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El criminal nazi que vivió 40 años en la Argentina hasta que fue delatado por el valor de un boleto de colectivo

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Durante casi 40 años estuvo suelto y tranquilo en la Argentina. Vivió en Miramar, en el barrio de Belgrano y en la Zona Norte del Gran Buenos Aires. Se casó, fue ejecutivo de una gran empresa, tuvo sus negocios y una peculiar asociación para el cuidado de animales que instalaba cámaras de gas para matar perritos. Se hacía llamar Pedro Olmo, pero tenía un inconfundible acento germánico, duro y trabado. Nadie jamás pudo confundirlo con un español. Desde 1967 las autoridades argentinas tuvieron noticias ciertas, datos fehacientes, de su presencia en el país. Nadie hizo nada, ni siquiera simularon buscarlo, no amagaron a perseguirlo. Adquirió más fama en 1975 cuando alguien lo delató solo por un peso. Salió en las revistas más vendidas del país con su nombre real y su domicilio y, aun así, su vida no se vio demasiado alterada. Tan evidente era su identidad que cuando unos periodistas lo fue a buscar en 1982, después de Malvinas y con los militares en salida, los vecinos les dijeron: “¿El nazi? Ah sí, vive dos cuadras más allá”.

Recién en 1985, con el regreso de la democracia y con la decisión política del gobierno de Alfonsín de no permitir su impunidad, fue arrestado por Interpol.

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Walter Kutschmann fue un terrible criminal de guerra nazi. Miembro de las SS, se desempeñó en territorios polacos. Allí fue responsable de varias matanzas. Se le atribuyen más de 2000 muertes de judíos polacos. En otro episodio ordenó fusilar a decenas de profesores universitarios y sus familiares por oponerse al régimen. En 1944 fue trasladado a Francia. En París siguió con sus masacres. Juntó a su jefe participó de la Operación Modellhut, una maniobra en la que los nazis se valieron de Coco Chanel para intentar llegar a un acuerdo con las fuerzas inglesas (los historiadores todavía discuten el papel de la modista francesa: mediadora, pacifista, colaboracionista o nazi rampante). Al final de la guerra escapó.

1975. El dato era bueno. Tanto es así que Editorial Atlántida, la más poderosa del momento, mandó de inmediato a la ciudad balnearia a su mejor dupla de periodista y fotógrafo. Luego sería cuestión de oficio, paciencia y, como siempre, algo de suerte. Tenían que buscar un Mercedez Benz añoso y gris. Menos de dos horas después, lo vieron pasar y detenerse frente a su puesto de guardia. Ricardo Alfieri (h), el fotógrafo, gatilló su máquina varias veces. Primero la patente del auto. Luego, la figura de ese hombre canoso con camisa a cuadros que caminaba con decisión y gesto agrio. Alfredo Serra, el periodista, se le acercó a pocos metros y gritó (acá también se podría utilizar: “gatilló”): ¡Kutschmann!

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El sesentón se dio vuelta abruptamente. Su cara se agrietó, fue como si una sombra, una nube negra lo envolviera. Supo que lo habían descubierto. “Olmo, Pedro Olmo me llamo”, dijo impostando firmeza. Serra replicó: “No mienta, usted es Kutschmann, el nazi”. El hombre se apresuró a entrar al lugar.

¿Cómo había llegado hasta Miramar un criminal de guerra nazi? ¿Cómo había hecho para que no lo descubrieran durante tres décadas?

Cuando el derrumbe alemán en la Segunda Guerra Mundial fue inevitable, Kutschmann no regresó a su tierra. Supuso que en Alemania todo sería peor para él. Desde Francia huyó hacia España. Dentro de las escasas posibilidades que tenía a mano, esa se le presentaba como la más viable; descontaba la colaboración (cobertura) de Franco. Y manejaba los rudimentos del idioma; había combatido junto a los franquistas en 1937. En España tuvo una estadía fugaz en un campo de refugiados.

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Luego del Holocausto, Walter Kutschmann escapó de Alemnia, se escondió en Miramar durante 40 años y fue delatado (Foto: Wikipedia)

Fugado o ayudado a escapar de ahí, tomó una nueva identidad que lo acompañaría hasta su captura final. A partir de ese momento sería Pedro Ricardo Olmo, un sacerdote español que se desplazaba con sotana y todo. Justificaba su pronunciación errática y metálica con una historia inventada de décadas misionando en la campiña suiza. Tomó la identidad y los documentos de un sacerdote republicano asesinado tiempo antes. Con eso se asegura algo de tranquilidad. Documentos reales y la cobertura del hábito ¿Quién se animaría a molestar a un cura? No se sabe bien cuál fue su actividad en territorio español en esos años. No hay demasiadas huellas de sus pasos. La presión internacional provocó que Franco no pudiera proteger más a los criminales nazis fugados. La organización Odessa sacó a muchos de sus miembros a través del puerto de Vigo, una de las vías de escape principales (aunque a veces menospreciada por la historiografía) de la Ruta de las Ratas. Kutschmann asumió su papel a la perfección. A lo largo del viaje en el barco Monte Ambotto, desempolvó la sotana y fue. de nuevo, el Padre Olmo.

El 16 de enero de 1948 llegó a Argentina. Su rastro se pierde brevemente hasta que aparece trabajando en la empresa Osram. Algunos dicen que trabajó de taxista. En Osram, ya habiendo colgado los falsos hábitos, fue un oficinista adusto, poco comunicativo, que ascendió hasta convertirse en ejecutivo de la firma alemana. Llegó a ocupar el puesto de jefe de compras.

Desde 1967, Simon Wiesenthal denunció ante tribunales alemanes la presencia de Kutschmann en Argentina. Lo localizó con datos fehacientes. Pero la historia fue la de siempre. Al no haber tratado de extradición entre los países, todas las actuaciones judiciales y los movimientos diplomáticos oficiales se perdían en la desidia de las autoridades argentinas. Nadie tenía interés en que la búsqueda prosperara. Kutschmann se intranquilizó pero confiaba en su red de protección.

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Durante ese lapso, junto a Geralda Baeumler de Olmo fundaron la Asociación Amigas de los Animales (la sugestiva sigla era AAA, la triple A). Decían estar preocupados por el cuidado de los animales, en especial de los perros. Su aporte fueron dos decenas de cámaras de gas en distintos municipios de la Provincia de Buenos Aires para practicar la eutanasia a perros moribundos, enfermos o que debían ser asesinados por causa de fuerza mayor.

Desde la década del 50, la pareja también vivió en el barrio de Belgrano donde tenía un cómodo departamento en el edificio de Sucre 2907. Esto se supo cuando hace unos años una chica compró la unidad funcional y encontró el nombre de Geralda y Pedro Olmo en la escritura. Puestos a buscar, en el libro de actas del consorcio, encontraron actividad (por lo general quejas) de Pedro Olmo en las asambleas del consorcio hasta 1984.

El criminal nazi Walter Kutschmann cuando era joven. (Foto: gentileza Blog City of Lions)
El criminal nazi Walter Kutschmann cuando era joven. (Foto: gentileza Blog City of Lions)

En 1975, Wiesenthal volvió a la carga. Tuvo nuevos datos e identificó con claridad que Olmo, el ejecutivo de Osram era Walter Kutschmann, el criminal de guerra nazi. Como la vía judicial y diplomática estaba estancada, utilizó a la prensa. Difundió sus hallazgos en los medios con el fin de poner en movimiento al gobierno democrático argentino.

Un grupo de residentes en Argentina integrado por sobrevivientes del Holocausto enviaron telegramas urgentes a la Cancillería, al Ministerio del Interior y a la presidenta Isabel Martínez de Perón denunciando que Kutschmann, buscado por sus crímenes, estaba en Miramar. Ninguna autoridad, ningún funcionario, acusó recibo ni respondió.

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Cercado por el nuevo impulso de las denuncias y por la mención a su nombre en algunos diarios, Kutschmann volvió a escapar. No fue más a su trabajo. Las autoridades de Osram se mostraron sorprendidas y pretendían haber sido estafados en su buena fe. Simulaban. Luego por declaraciones del mismo Kutschmann se supo que la empresa lo indemnizó por sus años de trabajo apenas apareció la noticia en los diarios. Los vecinos contaban lo mismo que en otra decena de casos de criminales nazis integrados a la vida argentina. Que tanto él como la esposa eran buena gente, algo parcos, que no se metían con nadie, que eran poco comunicativos. Cuando parecía que su hora había llegado, que estaba cercado, Kutschmann se esfumó.

Unas semanas después un hombre trajeado, serio, se acercó a la redacción de la revista Gente un viernes por la tarde. Pidió hablar con Alfredo Serra. Ofreció información a cambio de dinero. Serra le dijo que no estaba autorizado por los directores a ninguna erogación. “Un peso; ese es el valor”, dijo el hombre, solicitando nada más lo que valía un viaje en colectivo. Exigió, eso sí, un recibo oficial. Ahí le habló de Miramar y del Mercedes Benz gris con un cuarto de siglo de antigüedad, el único que había en la zona.

Que fuera Serra el elegido no era casualidad. Era uno de los mejores periodistas del momento y una de sus especialidades era la de perseguir y encontrar nazis. Unos años antes, por ejemplo, lo había hecho con Klaus Barbie en Bolivia. La revista en la que trabajaba, Gente, era la más vendida del momento: cientos de miles de ejemplares semanales. Era un tiempo en que era verosímil que un periodista hallara a un criminal nazi que la policía había perdido y hasta lograra extraerle alguna declaración.

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En Miramar, luego de la guardia breve y del encuentro, Kutschmann habló con Serra:

–Usted, usted es el hombre que destruyó mi vida con las dos notas que publicó…

–Perdón. No destruí su vida. Escribí una historia, igual que otros periodistas.

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–Sí. Pero usted usó las palabras de un modo… especial.

–No. En todo caso, las palabras fueron dictadas por Simón Wiesenthal, y por usted mismo.

–¡Claro! Ustedes publican todo lo que dice ese señor. Todas sus mentiras. Todos los ardides que usa para conseguir dinero.

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–Kutschmann, pasé seis meses de mi vida buscándolo, y ahora le pido una entrevista. Le doy una chance. Si no es un criminal de guerra, defiéndase.

–No puedo hablar. Recién en marzo estaré en condiciones de asumir mi defensa.

–Para mí, marzo es la eternidad.

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–Todavía me faltan pruebas, y mis asesores legales no quieren que haga declaraciones hasta que las tenga.

–Entonces tendré que usar otra vez la versión de Wiesenthal, pero reforzada, porque ahora tengo sus fotos, su dirección, y la chapa de su auto.

–Haga lo que quiera. Pero si publica algo, me entrega a mis asesinos.

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–¿Usted cree que sus asesinos, si existen, ignoran su paradero? No sea ingenuo. Si lo encontré yo, un periodista, más fácil les será a los que quieren matarlo.

–De cualquier manera, soy un hombre muerto. Cada día que pasa espero a mis asesinos.

El diálogo siguió unos minutos más en el mismo tono. Kutschmann acusando al periodista por haberle hecho perder su trabajo, pidiéndole que pensara en sus hijos. Hasta intervino, Geralda, su esposa. Kutschmann no negó sus crímenes, sólo justificó su conducta bajo el rótulo de acciones de guerra.

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La nota con sus respectivas fotos en las que se veía al hombre de 61 años con nitidez, con su pelo blanco, el bigote espeso, los anteojos de armazón pesado y su camisa a cuadros se publicó en el siguiente número de la revista y provocó un gran impacto. Pero nada pasó. Las autoridades argentinas adujeron que el acusado era muy lábil, un escapista virtuoso que burlaba sus esfuerzos. Lo que pudieron un periodista, un fotógrafo y un remisse, no lo consiguieron las autoridades nacionales. El gobierno de Isabel Perón no emitió comunicados oficiales al respecto.

Kutschmann, una vez más, se había esfumado. Se conocía su imagen, donde residía, sus pasos anteriores, la integración de su familia y hasta había sido localizado por un periodista; pero para los investigadores oficiales era un prófugo de una habilidad extraordinaria, habilidad que parece compartía con otros criminales nazis.

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En el último verano del Proceso, con los militares tratando de manejar la transición democrática para que sus crímenes quedaran impunes, unos periodistas del flamante diario Tiempo Argentino destinados a cubrir la temporada veraniega, ante nuevos rumores de la presencia de Kutschmann en la Costa Atlántica dedicaron un par de días a rastrearlo. Otra vez, lo encontraron en pocas horas. Vecinos, garagistas y empleados de rotiserías conocían al matrimonio y sabían de sus crímenes pendientes. “¿El nazi? Vive en aquel edificio”, señalaban con naturalidad. Solo tuvieron que montar una guardia discreta. De ese momento es la extraordinaria fotografía en la que se lo ve a Kutschmann, asomando su cara, detrás de una entornada y sólida puerta de madera de su departamento. Tiempo Argentino no publicó la nota de los periodistas Bec y Tonnelier, pero ellos lograron difundirla junto a las fotos a través de una agencia de noticias. Al día siguiente la imagen fue tapa de muchos de los matutinos nacionales. Otra vez, Kutschmann se le escurrió a la laxa justicia nacional.

Pero el largo escape del criminal de guerra terminó el 15 de noviembre de 1985 hace 40 años. Cuatro agentes de Interpol rodearon al hombre de 71 años en la localidad de Florida en la Provincia de Buenos Aires. Los pocos vecinos que vieron la escena se sorprendieron cuando los hombres armados se abalanzaron sobre el anciano que paseaba su perro.

“Soy Pedro Olmo. Ustedes están confundidos”, dijo. Menos de un minuto después comprendió que esta vez sí se había terminado su fuga. “Soy quien buscan. No me voy a resistir. Ahora sí terminó todo”, dicen que dijo.

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Y no fue una cuestión de suerte. El azar no tuvo nada que ver. El regreso democrático también terminó con la impunidad de estos criminales de guerra que utilizaron durante décadas -con gobiernos de distinta legitimidad y diferente signo político- a Argentina como apacible guarida. En pocas horas y tras negociaciones entre Alemania, el Centro Simon Wiesenthal y el gobierno argentino, el presidente Alfonsín firmó la orden de captura internacional y la extradición. Medio día después, los agentes de Interpol lo detuvieron.

La voluntad política de los mandatarios argentinos por primera vez desde el fin de la Segunda Guerra Mundial era la de poner a disposición de las jurisdicciones pertinentes a los criminales de guerra. Un cambio de rumbo contundente.

Después fue el tiempo de los trámites, de las presentaciones judiciales, los recursos de apelación que le sirvieron a la defensa para demorar el traslado. Mientras se preparaba la extradición, Walter Kutschmann fue internado por un problema coronario.

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Murió en el Hospital Fernández, el 30 de agosto de 1986. No llegó a ser extraditado.

Nazismo, Extradicion

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La Corte extraditó a Andorra a un exfuncionario de PDVSA acusado de lavar plata de la corrupción chavista

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La Corte Suprema de Justicia dejó firme la extradición de un exfuncionario del régimen chavista buscado por Interpol que está acusado de haber blanqueado unos cinco millones de dólares mientras se desempeñaba como directivo de la empresa estatal de Petróleos de Venezuela (PDVSA).

Se trata de Luis Abraham Bastidas Ramírez, quien es buscado por el Principado de Andorra luego de que se descubriera que funcionarios chavistas habían utilizado bancos de ese país para lavar millones originados en la corrupción.

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El exfuncionario había sido detenido en 2018 por la División Investigación Federal de Fugitivos de la Policía Federal en Córdoba, luego de tareas de inteligencia criminal que permitieron dar con el buscado. Había llegado a Argentina en 2015 y atendía un kiosco mientras su esposa regenteaba una peluquería.

La causa quedó en manos del Juzgado Federal N° 3 de Córdoba, a cargo de Miguel Hugo Vaca Narvaja. El buscado se negó a ser extraditado porque temía por su vida y su integridad física si Andorra lo enviaba a Venezuela. También solicitó a la Argentina ser refugiado político.

Inicialmente, el juez denegó la solicitud por defectos formales, pero en 2020 la Corte Suprema de Justicia anuló esa decisión. En octubre del 2021 el juzgado declaró procedente la extradición por blanqueo proveniente de la corrupción. La defensa apeló y la Procuración General aconsejó ratificar el fallo.

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Los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti confirmaron este jueves la decisión. La defensa se quejó porque Andorra no describió claramente los hechos que le imputan al venezolano, pero la Corte dijo que este asunto ya fue resuelto por el juez de Córdoba.

El máximo tribunal del país aseguró que Andorra informó que el delito precedente en que se sustenta la imputación por lavado de activos era “recepción de sobornos a directivos de PDVSA que mediaban en la adjudicación de obra a determinadas empresas a cambio de un precio”.

Por eso no es necesario incorporar mayores exigencias sobre la prueba del proceso extranjero que sostiene la imputación, ya que en las causas de extradición no se discute la responsabilidad del buscado en los hechos. La defensa también había planteado la prescripción de los hechos. La Corte rechazó este argumento.

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Como en todos los procesos de extradición, la Corte actúa como tribunal de revisión del fallo del juez que intervino y la palabra final la tiene ahora el Poder Ejecutivo, que debe decidir si lo envía o no al Principado de Andorra.


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Javier Milei sigue desde Olivos la sesión en el Senado mientras ajusta su discurso para la apertura de las sesiones ordinarias

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Javier Milei sigue desde la quinta de Olivos la sesión en el Senado mientras ajusta su discurso para la apertura de sesiones ordinarias. En la mesa chica del Presidente creen que cuentan con los votos para darle sanción al acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea y al proyecto que impulsa la reforma de la Ley de Glaciares.

Todo indica que ambas van a salir, más allá de algunas trabas”, expresan en Nación. El jefe de Estado partió a la residencia presidencial luego de mantener una reunión con representantes de la empresa Breitiling SA. En el oficialismo enmarcan el encuentro en la agenda de inversiones.

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El primer mandatario trabaja en paralelo en el discurso que dará este domingo ante el Congreso con los equipos de Comunicación del jefe de gabinete, Manuel Adorni, y del asesor Santiago Caputo. En su entorno aseguran que ya hay un primer borrador y que cuenta con tres segmentos: un balance de los primeros dos años de gestión, un apartado sobre la “herencia recibida” y una hoja de ruta con las reformas que pretende impulsar durante 2026.

En la Casa Rosada sostienen que incluirá un apartado sobre el eje fiscal y la inflación junto con la batería de proyectos que enviarán al Congreso a partir de la semana que viene. Esperan también que haya referencias a la apertura comercial, con mención especial para el acuerdo con la Unión Europea y con los Estados Unidos. Lo mismo aplica para la reforma laboral y la Ley Penal Juvenil.

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Javier Milei recibió a representantes de la empresa Breitiling en la Casa Rosada (Foto: Presidencia).

El Gobierno mantiene contacto con los legisladores del La Libertad Avanza, que abrieron el recinto con el apoyo de bloques aliados. En Nación reconocen que el número es más holgado para el acuerdo entre el Mercosur y la UE, que ya cuenta con media sanción de Diputados y sólo puede aprobarse o rechazarse en su totalidad, mientras que la reforma a la Ley de Glaciares concentra la negociación más fina.

La iniciativa ambiental realiza cambios sobre el esquema vigente desde 2010 y otorga a las provincias mayor participación para determinar, sobre la base de estudios técnico-científicos, qué zonas glaciares y periglaciares cumplen funciones hídricas estratégicas. El proyecto incorpora referencias a la Ley General del Ambiente y al Régimen de Gestión Ambiental del Agua, en una redacción que el oficialismo presenta como garantía adicional frente a cuestionamientos de sectores ambientalistas.

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En el Ejecutivo aseguran que cuentan con el respaldo de los 21 senadores propios y con apoyos del PRO, parte de la UCR y legisladores vinculados a gobernadores de provincias mineras como Catamarca, San Juan y Salta. Reconocen igualmente que el escenario es ajustado y que cualquier cambio de postura podría alterar el resultado final. La bancada justicialista dio libertad de acción a sus integrantes.

La Casa Rosada trasladó parte de la mesa política al Congreso para evitar sorpresas en las votaciones. El ministro del Interior, Diego Santilli, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y el subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo “Lule” Menem, seguirán las negociaciones desde los pasillos del Palacio Legislativo.

Javier Milei, sesion, discurso

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El Gobierno respalda a Monteoliva tras la agresión a un camarógrafo y la protesta en las escalinatas del Congreso

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La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, atravesó este jueves su primer foco fuerte de conflicto público desde que asumió como número uno de la cartera que dejó Patricia Bullrich. Fue cuando efectivos de las fuerzas federales agredieron al camarógrafo Facundo Tedeschini, que hacía una cobertura para el canal A24 en el exterior del Congreso.

Antes, en la misma jornada y para protestar contra la reforma a la ley de glaciares, un grupo de ambientalistas de la organización Greenpeace habían logrado alcanzar las escalinatas del Congreso para tomarse una foto de protesta, con un cartel y réplicas de inodoros, más allá de la cantidad de efectivos que estaban abocados a controlar el Palacio Legislativo en medio de un jueves activo por la sesión en la que ya se aprobó el acuerdo Mercosur-Unión Europea (UE) y el pliego de Fernando Iglesias como embajador.

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Sin embargo, en el Gobierno cerraron filas alrededor de la ministra y la respaldaron sin titubeos. Fuentes de la Casa Rosada dijeron a este medio que Monteoliva tiene el respaldo de Balcarce 50.

Así fue la protesta de Greenpeace en las escalinatas del CongresoMARTIN KATZ

Al momento de la irrupción de manifestantes (que se supone burlaron las rejas del Congreso) y de la agresión al camarógrafo, la funcionaria se encontraba en Chile para participar en el Comité Latinoamericano de Seguridad Interior, según pudo confirmar . Hoy mismo regresará a la Argentina. Fuentes oficiales detallaron que así estaba previsto desde que se agendó el viaje y que no hubo cambios de planes.

Tras la agresión, al camarógrafo fue trasladado por el SAME al Hospital Ramos Mejía. Según el parte médico, Tedeschini entró con “lesiones leves y efecto de gases”. En las imágenes del momento se lo veía con un corte y sangre en uno de sus pómulos, luego de ser agredido por un efectivo de la Policía Federal.

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Esta fue la primera vez que el oficialismo salió a hacer control de daños y admitió la posibilidad de que exista un mal accionar policial, al contrario que en otras oportunidades. La más notable: la agresión al fotógrafo Pablo Grillo, impactado el 12 de marzo de 2025 por un proyectil de gas lacrimógeno que lo dejó en coma en ese momento y todavía trabaja en su recuperación.

En ese caso, tanto Bullrich (entonces ministra), como otros integrantes del Gobierno, aseguraron que no iban a juzgar al efectivo porque “tiró la granada correctamente”. Sin embargo, en diciembre la Cámara en lo Criminal y Correccional Federal confirmó el procesamiento del gendarme Héctor Guerrero, acusado de haber disparado.

En septiembre de 2024, cuando un efectivo de la Policía Federal fue filmado mientras gaseaba directamente en el rostro a una niña de 12 años que se encontraba en el piso junto a su madre, durante otra manifestación frente al Congreso, tanto Bullrich como Monteoliva defendieron al uniformado. La entonces secretaria de Seguridad fue más allá: difundió un video para acusar a otra manifestante como responsable de la agresión. El policía, Cristian Rivaldi, fue procesado por abuso de autoridad en concurso real con lesiones leves.

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Esta vez, frente a la agresión al camarógrafo de A24, la tesitura fue otra. Desde el Gobierno primero notificaron por la mañana que el jefe de la Policía Federal Argentina (PFA), Luis Rollé, había ordenado un sumario para “averiguar el accionar” de sus agentes. Remarcaron, además, que el camarógrafo estaba “bien” y aseveraron que el corte en la cara se lo había hecho “al caer en los empujones”.

Incidentes y detenidos en el Congreso trasladan esposado a un camarógrafo demorado y herido

La propia Bullrich al llegar al Senado buscó explicar primero que el trabajador de prensa “intentó entrar” donde estaban los detenidos de Greenpeace para filmar, pero rápidamente admitió que la conducta de los oficiales se encontraba en evaluación.

“Ya se ha abierto un sumario porque el jefe de la Policía ha evaluado que la conducta [de los policías] ha sido reprochable, por lo cual está en análisis. Si se abre un sumario a un miembro de la PFA es porque el accionar no ha sido el que la Policía debe realizar. Si hubiese sido correcto, en el marco del deber, no se le hubiera abierto un sumario”, dijo la actual jefa de la bancada libertaria.

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Por la tarde, desde la PFA emitieron un comunicado en conjunto con el Ministerio de Seguridad para dar la primera versión oficial de los hechos en on the record. Dijeron que, tras la detención de 12 activistas de Greenpeace (nueve mujeres y tres hombres, que hicieron la protesta en las escalinatas del Palacio Legislativo), se los trasladó a un estacionamiento ubicado sobre calle Hipólito Yrigoyen. “En esa circunstancia, se dispuso la conformación de un perímetro de seguridad a fin de impedir el ingreso o egreso de personas al sector donde se encontraban los detenidos. En ese marco, se acercó al lugar un grupo de trabajadores de prensa para cubrir el acontecimiento, por lo que el personal policial les solicitó mantener una distancia prudencial por razones operativas», describieron.

“Durante ese intervalo, se produjo un forcejeo con un camarógrafo cuando intentaba obtener imágenes dentro del perímetro de seguridad, en cuyo marco se generó una situación de tensión y se registraron lesiones en el intercambio”, narraron desde la fuerza y dijeron que pidieron intervención al Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 8, a cargo del doctor Marcelo Martínez de Giorgi, secretaría del doctor Rafael Ortea Escandon, que “dispuso la soltura” del camarógrafo. Tedeschini salió del hospital sin cargos.

En esa misma nota de prensa, desde la PFA confirmaron: “Se iniciaron actuaciones administrativas tendientes a evaluar íntegramente los hechos sucedidos y la actuación del personal interviniente”. No obstante, no precisaron cuántos efectivos están sumariados.

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Este jueves a la tarde en los pasillos de la Casa Rosada como una forma de respaldo a Monteoliva se escuchó: “Van a tener que empezar a entender que hay que respetar las órdenes policiales”.

La ministra Monteoliva junto al presidente Milei el día de su jura Presidencia

En paralelo, los propagandistas libertarios hicieron lo suyo en redes, también en línea con la defensa irrestricta de las fuerzas de seguridad a pesar de la reacción desmedida ante la prensa, blanco habitual de los ataques virtuales del Gobierno.

El máximo exponente del grupo, Daniel Parisini (alias Gordo Dan), escribió: “Operación de manual de periodista marxista de combate. No se dejen psicopatear”.

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Por su parte, Juan Pablo Carreira, director de Comunicación Digital del Gobierno y encargado de la Oficina de Respuesta, retuiteó una publicación de La Derecha Diario, portal ultraoficialista del que es fundador. “Impecable. La Policía Federal detuvo a un violento camarógrafo de A24 que se negó a cederle el paso a un vehículo policial, desoyó las órdenes para retirarse y posteriormente agredió físicamente a los oficiales“, decía el texto, que no se condice con las imágenes ni tampoco con la versión oficial de la PFA.

El retuit de Juan Pablo CarreiraCaptura

Se sumó la legisladora bonaerense Florencia Arietto, ahora libertaria, que hasta endureció su posición respecto de Bullrich, quien era su jefa política. “Nadie tiene coronita. ¿Por ser camarógrafo o periodista no se te puede aprehender si estás contraviniendo una orden policial? ¿Cómo es? ¿A [Juan] Grabois sí y al camarógrafo no? La ley tiene que ser pareja», dijo.

Lo ocurrido generó una fuerte reacción de las organizaciones que bregan por la libertad de prensa. Desde la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) expresaron su “preocupación” por la detención de Tedeschini y contaron que, en la misma jornada, un efectivo de la PFA “agredió al periodista de Crónica TV Facundo Muñoz, también en ejercicio de su labor periodística”.

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“Reclamamos a las autoridades garantizar el libre ejercicio del periodismo, investigar lo sucedido y evitar todo accionar que afecte la labor de la prensa”, dijeron desde ADEPA.

Por su parte, Fopea “repudió” la agresión al camarógrafo y marcó: “Exigimos al Ministerio de Seguridad una investigación urgente, la identificación de los responsables y medidas concretas para que estos hechos no se repitan. La violencia contra la prensa vulnera la libertad de expresión y el derecho de la sociedad a estar informada”.

A estas expresiones se sumó también la familia del fotógrafo Grillo, con una carta abierta. “Es el mismo asfalto, es la misma plaza, es la misma violencia que hace casi un año cambió para siempre la vida de nuestro hijo y hermano”, dijeron.

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“Cuando la agresión a la prensa se vuelve una constante en cada operativo estamos ante un método. La falta de profesionalismo de las fuerzas de seguridad no es un accidente, es la herramienta necesaria para anular la mirada externa“, plantearon y, para cerrar, marcaron: “El derecho a informar y ser informados es la base de nuestra sociedad. Sin cámaras que revelen la verdad solo queda el silencio y la arbitrariedad”.

Carta abierta de la familia de Pablo Grillo tras la agresión al camarógrafo de A24

Hasta esta tarde, los 12 ambientalistas de Greenpeace continuaban detenidos.


agredieron al camarógrafo Facundo Tedeschini,ambientalistas de la organización Greenpeace,pic.twitter.com/2E6fZPn6CG,February 26, 2026,rostro a una niña de 12 años,pic.twitter.com/Vir9O9b4NW,February 26, 2026,https://t.co/20STt3YEMU,February 26, 2026,Oficina de Respuesta,https://t.co/pf4DxPrnXB,February 26, 2026,February 26, 2026,February 26, 2026,Paula Rossi,Ministerio de Seguridad,Congreso Nacional,Conforme a,,Reclamó el «libre ejercicio del periodismo». ADEPA expresó su “preocupación” por la agresión de la Policía Federal a un camarógrafo,,»No fue un accidente». La familia de Pablo Grillo repudió la agresión a trabajadores de prensa en el Congreso,,“Me pegaban patadas por abajo”. Habló el camarógrafo agredido por un agente de la Policía Federal,Ministerio de Seguridad,,Fueron identificados. El Gobierno denunció por terrorismo a 17 manifestantes tras los destrozos fuera del Congreso y la Policía detuvo a dos,,Conflicto policial en Rosario. El Gobierno busca evitar una escalada y refuerza Santa Fe con fuerzas federales,,Presentación de un funcionario del Gobierno. Denunciaron a Juan Román Riquelme por presunta adulteración del listado de socios adherentes

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