POLITICA
Cruces entre el gobierno de Milei, Luis Novaresio y la familia del papa Francisco por el viaje de sobrinos a Roma

Una nueva polémica que involucra a periodistas y funcionarios del gobierno de Javier Milei surgió en las últimas horas, luego de que uno de los sobrinos del papa Francisco asegurase que no podía afrontar los costos de ir al funeral del pontífice. El programa era el de Luis Novaresio y, tras su emisión, una empresaria se comunicó con la producción para poner a disposición del joven los tickets aéreos que le permitirán viajar a darle el último adiós a su tío.
Este miércoles, Nahuel Sotelo salió al cruce de Novaresio. Si bien no lo mencionó en su mensaje de X, habló de «héroes de pacotilla» y dijo que se comunicó con un sobrino del Papa. «En ningún momento analizó viajar», sostuvo. Pero recibió una respuesta rápida de otro familiar de Bergoglio, que le advirtió que, en realidad, estaba hablando de sobrino.
La historia comenzó el lunes a la noche, en una entrevista que Mauro Bergoglio, hijo de uno de los hermanos del papa Francisco dio en el programa de Luis Novaresio. Allí, contó que no podría ir a despedir a su tío Jorge porque no tenía el dinero para hacerlo. La situación generó críticas de la oposición contra el Gobierno, por la comitiva oficial que acompañará a Milei y el viaje de diputados a Roma.
Conmovida por el testimonio, una empresaria dueña de una agencia de viajes decidió comunicarse con la producción del programa de Novaresio para poner a disposición los tickets aéreos.
Sobre el asunto se despachó este martes a la tarde el secretario de Culto y Civilización, con un extenso posteo en la red X y desde Roma, sin saber que estaba hablando de sobrino papal.
«No es aceptable hacer política a cualquier precio», tituló su comunicado, en el que deslizó críticas a Novaresio y al periodismo. «Hoy cuando aterrice en Roma me encuentro con algún que otro periodista con ganas de usar la muerte del Papa Francisco como bandera política», dijo Sotelo.
«Le pido a los periodistas, de buena fe, que antes de salirse a poner una capa de ‘héroes’ de pacotilla, infórmense. Porque la verdad es que a algunos no se les cree ni un poco que estén afligidos por la pérdida del papa Francisco», siguió en la misma tónica.
Después se lanzó a hacer una «aclaración». Se mostró interiorizado en la composición de la familia Bergoglio, con la que -aseguró- se encontraba en contacto «desde antes del fallecimiento del Papa».
«Jamás hice esto público ya que para mí hay cosas con las que no se hace política», añadió en su mensaje.
Y aludió al revuelo que se armó con el viaje del sobrino Bergoglio, aunque con un error en la identificación del familiar.
«Mi primera reacción ha sido llamar a José Bergoglio, sobrino directo del Papa Francisco, hijo de la única hermana viva del Santo Padre. José, me ha comentado que la decisión de él y de su madre ha sido la de seguir el ejemplo del Santo Padre y en ningún momento analizaron viajar ya que de esa forma, consideran que es la mejor forma de honrar la memoria de Francisco», escribió Sotelo.
Además, confió que José Bergoglio le «expresó en nombre de él, de su hermano y de su mamá el lamento por la utilización de la muerte del Papa Francisco para otros motivos».
Pero Sotelo estaba hablando de otro Bergoglio: quien apareció en el programa de la señal A24 en realidad era Mauro, no José.
«Somos los hijos de Oscar Adrian, no somos mediáticos, somos trabajadores y como la mayoría llegamos a fin de mes arañando. Mi hermano realmente quería estar allí, es nuestro último tío. Agradezco a Luis Novaresio y a los medios por permitirle cumplir este viaje», salió a aclarar Vanesa Bergoglio. El mensaje fue replicado por el periodista de la señal A24.
Oscar Adrian era uno de los cuatro hermanos de Jorge Bergoglio. Los otros son Alberto Horacio, Marta Regina y María Elena, madre de José, el Bergoglio con el que Sotelo se comunicó desde Roma.
Vanesa publicó luego otro tuit para recriminarle a Sotelo el uso político de la muerte del Papa.
«Solo quiero que entiendas que acá perdimos a un familiar y no pretendemos que haya grietas políticas. Respeten eso en nombre de mi tío, sino no entendieron nada», manifestó la hermana de Mauro.
POLITICA
Patricia Bullrich criticó al peronismo por querer derogar la reforma laboral si llega al gobierno: “Basta de golpistas”

La senadora Patricia Bullrich brindó declaraciones a la prensa sobre la reforma laboral y las críticas vertidas desde el peronismo hacia ella, más precisamente por el diputado de Unión por la Patria, Germán Martínez, quien aseveró que si fuera gobierno, derogaría el proyecto de modernización laboral aprobado esta semana por Diputados.
“Siempre quieren generar incertidumbre, como cuando hablan del helicóptero. Basta de golpistas”, expresó la exministra de Seguridad en comunicación con Radio Rivadavia.
En otras palabras, la senadora Bullrich también aseguró que la reforma laboral “cambia de cuajo el modelo sindical argentino” y defendió la estrategia de negociación que el oficialismo desplegó para reunir los votos necesarios en un Congreso donde los libertarios no cuentan con mayorías.
Tras la polémica por las licencias médicas, el Gobierno busca cerrar filas y aprobar la reforma laboral en el Senado
En ese sentido, Patricia Bullrich dijo que el Gobierno de Javier Milei debió construir acuerdos “renglón por renglón” ante una composición adversa en ambas cámaras legislativas: “Cuando tenés 21 senadores y necesitas 37, la democracia requiere discutir cada punto. Nosotros conseguimos 42 o 44 votos, mucho más de lo necesario”, afirmó.
La senadora libertaria también se refirió a la baja del tope de aportes solidarios de los trabajadores a los sindicatos del 4% al 2%: “Hoy los aportes solidarios están entre el 4% y el 5%. Dejarlo en cero iba a ser un problema muy serio para las estructuras que existen”.
El oficialismo consiguió dictamen para la reforma laboral en el Senado y buscará aprobarla el próximo viernes
Bullrich expresó que el núcleo de la reforma apunta a descentralizar la negociación colectiva: “El corazón de la ley es que el convenio menor, el sindicato de empresa, prevalezca sobre el convenio mayor. Eso implica una dispersión total del centralismo”, aseveró.
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Germán Martínez,Patricia bullrich,Peronismo,Reforma Laboral,Senadora
POLITICA
Cecilia Moreau habló de los fuertes cruces entre diputados en el inicio del debate por la reforma laboral

En una entrevista en Infobae en vivo, Cecilia Moreau advirtió sobre la gravedad de los incidentes en el Congreso durante el inicio de la discusión por la reforma laboral, al tiempo que criticó con firmeza el procedimiento adoptado por el oficialismo. “Cuando empezó la sesión, el horario de votación en general empezaba a 11:30 de la noche. Como es una ley que tiene muchos capítulos, muchos títulos, muchos artículos, seguramente haya necesidad de explicar el sentido del voto de algunos diputados y diputadas. Va a ser una votación lenta. Yo calculo que la ley, en el caso de obtener el número necesario, puede estar votada a las dos de la mañana. Pero hay que ver si el oficialismo consigue todavía la aprobación de la ley”, advirtió.
Durante la charla con el equipo de Infobae al Regreso, integrado por Gonzalo Aziz, Diego Iglesias, Malena de los Ríos, Matías Barbería y Mica Mendelevich, la diputada relató el clima tenso que dominó el inicio del debate. Aziz le preguntó por los episodios de violencia y la falta de autocrítica en todos los bloques. Moreau respondió sin rodeos: “A mí me parece nefasto que el diputado Almirón, que hoy es el miembro informante de la Comisión de Legislación del Trabajo, ni más ni menos, haya pegado una trompada a un compañero de su bancada, a Zago, en el recinto. A mí me pareció nefasto”.
La denuncia de Moreau sobre el método y los tiempos del debate
La diputada remarcó que su espacio político no se opone a discutir una reforma laboral, pero puso el foco en el mecanismo elegido por el Gobierno: “Todo nuestro espacio planteó la necesidad de discutir una reforma laboral. Me parece que es necesario, que el error es el modo en el que se está haciendo, de manera exprés en el Senado y en la Cámara de Diputados”. Subrayó que la falta de debate previo impidió escuchar a “representantes y actores del mundo laboral, del mundo empresarial, del mundo PYME, del mundo sindical”.
Al referirse a la velocidad con que se trató la iniciativa, Moreau fue tajante: “Entró el texto de la ley y en menos de 24 horas se dictaminó y se está votando una ley que tiene más de doscientos artículos, que modifica la Ley de Contrato de Trabajo, que modifica otras leyes. Nos parece que el primer gran problema sobre el método es este”. Enfatizó que “tendríamos que habernos tomado el tiempo de escuchar a todos los sectores”.
La diputada recordó la advertencia que su espacio había hecho en campaña: “Sergio lo planteó muy claramente en la campaña electoral, el avance que iba a haber sobre los derechos del trabajador”.
Violencia y falta de autocrítica en el recinto
La transmisión recogió el testimonio directo de Moreau sobre los incidentes violentos en el Congreso. “En el recinto a veces suceden cosas que no deberían suceder”, sostuvo, y relató: “Como presidenta de la Cámara de Diputados, Cristian Ritondo, que era presidente del bloque en aquel momento del PRO, me hizo gestos obscenos. Diputados de Juntos por el Cambio, casi me rompen las bancas”.
Aziz le preguntó por la reacción de su propio bloque ante comportamientos repudiables. Moreau insistió: “Tienen que decirles que está mal, decir que estaba mal. No digo que esté bien, tampoco soy quien para juzgar el accionar de mis compañeros, ni reclamar que no hayan dicho nada cuando esto sucedió y hayamos sido nosotros las víctimas”.
Ante la consulta por la desconexión de los micrófonos de taquígrafos, la diputada respondió: “Propio de la dinámica. No digo que esté bien, pero tampoco soy quien para juzgar”.
La posición de Unión por la Patria y el futuro de la ley
En el cierre de la entrevista, Matías Barbería le preguntó si su bancada tenía margen de acción para modificar la ley. Moreau fue contundente: “Nosotros no entregamos ninguna batalla. La damos hasta el final. Creemos que es una reforma laboral que no va a ayudar a mejorar la calidad de vida del trabajador, que no va a ayudar a reconstruir el salario. Es una ley que además va a tener un alto grado de conflictividad judicial. Y los conflictos judiciales siempre atentan contra la vida del trabajador porque no tiene para bancarse un abogado”.
La diputada insistió en que “esta ley se tendría que discutir muchísimo más tiempo en Comisión y que además se incorporen un montón de otros proyectos que reducían, por ejemplo, la jornada laboral, que es lo que el mundo está discutiendo, que ampliaban licencias, que tenían una política concreta de acción para los trabajadores de las plataformas, que con esta ley tampoco son reconocidos”.
Moreau concluyó: “El contexto económico es muy adverso para quien todos los días sale a trabajar y tiene, no un trabajo, dos trabajos la mujer, dos trabajos el marido. Ni que hablar si son mujeres que mantienen solas sus hogares. Vamos a seguir trabajando por la no aprobación de la ley en particular y sobre todo algunos temas que para nosotros son muy importantes”.
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La fase más delicada del programa libertario

La semana que termina quedó marcada por tres episodios directamente interconectados: el cierre de la fábrica de neumáticos Fate, el paro de la CGT y el debate de la reforma laboral. Como si se tratara de una síntesis de la agenda más sensible que ahora se visibiliza con mayor nitidez y que seguramente dominará la discusión en el transcurso del 2026.
Después de dos años con el foco en la baja de la inflación, el ordenamiento de las variables macro y la estabilización del sistema monetario, ahora la conversación gira en torno del temor a la pérdida del trabajo y a la expectativa de la reactivación económica. Empleo y producción. Se empezó a jugar la fase más delicada del programa libertario, la que determinará el éxito o el fracaso del experimento que encarna Javier Milei.
Hay tres factores centrales que influyen decisivamente en esta etapa. El primero, es que transcurre bajo variables que la determinan fuertemente, como la apertura comercial amplia, el dólar barato, las tasas de interés altas y una presión impositiva todavía pesada. Es decir, se encara el nuevo ciclo del plan bajo condiciones complejas para una matriz productiva poco acostumbrada a una competencia abierta. En este entorno, el lema “reconversión o muerte” luce tan contundente como riesgoso.
El segundo factor es el contexto del comercio global, marcado por la guerra de aranceles de Donald Trump, que anteayer ingresó en una senda incierta a partir del histórico fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos que le puso un límite a su aplicación. Las cadenas de producción y distribución del mundo atraviesan un estado de alteración profunda, y los países buscan nuevos mercados para acomodarse a la inestable situación. En particular China, el gigante que con un mínimo gesto es capaz de desatar una ola de importaciones. La Argentina, un país endogámico y desacostumbrado al gran juego del comercio internacional, enfrenta esta tempestad aferrado al mástil de la libre competencia, después de décadas de proteccionismo. Experimenta en condiciones de altísima turbulencia.
La última variable tiene que ver con el modelo y el pensamiento del equipo económico, que desde Milei y el ministro Luis Caputo para abajo está más formateado para las finanzas, que para la economía real. De hecho el Gobierno no tiene un vocero y un mensaje para el mundo de la producción, como sí lo tiene para hablar de sistema monetario, flujos financieros o desregulaciones. Entiende que las políticas productivas son sinónimo de beneficios estatales que desfiguran su creencia firme en las reglas del libre mercado. Bajo esta lógica, el único objetivo reside en fijar las pautas para una competencia abierta, en la que los privados disputan clientes en base a precio y calidad. Cualquier intervención pública es distorsiva.
Milei cuenta a su favor con el consenso generalizado, de las elites y de la mayoría de la población, de que la economía argentina era inviable tal como estaba planteada. El pasado le sigue reportando un incalculable rédito. Pero esa convicción de cambio para dejar atrás décadas de estancamiento, que es la razón de ser de su gobierno, no tiene el mismo correlato a la hora de proyectar el futuro. Una cosa es estar de acuerdo en dejar atrás modelos fracasados; otra distinta es ponerse de acuerdo en cómo setear la próxima etapa.
Milei ha sido siempre muy nítido en su proyecto de convertir a la Argentina en el país más liberal del mundo, a pesar del apego histórico al paternalismo estatal. Nunca ocultó su voluntad de refundar el país, no en base a su idiosincrasia o a sus capacidades, sino a partir de su paradigma libertario. Si hasta ahora sus premisas centrales apuntaban al ordenamiento y el sinceramiento económico, este año afronta el desafío de empezar a transformar la matriz productiva. En esta fase no tiene enfrente a los mercados o al FMI, actores intangibles, sino a un entramado de empresas, gremios y trabajadores, que se ramifican en el tejido social. Son jugadores palpables. Empieza otra historia.
El Gobierno vivió esta semana con una sensación dual. Por un lado, exhibió una capacidad política reconstituida para lograr la aprobación de la reforma laboral en Diputados, a pesar de todos los obstáculos que debió atravesar. Esta vez refrendó los votos sellados con los gobernadores, sin las volatilidades de otras sesiones.
Después de las concesiones que hizo, no sólo sumó al grupo de aliados habituales (los de Pro y los radicales, más los peronistas Osvaldo Jaldo, Gustavo Sáenz, Raúl Jalil y Hugo Passalacqua), sino que también logró el aval de gobernadores menos afines como el cordobés Martín Llaryora y el santafesino Maximiliano Pullaro. Es cierto que los mandatarios provinciales habían planteado desde el principio en sus diálogos con el Gobierno que estaban de acuerdo con una modernización laboral, pero también influyó que esta vez el oficialismo articuló mejor sus negociones y aceptó con pragmatismo los cambios reclamados. En el camino garantizó obras, licitaciones, ATN e ingresos fiscales.
La contracara de la potencia oficialista fue el desconcierto kirchnerista, en una de las peores versiones de un bloque que hasta ahora había logrado mantenerse cohesionado pese a la adversidad. El papelón de la diputada Florencia Carignano desconectando cables de los taquígrafos, la escenificación de Horacio Pietragalla llevándole una cadena a Martín Menem, la moción inconsulta del rionegrino Marcelo Mango para levantar la sesión, fueron expresiones de impotencia del peronismo más duro que veía como se le escurría una de sus banderas principales: la defensa de los derechos de los trabajadores. El silencio de Cristina Kirchner fue muy elocuente. El peronismo se parece hoy a un archipiélago de actores e intereses, en el cual el kirchnerismo es la isla más grande, pero una más.
Sin embargo, este triunfalismo libertario sufrió un desgaste simbólico en los últimos días, como en otras ocasiones, a partir de un error propio. La incorporación a último momento en el Senado del artículo 44 sobre recortes en las remuneraciones para casos de licencias médicas, y las posteriores explicaciones de Federico Sturzenegger para justificarlo, activaron un sensor social que estaba adormecido. Una percepción de que la ley afectaba derechos esenciales, algo que ni los gremios ni la oposición habían logrado transmitir.
En el Gobierno admiten que fue un traspié importante. “Todo venía muy prolijo y ordenado. La gente no percibía una amenaza en la ley y teníamos encuestas con una mayoría de apoyo social. El discurso de quienes se oponían no calaban. Pero ese artículo generó la sensación de que se afectaban derechos laborales, algo que nosotros siempre buscamos evitar. Fue un problema grave”, admite uno de los funcionarios que estuvo cerca del tema.
Ezequiel AtauchePilar Camacho
El autor intelectual de esa modificación se mantiene prófugo. Hay no menos de tres hipótesis respecto de quién fue el artífice de ese sobregiro. Pero lo cierto es que el tema se discutió intensamente en la última reunión de mesa política previa a la sanción en el Senado. Allí fue Patricia Bullrich quien defendió la propuesta que muchos le atribuyen a Sturzenegger, otros a Milei y otros a la propia senadora. Pero nadie explica cómo se les ocurrió introducir semejante tema cuando incluso hasta tenían un dictamen firmado.
En el recinto el tema no había pasado desapercibido, y fue motivo de varias intervenciones de los senadores. Pero nadie hizo escalar el tema. Pasó como un artículo más. Hasta que Sturzenegger al día siguiente impostó su teoría sobre la lesión del trabajador que juega al fútbol y desató un temporal interno.
El ministro recibió fuego graneado durante varios días, especialmente de parte de aquellos que negocian con legisladores y gobernadores. No hubo nuevas reuniones, pero el chat del gabinete se tensó como pocas veces. Debió intervenir el propio Milei para bajar la directiva de que se retiraría el artículo. También ordenó no hablar más del tema.
Este imprevisto le permitió a la CGT concretar su idea de hacer un paro general, a pesar de que hasta entonces había muchas dudas internas. La nueva conducción de la central sintió que era una prueba de fuego y bregó para sumar a los gremios del transporte. Gracias a su adhesión, consiguieron hacer la medida de fuerza más nítida de los últimos años.
Lejos quedaron los tiempos en que una huelga general paralizaba el país. En definitiva, se trata de un recurso de la época industrialista que en la actualidad tiene mucho menos efectividad. Pero de todos modos, le permitió a la CGT exhibir una reacción. La central había llegado a esa instancia con sensaciones encontradas. Por un lado, había logrado eliminar del proyecto los artículos que lesionaban su base de sustentación económica, gracias a la interlocución que mantienen con actores del Gobierno, como Diego Santilli, Santiago Caputo y Lule Menem.
Por el otro, había palpado la indiferencia de buena parte del peronismo, desde los gobernadores, que le habían prometido no apoyar la ley pero después no cumplieron, hasta los legisladores, que nunca los hicieron partícipes de sus estrategias (por ejemplo, cuestionan la decisión de José Mayans de no integrar las comisiones).
Recorrida por el barrio de Once.Tadeo Bourbon
“En un momento de enorme debilidad, el paro nos empoderó circunstancialmente”, explican en la cúpula sindical. Sigue siendo una dirigencia muy desprestigiada, a la que un sector importante de la sociedad no le reconoce representación. Sin embargo, en la CGT creen que el escenario de desocupación que se avecina los va a revalorizar.
Mientras tanto preparan la judicialización de la reforma laboral, a partir de lo que entienden que es la afectación de derechos colectivos, como la protección de los puestos de trabajo y el principio de no regresividad (no puede haber derechos a la baja). También impugnarán el traspaso de la competencia laboral del fuero federal al porteño.
Así como el fallido artículo 44 de las licencias activó una dimensión distinta de la reforma laboral, el cierre de la planta de Fate cristalizó un temor emergente sobre la situación de ciertas industrias y el futuro del empleo. Le puso rostros e historias a un problema que carecía de imágenes.
Naturalmente, hay indicios claros de que la empresa arrastraba problemas desde hace años, que se agravaron en los últimos tiempos por las importaciones de China (74% del mercado del neumático es de producción extranjera, y el 57% chino), y que estaba jaqueada por un gremio extremadamente combativo de izquierda, como Sutna, que de tanto confrontar, ahora se quedó sin causa.
Pero más allá de esas particularidades, nadie piensa que se trate de un caso aislado, sino más bien de un caso testigo. Según un informe de la consultora Equilibra, “en los últimos dos años sólo 19 de 55 sectores productivos se expandieron. Los 36 restantes retrocedieron. Las actividades que se expandieron se concentran en la intermediación financiera, la agroindustria, la energía, la economía del conocimiento y la provisión de servicios públicos. El grueso de la caída se concentra en la producción de bienes transables que compiten con importaciones”. La organización Fundar elabora un monitor mensual sobre la situación de las empresas, y en su último reporte señala que desde noviembre de 2023 “se perdieron 21.938 empresas, es decir, un 4,3% del total”. En definitiva, Fate es parte de un diagnóstico más amplio, que todavía no da señales precisas de reconversión.
Nadie le sacará de la cabeza a Milei que el dueño de Fate, Javier Madanes Quintanilla, eligió el día para cerrar su empresa, entre el paro y la reforma laboral. “Es raro lo que hizo. Hasta hace unos meses lo habíamos ayudado con exenciones de cargas sociales, en el esquema del plan preventivo de crisis. Y ahora nos avisaron la noche anterior que cerraban. Fue una guachada”, disparan en el Gobierno.
Del lado de la compañía aseguran que todo estaba programado desde hace dos meses, que habían dejado de comprar insumos, que habían apagado las calderas y que no había margen para demorar unos días la decisión. Ahora se acordó acatar la conciliación, sólo a fin de darle un margen al Gobierno para que sancione la reforma laboral. La suerte de la empresa está echada.
El caso denotó una dificultad en la interlocución con el Gobierno, que es compartida entre los industriales, quienes perciben desinterés por su situación de parte de Milei y de Caputo. Esta tensión se sintió, según dos testigos, en la última reunión entre el ministro y la UIA, a pesar de los esfuerzos compartidos por mostrar comprensión mutua. El problema de fondo no es si Madanes Quintanilla quiso complicar a Milei, sino si Fate es la punta del iceberg. Por esa razón, hay altos funcionarios que ya tienen una agenda de reuniones con sectores sensibles con un mensaje único: “Aguanten. Necesitamos que las empresas tengan supervivencia para que lleguen a la reactivación”, señala uno de los que estará a cargo de la tarea.
Los ministros más racionales admiten que a partir de ahora se abre una carrera contra el tiempo, en la que, como expresó uno de ellos, “resulta imprescindible que se cristalice la reconversión. Todo va a depender de que la actividad económica repunte, más allá de la minería, la energía y el campo. Sino vamos a tener problemas”.
Jorge Liotti,Conforme a
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