POLITICA
Cristina Kirchner pidió a la Corte que le saquen la tobillera y le permitan visitas irrestrictas

Cristina Kirchner pidió a la Corte Suprema de Justicia que le saquen la tobillera electrónica que controla el cumplimiento de su condena mientras está presa en su casa.
La expresidenta también solicitó que se flexibilice el regimen de visitas en su departamento de San José 1111 de Constitución.
La defensa de Cristina Krichner planteó un recurso extraordinario contra el fallo de la Cámara de Casación que había ratificado las reglas de conducta restrictivas que le impusieron los jueces que la condenaron.
El abogado de Cristina Kirchner, Alberto Beraldi, también recusó a los jueces de la Corte Suprema, Horacio Rosatti, Carlos Rosenkratz y Ricardo Lorenzetti.
Cristina Kirchner cumple arresto domiciliario en su departamento de San José 1111, en Constitución.
El uso de la tobillera electrónica fue confirmado tanto por el tribunal como por la Cámara de Casación. La defensa cuestiona la necesidad de mantenerla.
El 12 de julio pasado, la Cámara de Casación confirmó que Cristina Kirchner se mantenga con tobillera electrónica en su lugar de detención y que continúe con el actual régimen de visitas restringido.
La defensa de la expresidenta había pedido quitársela y el fiscal ante la Cámara de Casación, Mario Villar, había reclamado que se modificara el domicilio en aras de su seguridad y la tranquilidad de los vecinos.
Beraldi pidió que le saquen la tobillera electrónica y flexibilicen el régimen de visitas, que exige que autorización previa para visitas no incluidas en una nómina de familiares y allegados.
Los jueces Gustavo Hornos y Diego Barroetaveña, por mayoría, decidieron mantener sus condiciones de detención en ese lugar
También se pronunciaron sobre el recurso presentado por el fiscal Mario Villar, que había sugerido un cambio en el lugar de detención y mantener el actual régimen de prisión domiciliaria.
El juez Gustavo Hornos, quien votó en primer término, rechazó los planteos de Cristina Kirchner y sostuvo la validez del uso de la tobillera electrónica de vigilancia y de la obligación de solicitar autorización judicial para visitas fuera de la nómina original.
Hornos dijo que “este tipo de maniobras constituye un atentado contra el sistema democrático” y que “la corrupción, como delito doloso contra el Estado que conlleva enriquecimiento ilícito, ha sido reconocida como una de las formas más graves de ataque a las instituciones republicanas”.
Por eso, “el proceso penal y su sanción constituyen el más poderoso medio del que dispone el Estado para restituir el orden quebrantado”.
El juez formó mayoría con su colega Diego Barroetaveña, quien también avaló el mantenimiento de las medidas de control.
Barroetaveña dijo que no existe prohibición para que el juez imponga reglas de conducta siempre que sean pertinentes y estén vinculadas a las condiciones de la condenada. Consideró que la restricción de visitas (exigiendo autorización para personas no listadas) es una “mínima restricción” y una precaución para la seguridad de la expresidenta, así como una atribución del juez para velar por el cumplimiento efectivo de la pena sin desnaturalizarla.
Además, señaló que el planteo de la defensa era “conjetural” ya que no se había rechazado ninguna visita hasta el momento, e incluso se había autorizado una visita del presidente de Brasil, Lula da Silva.
Sobre el uso de tobillera Barroetaveña afirmó que este mecanismo es el más eficaz para controlar el cumplimiento de la detención domiciliaria y que su implementación permite una modalidad de cumplimiento “cualitativamente mejor” que la prisión carcelaria, sin ser una “mortificación o estigmatización”.
Por su parte, el juez Mariano Borinsky votó en disidencia por revocar la obligación de utilizar tobillera electrónica, y el régimen de autorizaciones.
Borinsky explicó que el juez de ejecución tiene jurisdicción en lo que se refiere exclusivamente al control sobre el cumplimiento de las sanciones impuestas a un condenado y aclaró que, momentáneamente no existirían motivos para obligar a un cambio de domicilio; sin perjuicio de que a futuro pudieran evaluarse otros sitios alternativos, a fin de preservar la tranquilidad pública y la paz social.
ratificado las reglas de conducta restrictivas que,Hernán Cappiello,Conforme a
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El Gobierno dio marcha atrás con los puntos más espinosos de su Plan de Inteligencia Nacional

En silencio, el gobierno de Javier Milei dio marcha atrás con los puntos más polémicos del Plan de Inteligencia Nacional (PIN) que había enviado la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE). Era un documento secreto de 170 páginas que, según las fuentes consultadas y el análisis de su redacción original, entreabría la puerta a tareas de espionaje ilegal contra opositores, economistas, movimientos sociales y periodistas. Las modificaciones a ese texto original fueron confirmadas a por tres fuentes al tanto de las correcciones y enmiendas.
Desarrollado por el entonces titular de la SIDE, Sergio Neiffert, y sus máximos colaboradores, el PIN fija cuáles son los lineamientos estratégicos del país para, en base a esos lineamientos, trazar los objetivos generales y las acciones particulares que debe adoptar la comunidad de inteligencia para impulsarlos o defenderlos. Pero la redacción libertaria levantó polvareda cuando reveló sus aspectos más controvertidos, el 25 de mayo pasado. Tras esa publicación y el debate político y social que generó, la Comisión Bicameral de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia del Congreso emitió en septiembre un dictamen crítico sobre el documento.
“Es cierto, eliminaron los aspectos más controvertidos del PIN y lo reenviaron a la comisión después de las elecciones de octubre”, indicó una de las fuentes consultadas, que requirió resguardar su identidad por tratarse de secretos oficiales. “Sólo puedo decirle que la SIDE receptó la mayoría de las observaciones que le hicieron los legisladores”, abundó.
En su redacción original, el PIN afrontó cuestionamientos porque la SIDE determinaba que quedaban bajo su lupa todos aquellos que buscaran “erosionar” la confianza de la opinión pública sobre los funcionarios a cargo de velar por la seguridad de la Nación, sin precisar si aludía a agentes de otras naciones o a expertos, periodistas y ciudadanos que cuestionaran los operativos de la entonces ministra Patricia Bullrich para evitar los cortes de tránsito, por ejemplo, frente al Congreso.
La SIDE libertaria también fijó como foco de interés de su primer PIN a aquellos “actores” que promovieran la “distorsión” de la “percepción” y afectaran los procesos “cognitivos” de la opinión pública. Por ejemplo, a través de las nuevas tecnologías y, en particular, por medio de la inteligencia artificial. Eso, con la nueva redacción, quedó atrás, confirmaron dos de las fuentes consultadas a .
“Quitaron todo lo que se prestaba al espionaje interno o lo modificaron o insertaron aclaraciones y salvedades, para transmitir antes de que se fuera Neiffert que querían cumplir con todo o que no querían problemas”, graficó una de las fuentes consultadas. “Cuando aludían al proceso ‘cognitivo’, por ejemplo, indicaron que aludían a agentes ‘externos’, como otros países”.
Así, al decir de las fuentes consultadas, Neiffert y sus colaboradores también habrían editado su foco sobre aquellos “actores” que pudieran generar una “pérdida de confianza” en las “políticas económicas” del Gobierno, sin precisar quiénes podrían quedar bajo la lupa. También, sobre aquellos que pudieran “manipular” a la opinión pública durante los procesos electorales o propagar la “desinformación”.
Desde el Congreso, en tanto, marcan otro foco de interés o preocupación: el decreto 941/2025, que Milei firmó a fin de año, sin debate parlamentario. Así, mientras el Gobierno reescribía los pasajes más cuestionados del Plan de Inteligencia , el Presidente amplió por decreto las facultades de la SIDE, que quedó facultada a detener personas sin control judicial previo y al cruce masivo de información y datos personales.
La renovación del Poder Legislativo dejó a la comisión bicameral en suspenso, a la espera de una definición sobre quiénes serán sus nuevos integrantes, que a su vez deberán analizar la nueva versión del Plan de Inteligencia Nacional, que todavía no recibió su revisión definitiva. Para algunas fuentes consultadas, eso implica la vigencia de la versión más polémica del documento; otras fuentes no comparten esa interpretación.
“Nosotros damos por vigente el PIN que se envió al Congreso, con las correcciones, aunque no esté perfeccionado con el visto bueno de la comisión”, indicó una cuarta fuente consultada por . “El motivo es sencillo: el Plan lo redacta el Ejecutivo y recibe observaciones y sugerencias de la comisión, que tiene facultades para revisarlo y observarlo, pero no para aprobarlo ‘per se’ o rechazarlo”.
De acuerdo con la Ley de Inteligencia Nacional (25.520), cabe aclarar, la Comisión Bicameral ejerce el control parlamentario del Sistema de Inteligencia Nacional y tiene entre sus funciones supervisar las actividades, planes y recursos de los organismos de inteligencia para garantizar que su actuación respete las garantías constitucionales.
La decisión de editar y reescribir el Plan de Inteligencia Nacional se combinó con una maniobra orquestada entre los miembros oficialistas y kirchneristas de la Comisión Bicameral que benefició a ambos sectores. Juntos aprobaron en simultáneo el último año de gestión de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) durante la presidencia de Alberto Fernández y el primer año de gestión de la SIDE de Milei.
“Fue durante la última reunión del año”, indicó, en alusión al encuentro que los senadores y diputados que integraban la Comisión Bicameral mantuvieron el martes 2 de diciembre, la semana previa a la renovación parcial de ambas cámaras del Congreso. “Se aprobó el año de gestión y esa misma tarde o al día siguiente, Neiffert se fue de la SIDE”, precisó.
Presidencia anunció la salida de Neiffert minutos antes de la medianoche del 2 y horas después publicó la designación al frente de la SIDE del contador Cristian Auguadra, otro alfil del asesor Santiago Caputo. La versión oficial es que había “concluido la primera etapa de reestructuración del Sistema de Inteligencia Nacional” (SIN) y comenzaba la “modernización técnica y operativa” de la SIDE.
Desde el kirchnerismo, defendieron la maniobra en tándem con los libertarios. “Se aprobaron los balances y las rendiciones de partidas”, indicó una segunda fuente. “No había motivo para no aprobar los números. No encontramos ninguna irregularidad contable y la gestión de Neiffert, en cuanto a los números, fue bastante prolija y se comprobó que devolvieron al Tesoro los 100.000 millones [de pesos] que tenían que devolver después que les volteamos el DNU [por el decreto de necesidad y urgencia], más allá de las reasignaciones presupuestarias posteriores”, sostuvo.
Desde el kirchnerismo confirmaron lo que definieron como “una suerte de acuerdo” con el oficialismo, aunque afirmaron que fue “sólo con respecto al último año de la AFI [con Fernández] y el primero de la SIDE [con Milei], pero lo más ‘picante’ de este año ocurrió en 2025, con Scatturice”, afirmó el informante, en alusión al exagente de inteligencia, lobista y empresario dueño de FlyBondi, muy cercano a Santiago Caputo.
Otros, sin embargo, se mostraron más críticos sobre lo ocurrido. “Se pelearon o simularon sacarse chispazos dentro de la comisión durante todo el año, pero llegaron a la última reunión con el informe ya escrito y sin objeciones para hacerse de los dos lados, y lo aprobaron sin dar muchas vueltas”, resumió.
El entendimiento transaccional entre oficialistas y kirchneristas llegó sobre el filo de los mandatos de la mayoría de los 14 legisladores que integraban la comisión; entre ellos, de su presidente, el entonces senador Martín Lousteau (UCR), el vice, el diputado Leopoldo Moreau (Unión por la Patria), y el entonces senador Oscar Parrilli (Unión por la Patria) como secretario. En la actualidad, Lousteau es diputado y los dos restantes dejaron el Congreso.
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Manuel Adorni habló sobre las críticas por el viaje de su esposa a EEUU: “Las comitivas de este Gobierno son las más chicas de la historia”

Desde Nueva York – Luego de las repercusiones sobre el viaje de su esposa, Bettina Angeletti, el jefe de Gabinete del gobierno de Javier Milei, Manuel Adorni, habló con Infobae. En una sala privada, mientras se desarrollaba la segunda jornada del Argentina Week en el edificio del Bank of America (BofA).
El funcionario aseguró que “no hubo ningún episodio extraño” y que cree que no tiene que dar explicaciones sobre el tema. “Yo quería que mi mujer me acompañe y fue invitada de Presidencia, punto. El resto de las explicaciones ya las di. No hay nada malo ni nada que aclarar. Incluso acá hay mujeres de otros funcionarios. Es normal que uno viaje con su esposa”.
“Es el momento ideal para pegarme. Venimos de arrasar en las elecciones. Mostramos todo lo hecho y lo que viene. Abrimos la Argentina a un mundo de inversiones desconocido para el país en treinta años. Hay sectores de la política y empresarios de la vieja guardia que no quieren que a la Argentina le vaya bien. Esto pasó muchas veces, como con la mujer de Sturzenegger, hace poco, cuando fue criticada sin razón. Es parte del juego, pero estamos para otra cosa, no para discutir pequeñeces», agregó.
— Circularon en redes críticas suyas de años anteriores respecto a las comitivas presidenciales de otros gobiernos.
— Las comitivas actuales son las más chicas de la historia. Antes viajaban periodistas como parte de las delegaciones oficiales. Ahora, quien no sea parte debe costear todos sus gastos.

El jefe de Gabinete dijo que los gastos de su mujer no los paga el Estado y dejó ayer una frase que resonó en redes: “Vengo una semana a deslomarme a Nueva York; quería que me acompañe”.
— ¿Cómo marcha Argentina Week?
— Abrí el evento en el consulado. Fue mi primer choque real con todo esto. Me impresionó la cantidad de gente, empresarios y CEOs interesados en la Argentina, tanto argentinos vinculados como empresarios que no lo están. La expectativa real sobre el país es fuerte. Hacemos hincapié en mostrar cómo está la Argentina hoy y en explicar por qué creemos que es sostenible. Lo primero que se pregunta cualquier inversor es qué pasará en dos años, cuando haya elecciones. Argentina entra en un bucle electoral complejo cada dos años. Nosotros queremos exterminar ese ciclo, que todos sepamos hacia dónde vamos, sin importar quién gobierne.
— ¿En qué contexto buscan eliminar ese ciclo?
— Que el rumbo del país no dependa de quién gobierne. Noté que había convencimiento sobre el camino elegido y también la sensación de que esta vez va en serio. Antes, en campaña, prometíamos un país mejor, pero no teníamos resultados. Ahora sí, y buscamos que cuestiones como la estabilidad macroeconómica, la defensa de la propiedad privada y el orden en las calles no se discutan más.
— ¿Qué le dicen los inversores? ¿Qué falta para que se concrete lo que buscan?
— Muchos ya están interesados. Otros esperan la aprobación del RIGI, que implica miles de millones de dólares pendientes. Hubo buena recepción de la modernización laboral, tema principal para muchos. Hoy, en la Cámara de Comercio Americana, destacaron que ahora se respeta a rajatabla las reglas del juego.

— ¿Y lo que falta?
— El país era inviable porque las reglas se cambiaban en medio del juego. Ahora hay mucha expectativa y algunos pendientes por aprobar, sobre todo en farma y agro, dos sectores clave. El Presidente dijo que esos temas se resolverán rápido en el marco del acuerdo. Hay mucha tranquilidad con la nueva fuerza legislativa. Por primera vez, quienes queremos un país normal tenemos mayoría, no el peronismo. Eso dice mucho de la sociedad y de hacia dónde queremos ir. Estamos inmersos en iniciar ese camino legislativo.
Adorni adelantó que buscarán realizar otro Argentina Week este mismo año y que luego debería ser un evento anual. “Este ya es un evento exitoso. En esta ventana mostramos una Argentina seria, con oportunidades de inversión y alta rentabilidad. Energía, minería, servicios, inteligencia artificial y agro son sectores con gran potencial. El Presidente siempre dijo que cuanto antes lleguen, mayor rentabilidad obtendrán», cerró.
Argentina Week
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Liberando a los argentinos de su Triángulo de las Bermudas

Cuenta la leyenda que durante siglos navegantes y pilotos evitaron una zona del Atlántico conocida como el Triángulo de las Bermudas. Desaparecían aviones, barcos, fallaban los instrumentos y quienes pasaban por ahí parecían perder su rumbo. Nadie sabía exactamente qué ocurría, pero todos sabían algo: quien entraba en ese triángulo corría el riesgo de no salir. Es una metáfora adecuada considerando que la Argentina vivió durante décadas atrapada en su propio Triángulo de las Bermudas.
En nuestro caso no era un fenómeno natural, ni una fatalidad histórica, era el resultado de un sistema político y económico que había construido una arquitectura legal para obtener privilegios pagados por todos los argentinos. Y del que, cada vez que queríamos escapar, el sistema desplegaba todos sus recursos para asegurarse que quedáramos atrapados y seguir aprovechándose de nosotros.
Ese sistema se sostuvo durante años apoyado sobre tres fuerzas que actuaban como verdaderos agentes bloqueadores del cambio: el peronismo (el gran gestor del statu quo), un sistema sindical organizado como monopolio de la representación de los trabajadores y un “capitalismo de amigos” que encontraba su rentabilidad en la captura de privilegios y regulaciones. Durante décadas esa tríada mantuvo a la Argentina atrapada en lo que parecía ser un statu quo infranqueable.
Por eso, para entender lo que está ocurriendo hoy en nuestro país, no alcanza con mirar las variables macroeconómicas. El crecimiento, la caída de la inflación y el equilibrio fiscal son datos fundamentales y relevantes, pero no capturan del todo el cambio más profundo que está ocurriendo. Lo que estamos empezando a ver es algo distinto: por primera vez en mucho tiempo, los tres vértices de ese triángulo están siendo esmerilados, permitiendo avizorar por primera vez la posibilidad de que los argentinos escapemos de la trampa de la que somos prisioneros hace 50 años.
El primer vértice del triángulo es el peronismo. Durante años, el sistema electoral argentino funcionó con mecanismos que permitían distorsiones difíciles de detectar pero estructuralmente muy eficaces. La aprobación en el Congreso de la boleta única de papel en 2024 representó, en ese sentido, una reforma institucional de enorme alcance. Siempre se sospechó que el sistema anterior permitía cierto margen de manipulación electoral. Se hablaba de uno o dos puntos porcentuales, quizás tres. Pero en octubre del año pasado descubrimos que el cambio resultó mayor de lo que muchos imaginaban.
En distritos donde el peronismo parecía tener una ventaja estructural consolidada, los resultados empezaron a cambiar de manera visible. En la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, una elección que había sido ganada con comodidad apenas dos meses antes bajo el esquema anterior mostró un resultado completamente distinto cuando se utilizó la boleta única. Y si bien el resultado se debe seguramente a un conjunto de variables, negar que la boleta única jugó un rol fundamental sería negar la realidad.
Para entender la relevancia de esto suelo utilizar una metáfora de la física. Durante años el peronismo funcionó como un cuerpo de gran masa política que ejercía una fuerte atracción gravitacional sobre un conjunto de aliados, estructuras y dirigentes que orbitaban a su alrededor. La boleta única redujo esa masa política disminuyendo su tracción gravitacional efectiva. Y cuando un cuerpo pierde gravedad, inevitablemente comienzan a modificarse las órbitas de quienes giraban en torno a él. Eso es lo que estamos empezando a observar.
El segundo vértice del triángulo es el sindical. La nueva ley de modernización (y Federalización) laboral tiene implicancias económicas evidentes. Pero su dimensión política es igualmente relevante. Durante décadas, el sistema de negociación colectiva argentino estuvo organizado alrededor de convenios nacionales centralizados, conducidos por estructuras sindicales que funcionaban como monopolios de representación.
La reforma introduce muchos principios distintos, pero quiero destacar uno en particular: la negociación a nivel de empresa puede prevalecer sobre el convenio nacional. En términos económicos esto permite que las reglas laborales reflejen mejor la realidad productiva de cada sector, cada región y cada empresa. Un concepto de federalismo inédito en nuestro país. Pero, en términos institucionales, también produce un efecto más profundo: comienza a erosionar el poder monopólico de estructuras sindicales que durante décadas actuaron como uno de los principales frenos al cambio y, por ende, de la actualización del sistema productivo.
Este cambio no se va a ver de inmediato. Probablemente sus efectos se desplieguen gradualmente en los próximos años. Pero su dirección es clarísima: abre la posibilidad de modificar radicalmente el equilibrio de poder dentro del sistema político argentino. Otra reforma de enorme alcance. Requerirá que el resto de los actores recoja el guante y aproveche estas oportunidades.
El tercer vértice del triángulo es lo que el presidente Javier Milei ha denominado capitalismo de amigos. No todo el empresariado argentino forma parte de ese sistema, pero durante años existió un conjunto de sectores cuya rentabilidad dependía menos de competir en el mercado que de capturar regulaciones, privilegios o barreras de entrada que limitaban la competencia.
Cuando comenzamos a revisar el entramado regulatorio argentino encontramos algo revelador: muchas de las regulaciones que organizaban la economía no habían sido diseñadas para proteger a los consumidores, ni para mejorar el funcionamiento de los mercados. En muchos casos habían sido creadas para beneficiar a grupos específicos que utilizaban el poder del Estado para asegurar rentas extraordinarias y monopólicas. La agenda de desregulación está cambiando esa lógica. Lo mismo hace la apertura económica, que acota las rentas posibles cuando cazan en el zoológico.
Al abrir la economía, eliminar regulaciones innecesarias y fomentar la competencia, reducimos el espacio para capturar privilegios regulatorios. Y cuando desaparece la renta regulatoria también se reduce el poder político de quienes la utilizaban para bloquear reformas. Por eso la agenda de desregulación y apertura tiene dos dimensiones. La primera es la que cualquier economista reconoce: más competencia, mayor eficiencia, menores costos y mayor productividad. Pero existe también una segunda dimensión, más profunda, vinculada con la economía política de las reformas. Al eliminar privilegios regulatorios, la desregulación debilita el poder de los agentes que históricamente bloquearon el cambio en la Argentina. La tercera reforma de enorme alcance.
Boleta única. Modernización laboral. Apertura económica y desregulación. Tres reformas que actúan simultáneamente sobre los tres vértices del triángulo que mantuvo al país atrapado durante décadas. En los últimos seis meses hemos avanzado más que en las últimas décadas en debilitar esas estructuras, abriendo un mundo de posibilidades y libertad donde antes estaba el triángulo de las Bermudas.
Nunca se puede bajar la guardia. Los sistemas de privilegios tienen una enorme capacidad de adaptación, resistencia y, sobre todo, de ataque. El status quo no sólo busca perpetuarse simplemente porque es sino que también lo hace porque quiere seguir siendo, siempre. Sin importarle el decrecimiento del país, la pérdida de oportunidades o las crisis que su lucha inescrupulosa pueda generar.
Hoy esa arquitectura empieza a resquebrajarse. La historia económica de los países cambia cuando cambian sus instituciones, pero sobre todo cuando cambia el equilibrio de poder que las sostiene. Eso es lo que estamos empezando a ver.
No es el final del camino. Es el momento en que el país, después de décadas de navegar en círculos, empieza finalmente a encontrar una salida del triángulo. Y cuando una sociedad recupera la libertad de producir, innovar y competir sin las cadenas del privilegio, el amedrentamiento y la captura, ocurre algo que la historia ha demostrado una y otra vez: la energía creativa de millones de personas empieza a desplegarse.
Ahí comienza, de verdad, el futuro. VLLC!
Federico Sturzenegger,Javier Milei,Conforme a,Javier Milei,,La guerra y los riesgos de Milei,,El caso de Adorni. La trastienda de la semana en que dos vuelos complicaron al funcionario más encumbrado detrás de los hermanos Milei,,Entrevista. Maurice Obstfeld, ex economista del FMI: “Milei se parece a Houdini: cada vez que está en problemas, parece escapar”
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