POLITICA
El día que fusilaron al anarquista italiano Severino Di Giovanni, el enemigo público número 1 de la Argentina

Es la madrugada del 1 de febrero de 1931. Todavía no amanece. Faltan minutos para las 5 de la mañana. Varios guardias entran a la celda de Severino Di Giovanni, el enemigo público número 1. Desde el pasillo mira la máxima autoridad de la cárcel. Nadie habla. Solo se escucha el estallido del martillo contra el metal de los grilletes con el que sujetan los tobillos del condenado. El eco vuelve todo más tenebroso. Los que miran se mueven incómodos. Lo llevan a la sala que oficia de patíbulo.
Di Giovanni se mueve con lentitud por el peso de los metales que lo atrapan. Las esposas, cadenas y grilletes golpean entre sí. Una especie de cascabel macabro. Los que están a su paso lo miran con curiosidad y algo de lástima. Saben que ese hombre va a morir.
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Roberto Arlt presenció la ejecución y al día siguiente escribió en el diario El Mundo:
“Las 5 menos 3 minutos. Rostros afanosos tras de las rejas. Cinco menos 2. Rechina el cerrojo y la puerta de hierro se abre. Hombres que se precipitan como si corrieran a tomar el tranvía. Sombras que dan grandes saltos por los corredores iluminados. Ruidos de Culatas. Más sombras que galopan. Todos vamos en busca de Severino Di Giovanni para verlo morir. Un rectángulo. Parece un ring. El ring de la muerte. Un oficial. ‘..de acuerdo a las disposiciones… por violación del bando… ley número…’. El oficial bajo la pantalla enlozada. Frente a él, una cabeza. Un rostro que parece embadurnado en aceite rojo. Unos ojos terribles y fijos, barnizados de fiebre. Negro círculo de cabezas. Es Severino Di Giovanni. Mandíbula prominente. Frente huída hacia las sienes como la de las panteras. Labios finos y extraordinariamente rojos. Frente roja. Mejillas rojas. Ojos renegridos por el efecto de la luz. Grueso cuello desnudo. Pecho ribeteado por las solapas azules de la blusa. Los labios parecen llagas pulimentadas. Se entreabren lentamente y la lengua, más roja que un pimiento, lame los labios, los humedece. Ese cuerpo arde en temperatura. Paladea la muerte”.
El hombre más maligno que pisó tierra argentina. Eso decía la prensa de él en 1930. De Severino Di Giovanni, un anarquista italiano que había llegado al país en 1922. Todavía no había cumplido 30 años y ya era el enemigo público número 1, el más buscado.
Casi la totalidad de sus ocho años en la Argentina se la pasó escapando de la policía. Tenía esposa, Teresina, y tres hijos. Vendía rosas en la calle, trabajaba de tipógrafo, estudiaba a Proudhon, Bakunin, Nietzsche y Marx. Día a día mejoraba su castellano. Lo necesitaba para hacerse entender con los obreros. Publicaba panfletos y periódicos en los que difundía el ideario anarquista. También participaba en atentados, ponía bombas, sembraba el terror.
Severino Di Giovanni, nacido en Italia en 1901, viajó hacia la Argentina cuando apenas había cumplido 21 años. El fascismo estaba en el poder. Y sus acciones violentas contra el gobierno de Benito Mussolini lo habían obligado a emigrar. Llegó con la última gran ola migratoria desde la península itálica. Apenas arribó a la Argentina comenzó a publicar panfletos anarquistas. El periódico Cúlmine fue el más importante. Pretendía difundir las ideas anarquistas y de estrechar fuerzas con otros camaradas italianos. El lema de su periódico Cúlmine era De la propaganda a los hechos. Creía que la sociedad se podía cambiar a través de la acción de los individuos. Pero sus acciones públicas sólo conocían la violencia.
Las bombas puestas por él empezaron a explotar. También efectuó robos: él las llamaba expropiaciones. En cada enfrentamiento con la policía demostraba su extraordinaria habilidad con las armas. La revolución necesitaba ser violenta, pensaba Di Giovanni. Estas acciones provocaron que otros grupos anarquistas se alejaran de él y la fulminante condena de los medios de comunicación. Para él no había inocentes. Ni siquiera el quinielero muerto en la bomba que puso en el Banco de Boston.
Mientras tanto en el país se producía un gran cambio. El primer golpe militar. El 6 de septiembre de 1930, el gobierno de Hipólito Yrigoyen fue depuesto por el general Uriburu. El gobierno de facto emite un bando que establece la ley marcial y la pena de muerte. Artículo 1: Todo individuo que sea sorprendido en infraganti delito contra la seguridad y bienes de los habitantes, o que atente contra los servicios y seguridad pública, será pasado por las armas sin forma alguna de proceso.
La vida de Severino Di Giovanni comenzaba a estar en peligro.
La aplicación del bando la inauguró Joaquín Penina, anarquista catalán. Siguieron Gregorio Galeano, José Gatti y Pedro Icazzatti, todos acusados de distintos delitos. Poco más de cuatro meses después le llegaría el turno a Severino, el objetivo principal.
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Sus apariciones públicas eran fulgurantes y tenían repercusión.
Una gala en el Teatro Colón. Se celebraba el vigésimo quinto aniversario de la coronación del rey Vittorio Emmanuele II. El embajador italiano, el presidente Marcelo T. de Alvear, otras máximas autoridades nacionales, la alta sociedad. Mientras sonaba el himno italiano, surgieron los gritos desde el gallinero. Después los volantes aterrizando entre los señores de galera y las señoras que hacían tintinear sus joyas con el movimiento nervioso de sus brazos. Desde el gallinero, una cabeza rubia sostenida por un grueso cuello sonreía. Era Severino Di Giovanni.
Meses después, cien mil obreros y anarquistas protestaban en las calles de Buenos Aires por la suerte de Sacco y Vanzetti. Entre los que encabezaban la manifestación, repartiendo panfletos y cantando con su voz de lija, de nuevo, Di Giovanni.
Pero la persecución no fue por sus ideas ni por sus protestas públicas. En sus diferentes atentados puso una bomba en el Bank Boston, otra en el City Bank, también en la Embajada de Estados Unidos y en el Consulado de Italia. Esta último fue la peor, la más efectiva. 9 muertos y 34 heridos como saldo. También robó dos entidades bancarias para hacerse de fondos. En una de ellas, en el transcurso del robo, Di Giovanni mató dos personas.

En esos meses, cada acción violenta y cada muerte en un robo no esclarecida se le imputó a Di Giovanni que ya cargaba con varias reales en su haber.
Vestía completamente de negro con sombrero de ala ancha. Sectores anarquistas y los socialistas comenzaron a despegarse de su accionar. El diario socialista La Protesta lo tildó de espía fascista, agente policial extranjero, burgués y capitalista. Los dirigentes socialistas López Arango y Abad de Santillán lo condenaron públicamente. Di Giovanni exigió una retractación. La siguiente vez que se encontraron, Severino Di Giovanni mató a López Arango.
Sus acciones recrudecieron. Su leyenda crecía en la ciudad. Algunos lo idolatraban. Los diarios y las autoridades lo criticaban con dureza. El uso indiscriminado de la violencia lo alejaba cada vez más de aquellos a los que pretendía acercarse con sus acciones, aún de los que parecían pensar como él.
Severino conoció a los hermanos Scarfó, Paulino y Alejandro. Italianos y anarquistas como él. Comenzaron a actuar junto a él.
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Lo movían la furia y la plata que necesitaba para liberarlo. Fabricaba bombas caseras con clavos de hierro, gelignita y dinamita. Bombas no muy precisas, pero sí poderosas. Editó, también, un nuevo periódico: Anarchia. Las ideas de siempre pero mostradas con más virulencia todavía.
Sus perseguidores cada vez estaban más cerca. Cambiaba de casa para no ser encontrado. Su familia sufría. Pensó en viajar e instalarse en París. Volver a empezar. Pero íntimamente sabía que ese movimiento sólo dilataba las cosas. Su pulsión a la lucha y a la violencia, la furia interna lo pondrían de inmediato a hacer lo mismo de siempre. Mientras analizaba esa opción su camarada Alejandro Scarfó cayó preso.
Con la llegada de José Félix Uriburu al poder, el cerco se cerró sobre él: el hombre más buscado. Leopoldo Lugones hijo ya creó y usa con frecuencia diaria su invento: la picana eléctrica.
Di Giovanni sigue amenazando y actuando. Uno de sus últimos panfletos. “Sepan Uriburu y su horda fusiladora que nuestras balas buscarán sus cuerpos. Sepa el comercio, la industria, la banca, los terratenientes y hacendados que sus vidas y posesiones serán quemadas y destruidas”.
Sus camaradas, los Scarfó, los escondieron en una pieza. Los Scarfó tenían una hermana menor, América. Severino se enamoró de ella. Y América de él. “El amor, el amor libre, exige aquello que otras formas de amor no pueden comprender –le escribe Severino en una de sus muchas cartas-. Y nosotros dos, rebeldes divinos (jamás nadie podrá llegar a nuestras cumbres), tenemos derecho a desagotar el pantano de la moral corriente y cultivar allí el inmenso jardín donde mariposas y abejas puedan satisfacer su sed de placer, de trabajo y de amor”.
Cuando se conocieron él tenía veinticuatro años y América quince. Vivieron un amor intenso. Ella fue la última que lo visitó en la Penitenciaría de Las Heras antes del fusilamiento. Se abrazaron. Severino le dio fuerzas.
América siguió amando a Severino toda su vida. Murió a los 93 años. Un año antes recuperó las cartas de amor que Severino le había escrito y que fueron requisadas por más de setenta años por la Policía Federal.
Aunque en la actualidad parezca que el anarquista ejecutado estuvo siempre presente en la conversación pública, en los distintos estudios historiográficos de la época y hasta en la cultura popular, eso no fue así. La figura de Severino Di Giovanni estuvo olvidada durante décadas. La rescató, tras una investigación soberbia, Osvaldo Bayer, en su libro Severino Di Giovanni, el idealista de la violencia. León Rozitchner escribió al respecto: “Osvaldo Bayer reconstruye, desde el olvido, a un hombre. Junta sus pedazos dispersos, vuelve a darles sangre, nos hace sentir nuevamente el ardor de su cuerpo, le devuelve la vibración de su palabra, abre el espacio de una época olvidada para ubicarlo”.
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La adaptación cinematográfica de ese texto debe ser una de las más postergadas de nuestro cine, ahora que El Eternauta tuvo por fin su versión audiovisual. Los derechos de la biografía de Bayer fueron vendidos en numerosas ocasiones (se rumorea que hasta simultáneamente) y varios guiones fueron escritos. En los noventa se entabló una polémica pública entre el biógrafo y Luis Puenzo por una de esas adaptaciones.
La detención se produjo el 29 de enero de 1931. Una emboscada en su imprenta. Severino intentó escapar. La policía abrió fuego. Severino contestó. Pero sus disparos eran más selectivos. No tenía la posibilidad de recargar su arma. Los policías hicieron más de cien disparos. Severino cinco; guardó uno. Se escapó por los fondos de la propiedad. Saltó por los techos, atravesó terrazas, se lanzó desde diez metros de altura, y siguió corriendo como pudo pese a algunas heridas. En la persecución por las calles de Buenos Aires, los disparos policiales mataron a una niña e hirieron a varios transeúntes. La muerte de la niña se la endilgaron a Di Giovanni. Lo arrinconaron en un garaje. Se disparó contra el pecho, pero sólo logró herirse superficialmente.
“Jugué y perdí; pago con la vida. Como buen perdedor”, le dijo Severino a su defensor oficial. El juicio fue sumario. La condena era previa. El Tribunal Militar blandió la Ley Marcial y lo condenó a muerte. Juan Carlos Franco, el defensor oficial, un oficial de bajo rango del ejército realizó una enfática defensa de Di Giovanni, poniendo toda su capacidad profesional en pos de alejarlo de la ejecución. Cuestionó la legitimidad de la Ley Marcial (sostenía que debía haber un estado de guerra para aplicarla) y la de la pena de muerte. También se opuso a que un tribunal criminal juzgara a un civil. Nada sirvió, sus argumentos no fueron escuchados. Cumplir con su deber profesional ocasionó que allí se terminara su vida en el ejército, pocos meses después fue dado de baja.
En su última noche, en el calabozo de la Penitenciaría Nacional de la calle Las Heras, Severino escribió en un papel arrugado y amarillo su última carta: “No busqué afirmación social, ni una vida acomodada, ni tampoco una vida tranquila. Para mí, elegí la lucha. Pasar monótonamente las horas enmohecidas de la gente común, de los resignados, de los acomodados, de las conveniencias, no es vivir, es solamente vegetar, llevar encima una masa informe de carne y huesos. A la vida hay que ofrecerle la exquisita rebelión del brazo y de la mente. Enfrenté a la sociedad con sus mismas armas, sin inclinar la cabeza, por eso me consideran, y soy, un hombre peligroso.”
Sólo pasaron dos días y medio de su detención. Ahora Di Giovanni sale al patio de la prisión. Está a punto de ser ejecutado. No muestra emociones. Está serio, con la vista al frente, la cabeza en alto. No se adivina ni tristeza ni orgullo. Tal vez sólo lo habite la resignación.
El patio de la Penitenciaría está repleto de curiosos que madrugaron para ver la ejecución como si se tratara de un espectáculo. El secretario del tribunal militar que lo juzgo lee la larga sentencia. Luego atan a Di Giovanni a una silla de respaldo angosto y muy alto.
Un guardiacárcel se acerca para taparle los ojos. “¡Venda no!” dice enérgico, imperativo el hombre que está a punto de morir. El joven duda unos segundos pero desiste. El jefe ordena al pelotón de fusilamiento que se prepara. Son ocho que estiran sus armas y apuntan. Di Giovanni infla el pecho, como si quisiera aumentar la superficie de impacto, y levanta la cabeza. Con voz gruesa, atronadora, grita: ¡Viva la anarquía!.
“Fuego”, ordena el jefe al pelotón.
Lo que sigue lo cuenta el poeta Raúl González Tuñón que en calidad de periodista del diario Crítica estuvo presente:
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“Segundos después, el jefe del pelotón bajaba la espada y el cuerpo de Di Giovanni era atravesado por 8 balazos. Al recibir la descarga un poco de humo que salió de su pecho marcó el sitio de los impactos. Su cara se contrajo en una mueca violenta de dolor. Una reacción muscular lo hizo levantarse del banquillo para caer pesadamente hacia al costado izquierdo. El respaldo del banquillo hecho astillas. Un gran charco de sangre inundó el asiento cayendo al suelo. Un aullido atroz desgarra el silencio: son los presos de la cárcel que se despiden de su compañero. Sobre el césped, él se mueve todavía. Aunque tenía el pecho atravesado de proyectiles no murió instantáneamente. Se acerca el sargento y le da el tiro de gracia. Preciso y eficaz. Un estremecimiento del cuerpo que queda inmóvil. Son las 5.10.”
Al día siguiente ejecutaron del mismo modo a Paulino Scarfó, el hermano de América.
Hace pocos años el Archivo General de la Nación anunció que habían aparecido tres fotos inéditas del momento del fusilamiento de Severino Di Giovanni. El historiador Reynaldo Díaz País demostró que en realidad esas imágenes eran de la época pero se trataban de recreaciones que realizaba la revista Caras y Caretas -la más vendida de esos tiempos- para ilustrar sus notas. Quien está en las fotos no es Severino sino un modelo bastante parecido a él. Una de las pistas: tanto Arlt como González Tuñón hablan de que cayó al césped y en las imágenes se ve un suelo de cemento.
pena de muerte, italiano
POLITICA
A 50 años del golpe, Graciela Fernández Meijide criticó la posición del Gobierno sobre la dictadura: “Me asusta”

Graciela Fernández Meijide habla con la autoridad singular de una biografía atravesada por la tragedia, la reconstrucción democrática y la política institucional. Madre de Pablo Enrique Fernández Meijide, secuestrado en octubre de 1976 y aún desaparecido, fue una de las referentes de derechos humanos que, tras la dictadura, integró la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), el organismo creado por Raúl Alfonsín en 1983 para recibir denuncias, reunir pruebas y producir el informe Nunca Más, que fue la base para la condena, en un juicio histórico y ejemplar, a las Juntas Militares.
Su recorrido público no terminó allí. Después de su tarea en la Conadep, Fernández Meijide dio el salto a la política partidaria: fue diputada nacional, senadora, convencional constituyente y ministra de Desarrollo Social. En paralelo, su voz se mantuvo como una referencia ineludible cada vez que la Argentina volvió a discutir memoria, justicia, violencia política y democracia.

Hoy, a los 95 años, sigue activa en la vida pública. Integra el Club Político Argentino, donde figura actualmente como vocal titular, y continúa interviniendo en el debate contemporáneo con la misma disposición a incomodar que la volvió una figura singular dentro del universo de los derechos humanos: lejos de los automatismos partidarios, lejos también de los consensos rituales.
En esta entrevista con Infobae, realizada en vísperas del 24 de marzo, cuando se cumplen 50 años del inicio de la última dictadura militar, Fernández Meijide pone el foco menos en la nostalgia conmemorativa que en una conquista política concreta: sostiene que el mayor legado del ciclo abierto en 1983 es que ya no existe en la Argentina una voz seria que convoque a los cuarteles para interrumpir el orden constitucional. En esa definición condensa una lectura histórica muy precisa sobre el papel que cumplieron la derrota de Malvinas, el clima social de hartazgo frente a la violencia y la decisión de Alfonsín de avanzar con un modelo de justicia inédito en el mundo.
Además de la entrevista que le realizó este medio, el próximo martes, cuando se cumple medio siglo del inicio de la dictadura, en “La Tarde de Infobae” -que se emite por Infobae en vivo de 18 a 21-, se difundirá otro reportaje que le realizó el periodista Gonzalo Aziz, y que el anticipo se puede ver en el siguiente video.
En el diálogo que mantuvo con Infobae y que se publica este domingo, Fernández Meijide resalta que la experiencia argentina no puede equipararse sin más con Núremberg. Su argumento es que, a diferencia de aquel antecedente, aquí no hubo una guerra ganada por potencias extranjeras que condenaron a los vencidos por sus atrocidades -que incluyeron el Holocausto-, ni se aplicó pena de muerte, sino que se llevó adelante un proceso institucional impulsado por un gobierno democrático. Una administración que intentó, primero, que las Fuerzas Armadas se juzgaran a sí mismas y, ante el fracaso de esa alternativa, abrió el camino al juicio civil que marcó un punto de inflexión internacional en materia de justicia transicional.
Pero la entrevista no se limita al pasado. Fernández Meijide introduce una advertencia sobre el presente. Dice que la sorprendió y la asustó la actitud de Patricia Bullrich en el Senado ante una votación de condena al golpe y, sin formular una acusación cerrada sobre La Libertad Avanza, sí plantea una alarma más amplia: el riesgo del “pensamiento único”. Su frase es terminante: “El pensamiento único va en contra de la democracia siempre”. La referencia no es casual ni abstracta. En su respuesta aparece incluso una comparación con Daniel Ortega, como ejemplo extremo de degradación autoritaria.
También rechaza de plano la idea de que exista en la Argentina una “memoria incompleta” sobre los años setenta. A su juicio, lo que hicieron las organizaciones armadas fue ampliamente escrito, hablado y reconocido, y considera llamativo que desde el Gobierno se insista con esa discusión cuando, según su mirada, el país debería estar debatiendo educación, derechos republicanos, economía, pobreza y trabajo. En ese punto, una de sus definiciones más filosas recae sobre Victoria Villarruel, a quien califica como “una antigüedad”.
Hay, además, otro tramo de la entrevista particularmente relevante porque toca uno de los debates más sensibles en torno a los juicios de lesa humanidad. Fernández Meijide admite no tener un seguimiento fino de la situación procesal actual de todos los acusados, pero deja fijada una postura de principios: sostiene que una persona mayor de 70 años, y más aún si está enferma, debe acceder al arresto domiciliario. No lo plantea como una concesión política, sino como una consecuencia directa de la defensa de los derechos humanos. “Si yo no fuera capaz de respetar los derechos humanos del criminal mayor que encuentres, sería mentira que yo luché por los derechos humanos”, afirma.
La entrevista deja así una serie de definiciones que desbordan la mera evocación del pasado. A 50 años del golpe, Fernández Meijide reivindica la singularidad del camino argentino en materia de justicia, relativiza discusiones que considera agotadas, cuestiona la centralidad actual de Villarruel y advierte sobre formas contemporáneas de intolerancia política. Habla, en definitiva, no solo desde la memoria de lo que ocurrió, sino desde una preocupación persistente por la calidad de la democracia.
La entrevista con Graciela Fernández Meijide

— Primero le pido una reflexión general sobre el 24 de marzo, a poco de cumplirse 50 años.
– Lo que hay que mirar por sobre todas las cosas es si hay alguna voz seria que esté llamando a los cuarteles para dar un golpe militar. Yo creo que no y, tal vez, esa sea la gran adquisición del gobierno de Raúl Alfonsín.
Cuando se acabó la dictadura, que en buena medida lo que permitió las elecciones fueron las Malvinas –donde desgraciadamente perdimos más jóvenes, pero ganamos la posibilidad de democracia–, Alfonsín percibió que la gente estaba harta de violencia, harta. Y por lo tanto, cuando se hicieron las elecciones, donde las Fuerzas Armadas, por la derrota en Malvinas, no pudieron imponer condiciones, Alfonsín pudo prometer –y lo cumplió– que iba a investigar los crímenes de la dictadura y además a hacer juzgar y condenar tanto a los militares como a los jefes de las organizaciones militares revolucionarias, sobre todo, Montoneros y el ERP . Firmenich pasó siete años preso, eso a la gente se le olvida, y fue indultado por Menem , ahí recuperó la libertad.
Pero prometió también que iba a hacer todo lo posible para que las Fuerzas Armadas se juzgaran a sí mismas. Esto no pasó. Las Fuerzas Armadas fueron incapaces de aprovechar esa oportunidad, y la Argentina tuvo un juicio que no se parece a ningún otro juicio del mundo. Hay quienes nombran Núremberg, pero hay que ver que el juicio de Núremberg lo hicieron cuatro países que habían ganado una guerra a todos los dirigentes que estaban vivos del país vencido, y además existía la pena de muerte. Esa fue la gran diferencia.
La forma en que Argentina resolvió en ese momento, en esos meses, el problema de la Justicia con lo que había ocurrido con los desaparecidos, sobre todo, pero también con los presos políticos y los asesinados, fue única, no solo en Latinoamérica, sino en todos los países del mundo donde hubo dictaduras.
— Me interesa abordar el tema de la posibilidad de indulto, la posibilidad de hacer un cierre de esa etapa. ¿Usted cree que hay posibilidad política de avanzar en ese sentido?
– Hoy no sé quién queda vivo de aquella época, ni quién queda preso de aquella época. Yo creo que muy poca gente. Pero lo que sí me sorprende y me hace pensar, y supongo que a ustedes también, es que Patricia Bullrich –que no puede ocultar sus pensamientos y su cercanía al peronismo desde su adolescencia, aunque fuera mentira que haya participado en atentados, porque no lo hizo– pero esa Patricia Bullrich, que desde muy jovencita estaba comprometida con la política democrática, la semana pasada, cuando una parte notoria de los componentes del Senado votaron una condena al Golpe Militar, ella se retiró encabezando el bloque de La Libertad Avanza, de los ultraliberales, es decir, de Milei. Eso a mí me asusta.
— ¿Por qué?
– Porque si siguen creciendo ese tipo de idea, van a terminar queriendo un pensamiento único. ¿Para obtener un pensamiento único, qué tenés que imponer? ¿Qué hace Daniel Ortega hoy en Nicaragua? El pensamiento único va en contra de la democracia siempre.
— ¿Considera que La Libertad Avanza tiene una mirada autoritaria o propone un pensamiento único?
– Yo no lo sé. Estoy contando las cosas que veo, no invento. Y respeto demasiado tu manera de pensar, sea la que sea, y la de tu audiencia como para decirles: “¿Vieron que lo que yo digo es verdad?”. No lo digo así. Cuento lo que sé.

— Siempre hay una controversia sobre el tema de los 30 mil desaparecidos, ese número, que siempre termina siendo discutido. A la luz de los 50 años, ¿qué piensa?
– No voy a entrar en esa discusión. Francamente, no voy a entrar. Quien quiera saber cuál es el número que ha sido reconocido, que mire por la computadora qué es lo que está diciendo la Subsecretaría de Derechos Humanos. Y además los monumentos que se han construido con nombre y apellido y datos. Todo lo otro, yo puedo decir: puede ser que alguien no haya sido denunciado. Ahora hago una pregunta: supongo que ese número sean diez mil y se dice, el número que se cita, que es treinta mil ¿alguien cree que la Argentina es un país donde 20 mil personas hayan podido ser secuestradas sin que nadie las denunciara? ¿Ni un amigo, ni un compañero de militancia, ni un familiar?
— No.
– Veinte mil. No, no es así. Yo no voy a discutir la cantidad, si es siete mil uno, siete mil dos o nueve mil. No, no importa, es demasiado.
— Me interesa una reflexión suya sobre el momento presente. El Gobierno está planteando que hay una memoria incompleta, que hay una memoria sobre lo que hicieron los militares, pero que no se pone de relieve lo que hicieron las organizaciones guerrilleras. ¿Qué mirada tiene?
– No es cierto, no es cierto. Se ha escrito sobre eso, se ha hablado y se ha reconocido. Yo acabo de citar a una persona miembro del Gobierno, senadora, no queriendo condenar, es decir, tomando ya posiciones. Yo no sé qué va a hacer el Gobierno, francamente. Ni sé qué le importa a esta altura esa discusión. ¿Quién está teniendo en el país esa discusión?
— ¿Cree que es una discusión relevante o creés que no es una discusión relevante sobre lo que hicieron las organizaciones guerrilleras?
– Pero es una discusión que viene haciendo desde hace mucho tiempo, por ejemplo, la planteó hace muchos años Victoria Villarruel. ¿Ustedes se acuerdan de quién es Victoria Villarruel?
— ¿Quién es?
– La vicepresidenta.
— Claro, pero ¿quién es para usted Victoria Villarruel?
– ¿Qué papel está jugando ella? Ella era la que sostenía que había que darle su homenaje, que había que discutir de nuevo números y todo lo demás. Es muy contradictorio, muy contradictorio.

— ¿En qué lo ve contradictorio?
– Lo que es contradictorio es que la persona que sostiene eso desde hace años y que logró ser vicepresidente, hoy no existe en la política.
— Pero tiene un cargo institucional relevante, independientemente de que esté peleada con el Gobierno.
– El único cargo relevante es si faltara Milei, porque lo suple, pero en el Senado no está haciendo ni una ley y no puede hacerla. Puede hacer lo que hizo Cobos, definir una votación en un empate, pero no puede presentar una ley.
— ¿Cuál es su opinión personal sobre Villarruel?
– Yo creo que es una antigüedad. Y te lo está diciendo una mina que tiene 95 años.
— ¿Victoria Villarruel es una antigüedad para usted?
– La Argentina tiene que discutir qué vamos a hacer con la educación, qué vamos a hacer con nuestros derechos republicanos, qué vamos a hacer con las aperturas, o no, de la economía. Esas son las cosas que la Argentina tiene que estar discutiendo: la pobreza, la falta de trabajo. Eso tenemos que estar discutiendo.
— Ahora, ¿usted considera que la discusión o hablar sobre el Golpe Militar es importante o hay que discutir otras cosas y mirar para adelante?
– No niego que sea importante. La prueba está en que te estoy contestando. No creo que no sea importante recordar, al contrario. Hay que recordar lo que nos costó y lo que nos dolió. A mí me cambió la vida.
— A 50 años, si tuviera que hacer una reflexión sobre su vida, sobre su participación en estos años de democracia, ¿qué le interesa recordar o qué le interesa resaltar de este medio siglo que pasó?
– Que hice todo lo que pude para que se cumpliera aquello que siempre había deseado, que es tener algún gobierno democrático. Trabajé en gobiernos democráticos y cuando no tuve oportunidad más de trabajar sobre el tema Justicia con respecto a lo que había ocurrido por los indultos de Carlos Menem, ingresé en un partido político. Y ahora estoy haciendo política desde el Club Político Argentino.
— Otra controversia es el tema de los juicios, porque hay todavía personas, incluso de más de 70 años, de más de 75 años, incluso de 80, que siguen presas en cárceles. ¿Qué piensa de eso?
– No tengo idea cuántos están en cárceles. Y tampoco sé qué está ocurriendo ahora, después de los indultos, qué está ocurriendo con aquellos que fueron juzgados por este tema. No lo sé. Francamente, no lo sé.
— Hay datos oficiales que confirman que hay personas que tienen procesos abiertos y están presas todavía e incluso condenados que ya tienen edad para no estar en cárceles.
– Creo que una persona que cumple 70 años debe tener arresto domiciliario y sobre todo si está enfermo.
— Es importante esta definición que está dando.
– ¿Sabés por qué? Es que está en muchas leyes. Está escrito en muchas leyes. Y te lo digo porque si yo no fuera capaz de respetar los derechos humanos del criminal mayor que encuentres, si yo no respetara sus derechos, sería mentira que yo luché por los derechos humanos y que sigo luchando por los derechos humanos.
— ¿Entonces debieran estar cumpliendo arresto domiciliario eventualmente cualquier persona que esté acusada o condenada por estos delitos, incluso?
– Es que, de hecho, cuando vos estás preso, si hace más de dos años que la causa no se mueve, tenés derecho a pedir la libertad. Es la ley.
POLITICA
Tras conocerse las comunicaciones con Milei, la Justicia prepara citaciones para nuevos testigos del caso $LIBRA

Tras recibir una montaña de información sobre las comunicaciones de Mauricio Novelli, quien le acercó el negocio de la criptomoneda $LIBRA al presidente Javier Milei, el fiscal Eduardo Taiano trabaja sobre una batería de nuevas medidas de prueba que incluyen la citación de nuevos testigos que aparecen en esos registros y la incorporación de nueva evidencia digital.
Así dijeron a fuentes relacionadas con el expediente donde el presidente Milei y su hermana Karina están bajo investigación, aunque no formalmente imputados en la causa que maneja el fiscal Taiano y el juez federal Marcelo Martínez de Giorgi.
Además, están investigados Novelli; su hermana, María Pia Novelli; su madre, María Alicia Novelli; y su socio en Tech Forum Argentina, Manuel Terrones Godoy.
También figuran el ex asesor de la Comisión Nacional de Valores Sergio Morales; Julián Peh, CEO de Kip Protocol, y Hayden Mark Davis, de Kelsier Ventures. Estas dos compañías son las que habrían intervenido en la creación y lanzamiento de $LIBRA.
Todavía no es tiempo de citaciones a declarar en indagatoria, dijeron las fuentes. Esto es porque lo que hay son evidencias de un celular pero no está acreditado el nombre de todos los propietarios de las billeteras virtuales por donde circularon los fondos en la previa del lanzamiento de $LIBRA.
Un peritaje informático realizado por el Ministerio Público Fiscal reveló que el presidente Javier Milei habló al menos cinco veces por teléfono con el lobbista Novelli en los minutos previos al lanzamiento de la criptomoneda.
También se habría encontrado en el dispositivo de Novelli un borrador de un presunto acuerdo confidencial entre Milei y Hayden Davis, el creador de $LIBRA, y un supuesto acuerdo de pagos por US$ 5 millones de dólares.
Estos documentos coinciden con el intercambio de comunicaciones entre los protagonistas del negocio y el presidente Milei.
Con estos hallazgos en el expediente desde febrero pasado, el fiscal Taiano analiza ahora avanzar con nuevas medidas de prueba.
Está trabajando con su equipo en elaborar una lista de testigos, que son personas que aparecen en los intercambios telefónicos de Novelli o personas que están en torno de la organización del Tech Forum, el evento donde Milei se interesó en este emprendimiento.
El 14 de febrero de 2025, Milei promocionó mediante un tuit de X la criptomoneda “$LIBRA”, ideada para el financiamiento de empresas argentinas.
El activo tuvo una suba astronómica de su valor en minutos y luego se desplomó. A las 4 horas Milei borró su posteo y dijo que no tenía relación alguna con la iniciativa y que, luego de “interiorizarse” sobre el tema, elegía “no seguir dándole difusión”.
De las comunicaciones además surgieron relaciones anteriores de Milei con Novelli, cuando era capacitador en inversiones del instituto de enseñanza del lobista.
El vínculo empezó en 2021, cuando Novelli empezó a pagarle en pesos y en dólares a Milei por sus servicios como economista, e incluso fue diputado nacional y Presidente.
Los cursos en inversiones digitales se dictaban desde el portal de N&W Profesional Traders, empresa que Novelli comparte con Jeremías Walsh. Entre los profesores sumó a Milei, que dio clases por Zoom sobre “educación financiera” y criptomonedas, y al influencer derechista Agustín Laje, sobre “política y ciclos económicos”.
Esto surge de los audios y mensajes del teléfono de Novelli. Ahora Taiano podría citar entonces a las personas que trabajaban en N&W Profesional Traders como Walsh.
O buscar qué puede aportar Ariel Parkinson, que trabajó junto con Novelli y Terrones Godoy en la organización del Tech Forum.
Mientras se amplía la mirada de la fiscalía sobre qué declaraciones pueden ayudar a entender mejor el vínculo entre los personajes investigados, se esperan nuevos elementos de prueba.
Uno en particular es un informe de la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (UFECI) que dirige el fiscal Horacio Azzolin.
Resta ahondar en el mundo de las plataformas que administran y gestionan esas billeteras. Una de las herramientas informáticas para esta tarea es un software cuya licencia se venció.
Los investigadores están procurando el presupuesto para renovar esa licencia, que permitiría rastrear los movimientos del dinero virtual entre las billeteras.
Los dueños de esas billeteras son anónimos, no son identificables en el mundo del blockchain por su nombre y apellido, pero cuando en medio de esas transferencias el dinero aterriza en una plataforma centralizada, que permite convertir las criptomonedas en dinero, ahí es posible identificar al que recibe los fondos.
Todas las operaciones asociadas a $LIBRA, incluida la que le dio vida a la moneda digital, están registradas en un gran libro virtual de acceso público.
Los movimientos, sin embargo, son anónimos. Están asociados a cuentas virtuales cuya titularidad se desconoce.
La red blockchain, en principio, funciona como una suerte de plaza pública en donde todos pueden comerciar con todos pero portando máscaras.
Por eso, la medida de prueba que por estas horas analiza el fiscal Eduardo Taiano puede ser el primer paso para comenzar a correr el velo que protege a un grupo especial de billeteras.
Son aquellas que operaron con $LIBRA en algún momento de sus primeros 20 minutos de vida, pero especialmente segundos antes de que la moneda fuera promovida, difundida o publicitada por el presidente Javier Milei, el 14 de febrero, a las 19:01.
En esta tarea están ahora los especialistas del Ministerio Público Fiscal, pues tienen por un lado la evidencia de lo ocurrido antes, durante y después del lanzamiento de $LIBRA y cómo circularon los fondos.
Y tienen con los teléfonos celulares, a los que Novelli dio acceso con su clave, con las comunicaciones que mantuvieron con los personajes en torno al caso: el presidente, Karina Milei y el asesor Santiago Caputo.
En algunos casos tienen los mensajes, en otros audios y en otros casos solo constancias de la existencia de llamados, con el día y la hora, pero no se sabe su contenido.
Toda esta prueba debe aún consolidarse para avanzar con citaciones a prestar declaración indagatoria a los sospechosos.
Hernán Cappiello,Conforme a
POLITICA
El guiño del PJ a los gobernadores del norte, otro acto de Kicillof en CABA y la vuelta de “Wado” de Pedro

“No es momento de excluir a nadie ni de enojarse con nadie. Hay que entender a los diputados que representan a las provincias y tienen la necesidad de asegurar su funcionamiento. Entiendo al gobernador de Misiones cuando, en determinadas votaciones, tiene que acompañar una postura, porque privilegia la situación de su provincia. El camino no es enojarse con ellos. Hay que entenderlos y mostrarles que se puede construir una alternativa nacional que los contenga”.
La definición que el diputado entrerriano Guillermo Michel le dio a un medio de Misiones durante la semana, bien podría aplicarse a un grupo de gobernadores del norte, que son peronistas y que están distanciados del núcleo más voluminoso del partido. Fue un mensaje para Hugo Passalacqua y Carlos Rovira, pero también para Gustavo Sáenz (Salta), Raúl Jalil (Catamarca) y Osvaldo Jaldo (Tucumán). Los aliados tácticos de Javier Milei en el Congreso. “Los que tienen votos y hay que cuidar”, dicen en el grupo de legisladores que integra el ex titular de la Aduana.
Michel, de estrecha relación con Sergio Massa, fue uno de los diputados que se reunió en la semana con el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, en las oficinas que tiene Victoria Tolosa Paz en el centro porteño. De ese encuentro salieron dos ideas trascendentes para el recorrido que planearon hacer: hay que abrazar a los gobernadores que jugaron cerca de Milei y no hay que medirle el nivel de peronismo en sangre a nadie. Si es con todos, es con todos de verdad. Sin mirar los últimos sellos del Pasaporte.
En esa idea coincide Sergio Massa, quien entiende que debe haber un pacto de no agresión entre las distintas bandas del peronismo. Eso incluye una convivencia pacífica, sin reproches públicos, entre los extremos de la coalición que está en marcha. Pichetto y Grabois, un solo corazón. “Hay que guardar los rifles sanitarios”, suele decir el líder del Frente Renovador.

El perdón, la reconciliación y la unidad como horizonte. Pero con un dispositivo de construcción electoral ordenado, que se vaya montando sobre la coincidencia de puntos centrales en un plan de Gobierno. En el fondo, se trata de no repetir la inexplicable descoordinación del gobierno que integraron Alberto Fernández y Cristina Kirchner. A eso apunta el tigrense.
El pedido de ese sector del peronismo respecto a los gobernadores es opuesto al que tiene el cristinismo más duro, que los acusa de “traidores” y “funcionales” a las políticas libertarias. Máximo Kirchner, por ejemplo, suele decir que, en el nombre del federalismo, hay gobernadores que hacen provincialismo. “El federalismo implica no solo resguardar los intereses de tu provincia, sino también del conjunto. Pero hay provincias que resuelven solo en función de sus intereses”. Un mensaje dirigido a esos mandatarios del norte que apoyaron, con el quórum o con la mano en alto, el Presupuesto, el RIGI o la reforma laboral. La declaración del líder de La Cámpora es del pasado reciente, aunque bien podría aplicarse al presente.
“Ellos quieren el ambacentrismo, porque si salen al campo federal, no tienen nada. No existen en las provincias”, reflexionó un legislador que responde a uno de los gobernadores apuntados por el cristinismo. “Ellos respaldaron el ajuste que generó sufrimiento en la gente, que dejó a miles sin trabajo. Conveniencia para ellos, no para la gente”, apuntó un legislador camporista. Extremos que será difícil conciliar, si no existe un ordenamiento de las jefaturas políticas para que haya un armisticio.
“Yo permito todo en el movimiento. Nosotros no tenemos prejuicios de ninguna naturaleza, porque así tienen que ser los movimientos. Tenemos hombres de extrema derecha y tenemos hombres de extrema izquierda. Los movimientos de este tipo hay que dejarlos funcionar libremente. Hay que constituir un cuerpo orgánico, no muy ajustado a preceptos, para que se defienda”.

Varias décadas atrás Juan Domingo Perón explicó de esa forma su mirada sobre lo que implica formar un movimiento político heterogéneo como el peronismo. Un definición sobre la convivencia y las necesidades de gestionar el equilibrio. De esas palabras se acordó un senador nacional, con recorrido histórico, que le reprocha al camporismo su postura más combativa sobre las posturas que adoptan otros sectores del justicialismo.
En la postura de aperturista, sin pedir credenciales del pasado, también se inscribe Sergio Uñac, que mantiene sus intenciones de ser candidato a presidente, pero aún no activa el trabajo de campo. El sanjuanino tiene la idea de ser un precandidato presidencial con olor a interior impregnado en su acento pero, ante todo, cree que tiene que haber un ordenamiento del espacio político para poder definir después quién es el candidato para enfrentar a Javier Milei.
En la última semana insistió con la necesidad de que en la próxima fórmula presidencial haya “una voz del interior” y propuso que el peronismo organice una “interna abierta” este año porque se ingresó en un “tiempo de descuento” respecto a los comicios ejecutivos. Lo que no está claro es cómo podría instrumentarse esa elección interna y cómo se financiaría. La propuesta de Uñac tiene por objetivo pasar un mensaje más sencillo: hay que ordenar la coalición y encolumnarse detrás de un candidato antes de que termine el año.
Sobre Uñac giran algunas suspicacias respecto al apoyo que tendrá si, finalmente, salta a la cancha electoral. En el peronismo muchos dicen que sería el candidato elegido por el cristinismo, en detrimento de la figura de Kicillof, que sigue generando resistencia en una parte importante del sector que lidera Cristina Kirchner. En San Juan le esquivan a las hipótesis políticas, pero advierten que el kirchnerismo, en toda su expresión, tiene que ser contenido por el candidato que llegue a la final.

En el ocaso de la semana, la terminal política de CFK dio un primer paso en la articulación de voluntades destinadas a armar una alternativa electoral. Eduardo “Wado” de Pedro viajó a La Rioja y se reunió con Ricardo Quintela para darle el respaldo del kirchnerismo frente a la denuncia del fiscal federal Carlos Stornelli por sus dichos respecto a la posibilidad de que el Presidente no llegue a completar su mandato.
“Wado” se reencontró con su rol de armador, que tuvo durante la conformación del Frente de Todos en el 2019 y su etapa como ministro del Interior. Es el delegado de la ex presidenta para acercar posiciones entre distintos sectores del peronismo. Los dirigentes del interior suelen hacer una diferenciación entre De Pedro y el resto del camporismo. “Wado es otra cosa, es más pragmático, con más intenciones de buscar acuerdos”, precisó un diputado nacional que responde a un gobernador del PJ. Esa idea tiene replicas en otras voces provinciales.
Lo cierto es que al actual senador nacional le toca cumplir con un mandato de su jefatura política que tiene que ver con mostrar movimientos y decisiones. “La presencia de Wado sirvió para eliminar cualquier ruido interno que haya entre el ”Gitano» y el cristinismo», especificó un dirigente K al tanto de los pormenores del viaje. En una semana Quintela se reunió con el sector federal de Michel y Tolosa Paz, y con De Pedro y Mariano Recalde. Quiere se uno de los protagonistas del entramado opositor que se está tejiendo. Uno de los garantes de la unidad.
De Pedro va a ser uno de los encargados de tender puentes dentro del peronismo. Desde el kirchnerismo, con base en la provincia de Buenos Aires, hacia el interior, adónde apuntan a reconstruir vínculos con legisladores e intendentes de las provincias. El cristinismo no quiere quedarse atrás y pone en la cancha a un articulador conocido para sumarse al tejido de alianzas que tiene el peronismo de este tiempo.
En La Rioja “Wado” tenía que terminar de saldar los resquemores que quedaban vivos de la interna por el PJ Nacional. En uno de los encuentros escuchó algún reproche por las formas en la que los riojanos tomaron conocimiento de cómo se habían enterado de la candidatura de CFK para conducir el partido. Con contundencia y sutileza al mismo tiempo, respondió: “No hay que olvidarse que hay gente que factura con las divisiones del peronismo”.

Por una calle distinta a la que transitan los cristinistas, Axel Kicillof camina rumbo a su principal objetivo político. El último jueves lanzó el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) en la Ciudad de Buenos Aires, donde desembarcó con su proyecto político y le dio inicio a la recorrida nacional. En un teatro del centro porteño amplificó el discurso aperturista que vienen emitiendo varios referentes justicialistas: “Vamos a sumar a todos los que comprendan que estamos en la otra vereda de estas políticas económicas y de este proyecto de país que representa Milei”.
Sumar no es fácil, porque hay limitaciones muy marcadas sobre la figura de Cristina Kirchner y su círculo más chico. Tal vez por eso Kicillof ya no hable ni de cristinismo ni kirchnerismo, sino de un armado opositor con confluencia de todos los sectores que están en contra Milei. Así traza una línea gruesa, para empezar a buscar adhesiones o coincidencias entre los que integran el equipo que no está dispuesto a usar camisetas violetas.
La actividad de Kicillof en CABA fue el punto de partida del armado nacional. En la agenda siguen otras. El jueves 9 de abril, en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA se presentará el “MDF Ciencia”, donde el Gobernador, que encabezará el evento, va a aportar la mirada de su espacio político y su proyecto nacional sobre el rol de la ciencia, la tecnología en esta etapa de la producción y el trabajo, y la labor de los científicos. Más adelante en el tiempo habrá un evento similar pero con actores de la cultura.
En paralelo, el armado político en el interior sigue sumando capítulos. Entre el viernes y el sábado estuvieron en Corrientes los ex intendentes Julio Pereyra y Alberto Descalzo para reunirse con un grupo de dirigentes y empezar a delinear la construcción del MDF en esa provincia. A principio de la semana fue el ministro de Seguridad, Javier Alonso, quien tomó esa posta en Córdoba, donde está armando el ex senador Carlos Caserio. Kicillof empezó a moverse con mayor decisión. El peronismo en su conjunto, también.
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