.
En este sentido, no he tenido reparo alguno en señalar como ladrones a un grupo de empresarios locales, fruto de su accionar comercial. Esto es, si una ley, tal como sucedía en Sodoma, permite robar, el hecho de que sea legal no lo hace lícito. Así, cuando un entramado legal atenta contra el derecho natural, esto es, el derecho a la vida, a la libertad, y a la propiedad, donde el Estado se convierte en el principal violador del principio de no agresión y de los intercambios libres, estamos frente a un marco legal ilegítimo. Obviamente que los empresarios prebendarios no pueden comprar privilegios que los políticos corruptos, como ustedes, no ponen a la venta. Esto es, ambos son cómplices de la corrupción, y la mayor responsabilidad cae sobre los políticos.
Sin embargo, la pregunta es muy simple: ¿alguien quiere seguir con un modelo empobrecedor donde solo ganan los políticos corruptos y los empresarios amigos del poder, a costa de los argentinos de bien? Entiendo que para un puñado de corruptos la respuesta es sí. De más está decir que para este Gobierno la respuesta es no.
Si pensáramos en términos de utilitarismo político, la respuesta es clara, ya que beneficiar a un puñado de personas perjudicando a casi 48 millones de argentinos, la cuenta debería ser clara. Por eso sorprende la defensa encendida de los populistas en favor de la protección de la industria nacional subsidiada, la cual deja claro que son cómplices del saqueo a los argentinos. Muchos políticos, cuando insultaban en público a algunos de los industriales, lo hacían para negociar una coima más alta, no para rechazarla.
¿O acaso les parece normal pagar la tonelada de tubo de acero 4000 dólares, cuando se paga 1400; y que si no se accede a dicho capricho, se amenaza con adelantar el pago de dividendos para intentar poner en jaque al mercado de cambios? No, ustedes son políticos corruptos que les venden favores a empresarios corruptos, y ustedes se beneficiaban, ustedes y los empresarios corruptos, a costa de todos los argentinos.
¿O acaso les parece bien pagar los neumáticos tres o cuatro veces más caros, contra la extorsión de tirar 920 trabajadores a la calle, mientras se negocia la protección para el sector del aluminio?
¿O acaso les parece bien pagar una remera básica 50 dólares, cuando la importada cuesta 5?
Obviamente, la respuesta sectorial no es tan burda. Se habla de apertura indiscriminada, mientras que, cuando se mira el coeficiente de apertura del comercio exterior, Argentina es el país más cerrado del mundo por lejos para su nivel de PBI. Lo pueden ver en lo que es el Consejo de Mayo. No solo eso: en el ranking de apertura del Banco Mundial, la Argentina está en el puesto 178 de 179 países. ¿De qué apertura indiscriminada me hablan? Están hablando de defender los privilegios de los cazadores del zoológico.
Ahora pasemos al análisis de la eficiencia económica. Una de las grandes mentiras que nos han inculcado es que abrir la economía perderá puestos de trabajo. En el caso argentino, pese a lo que repiten los profesionales de la mentira, durante nuestra gestión no solo que no aumentó el desempleo, sino que además esto pasó en un contexto donde aumentó la cantidad de personas que buscan trabajo.
El análisis es muy simple: cuando uno abre la economía, eso permite a los consumidores el ingreso de bienes de mejor calidad y a menor precio. Obviamente, si la empresa local no puede competir, quiebra y despide gente. Sin embargo, eso es una parte de la historia. La otra parte es que ahora el consumidor ahorra dinero al comprar el bien importado y ese dinero lo utilizará para comprar otros bienes, generando así puestos de trabajo en otro sector de la economía, el cual es más productivo y, por ende, podrá pagar mayores salarios.
En definitiva, suben los salarios y los precios son más bajos, se consume más y el bienestar aumenta. Ganan 48 millones de argentinos y pierden unos pocos: los empresarios que son ineficientes y los políticos corruptos. Salvo para este grupo de poder, el resto, todos ganan.
Finalmente, está la dimensión más importante, que es la dimensión moral. El problema con la protección, con la prebenda y la corrupción estatal, es que está mal. Restringir la libertad y robar está mal. Restringir el comercio es cercenar la libertad de disponer del dinero que una persona se ha ganado con el sudor de su frente. Además, la restricción comercial permite que abusivamente se deba pagar un precio mucho más alto que el de mercado; y dado que esto es posible por el accionar violento el Estado, esto constituye un robo. Es más, el hecho de que sea legal no hace que sea legítimo; sino que hace al político un traidor a la patria. Es más, si el político cobra coimas por conceder dicho privilegio, esto implica un caso de corrupción. Si no, vayan y revisen las causas de la jefa de la banda.
Por lo tanto, nuestro planteo de apertura comercial se basa en un fundamento moral que señala que coartar la libertad está mal, robar está mal y la corrupción está mal. Además, nuestra política promueve la eficiencia, por lo que implica mayores salarios y menores precios, más consumo tanto presente como futuro y, por ende, mayor bienestar. Finalmente, y como si todo esto fuera poco, mejoran las condiciones de vida de casi 48 millones de seres humanos y solo pierden los ineficientes y los delincuentes. Por eso, esto demuestra no solo la superioridad de nuestras políticas, sino que además el principio de revelación nos muestra quiénes son los enemigos de los argentinos.
Ahora, aplicando esta heurística moral, que es la que guía nuestro accionar, y teniendo en claro cuáles son los tres requisitos que necesita una economía para crecer, tenemos una oportunidad realmente histórica ante nosotros en este año 2026, que trae consigo un cambio de perspectiva para quienes gobernamos.
El éxito de un plan de estabilización se mide en meses e incluso en años, pero las políticas de Estado que la Argentina necesita se miden en décadas. Ese es el horizonte al que nos corresponde mirar hoy. Es hora de volver a abrazar la moral como política de Estado, dado que es lo que nos ha hecho grandes a fines del siglo XIX y volverá a hacernos grandes nuevamente.
El mandato que la sociedad nos dio no puede ser más claro. Nunca el Congreso de la Nación tuvo una composición tan reformista como ésta. Desde hace 100 años nuestro país carga con falsos consensos y fórmulas que nos llevaron de ser un país próspero a uno pobre, y nos dejaron en diciembre de 2023 al borde de la peor crisis de nuestra historia. Dedicaremos este año a examinar la organización jurídica e institucional que nos trajo hasta aquí y construir una arquitectura nueva; la arquitectura que tendrá el Estado argentino los próximos 50 años, teniendo la moral occidental como política de estado.
Es la hora de la visión, es la hora de pensar como Nación y no solo como Gobierno. Es hora de abrazar políticas de Estado por primera vez en un siglo y que estas políticas les devuelvan a los argentinos de a pie la capacidad de soñar con un futuro mejor para ellos y para sus hijos. Es nuestra verdadera tarea y nuestro verdadero mandato.
Los gobiernos pasados destruyeron el respeto a la propiedad privada en nuestro país. Pero la propiedad es la piedra angular de toda la economía, y por eso profundizaremos en las reformas necesarias para salvaguardarla. Así, vamos a combatir esta anomia con la reforma del Código Civil y Comercial, el Código Procesal Civil y Comercial, y un paquete de leyes destinado a proteger los derechos fundamentales de los argentinos de quienes solo saben vivir de lo ajeno; incluyendo la codificación que establece la defensa del consumidor y de la competencia.
Además, enviaremos al Congreso proyectos que barrerán con una montaña de cadenas regulatorias y darán rienda suelta a la inversión en industrias hoy muertas, para que puedan producir, innovar y generar empleo.
Pero eso no es suficiente. También tenemos que reformar nuestro esquema impositivo. Como tantas veces hemos dicho, necesitamos menores impuestos, porque el sistema tributario tiene que servir al crecimiento; no al recaudador de turno. Para galvanizar todas estas reformas, vamos a seguir profundizando en materia de apertura económica y de acuerdos comerciales. Ratificaremos el acuerdo con los Estados Unidos, así como lo hicimos con la Unión Europea. Reformaremos el Código Aduanero para adecuarlo a nuestros nuevos desafíos. Y también nos integraremos a los tratados internacionales necesarios, porque debemos sentarnos en la mesa del comercio internacional, hasta ser tan relevantes que nuestros intereses no puedan ser desoídos.
Y esta relevancia proviene del aprovechamiento de nuestros recursos. Es así que vamos a buscar remover las barreras legales que se interponen entre la sociedad y su riqueza. Vamos a construir un marco legal robusto que permita el desarrollo primario para beneficio de todos los argentinos, con cuidados, pero lejos de prejuicios ambientalistas absurdos. Me refiero a todos los recursos: a los minerales críticos como el cobre y el litio, a la pesca y a la agricultura, a los hidrocarburos convencionales y no convencionales, a las economías regionales y al sector agropecuario.
Como la política y las instituciones son las columnas vertebrales del crecimiento, debemos reformarlas para que den soporte al peso de este futuro. Por demasiado tiempo, la política fue usada para tejer una especie de mafia, unida por una solidaridad depredadora con el propósito común de vivir del que produce. Eso es lo que hacen ustedes. Se llama justicia social, vivir del trabajo ajeno.
Esto incluye desde medios de comunicación hasta funcionarios públicos, pasando por empresas y hasta el fútbol. La política, para nosotros, debe ser nuevamente puesta al servicio de la sociedad. Por eso necesitamos reformar integralmente nuestro sistema electoral, para que los representantes sean responsables ante sus representados. Y esto implica también reformar cómo se financian los partidos políticos, para brindar transparencia a las relaciones entre el empresariado y la política. Éste es el camino para eliminar la influencia de las mafias y el narcotráfico en los asuntos del Estado. Y esto también aplica a la promiscuidad histórica entre la política y la Justicia. La Justicia está trabada porque fue capturada por disputas políticas ajenas a su propósito original. Por eso, presentaremos proyectos que vuelvan a hacer del Poder Judicial una herramienta democrática, republicana, ágil, rápida, eficaz, y por sobre todas las cosas que sea justa.
En el fondo, la única forma infalible de evitar los principales costos de la promiscuidad, el amiguismo y la corrupción en el Estado es reducirlo. El Estado presente, que pretende hacerse cargo de todos los órdenes de la vida, fracasó. Por eso necesitamos un Estado ágil, abocado a unas pocas funciones esenciales, sintetizadas en la defensa de la vida, la libertad y la propiedad privada, sin descuidar elementos de la estructura actual, amparado en lo que definimos, como decía Ayn Rand, la ética de la emergencia.
Y para defender estos valores, debemos profundizar en las reformas de seguridad, debemos avanzar sin pruritos en la modificación del Código Penal, introduciendo penas más duras y con mayor cobertura de la prisión efectiva. En definitiva, para poder seguir avanzando en nuestra consigna: el que las hace, las paga.
En cuanto a la Justicia, también debe ser transformada. Ya hemos implementado el sistema acusatorio en el 65% del país, incrementando la agilidad de las causas federales. Juicios que antes llevaban años, hoy se definen en días; y para fin de año estará implementado en la gran mayoría del país. Ahora, necesitamos impulsar los juicios por jurado en la Justicia Federal, sana práctica que ya han incorporado varias provincias. Es sana porque, como decía Tocqueville, participar de un jurado es una escuela práctica de responsabilidad ciudadana y respeto por la ley. También es una forma de someter a los jueces al escrutinio público y al estándar que eso implica.
En materia de capital humano, necesitamos reformar la educación inicial, primaria y secundaria. Todos sabemos lo bajo que ha caído la calidad de nuestro sistema educativo; las estadísticas son apabullantes. Por eso, durante nuestro Gobierno, la escuela servirá a su propósito original: darle las herramientas a nuestros niños para que puedan procurarse un futuro mejor, no para adoctrinarlos.
Tampoco podemos ser un país indefenso ante amenazas externas, en un mundo que exige cada vez más preparación. Por eso, seguiremos fortaleciendo nuestras Fuerzas Armadas y elevando nuestra capacidad de defensa hasta los estándares que el contexto geopolítico demanda.
En este sentido, ya hemos iniciado un proceso sostenido y responsable de recuperación y modernización del instrumento militar. Tras décadas de postergación, hemos llevado una modernización histórica del equipamiento militar, a través de la incorporación de 24 aeronaves F-16, helicópteros de montaña y vehículos Strikers, entre otros. Un sistema de defensa acorde a la amenaza del presente es el escudo que necesita la prosperidad que vamos a construir como nación. Muchas gracias hoy diputado Petri.
Estas reformas radicales del Estado no son opcionales. Hoy se está configurando un nuevo orden mundial, y la forma en que nos insertemos en él, determinará el destino de nuestro país. Dale, andá a defender a Cuba, Corea del Norte y a todos los comunistas asesinos que mataron a 150 millones de seres humanos. Dale.
La era de la cooperación global sin brújula moral ha terminado. Entramos a una nueva era de grandes naciones que compiten por asegurarse cadenas de valor verticales. Y en este mundo, cada vez más, partirán las aguas entre las naciones libres y las naciones sometidas.
Tiempos de cambio requieren un diagnóstico correcto, una brújula moral calibrada y el coraje para actuar. Sin moral, terminas haciendo causa común con dictaduras; sin pericia, terminas yendo a contramano de la historia. Esto no nos puede volver a pasar.
En este nuevo mundo, los dos capitales más importantes que puede tener una Nación son sus recursos y su ubicación. Argentina tiene los dos. Pero nuestra ventaja no es solo de recursos. Es de acoplamiento. Cuando hablo de capital humano hablo de la gente. Usted no puede ser tan, tan ignorante. Su ignorancia lastima. No, esto no lo escuché nunca. Perdón Gary Becker, perdón si escuchaste lo que dijo esta señora.
Tenemos los minerales críticos que necesita Occidente, tenemos la energía: gas, petróleo, energía nuclear y energía renovable para abastecer cadenas de producción de escala. Tenemos tierra, agua y capacidad agroindustrial para garantizar la seguridad alimentaria del hemisferio. Y tenemos la ubicación: el extremo sur del continente, con salida a los dos océanos y presencia en la Antártida. Somos un eslabón natural de la cadena de valor estratégica de Occidente.
No, claro. Ustedes que se entregaban a Venezuela y que se entregaban a los terroristas de Irán, que nos metieron dos bombas. Dale. Donde la corrupta además firmó un Memorándum. Y vení a explicarme qué pasó con Nisman. Dale. Manga de asesinos y chorros.
Como Gobierno, hemos tenido un gran acierto: fuimos los primeros de la región en plantar bandera. La Argentina ya dejó pasar dos veces el tren de la historia. En la Segunda Guerra Mundial, nuestra neutralidad nos costó décadas de marginalidad; con el no al ALCA nos quedamos afuera del mayor ciclo de expansión económica en la historia humana. Mientras tanto, implementamos el régimen más antiexportador del planeta. Hoy tenemos un 30% de comercio exterior sobre el PBI, cuando deberíamos tener uno del triple, cerca del 93%. Son números de vergüenza, y no nos puede volver a pasar.
Esto aplica también en defensa. El Atlántico Sur es el terreno de disputa estratégica de las próximas décadas: rutas comerciales, recursos naturales, soberanía marítima y la presencia creciente de actores que no comparten nuestros valores. Quien lo controle, controlará una parte clave del trabajo global. Argentina tiene que ser ese actor. Los F-16 ya custodian nuestro espacio aéreo, y enviaremos un paquete de leyes para fortalecer la coordinación entre fuerzas de seguridad e inteligencia.
Pero todo esto requiere una alianza estratégica duradera. Y eso es lo que estamos construyendo con Estados Unidos de Norteamérica. Esto no es solo un acuerdo entre el Presidente Trump y el Presidente Milei. Tiene que ver con la afinidad cultural y de objetivos estratégicos entre los dos países y de toda la región. Es lo que nos permitió renegociar con el Fondo Monetario Internacional, salvar una crisis cambiaria, incrementar nuestro comercio exterior, e impulsar la ola de inversión extranjera más importante de nuestra historia.
Es hora de hacer de esto una política de Estado. Tenemos que crear el siglo de las Américas: Make Americas Great Again, de Alaska a Tierra del Fuego. Hagamos Argentina y América grandes nuevamente.
Y como la grandeza requiere tiempo para hacerse realidad, ahora quiero anticiparles cómo se va a ver el país al que ya estamos yendo. Argentina está experimentando varios procesos virtuosos. El primero es la energía. El año pasado exportamos 80.000 millones de dólares totales. En 5 años. El cual lo pagaban el triple y se llevaban la diferencia, manga de corruptos.
Por eso defienden tanto a Piedrita, ¿dale? Por eso defienden tanto a Chatarrín de los tubitos caros, ¿dale? Si no hubieran estado ustedes rompiendo todo, seríamos un país grande, que lo llegamos a ser a fines del siglo XIX.
Así, en cinco años, el complejo energético por sí solo estará exportando unos 50.000 millones de dólares. Esto no es una esperanza, ya es una realidad. El Gran Neuquén, en pocos años, será otra de las metrópolis argentinas. Y quiero decirles que ya muchas otras ciudades cuentan con el mismo potencial. La minería se despegará por toda la Cordillera, generando cientos de miles de puestos de trabajo.
De hecho, si no fuera por cavernícolas como ustedes, e hiciéramos las cosas, no como una gran hazaña, sino como la hace Chile, la cordillera nos daría 1,000,000 de puestos de trabajo reales; no cosas inventadas en el sector público para tapar las atrocidades en materia de empleo.
Quiero argentinos produciendo, no argentinos parásitos.
Pero este boom no es solo una noticia para el sector energético. Es la base de una realización nunca antes vista. La energía barata es el insumo transversal que cambia la ecuación de localización industrial. Donde hay energía abundante y barata, se instala la industria pesada. Veremos crecer la petroquímica, la siderúrgica, el aluminio –pero no el del tongo–, la producción de hidrógeno, el procesamiento de litio y minerales críticos. Y veremos data centers y capacidad de cómputo instalarse en la Patagonia, donde el frío natural y la energía implican y crean condiciones únicas para la infraestructura de la Inteligencia Artificial. Digo, al margen del capital humano enorme que tenemos para responder a esa demanda.
Muchos temen que en la Argentina del mañana falte trabajo, pero nosotros no. Todas estas nuevas industrias van a suplir con creces la demanda de trabajo retirada por las viejas industrias, y con muchos mejores sueldos.
Si tan solo repasaran la obra de Adam Smith, sabrían que la división del trabajo está determinada por el tamaño del mercado. Se internaliza, de una vez por todas, la restricción de presupuesto: entenderán que hay un límite financiero a la inversión. Y si, por si acaso, un delirante creyera que se puede financiar emitiendo dinero, chocaría con la restricción física de que los seres humanos solo disponemos de 24 horas por día, lo cual deja sin sentido los escenarios apocalípticos.
No les gusta Smith, no les gusta el argumento sobre el odio a la máquina de Henry Hasting, que está en la economía, en una lección que destruye la falacia ludita que ustedes saludan y adoran.
¿Odian a Bastian? No se hagan problema: miren los números y se darán cuenta de que si el progreso técnico general generara desempleo, esa lógica, luego de la Revolución Industrial, implicaría que el desempleo en el mundo sería del 90 %. Miren los datos y verán que no hay apocalipsis.
Se los voy a explicar fácil: a partir de la Revolución Industrial, la población se multiplicó por 10 en el planeta. Si lo que dicen las bestias ignorantes que están acá tuviera razón, no se hubiera creado un solo puesto de trabajo más. Entonces, hubieran quedado en empleos, al menos, como mucho, de ese 10 % de la población; por ende, habría un desempleo del 90% y ustedes estarían al duplicar los votos a la representación que aspiran.
Y todo esto iría acompañado de la privatización de nuestro sistema de ferrocarriles de carga. En un año tendremos toda la red experimentando su modernización más grande en más de un siglo. El sector agropecuario también tendrá su revolución. Estamos en condiciones de producir 300 millones de toneladas de grano, duplicando la producción actual. Para ello daremos un régimen de derecho de propiedad a los innovadores en semillas; continuaremos el sendero de baja de retenciones de forma responsable, y solo en la medida que el superávit fiscal lo permita.
Y el régimen de incentivo para medianas inversiones catalizará un torrente de bienes de capital y sistemas de riego. No podemos aceptar que nuestros rindes en Chaco sean de 600 kilos de algodón por hectárea, cuando en Brasil son de 1.400. Tampoco podemos permitir que Brasil triplique su producción de soja usando semillas con tecnología argentina, hecha por empresas argentinas, que no se pueden vender en Argentina.
Impulsado por estos sectores, se expandirá el sector financiero, que ayudado por la Ley de inocencia fiscal empieza a recorrer el camino para quintuplicar su tamaño. Producto de todos estos procesos virtuosos, se generará un nuevo sentido de orgullo nacional, sustentado en lo que pueden hacer los argentinos; no en lo que los políticos dicen que debe hacer el Estado.
(gritos) ¡Qué paciencia que tenés! ¿Con qué creés que van a funcionar los data centers? No puede ser que sean tan brutos.
Este país ya se está construyendo, a pesar del alboroto de aquella parte de la política que pretende detenerlo. Por eso, lo que determinará nuestra agenda parlamentaria es cuán rápido vamos y cuán lejos llegamos. Tenemos las fuerzas y las ideas para cambiar el país de forma definitiva, y la convicción y la tenacidad para hacer que se concreten. Tenemos el apoyo de un pueblo al que esta cámara no hizo más que fallarle, y en cada elección les demuestra que no quiere intentar ninguna de sus vetustas ideas. Pero al mismo tiempo, también tenemos un adversario deshonesto –estoy hablando de ustedes–, un adversario que va a romper todas las reglas que él mismo creó, con tal de frenar este cambio de era.
A su vez, les comento que cada uno de los ministerios ha preparado 10 paquetes de reformas estructurales, por lo que todos los meses presentaremos un paquete de proyectos a ser tratados por este Congreso, correspondientes a las verticales de cambio que hemos explicado hoy. Esto constituirá el año calendario de la reforma: nueve meses ininterrumpidos de reformas estructurales que van a rediseñar la arquitectura institucional de la Nueva Argentina.
Algunos dirán que 90 paquetes de reformas estructurales en un año es excesivo, dictatorial, o lo que fuere. Frente a esto, yo quiero señalar lo siguiente: nuestra ambición reformista no puede ser entendida como una intentona por acumular poder. No es, ni nunca será, un “vamos por todo”.
Porque precisamente la receta que necesita la Argentina para prosperar es la reducción del tamaño del Estado, lo cual significa una reducción del poder del político, sea quien sea el político. Lo dijimos siempre y toca repetirlo ahora: no le pedimos el voto a la gente para que nos dé el poder a nosotros, sino para devolverle el poder a ellos. Es momento de convertirnos en una nación madura.
Quiero ahora leer algunas palabras que me ha enviado, en el día de ayer, otro de los más grandes economistas del planeta, el profesor Jesús Huerta de Soto:
“Hay momentos en la historia en los que una Nación debe elegir su futuro. Nos han dicho que el Estado es nuestro protector, que el burócrata es nuestro salvador y que el político sabe más que el hombre libre; que debemos obedecer, que debemos depender. Pero la verdad es otra: el mundo solo tiene dos tipos de personas. Los que viven de lo que otros producen, es decir, los parásitos —o sea, ustedes—, y los que producen todo lo que hace posible la vida moderna. Mientras ustedes redactan regulaciones, nosotros creamos riqueza; mientras ustedes prometen igualdad, nosotros generamos prosperidad; mientras ustedes reparten pobreza, nosotros multiplicamos la abundancia.”
La verdadera batalla de nuestro tiempo es cultural, filosófica y moral. Es elegir el sistema que sacó de la pobreza a millones. Es para dejar de ser una Nación inmadura, que dilapida el futuro para repartir beneficios en el presente; y convertirnos en una nación madura, que planifica las reglas de juego para que haya presente y futuro; y para que cada ciudadano pueda elegir libremente su propio destino. No que se lo quiera determinar un burócrata ignorante, fatalmente arrogante. Gobernar con responsabilidad es gobernar para los argentinos de hoy, pero también gobernar para los argentinos de mañana.
Es momento de crear la arquitectura institucional y jurídica para los próximos 50 años, estas nuevas reglas de juego que dejarán en el pasado, de una vez y para siempre, el proceso olvidable que ha sido nuestro último siglo de historia. Nuestro país está saliendo de la adolescencia e ingresando a la mayoría de edad, y por eso consagramos este año como el Año de la Grandeza Argentina.
Ésta es la propuesta para este Congreso: legislar a la altura de la grandeza argentina. Nosotros haremos nuestra parte y ustedes deberán hacer la suya. Como dice nuestro queridísimo Ministro de Economía, “hay momentos en la historia, en los que la historia cambia”. Éste es ese momento. Nosotros, los que estamos aquí sentados, hoy somos protagonistas de este momento.
Los invito a pensar en sus nombres grabados en piedra, como aquella generación que cambió el destino de nuestra patria. Con estas palabras, doy por inaugurado el período de sesiones ordinarias número 144 del Honorable Congreso de la Nación.
Muchas gracias a todos. Que Dios bendiga a los argentinos, que la fuerza del cielo nos acompañe y ¡viva la libertad, carajo! ¡Viva la libertad, carajo! ¡Viva la libertad, carajo! Hagamos grande a la Argentina nuevamente. Muchas gracias.
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