POLITICA
El día que Menem echó a Zulema de la Quinta de Olivos: un matrimonio volcánico y la sospecha de cocodrilos en la pileta

27 de mayo de 1990. Raúl Granillo Ocampo le alcanzó la página que había terminado de redactar. Carlos Menem, el presidente de la Nación, a diferencia de lo que solía hacer, leyó con cuidadosa atención el texto.
Mientras avanzaba asentía convencido con un movimiento de cabeza. Tomó la lapicera y firmó el decreto 1026 con fuerza, como con bronca. Antes de levantarse del sillón dijo bien fuerte, sin dirigirse a nadie en específico, para que se entendiera que todos estaban involucrados en la orden: “Cuando vuelva quiero esto solucionado ¡Esta casa es mía!”. Luego se fue a preparar para partir de viaje.
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La de viajar era una costumbre que ya provocaba comentarios en la calle. A Menem le gustaba realizar giras presidenciales por el mundo (en menos de un año había recorrido cuatro continentes y más de 20 países). En esta oportunidad parecía más un gusto que una urgencia diplomática. El periplo incluía Malasia, Tahití, Polinesia, Paraguay (reunión de la OEA) e Italia. Allí asistiría al partido inaugural del Mundial 90 que Camerún le iba a ganar a nuestra Selección.
En este momento comenzó a tomar forma el final que ocurriría 15 días después y que quedó inmortalizado como El día que Menem echó de Olivos a Zulema Yoma.
El día que Menem echó a Zulema y sus hijos de la Quinta de Olivos
El matrimonio entre Carlos Menem y Zulema Yoma llevaba ya 24 volcánicos años.
Se habían conocido en Damasco por un acuerdo familiar. La familia Yoma también era de La Rioja y los padres concertaron la pareja. La madre de Menem estaba preocupada por la relación que su hijo abogado y promisorio político mantenía desde hacía años con Ana María Luján, una mujer separada y con dos hijos. Parecía un amor intenso y genuino que se mantuvo por muchísimo tiempo, aun después del casamiento entre Carlos y Zulema. Ana María Luján terminó trabajando en la presidencia de Menem en una oficina muy cercana a la del presidente. El vínculo perduró por décadas. La funcionaria le dijo a Olga Wornat que los dos días más tristes de su vida habían sido el de la muerte de su padre y el del casamiento de Carlos con Zulema.
Pero, se sabe, esa no fue la única relación extramatrimonial de Menem. A lo largo de los años hubo actrices, funcionarias, mujeres que vivían en los lugares en los que estuvo detenido durante la Dictadura como Martha Meza, madre de Carlos Nair. Era un mujeriego que no solía ocultarlo, que se vanagloriaba de sus conquistas. Los regresos a su hogar -casi siempre regresaba- se convertían en batallas campales porque Zulema no era una mujer de resignarse.
Ya lanzado a la campaña presidencial -primero la interna contra Cafiero, después la elección nacional- Menem parecía desbocado. Surgían rumores, la gran mayoría ciertos, en las revistas del corazón cada semana. Era como si no quisiera dejar pasar la oportunidad de estar con cada una de las vedettes que veía en la televisión o el teatro de revistas. En 1987, Zulema presentó el pedido de divorcio que Menem no contestó; con la ayuda de jueces amigos la causa languideció.
Al aproximarse la elección que determinaría el sucesor de Alfonsín, Menem le pidió a Zulema que volviera junto a él. Era una cuestión de votos, pero no matrimoniales. La sociedad no veía con buenos ojos a los candidatos separados. Zulema regresó a su lado. Las causas fueron varias: la idea de que se había casado para toda la vida pese a las discusiones, los engaños y hasta los golpes, los dos hijos en común, la avidez de poder y su poder de negociación/presión para ubicar a sus familiares más cercanos en lugares estratégicos de la gestión: los Yoma desembarcarían en el gobierno y rodearían a Menem.
La reconciliación “política” fue un fracaso. Las peleas eran cada vez más virulentas. En El Jefe, la biografía del expresidente que escribió Gabriela Cerruti, describe escenas de violencia de género. Otros aseguran que Carlitos Jr. llegó a amenazar con un arma a su padre si no dejaba de ejercer violencia sobre su madre, algunos dicen que no hubo arma pero sí una brutal pelea a golpes de puño entre padre e hijo por esta cuestión. Los más fantasiosos juran que Menem puso cocodrilos en la pileta de Olivos para que atacaran a su esposa.
Varios testigos dan cuenta de que ya como presidente, Menem quedó deslumbrado con la atracción que generaba el poder: “Soy mucho más lindo y alto que antes”, bromeaba. Las mujeres caían a sus pies. El Hotel Alvear de su amigo Mario Falak era la sede más habitual de esos encuentros clandestinos pero habituales.
Ya en 1990, antes de una recepción en la embajada paraguaya, cuentan que hubo una pelea feroz con Zulema en la que él le destrozó el vestido que ya tenía puesto para asistir a la gala y hasta la golpeó.
Una mañana de principios de mayo, Menem se levantó para ir a la Casa Rosada y ya no regresó. No le avisó nada a su Zulema, que pensó que a los pocos días se le pasaría.

La convivencia con Zulema Yoma, su esposa, se había tornado imposible. Nada nuevo. Lo había sido la mayoría de los 24 años que estuvieron casados. Las trifulcas eran constantes. Ahora, además, había un nuevo factor: las luchas de poder.
Después de pasar alguna noche en el Hotel Alvear y otras en casas de amigos, se había instalado en un departamento de Miguel Ángel Vicco, su secretario privado y empresario lechero.
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Zulema descubrió que tenía la posibilidad de propalar sus quejas y sus críticas por los medios nacionales. Los entuertos matrimoniales del presidente interesaban a todo el mundo. Zulema les daba material del bueno: “Se fue uno de los primeros días de mayo a trabajar y nunca más volvió. Nunca me llamó. No se fue por una discusión ni porque nos tiramos los platos por la cabeza como otras veces. Se fue sin explicaciones, sin un grito. Una mujer puede entender cuando un marido se va dando un portazo. Nuestra relación no es ideal, nuestro matrimonio no es perfecto. Está cambiado, algo le pasa”. Zulema decía eso en público mientras en privado jugaba otras cartas.
Habían aparecido por toda la Ciudad de Buenos Aires afiches que decían “Lealtad al Presidente, pero no a los delincuentes”. Los firmaba el Comando de Moralización Peronista. Junto a ellos, otros que individualizaban culpables: Eduardo Pan de Azúcar Menem, José Luis Petroquímica Manzano, Roberto Cometa Dromi, Eduardo Guardapolvo Bauza (los apodos eran los negociados o cuentas sin declarar que se les atribuían). Al entorno presidencial le pareció ver los rastros de Zulema detrás de la movida. Lograron que el juez Marquevich iniciara una causa y desplazaron a Fassi Lavalle, Alberto Mazuchelli y otros funcionarios dependientes de Zulema. Los afiches habían salido de la imprenta de Fassi Lavalle.
A mediados de mayo, la revista política Somos de Editorial Atlántida, propiedad de su amigo Constancio Vigil, publicó un suelto en tapa: “Menem se separa de Zulema”. Una jugada con múltiples efectos. El editor le estaba haciendo un favor a su amigo (era mutuo: Vigil obtenía una gran primicia), ponía de sobre aviso a Zulema para evitar tener que decírselo en él en la cara y también preparaba a la opinión pública.
“La casa es mía. No es un bien ganancial”
Para el Tedeum del 25 de mayo, el Presidente se dio cuenta de que los atributos presidenciales habían quedado en Olivos. Los mandó pedir y a preguntar, con cierto tacto, si Zulema acudiría a la Catedral. Zulema ni siquiera respondió. Menem fue solo y con banda y bastón presidencial mulettos. Esa noche ordenó a Granillo Ocampo que preparara el decreto.
Algo similar ocurrió un par de días después cuando preparaba el equipaje para la gira presidencial que terminaría en el partido inaugural del Mundial. No tenía camisas, ni corbatas, ni trajes. Se pensaron varias alternativas para ingresar subrepticiamente a Olivos, hasta que se escuchó la voz enojada de Menem: “Soy el presidente de la Nación, carajo. Me puedo comprar lo que quiera”. Sus secretarios consiguieron que abrieran una exclusiva sastrería de la calle Alvear en plena madrugada y se llevaron una veintena de trajes, camisas y corbatas (y un sastre en la comitiva para arreglarlos).
Para el momento del inicio de esa gira, ya hacía varias semanas que Menem había dejado de vivir en la Quinta de Olivos. Pero en especial había dejado de tener control de lo que sucedía allí.
Zulema creyó que la pelea definitiva se daría al regreso de Menem de Italia, en un cara a cara que sería muy tenso. Hasta mandó a Carlitos y a Zulemita a Paraguay para que se encontraran con su padre y les asegurara que regresaría. Él les juró que lo haría y se fue al Mundial.
Pero Menem le tenía reservada una sorpresa a su esposa. La noche del 11 de junio Zulema y Zulemita durmieron en el departamento de la calle Posadas -que le atribuían a Ramón Hernández, otro secretario presidencial, pero que era de Zulema-, porque bien temprano la Primera Dama debía declarar ante Marquevich en la causa de los afiches. Al salir del juzgado, cuando llegaron a la puerta de la Quinta de Olivos, descubrieron que había policías, fuerzas militares y muy serio y envarado, al frente de todos, el Brigadier Antonietti, Jefe de la Casa Militar, al que Menem le había encargado la delicada tarea de evitar que Zulema ingresara a la Quinta. Había también muchos medios ¿Estaban allí porque esperaban alguna declaración de la mujer luego de pasar por Tribunales? ¿Los había llamado ella previendo que esto sucedería? ¿O los había convocado alguna fuente secreta de Presidencia para que el escándalo quedara registrado y Zulema se pusiera límites?
Alguien leyó el texto del Decreto 1026, el que el presidente había firmado antes de partir: “El acceso, el uso y la permanencia en la Residencia Presidencial quedan al arbitrio exclusivo del Presidente de la Nación”. Menem decidía quién entraba. O cómo lo dijo él poco después: “La casa es mía. No es un bien ganancial”.
Zulema comenzó a gritar. “Abuso de poder” era lo que más repetía con su usual energía y dureza enfundada en un jogging azul y blanco. “Debe ser porque hablo mucho de la corrupción. Por eso no me deja pasar. A mí no me gusta la corrupción”, decía con su característico énfasis. Rodeada por los periodistas que casi no la dejaban moverse apeló al argumento nacionalista: “¡Chicos, está la imagen del país. Ustedes son argentinos. Respeten al país!”.
De pronto se acercó a la mirilla de la puerta mientras el Brigadier la miraba con atención y con un tubo de gas paralizante en su mano, y los periodistas estiraban cada vez más sus brazos para captar cada palabra con sus micrófonos y grabadores. Carlos Jr., su hijo, estaba dentro. “No me dejan salir, mamá” dijo el joven. Ella volvió a gritar: “¡Tienen secuestrado al hijo del presidente! ¡En democracia! ¡Es un escándalo”.
Tenía razón Zulema: era un gran escándalo. Su hija le dijo que se fueran de ahí. Había visto una ambulancia estacionada muy cerca y tenía temor de que la subieran a ella y la hicieran pasar por insana, que la internaran en una clínica psiquiátrica, amenaza que más de una vez había deslizado Menem. Ella, como antes su marido, se terminó yendo con lo puesto.
Apenas ellas se retiraron hacia el departamento de la calle Posadas en el auto en el que habían llegado, se abrió el portón de la Quinta. Y salió Carlos Jr., el supuesto secuestrado, manejando un auto de un rojo refulgente.
Menem volvió al país al día siguiente y esquivó las preguntas con su simpatía y liviandad habitual. Eran otros tiempos y nadie hablaba de violencia de género. En algún momento, en el programa de Neustadt, se puso solemne y quiso mostrarlo como un servicio público: “Entre mi familia y la patria, elijo a la patria”.
El portugués Fernando Pessoa alguna vez escribió que todas las cartas de amor son ridículas y que no serían cartas de amor si no fueran ridículas. En este caso podemos decir que los telegramas de desamor también lo son. Se cruzaron telegramas en medio de la batalla. Zulema lo acusó por medio fehaciente de abandono agravado, injuria gravísima y conducta ilícita. La respuesta de Menem fue acusarla de interferir en los asuntos del gobierno y condicionarlo políticamente: “Resulta inaceptable tu pertinaz interferencia, tus actitudes públicamente asumidas, sola o con terceros, desautorizando o poniendo en tela de juicio mi desempeño o la de colaboradores de gobierno”, decía otra parte del mensaje. Hubo una misiva más, la escrita por Carlitos. Le reprochaba al padre haberlos “echado como a un perro”.
El caso fue tan escandaloso que ocupó la portada de todas los diarios y revistas desplazando al Mundial 90 y al equipo recauchutado de Carlos Bilardo.
Muchos años después, en un almuerzo con Mirtha Legrand, Zulema Yoma dijo que no había tenido ni un día feliz en ese matrimonio, exceptuando los de los nacimientos de sus hijos. Al rato, como explicándose, concluyó: “La familia es sagrada”.
La pareja se terminó divorciando legalmente en 1995, después de la muerte de Carlos Junior. En esos trágicos momentos se los vio juntos y apoyándose. Luego Zulema acusaría a Menem de encubrir el asesinato de su hijo.
En 2020 poco antes de la muerte del expresidente un rumor recorrió las redacciones. Zulema y Menem volverían a casarse. Ella estaba viviendo en la casa de él y lo cuidaba dado su frágil estado de salud. Pero la boda no se consumó.
“Zulema, pese a todo, fue y será la mujer de mi vida. Nunca hubiera sido presidente si no fuera por ella”, les decía Menem a los pocos periodistas que lo visitaban. Ella afirmaba que él había sido su único amor.
Carlos Menem murió el 14 de febrero de 2021. Tenía 91 años. Y a su lado estaba Zulema Yoma.
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POLITICA
Breve receso para el Gabinete: Milei no se tomará vacaciones, pero habilitó días de descanso para sus funcionarios

Enero prevé ser el mes del año en el que el Gabinete de Ministros de Javier Milei tendrá menos actividad. Voceros oficiales de la Presidencia indicaron que por estos días no hay una agenda estipulada y que no está prevista una reunión de Gabinete ni de la Mesa Política.
Se trata de una actitud diferente respecto a los dos primeros eneros que transitó esta administración. En el inicio del 2024, Milei se encontraba en sus primeras semanas de gestión y adoptó una impronta de alto dinamismo en el marco de las primeras políticas de ajuste del gasto fiscal y los proyectos que había enviado al Congreso, entre ellos la Ley Bases. En 2025 tampoco autorizó sendos viajes para los integrantes del Gabinete: optó a que en los dos primeros meses del año se pusiera en marcha la discusión de los temas que había llevado a sesiones extraordinarias.
Para este período ya se preveía que Milei iba a flexibilizar la rutina de trabajo del Gabinete de manera temporaria. La agenda más importante para el Gobierno está en el Congreso, en donde comenzarán a discutirse desde el 2 de febrero las reformas tributaria y laboral que Milei considera precisas para impulsar la segunda fase de su gestión de Gobierno.

Pese a que algunos sectores del Gobierno (incluidos el propio Milei) buscaban que estas reformas pudieran discutirse desde enero, la sugerencia de aplazar el debate en el Congreso provino de sectores del oficialismo, que aconsejaron tomar en cuenta el pedido opositor para que hubiera un período de receso tanto para diputados como senadores nacionales.
A los fines de adelantar los tiempos y las gestiones de las negociaciones, el ministro del Interior, Diego Santilli, tiene previsto iniciar una nueva gira por varias provincias para reunirse con gobernadores aliados y opositores para conseguir las adhesiones de la reforma laboral. Esta la iniciará después de tomarse unos pocos días de descanso, luego de haber sido la principal figura de la campaña libertaria en las elecciones nacionales y de haber asumido como funcionario en noviembre del año pasado.
El presidente Javier Milei mantendrá su rutina de trabajo desde la Quinta de Olivos durante enero y no tomará vacaciones. Tal y como acostumbra, concentrará su trabajo en la Residencia Presidencial y se acercará a la Casa Rosada solo en ocasiones puntuales: lo hizo el martes de esta semana cuando tuvo una entrevista internacional y un encuentro con el Viceprimer ministro de Nueva Zelanda, David Seymour.

La Residencia Presidencial de Chapadmalal no será utilizada por Milei ni por su hermana Karina, que tampoco se tomará vacaciones. Para este verano, el mandatario solo viajará al extranjero el 18 o 19 de enero, cuando está previsto su traslado a la ciudad suiza de Davos para participar como expositor en el Foro Económico Mundial.
Entre los integrantes de la Mesa Política se da la misma situación. No se prevé que el asesor presidencial Santiago Caputo se tome vacaciones. Incluso, estuvo presente en la revisión del DNU que modificó el Sistema de Inteligencia Nacional, área sobre la cual tiene injerencia a través del titular de la SIDE, Cristian Auguadra.
Tampoco saldrá de Buenos Aires el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, quien inició unos breves días de descanso después del último año de campaña y de actividad legislativa. Por ahora, no sería ese el caso de la exministra de Seguridad y actual jefa de bloque de LLA en el Senado, Patricia Bullrich. “No se ha tomado vacaciones hasta el momento”, aseguran en su equipo de prensa.
Mientras tanto, otros funcionarios del Ejecutivo han optado por diferentes esquemas de descanso y trabajo. El ministro de Modernización y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, planea tomar unos días libres tras las fiestas de fin de año. En el caso de la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, viajó a Singapur por invitación de organismos internacionales para interiorizarse sobre políticas educativas y laborales, un viaje oficial costeado por dichas entidades que culminará el 11 de enero, y su entorno afirmó que continuará al frente de sus tareas durante todo el mes.
El ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, viajará a Alemania para realizar cursos de doctorado en la Universidad de Göttingen y también asistirá a la Conferencia Internacional Anual sobre la Lucha contra el Antisemitismo en Jerusalén, que se celebrará entre el 26 y el 29 de enero y donde será uno de los oradores. Por su parte, el ministro de Salud, Mario Lugones, inició su receso el 23 de diciembre y permanece cerca de la ciudad para regresar a sus funciones el 5 de enero. La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, no tomará vacaciones y desde su entorno descartaron un viaje a Córdoba, su ciudad natal.
POLITICA
“El brujo de la selección”: una cuenta con dinero de la AFA hizo giros mensuales al hijo de un misterioso amigo de Tapia

La primera transferencia se registró el 14 de mayo de 2024. A partir de ese momento, los pagos se repitieron todos los meses. En total fueron 17 transferencias de US$20.000. El dinero, por un total de US$340.000, salió desde la cuenta del Bank of America a nombre de TourProdEnter LLC, la empresa que recauda los ingresos de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) desde diciembre de 2021.
Según surge de registros bancarios de Estados Unidos a los que accedió , el receptor fue Alejandro E. Almaraz, con domicilio en Atlanta, en el estado de Georgia. En esa misma ubicación se registró “Passion Soccer Club”, donde se registró una academia de la AFA dirigida por su padre, José Almaraz, más conocido como “El Brujo” de la Selección.
Almaraz (padre) jugó en varios equipos de la Argentina, sin descollar, y luego se recibió de entrenador junto a campeones mundialistas del ‘86 como Jorge Burruchaga, Néstor Clausen y Héctor Enrique, según consta en la página web de la academia. Pero su llegada al mundo de la Selección solo se explica por su estrecha amistad con el presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia.
Ese vínculo le abrió a Almaraz puertas que permanecen cerradas para el común de los mortales. Compartió la intimidad con los jugadores y el plantel en la Copa América de Brasil, luego estuvo en el Mundial de Qatar, y otra vez dijo presente en la Copa América de Estados Unidos.
“Es un regalo de Dios. Nuestro presidente es el ideólogo de todo junto con Scaloni. Yo soy un amigo del presidente”, confesó en una entrevista que le hicieron en 2023 refiriéndose al Campeonato del Mundo. En una cuenta de X que aparece inactiva desde 2021, donde se presentaba como “Unicef Usa. Director Deportivo”, Almaraz compartió una foto abrazado a Tapia. Fue en enero de 2018, cuando Tapia ya comandaba la AFA.
¿Cuál es su rol en la Selección? Pese a su experiencia como entrenador, en el mundo de la Selección todas las fuentes consultadas por coinciden que Almaraz es una suerte de “guía espiritual” de Tapia. De manera jocosa, lo conocen como “El Brujo”, mientras que otros explican que su rol es lidiar con “las energías” que rodean a los equipos nacionales. Pero no solo eso. “En 2021, durante una gira de la Selección femenina, ‘Chiqui’ lo llamó a José porque se le había perdido su perro. Le pedía ayuda a la distancia”, contó a un testigo de esa situación.
El misterio sobre Almaraz llegó a las redes sociales durante la gira previa al Mundial de Qatar, a raíz de un video grabado por un aficionado. Fue el día del 5 a 0 frente a la Selección de Emiratos Árabes Unidos. El amigo de Tapia aparecía en el campo de juego, revisando los arcos, en la previa al partido.
Al margen de su participación en los últimos campeonatos de la Selección argentina, Almaraz abrió una academia de la AFA en la ciudad de Atlanta, en el estado sureño de Georgia, donde se radicó hace varios años. “Passion Soccer Club” se presenta como “la única franquicia de la AFA en Estados Unidos”.
“La Academia AFA reproduce el ambiente de entrenamiento del fútbol argentino, donde el talento y la pasión se combinan para ayudar a los jugadores a alcanzar su máximo potencial. Con un cuerpo técnico altamente capacitado de la AFA, los jugadores desarrollan sus habilidades futbolísticas basándose en la identidad y la metodología del fútbol argentino”, se promociona a sí misma desde su sitio web.
Según los registros oficiales del estado de Georgia, “Passion Soccer Club” se fundó en 2022. El domicilio que aparece en esos documentos, donde también se menciona a José Almaraz como responsable, es 3455 Shady Woods Cir, Lawrenceville, donde hay una casa de familia.
Es la misma dirección que figura asociada a las transferencias de US$ 20.000 que hizo la empresa de Faroni y de su mujer durante 17 meses.
En total, se enviaron US$340.000 desde la cuenta de TourProdEnter, la empresa de Javier Faroni y su esposa, Erica Gillette, firma que se quedaba con el 30% de los ingresos de la AFA.
Las transferencias a Almaraz se suman, así, a otros movimientos de US$67,7 millones de la AFA a un abanico de destinos llamativos o controvertidos: desde el envío de al menos US$44,3 millones a cinco sociedades “fantasma” constituidas en Miami que no registran empleados, ni actividad, pero en las que figuran como responsables argentinos con problemas financieros o asistencia social (Soagu Services LLC, Marmasch LLC, Velp LLC, Velpasalt LLC, y W Trading LLC), al giro de US$6,3 millones a sociedades que compraron el club italiano de fútbol Perugia. También, la transferencia de más de US$500.000 a dos sociedades vinculadas al secretario ejecutivo de la AFA, Pablo Toviggino, como también a su esposa, Florencia Martirana. Y el dispendio de US$16,6 millones en gastos que incluyeron aviones privados, residencias en Ibiza, yates en el Mediterráneo, equitación, peluquería y decoración de inmuebles.
El joven Almaraz jugó en Brown de Adrogué y en 2019 pasó a Barracas Central, el club de Tapia, según figura en el libro de pases que publica la AFA todos los años. “Vivía en Estados Unidos, le perdimos el rastro, es el hijo de José”, confirmó a un dirigente del club que milita en la Primera B.
La primera transferencia desde TourProdenter LLC a Almaraz es de mayo de 2024 y la última quedó registrada el 2 de septiembre pasado, aunque no se puede descartar que los pagos hayan continuado más allá de la fecha límite que abarcan los informes bancarios. Y un dato más: en marzo y en junio de este año figuran dos envíos de US$20.000 que se compensaron al mes siguiente.
¿Para qué era ese dinero? intentó contactar a los involucrados, pero no obtuvo respuesta en los teléfonos registrados a nombre de la academia ni en los celulares personales.
En el sitio web de su academia de fútbol, en tanto, Almaraz compartió varias fotos con Tapia, con el capitán de la Selección, Lionel Messi, y con otros referentes del equipo nacional; con el presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, y hasta con el titular de la FIFA, Gianni Infantino. La campaña de marketing de la escuela para chicos incluye videos de las principales figuras de la Selección.
al menos US$44,3 millones a cinco sociedades “fantasma” constituidas en Miami que no registran empleados,US$16,6 millones en gastos que incluyeron,Nicolás Pizzi,Ignacio Grimaldi,Hugo Alconada Mon,AFA,Claudio Chiqui Tapia,Pablo Toviggino,Conforme a,AFA,,En Miami. Cómo actúa y quién es el responsable de la nueva sociedad pantalla de la AFA en EE.UU.,,Tapia, Messi y el efecto dominó. Mientras la investigación sobre AFA crece, los futbolistas de la selección toman distancia: menos truco, menos mates,,Otra sociedad “pantalla” de la AFA. El hombre que pasó de cobrar una asignación social a recibir US$2,3 millones en Miami
POLITICA
El Gobierno explicó los cambios en la SIDE y aseguró que responden a “los más altos estándares democráticos”

El gobierno nacional explicó hoy, a través de un comunicado de la Secretaría de Inteligencia (SIDE), la restructuración interna dispuesta en el decreto de necesidad y urgencia DNU 941/25. “Permite proteger al país frente a las amenazas contemporáneas, delimita competencias, reduce su estructura y fortalece los controles estatales”, señalaron las autoridades en el texto. A su vez, destacaron que los cambios responden “a los más altos estándares democráticos y republicanos”.
De manera puntual, la medida redefine las competencias institucionales, limita la Agencia de Seguridad Nacional únicamente a tareas de contrainteligencia y elimina organismos superpuestos como la Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar.
Según explicaron a Infobae fuentes oficiales, el decreto no modifica la conducción actual de la Secretaría de Inteligencia de Estado. La SIDE continuará encabezada por Cristian Auguadra como titular del organismo, con Diego Kravetz como segundo. Auguadra desarrolló su carrera en la estructura de inteligencia y llegó a la conducción tras desempeñarse en el área de Asuntos Internos, donde fue sucedido por Diego Enrique Valdiviezo.
Desde distintos sectores de la oposición política plantearon dudas y cuestionamientos a la reforma y anticiparon que la Comisión Bicameral de Inteligencia elaborará un pedido de informes a la Casa Rosada. Más allá de las críticas, al ser un DNU, el Gobierno cuenta con los votos necesarios para sostener su plena vigencia.
“Desde Provincias Unidas defendemos una regla básica: sin control del Congreso no hay democracia plena. Las reformas en inteligencia deben discutirse en el Parlamento, no imponerse por DNU”, planteó la presidenta del bloque Provincias Unidas, Gisela Scaglia.
“Si este DNU que modifica la Ley de Inteligencia Nacional lo hubiera firmado el kirchnerismo, estaríamos ante un escándalo institucional de proporciones históricas”, señaló, a su vez, Maximiliano Ferraro (Coalición Cívica). “¿Por qué no discutir un tema tan relevante en el seno del Congreso, con debate plural, contralor efectivo y el pleno funcionamiento de los pesos y contrapesos institucionales?”, añadió.
Desde la Secretaría de Inteligencia del Estado destacaron que los desafíos globales contemporáneos y el nuevo rol central que ocupa la República Argentina en el escenario internacional, en el marco del liderazgo del Presidente Milei, exigen que el país cuente con un Sistema de Inteligencia “moderno, profesional y eficiente”.

Así, se explicó que la reforma tiene como eje central acotar, definir y clarificar con precisión tanto la estructura como las competencias del Sistema de Inteligencia Nacional, reducir su tamaño y restringir su intervención en áreas que no le son propias. En ese sentido, se delimita expresamente que la seguridad interna corresponde al Ministerio de Seguridad Nacional, la producción de inteligencia militar al Estado Mayor Conjunto, y la protección de la infraestructura crítica y de los sistemas de información del Estado a la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología.
En cuanto a la Agencia de Seguridad Nacional, su rol será abocarse exclusivamente a tareas de contrainteligencia. “Elimina superposiciones, estructuras innecesarias y misiones difusas que contribuían al desorden y a la falta de control”, se explicó en el texto.
“En ese marco, la contrainteligencia queda definida de manera clara y taxativa como la función destinada a proteger al Estado argentino frente a acciones de inteligencia, espionaje o injerencia de agentes externos, dejando atrás prácticas del pasado en las que los recursos del Estado fueron utilizados para la persecución política interna, el espionaje doméstico o el control indebido de dirigentes, periodistas y ciudadanos”, destallaron las autoridades.
Finalmente, la reforma establece un nuevo esquema de intercambio de información con el resto de los organismos del Estado, basado en la trazabilidad, la automatización y el registro obligatorio de cada requerimiento y de cada flujo de información. “Elimina la discrecionalidad y la arbitrariedad, garantiza la transparencia interna y fortalece los controles legales, técnicos y presupuestarios sobre el funcionamiento del Sistema de Inteligencia Nacional”, concluyeron.
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