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POLITICA

Del fin de la adicción monetarista a los nuevos obstáculos libertarios

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Con 2026 a la vuelta de la esquina, empiezan a volverse más claros cuáles son los obstáculos que puede enfrentar el Gobierno en su tercer año de gestión. La cuestión es si la alarma argentina puede dispararse sobre todo a partir de la dinámica de la implosión, con errores autogenerados dentro del Gobierno o, al contrario, si la incertidumbre puede llegar de un cambio externo que hace estallar las certezas que intenta construir el Gobierno. ¿Riesgos de implosión o de explosión? Hay dos focos de incertidumbre. Primero, si terminó la adicción monetaria, es decir, la emisión, ¿por qué sube la inflación? En el WhatsApp de Milei hay indicios sobre ese punto. Segundo, si la motosierra afilada contra causas sensibles debilitó políticamente al Gobierno en 2025, ¿por qué insistir con esa lógica?

Algunos de esos riesgos ya dejan marcas en las estrategias del Gobierno y en la narrativa pública oficialista. Primero, los riesgos internos: los que nacen por decisiones estratégicas de Milei y su equipos. Por ejemplo, el rumbo económico. ¿Qué tiene Javier Milei en la cabeza a días de arrancar un nuevo año? Hay indicios claros en la entrevista que le dio a Luis Majul el domingo. Son cambios, algunos sutiles, que muestran una corrección en la concepción del problema macroeconómico argentino: el problema a corregir ya no es la emisión monetaria sino el nivel de demanda de dinero.

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Los cambios en la política monetaria anunciados por Luis Caputo y convalidados también en publicaciones online del segundo del Banco Central, Vladimir Werning, reflejan esa evolución. Ahora el problema es de una caída en la demanda de dinero y ya no un problema de su oferta, es decir, de emisión monetaria. “Es cierto que se aceleró la inflación y el último datos de minoristas dio 2,5% pero hay que contemplar lo siguiente: nuestra hipótesis es que cayó la demanda de dinero”, afirmó hace dos días.

La conquista del déficit cero e incluso, el superávit se da por hecho en la gestión mileísta, aún a costa de derrotas políticas en el Congreso. Pero entonces, ¿por qué si se eliminó la rabia, es decir, la emisión, queda el perro, es decir, la inflación, que ahora sube lentamente? Por eso, a partir de ahora, la marcha del plan económico presenta dos desafíos. ¿Cómo seguir bajando la inflación ahora que el déficit desapareció como problema político y económico y cómo comunicar esa nueva dimensión del problema y evitar que la suba de la inflación que se pueda dar en los próximos meses no genere desconfianza e incertidumbre, con una retroalimentación del problema?

En el contexto de cuatro meses seguidos de suba de la inflación, tres de ellos perforando el techo del 2 por ciento, la pregunta tiene su urgencia: ¿el Gobierno logrará llegar a junio o agosto con una inflación que arranque en 0 mensual como acaba de prometer Milei? ¿Hay contradicción entre la teoría monetaria que le dio identidad política a Milei, con la emisión monetaria como eje del problema inflacionario argentino, y un presente con inflación al alza, aún con déficit cero?

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Milei nació a la vida pública y llegó al poder con una bandera existencial para su batalla cultural macroeconómica: “La inflación es en todo momento y en todo lugar un fenómeno monetario”, el eslogan que le tomó prestado a Milton Friedman. En ese marco, definió a la emisión como un adicción de la casta política para financiar el déficit fiscal. La conexión causal que lleva desde la emisión monetaria a la inflación terminó siendo aceptada por la gente, incluso por la oposición más reacia. Esa fe generalizada es hija del éxito de esa premisa, con la “motosierra” derivando en baja de inflación. ¿Qué pasa ahora, entonces? “Teníamos dos mandatos: bajar la inflación y bajar la inseguridad. Cumplimos los objetivos muy rápido, en dos actos”, dijo el domingo. ¿Cómo sigue la obra?

El domingo, en la entrevista con LN+, se explayó sobre el tema y delineó la “hipótesis” con la que se maneja Milei y el equipo económico de Luis Caputo. Milei introdujo una variante en su afirmación a la Friedman: “La inflación es un fenómeno monetario ya sea porque expande la oferta o porque cae la demanda, o porque pasan las dos cosas: eso hace que el poder adquisitivo caiga y los precios suben”, sostuvo.

“Milei piensa en términos de la ecuación cuantitativa del dinero”, explica un economista e inversor argentino desde Manhattan. La cuestión es tan central para Milei que ilustra el fondo de su imagen de WhatsApp con esa ecuación: “PxY = MxV”, es decir, el nivel de precios por la cantidad de bienes y servicios es igual a cantidad de dinero por velocidad. Es una identidad económica clave que explica la inflación. Por tratarse de una igualdad, cualquier variación en la cantidad de dinero produce variación en el otro lado, los precios de la economía.

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Para el Gobierno, la caída de demanda de pesos en las semanas preelectorales, que llevaron a una dolarización récord, afecta del otro lado de la ecuación a los precios de la economía. “En economía, es común considerar que la inflación se puede generar por un aumento de la oferta de pesos pero también por una caída en la demanda de dinero por algún motivo, no necesariamente por dolarización de los ahorros de la gente”, desarrolla el economista en Manhattan. “Con el susto electoral, la demanda de dinero cayó”, agrega.

El economista argentino agrega otro dato: para que se produzca ese efecto, hay otro detalle importante: “Se debe dar una demanda a la que el Banco Central no reacciona”. En las semanas más críticas del Gobierno, antes de las elecciones, hubo resistencia a corregir esa caída, por ejemplo, a través de la venta de dólares. Con las nuevas medidas anunciadas, el Gobierno busca dos objetivos pendientes, corregir M, la demanda de dinero, y acumular reservas: con la misma herramienta, comprando dólares no sólo para pagar deuda, va a acumular reservas e inyectar pesos en la economía pero siempre según el ritmo de la demanda, para evitar inflación por oferta de pesos. La narrativa de Milei pretende responder dos focos de incertidumbre: le da otra causa a la suba de la inflación de los últimos meses y asegura contar con la herramienta para corregir los dos problemas sin efectos colaterales.

Milei suma una segunda explicación: que la política monetaria opera con 26 meses de rezago y no con 18 o 24 como afirmaba antes: “Si fijamos la cantidad de dinero cuando se terminó de sanear el Banco Central a mediado de 2024, a los 26 meses debería haber inflación cercana a cero, entre junio y agosto del año que viene”, plantea ahora.

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Esa es la nueva pedagogía en la que se embarcan Milei y Caputo. Las causalidades que propone el Gobierno no siempre se cumplen: minimizó la necesidad de acumular reservas durante meses hasta que la corrida cambiaria lo arrinconó y encontró auxilio en el dúo Trump-Bessent. La hipótesis que manejan ahora le cierra a los economistas. Pero Milei mismo abre el paraguas: “Vamos a tener que comprar reservas contra demanda de dinero. Si crecemos al 5 por ciento, si se mantiene la base monetaria en términos del PBI, vamos a tener que comprar 10.000 millones de dólares. Siempre en condiciones normales de presión y temperatura, como las de hoy”, advirtió Milei. La gran duda que queda es cuáles son esas condiciones y qué podría alterarlas.

Entre los focos de incertidumbre políticos, está la capacidad de autorregulación de los instintos políticos de la gestión mileísta. La batalla del capítulo XI del presupuesto expuso al Gobierno a la misma lógica que lo llevó a la sucesión imparable de derrotas a lo largo de dieciocho rondas legislativas durante este 2025. El Gobierno sigue pensándose como hegemónico, pero continúa siendo un gobierno de minoría parlamentaria, aunque en Diputados tenga la primera minoría: sin acuerdos con otros no hay chances de pasar sus reformas. Asimila linealmente resultados electorales con capacidad en el Congreso: la realidad le demuestra que las cosas no son tan simples.

Y otro tema preocupante: la misma capacidad que muestra para construir conflictos a medida, como el del Chiqui Tapia, también la tiene para fabricar enemigos fuera de control: agita fantasmas donde no le conviene. Su estrategia en el tema discapacidad generó el nacimiento de un nuevo actor político, el colectivo de madres y familias con hijos con discapacidad, con la actriz Valentina Bassi a la cabeza Su activismo fue el que logró torcerle la mano al Gobierno en el Capítulo XI del presupuesto. Los votos amigables que perdió en esa votación en Diputados fueron daño autoinfligido: la insistencia con los recortes con menos base de sustanciación tanto social como política, la que más debe cuidar si quiere pasar reformas importantes. En esa falta de aprendizaje de sus errores políticos de 2025 está otro de los desafíos para el 2026.

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Luciana Vázquez,Conforme a

POLITICA

Liberaron a Nahuel Gallo, el gendarme argentino detenido en Venezuela por el régimen de Maduro

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El gendarme argentino Nahuel Gallo fue liberado este domingo por el gobierno venezolano, tras permanecer desde diciembre de 2024 —448 días— detenido por orden del régimen de Nicolás Maduro. En aquel momento, luego de días de incertidumbre sobre su paradero y del reclamo de sus allegados para que interviniera el Gobierno argentino, las autoridades del país caribeño informaron que estaba alojado en el penal El Rodeo I.

“Acabo de hablar con Nahuel Gallo y puedo informarles que ya está volando hacia la Argentina. Estamos profundamente emocionados. Víctor podrá abrazar a su papá en pocas horas”, escribió su mujer María Alexandra Gómez a través de las redes, donde también extendió su agradecimiento.

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El avión en el que está de vuelta Gallo a la Argentina pertenece a Baires Fly, una empresa asociada al titular de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Claudio “el Chiqui” Tapia. De hecho, fue el máximo ente del fútbol nacional el que emitió un comunicado oficial al respecto de la liberación del gendarme, con una imagen del oficial excarcelado junto a autoridades de la AFA.

“Expresamos nuestro más sincero agradecimiento a la señora presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, por su sensibilidad y disposición para atender esta situación, demostrando que el deporte también puede ser un puente efectivo para el entendimiento y la cooperación para una acción humanitaria de esta envergadura. Asimismo, reconocemos a la Federación Venezolana de Fútbol (FVF) por facilitar el contacto que permitió este acercamiento, reafirmando que los lazos construidos a través del fútbol pueden contribuir positivamente al bienestar de nuestras naciones”, reza el comunicado publicado en la página de la AFA.

Este domingo al mediodía comenzaron a circular versiones sobre su liberación y un eventual regreso a la Argentina. Con el correr de las horas, la noticia fue confirmada oficialmente. Más temprano, su esposa, María Alexandra Gómez, había señalado: “A esta hora no tenemos mayor información sobre el paradero de Nahuel, pero estamos esperando noticias positivas después de 448 días de injusticias”.

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Nahuel Agustín Gallo junto a su hijo y esposa@gg_alexand95764

Gallo prestaba servicio en Mendoza y residía en la localidad de Uspallata antes de su detención. Al momento de ser arrestado, en la frontera entre Venezuela y Colombia, se encontraba de licencia para visitar a su familia. La Cancillería argentina había indicado entonces que las autoridades venezolanas lo acusaban de espionaje.

Noticia en desarrollo


March 1, 2026,pic.twitter.com/TisulVGPMp,December 13, 2024,Venezuela,Conforme a,Venezuela,,»No tenemos mayor información», Crecen las expectativas y versiones por la posible liberación de Nahuel Gallo en Venezuela,,En un estudio de radio. Video: así fue el emocionante momento en el que la esposa de Nahuel Gallo escuchó la voz del gendarme luego de 445 días,,“Interfiere con su derecho”. Aseguran que Maduro no tiene plata para pagar su defensa en Nueva York

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Liberaron al gendarme argentino Nahuel Gallo tras estar secuestrado 448 días por el régimen chavista en Venezuela

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El gendarme argentino Nahuel Gallo fue liberado después de 448 días de una pesadilla inenarrable en Venezuela. El cabo primero de la Gendarmería Nacional Argentina dejó la cárcel El Rodeo 1, donde estuvo secuestrado sin comunicación con su familia, sin un proceso formal público, ni asistencia legal propia ni consular.

Gallo fue víctima de desaparición forzada por una dictadura narcoterrorista que fue descabezada y que abrió sus cárceles como un gesto calculado, después de la espectacular incursión militar que llevó desde Caracas a Nueva York a Nicolás Maduro. Tres semanas después del ese operativo, y en medio de un proceso de liberaciones que lleva adelante el régimen, el argentino retornó al país para reencontrarse con su pequeño hijo, Víctor, con su pareja, María Alexandra, y con su madre, Griselda, que no se doblegaron y reclamaron sin respiro su liberación. Fueron 428 días. 10.750 horas interminables.

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El primer indicio de su liberación había ocurrido esta misma semana, cuando pudo comunicarse por primera vez con su mujer, María Alexandra. Ocurrió en medio de una entrevista radial. Infobae habló con ella poco después. Por el teléfono se escuchaban risas, alegrías y una mezcla de alivio y esperanza. Esa llamada había confirmado dos cosas, después de tanta desolación: que Agustín Nahuel Gallo estaba vivo y que, efectivamente, estaba en El Rodeo 1.

Para que esa comunicación ocurriera, pasaron muchas cosas, pero una fue central: todos los extranjeros que estaban allí comenzaron una huelga de hambre para exigir que se les aplique a ellos tambien la ley de amnistía que el régimen había aprobado para los presos políticos. Habían pasado varios días sin comer y el régimen decidió aflojar las cadenas. Es una apertura, sin embargo, que se logró por necesidad y urgencia, más que por convicción.

La caída de Maduro y la liberación

Todavía está vivo el recuerdo del operativo militar que sacó a Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, de su alcoba para llevarlos a los tribunales estadounidenses para dar cuenta de sus crímenes de Estado y de los otros, principalmente, conspiración, narcotráfico y terrorismo.

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Un reencuentro esperado. Nahuel Gallo, su pequeño hijo, Víctor Benjamín, y su pareja, María Alexandra Gómez

La noticia llegó como llegan las cosas que durante mucho tiempo se temieron imposibles: con alivio, pero también con cautela. Para la familia, la confirmación fue una explosión de alegría inmediata y un alivio después de una pesadilla interminable, donde los peores miedos aparecieron una y otra vez. Es que Gallo no estuvo detenido: fue víctima de desaparición forzada, de un secuestro político.

Para comprender el espesor real de esos 448 días, hay que retroceder. Volver al punto exacto en el que la espera dejó de ser una expectativa y pasó a ser un abismo. Volver al día en que Nahuel debía llegar y nunca llegó.

Pero antes de reconstruir esa historia, hay que recordar que el gendarme fue un instrumento de la narcodictadura venezolana para desafiar a la Argentina gobernada por Javier Milei, quien siempre mantuvo una posición crítica sobre la naturaleza ilegal e ilegítima del régimen. En el medio de esta historia tenebrosa hubo acusaciones infundadas de magnicidio, la embajada en Caracas asediada, la ruptura de relaciones diplomáticas y una confrontación abierta.

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La reconstrucción de un calvario

La última vez que se lo vio a Nahuel Gallo, antes de terminar en las mazmorras venezolanas

María Alexandra Gómez lo esperaba en Anzoátegui, adonde vivía entonces su madre y a quien había ido a visitar. Era febrero y hacía calor. La casa estaba ordenada de una manera especial, no perfecta, sino preparada. Víctor, que tenía poco más de un año, no entendía del todo qué significaba esa espera, pero percibía el clima. Los padres habían contado los días para el reencuentro, hablado de horarios, de recorridos, de detalles mínimos. El viaje de Nahuel no tenía ningún misterio: cruzar la frontera, llegar, reencontrarse. Había pedido autorización a la Gendarmería -estaba destinado en Uspallata, Mendoza- realizado todos los trámites correspondientes, como presentar una invitación, autorización especial y tenía previsto ingresar por un paso fronterizo formal.

Ese día, el contacto fue normal al principio. Un mensaje breve y tranquilizador. Un problema menor en la frontera, una demora. Nada que encendiera alarmas. En Venezuela, incluso lo irregular suele presentarse como cotidiano. Con el correr de las horas, el tono cambió. El último mensaje fue corto, impreciso y definitivo: “Me están llevando”. No dijo quiénes. No explicó por qué. No hubo tiempo para preguntas. Después, el silencio.

María Alexandra pasó ese día entero esperando que apareciera, esperando que sonara el teléfono, esperando una explicación mínima. La tarde avanzó sin respuestas. La noche llegó con una sensación que no se parecía a nada conocido. Víctor se durmió sin su papá. Ella no durmió.

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Las primeras horas estuvieron atravesadas por la incredulidad. La idea de que se tratara de una detención administrativa, de un trámite migratorio que se resolvería pronto, funcionó como un refugio mental. Durante los primeros días, esa hipótesis permitió sostener la calma. Los días pasaron. Nadie llamó. Nadie explicó nada. Ninguna oficina respondió. El silencio empezó a ocuparlo todo.

Con el correr de los días, la palabra empezó a asomar, primero de manera esquiva, después con más fuerza: desaparición. Mucho tiempo después se supo que Nahuel había recorrido varios centros de detención, hasta que llegó a su sitio defintivo: el penal de El Rodeo I. Saber dónde estaba no trajo alivio. Confirmaba que estaba vivo, pero también que había quedado atrapado en uno de los engranajes más duros del sistema represivo venezolano, un lugar donde el tiempo se estira y la ley no existe.

El Rodeo I es una cárcel donde están alojados presos políticos, mientras que los extranjeros estaban a cargo del temible DGCIM (Dirección General de Contrainteligencia Militar), que forma parte del aparato represivo que comanda el peligroso Diosdado Cabello.

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El Rodeo 1, donde estuvo preso Nahuel Gallo está desde el jueves con una larga fila, a la espera de la liberación de los presos políticos

María Alexandra entendió entonces que su vida también había cambiado. Seguía en Anzoátegui, con su hijo pequeño, en un país donde reclamar podía ser peligroso. Empezó a recorrer oficinas, fiscalías, dependencias de seguridad y ámbitos diplomáticos. Cada puerta era una posibilidad mínima. Cada respuesta, cuando existía, era vaga. Promesas sin plazos. Frases hechas. Ninguna certeza.

En febrero tomó una decisión difícil pero inevitable: mudarse a Caracas. No fue una mudanza planificada, sino un movimiento inevitable. Entendió que, si quería seguir reclamando, tenía que estar cerca de los lugares donde se concentraba el poder. Empacó lo indispensable, se llevó a Víctor y dejó atrás la casa donde había esperado a Nahuel. Llegó a una ciudad más hostil, más vigilada, más cargada de tensión.

En Caracas, la rutina se volvió un peregrinaje. Oficinas de gobierno, organismos de seguridad, fiscalías y dependencias diplomáticas. Entrar, explicar, insistir, esperar. Salir sin respuestas. Volver al día siguiente. Repetir. Durante meses, María Alexandra hizo ese recorrido con su hijo de la mano o en brazos. Víctor aprendió a esperar en pasillos, a dormir siestas improvisadas, a adaptarse a una vida sin horarios claros.

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El abogado Germán Giuliani, el otro argentino preso por la dictadura de Venezuela

Mientras tanto, el régimen avanzaba con su relato. El 6 de enero del año pasado, Nicolás Maduro acusó públicamente a Nahuel Gallo de formar parte de una conspiración para asesinar a Delcy Rodríguez. No presentó pruebas ni abrió una causa judicial real. Fue una acusación política, diseñada para justificar el secuestro y enviar un mensaje. Para María Alexandra, ese fue un punto de inflexión. Entendió que Nahuel no era un detenido común, sino un rehén.

Las amenazas comenzaron a aparecer de manera indirecta: advertencias, silencios que decían más que las palabras, miradas que se repetían, gestos que no necesitaban explicación. La idea de que quedarse en Venezuela ya no era seguro se volvió cada vez más concreta. Pero irse también implicaba un riesgo: salir sin autorización, sin anunciarlo, sin dejar rastros.

Durante esos meses, Víctor siguió creciendo. Dijo nuevas palabras, cambió de talle, empezó a señalar fotos y a decir “papá”. Pasó dos Navidades sin él. En la primera, María Alexandra armó el árbol como pudo. En la segunda, dudó, pero lo hizo por su hijo. Pasaron dos fines de año sin brindis completo, dos veces mirar el reloj a las doce y pensar en alguien que no estaba, dos cumpleaños celebrados sin la presencia que debía estar ahí.

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A fines de mayo, la decisión ya estaba tomada: no estaban dadas las condiciones para quedarse. Después de meses de puertas cerradas y silencios calculados, María Alexandra entendió que la lucha debía continuar desde otro lugar. Se organizó entonces un operativo secreto de extracción. No fue una salida común. No hubo anuncios ni despedidas. Participaron el Ministerio de Seguridad argentino —que en ese momento estaba a cargo de Patricia Bullrich—, el apoyo de Estados Unidos y la colaboración de Colombia.

La salida fue por Cúcuta. De allí, el traslado a Bogotá, luego una escala en Panamá y finalmente Buenos Aires. Todo el recorrido se realizó con extremo cuidado, siempre junto a su hijo, Víctor Benjamín, sin margen para errores ni certezas absolutas, con la convicción de que quedarse ya no era una opción.

En paralelo, Nahuel seguía preso.

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En El Rodeo I, los días no se contaban: se soportaban. Interrogatorios, traslados, aislamiento. La falta de información era parte del castigo. Durante largos períodos, no supo qué pasaba afuera. No sabía si su pareja y su hijo estaban a salvo. No sabía si alguien seguía reclamando por él. En algún punto, entendió que su libertad no dependía de una causa judicial, sino de una negociación política. Que su cuerpo era una ficha.

La foto que publicó Trump de Nicolás Maduro preso, a bordo del buque USS Iwo Jima

No fue el único. En mayo, otro argentino, Germán Giuliano, fue capturado mientras navegaba frente a las costas venezolanas. Dos historias distintas, una misma lógica: extranjeros tomados como rehenes para ganar margen frente a la presión internacional.

Esa presión creció con el paso de los meses: reclamos diplomáticos, denuncias en organismos internacionales, exigencias públicas. Donald Trump reclamó la liberación de presos políticos y extranjeros. El régimen resistía, negociaba, ganaba tiempo.

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Hasta que el tablero se rompió.

La incursión militar que terminó con la captura de Nicolás Maduro cambió el escenario. El líder de la dictadura narcoterrorista fue sacado de Caracas y trasladado a Nueva York, donde espera un juicio por narcotráfico. El régimen quedó descabezado. Delcy Rodríguez asumió el control de un gobierno provisional sin legitimidad plena. En ese contexto, liberar rehenes se volvió una necesidad política.

El anuncio lo hizo Jorge Rodríguez. Fue frío y burocrático. Habló de razones humanitarias, evitó reconocer el secuestro y la palabra desaparición forzada.

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Para la familia, la noticia no fue un estallido. Fue un alivio tardío, llantos contenidos, incredulidad y miedo a que algo fallara. Después de casi 10.800 horas de secuestro, incluso la alegría necesitará tiempo para asentarse.

Ahora empieza otra cuenta regresiva: la del abrazo, la de un padre que volverá a ver a su hijo después de dos Navidades, dos fines de año, unos 450 días de ausencia forzada. Víctor cumplirá tres años el 21 de enero. A partir de ahora, su papá estará ahí.

La historia de Nahuel Gallo no termina con su liberación. Quedan marcas, secuelas, preguntas. Pero queda algo firme: fue secuestrado por una dictadura narcoterrorista y sobrevivió gracias a la presión internacional y a una familia que nunca aceptó el silencio.

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Nahuel volverá. Y con él, una verdad incómoda: mientras existan regímenes que usan personas como rehenes, ningún viaje es solo un viaje. Puede ser una pesadilla.

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El Gobierno sigue de cerca la liberación de un grupo de presos en Venezuela y mantiene cautela por Nahuel Gallo

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El Gobierno monitorea la liberación de un grupo de presos en Venezuela y mantiene una postura de máxima cautela sobre el caso de Nahuel Gallo, que está detenido desde diciembre de 2024. Internos del penal de El Rodeo I aseguraron a sus familiares que el gendarme fue trasladado junto a dos colombianos.

En el Ejecutivo esperan que haya excarcelaciones a través de Colombia en las próximas horas, pero advierten que “no hay ninguna confirmación” de que Gallo salga del territorio venezolano en el corto plazo. “Estamos siguiendo el minuto a minuto”, expresan en Nación.

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Leé también: Trump confirmó que el líder supremo de Irán murió en los ataques coordinados de Israel y EE.UU.

La Casa Rosada mantiene contacto constante con agencias de inteligencia y servicios de países aliados, como Italia, Estados Unidos y Suiza. sostienen que hubo un ultimátum de los Estados Unidos a Delcy Rodríguez para que acelere las liberaciones de presos luego de la sanción de la Ley de Amnistía.

Según pudo saber TN, los integrantes del gabinete evitan pronunciarse públicamente hasta contar con confirmaciones verificables, por temor a que declaraciones prematuras puedan complicar los avances sobre la situación de Gallo.

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En el Gobierno advierten que “no hay ninguna confirmación” de que Gallo salga del territorio venezolano (Foto: Reuters).

Noticia que está siendo actualizada.-

Gobierno, Venezuela, Nahuel Gallo

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