POLITICA
Cuatro motivos que explican por qué el 2025 fue uno de los años más traumáticos para el PRO: las proyecciones para lo que viene


A mitad de año, en una de las reuniones del PRO nacional que Mauricio Macri organizó en la sede partidaria de la calle Balcarce, el ex presidente cerró su discurso con una frase que describió un estado de situación y un sentimiento compartido en la dirigencia de un partido acostumbrado al poder: “Hay que hacer la mejor peor elección posible”. Esa definición siguió de cerca todo el proceso de comicios legislativos. Y en ese camino se abrió una grieta propia, ¿cómo relacionarse con LLA, el cisne negro que llegó para transformarlo todo?
El 2025 fue para el PRO uno de sus años más difíciles. Por varios motivos que se fueron acumulando a lo largo del tiempo. Desde la derrota de Macri ante Alberto Fernández en 2019 a la feroz interna entre Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich en 2023 que arrastró todo a su paso, las malas estrategias electorales y la imposibilidad de reconquistar a un electorado seducido por LLA, todas piezas de un rompecabezas que aún no se puede armar.
Adelantamiento en CABA y una derrota histórica
A finales de 2024, el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri, anunció que desdoblaba las elecciones locales al mes de mayo. “Queremos discutir nuestra propia agenda local. Vamos a implementar un conjunto de reformas que incluyen cambios electorales, así como también la reducción de la carga tributaria, una reforma institucional con cambios administrativos y de gestión, y la profundización de la autonomía de la Ciudad”, argumentó en aquel momento el jefe del PRO porteño en conferencia de prensa.
La medida, discutida y resistida puertas adentro, buscaba evitar que la Libertad Avanza termine por disolver la identidad del PRO y conquiste al electorado porteño, distrito fundacional del partido fundado por Mauricio Macri, donde ganó elecciones ininterrumpidamente desde 2005. En privado y el público, el propio Jorge Macri admitió que ese movimiento político fue un gran error: LLA obtuvo un contundente triunfo con Manuel Adorni como principal candidato y el PRO quedó tercero luego de gobernar 18 años en CABA. Tal fue el grado del fracaso, que el macrismo no ganó en ninguna de las 15 comunas.
Uno de los análisis interno fue contundente: “El PRO fue solo, y hubo dieciséis candidatos atacándolo (inclusive, Horacio Rodríguez Larreta y la recordada frase de una ciudad con ‘olor a pis’). La elección terminó siendo un plebiscito respecto de si el PRO sí y el PRO no, y salimos obviamente dañados”, planteó una dirigente en un encuentro virtual. Ese daño se tradujo en hacer visible a toda la Argentina una debilidad política, que comprometió la fortaleza para discutir alianzas y candidatos.
Invisibilización de la marca

Tras la experiencia porteña, fue el turno de la provincia de Buenos Aires, donde el gobernador, Axel Kicillof, también resolvió adelantar las elecciones para el mes de septiembre. Macri dejó en manos del diputado Cristian Ritondo, presidente del partido a nivel bonaerense, la negociación con LLA para conformar un acuerdo electoral. Junto con Guillermo Montenegro y Diego Santilli, sellaron una alianza para crear el Frente La Libertad Avanza, sin el nombre del PRO ni el tradicional amarillo, que integró dirigentes de ambos espacios en una misma lista tras una dura negociación con los referentes libertarios.
Si bien en términos numéricos el PRO logró retener y hasta ampliar las bancas en juego en la legislatura provincial (ir por afuera, argumentaban, era sacar el 5% de los votos), ese modelo bonaerense de invisibilización se replicó en otras provincias y también en la ciudad de Buenos Aires de cara a las legislativas nacionales. En CABA, de manera puntual, desapareció de la competencia el amarillo y los candidatos del PRO, Fernando de Andreis y Antonela Giampieri, quedaron relegados a los puestos quinto y sexto. Ambos lograron su banca.
Perdida de representación y diáspora legislativa

Antes de todo el proceso de elecciones, el PRO en Diputados tenía 35 integrantes. Muchos de ellos lograron su banca de la mano de la extinta alianza Juntos por el Cambio. Tras el recambio, la salida de los legisladores cercanos a Patricia Bullrich y aquellos que optaron por integrar Provincias Unidas, como la santafecina Gisela Scaglia, el bloque se redujo a 13 miembros. Esto generó un fuerte malestar en Ritondo, que acusó a LLA de “cooptar” diputados amarillos e impulsar una expulsión del PRO de Santa Fe contra la exvicegobernadora.
Le relación amor-odio entre Macri y Milei

A lo largo de 2025, la relación entre Mauricio Macri y Javier Milei pasó por diferentes etapas, siempre en línea con el clima de la época. Cuando competían en las elecciones porteñas, fue beligerante. Cuando LLA sufrió la dura derrota electoral del 7 de septiembre, desde Casa Rosada comenzaron un operativo para acercar posiciones e intentar convocar al electorado tradicional del macrismo. Sobre todo en CABA: Patricia Bullrich, al frente de la lista de senadores, trabajó de manera incansable para lograr con una foto conjunta en plena campaña. Pero el expresidente se mantuvo al margen y desde el entorno de la exministra de Seguridad salieron a cuestionar que “jugó en contra”.
La victoria contundente en las legislativas de octubre volvió a modificar el tono de la relación. Para Milei y LLA, el PRO y la figura de Macri ya no era necesario para garantizar la gobernabilidad y la aprobación de los proyectos impulsados por el ejecutivo. Según el propio ex presidente, el último encuentro entre ambos fue particularmente conflicto. Fue en Olivos, cuando el líder del PRO cuestionó con dureza la designación de Adorni como jefe de Gabinete. No son pocos los dirigentes que aseguran que esta ambigüedad de Macri afectó la conducción del partido.
Desafíos y ¿un 2027 de transición?
“Ha sido un año muy difícil. Hay algunas situaciones que se han blanqueado, como lo que sucedió con el bloque de diputados y senadores. Lo importante es que lo que quedó está compacto, cohesionado y con un objetivo en común. Prefiero tener un equipo más chico, pero que tenga un norte y por ahí no un equipo más grande, pero los objetivos eran difusos o distintos. Después también el partido a nivel nacional está presente en todos los distritos, sigue siendo uno de los tres partidos nacionales existentes hoy en la actualidad, y eso es un capital político que hay que seguirlo trabajando”, señaló a Infobae un importante dirigente nacional del PRO.
En esta línea, agregó: “(El 2026) es un año de redefinir realmente cuál va a ser el objetivo. Si Mauricio (Macri) no tiene ganas de, o no tiene un proyecto político, o si los gobernadores están en la suya y van a priorizar lo provincial, me parece que hay que redefinir cuál es el objetivo como partido nacional. Ahí estamos con un problema enorme, por lo que tenemos que enfocarnos en las elecciones anticipadas que van a haber en 2027, para que los gobernadores propios conserven los lugares que tienen e, incluso, ayudar a los aliados también, entendiendo que es una utopía pensar que el PRO va a tener un candidato en el 2027″.

“No se está trabajando para eso“, completó, a pesar de las declaraciones públicas del propio Macri sobre los planes del partido en el corto plazo. Así, la discusión ahora se central en un interrogante central: ser un partido testimonial o una oferta de poder real. “Si Mauricio está medio en retirada, me parece que los gobernadores tienen que tomar la posta”, añadió. Un guiño para Jorge Macri, Rogelio Frigerio (Entre Ríos) e Ignacio Torres (Chubut).
Para el diputado nacional Martín Yeza, uno de los más cercanos al expresidente, ”el PRO estuvo buscando al líder perfecto, y eso no existe ni va a existir, pero sí hay materia prima para construir un equipo perfecto; y el proceso de reconstrucción tiene que estar puesto al 2031. Que en el medio cada elección nos encuentre construyendo un partido sólido y serio», planteó a Infobae.
“El PRO siempre fue frentista, Mauricio Macri le dedicó casi 20 años a la construcción de un partido nacional. Dedicarle unos pocos años al partido para que vuelva a ser competitivo no parece algo alocado. Más importante aún, los que sabemos lo que es el Pro y lo que pueda aportar a la política argentina sabemos que es un proceso que vale la pena. Hay algunos que dicen que después de un outsider viene otro outsider. A mí me gusta pensar que si el Presidente Milei es exitoso en mantener el rumbo económico, la sociedad va a priorizar a un equipo que pueda llevar a la Argentina al siguiente nivel. Sencillo. Eso exige alto profesionalismo y claridad en la visión”, agregó.

Esta semana, por su lado, la exdiputada y exgobernadora bonaerense María Eugenia Vidal hizo un balance de año en su newsletter personal, donde indicó qué rol tiene que tener el PRO: “Estoy convencida de que Argentina solo puede ser un país viable si tenemos más de una fuerza competitiva para hacerle frente al populismo. Cuando tengamos dos bloques fuertes en el Congreso que defiendan el equilibrio fiscal, el respeto a las leyes, ayuden a quién genera empleo y riqueza para el país, van a llegar definitivamente las inversiones y vamos a volver a crecer”, sostuvo.
“Cuando dos opciones modernas, en sintonía con el resto de los países del mundo, lleguen a una segunda vuelta presidencial, es cuando vamos a ser un país serio de una vez por todas. Ese es el rol que yo veo para el PRO y por el que voy a seguir trabajando. No quiero un PRO fuerte por nostalgia o interés, sino porque estoy segura de que es lo mejor para la Argentina”, planteó.

En tanto, un experimentado dirigente bonaerense señaló que el problema, ahora, es cómo diferenciarse de LLA. ¿Ser oposición responsable o oficialismo con derecho a veto? “Eso no existe. Es un gris muy complicado, es el que intentó construir Vidal, el que se intentó hacer en CABA. Eso no tiene tracción electoral. El PRO nace como un partido de poder, o sea, para discutir poder. No nace como una cuestión simbólica de dar un debate público sobre las necesidades de una derecha republicana”, sostuvo.
Es una visión pesimista. “No sé si es un partido que dejó de existir. Es un partido que tiene que tener un debate hacia dónde quiere pararse, ¿dónde te paras cuando te roban el electorado?“, se preguntó, y finalizó con un escenario a futuro: ”Si Santilli llega a ser candidato de la Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires, y del otro lado te plantean el camino largo que es hacer una cosa de derecha y republicana, ¿dónde se van a enrolar la mayoría de dirigentes? La respuesta es fácil».
homenaje
POLITICA
A 50 años del golpe, Graciela Fernández Meijide criticó la posición del Gobierno sobre la dictadura: “Me asusta”

Graciela Fernández Meijide habla con la autoridad singular de una biografía atravesada por la tragedia, la reconstrucción democrática y la política institucional. Madre de Pablo Enrique Fernández Meijide, secuestrado en octubre de 1976 y aún desaparecido, fue una de las referentes de derechos humanos que, tras la dictadura, integró la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), el organismo creado por Raúl Alfonsín en 1983 para recibir denuncias, reunir pruebas y producir el informe Nunca Más, que fue la base para la condena, en un juicio histórico y ejemplar, a las Juntas Militares.
Su recorrido público no terminó allí. Después de su tarea en la Conadep, Fernández Meijide dio el salto a la política partidaria: fue diputada nacional, senadora, convencional constituyente y ministra de Desarrollo Social. En paralelo, su voz se mantuvo como una referencia ineludible cada vez que la Argentina volvió a discutir memoria, justicia, violencia política y democracia.

Hoy, a los 95 años, sigue activa en la vida pública. Integra el Club Político Argentino, donde figura actualmente como vocal titular, y continúa interviniendo en el debate contemporáneo con la misma disposición a incomodar que la volvió una figura singular dentro del universo de los derechos humanos: lejos de los automatismos partidarios, lejos también de los consensos rituales.
En esta entrevista con Infobae, realizada en vísperas del 24 de marzo, cuando se cumplen 50 años del inicio de la última dictadura militar, Fernández Meijide pone el foco menos en la nostalgia conmemorativa que en una conquista política concreta: sostiene que el mayor legado del ciclo abierto en 1983 es que ya no existe en la Argentina una voz seria que convoque a los cuarteles para interrumpir el orden constitucional. En esa definición condensa una lectura histórica muy precisa sobre el papel que cumplieron la derrota de Malvinas, el clima social de hartazgo frente a la violencia y la decisión de Alfonsín de avanzar con un modelo de justicia inédito en el mundo.
Además de la entrevista que le realizó este medio, el próximo martes, cuando se cumple medio siglo del inicio de la dictadura, en “La Tarde de Infobae” -que se emite por Infobae en vivo de 18 a 21-, se difundirá otro reportaje que le realizó el periodista Gonzalo Aziz, y que el anticipo se puede ver en el siguiente video.
En el diálogo que mantuvo con Infobae y que se publica este domingo, Fernández Meijide resalta que la experiencia argentina no puede equipararse sin más con Núremberg. Su argumento es que, a diferencia de aquel antecedente, aquí no hubo una guerra ganada por potencias extranjeras que condenaron a los vencidos por sus atrocidades -que incluyeron el Holocausto-, ni se aplicó pena de muerte, sino que se llevó adelante un proceso institucional impulsado por un gobierno democrático. Una administración que intentó, primero, que las Fuerzas Armadas se juzgaran a sí mismas y, ante el fracaso de esa alternativa, abrió el camino al juicio civil que marcó un punto de inflexión internacional en materia de justicia transicional.
Pero la entrevista no se limita al pasado. Fernández Meijide introduce una advertencia sobre el presente. Dice que la sorprendió y la asustó la actitud de Patricia Bullrich en el Senado ante una votación de condena al golpe y, sin formular una acusación cerrada sobre La Libertad Avanza, sí plantea una alarma más amplia: el riesgo del “pensamiento único”. Su frase es terminante: “El pensamiento único va en contra de la democracia siempre”. La referencia no es casual ni abstracta. En su respuesta aparece incluso una comparación con Daniel Ortega, como ejemplo extremo de degradación autoritaria.
También rechaza de plano la idea de que exista en la Argentina una “memoria incompleta” sobre los años setenta. A su juicio, lo que hicieron las organizaciones armadas fue ampliamente escrito, hablado y reconocido, y considera llamativo que desde el Gobierno se insista con esa discusión cuando, según su mirada, el país debería estar debatiendo educación, derechos republicanos, economía, pobreza y trabajo. En ese punto, una de sus definiciones más filosas recae sobre Victoria Villarruel, a quien califica como “una antigüedad”.
Hay, además, otro tramo de la entrevista particularmente relevante porque toca uno de los debates más sensibles en torno a los juicios de lesa humanidad. Fernández Meijide admite no tener un seguimiento fino de la situación procesal actual de todos los acusados, pero deja fijada una postura de principios: sostiene que una persona mayor de 70 años, y más aún si está enferma, debe acceder al arresto domiciliario. No lo plantea como una concesión política, sino como una consecuencia directa de la defensa de los derechos humanos. “Si yo no fuera capaz de respetar los derechos humanos del criminal mayor que encuentres, sería mentira que yo luché por los derechos humanos”, afirma.
La entrevista deja así una serie de definiciones que desbordan la mera evocación del pasado. A 50 años del golpe, Fernández Meijide reivindica la singularidad del camino argentino en materia de justicia, relativiza discusiones que considera agotadas, cuestiona la centralidad actual de Villarruel y advierte sobre formas contemporáneas de intolerancia política. Habla, en definitiva, no solo desde la memoria de lo que ocurrió, sino desde una preocupación persistente por la calidad de la democracia.
La entrevista con Graciela Fernández Meijide

— Primero le pido una reflexión general sobre el 24 de marzo, a poco de cumplirse 50 años.
– Lo que hay que mirar por sobre todas las cosas es si hay alguna voz seria que esté llamando a los cuarteles para dar un golpe militar. Yo creo que no y, tal vez, esa sea la gran adquisición del gobierno de Raúl Alfonsín.
Cuando se acabó la dictadura, que en buena medida lo que permitió las elecciones fueron las Malvinas –donde desgraciadamente perdimos más jóvenes, pero ganamos la posibilidad de democracia–, Alfonsín percibió que la gente estaba harta de violencia, harta. Y por lo tanto, cuando se hicieron las elecciones, donde las Fuerzas Armadas, por la derrota en Malvinas, no pudieron imponer condiciones, Alfonsín pudo prometer –y lo cumplió– que iba a investigar los crímenes de la dictadura y además a hacer juzgar y condenar tanto a los militares como a los jefes de las organizaciones militares revolucionarias, sobre todo, Montoneros y el ERP . Firmenich pasó siete años preso, eso a la gente se le olvida, y fue indultado por Menem , ahí recuperó la libertad.
Pero prometió también que iba a hacer todo lo posible para que las Fuerzas Armadas se juzgaran a sí mismas. Esto no pasó. Las Fuerzas Armadas fueron incapaces de aprovechar esa oportunidad, y la Argentina tuvo un juicio que no se parece a ningún otro juicio del mundo. Hay quienes nombran Núremberg, pero hay que ver que el juicio de Núremberg lo hicieron cuatro países que habían ganado una guerra a todos los dirigentes que estaban vivos del país vencido, y además existía la pena de muerte. Esa fue la gran diferencia.
La forma en que Argentina resolvió en ese momento, en esos meses, el problema de la Justicia con lo que había ocurrido con los desaparecidos, sobre todo, pero también con los presos políticos y los asesinados, fue única, no solo en Latinoamérica, sino en todos los países del mundo donde hubo dictaduras.
— Me interesa abordar el tema de la posibilidad de indulto, la posibilidad de hacer un cierre de esa etapa. ¿Usted cree que hay posibilidad política de avanzar en ese sentido?
– Hoy no sé quién queda vivo de aquella época, ni quién queda preso de aquella época. Yo creo que muy poca gente. Pero lo que sí me sorprende y me hace pensar, y supongo que a ustedes también, es que Patricia Bullrich –que no puede ocultar sus pensamientos y su cercanía al peronismo desde su adolescencia, aunque fuera mentira que haya participado en atentados, porque no lo hizo– pero esa Patricia Bullrich, que desde muy jovencita estaba comprometida con la política democrática, la semana pasada, cuando una parte notoria de los componentes del Senado votaron una condena al Golpe Militar, ella se retiró encabezando el bloque de La Libertad Avanza, de los ultraliberales, es decir, de Milei. Eso a mí me asusta.
— ¿Por qué?
– Porque si siguen creciendo ese tipo de idea, van a terminar queriendo un pensamiento único. ¿Para obtener un pensamiento único, qué tenés que imponer? ¿Qué hace Daniel Ortega hoy en Nicaragua? El pensamiento único va en contra de la democracia siempre.
— ¿Considera que La Libertad Avanza tiene una mirada autoritaria o propone un pensamiento único?
– Yo no lo sé. Estoy contando las cosas que veo, no invento. Y respeto demasiado tu manera de pensar, sea la que sea, y la de tu audiencia como para decirles: “¿Vieron que lo que yo digo es verdad?”. No lo digo así. Cuento lo que sé.

— Siempre hay una controversia sobre el tema de los 30 mil desaparecidos, ese número, que siempre termina siendo discutido. A la luz de los 50 años, ¿qué piensa?
– No voy a entrar en esa discusión. Francamente, no voy a entrar. Quien quiera saber cuál es el número que ha sido reconocido, que mire por la computadora qué es lo que está diciendo la Subsecretaría de Derechos Humanos. Y además los monumentos que se han construido con nombre y apellido y datos. Todo lo otro, yo puedo decir: puede ser que alguien no haya sido denunciado. Ahora hago una pregunta: supongo que ese número sean diez mil y se dice, el número que se cita, que es treinta mil ¿alguien cree que la Argentina es un país donde 20 mil personas hayan podido ser secuestradas sin que nadie las denunciara? ¿Ni un amigo, ni un compañero de militancia, ni un familiar?
— No.
– Veinte mil. No, no es así. Yo no voy a discutir la cantidad, si es siete mil uno, siete mil dos o nueve mil. No, no importa, es demasiado.
— Me interesa una reflexión suya sobre el momento presente. El Gobierno está planteando que hay una memoria incompleta, que hay una memoria sobre lo que hicieron los militares, pero que no se pone de relieve lo que hicieron las organizaciones guerrilleras. ¿Qué mirada tiene?
– No es cierto, no es cierto. Se ha escrito sobre eso, se ha hablado y se ha reconocido. Yo acabo de citar a una persona miembro del Gobierno, senadora, no queriendo condenar, es decir, tomando ya posiciones. Yo no sé qué va a hacer el Gobierno, francamente. Ni sé qué le importa a esta altura esa discusión. ¿Quién está teniendo en el país esa discusión?
— ¿Cree que es una discusión relevante o creés que no es una discusión relevante sobre lo que hicieron las organizaciones guerrilleras?
– Pero es una discusión que viene haciendo desde hace mucho tiempo, por ejemplo, la planteó hace muchos años Victoria Villarruel. ¿Ustedes se acuerdan de quién es Victoria Villarruel?
— ¿Quién es?
– La vicepresidenta.
— Claro, pero ¿quién es para usted Victoria Villarruel?
– ¿Qué papel está jugando ella? Ella era la que sostenía que había que darle su homenaje, que había que discutir de nuevo números y todo lo demás. Es muy contradictorio, muy contradictorio.

— ¿En qué lo ve contradictorio?
– Lo que es contradictorio es que la persona que sostiene eso desde hace años y que logró ser vicepresidente, hoy no existe en la política.
— Pero tiene un cargo institucional relevante, independientemente de que esté peleada con el Gobierno.
– El único cargo relevante es si faltara Milei, porque lo suple, pero en el Senado no está haciendo ni una ley y no puede hacerla. Puede hacer lo que hizo Cobos, definir una votación en un empate, pero no puede presentar una ley.
— ¿Cuál es su opinión personal sobre Villarruel?
– Yo creo que es una antigüedad. Y te lo está diciendo una mina que tiene 95 años.
— ¿Victoria Villarruel es una antigüedad para usted?
– La Argentina tiene que discutir qué vamos a hacer con la educación, qué vamos a hacer con nuestros derechos republicanos, qué vamos a hacer con las aperturas, o no, de la economía. Esas son las cosas que la Argentina tiene que estar discutiendo: la pobreza, la falta de trabajo. Eso tenemos que estar discutiendo.
— Ahora, ¿usted considera que la discusión o hablar sobre el Golpe Militar es importante o hay que discutir otras cosas y mirar para adelante?
– No niego que sea importante. La prueba está en que te estoy contestando. No creo que no sea importante recordar, al contrario. Hay que recordar lo que nos costó y lo que nos dolió. A mí me cambió la vida.
— A 50 años, si tuviera que hacer una reflexión sobre su vida, sobre su participación en estos años de democracia, ¿qué le interesa recordar o qué le interesa resaltar de este medio siglo que pasó?
– Que hice todo lo que pude para que se cumpliera aquello que siempre había deseado, que es tener algún gobierno democrático. Trabajé en gobiernos democráticos y cuando no tuve oportunidad más de trabajar sobre el tema Justicia con respecto a lo que había ocurrido por los indultos de Carlos Menem, ingresé en un partido político. Y ahora estoy haciendo política desde el Club Político Argentino.
— Otra controversia es el tema de los juicios, porque hay todavía personas, incluso de más de 70 años, de más de 75 años, incluso de 80, que siguen presas en cárceles. ¿Qué piensa de eso?
– No tengo idea cuántos están en cárceles. Y tampoco sé qué está ocurriendo ahora, después de los indultos, qué está ocurriendo con aquellos que fueron juzgados por este tema. No lo sé. Francamente, no lo sé.
— Hay datos oficiales que confirman que hay personas que tienen procesos abiertos y están presas todavía e incluso condenados que ya tienen edad para no estar en cárceles.
– Creo que una persona que cumple 70 años debe tener arresto domiciliario y sobre todo si está enfermo.
— Es importante esta definición que está dando.
– ¿Sabés por qué? Es que está en muchas leyes. Está escrito en muchas leyes. Y te lo digo porque si yo no fuera capaz de respetar los derechos humanos del criminal mayor que encuentres, si yo no respetara sus derechos, sería mentira que yo luché por los derechos humanos y que sigo luchando por los derechos humanos.
— ¿Entonces debieran estar cumpliendo arresto domiciliario eventualmente cualquier persona que esté acusada o condenada por estos delitos, incluso?
– Es que, de hecho, cuando vos estás preso, si hace más de dos años que la causa no se mueve, tenés derecho a pedir la libertad. Es la ley.
POLITICA
Tras conocerse las comunicaciones con Milei, la Justicia prepara citaciones para nuevos testigos del caso $LIBRA

Tras recibir una montaña de información sobre las comunicaciones de Mauricio Novelli, quien le acercó el negocio de la criptomoneda $LIBRA al presidente Javier Milei, el fiscal Eduardo Taiano trabaja sobre una batería de nuevas medidas de prueba que incluyen la citación de nuevos testigos que aparecen en esos registros y la incorporación de nueva evidencia digital.
Así dijeron a fuentes relacionadas con el expediente donde el presidente Milei y su hermana Karina están bajo investigación, aunque no formalmente imputados en la causa que maneja el fiscal Taiano y el juez federal Marcelo Martínez de Giorgi.
Además, están investigados Novelli; su hermana, María Pia Novelli; su madre, María Alicia Novelli; y su socio en Tech Forum Argentina, Manuel Terrones Godoy.
También figuran el ex asesor de la Comisión Nacional de Valores Sergio Morales; Julián Peh, CEO de Kip Protocol, y Hayden Mark Davis, de Kelsier Ventures. Estas dos compañías son las que habrían intervenido en la creación y lanzamiento de $LIBRA.
Todavía no es tiempo de citaciones a declarar en indagatoria, dijeron las fuentes. Esto es porque lo que hay son evidencias de un celular pero no está acreditado el nombre de todos los propietarios de las billeteras virtuales por donde circularon los fondos en la previa del lanzamiento de $LIBRA.
Un peritaje informático realizado por el Ministerio Público Fiscal reveló que el presidente Javier Milei habló al menos cinco veces por teléfono con el lobbista Novelli en los minutos previos al lanzamiento de la criptomoneda.
También se habría encontrado en el dispositivo de Novelli un borrador de un presunto acuerdo confidencial entre Milei y Hayden Davis, el creador de $LIBRA, y un supuesto acuerdo de pagos por US$ 5 millones de dólares.
Estos documentos coinciden con el intercambio de comunicaciones entre los protagonistas del negocio y el presidente Milei.
Con estos hallazgos en el expediente desde febrero pasado, el fiscal Taiano analiza ahora avanzar con nuevas medidas de prueba.
Está trabajando con su equipo en elaborar una lista de testigos, que son personas que aparecen en los intercambios telefónicos de Novelli o personas que están en torno de la organización del Tech Forum, el evento donde Milei se interesó en este emprendimiento.
El 14 de febrero de 2025, Milei promocionó mediante un tuit de X la criptomoneda “$LIBRA”, ideada para el financiamiento de empresas argentinas.
El activo tuvo una suba astronómica de su valor en minutos y luego se desplomó. A las 4 horas Milei borró su posteo y dijo que no tenía relación alguna con la iniciativa y que, luego de “interiorizarse” sobre el tema, elegía “no seguir dándole difusión”.
De las comunicaciones además surgieron relaciones anteriores de Milei con Novelli, cuando era capacitador en inversiones del instituto de enseñanza del lobista.
El vínculo empezó en 2021, cuando Novelli empezó a pagarle en pesos y en dólares a Milei por sus servicios como economista, e incluso fue diputado nacional y Presidente.
Los cursos en inversiones digitales se dictaban desde el portal de N&W Profesional Traders, empresa que Novelli comparte con Jeremías Walsh. Entre los profesores sumó a Milei, que dio clases por Zoom sobre “educación financiera” y criptomonedas, y al influencer derechista Agustín Laje, sobre “política y ciclos económicos”.
Esto surge de los audios y mensajes del teléfono de Novelli. Ahora Taiano podría citar entonces a las personas que trabajaban en N&W Profesional Traders como Walsh.
O buscar qué puede aportar Ariel Parkinson, que trabajó junto con Novelli y Terrones Godoy en la organización del Tech Forum.
Mientras se amplía la mirada de la fiscalía sobre qué declaraciones pueden ayudar a entender mejor el vínculo entre los personajes investigados, se esperan nuevos elementos de prueba.
Uno en particular es un informe de la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (UFECI) que dirige el fiscal Horacio Azzolin.
Resta ahondar en el mundo de las plataformas que administran y gestionan esas billeteras. Una de las herramientas informáticas para esta tarea es un software cuya licencia se venció.
Los investigadores están procurando el presupuesto para renovar esa licencia, que permitiría rastrear los movimientos del dinero virtual entre las billeteras.
Los dueños de esas billeteras son anónimos, no son identificables en el mundo del blockchain por su nombre y apellido, pero cuando en medio de esas transferencias el dinero aterriza en una plataforma centralizada, que permite convertir las criptomonedas en dinero, ahí es posible identificar al que recibe los fondos.
Todas las operaciones asociadas a $LIBRA, incluida la que le dio vida a la moneda digital, están registradas en un gran libro virtual de acceso público.
Los movimientos, sin embargo, son anónimos. Están asociados a cuentas virtuales cuya titularidad se desconoce.
La red blockchain, en principio, funciona como una suerte de plaza pública en donde todos pueden comerciar con todos pero portando máscaras.
Por eso, la medida de prueba que por estas horas analiza el fiscal Eduardo Taiano puede ser el primer paso para comenzar a correr el velo que protege a un grupo especial de billeteras.
Son aquellas que operaron con $LIBRA en algún momento de sus primeros 20 minutos de vida, pero especialmente segundos antes de que la moneda fuera promovida, difundida o publicitada por el presidente Javier Milei, el 14 de febrero, a las 19:01.
En esta tarea están ahora los especialistas del Ministerio Público Fiscal, pues tienen por un lado la evidencia de lo ocurrido antes, durante y después del lanzamiento de $LIBRA y cómo circularon los fondos.
Y tienen con los teléfonos celulares, a los que Novelli dio acceso con su clave, con las comunicaciones que mantuvieron con los personajes en torno al caso: el presidente, Karina Milei y el asesor Santiago Caputo.
En algunos casos tienen los mensajes, en otros audios y en otros casos solo constancias de la existencia de llamados, con el día y la hora, pero no se sabe su contenido.
Toda esta prueba debe aún consolidarse para avanzar con citaciones a prestar declaración indagatoria a los sospechosos.
Hernán Cappiello,Conforme a
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El guiño del PJ a los gobernadores del norte, otro acto de Kicillof en CABA y la vuelta de “Wado” de Pedro

“No es momento de excluir a nadie ni de enojarse con nadie. Hay que entender a los diputados que representan a las provincias y tienen la necesidad de asegurar su funcionamiento. Entiendo al gobernador de Misiones cuando, en determinadas votaciones, tiene que acompañar una postura, porque privilegia la situación de su provincia. El camino no es enojarse con ellos. Hay que entenderlos y mostrarles que se puede construir una alternativa nacional que los contenga”.
La definición que el diputado entrerriano Guillermo Michel le dio a un medio de Misiones durante la semana, bien podría aplicarse a un grupo de gobernadores del norte, que son peronistas y que están distanciados del núcleo más voluminoso del partido. Fue un mensaje para Hugo Passalacqua y Carlos Rovira, pero también para Gustavo Sáenz (Salta), Raúl Jalil (Catamarca) y Osvaldo Jaldo (Tucumán). Los aliados tácticos de Javier Milei en el Congreso. “Los que tienen votos y hay que cuidar”, dicen en el grupo de legisladores que integra el ex titular de la Aduana.
Michel, de estrecha relación con Sergio Massa, fue uno de los diputados que se reunió en la semana con el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, en las oficinas que tiene Victoria Tolosa Paz en el centro porteño. De ese encuentro salieron dos ideas trascendentes para el recorrido que planearon hacer: hay que abrazar a los gobernadores que jugaron cerca de Milei y no hay que medirle el nivel de peronismo en sangre a nadie. Si es con todos, es con todos de verdad. Sin mirar los últimos sellos del Pasaporte.
En esa idea coincide Sergio Massa, quien entiende que debe haber un pacto de no agresión entre las distintas bandas del peronismo. Eso incluye una convivencia pacífica, sin reproches públicos, entre los extremos de la coalición que está en marcha. Pichetto y Grabois, un solo corazón. “Hay que guardar los rifles sanitarios”, suele decir el líder del Frente Renovador.

El perdón, la reconciliación y la unidad como horizonte. Pero con un dispositivo de construcción electoral ordenado, que se vaya montando sobre la coincidencia de puntos centrales en un plan de Gobierno. En el fondo, se trata de no repetir la inexplicable descoordinación del gobierno que integraron Alberto Fernández y Cristina Kirchner. A eso apunta el tigrense.
El pedido de ese sector del peronismo respecto a los gobernadores es opuesto al que tiene el cristinismo más duro, que los acusa de “traidores” y “funcionales” a las políticas libertarias. Máximo Kirchner, por ejemplo, suele decir que, en el nombre del federalismo, hay gobernadores que hacen provincialismo. “El federalismo implica no solo resguardar los intereses de tu provincia, sino también del conjunto. Pero hay provincias que resuelven solo en función de sus intereses”. Un mensaje dirigido a esos mandatarios del norte que apoyaron, con el quórum o con la mano en alto, el Presupuesto, el RIGI o la reforma laboral. La declaración del líder de La Cámpora es del pasado reciente, aunque bien podría aplicarse al presente.
“Ellos quieren el ambacentrismo, porque si salen al campo federal, no tienen nada. No existen en las provincias”, reflexionó un legislador que responde a uno de los gobernadores apuntados por el cristinismo. “Ellos respaldaron el ajuste que generó sufrimiento en la gente, que dejó a miles sin trabajo. Conveniencia para ellos, no para la gente”, apuntó un legislador camporista. Extremos que será difícil conciliar, si no existe un ordenamiento de las jefaturas políticas para que haya un armisticio.
“Yo permito todo en el movimiento. Nosotros no tenemos prejuicios de ninguna naturaleza, porque así tienen que ser los movimientos. Tenemos hombres de extrema derecha y tenemos hombres de extrema izquierda. Los movimientos de este tipo hay que dejarlos funcionar libremente. Hay que constituir un cuerpo orgánico, no muy ajustado a preceptos, para que se defienda”.

Varias décadas atrás Juan Domingo Perón explicó de esa forma su mirada sobre lo que implica formar un movimiento político heterogéneo como el peronismo. Un definición sobre la convivencia y las necesidades de gestionar el equilibrio. De esas palabras se acordó un senador nacional, con recorrido histórico, que le reprocha al camporismo su postura más combativa sobre las posturas que adoptan otros sectores del justicialismo.
En la postura de aperturista, sin pedir credenciales del pasado, también se inscribe Sergio Uñac, que mantiene sus intenciones de ser candidato a presidente, pero aún no activa el trabajo de campo. El sanjuanino tiene la idea de ser un precandidato presidencial con olor a interior impregnado en su acento pero, ante todo, cree que tiene que haber un ordenamiento del espacio político para poder definir después quién es el candidato para enfrentar a Javier Milei.
En la última semana insistió con la necesidad de que en la próxima fórmula presidencial haya “una voz del interior” y propuso que el peronismo organice una “interna abierta” este año porque se ingresó en un “tiempo de descuento” respecto a los comicios ejecutivos. Lo que no está claro es cómo podría instrumentarse esa elección interna y cómo se financiaría. La propuesta de Uñac tiene por objetivo pasar un mensaje más sencillo: hay que ordenar la coalición y encolumnarse detrás de un candidato antes de que termine el año.
Sobre Uñac giran algunas suspicacias respecto al apoyo que tendrá si, finalmente, salta a la cancha electoral. En el peronismo muchos dicen que sería el candidato elegido por el cristinismo, en detrimento de la figura de Kicillof, que sigue generando resistencia en una parte importante del sector que lidera Cristina Kirchner. En San Juan le esquivan a las hipótesis políticas, pero advierten que el kirchnerismo, en toda su expresión, tiene que ser contenido por el candidato que llegue a la final.

En el ocaso de la semana, la terminal política de CFK dio un primer paso en la articulación de voluntades destinadas a armar una alternativa electoral. Eduardo “Wado” de Pedro viajó a La Rioja y se reunió con Ricardo Quintela para darle el respaldo del kirchnerismo frente a la denuncia del fiscal federal Carlos Stornelli por sus dichos respecto a la posibilidad de que el Presidente no llegue a completar su mandato.
“Wado” se reencontró con su rol de armador, que tuvo durante la conformación del Frente de Todos en el 2019 y su etapa como ministro del Interior. Es el delegado de la ex presidenta para acercar posiciones entre distintos sectores del peronismo. Los dirigentes del interior suelen hacer una diferenciación entre De Pedro y el resto del camporismo. “Wado es otra cosa, es más pragmático, con más intenciones de buscar acuerdos”, precisó un diputado nacional que responde a un gobernador del PJ. Esa idea tiene replicas en otras voces provinciales.
Lo cierto es que al actual senador nacional le toca cumplir con un mandato de su jefatura política que tiene que ver con mostrar movimientos y decisiones. “La presencia de Wado sirvió para eliminar cualquier ruido interno que haya entre el ”Gitano» y el cristinismo», especificó un dirigente K al tanto de los pormenores del viaje. En una semana Quintela se reunió con el sector federal de Michel y Tolosa Paz, y con De Pedro y Mariano Recalde. Quiere se uno de los protagonistas del entramado opositor que se está tejiendo. Uno de los garantes de la unidad.
De Pedro va a ser uno de los encargados de tender puentes dentro del peronismo. Desde el kirchnerismo, con base en la provincia de Buenos Aires, hacia el interior, adónde apuntan a reconstruir vínculos con legisladores e intendentes de las provincias. El cristinismo no quiere quedarse atrás y pone en la cancha a un articulador conocido para sumarse al tejido de alianzas que tiene el peronismo de este tiempo.
En La Rioja “Wado” tenía que terminar de saldar los resquemores que quedaban vivos de la interna por el PJ Nacional. En uno de los encuentros escuchó algún reproche por las formas en la que los riojanos tomaron conocimiento de cómo se habían enterado de la candidatura de CFK para conducir el partido. Con contundencia y sutileza al mismo tiempo, respondió: “No hay que olvidarse que hay gente que factura con las divisiones del peronismo”.

Por una calle distinta a la que transitan los cristinistas, Axel Kicillof camina rumbo a su principal objetivo político. El último jueves lanzó el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) en la Ciudad de Buenos Aires, donde desembarcó con su proyecto político y le dio inicio a la recorrida nacional. En un teatro del centro porteño amplificó el discurso aperturista que vienen emitiendo varios referentes justicialistas: “Vamos a sumar a todos los que comprendan que estamos en la otra vereda de estas políticas económicas y de este proyecto de país que representa Milei”.
Sumar no es fácil, porque hay limitaciones muy marcadas sobre la figura de Cristina Kirchner y su círculo más chico. Tal vez por eso Kicillof ya no hable ni de cristinismo ni kirchnerismo, sino de un armado opositor con confluencia de todos los sectores que están en contra Milei. Así traza una línea gruesa, para empezar a buscar adhesiones o coincidencias entre los que integran el equipo que no está dispuesto a usar camisetas violetas.
La actividad de Kicillof en CABA fue el punto de partida del armado nacional. En la agenda siguen otras. El jueves 9 de abril, en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA se presentará el “MDF Ciencia”, donde el Gobernador, que encabezará el evento, va a aportar la mirada de su espacio político y su proyecto nacional sobre el rol de la ciencia, la tecnología en esta etapa de la producción y el trabajo, y la labor de los científicos. Más adelante en el tiempo habrá un evento similar pero con actores de la cultura.
En paralelo, el armado político en el interior sigue sumando capítulos. Entre el viernes y el sábado estuvieron en Corrientes los ex intendentes Julio Pereyra y Alberto Descalzo para reunirse con un grupo de dirigentes y empezar a delinear la construcción del MDF en esa provincia. A principio de la semana fue el ministro de Seguridad, Javier Alonso, quien tomó esa posta en Córdoba, donde está armando el ex senador Carlos Caserio. Kicillof empezó a moverse con mayor decisión. El peronismo en su conjunto, también.
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