POLITICA
Círculo rojo: pronóstico reservado en el triángulo de hierro, guerra de guerrillas K y Macri frustrado

Karina Milei reimplantó este viernes el plan original que se había trazado allá por mayo, cuando hizo circular que Manuel Adorni, que repitió hasta el hartazgo que asumiría su banca en la Legislatura a partir del 10 de diciembre, reemplazaría a Guillermo Francos en la Jefatura de Gabinete.
El ex funcionario, un profesional respetado y valorado por el sistema político por su aporte a la racionalidad en un contexto de a ratos irracional, se había cansado de los desplantes, y la interna descarnada en el corazón del poder que se lo llevó puesto: en su carta de renuncia, publicada el viernes a las 21.11, se refirió a los “persistentes trascendidos sobre modificaciones en el gabinete nacional” que coparon la escena pública durante toda la semana, y destiñeron el contundente triunfo electoral de Javier Milei que provocó una euforia en los mercados y un replanteo de la estrategia de los gobernadores, que el jueves acudieron en masa a Casa Rosada, con excepción de los cuatro más identificados con el kirchnerismo, excluidos del convite, a ofrecerle al Presidente una nueva oportunidad de cara al segundo tramo del mandato.
Hasta ayer a la tarde, la designación de Adorni, que inauguró la temporada de candidatos testimoniales de La Libertad Avanza, no había alcanzado aún a contener la interna, a la espera de que se decida el “rol central” -como anticipó la semana previa a las elecciones- de Santiago Caputo en el Gabinete, que terminaría por definir el nuevo reparto de poder en el triángulo de hierro. Ayer, las negociaciones seguían trabadas. Por los movimientos de la noche del viernes, la secretaria general de la Presidencia parece haber quedado más empoderada que antes. “Pronóstico reservado”, respondían este sábado cerca del asesor, que negociaba, según las fuentes, la magnitud de la estructura que podría absorber como posible reemplazo de Lisandro Catalán, protegido de Francos, que el viernes se despidió vía redes del Ministerio del Interior.
Caputo negociaba, mano a mano con los hermanos Milei, la opción de una super estructura, con la potencial inclusión de Transporte, un homenaje tardío a Florencio Randazzo, y otras áreas bajo la órbita de Economía administradas por Luis Caputo, “Toto”, pero con una interesante presencia de Francisco Caputo, uno de los hermanos del consultor estrella de Milei. Durante toda la semana, buena parte de la gestión quedó en stand-by: “Por las dudas, nadie quiere firmar nada”, corroboró un funcionario. Los Caputo parecen haber cerrado filas. Es más: el fin de semana de las elecciones, le adjudicaron al ministro de Economía una gestión efectiva en la tarde del sábado, cuando, según trascendió, habría tenido que intermediar en la cúpula del poder para apaciguar los ánimos y que las negociaciones en torno al nuevo Gabinete no contaminaran los festejos del día siguiente.

“No saben por lo que estoy pasando”, le transmitió Karina Milei a sus colaboradores. La hermanísima se hartó de las operaciones, se las endilga directamente a Caputo y a sus asesores, pero es consciente que su hermano, y el Gobierno, necesitan del estratega, de sus relaciones y su expertise. Hace dos sábados, recibió junto al Presidente al consultor en Olivos, una reunión de tres que terminó de la peor manera. Caputo llegó a la quinta presidencial con una serie de nombres y sugerencias en torno al nuevo gabinete. Las conversaciones se sucedieron durante la semana. Los trascendidos se volvieron insoportables. Por momentos, delirantes. “No hay que tomarse solemnemente a la Argentina como si fuera algo serio. Los intentos por analizar a este gobierno desde el sentido común suelen fallar”, arriesgó ayer un operador libertario.
“Una profunda desilusión”. “Habrá que ver cómo reacciona Milei: si con el resultado del 7 de septiembre o con el del último domingo”, se preguntó en las primeras horas del triunfo libertario un veterano analista que sigue atentamente los acontecimientos. La convocatoria del jueves, una foto de gobernabilidad que se ofrendó a los mercados y a la administración de Donald Trump, que ordenó la construcción de acuerdos políticos, y los movimientos en el Gabinete del viernes no parecen ofrecer todavía señales concretas. En especial porque 24 horas después de ese encuentro, en el que el presidente sentó a Francos a su lado, terminó por sellar la salida del ministro coordinador, uno de los principales interlocutores con las provincias y la oposición aliada.
Mauricio Macri se enteró de que Francos dejaba el gobierno en plena cena en Olivos: un rato antes de la publicación con la carta de renuncia y el comunicado oficial, Milei y su hermana le contaron al ex presidente las novedades, que recibió con preocupación. Le dijo, según trascendió, que necesitaba para ese lugar a una persona de gestión. “Un ministro coordinador en serio”, observaron cerca del jefe del PRO. Ayer por la tarde, el ex jefe de Estado eligió hacer públicas sus críticas privadas: en redes, criticó la designación de Adorni -“Se suma la falta de resolución de las conocidas disputas internas del gobierno”, abundó-, se lamentó por la salida de Francos, se refirió al “apoyo inédito de Estados Unidos” y subrayó que no pedirá “nada a título personal”. Mencionó, sin embargo, a Horacio Marín, de YPF, para ocupar el lugar de Adorni.

Colaboradores de Macri explicaron ayer que, la cena del viernes, tal vez haya sido la última de una serie de reuniones a todas luces infructuosas, según su conclusión. “No sabemos qué tiene que pasar para que Mauricio vuelva a respaldar a Milei”, sentenció un asesor. A la salida de Olivos, el jefe del PRO habló con un par de colaboradores a los que les transmitió “una profunda desilusión”. Peor aún: a uno de ellos le aseguró que se fue de la quinta presidencial con “la sensación de que no han aprendido la lección”. Al final del día, el jefe del PRO al menos tuvo una alegría. El triunfo del Newman por el torneo de rugby.
¿Qué lección debería haber aprendido el Gobierno después de un respaldo electoral tan contundente? El ex presidente está convencido de que, más allá de ese respaldo, la gestión de gobierno acumula serias falencias en áreas clave. Es un diagnóstico que le acercó no solo a los hermanos Milei, si no también a otros funcionarios, como el ministro de Economía, con el que suele pasarse mensajes a través de un amigo en común, Alejandro Macfarlane, con un pie en la energía pero con diversos negocios. A propósito: en el sector es vox populi la compra y puesta a punto de un barco con capacidad para navegar por aguas heladas, al parecer imponente, de un hombre de negocios de primera línea.

Ese diagnóstico era parte de las conversaciones que Macri mantenía con Francos, que había empezado además a intercambiar opiniones en el último mes y medio con dirigentes muy cercanos al expresidente. El ex jefe de Gabinete había intentado intervenir incluso en el proceso de licitación de la hidrovía, que fue motivo de controversias y acusaciones entre la cúpula macrista y el Gobierno, en particular el ala vinculada con los hermanos Caputo, Santiago y Francisco. Macri llegó a hacerle alguna mención a un empresario de la nuevas generaciones que tiene fuertes intereses en el gobierno y, en especial, en ese negocio. La charla, breve, tuvo lugar en Cumelén, en Villa La Angostura, el selecto barrio privado que se prepara para una temporada explosiva.
En los últimos tiempos, el jefe del PRO intercambió mensajes con Karina Milei, pero nunca pudieron superar la desconfianza. Macri llegó además a la cena de Olivos después de resaltar, en una charla pública, que el PRO se preparaba para presentar un candidato en el 2027. Esa declaración no cayó nada bien, a pesar de que el presidente la relativizó en la muy interesante entrevista que le concedió a Pablo Rossi en A24. ¿Será cierto que en el PRO empezaron a pensar en Marcos Galperín, nuevo vecino del ex presidente en Cumelén? Hay quienes impulsan, en simultáneo, a Jorge Brito, que se despide de la presidencia de River y se reconcilió hace años con Macri tras la durísima pelea que tuvo con su padre. Ayer, las elecciones del club de Núñez exhibieron una postal transversal detrás de la postulación de Stefano Di Carlo. La lista oficial, que se imponía anoche con comodidad, aglutinó kirchneristas, dirigentes del PRO, del gobierno y de todos los espacios y sectores.
Federalismo y rupturas. Ayer, en su primera entrevista tras ser elevado a la Jefatura de Gabinete, Adorni aseveró que la nueva etapa de gobierno tendrá un carácter bien federal, en busca de la construcción de consensos con los gobernadores.
Los veinte mandatarios que el jueves llegaron a Casa Rosada se llevaron, en principio, una buena sensación: un Milei llamativamente “humilde”. “Vamos a ver cuánto dura”, dijeron en estas horas desde una provincia aliada. El jueves, después de la cumbre en Casa Rosada, un grupo de los mandatarios de Provincias Unidas improvisó un encuentro en la casa de la provincia de Santa Fe, a dos cuadras de Balcarce 50. El anfitrión, Maximiliano Pullaro, recibió a Gustavo Valdés, Martín Llaryora y Carlos Sadir. También a Sebastián García de Luca, uno de los armadores. Antes de las elección, ese bloque fantaseaba con sumar a otros mandatarios, como Rogelio Frigerio, de Entre Ríos. El contundente triunfo libertario parece haber modificado por ahora los planes. El objetivo pasó entonces a tratar de consolidar una bancada propia, de unos veinte legisladores en Diputados, para negociar el quórum con la Casa Rosada.

Es que Milei se aseguró este viernes el tercio propio en Diputados cuando los cinco legisladores que responden a Patricia Bullrich oficializaron la ruptura con el bloque del PRO, una rebelión encabezada por Damián Arabia. Desde el 10 de diciembre se sumarán también a La Libertad Avanza los electos María Luisa Estevarena y Carlos Almena. Una verdadera afrenta a Macri, y a Cristian Ritondo, el jefe del bloque, cuyas acciones para quedarse con la presidencia de la Cámara baja -una maniobra que desde el entorno de Martín Menem le adjudicaron en los últimos meses a Santiago Caputo- parecen haberse derrumbado.
La familia Menem se siente empoderada por el resultado electoral. El presidente de la Cámara baja fue corroborado en la semana por Milei, y se prepara para ser ratificado en la sesión preparatoria de los primeros días de diciembre. Colaboradores de la familia no descartaban, por caso, que Eduardo Menem, “Lule”, pueda tener también otro rol. Por lo pronto, el presidente de Diputados esperaba con ansias la resolución en torno al Ministerio del Interior. La designación de Caputo en ese lugar puede ser un dolor de cabeza para Menem: el consultor tiene relación directa con decenas de diputados y senadores, y ha tenido algunos éxitos en la praxis parlamentaria.
La interna entre ambos sectores es de un salvajismo despiadado. Los hermanos Milei conocen a la perfección esa disputa, pero el presidente no ha podido, o no ha querido, zanjar aún esa puja. Las acusaciones recrudecieron en la última semana, aún con un triunfo tan arrollador como el del pasado domingo. La semana previa estuvo plagada de operaciones y trascendidos. También de violencia: ahora se supo que las trompadas durante el cierre de campaña en el lobby del hotel Ros Tower de Rosario, tal como se publicó en esta sección el domingo, provocaron la intervención de personal de Casa Militar, que se llevó del lugar a un reconocido tuitero vinculado a Las Fuerzas del Cielo. Hubo un pedido de oficio del video de esa secuencia que fue tramitado por una fiscal de esa ciudad.
Se agitaron, de hecho, supuestos estudios de opinión pública de la consultora en la que trabajó Caputo que aventuraba resultados muy diferentes a los que al final se dieron. En Neuquén y Córdoba, por ejemplo. Cuentan que Karina Milei tomó nota de esos mensajes. Y que sacó pecho el domingo por la noche, cuando se anotó, junto a los Menem, el triunfo con candidatos ignotos y una estrategia propia, carente de alianzas. Desde ese sector aseguran ahora que quieren trabajar para el 2027 en las cuatro provincias que no fueron invitadas a la reunión del jueves en Casa Rosada: La Rioja, Buenos Aires, Tierra del Fuego y Formosa. En este último caso, en cabeza de Atilio Basualdo, el intendente de Las Lomitas -un pueblo caro al sentimiento de la familia Menem-, que conocen íntimamente a Gildo Insfrán.

Se esperan, sin embargo, más movimientos en el Congreso. Fue parte del menú que compartió un grupo de legisladores ecuménicos que el lunes a primera hora de la tarde partió a Roma en el vuelo 0681 de ITA Airways. Encabezados por Francisco Quintana, presidente de la FURP, integraron la comitiva Maximiliano Abad (UCR), Nicolás Massot (EF), Fernanda Ávila (UP), Florencia De Sensi (PRO), Álvaro González (PRO), Karina Banfi (UCR), Bruno Olivera (LLA) y Juan Carlos Romero (PJ). Visitaron al Papa, se entrevistaron con el embajador Marcelo Giusto -les confirmó que se jubila en los próximos meses- previo a volar a la capital de Armenia. Dormían en ese país cuando se oficializó la renuncia de Francos.
Ahora resta saber, por caso, el futuro de otros legisladores que podrían acompañar a Adorni en la lista de testimoniales. Diego Santilli es uno de ellos: el diputado espera señales del gabinete. También Silvia Lospennato, que fue electa para ocupar una banca en la Legislatura porteña después de una campaña feroz por parte del gobierno. Hay altas chances de que la diputada conserve su lugar en el Congreso -le quedan dos años- y se pliegue a un bloque de macristas duros. Un incentivo, de confirmarse, para Daniel Angelici, “El Tano”, que espera un gesto para su candidata, Lucía Braccia, que quedó afuera de la Legislatura. La permanencia de Lospennato en la Cámara baja obturaría, además, el ingreso de Lorena Petrovich, su potencial reemplazo, que responde a la ministra de Seguridad.
Bullrich está entusiasmada con la nueva etapa. La fenomenal victoria en la capital, que recordó los mejores tiempos del PRO, en torno a los 50 puntos, la posicionaron de manera directa a su próximo objetivo: la Jefatura de gobierno. Un pésimo resultado para los Macri, Jorge y Mauricio, cuya relación sigue siendo muy mala. La ministra tiene, de todos modos, un plan más cercano: trabaja para quedarse con la jefatura del bloque de LLA en el Senado. En la Cámara alta dicen además que hay tratativas para volver a acercar a Francisco Paoltroni.

Acuerdos y desacuerdos. La salida del senador formoseño estuvo signada en su momento por desmanejos desde Casa Rosada y se terminó de concretar cuando el gobierno envió los pliegos para los jueces de la Corte Suprema.
La discusión en torno a la Corte volvió a tomar forma: Cristina Kirchner parece estar dispuesta a negociar con el Ejecutivo una ampliación del máximo tribunal. Cerca de la ex presidenta confirmaron que debería empezar próximamente una negociación con el resultado puesto y la nueva conformación del Parlamento que podría incluir, en un paquete mucho más grande, al procurador y el nombramiento de las más de 300 vacantes en la Justicia federal, frenadas desde hace años. Los últimos nombramientos se efectivizaron a inicios del 2023, durante la gestión de Juan Martín Mena. La Corte amontonó una cantidad considerable de reclamos del sistema políticos. De todo tipo. Algunos llegaron al máximo tribunal, otros quedaron en la puerta. Por ejemplo, un gobernador del norte preguntó hace poco de manera informal que opinaban los cortesanos de la posibilidad de reformar la Constitución para buscar otro mandato. Le dijeron que ni lo intente.
El nombramiento del Procurador es un tema igual o más sensible que la Corte. “Con el sistema acusatorio, vale más que el presidente”, determinó un dirigente K. Hay quienes incluso dan cuenta de que es necesaria una reforma de la ley del Ministerio Público, para acotar el mandato vitalicio de ese cargo.
En el paquete de nombramientos adeudados se menciona en paralelo a la Auditoría General, que funciona desde hace meses solo con su presidente, Juan Manuel Olmos. En el Congreso explicaron que, desde el lado de Diputados, LLA y el peronismo ya se aseguraron su lugar. Resta saber a quién le corresponde el tercer sillón. Hubo intentos por parte de Emilio Monzó.

El paquete de negociaciones pendientes en el Congreso tiene su propia versión en la provincia de Buenos Aires, donde se libra una verdadera guerra de guerrillas entre la expresidenta y La Cámpora y Axel Kicillof. “Axel no se da cuenta de que el problema no es la presidencia, si no que podemos perder la Provincia en el 2027″, reflexionó en privado Cristina Kirchner en estos días frente a un dirigente que la visitó en San José 1111.
La jefa del PJ volvió a su fase epistolar: el viernes le achacó otra vez al gobernador el desdoblamiento y la derrota en territorio bonaerense del pasado domingo. Kicillof está harto de esa objeciones, pero más desencantados están los intendentes del MDF, que ese mismo viernes solicitaron más muestras de autonomía y pidieron que emplace a los legisladores de La Cámpora a que voten en las próximas semanas el Presupuesto y el endeudamiento solicitado por el gobierno provincial. Esa negociación será trascendental para dilucidar hasta dónde está dispuesto el cristinismo a tensar con Kicillof. Hay intendentes que propician una retirada de los funcionarios de La Cámpora del gabinete. “Nosotros estamos acá trabajando, y no tenemos ninguna orden de irnos”, dijo el viernes por la tarde uno de ellos.
La Legislatura bonaerense espera, en simultáneo, por sus propias negociaciones judiciales: hay cuatro vacantes en la Corte provincial que esperan para ser ocupadas. Las tratativas volverían a iniciarse en la semana, pero la disputa interna trastocó los planes. “No es una buena semana”, explicó un operador.
Cristina Kirchner medita en su departamento los próximos pasos. Sabe que sin el peronismo no se puede, pero que con el peronismo solo tampoco alcanza. Las elecciones en las que intervino directamente no tuvieron los resultados esperados: La apuesta por Juan Manuel Urtubey en Salta o las derrotas en Santa Fe y Chaco. En Tierra del Fuego, la interna peronista posibilitó por ejemplo que La Libertad Avanza se quedara con los dos senadores. “Se le arrebató al peronismo provincial la posibilidad de mostrarse en contra de todas las políticas que causan daño en la industria fueguina”, resaltó un referente camporista de la isla.

También en Entre Ríos: la lista de Carolina Gaillard, abanderada de CFK en el juicio político contra la Corte durante el gobierno del Frente de Todos, tuvo una muy mala performance. El cristinismo no pudo renovar los dos diputados y el senador, que se los llevaron la lista conformada por Adán Bahl y Guillermo Michel.
Las ocho provincias que renovaron el Senado exhibieron un denominador común: la implementación de la Boleta Única de Papel propició en su debut el voto en blanco en la categoría de diputados en esos distritos. Es decir, los electores que eligieron senadores optaron, en una buena proporción, por el voto en blanco en la otra categoría. Un incentivo, otro más, para que los gobernadores desdoblen las elecciones en el 2027. Solo hay que imaginar el resultado dispar de un calendario unificado y una boleta con media docena de categorías.
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POLITICA
La fecha clave que podría redefinir el equilibrio de poder en el Gabinete y el nuevo funcionario eyectado de la gestión

La dinámica política del Gobierno parece haber encontrado una suerte de estabilidad. Todo indica que no será definitiva, pero durará varios meses debido a que el corto plazo estará atravesado por las discusiones alrededor del Congreso. Es que no hay proyecto particular de ningún funcionario que pueda quedar por arriba de la principal tarea que les otorgó Javier Milei: la aprobación de iniciativas como el Presupuesto 2026, la Ley de Inocencia Fiscal, la Ley de Glaciares y las reformas laboral y tributaria.
Por estos meses nadie va a querer sacar los pies del plato. “Todo el Gobierno va a tener que trabajar junto para poder sacar los proyectos ambiciosos que estamos proponiendo”, dice una importante figura de uno de los sectores de la Casa Rosada. Las internas en el círculo libertario no mermaron: siguen habiendo resquemores entre importantes figuras del Ejecutivo, pero todos tienen incentivos para que no se plasmen en la agenda pública ya que quedarían en evidencia. “Mejor aplazar el conflicto para más adelante”, se sincera un dirigente libertario.
¿Cuánto es “más adelante”, específicamente? La lectura de que las sesiones extraordinarias del Congreso son una suerte de pax provisoria no es casual. Más de un importante integrante del Gobierno afirma que se producirá una suerte de nuevo reordenamiento interno después de que se terminen de discutir las reformas más relevantes para el oficialismo.
“Nadie quiere mover el avispero ahora y no ayudaría en nada eso. Pero hay asuntos pendientes que se van a resolver después de marzo. Mientras siga todo así, va a ser una olla a presión”, afirmó a Infobae una fuente inobjetable.
Micromovimientos internos
Es por eso que la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, solicitó a varios integrantes del Gabinete que no den un paso al costado después de las elecciones de octubre. No había que adelantar definiciones sobre la dinámica de poder en esos ministerios u organismos.

A pesar de que el mismo Mariano Cúneo Libarona le confesó a este medio que iba a renunciar después de los comicios, fueron los hermanos Milei quienes le pidieron que se quedara hasta el primer trimestre del año próximo como una suerte de favor. Quien oficiaba como ministro en los hechos era el secretario de Justicia, Sebastián Amerio; el alter ego judicial de Santiago Caputo.
El karinismo avisa en privado que quiere definir por su cuenta el próximo organigrama de esa cartera ministerial.
Pese a que Milei dijo en el discurso de Apertura de Sesiones Ordinarias de este año que iba hacer nombramientos, el mayor pasivo que tiene la gestión libertaria en esa materia ha sido la falta de designación de jueces: solo cuatro en los últimos dos años, de los cuales dos fueron los fallidos pliegos de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla a la Corte Suprema de Justicia. Si se cuenta el máximo tribunal, los juzgados y las defensorías, las vacantes llegan al 37%. Ese número seguirá incrementándose con el tiempo. En el Gobierno se justifican diciendo que la situación judicial de Cristina Kirchner y el año electoral fueron determinantes para aplazar todas estas tratativas.
Hay una amplísima especulación política desde sectores del oficialismo y opositores sobre los lugares clave de la Justicia. No son solamente las sillas de la Corte. El Código Procesal Penal Federal que impulsó el Gobierno empodera a los fiscales en el desarrollo de las causas y, consecuentemente, se hace más importante la figura del Procurador General, el encargado de regular la actividad de todos ellos. Así, se configura como uno de los lugares de mayor poder de todo el Estado Nacional.
Hay otras vacantes de extremísima sensibilidad política como el Juzgado Federal 4 de Rosario, que tiene jurisdicción sobre puertos clave de la Hidrovía. Nota al margen: el Gobierno sigue con la intención de lanzar la licitación internacional sobre la Vía Navegable Troncal (VNT) antes de fin de año.
De vuelta en la Justicia, en el entorno de la hermana presidencial empoderan al apoderado nacional de La Libertad Avanza, Santiago Viola. Aun así, no consideran que el diálogo con la Justicia tenga que gestarse alrededor de una, dos o una serie de figuras específicas. Creen que debe descentralizarse. ¿Será verdad que hubo contactos subterráneos con la Corte Suprema de parte de dos altísimos ministros del Gobierno?
Son movimientos imperceptibles en el corto plazo, pero que podrían notarse más hacia adelante. ¿Qué puede acontecer en el plano de la Secretaría de Inteligencia del Estado, la SIDE? Hay versiones calificadas que hablan de que el actual titular, Sergio Neiffert, podría irse en las próximas semanas, pero de que también hay un operativo para tratar de convencerlo a que se quede por unos meses más. Son movimientos que casualmente se replican a los que se hicieron con Justicia.
Cambios clave en la Jefatura de Gabinete
Por estos días se trasparentarán cambios en el organigrama y en el plano de los funcionarios.
En particular, se espera que esta semana se publique la actualización del Decreto 50/2019 para poder determinar la estructura organizacional que tendrá la Jefatura de Gabinete de Manuel Adorni. “No tener determinadas las funciones y las secretarías hacía empantanar todo el trabajo”, alega una fuente de esa cartera.
Como adelantó oportunamente Infobae, ahí se ratificará que Aimé “Meme” Vázquez será su jefa de Gabinete interna. La consultora venía siendo la representante de Adorni en las reuniones más importantes con otras áreas de la Casa Rosada, más específicamente en todas las cuestiones atinentes a la comunicación.
Los cambios en la Jefatura van a ser más importantes de lo que se pensaba. Hacia el fin de la semana, Adorni decidió echar al vicejefe de Gabinete, José “Cochi” Rolandi, y a todo el equipo que estaba debajo suyo.

El cambio no es menor. Al asumir, Francos decidió dividir la Jefatura de Gabinete en dos partes: la Vicejefatura de Gabinete del Interior (comandada por Lisandro Catalán) y la Ejecutiva (a cargo de Rolandi). Esta última era toda la herencia de funcionarios técnicos que había nombrado su sucesor, Nicolás Posse. Todo ese grupo logró subsistir a pesar de los vaivenes de la gestión.
El jefe de Gabinete deberá nombrar un cargo con relativa rapidez. Al menos dos integrantes de la mesa chica de Milei le comentaron a Infobae que era una área útil para operar administrativamente la relación entre el Ejecutivo y el Congreso, y que se los requería más que nada en época de discusión de reformas clave. “Eso es verdad, pero a la vez es relativo. Lo cierto es que nadie cumplía esa función y terminó quedando él como el único referente del Ejecutivo”, justificaron desde Casa Rosada. Apuntan a que estas gestiones puedan descentralizarse en diferentes integrantes del Gobierno.
Además de Rolandi, quedarán vacantes las tres secretarías que tenía debajo: la de Coordinación Legal, la Ejecutiva y la de Relaciones Parlamentarias. Sobre esa cartera dependían dos organismos (la Agencia de Acceso a la Información Pública y la Agencia de Administración de Bienes del Estado) y una empresa (Corporación Puerto Madero S.A.).
Eso no es todo. Rolandi era uno de los dos directores titulares en representación del Poder Ejecutivo en el directorio de YPF (la otra silla pertenece a Lisandro Catalán, que entró ahí luego de que lo eyectaran a Guillermo Francos). Adorni no lo mantendrá allí y tiene definido dárselo a otra persona. Todavía permanece en secreto quién será.
Quien quedará ratificado en su función es el caputista Darío Genua, que es el secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología. Marcan que la sintonía con Adorni es “muy buena” y que lo valora en su función en una de las carteras que más organismos, ramificaciones e influencia tiene en toda la administración pública.
La dinámica interna que hay en el Gabinete
El jefe de Gabinete se siente empoderado desde que asumió en su función. Tiene planes para sugerir cambios para mejorar el funcionamiento en otras áreas que no son las suyas. El miércoles pasado realizó la primera reunión de Gabinete convocada por su parte. Aunque fue anunciado de esa manera, el Presidente resolvió asistir al encuentro como una suerte de primer espaldarazo.
Eso generó una ligera confusión en algunos miembros que asistieron ese día.
– ¿Cómo fue la primera reunión de Gabinete a cargo de Adorni?-, consultó Infobae a una figura que estuvo presente.
– No fue la primera, ya estuvo en otras antes. Pero si Manuel dice que la encabezó, está bien-, respondió uno de ellos con cierta resignación.
Varios miembros del Gabinete no quieren contradecir la palabra del ministro coordinador. O al menos que no parezca como un desafío a su autoridad luego de haber sido empoderado por la hermana presidencial. Pese a que semanas atrás trascendió que tendrá un rol de control más celoso sobre la marcha de la gestión. La palabra que se utilizó fue “auditoría”. Un ministro le confesó a Infobae que no le cayó bien esa palabra. De cualquier manera, no perciben que esa nueva dinámica acarree algún peligro para ningún ministerio.
“Todos más o menos interpretamos que se quiso reordenar la narrativa de cómo va a ser la gestión de Manuel. Guillermo quiso la Jefatura para hacer política. Manuel vino para traer más gestión y coordinarla. Nadie piensa que pueda llegar a poner ningún tipo de trabas a nadie”, esgrimieron desde un sector del Gobierno.
Lo que sí se percibe es que se eliminaron ciertas duplicidades de tareas que estaban presentes antes de las elecciones. El actual diseño de poder tiene a Karina Milei como principal controller de las gestiones administrativas y políticas con Adorni en el Gabinete, Martín Menem en la Cámara de Diputados, Patricia Bullrich en el Senado y con Diego Santilli en el diálogo fino con los gobernadores.

Santiago Caputo se convenció más que nunca de que un cargo formal desnaturalizaría su rol de asesor plenipotenciario. En rigor, considera que la vigencia en el lugar en el que está depende de la relación con el Presidente y que la firma le habría configurado una suerte de limitación en sus actividades.
En la actualidad, el asesor integra tanto la mesa política del Presidente como otras instancias de coordinación política. Una de ellas es la mesa chica que está terminando de diseñar los aspectos finos de la reforma laboral. Esta la integran también los ministros Luis Caputo (Economía) y Federico Sturzenegger (Desregulación); los secretarios María Ibarzábal (Legal y Técnica), Carlos Guberman (Hacienda) y Julio Cordero (Trabajo) y el director ejecutivo de ARCA, Juan Pazo.
“Santiago solo toma decisiones más políticas con el Presidente. Está conforme con su rol. Su vínculo con Javier sigue firme como nunca”, afirman en su entorno, desde donde se jactan que quienes lo desafiaron ante el Presidente -como Guillermo Francos o Gerardo Werthein- ya no están en la función pública. En ese sector consideran que habrá más estabilidad interna de la que se suele sugerir.
Todas las críticas que puedan existir sobre ese sector se realizan en privado sin pretenciones de que emerjan masivamente en los medios. El armado partidario que administra Eduardo “Lule” Menem acordó con el presidente bonaerense de La Libertad Avanza, Sebastián Pareja, quitarle la jefatura de bloque en la Legislatura bonaerense a Agustín Romo, integrante de Las Fuerzas del Cielo. No le quieren dar ni un cargo como Vicepresidente Segundo ni en alguna comisión de peso, pero buscan persuadirlo para que no salga eyectado.
Los altísimos referentes que tiene la conducción de La Libertad Avanza no están dispuestos a hacer tábula rasa con los caputistas. “Nos van a tener que chupar las medias para que eso suceda. Y como no va a pasar, va a seguir todo igual de mal”, comentó a Infobae una fuente inobjetable.
Son declaraciones por lo bajo que no van a tener correlato en la realidad mientras la atención del Gobierno esté en la aprobación de las reformas. Luego se comprobará si ocurre un cambio de dinámica o si continuará el mismo equilibrio que rige ahora.
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POLITICA
Karina Milei en Mar del Plata: más de 700 dirigentes, tregua con Las Fuerzas del Cielo y énfasis en la línea partidaria

El mundo libertario bonaerense se trasladó a Mar del Plata, para el congreso que montó allá la secretaria general y presidenta partidaria, Karina Milei, a través de sus principales laderos políticos: los primos Martín y “Lule” Menem, y el armador Sebastián Pareja.
Empoderada y con un perfil más alto que en los albores de la gestión libertaria, la hermana presidencial llegó a la ciudad balnearia acompañada por Martín Menem este mismo domingo.
El evento está planeado para la dirigencia bonaerense -desde diputados nacionales hasta consejeros escolares- y forma parte de una etapa de “maduración” partidaria que quieren encarar en La Libertad Avanza (LLA) en este segundo tramo de administración de Javier Milei, tras el triunfo electoral que lograron en las elecciones del 26 de octubre, con presencia de la marca oficialista en todas las provincias.
Más de 700 dirigentes violetas tendrán ocho horas de talleres instructivos en Mar del Plata, que comenzaron a las 9 y se extenderán hasta las 17, con un break para almorzar. Habrá uno especial de técnica parlamentaria y “negociación”, que darán los primos Menem.
Los discursos finales estarán a cargo de Pareja, Martín Menem y Karina Milei. La idea de esas intervenciones será bajar la línea partidaria y las condiciones que deberán cumplir los dirigentes locales para respetar su pertenencia a LLA.
En un intento de mostrar que los ánimos están más calmos desde que pasaron las elecciones legislativas, serán de la partida integrantes de Las Fuerzas del Cielo, la extracción que tiene ancla en el estratega Santiago Caputo, que aloja a los más importantes propagandistas libertarios de X (como Daniel Parisini, alias Gordo Dan) y que tuvo múltiples fricciones con Pareja cuando fue el cierre de listas, sobre todo en la Provincia, para las legislativas del 26 de octubre. El armador de Karina Milei los invitó.
Como uno de los referentes más fuertes de ese espacio, desembarcará en Mar del Plata el diputado nacional Santiago Santurio. Esta semana, en parte de la tregua, también hubo una cena de los legisladores bonaerenses de la que participaron Agustín Romo y Nahuel Sotelo, otros dos referentes de Las Fuerzas del Cielo, con los parejistas.
En tanto, la dirigencia de Pro que se sumó a las listas violetas bonaerenses pegará el faltazo. Sí el intendente de General Pueyrredón, Guillermo Montenegro, que es amarillo pero ofició como uno de los principales promotores de un acuerdo con los Milei y encabezó la boleta libertaria en la quinta sección electoral, pasará a la hora del almuerzo por ser el anfitrión.
El encuentro se hace en el Hotel NH, en plena costanera, frente a la playa Bristol. Más allá de que la mayoría de los invitados arribó el domingo, hay dirigentes de LLA que llegaron a Mar del Plata ayer y se alojaron en el hotel “por cuenta propia”, aclararon fuentes del partido.
Una de ellas fue Karen Reichardt, número dos en la lista en la Provincia y ahora diputada nacional electa, quien mostró en una historia de Instagram desde la ventana de su habitación cómo rompían las olas del mar sobre la costa el sábado por la tarde.
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POLITICA
Mauricio Macri habló de “Franco”, el libro sobre su padre: del apogeo a la declinación, anécdotas y una dramática charla final

“Un día me levanté y dije: quiero contar la verdad de la historia de mi padre, sin ocultar nada, porque a partir de que me metí en política, el kirchnerismo y la izquierda lo estigmatizaron a mi padre, con toda la mala intencionalidad que pueda haber. Y crearon una fantasía de cómo surgió él”. Así inició Mauricio Macri desde sus oficinas de Olivos la charla con Infobae a propósito de la publicación del libro “Franco. Vida de mi padre. La historia de mi mayor maestro y mi gran antagonista”.
El libro recorre el vínculo afectivo, personal, íntimo y también público y político. Una relación atravesada por el afecto pero también por una rivalidad que, reconoció Macri, se precipitó a partir de la traumática experiencia del secuestro que sufrió en 1991.
En la entrevista, el ex presidente contó detalles -incluso algunos que no figuran en el libro, como sus charlas durante los largos baños de Franco-, pero sin referencias a la actualidad política. Fue una conversación sobre la biografía de su padre, que, en definitiva, expuso una época y también una reconciliación definitiva y póstuma.
“El libro refleja que él fue un permanente optimista, creador, un apasionado por sus proyectos, apasionado por el hacer. Todas cosas que, finalmente uno termina mamando, porque uno aprende no de lo que le dicen los padres, sino de lo que uno ve que hacen los padres. Y nada que ver con la política. Si hay algo que él nunca entendió fue la política”.
Durante la conversación, Mauricio Macri evocó escenas y anécdotas que marcaron la historia de uno de los empresarios más emblemáticos de la Argentina y el complejo vínculo entre padre e hijo. “Para mí, de chico siempre era mi ídolo, era la persona que yo admiraba. Bueno, él me empezó a llevar a los cinco años a las obras, con esa cosa del inmigrante que quiere adelantar el proceso para que su hijo se incorpore a su vida porque pierde todos los amigos de la infancia en Italia… Siempre me generó mucha admiración esa capacidad de imaginar, de crear, de unir personas, recursos económicos y crear cosas”.

La relación entre ambos –marcada por la admiración, el desencuentro y la rivalidad– es el eje de un retrato íntimo y universal. Macri reconoce: “Para él, su hijo primogénito era todo. Después empezó, con el correr del tiempo, a desarrollar… siempre, hasta el final, hubo una mitad de su cabeza que su vida pasaba por ver qué estaba haciendo yo. Él siempre se abocó muchísimo a transmitirme sus vivencias, a compartirlas”.
La entrevista completa con Mauricio Macri
—Primero hay que preguntar por qué la decisión de escribir este libro.
—No sé. Un día me levanté y dije: quiero contar la verdad de la historia de mi padre, sin ocultar nada, porque a partir de que me metí en política, el kirchnerismo y la izquierda lo estigmatizaron a mi padre, con toda la mala intencionalidad que pueda haber. Y crearon una fantasía de cómo surgió él y ese libro refleja que él fue un permanente optimista, creador, un apasionado por sus proyectos, apasionado por el hacer. Todas cosas que, bueno, finalmente uno termina mamando, ¿no? Porque uno aprende no de lo que le dicen los padres, sino de lo que uno ve que hacen los padres. Y nada que ver con la política. Si hay algo que él nunca entendió fue la política.
—¿Por qué dice usted que no la entendió?
—Porque no entendía. No, no, no podía, no podía entender qué significaba la política en Argentina. No es fácil entender la política en Argentina. Y él siempre iba a ayudar, como en aquella primera reunión con Alfonsín, que me llevó. Y Alfonsín le dice: “¿Qué quiere usted, Macri?”. Y él dijo: “Ayudarlo a que crezca el país”. Yo soy el productor de autos más grande de la Argentina. Tengo el 45% del mercado y el mercado es de 70 mil unidades. Si Argentina funciona, tiene que ser de un millón de unidades, con lo cual, aunque venda menos porcentaje, serían muchas más unidades. Lo mismo, tengo la segunda constructora más grande en la Argentina. Si el país crece, necesita más infraestructura, es un país que está casi virgen. No hay rutas buenas, no hay aeropuertos, no hay puertos. Entonces, yo necesito que el país crezca para que mi constructora tenga más trabajo. Y así le fue diciendo otras cosas que él hacía y Alfonsín sorprendido. Y ahí empezaba a tener una relación. Eso fue ya el segundo año del gobierno, tercero de Alfonsín, porque el radicalismo llegó con mucha prevención sobre el sector empresario.
—El libro habla mucho de todo el surgimiento, del crecimiento, de cómo arrancó Franco Macri. Me interesa el tema este de la creación de este partido del padre de Franco, del Partido Qualunquista.
—Sí, de mi abuelo. Qué loco la genética… yo también terminé creando un partido.
—¿Qué recuerdos tiene usted de eso y por qué lo revaloriza como una herencia?
—De mi abuelo muy poco, porque mi abuelo era una persona de pocas palabras y ya estaba grande para esa época. Grande, era sesenta y pico, tendría setenta y pico cuando mi padre… cuando él murió. Y solamente me acuerdo de ir los domingos o sábados a la casa a visitarlo, que vivía en Las Heras y Uriburu, un departamento con su segunda mujer. Él me enseñó a jugar al ajedrez, jugaba al ajedrez con él y él no hablaba, cuarenta minutos todo en silencio. Después me fui enterando de su vida y su historia. Esa es la foto de él. Que parece Frondizi, todo el mundo cree que es Frondizi, que también yo respeto mucho, pero no, es mi abuelo. Así que fue loco porque fue un partido muy exitoso para arrancar de cero, sacó como el 6% en esa primera elección y ahí él se vino a Argentina.
—¿Usted considera que hay ahí una herencia, un vínculo, un lazo?
—La genética, es la genética.

—¿Cuándo se dio cuenta usted de que Franco Macri era “Franco Macri”, en la dimensión que tuvo, de llegar a ser el primer empresario de la Argentina? ¿Cuándo se dio cuenta de que era un hombre importante?
—Para mí, de chico siempre era mi ídolo. Era la persona que yo admiraba. Bueno, él me empezó a llevar a los cinco años a las obras, con esa cosa del inmigrante que quiere adelantar el proceso para que su hijo se incorpore a su vida porque pierde todos los amigos de la infancia en Italia. Así que ahí me fui integrando siempre, además era el primogénito en una familia italiana. Y la verdad es que yo fui viendo todo, todo lo que él hacía. Y siempre me generó mucha admiración esa capacidad de imaginar, de crear, de unir personas, recursos económicos y crear cosas. Creo que, cuando él ya da el salto arriesgando todo para entrar a la industria automotriz —porque le hicieron poner de garantía a los italianos la casa y la quinta—. Mi madre cuando se enteró quería matarlo. “Estás loco. Veinte años de trabajo y vamos a volver a la calle si te sale mal esto. ¿Qué sabés vos de autos?”, le decía mi madre. Y cuando vi cómo enseguida entendió, se adaptó, empezó a ser presidente de ADEFA, la Asociación de Fabricantes de Automóviles… Donde él se ponía, generaba respeto. Porque un tipo, aparte de carismático, era serio, encaraba las cosas con seriedad. Ahí empecé a tomar dimensión de que lo que había hecho mi padre era increíble. Y tal vez más cuando lo empezó a destruir. Cuando él entró a conectarse con la parte autodestructiva de sí mismo, empecé a darme cuenta del tamaño de lo que había construido y lo que eso se resistía a esta serie de malas decisiones que empezó a tomar.
—En el principio del libro, en página 19, habla usted de su padre y de la tradición italiana y dice: “De alguna manera, yo era una de sus obras, acaso la más importante”.
—Y sin duda.
—Tengo subrayada esa frase. ¿Qué significa?
—Sí, porque era así. Para él, su hijo primogénito era todo. Después empezó, con el correr del tiempo, a desarrollar. Pero siempre, hasta el final, hubo una mitad de su cabeza que su vida pasaba por ver qué estaba haciendo yo. Él siempre se abocó muchísimo a transmitirme sus vivencias, compartirlas. Por eso me hacía acompañarlo a cosas que eran aburridísimas. Yo tenía diez años, decía: “Papá, yo quiero jugar a la pelota, no estar en París cerrando un consorcio para cotizar una supuesta privatización de subterráneos que no se llegó a hacer”. Entonces, me decía: “Algo vas a aprender, aguantátela”. Me tenía ahí cuatro horas. Me acuerdo también de otro momento de grandes conversaciones que duró mucho tiempo, era cuando él se bañaba. Él se bañaba durante muchos años en bañadera. Entonces, ahí yo me sentaba y hablábamos, ¿no? Hablábamos. Eso creo que no lo puse en el libro. No, esa parte no estaba. Me acordé ahora.
—¿De qué hablaban? ¿Qué le contaba él?
—De sus nuevos proyectos. Siempre estaba hablando de sus nuevos proyectos.
—En todo el libro no hay muchas referencias a diálogos afectuosos o conversaciones más de padre a hijo, sino como de un hombre que está hablando con alguien a quien forma o entrena como aprendiz o sucesor. ¿En qué notaba usted esos vínculos amorosos que tenía como padre?
—No, papá siempre fue muy afectuoso. Con todo el mundo.
—Habla mucho de la generosidad de él.
—Aparte de ser generoso, él era afectuoso. Era alguien a quien uno rápidamente se encariñaba. No, hago referencia a eso porque es como más un plano tal vez que no genere tanto interés porque es natural. Los padres damos todo a nuestros hijos esperando recibir algo de todo lo que dimos. Esa es la ley de la vida. El retorno siempre es mucho menor, pero es así. De generación en generación. Pero él siempre fue muy afectuoso, me acompañó, se ocupó de malcriarme en todo lo que podía, o sea, a la vez exigirme, ¿no? Porque él era dos cosas, te daba y te exigía.
—¿Qué virtudes tiene usted de Franco?
—Yo diría que la del hacer. El hacer es lo más importante. Él desde muy chico me transmitió que lo importante era hacer, no lo material. Lo material es una circunstancia. Él nunca ni coleccionó autos, ni relojes, ni nada. O sea, vivía bien, pero no era lo que a él lo motivaba. Y a mí me pasó lo mismo. A mí, rápidamente, yo me enganché con hacer cosas sin pensar en acumular cosas. Por algo me dediqué entre Boca y la política, son más de veinte años.
—¿Sí?
—Justamente, es todo lo contrario de acumular. Eso es dar. Pero la verdad es que en la vida dar es mucho más lindo y nutritivo que recibir. Él siempre me dijo que lo importante era crear. Él siempre, cuando se presentaba, te decía la cantidad de empleados que tenía y cuántos impuestos pagaba, no qué patrimonio tenía ni cuánto ganaba. De eso nunca hablaba.
—¿Y qué defectos tiene usted de Franco?
—Y tal vez el de haber asumido siempre demasiados riesgos. Menos que él, mucho menos que él.
—¿Menos que él?
—Sí, menos que él. Meterse en política fue tal vez más, pero en términos de inversiones y pasos a dar, siempre fui un poquito más racional que él y menos intuitivo que él. También eran otros tiempos. La Argentina de él, el mundo de él, todavía había más lugar para el voluntarismo. Ahora está todo mucho más acotado científicamente, de qué es lo que se puede y qué no. Tal vez fue lo que le pasó en la segunda parte de su vida. Seguía creyendo que él podía dar vuelta al mundo siempre y ya el mundo se puso un poco más complejo y ortodoxo.
—Hay un punto que es decisivo en todo el libro y en la vida de usted y en la vida de él, que es el tema del secuestro. Usted plantea que esa fue la bisagra en el vínculo entre ustedes. Cuénteme un poco de eso.
—Fue muy malo eso, porque primero fue mucho sufrimiento. Para él, obviamente para mí, pero no sé qué es peor. Yo creo que la debe pasar peor el que está afuera que el que está adentro. Por la impotencia, la desesperación. Y después fue muy malo porque levantó el perfil de la familia en forma exponencial. La familia, por supuesto, manejando la empresa más grande del país, tiene un complejo empresario, que era el más importante que había, en un microclima de lo económico, todo el mundo sabía quién era Franco Macri. Pero cuando pasó lo del secuestro, eso llegó a una escala. Porque ese secuestro tuvo un impacto muy particular. No sé qué pasó, pero la prensa…
—Era el hijo del empresario más importante de Argentina.
—Sí, eso le dio una atracción, porque ya había habido muchos secuestros antes. Y eso creo que descompaginó todo definitivamente, porque yo me transformé en un personaje público, sin ningún mérito, solamente por haber sido víctima de esta banda de excomisarios y represores. Y él también.
Ahí se transformó todo en una cosa muy expuesta, con más, más cercanía con la frivolidad y sus fiestas y todo este tema. Generó todo un cambio de perfil que fue negativo. Él perdió foco en lo que hacía y creo que desató mucho más una competencia entre padre e hijo, que ya venía manifestándose. Pero eso lo aceleró, eso lo aceleró.
—Le pido que se conecte un poco con la emotividad y con el tiempo ese, con el tiempo de la angustia suya padeciendo el secuestro, estando en las condiciones en las que usted tantas veces contó que pasó. Imaginarse a su padre del otro lado…
—No. Peor que imaginármelo: yo tenía un televisor chiquitito, blanco y negro, que la primera semana me sirvió un montón para distraerme y que pasen las horas, que no pasaban. En esa caja de madera de dos por dos. Pero en la segunda semana, cuando la prensa lo descubre e instalan todas las cámaras de televisión, yo lo veía a papá, que cada tanto salía a hablar. Esto era desgarrador porque yo lo veía cómo estaba. Siempre tuve un vínculo muy fuerte con él, muy fuerte. Entonces era verlo tratando de transmitir entereza, pero yo me daba cuenta de que estaba partido al medio. Sobre todo para alguien que ya en ese momento tenía tanto poder, de golpe toparse con la impotencia de no saber, de no poder, de estar en manos de gente que ni conocía.
—Y después de ese momento, ¿se acuerda usted de alguna charla, ya pasada la tormenta, donde pudieron hablar sobre lo que vivió cada uno? ¿Se acuerda usted de algo de eso?
—No. Los dos tuvimos la misma actitud de olvidar el tema. Yo me acuerdo que hice un reportaje con “Perfil” y no quise hablar más del tema. Dije: “Yo de este tema no hablo más”. Años, muchos años después.
—Pero con su padre tampoco.
—Con papá, tampoco. Como que los dos dijimos “qué duro fue”. Él me entregó una carpeta con todos los mensajes que había recibido de apoyo, de cariño, por si la quería ver. Un día la hojeé un poco y después dije: “Bueno, no, ya está. Ya esto pasó, me lo tengo que olvidar”. Y él también, él también. Después lo volvió a revivir con mi hermana.
—Con Florencia.
—Uf, otra vez…
—¿Y de eso de qué se acuerda usted?
—De eso me acuerdo que él ya estaba sordo, con lo cual era tragicómico ver las conversaciones con el secuestrador. Mi hermano le decía a Franco que debía decir que se callara porque papá no le entendía nada al tipo. Entonces, parece una conversación de locos. Ttragedia más tiempo, igual a humor. Ahora uno se puede reír. El secuestrador, no sé, yo no me acuerdo porque en alguna conversación estuve. El secuestrador le decía no sé qué cosa y papá le contestaba cualquier otra. Entonces, llegó un momento que mi hermano me dice: “Por favor, ¿lo podés sacar a papá de acá? Así yo puedo hablar con el tipo”, porque papá en esa cosa de querer siempre… Y ya estaba más grande y encima sordo, estaba muy mal de la audición, con lo cual no se escuchaba, no se entendía nada.

—Ahora puede reír, pero en ese momento debe haber sido terrible.
—Ahí fue donde tomé conciencia de lo que es estar afuera y tener una víctima adentro. Estábamos todos muy preocupados por lo de Florencia.
—Una de las cosas impactantes que revela el libro es que cuando tuvieron que juntar el rescate por usted, tuvieron que juntar billetes de distintas denominaciones que tenía una altura de un metro de alto por tres metros los billetes que tenían que juntar.
—Sí. Bueno, eran muchos millones de dólares y ocupan lugar. Así que… qué sé yo. Sí, hubo que juntarlos y guardarlos en un lugar a la espera de cuando ellos disponían el pago, porque cuando salió en la prensa, ellos suspendieron conversaciones por varios días. Pensando que papá los había traicionado. Y la verdad que hubo una filtración que nunca se llegó a saber bien…
—¿Nunca se supo?
—Sospechas, pero ciencia cierta no.
—Y ahí aparece Nicolás Caputo para hacer esa operación.
—Exactamente. Y Roberto Pascual, que era el chofer, que a veces era el chofer de papá y era chofer mío. Y los dos estuvieron esperando días hasta que tenían la orden de ir a pagar.
—A mí lo que más me llamó la atención de esa parte, de ese tramo, es la angustia entre que se hace efectivo el pago y el tiempo en que tienen que esperar que efectivamente cumplan la palabra.
—Claro, porque es el momento peor para la familia. Porque es el momento en el cual perdiste todo el poder. Ya diste lo que ellos querían y ahora dependés de ellos. Y ellos estuvieron 48 horas debatiendo si me mataban o no me mataban.
—¿Usted estuvo o fue testigo o escuchó algo de eso?
—No, no, no. Yo estaba en la caja. Me contaba el Mario que me cuidaba a mí.
—En el libro hay mucho claroscuros sobre Franco Macri. Usted cuenta muchas cosas, muchas virtudes, pero también muchos defectos y muchos errores. Uno de esos, de los más graves que usted menciona, es el tema del Correo, en su etapa final. El kirchnerismo lo menciona para criticarlo. Y usted dijo que en el libro que fue el primero que dijo: “No es una buena idea”.
—Él me llama, yo ya estaba en Boca, me había retirado de la empresa, pero él me invita un día a la reunión para escuchar una opinión y di mi opinión y terminó todo como el traste, porque se enojó.
—¿La opinión suya era negativa?
—Obvio. Le dije: “Esto es un disparate. Con esto no vas a poder dar vuelta el Correo, es inviable, tiene 89 sindicatos, tiene la competencia de los pequeños prestadores, tiene la competencia de OCA, Alfredo Yabrán estaba en su apogeo. Vas a quemar la plata porque acá no hay manera».
Él estaba muy mortificado porque había perdido la industria automotriz, Fiat había vuelto, el liderazgo que tenía cuando empezó el menemismo, ya estaba creo en el puesto diecisiete, con lo cual necesitaba volver a tener protagonismo y se lanza a esto y a los aeropuertos. Por suerte en los aeropuertos perdió, porque también era una oferta muy disparatada. Y en esta ganó y ganó para perder más de la mitad de su patrimonio. Y el kirchnerismo inventó que con el Correo mi padre ganó plata.
Mi padre puso de aquella época lo que hoy serían 500 o 600 millones de dólares. Muchísimo dinero. Y siempre siguió poniendo. Hizo la fábrica nueva, la planta nueva, equipamiento nuevo, achicó la planta, empezó y el Correo funcionó bastante mejor, pagaba sus impuestos y ganaba algo, pero no podía pagar el canon que había puesto, porque no le pagaban las cuentas.
Los prestadores chicos le vendían sin pagar impuestos, tenía el boicot de OCA. De vuelta, 89 sindicatos, ochenta y nueve, que le prometió Menem que lo iba a unificar, y Erman González no lo hizo.
—En varias partes habla usted de los 89 sindicatos. ¿Por qué fue un factor que complicó todo el negocio?
—Y porque no podías ponerte de acuerdo en un régimen laboral más eficiente. Necesitaba tener otra forma de organizarse y era todo un debate permanente. Esto es lo que me contaban a mí, porque yo estaba en Boca. Eso es lo que me contaron cuando fueron a plantear por qué sí. Yo dije: “Me parece que no, que no vale la pena esto”. Pero él estaba ya muy herido en su amor propio por cómo había perdido protagonismo empresario. Lo empujó a algo que fue un desastre, que encima después, como él nunca entendió la comunicación, él no quería explicar su verdad.
Cuando el kirchnerismo le confisca las plantas. El kirchnerismo no es que le rescinde la concesión. Vos te podías llevar el Starbucks -no me gusta tu negocio, me lo llevo-, pero no te podés llevar el local que es del tipo, vos te llevás la marca. El kirchnerismo le llevó las plantas, le llevó las máquinas, los autos, hasta los depósitos que tenía en una cuenta y le dejó todas las deudas y lo empezó a volver loco y para seguir con una causa que todavía sigue hoy, 23 años después, no se cerró lo del Correo.
—Por eso le quería preguntar, porque es un tema que atravesó su gobierno también y que hasta el día de hoy sigue. Es una de las herencias de Franco.
—Exactamente, exactamente. Pero bueno, son esos fenómenos para estudiar, porque la verdad que el kirchnerismo logró en base de “miente, miente, que algo quedará”, que mucha gente crea que papá sacó algún beneficio del Correo. SOCMA puso plata en el correo, nunca salió plata del correo al revés, nunca.
—¿Nunca salió al revés?
—Claro, nunca, nunca, nunca pudo hacerlo rentable ni recuperar. Y estaban de socios el Banco Mundial y el BID y el Banco Galicia, y todos se retiraron, porque fue un desastre.

—En el libro también hay un aspecto que me interesa mucho, que es uno de los saltos que tiene Franco Macri, dejando la cuestión de la ingeniería y las obras civiles, que es el ingreso a Manliba y el ingreso de las prestaciones en la ciudad, y tiene palabras muy elogiosas de la gestión de Osvaldo Cacciatore, y a la gestión de esos años…
—Y de Laura.
—De Guillermo Laura y de la gestión de esos años de la dictadura que, hasta el día de hoy, no muchos se animan a reconocer como algo importante o como algo que haya sido valioso. ¿Por qué decide usted escribir y decir: “Esto estuvo bien”, aunque estaba la dictadura y aunque…?
—Porque es la verdad, porque es la verdad. Cacciatore fue un buen intendente. Hay cosas emblemáticas que hizo él. Conectar la ciudad con el Aeropuerto, que hoy ya no alcanza. Nunca nadie más hizo algo para mejorar la conexión con el Aeropuerto. El sistema de recolección de residuos, acuérdense que todavía se quemaba la basura y teníamos un desastre lo que era la ciudad de Buenos Aires y él transformó un sistema moderno que nunca más, en estos cuarenta y pico de años, alguien dijo: “Bueno, vamos a modernizarlo con estas nuevas tecnologías de arco de plasma”. Nada. Fue un momento en el cual se hicieron muchas cosas, se hicieron muchas cosas…
—Digo, ¿no tiene usted miedo en reconocer algo bueno de la época de la dictadura?
—¿Por qué esas cosas tan absolutistas? Cacciatore no tuvo que ver ni con la represión ilegal ni nada de eso. Era un tipo honesto que trabajó, que transformó, tenía un gran planificador, otro soñador, como Guillermo Laura…
—Usted cuenta en el libro que una de sus vocaciones con la ciudad tuvo que ver con una reunión en la oficina con Cacciatore y vio lo que se estaba haciendo.
—Cuando yo vi dije “qué lindo debe ser ser intendente, debe ser maravilloso”. Me quedé muy impresionado de ver todas las maquetas que tenía, los proyectos, y la autoridad con la que los describía. La verdad, fue una reunión que me impactó, de las tantas que papá me llevó como parte de mi aprendizaje.
—Sí.
—Y después Laura, que era un tipo correctísimo. Muy amante de lo que hacía. Me acuerdo que en la autopista Buen Ayre, papá ganó la construcción versus una propuesta de Techint y la de papá era un poco más cara, pero se la adjudicó Laura, porque era un camino parque. Le gustó que doblaba. La de Techint era una línea recta. Dijo: “Me gusta más este proyecto. Me parece que sirve más para lo que quiero, que alrededor se construyan estos parques que vamos a crear con el relleno sanitario”. Así que fíjese, en esa época cómo funcionaba.
—Ahora hay cosas que pueden decirse que antes eran tabú.
—Totalmente, totalmente.
—¿Y qué piensa usted de eso?
—Bienvenido el fin de los tabúes. Porque la verdad que toda esta situación de que todo lo que pasó en esa época estaba mal y que nada se puede rescatar, ni siquiera un buen intendente, y que del lado de los Montoneros no hicieron nada mal, me pareció siempre una exageración, una exageración absoluta. Es más, en el único país del mundo que los delitos de lesa humanidad no incluyen al terrorismo es la Argentina. No existe en otra parte. Todo el mundo de lesa humanidad, delitos de lesa humanidad es de los dos lados. Son asesinos de los dos lados, no de un solo lado.
—Y eso no pasó acá.
—Y eso acá, lamentablemente, no pasó.
—Describe también en el libro lo que pasó en esa época donde su padre fue testigo de secuestros, asesinatos de empresarios.
—Le tocó defender jóvenes líderes del peronismo que después hicieron historia en cada uno de sus lugares. De Carlos Groso, José Octavio Bordón, José Manuel De La Sota un tiempo. O sea, mucha gente. Y se comió bastantes reuniones ásperas, con Albano Harguindeguy. Me contaba él, que decía: “¿Por qué tienen estos tipos?” “Porque trabajan bien. Yo no los voy a sacar porque trabajan bien. Usted haga lo que quiera, pero yo no los voy a sacar porque trabajan bien”. O cuando tuvo que defender a Timerman, que lo venían a echar del edificio porque estaba detenido, después de desaparecido, lo devolvieron y lo pusieron detenido en donde vivíamos, en Ayacucho y Posadas. Y él en el consorcio dijo: De ninguna manera.
—Javier Timerman, el hijo, hace pocas horas publicó y reconoció eso. Reconoció la valentía que tuvo Franco Macri al haber rechazado eso.
—Papá era un tipo muy valiente, muy de actuar realmente como que todo el mundo debería actuar, que es más allá del bien y el mal, haciendo lo correcto.

—Ahora, después de ese episodio con el kirchnerismo, después me voy a meter en Boca, pero quiero seguir con esta temática, si se quiere. Uno de los temas importantes de la época del kirchnerismo es lo que terminó de ocurrir con Franco Macri, que tuvo una declaración terrible con usted, que dijo que antes de votar a usted prefería votar a La Cámpora. ¿Qué recuerda usted de eso?
—Sí. Ese día fueron varias, pero esa fue monumental. Pero yo ya lo tenía muy, muy elaborado en mi cabeza. Entender que él estaba en una disociación entre Dr. Jekyll, que me amaba, y Mister Hyde, que me quería matar. Yo entendí que él ya no lo podía manejar y logré que él se vaya de este mundo sin que yo esté enojado. Él no lo podía manejar, porque de verdad estoy convencido que en exceso, la persona que más amó en este mundo fui yo y a la vez él tenía una cosa de desesperación por boicotearme. Y bueno, son cosas que pasan en la vida. Alguien que tuvo muchos traumas a lo largo de su vida, una guerra, abandonar su país, fue muy complicado. Una mala relación con la madre. Pero igual yo entendí que él hizo lo que pudo. Y la verdad que somos todos productos de nuestros padres, nos guste o no nos guste. Y lo único que podemos aspirar es a tratar de mejorarlos en algún aspecto, no a renegar con la herencia cultural, de personalidad, de carácter que uno recibe. Y como él dijo, que está en la anécdota final, finalmente, si él no me hubiese desafiado de la forma…
—Déjeme leerlo. En la página 214 dice: “Si yo hubiese sido un padre normal, con el poder que usted tenía, con lo bien que estabas, lo que ganabas, lo que te gustaba tu trabajo, jamás te hubieses ido de SOCMA. Pero no solo te fuiste, hiciste el Boca más ganador de todos los tiempos, armaste un equipazo y lo pusiste en un lugar único y vas a dar vuelta la ciudad”. Me interesa que ahonde en esa anécdota.
—Y me dijo: “Va a terminar siendo presidente”. Entonces, hace una pausa y me mira y dice: “Entonces, es todo mérito mío”. Y yo me reí, como se ríe usted porque… Y le dije: “Tenés razón”, porque es verdad. O sea, si él no hubiese sido tan agresivo, tan conflictivo conmigo, y pasar de ser mi ídolo a boicotearme todo —que eso me lastimaba todos los días— hasta que llegué a un momento que también gracias al secuestro que dije: “Si sobreviví al secuestro es porque volví a nacer. Y si volví a nacer, yo quiero elegir que no voy a trabajar más con mi padre”. Y ahí me fui. Eso fue lo que detonó. Entonces, la verdad es que si él no hubiese sido como fue, demostrando que tenemos algo que tenemos que entender, que la influencia que tienen nuestros padres, nuestra familia, nuestro ambiente, nuestro lugar sobre nuestras vidas y manejarlo, no enojarse, hay que manejarlo.
—La última. Hay un tramo del libro donde habla sobre una de las últimas conversaciones que tuvo con su padre, cuando su padre le pide técnicamente que lo ayude a irse de este mundo. Es tremenda la parte esa. Quiero que me cuente un poco sobre qué se acuerda de esa conversación.
—Me acuerdo perfecto. Anita (Moschini, la secretaria histórica de Franco y Mauricio Macri) me dice que mi padre me llama urgente, que si puedo ir a verlo. “Pero ¿cómo? Si está ido». Ella me dice “no, parece que está lúcido”. Entonces, salgo de La Rosada a todo lo que da.
—Usted era presidente.
—Sí, yo era presidente. Voy a (la casa de la calle) Eduardo Costa. Y me lo encuentro lúcido, sentado en su cuarto, un sillón que tenía. Él me dice: “Gracias por venir. Te quiero pedir un favor. Vos sos mi hijo mayor. Y sé que, a pesar de todo lo que hemos vivido, nos amamos profundamente. Entonces, te tengo que pedir algo difícil, pero ¿a quién se lo voy a pedir? Yo estoy acá con gente que no conozco. Los señores que me cuidan, no los conozco. La gente que trabaja en casa, las que yo tenía, no sé dónde están. Yo ya no tengo nada más para hacer. Yo todo lo que tenía para hacer ya lo hice”. “¿Y qué hago acá?”. “Entonces, tenés que ayudarme a irme porque soy Franco Macri, no puedo estar acá. Me bañan, me dan de comer. Peor, me limpian el traste. Esto es humillante». Y ahí yo le dije: “Papá, pero no está permitido eso, no puede hacer…”.
Y ahí me insistió: “Pero yo soy Franco Macri, ¿me entendés?» Cuando le volví a decir que no se podía, se enojó de vuelta como en sus peores épocas y se fue de vuelta». Fue la última vez que estuvo lúcido.
—Ese sentimiento debe haber sido terrible.
—Sí, porque él tenía razón. Él tenía razón… No tenía ni una razón de ser que él estuviese ahí. Y bueno, la verdad que, fue un momento muy, muy tremendo porque él habló con honestidad y desde el corazón y con dignidad, porque finalmente cuando uno pierde la dignidad, no tiene sentido vivir, ¿no? Eso fue lo que él transmitió.
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