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El día que Menem echó a Zulema de la Quinta de Olivos: un matrimonio volcánico y la sospecha de cocodrilos en la pileta

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27 de mayo de 1990. Raúl Granillo Ocampo le alcanzó la página que había terminado de redactar. Carlos Menem, el presidente de la Nación, a diferencia de lo que solía hacer, leyó con cuidadosa atención el texto.

Mientras avanzaba asentía convencido con un movimiento de cabeza. Tomó la lapicera y firmó el decreto 1026 con fuerza, como con bronca. Antes de levantarse del sillón dijo bien fuerte, sin dirigirse a nadie en específico, para que se entendiera que todos estaban involucrados en la orden: “Cuando vuelva quiero esto solucionado ¡Esta casa es mía!”. Luego se fue a preparar para partir de viaje.

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Leé también: “Menem”, un asfixiante thriller sobre el poder en el que Leo Sbaraglia y Griselda Siciliani se sacan chispas

La de viajar era una costumbre que ya provocaba comentarios en la calle. A Menem le gustaba realizar giras presidenciales por el mundo (en menos de un año había recorrido cuatro continentes y más de 20 países). En esta oportunidad parecía más un gusto que una urgencia diplomática. El periplo incluía Malasia, Tahití, Polinesia, Paraguay (reunión de la OEA) e Italia. Allí asistiría al partido inaugural del Mundial 90 que Camerún le iba a ganar a nuestra Selección.

En este momento comenzó a tomar forma el final que ocurriría 15 días después y que quedó inmortalizado como El día que Menem echó de Olivos a Zulema Yoma.

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El día que Menem echó a Zulema y sus hijos de la Quinta de Olivos

El matrimonio entre Carlos Menem y Zulema Yoma llevaba ya 24 volcánicos años.

Se habían conocido en Damasco por un acuerdo familiar. La familia Yoma también era de La Rioja y los padres concertaron la pareja. La madre de Menem estaba preocupada por la relación que su hijo abogado y promisorio político mantenía desde hacía años con Ana María Luján, una mujer separada y con dos hijos. Parecía un amor intenso y genuino que se mantuvo por muchísimo tiempo, aun después del casamiento entre Carlos y Zulema. Ana María Luján terminó trabajando en la presidencia de Menem en una oficina muy cercana a la del presidente. El vínculo perduró por décadas. La funcionaria le dijo a Olga Wornat que los dos días más tristes de su vida habían sido el de la muerte de su padre y el del casamiento de Carlos con Zulema.

Pero, se sabe, esa no fue la única relación extramatrimonial de Menem. A lo largo de los años hubo actrices, funcionarias, mujeres que vivían en los lugares en los que estuvo detenido durante la Dictadura como Martha Meza, madre de Carlos Nair. Era un mujeriego que no solía ocultarlo, que se vanagloriaba de sus conquistas. Los regresos a su hogar -casi siempre regresaba- se convertían en batallas campales porque Zulema no era una mujer de resignarse.

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Ya lanzado a la campaña presidencial -primero la interna contra Cafiero, después la elección nacional- Menem parecía desbocado. Surgían rumores, la gran mayoría ciertos, en las revistas del corazón cada semana. Era como si no quisiera dejar pasar la oportunidad de estar con cada una de las vedettes que veía en la televisión o el teatro de revistas. En 1987, Zulema presentó el pedido de divorcio que Menem no contestó; con la ayuda de jueces amigos la causa languideció.

Al aproximarse la elección que determinaría el sucesor de Alfonsín, Menem le pidió a Zulema que volviera junto a él. Era una cuestión de votos, pero no matrimoniales. La sociedad no veía con buenos ojos a los candidatos separados. Zulema regresó a su lado. Las causas fueron varias: la idea de que se había casado para toda la vida pese a las discusiones, los engaños y hasta los golpes, los dos hijos en común, la avidez de poder y su poder de negociación/presión para ubicar a sus familiares más cercanos en lugares estratégicos de la gestión: los Yoma desembarcarían en el gobierno y rodearían a Menem.

Zulema Yoma, exesposa del presidente Carlos Menem. (Foto: DyN)

La reconciliación “política” fue un fracaso. Las peleas eran cada vez más virulentas. En El Jefe, la biografía del expresidente que escribió Gabriela Cerruti, describe escenas de violencia de género. Otros aseguran que Carlitos Jr. llegó a amenazar con un arma a su padre si no dejaba de ejercer violencia sobre su madre, algunos dicen que no hubo arma pero sí una brutal pelea a golpes de puño entre padre e hijo por esta cuestión. Los más fantasiosos juran que Menem puso cocodrilos en la pileta de Olivos para que atacaran a su esposa.

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Varios testigos dan cuenta de que ya como presidente, Menem quedó deslumbrado con la atracción que generaba el poder: “Soy mucho más lindo y alto que antes”, bromeaba. Las mujeres caían a sus pies. El Hotel Alvear de su amigo Mario Falak era la sede más habitual de esos encuentros clandestinos pero habituales.

Ya en 1990, antes de una recepción en la embajada paraguaya, cuentan que hubo una pelea feroz con Zulema en la que él le destrozó el vestido que ya tenía puesto para asistir a la gala y hasta la golpeó.

Una mañana de principios de mayo, Menem se levantó para ir a la Casa Rosada y ya no regresó. No le avisó nada a su Zulema, que pensó que a los pocos días se le pasaría.

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El 8 de julio de 1989, Carlos Menem asumió la presidencia acompañado de su esposa Zulema Yoma. ( Foto: Alejandro Querol / AP)
El 8 de julio de 1989, Carlos Menem asumió la presidencia acompañado de su esposa Zulema Yoma. ( Foto: Alejandro Querol / AP)

La convivencia con Zulema Yoma, su esposa, se había tornado imposible. Nada nuevo. Lo había sido la mayoría de los 24 años que estuvieron casados. Las trifulcas eran constantes. Ahora, además, había un nuevo factor: las luchas de poder.

Después de pasar alguna noche en el Hotel Alvear y otras en casas de amigos, se había instalado en un departamento de Miguel Ángel Vicco, su secretario privado y empresario lechero.

Leé también: La escandalosa vida privada de Carlos Menem: pizza con champán, amores y unas cuantas lágrimas

Zulema descubrió que tenía la posibilidad de propalar sus quejas y sus críticas por los medios nacionales. Los entuertos matrimoniales del presidente interesaban a todo el mundo. Zulema les daba material del bueno: “Se fue uno de los primeros días de mayo a trabajar y nunca más volvió. Nunca me llamó. No se fue por una discusión ni porque nos tiramos los platos por la cabeza como otras veces. Se fue sin explicaciones, sin un grito. Una mujer puede entender cuando un marido se va dando un portazo. Nuestra relación no es ideal, nuestro matrimonio no es perfecto. Está cambiado, algo le pasa”. Zulema decía eso en público mientras en privado jugaba otras cartas.

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Habían aparecido por toda la Ciudad de Buenos Aires afiches que decían “Lealtad al Presidente, pero no a los delincuentes”. Los firmaba el Comando de Moralización Peronista. Junto a ellos, otros que individualizaban culpables: Eduardo Pan de Azúcar Menem, José Luis Petroquímica Manzano, Roberto Cometa Dromi, Eduardo Guardapolvo Bauza (los apodos eran los negociados o cuentas sin declarar que se les atribuían). Al entorno presidencial le pareció ver los rastros de Zulema detrás de la movida. Lograron que el juez Marquevich iniciara una causa y desplazaron a Fassi Lavalle, Alberto Mazuchelli y otros funcionarios dependientes de Zulema. Los afiches habían salido de la imprenta de Fassi Lavalle.

A mediados de mayo, la revista política Somos de Editorial Atlántida, propiedad de su amigo Constancio Vigil, publicó un suelto en tapa: “Menem se separa de Zulema”. Una jugada con múltiples efectos. El editor le estaba haciendo un favor a su amigo (era mutuo: Vigil obtenía una gran primicia), ponía de sobre aviso a Zulema para evitar tener que decírselo en él en la cara y también preparaba a la opinión pública.

“La casa es mía. No es un bien ganancial”

Para el Tedeum del 25 de mayo, el Presidente se dio cuenta de que los atributos presidenciales habían quedado en Olivos. Los mandó pedir y a preguntar, con cierto tacto, si Zulema acudiría a la Catedral. Zulema ni siquiera respondió. Menem fue solo y con banda y bastón presidencial mulettos. Esa noche ordenó a Granillo Ocampo que preparara el decreto.

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Algo similar ocurrió un par de días después cuando preparaba el equipaje para la gira presidencial que terminaría en el partido inaugural del Mundial. No tenía camisas, ni corbatas, ni trajes. Se pensaron varias alternativas para ingresar subrepticiamente a Olivos, hasta que se escuchó la voz enojada de Menem: “Soy el presidente de la Nación, carajo. Me puedo comprar lo que quiera”. Sus secretarios consiguieron que abrieran una exclusiva sastrería de la calle Alvear en plena madrugada y se llevaron una veintena de trajes, camisas y corbatas (y un sastre en la comitiva para arreglarlos).

Para el momento del inicio de esa gira, ya hacía varias semanas que Menem había dejado de vivir en la Quinta de Olivos. Pero en especial había dejado de tener control de lo que sucedía allí.

Zulema creyó que la pelea definitiva se daría al regreso de Menem de Italia, en un cara a cara que sería muy tenso. Hasta mandó a Carlitos y a Zulemita a Paraguay para que se encontraran con su padre y les asegurara que regresaría. Él les juró que lo haría y se fue al Mundial.

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Pero Menem le tenía reservada una sorpresa a su esposa. La noche del 11 de junio Zulema y Zulemita durmieron en el departamento de la calle Posadas -que le atribuían a Ramón Hernández, otro secretario presidencial, pero que era de Zulema-, porque bien temprano la Primera Dama debía declarar ante Marquevich en la causa de los afiches. Al salir del juzgado, cuando llegaron a la puerta de la Quinta de Olivos, descubrieron que había policías, fuerzas militares y muy serio y envarado, al frente de todos, el Brigadier Antonietti, Jefe de la Casa Militar, al que Menem le había encargado la delicada tarea de evitar que Zulema ingresara a la Quinta. Había también muchos medios ¿Estaban allí porque esperaban alguna declaración de la mujer luego de pasar por Tribunales? ¿Los había llamado ella previendo que esto sucedería? ¿O los había convocado alguna fuente secreta de Presidencia para que el escándalo quedara registrado y Zulema se pusiera límites?

Alguien leyó el texto del Decreto 1026, el que el presidente había firmado antes de partir: “El acceso, el uso y la permanencia en la Residencia Presidencial quedan al arbitrio exclusivo del Presidente de la Nación”. Menem decidía quién entraba. O cómo lo dijo él poco después: “La casa es mía. No es un bien ganancial”.

Zulema comenzó a gritar. “Abuso de poder” era lo que más repetía con su usual energía y dureza enfundada en un jogging azul y blanco. “Debe ser porque hablo mucho de la corrupción. Por eso no me deja pasar. A mí no me gusta la corrupción”, decía con su característico énfasis. Rodeada por los periodistas que casi no la dejaban moverse apeló al argumento nacionalista: “¡Chicos, está la imagen del país. Ustedes son argentinos. Respeten al país!”.

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De pronto se acercó a la mirilla de la puerta mientras el Brigadier la miraba con atención y con un tubo de gas paralizante en su mano, y los periodistas estiraban cada vez más sus brazos para captar cada palabra con sus micrófonos y grabadores. Carlos Jr., su hijo, estaba dentro. “No me dejan salir, mamá” dijo el joven. Ella volvió a gritar: “¡Tienen secuestrado al hijo del presidente! ¡En democracia! ¡Es un escándalo”.

Tenía razón Zulema: era un gran escándalo. Su hija le dijo que se fueran de ahí. Había visto una ambulancia estacionada muy cerca y tenía temor de que la subieran a ella y la hicieran pasar por insana, que la internaran en una clínica psiquiátrica, amenaza que más de una vez había deslizado Menem. Ella, como antes su marido, se terminó yendo con lo puesto.

Apenas ellas se retiraron hacia el departamento de la calle Posadas en el auto en el que habían llegado, se abrió el portón de la Quinta. Y salió Carlos Jr., el supuesto secuestrado, manejando un auto de un rojo refulgente.

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Menem volvió al país al día siguiente y esquivó las preguntas con su simpatía y liviandad habitual. Eran otros tiempos y nadie hablaba de violencia de género. En algún momento, en el programa de Neustadt, se puso solemne y quiso mostrarlo como un servicio público: “Entre mi familia y la patria, elijo a la patria”.

El portugués Fernando Pessoa alguna vez escribió que todas las cartas de amor son ridículas y que no serían cartas de amor si no fueran ridículas. En este caso podemos decir que los telegramas de desamor también lo son. Se cruzaron telegramas en medio de la batalla. Zulema lo acusó por medio fehaciente de abandono agravado, injuria gravísima y conducta ilícita. La respuesta de Menem fue acusarla de interferir en los asuntos del gobierno y condicionarlo políticamente: “Resulta inaceptable tu pertinaz interferencia, tus actitudes públicamente asumidas, sola o con terceros, desautorizando o poniendo en tela de juicio mi desempeño o la de colaboradores de gobierno”, decía otra parte del mensaje. Hubo una misiva más, la escrita por Carlitos. Le reprochaba al padre haberlos “echado como a un perro”.

El caso fue tan escandaloso que ocupó la portada de todas los diarios y revistas desplazando al Mundial 90 y al equipo recauchutado de Carlos Bilardo.

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Muchos años después, en un almuerzo con Mirtha Legrand, Zulema Yoma dijo que no había tenido ni un día feliz en ese matrimonio, exceptuando los de los nacimientos de sus hijos. Al rato, como explicándose, concluyó: “La familia es sagrada”.

La pareja se terminó divorciando legalmente en 1995, después de la muerte de Carlos Junior. En esos trágicos momentos se los vio juntos y apoyándose. Luego Zulema acusaría a Menem de encubrir el asesinato de su hijo.

En 2020 poco antes de la muerte del expresidente un rumor recorrió las redacciones. Zulema y Menem volverían a casarse. Ella estaba viviendo en la casa de él y lo cuidaba dado su frágil estado de salud. Pero la boda no se consumó.

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Zulema, pese a todo, fue y será la mujer de mi vida. Nunca hubiera sido presidente si no fuera por ella”, les decía Menem a los pocos periodistas que lo visitaban. Ella afirmaba que él había sido su único amor.

Carlos Menem murió el 14 de febrero de 2021. Tenía 91 años. Y a su lado estaba Zulema Yoma.

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El Gobierno de Entre Ríos y La Libertad Avanza negocian cargos clave en organismos nacionales

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LLA Entre Ríos y el Gobierno provincial tienen en la mira cargos de organismos nacionales que estiman que pueden ser ocupados en una suerte de reestructuración de espacios, de cara al segundo tramo de la administración de Javier Milei.

Se trata de lugares en reparticiones como la Anses, el Pami, Vialidad Nacional, Migraciones o el Ministerio de Trabajo de la Nación. También están en danza sillones importantes en organismos binacionales como la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande, que tiene a su cargo la represa sobre el río Uruguay.

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Estos movimientos implicarían rearmar la propia interna libertaria en la provincia, darle la medida exacta al acuerdo político entre la Casa Rosada y Rogelio Frigerio y, además, readecuar esos espacios a la realidad actual.

Qué pasó hasta ahora

En Entre Ríos, los libertarios se quedaron con la parte del león en la distribución de lugares en las listas

Javier Milei llegó a la Presidencia con una estructura mínima. Y eso repercutió a la hora de llenar los renglones del funcionariado menor. El fenómeno fue más evidente en las provincias, donde la candidatura libertaria era apoyada por entusiastas. En la mayoría de los casos, ni siquiera tenían un sello partidario propio y debieron recurrir a alianzas que terminaron de diversa manera.

Luego de dos años, Karina Milei pudo consolidar una estructura partidaria nacional y en las provincias. LLA compitió, con distinta suerte, en todas las elecciones del 2025. En algunos distritos, como en Entre Ríos, los libertarios se quedaron con la parte del león en la distribución de lugares en las listas que compitieron en octubre.

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Entre quiénes se da la puja

Karina Milei en el lanzamiento de LLA Entre Ríos

En el esquema de la administración provincial, que encabeza Rogelio Frigerio, hay interés de que el acuerdo electoral tenga su correlato político. Y que algunos de estos resortes administrativos nacionales localizados en el territorio sean gestionados por personas que responden al Gobierno provincial. La constelación de espacios de LLA, la estructura partidaria y los grupos que quedaron por fuera tienen la misma intención.

En la mira están cargos que se cedieron en las primeras épocas del Gobierno de Milei a grupos políticos, dirigentes y referentes que ya no tallan. Sobre todo algunos que son tentadores por el tipo de remuneración que ofrecen o el margen para hacer política que habilitan.

LLA en Entre Ríos se armó tras la elección del 2023. A esa instancia habían llegado muchas tribus convocadas por la figura del Presidente, pero con escasa amalgama entre ellas.

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Eso fue lo que motivó la ruptura en el bloque de legisladores provinciales. La boleta que encabezaba Milei arrastró los demás cuerpos y logró 5 bancas. Pero solo dos quedaron para LLA. Las otras tres terminaron en monobloques.

Martín Menem durante la presentación de LLA en Entre Ríos

A fin de revertir lo ocurrido, se aceleró la formación del partido propio. El proceso no fue sencillo. La estructura quedó bajo control del diputado provincial Roque Fleitas. Pero eso otorgó de lugares de poder al ex candidato a la gobernación Sebastián Etchevehere y referentes que estuvieron ligados a él. Uno de ellos es Beltrán Benedit, el diputado nacional que tuvo sus cinco minutos de fama al organizar la visita de parte del bloque a exrepresores.

Tras la ratificación del modelo y el espaldarazo político que significó la victoria en octubre pasado, el frente libertario se está reacomodando. Benedit ha vuelto a entrar en el radar. Uno de los diputados que asumió en diciembre, Andrés Laumann, también está cobrando protagonismo.

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Entre ambos han generado simbiosis. Por ahora no va más allá de un grupo de WhatsApp que se llama “Línea Pura”. Pero el espacio busca crecer. Y con esa intención pretende tallar con peso propio en la redistribución de lugares en los organismos nacionales. Esto llevará a una tensión con la estructura formal de LLA. Entre Ríos podría convertirse en otro campo más de la disputa interna que se da a nivel nacional.

En esta escena hay una figura que queda por encima de las tensiones. Se trata del senador nacional Joaquín Benegas Lynch. La relación directa y personal con Milei (toca la batería en «La Banda Presidencial», el grupo que acompaña al presidente en sus recitales) es lo que lo define. No está, ni deja de estar, ni con unos ni con otros.

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Solo en off: el sugestivo gesto de Adorni con el Poder Judicial

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En un gesto que podría preanunciar la relación entre la Justicia y la Casa Rosada en 2026, el Gobierno decidió un aumento del 280 por ciento para el presupuesto del Consejo de la Magistratura.

Mediante una decisión administrativa, la Jefatura de Gabinete de ministros, a cargo de Manuel Adorni, asignó los fondos que había estimado el Plenario del Consejo de la Magistratura de la Nación el año pasado, pero que no habían sido contemplados por el presupuesto oficial aprobado en el Congreso.

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En el Consejo de la Magistratura, cuyo presidente es Horacio Rosatti, festejaron eufóricos el envío de los fondos solicitados. “Esta es una señal de cómo será la relación entre la Justicia y el Gobierno en este años”, dijeron a fuentes del organismo.

De esta manera, la Corte Suprema y el Consejo de la Magistratura encontraron en Adorni, además de en el viceministro Sebastián Amerio, un canal de diálogo que les permitió agilizar las gestiones para la administración del día a día. Durante la feria, el ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, estuvo de gira por Europa, con viajes académicos y laborales, según un comunicado del organismo.

El Consejo de la Magistratura de la Nación aseguró que hubo un resultado positivo de las gestiones con el Gobierno para atender las necesidades de infraestructura y tecnología de los tribunales federales y nacionales de todo el país. La falta de estos recursos provocó el año pasado reclamos varios por parte de los funcionarios judiciales.

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El 27 de agosto del año pasado el plenario del Consejo de la Magistratura había aprobado con 15 votos a favor el presupuesto proyectado para el Poder Judicial de la Nación para 2026 por la suma de $2.007.943.778.229.

Cinco meses después, mediante la Decisión Administrativa 1/2026 publicado en el Boletín Oficial el 20 de enero de este año, Adorni otorgó un total de $ 28.973.850.716 de crédito presupuestario en el inciso 4 (bienes de uso) del presupuesto del Consejo de la Magistratura. Esto representa, en este inciso, un incremento del 280 % en relación a lo asignado por la ley de presupuesto N° 27.798, y responde al monto oportunamente estimado por el plenario del Consejo de la Magistratura de la Nación. Una negociación redonda, mucho mejor que la paritaria que selló el gremio judicial.

Enfrentado con su padre, Pablo Moyano sigue sin ir a su oficina de la calle San José del Sindicato de Camioneros. Después de varios meses de ausencia, y casi dedicado exclusivamente a la gestión deportiva, el número dos del sindicato reapareció la semana pasada para apoyar a un delegado que había sido agredido a golpes por otros afiliados que responden a una facción contraria.

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Pablo Moyano junto con Gustavo Ferreira, el delegado de camioneros agredido por otra facción del gremio

Pablo Moyano se mostró junto a Gustavo Daniel Ferreira, el trabajador de recolección de residuos que fue brutalmente golpeado en el playón de la empresa Urbasur. El gesto se interpreta como un desafío directo tanto al jefe de la rama, José “Teta” Garnica, uno de los dirigentes que cuenta con el respaldo de su padre Hugo.

La rama de recolección de residuos tuvo hasta hace poco como referente a Marcelo Aparicio, número tres del gremio, pero desde hace un tiempo Garnica tomó parte del control por decisión de Hugo Moyano, que tiene 82 años y que cada vez delega más tareas en sus hijos, aunque no en Pablo, su heredero natural.

El triunvirato de mando de la CGT que integran Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello comenzará desde mañana un raid por el interior para mantener reuniones con gobernadores y expresarles su rechazo a la reforma laboral.

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La gira sindical tendrá su primera parada en Córdoba, donde los dirigentes serán recibidos por el mandatario Martín Llaryora. Un día después irán a Corrientes para encontrarse cara a cara con el exgobernador Gustavo Valdés, de origen radical y también dialoguista con la gestión de Javier Milei.

Diego Santilli se reunió la semana pasada con los gobernadores Osvaldo Jaldo (Tucumán), Gustavo Sáenz (Salta) y Raúl Jalil (Catamarca); los tres mandatarios no le confirmaron aún su reunión a los jefes de la CGT

Lo curioso es que los popes sindicales no lograron confirmar las reuniones con tres gobernadores peronistas, a los que acusan en reserva de evadirlos. Se trata de Raúl Jalil (Catamarca), Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Gustavo Sáenz (Salta). Los tres fueron tentados por el ministro del Interior, Diego Santilli, de recibir fondos a cambio de apoyo legislativo.

La interna del peronismo bonaerense está que arde. La desconfianza entre kirchneristas y axelistas llegó a un punto tal que en ambos sectores entienden que se usan voceros y dirigentes para hacer volar misiles cruzados. Un caso especial es el de Luis D´Elía, el histórico jefe de la Federación de Tierra y Vivienda (FTV) y referente de La Matanza, que ganó predicamento como líder piquetero con Néstor Kirchner fue presidente (2003-2007).

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Hace ya un tiempo que D´Elía dejó las filas del kirchnerismo y declaró abiertamente su apoyo a una eventual candidatura presidencial del gobernador Axel Kicillof. Lo hizo enojado con el destrato de La Cámpora y porque, según él, Cristina Kirchner se olvidó de los “presos políticos” durante el gobierno de Mauricio Macri. Pero en el kirchnerismo entienden que hay algo más que bronca acumulada.

“La verdad es que lo de Luis es increíble. Pero no es él solo; creemos que detrás hay un ministro de Kicillof”, deslizó un dirigente de los que accede a San José 1111, el departamento de Constitución en el que cumple prisión domiciliaria Cristina Kirchner. Para los cercanos a la expresidenta y a Máximo Kirchner, las palabras de D´Elía son fogoneadas por alguien que los supo conocer mucho: Andrés “Cuervo” Larroque.

La designación de Manuel Chavarría Bertolami en el Ente Binacional Yacyretá (EBY) es la comidilla de la Cámara alta por estos días. No porque su nombramiento haya sido una sorpresa, sino porque no quiere “largar” el cargo de Prosecretario de Coordinación Operativa que ocupa.

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Manuel Chavarría, prosecretario de Coordinación Operativa del Senado

El tema ya generó, al menos de manera informal, la intervención de la Dirección de Asuntos Jurídicos, que le habría hecho llegar a Chavarría y a las autoridades del Senado una suerte de dictamen verbal en el cual sostiene que ambos cargos son incompatibles y que, por lo tanto, debería optar por uno de los dos.

Sin embargo, Chavarría se resiste a dejar el cargo y hasta envió una nota ofreciéndose a trabajar ad-honorem como prosecretario, cargo que ocupa desde diciembre de 2023 por recomendación del entonces senador por Salta Juan Carlos Romero. Pero con el andar de la administración libertaria Chavarría se soltó de la mano del salteño y buscó un padrinazgo más fuerte en la Casa Rosada.

Ahora, se jacta de tener relación con Santiago Caputo, lo que no le alcanzó para ser candidato en las elecciones legislativas del año pasado, pero que le habría granjeado su nombramiento en el EBY.

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Lo que más llama la atención del asunto es que Chavarría pretenda mantener su cargo en el Senado cuando pasará a cobrar un sueldo mejor en Yacyretá. Algunos sospechan que lo que le interesa es mantener los pasajes aéreos y el chofer, entre otras prebendas, que le corresponden como prosecretario del Senado y que por eso quiere mantener los dos cargos.


el presupuesto oficial aprobado en el Congreso,pic.twitter.com/mpguf0yOT4,January 25, 2026,Conforme a,,Techint, un enemigo «simbólico». El feroz ataque de Milei contra Paolo Rocca tomó por sorpresa al Gabinete,,De campaña. Milei suma viajes al interior, pero mantiene el “pacto de no agresión” con gobernadores dialoguistas,,Semana clave para el PJ. Cristina Kirchner puede intervenir en la interna entre Máximo y Kicillof antes del cierre de listas

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Corrupción en la AFA: otro helicóptero hizo al menos 34 vuelos a la mansión de Pilar

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Imágenes satelitales de la mansión, en Villa Rosa, Pilar, atribuida Toviggino, en las que se ve que el helipuerto “Neurus” fue construido entre abril y mayo de 2025.
Imágenes satelitales de la mansión, en Villa Rosa, Pilar, atribuida Toviggino, en las que se ve que el helipuerto “Neurus” fue construido entre abril y mayo de 2025.

Los destinos de los vuelos

El seguimiento de los 8 vuelos que realizó el helicóptero, matrícula LV-FNE, hacia esa zona finalizan, se interrumpen o se cortan en el mismo lugar.
Si aterrizó en esa zona, lo único que registran las imágenes satelitales es una estancia/granja, denominada La Coronita.
En rojo, la zona donde fue el LV-FNE. En amarillo, los helipuertos habilitados por la ANAC.

Similitudes entre los vuelos de los helicópteros

Ambas aeronaves fueron registradas en los mismos puntos. No hay otro helipuerto habilitado ahí.

El helipuerto Neurus

De acuerdo con la ANAC, en Pilar hay 3 helipuertos, dos habilitados y “Neurus”, con un permiso provisorio.
Permiso Provisorio de Operación (PPO), por 90 días corridos, del helipuerto “Neurus”, en la mansión de Villa Rosa, Pilar, fechado por la ANAC el 11 de septiembre de 2025.
Hace casi dos meses que el Permiso Provisorio de Operación (PPO) del helipuerto “Neurus” se venció y la ANAC permite que continúe con las operaciones.

El “Chiqui” Tapia viajó en este helicóptero

Durante su breve paso por Buenos Aires se los vio a Infantino, Domínguez y Tapia trasladándose en este mismo helicóptero.

Dos helicópteros y muchos interrogantes

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