POLITICA
El discurso completo de Javier Milei en Davos

El presidente Javier Milei se presentó este 21 de enero en el Foro Económico Mundial de Davos en Suiza para exponer su visión sobre la economía global y los resultados de su administración. Durante su intervención, el mandatario argentino analizó la relación entre la eficiencia dinámica y la justicia social, además de cuestionar las regulaciones estatales que frenan el crecimiento.
Buenas tardes a todos: Estoy aquí, frente a ustedes, para decirles – de modo categórico – que Maquiavelo ha muerto. Durante años se nos deformó el pensamiento presentándonos un falso dilema al diseñar políticas públicas, donde se debía optar entre la eficiencia política en contraposición al respeto de los valores éticos y morales de Occidente. Tal como señala el profesor Jesús Huerta de Soto, en su trabajo sobre eficiencia dinámica – desde dicho punto de vista – la eficiencia no es compatible con diversos esquemas de equidad o justicia, sino que surge única y exclusivamente de uno de ellos, el cual se basa en el respeto de la propiedad privada y la función empresarial.
Por eso, la oposición entre las dimensiones de eficiencia y justicia es falsa y errónea; esto es lo justo no puede ser ineficiente y lo que es eficiente justo y es que, en la perspectiva del análisis dinámico, justicia y eficiencia son dos caras de la misma moneda. Sin lugar a dudas quien anticipó esta situación con mayor claridad fue Murray, al plantear la conexión que existe entre la concepción dinámica de la eficiencia económica y el ámbito de la ética. Murray Rothbard consideraba imprescindible establecer – previamente – el marco ético adecuado, que impulse la eficiencia dinámica, dado el desconocimiento que tenemos respecto a los fines medios y funciones de utilidad que existe en la realidad.
Así, para Rothbard, a lo cual adscribo aún desde mi rol de presidente de la gran Nación Argentina, sólo los principios éticos subyacentes en la cultura occidental, pueden servir como criterio de eficiencia, a la hora de tomar decisiones en materia de políticas públicas. Puesto en términos crudos – al momento de diseñarse las políticas públicas – resulta inadmisible, desde el punto de vista de la ética y la moral, sacrificar a la justicia en el altar de la eficiencia. Esta consigna, en favor de los valores, no sólo está por encima de la eficiencia económica, sino que aún lo está muy por encima, aún más de lo que es el utilitarismo político. Así – al dejar de lado los valores éticos y morales – eso deriva en políticas que no sólo son injustas, sino que además llevan al colapso, no solo en lo económico, sino también en el plano en lo social, a punto tal que podría terminar acabando con la propia civilización Occidental.
Por eso, en 2024, en este Foro señalé que Occidente estaba en peligro. A su vez – en mi exposición del 2025 – mostré que las agendas y las políticas, que se venían impulsando, desde los distintos organismos y foros internacionales no eran – ni más ni menos – que todo un conjunto de políticas socialistas, arropadas de modo elegante para engañar a personas de almas nobles y bellas con buenas intenciones, pero con los mismos resultados catastróficos de siempre. Por eso, nunca debemos olvidar las palabras de Thomas Sowell sobre el socialismo, el cual le reconocía el mérito de que suena muy lindo, pero cuya contracara es que siempre termina mal, horriblemente mal.
Sin ir más lejos, y más allá de los continuos desastres causados por el socialismo, durante el siglo XX, vemos los daños aberrantes causados, en Venezuela, y no sólo por una caída del 80% de su PBI, sino que mucho peor aún, a la luz del establecimiento de una narcodictadura sangrienta, cuyos tentáculos terroristas se expandieron por todo nuestro continente americano.
Por eso, hoy más que nunca, frente a la degradación ética y moral, que atraviesa Occidente, fruto de haber abrazado la nueva agenda socialista, es necesario resolver e impulsar las ideas de la libertad. Sin embargo, a diferencia del modo en que se encaró en el pasado, que estaba basado en un enfoque utilitarista; hoy, la defensa del sistema capitalista de libre empresa debe estar basada en su virtud ética y moral. Esto es – como señala Israel Kirzner – los socialistas de hoy no niegan la superioridad del capitalismo en lo productivo, lo cuestionan por ser injusto. Por ello, no basta con que el sistema sea más productivo, ya que – si su raíz fuera injusta – el capitalismo no merecería ser defendido. Por lo tanto, hoy les demostraré que el capitalismo de libre empresa no sólo es más productivo, sino que además es el único sistema que es justo. A su vez, les demostraré que no existe dilema entre el utilitarismo político y la política, basada en valores, ya que, si las mismas estuvieran en conflicto, eso implica que las bases del utilitarismo político deben descartarse por injustas.
Por lo tanto, esto implicará que – si queremos salir de nuestro oscuro presente – debemos volver a inspirarnos en la filosofía griega, abrazar el derecho romano y retornar a los valores judeocristianos, los cuales nos permitirán salvar a Occidente. Gran parte de los conflictos humanos surgen de una fallida interrelación entre el derecho natural y el derecho positivo. Así, el derecho natural es la ley que debe regir al ser humano porque se adecua a su naturaleza, y, por lo tanto, es justo en sentido universal. Es una ley común para todos los hombres porque es intrínseca a su esencia y, por lo tanto, inmodificable e inmutable.
Por otra parte, el derecho positivo es el que redactan los hombres para seguir a su conveniencia. De este modo, cuando la ley positiva está en consonancia con la ley natural habrá justicia. En su defecto, será legal, pero no será legítima. En función de ello se reconocen dos derechos fundamentales: los derechos a la vida y a la libertad. El hombre nace vivo y nace libre y tiene derecho a conservar estos atributos de la naturaleza. Además, tiene derecho a que sus semejantes se lo respeten, en orden de buscar su propia felicidad, que es el fin al que tiende todo hombre.
En paralelo, tenemos los derechos adquiridos, los cuales no son naturales ni tampoco son inherentes al ser humano, sino que los mismos son ganados por merecimiento u obtenidos por regalo. De este modo, el derecho fundamental a la libertad se deriva del derecho adquirido de la propiedad privada, y ello se manifiesta en que podamos libremente adquirir un bien con el fruto de nuestro trabajo o podemos recibir un bien que libremente nos den o hereden. A su vez, el derecho de propiedad – en especial por sus consecuencias dinámicas – se vincula con el principio de apropiación de Locke, por lo que ahora la propiedad no sólo puede derivar en una donación, regalo, herencia y/o intercambio, sino que se suma a la apropiación del descubrimiento y de una creación.
Finalmente, estos derechos se complementan con el principio de no agresión, el cual establece que ningún ser humano tiene derecho a ejercer agresión de ningún tipo contra otro ser humano, lo cual no sólo incluye la agresión física, sino también todo tipo de coacción, coerción y oposición bajo amenaza de uso de la fuerza. De ahí que definimos liberalismo, acorde al profesor Alberto Benegas Lynch (hijo), como “el respeto irrestricto del proyecto de vida del prójimo, basado en el principio de no agresión y en defensa del derecho a la vida, la libertad y a la propiedad, cuyas instituciones son la propiedad privada, los mercados libres de intervención estatal, la competencia entendida como libre entrada y salida, la división, el trabajo y la cooperación social”. Naturalmente – asociado a este ordenamiento social – surge la cuestión de si el mismo es justo. Por ende, para determinar si el sistema es justo, la referencia obligada es Ulpiano, cuya premisa básica constituye la base del derecho romano y – sin duda – es uno de los pilares de la civilización occidental.
Así, la justicia es la constante y persistente voluntad de otorgar a cada cual su derecho. Esto es la intención de dar a cada uno lo suyo, lo que le corresponde. Sin embargo, la sentencia de Ulpiano no se quedó ahí, sino que, a continuación, añadió que los principios del derecho constan en vivir de modo honesto, sin causar daño a nadie y dando cada cual lo que es suyo. Por lo tanto, de todo esto se deriva que una de las características del capitalismo de libre empresa es que es una doctrina justa.
Dado el entramado institucional emergente, el cual además hemos probado que el mismo es justo, ahora es momento de probar que, además, es eficiente. El primer planteo al respecto fue realizado por Adam Smith, quien utilizando el argumento “de la mano invisible” postulaba que cada individuo persiguiendo su propio interés, llevaba al máximo bienestar social. Más tarde, los neoclásicos – guiados por una idea “de la mano invisible”, basada en el óptimo de Pareto, lograron derivar el primer axioma de la economía del bienestar. Esto es: todo equilibrio competitivo es óptimo de Pareto. Sin embargo, esto implicaba abrazar una estructura matemática que dejaba abiertas las puertas a la intervención estatal, bajo las buenas intenciones de corregir los fallos de mercados, los cuales – desde mi punto de vista – no existen.
Para eso, la prueba que ha desarrollado Hans-Hermann Hoppe, basada en los derechos de propiedad, en línea con el principio de apropiación originaria de Locke, junto al principio de no agresión, no sólo resulta satisfactoria en probar la optimalidad, sino que, además, no deja lugar a duda para que haya intervención. De este modo, Hoppe señala que cualquier desviación de este conjunto de reglas implica – por definición – una redistribución de títulos de propiedad, y, por lo tanto, de los ingresos, desde los usuarios y contratantes de bienes hacia los no usuarios, productores y no contratantes. Por lo tanto, cualquier desviación en tal sentido implica que habrá relativamente menos apropiación originaria de recursos, cuya escasez sea conocida. Y, por ende, habrá menos producción de nuevos bienes, menos mantenimiento de los bienes existentes y menos contratos y comercios que sean mutuamente beneficiosos. Esto, naturalmente, implica un menor estándar de vida en relación con los bienes y servicios, que pasan de mano en mano.
Además, el postulado que solo el primer usuario, no el último, de un bien, adquiere el derecho de propiedad sobre el mismo, nos asegura que los esfuerzos productivos serán tan altos como sea posible, en todo momento. A su vez la noción de que sólo la integridad física de la propiedad, no el valor de la misma, debe ser protegido y garantiza que todo propietario llevará a cabo los mayores esfuerzos productivos de valor. Esto es esfuerzos para promover cambios favorables en el valor de la propiedad y para prevenir a contrarrestar cualquier cambio no favorable en el valor de la misma. Por lo tanto, cualquier desviación de estas reglas implica una reducción de esfuerzos productivos en todo momento.
Nótese que – al pivotear sobre la propiedad privada y no sobre funciones de exceso de demanda derivadas de ejercicios de optimización – permite alcanzar un óptimo sin la necesidad de supuestos esotéricos que luego brindan sustento a la intervención estatal. Al mismo tiempo, evita caer en el ridículo empírico del segundo Teorema de la Economía del Bienestar, que postula la independencia entre producción y distribución, como si la opción entre capitalismo y comunismo fueran neutral, en términos de resultado.
Por lo tanto, habiendo probado que las instituciones del capitalismo de libre empresa, sostenidas por los derechos naturales, el principio de apropiación originaria de Locke y el principio de no agresión, no sólo que son justas, sino que además son eficientes – al menos en términos estáticos – es momento ahora de probar que el capitalismo de libre empresa cumple con todas estas mismas propiedades en términos dinámicos.
Jenofonte – ya 380 años antes de Cristo – señalaba que la economía es un saber, que permite a los hombres acrecentar la hacienda, mientras postulaba que la propiedad privada resultaba el vehículo más provechoso para la vida de cada cual. Luego de ello, Jenofonte se ocupa del concepto de eficiencia, el cual lo aborda desde dos perspectivas: por un lado, desde una visión estática define como eficiente a la gestión de los recursos disponibles, tendientes a evitar el despilfarro donde, además, resalta el beneficio de la propiedad privada al señalar que el ojo del amo es la mejor fórmula para engordar su ganado. Por otro lado, Jenofonte – en su segunda definición de eficiencia- se adentra en el terreno dinámico, señalando que, a su vez, la eficiencia implica incrementar la hacienda. Esto es: se trata de aumentar la cantidad disponible de bienes por la vía de la creatividad empresarial. Esto es, por la vía del comercio y la especulación. Este último criterio de eficiencia es de importancia fundamental para el estudio del crecimiento de una economía, ya que a diferencia de un modelo estático en el que sólo se contemplan lo que Robert Lucas Jr. definía como los parámetros profundos – esto es: preferencias, tecnología y dotaciones de recursos iniciales -, en la esfera dinámica, tanto la tecnología como las dotaciones iniciales pueden variar. Y de hecho lo hacen continuamente, como resultado de la creatividad empresarial. Es más, un capítulo aparte obedece a la institución de la propiedad privada y que – pivoteando sobre ella – la Escuela Austríaca de Economía, desde Mises, Hayek, Rothbard, Kirzner, Hoppe hasta Jesús Huerta de Soto han demostrado la imposibilidad del socialismo y – por ende – echando por tierra la fantasmagórica idea de John Stuart Mill, que postulaba la independencia entre la producción y distribución, una sordera académica que derivó en el socialismo y que le costó al mundo la vida de 150 millones de seres humanos, al tiempo que aquellos que lograron sobrevivir al terror lo hicieron en una absurda pobreza. Acorde a lo señalado y – en línea con la segunda definición del análisis de Jenofonte – la teoría económica ha identificado cuatro fuentes de progreso económico: en primer lugar, tenemos la división del trabajo, la cual fue ejemplificada por Adam Smith con “la fábrica de alfileres”. En el fondo se trata de un mecanismo por el cual se generan ganancias de productividad, que se manifiestan como rendimientos crecientes y que – si bien su límite está delimitado por el tamaño del mercado – el tamaño del mismo se ve afectado positivamente por eso. Sin embargo, vale la pena aclarar también que este proceso virtuoso no es infinito, cuyo límite choca con la dotación de recursos iniciales.
En segundo lugar, la acumulación de capital, tanto físico como humano. Respecto al capital físico es crucial la interacción entre ahorro e inversión, poniendo de manifiesto el rol fundamental del mercado de capitales y el sistema financiero para lograr a cabo dicha intermediación. Por el lado de capital humano, el foco no debe limitarse al plano educativo, sino que también debe considerarse el desarrollo de capacidades cognitivas, desde el nacimiento del ser humano, su alimentación y la salud, elementos fundamentales para poder acceder a la educación y al mercado de trabajo.
En tercer lugar, tenemos el progreso tecnológico, el cual significa poder producir una mayor cantidad de bienes con la misma cantidad de recursos o producir lo mismo empleando una menor cantidad de insumos. Finalmente, tenemos el espíritu empresarial o mejor dicho la función empresarial, la cual – acorde al profesor Huerta de Soto – constituye el principal motor del proceso de crecimiento económico, ya que si bien los tres factores señalados son importantes, sin empresarios no habrá producción y el nivel de vida sería extremadamente precario, donde la función empresarial no se focaliza tanto en la eficiencia de corto, sino más bien en el crecimiento de la cantidad de bienes y servicios, lo cual deriva en mayores niveles de vida.
En función de todo esto, lo verdaderamente importante es expandir al máximo la frontera de posibilidad de la producción. Así, la eficiencia dinámica puede verse con la capacidad de una economía para impulsar la creatividad y la coordinación empresarial. A su vez, el criterio de eficiencia dinámica está indisolublemente unido al concepto de función empresarial. Siendo esta la capacidad típicamente humana para darse cuenta de las oportunidades de ganancia que surgen en el entorno y actuando en consecuencia para aprovecharse de las mismas, haciendo que se vuelva fundamental la tarea de descubrir y crear nuevos fines y medios, impulsando una coordinación espontánea destinada a resolver los desequilibrios del mercado.
Por otra parte, esta definición de eficiencia dinámica, que propone Huerta de Soto, combina adecuadamente, y de modo coherente, la idea de destrucción creativa, de Schumpeter, con la eficiencia adaptativa de North. Naturalmente, dado el rol de la función empresarial, son de vital importancia las instituciones bajo las cuales se desarrolla la misma. En este sentido, tanto Douglass North como Jesús Huerta de Soto, ven como una función clave de las instituciones la de reducir la incertidumbre. Así, mientras North la presenta como un conjunto de restricciones, ideadas por los humanos que estructuran la interacción social de un modo repetitivo; Huerta de Soto considera que estas instituciones concebidas por seres humanos emergen de un proceso interacción social de modo espontáneo, sin el diseño de una sola persona, las cuales reducen la incertidumbre del proceso de mercado. De este modo – como señala Roy Cordato- el marco institucional adecuado es el que favorezca el descubrimiento empresarial y la coordinación. Por lo que, en este marco, la política económica debería orientarse a identificar y remover todas las trabas artificiales, que dificultan el proceso empresarial y los intercambios voluntarios.
En este sentido, dada la influencia determinante de las instituciones en el progreso económico, ello nos dirige la mirada hacia la importancia de la ética, ya que aquellas sociedades que adhieren a valores morales y principios éticos más sólidos, en el respaldo de las instituciones, serán dinámicamente más eficientes, y con ello disfrutarán de una mayor prosperidad. Así, el problema ético fundamental para concebirse como la búsqueda de la mejor manera para fomentar la coordinación y la creación empresarial. Por lo tanto – en el campo de la ética social – se llega a la conclusión de que la concepción del ser humano como un actor creativo y coordinador implica aceptar con carácter axiomático el principio de que todo ser humano tiene derecho a apropiarse de los resultados de su creatividad empresarial.
Es decir, que la apropiación privada de los frutos de aquellos que crean y descubren los empresarios es un principio del derecho natural, porque si el actor no pudiera apropiarse de lo que crea o descubre, entonces se bloquearía su capacidad de detectar oportunidades de ganancias, y desaparecería el incentivo que tiene para llevar a cabo sus acciones. En definitiva, el principio ético que acabamos de enunciar, es la base fundamental ética de toda la economía de mercado. Por lo tanto, lo que acabamos de demostrar es que el capitalismo de libre empresa no sólo que es justo, sino que, además, es eficiente, y, además, es el que genera una mayor tasa de crecimiento.
Por lo tanto – dado el marco conceptual de la eficiencia dinámica y la existencia de dilemas entre eficiencia y valores éticos, al momento de diseñar las políticas públicas – resulta de interés su implementación en la vida real.
Más allá de los enormes logros que hemos mostrado, durante esos años de gestión, extirpando un déficit fiscal de 15 puntos del PBI, bajando la inflación del 300% al 30%; reduciendo el Riesgo País en 2500 puntos básicos y haciendo crecer la economía, mientras que la pobreza bajó del 57% al 27%, llevando políticas públicas guiadas por valores éticos y morales, me gustaría – entonces – hacer foco en el caso del Ministerio de Regulación o, como lo llamamos puertas adentro, el “Ministerio de los Rendimientos Crecientes”. Dicho ministerio está inspirado en la evolución del PBI per cápita desde la era cristiana, el cual tiene la forma de un palo de hockey. Esta figura surge del hecho de que – hasta el año 1800 – el PBI per cápita es casi constante y, a partir de ahí, se multiplicó por 15 veces, en un contexto en el que se multiplicó por 10 el tamaño de la población. En paralelo, mientras que el PBI crecía, la pobreza extrema cayó de niveles del 95% al 10%.
Sin embargo, esta maravilla implica la existencia de rendimientos crecientes, lo cual en economía se lo asocia a estructura de mercados concentrados, y ahí es donde surge el dilema de política pública entre eficiencia paretiana y justicia. En el análisis paretiano, los rendimientos crecientes implican la existencia de no convexidades en el conjunto de producción, lo cual, no permite derivar funciones de beneficios que arrojen un máximo, por lo que ni la oferta de bienes ni la demanda de insumos son óptimas. Frente a ello se propone regular a las empresas y asimilarla a un caso perfectamente competitivo. Esto es, matar los rendimientos crecientes y, con ello, el crecimiento económico. Si no, miren los efectos que causa la regulación en todas partes del mundo.
La visión basada en los valores éticos del capitalismo señala que, si a esa posición se llegó por descubrimiento, intercambios voluntarios y sin violencia, el principio de no agresión, no hay motivo que justifique la intervención. De hecho, la intervención es una violación del derecho de propiedad, por lo que, al castigar los beneficios, el crecimiento potencial de la economía cae. Por ende, la intervención y la regulación son dinámicamente ineficientes por ser violentas y, por ende, injustas. Es por eso que – desde la llegada la administración en 2023 – hemos llevado a cabo, gracias a la ciclópea tarea, del ministro Federico Sturzenegger, 13.500 reformas estructurales, las cuales hoy nos permite tener una economía más eficiente dinámicamente, lo cual nos permite volver a crecer. Esto es Make Argentina Great Again. Por ende, esto muestra lo cuestionable del análisis del Óptimo Pareto. En función del mismo, muchos consideran pertinente que se regulen dichas estructuras concentradas, asimilándolas en resultados a un modelo competitivo. Sin embargo, como había señalado, eso implica matar los rendimientos crecientes, cuyo efecto colateral no deseado es el de matar el crecimiento.
Nótese que – bajo esta misma línea – podemos abordar los temas de inteligencia artificial. En este sentido, dicho instrumento podría verse como la versión siglo XXI de “la fábrica de alfileres”, de Adam Smith. Es decir, un potenciador de rendimientos crecientes y, con ello, mayor crecimiento y bienestar. Por lo que lo más responsable que pueden hacer los Estados respecto al tema es dejar de fastidiar a quienes están creando un mundo mejor. Para decirlo más directamente: los políticos deben dejar de fastidiar a quienes están haciendo un mundo mejor.
Al mismo tiempo, quiero señalar que todos los temores asociados a escenarios distópicos son una tontería. La respuesta es Adam Smith. El límite de los rendimientos crecientes está dado por el tamaño del mercado. Y, finalmente, no debemos olvidar que la puesta en marcha de estos proyectos requiere de insumos y recursos financieros reales, por lo que la expansión estará limitada por las dotaciones iniciales.
Para aquellos que estén interesados en los fundamentos teóricos de estos argumentos, que estoy presentando hoy, el doctor Demian Reidel subió a las redes, justamente, el trabajo que hicimos en colaboración y donde desarrollamos, justamente, los fundamentos teóricos de esto, de que regular mata el crecimiento. Es decir, la omnipotencia del Estado, las regulaciones, destruyen el derecho de propiedad y eso mata los rendimientos crecientes y, por ende, el crecimiento es menor.
Por último, ligado este fenomenal futuro que se avecina, resulta de vital importancia el rol del capital humano. En este sentido, en Argentina, gracias a la gestión de la ministra Sandra Pettovello, a los sectores vulnerables hemos dejado de regalarle el pescado para enseñarles a pescar, y si es posible a motivarlos a que creen su propia empresa pesquera.
Finalmente, a pesar de las críticas populares, el capitalismo de libre empresa no socava los valores morales. Después de todo, el progreso económico vía “el mecanismo de la mano invisible” surgió de los sentimientos morales de Adán Smith, y la era moderna debe su existencia a las virtudes burguesas señaladas por McCloskey. A su vez – gracias al gran trabajo de Huerta de Soto – en el desarrollo del concepto de eficiencia dinámica y la puesta en práctica en Argentina, esto nos permite estar seguros que el dilema entre eficiencia y justicia es falso. Esto es: los mercados no sólo son superiores desde lo productivo, sino que también son justos, y que, por ende, las políticas públicas deben estar guiadas por la ética y no el utilitarismo, ya sea económico y/o político, que siempre derivan en soluciones injustas, populistas y empobrecedoras.
Por lo tanto, reafirmo lo dicho al inicio de esta conferencia. Maquiavelo ha muerto y por lo tanto es momento de enterrarlo. Es más, dado el vínculo profundo entre la moral y los mercados libres, estos últimos nos hacen mejores personas. Ya que gracias a los mercados dinámicamente eficientes podemos al mismo tiempo progresar económicamente, defender la propiedad privada, mantener la paz, alcanzar la armonía social y fortalecer aquellas virtudes sociales que son indispensables para una sociedad próspera.
Por último, quiero dejarles una reflexión sobre la Parashá de esta semana. La Parashá Bo escribe, ese momento en que Moisés se enfrenta al faraón, símbolo del poder opresor del Estado, para advertirle que si no liberaba el pueblo hebreo caerían sobre Egipto las últimas tres plagas. Ante la negativa del faraón llegó la plaga de las langostas, la cual significa la hambruna. Luego, llegó la plaga de la oscuridad, la cual significa la pérdida de claridad para la toma de decisiones. Por último, la plaga de la muerte de los primogénitos, lo cual deja de manifiesto el destino de una sociedad que niega la libertad; la analogía con lo que ocurre hoy en Occidente es tremendamente clara.
Hace ya tiempo Occidente, por alguna extraña razón, comenzó a darle la espalda a las ideas de la libertad, y por ello que, en este mismo lugar, en el año 2024, afirmé que occidente está en peligro, fruto de haber abrazado dosis crecientes de socialismo en su versión más hipócrita, que es el wokismo. A su vez, en 2025, expliqué los parásitos mentales que sembró la izquierda en la humanidad. Sin embargo, 2026, es el año en que les traigo buenas noticias: el mundo ha comenzado a despertar. La mejor prueba de ello es lo que está pasando en América con el renacer de las ideas de la libertad. Por lo tanto, América será el faro de luz que vuelva a encender a todo occidente, y con ello pagará su deuda civilizatoria, como muestra de gratitud hacia sus bases en la filosofía griega, el derecho de los romanos y en los valores judeocristianos. Tenemos por delante un futuro mejor, pero ese futuro mejor existe si volvemos a las raíces de occidente. Esto es: volviendo a las ideas de la libertad. Que Dios bendiga a Occidente. Que las fuerzas del cielo nos acompañen. Y ¡viva la libertad, carajo! Muchas gracias.
Este contenido fue producido por un equipo de con la asistencia de la IA.
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POLITICA
Tensión en el Senado: bloques dialoguistas advierten que no acompañarán sólo proyectos libertarios

La relación entre el oficialismo y los bloques dialoguistas en el Senado atraviesa un momento de creciente tensión. En las últimas horas, referentes de espacios aliados dejaron un mensaje claro: no están dispuestos a seguir acompañando una agenda limitada exclusivamente a proyectos impulsados por el Gobierno.
El reclamo surge en medio de negociaciones que buscan destrabar el funcionamiento legislativo y dar mayor dinamismo a la Cámara alta.
Tras una reunión virtual reciente, las partes acordaron volver a encontrarse el próximo martes, en lo que se perfila como una instancia decisiva para definir el rumbo de la agenda parlamentaria.
Desde los sectores dialoguistas plantean que el Congreso no puede repetir esquemas del pasado donde el oficialismo imponía su propia hoja de ruta sin dar lugar a otras iniciativas.
En ese sentido, una voz con peso dentro del Senado fue contundente, en diálogo con Infobae: “Si seguimos sólo con los proyectos libertarios, sería lo mismo que en épocas pasadas y nadie quiere eso”.
El planteo refleja un malestar que viene creciendo de manera silenciosa entre senadores que, si bien han acompañado al Gobierno en votaciones clave, ahora buscan mayor protagonismo en la definición de prioridades legislativas.
En este contexto, la figura de Patricia Bullrich cobra especial relevancia. Como jefa del bloque oficialista, se consolidó como la principal interlocutora con los aliados y la encargada de canalizar los reclamos. Su capacidad de negociación será determinante para evitar un quiebre que complique el avance de leyes en el Senado.
Uno de los principales puntos de conflicto es la cantidad de proyectos impulsados por distintos bloques que permanecen sin tratamiento. Legisladores dialoguistas consideran que llegó el momento de ponerlos en discusión, especialmente aquellos vinculados a educación, minería, regulación del lobby —denominado “gestión de intereses”— y juego.
Sin embargo, el margen de maniobra del Gobierno está condicionado por su política económica, centrada en el equilibrio fiscal. Varias de las iniciativas propuestas por los aliados podrían entrar en tensión con ese objetivo, lo que obliga a negociar cada paso con cautela.
A pesar de las diferencias, dentro del Senado también hay sectores que buscan sostener el diálogo y aprovechar el contexto actual. “La mayoría ya se dio cuenta que hay aprovechar todo lo acordado con Bullrich, a quien consideramos racional y seria, para encender las comisiones y trabajar. Si no es en este año no electoral, ¿cuándo va a ser?”, expresó un referente legislativo.
En paralelo, también emergen desconfianzas cruzadas. Desde el oficialismo observan con recelo a algunos legisladores que participan de las reuniones pero luego adoptan posiciones divergentes en el recinto. En ese clima, no faltan críticas internas hacia dirigentes que son señalados como “extorsionadores seriales”, una etiqueta que circula cada vez con más frecuencia en los pasillos del Congreso.

De cara a la próxima semana, el Senado podría comenzar a moverse con mayor intensidad. Se espera la convocatoria a comisiones para tratar dos iniciativas clave. Por un lado, un proyecto del Ejecutivo que busca reforzar la protección de la propiedad privada mediante cambios en normas de expropiación, tierras y barrios populares.
Por otro, volverá a escena el debate sobre falsas denuncias, un tema sensible que ya generó fuertes discusiones en el pasado y que ahora intenta retomarse con ajustes para evitar conflictos con marcos legales internacionales.
Además, en el horizonte inmediato aparece la posibilidad de una sesión para dar ingreso formal a pliegos judiciales enviados por el Gobierno, junto con la designación de la exsenadora Lucila Crexell como embajadora en Canadá.
El desenlace de estas negociaciones será clave para definir si el oficialismo logra sostener el respaldo de sus aliados o si, por el contrario, la tensión escala y complica el tratamiento de leyes en los próximos meses.
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La Libertad Avanza,LUCILA CREXELL,Patricia bullrich,Senado
POLITICA
El Gobierno oficializó la designación de la Guardia Revolucionaria de Irán como organización terrorista

El Gobierno oficializó la inscripción de la Guardia Revolucionaria de Irán en el Registro Público de Personas y Entidades Vinculadas a Actos de Terrorismo y su Financiamiento (RePET). La decisión se formalizó mediante una resolución conjunta de los Ministerios de Seguridad y de Relaciones Exteriores, publicada este lunes en el Boletín Oficial. El Ejecutivo consideró que la organización representa una «amenaza para la seguridad nacional».
Tal y como había adelantado el Gobierno, mediante el anuncio de la medida con un comunicado difundido por la Oficina del Presidente, la norma declara reunidos los requisitos necesarios para avanzar con la incorporación de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica al registro.
Según se detalla en el texto, la medida se basa en informes reservados elaborados por las carteras de Seguridad y Cancillería, que analizaron el alcance de las actividades de la organización. La conclusión a la que llegaron es que la Guardia Revolucionaria representa una “amenaza externa real o potencial” para la Argentina.
Incluso, la norma sostiene que los integrantes de la organización ponen en riesgo “la vida, los bienes y el patrimonio de los habitantes” del territorio nacional. A su vez, menciona la existencia de evidencia vinculada con su participación en el financiamiento y la ejecución de «atentados terroristas», como fueron los sucedidos en la ciudad de Buenos Aires en 1992 y 1994 contra la embajada de Israel y la AMIA.
La decisión del Gobierno fue celebrada y destacada por Estados Unidos. El Departamento de Estado norteamericano compartió un mensaje en su cuenta oficial de X en el que destacaba la iniciativa de Casa Rosada, alineada con la política exterior de Donald Trump: «Aplaudimos las acciones de la administración de Milei para combatir al terrorismo”.
Sin embargo, Irán condenó la medida . “No solo perjudica seriamente las relaciones bilaterales entre la Argentina e Irán, sino que también establece un precedente peligroso en las relaciones internacionales y genera responsabilidad internacional para el gobierno argentino”, expresó el régimen islámico en un comunicado de su embajada en Uruguay.
La Guardia Revolucionaria es un conglomerado militar, político y económico que fue fundado como una fuerza militar paralela al ejército regular de Irán en 1979, tras la Revolución Islámica. Hoy está presente en todos los estamentos, incluso en la política: de las 290 bancas de la Asamblea Legislativa, unas 30 pertenecen a oficiales superiores de los pasdarán.
Su poder económico también es fuerte, ya que un tercio de la economía del país depende de compañías que controla la Guardia Revolucionaria. Es el principal enemigo de Israel y Estados Unidos en la guerra que ya lleva un mes de existencia para evitar el desarrollo de armas nucleares de parte de la República Islámica.
Su incorporación al RePET implica no solo que son declarados una organización terrorista, sino que también establece consecuencias para la Guardia Revolucionaria.
Tras su incorporación, se puede disponer el congelamiento administrativo inmediato de bienes, dinero y activos de la entidad, lo que incluye cuentas bancarias, inversiones y cualquier otro recurso económico que esté bajo su control. Esto significa que la organización pierde la disponibilidad sobre sus fondos en la Argentina.
También prohíbe la posibilidad de operar en el sistema financiero nacional. Toda actividad que esté vinculada a la Guardia Revolucionaria debe ser reportada a la Unidad de Información Financiera (UIF), por lo que se establece un sistema de seguimiento y control.
La decisión del Gobierno argentino ocurre mientras se intensifican los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra el régimen iraní. El presidente Javier Milei se plantó en América Latina como uno de los aliados de Donald Trump y Benjamin Netanyahu, sus dos principales socios internacionales. Incluso habló sobre la guerra en uno de sus discursos y afirmó: “Vamos a ganar”.
Además, se declaró el mandatario “más sionista del mundo” y proclamó a Irán públicamente como “enemigo”. Allí mencionó el vínculo de la república islámica con los atentados a la AMIA y a la Embajada de Israel.
Esto último tiene relación fundamental con la decisión de la gestión libertaria. A principios de marzo Irán designó como comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria a un acusado por el atentado a la sede de la mutual judía en la Argentina en 1994. Ahmad Vahidi tiene un pedido de captura de Interpol desde 2007 después de gestiones realizadas desde la Argentina para dar con los acusados iraníes por el ataque en el que murieron 85 personas.
Vahidi había sido ministro de Defensa de Irán desde septiembre de 2009 hasta agosto de 2013, y ministro del Interior desde agosto de 2021 hasta agosto de 2024. También ascendió en las filas de las fuerzas terroristas Al-Quds, una unidad de élite dentro de la Guardia Revolucionaria que comandó de 1988 a 1998. En esta fuerza participó de actividades terroristas a nivel mundial.
El grupo de los acusados y reclamados por el Estado argentino ante la Justicia internacional lo completan el expresidente de Irán, Ali Akbar Hashemi Rafsanjani; los exministros Ali Fallahijan y Ali Akbar Veleyati; el excomandante Moshen Rezai; el exjefe de Seguridad Exterior, Imad Fayez Moughnieh; el exconsejero cultural de la embajada, Mohsen Rabbani, y el tercer secretario de la delegación diplomática en Buenos Aires, Reza Ashgari.
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POLITICA
El presidente Javier Milei recibirá a su par chileno Kast y buscará reforzar la coordinación política del Gabinete

El Gobierno pondrá en marcha este lunes una secuencia política diseñada para intervenir de manera simultánea en tres planos: la política exterior, la coordinación interna de la gestión y el frente legislativo. Javier Milei recibirá en Casa Rosada al presidente de Chile, José Antonio Kast, encabezará luego un encuentro con todos los ministros junto a Karina Milei y seguirá de cerca la antesala de la sesión del miércoles en la Cámara de Diputados, donde el oficialismo espera convertir en ley el proyecto de glaciares que ya cuenta con media sanción del Senado.
La evaluación de la Casa Rosada integra estos movimientos como parte de una estrategia unificada: mostrar iniciativa, ordenar la gestión y proyectar capacidad de articulación política en distintos niveles de poder.
La visita de Kast constituye el primer eje de esa secuencia. El mandatario chileno eligió a la Argentina como destino inicial de su primera gira internacional desde que asumió el 11 de marzo, en una decisión que se inscribe en una tradición política, pero que también tiene una lectura contemporánea. “Como ha sido costumbre en la historia de nuestra patria, el primer viaje se hace en la República hermana de Argentina”, señaló antes de partir, al tiempo que recordó que lo mismo hicieron Sebastián Piñera y Gabriel Boric.

Kast llegó anoche a Buenos Aires, donde fue recibido con honores, y desplegará una agenda breve pero concentrada. La reunión bilateral con Milei, prevista para las 10 de la mañana en Casa Rosada, será el punto central, pero no el único elemento relevante. El formato ampliado del encuentro, con presencia de los gabinetes de ambos países, busca dotarlo de densidad política y operativa.
La composición de la delegación chilena confirma esa intención. Kast arribó acompañado por el ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Pérez Mackenna; la ministra de Seguridad, Trinidad Steinert; el ministro de Obras Públicas, Martín Arrau; y la subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Paula Estévez.
Cada uno de esos nombres responde a un eje concreto de la agenda. Infraestructura, seguridad y comercio aparecen como los tres vectores principales de la relación bilateral en esta etapa. En el plano de la integración física, el foco estará puesto en los pasos internacionales y en la necesidad de mejorar la conectividad logística entre ambos países, un aspecto central para las economías regionales y para el flujo comercial.
En materia de seguridad, el énfasis estará en la coordinación frente al avance del crimen organizado y el narcotráfico. Kast lo explicitó antes de viajar al sostener que se trata de fenómenos que exceden las fronteras nacionales y que requieren respuestas coordinadas. Esa definición no solo ordena la agenda bilateral, sino que también ubica a ambos gobiernos en una narrativa común frente a un problema que atraviesa a la región.
La visita también incorpora un componente político más explícito. Kast habló de enemigos comunes y eligió una fecha simbólica —el aniversario de la Batalla de Maipú— para inscribir la relación en una lógica de cooperación estratégica. En ese marco, reintrodujo el caso de Galvarino Apablaza, el guerrillero acusado por el crimen de Jaime Guzmán. “Ha quedado claro que el señor Apablaza es un prófugo de la justicia y agradecemos la colaboración que ha prestado el gobierno argentino”, afirmó, al tiempo que anticipó que impulsará gestiones para que el acusado rinda cuentas ante la justicia chilena.
La bilateral tendrá, además, un efecto hacia adentro del Gobierno argentino. Milei decidió que el encuentro sea acompañado por su gabinete, en una señal de alineamiento político. Esa imagen funciona como antesala del segundo movimiento del día.
La coordinación interna y el rol de Adorni

Al mediodía, está previsto que el Presidente encabece un encuentro con todos los ministros junto a Karina Milei, con un rol preponderante del jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Según pudo saber Infobae de fuentes oficiales, el objetivo será reforzar la ejecución de la gestión y asegurar que cada área avance en los objetivos definidos.
En ese esquema, Adorni asumirá un papel central en la coordinación política del gabinete. La intención es consolidar un mecanismo de conducción que articule el seguimiento de la gestión con la toma de decisiones estratégicas, complementando las reuniones individuales que el jefe de Gabinete ya mantiene con distintos ministerios. Será otra señal inequívoca de respaldo, en medio de la tormenta política que se desató hace semanas por investigaciones judiciales en torno a su situación patrimonial.
La reunión tendrá una impronta distinta a las anteriores por el lugar que ocupará Adorni, con el aval directo de Milei y de Karina Milei. El objetivo es ordenar la ejecución, alinear prioridades y reforzar la conducción política del Ejecutivo en una etapa en la que la gestión empieza a exigir resultados concretos en distintas áreas.
El tercer eje de la secuencia se proyecta hacia el Congreso y tiene el objetivo de trasladar al ámbito parlamentario la iniciativa política, después de semanas de parálisis. El oficialismo tiene puesta la atención en la sesión convocada para el miércoles en la Cámara de Diputados, donde se tratará la Ley de Glaciares. El proyecto ya cuenta con media sanción del Senado y, de aprobarse, quedará convertido en ley.
El martes habrá una reunión previa —la última antes de la sesión— en la que se terminarán de consolidar los apoyos. En la Casa Rosada prevén un escenario de aprobación basado en una mayoría previsible, construida sobre el bloque libertario, aliados parlamentarios como la UCR y el PRO, y el respaldo de gobernadores peronistas que tienen incidencia directa sobre votos clave. El Gobierno podrá mostrar así, en caso de lograr la sanción de la primera ley en el período ordinario, que continúa políticamente sólido.
El acompañamiento de esos mandatarios resulta central. Son quienes vienen impulsando la norma como una herramienta para otorgar seguridad jurídica al sector y despejar restricciones que afectan el desarrollo de la actividad minera. Para el Gobierno, la eventual aprobación no solo implicaría un avance legislativo, sino también una señal política de capacidad de articulación con actores territoriales.
Avances legislativos y agenda judicial

En paralelo, la Casa Rosada activará otra agenda de impacto institucional,con el envío de más pliegos para cubrir vacantes en el Poder Judicial. El ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, continuará remitiendo nombres al Senado en un esquema progresivo que busca abordar un problema estructural.
Es que, según estimaciones oficiales, las vacantes superan el 35% de los cargos de camaristas, jueces, fiscales y defensores. El proceso que se pone en marcha apunta a reducir ese déficit de manera gradual, con envíos escalonados que incluyan distintas jurisdicciones del país.
Ese movimiento se combinará con la definición de la comisión bicameral de inteligencia, un ámbito clave en la arquitectura institucional del Congreso y de alta sensibilidad política. El oficialismo buscará moldear su conformación y posicionar a figuras de confianza, entre ellas Sebastián Pareja en la presidencia, en un esquema que le permita ordenar ese espacio.
La estrategia contempla acuerdos con bloques dialoguistas para estructurar la integración de la bicameral, al tiempo que se busca limitar la capacidad de incidencia del kirchnerismo. En ese tablero aparece también un sector del peronismo con posicionamientos menos confrontativos, integrado por dirigentes como Guillermo Michel y Victoria Tolosa Paz, dentro de un bloque que formalmente conduce Germán Martínez.
La conducción parlamentaria del oficialismo -en la que tiene especial gravitación Martín Menem– evalúa esos movimientos con lógica pragmática. No se trata de alianzas estables, sino de acuerdos que permitan sostener mayorías y evitar bloqueos en instancias clave.
Toda esta secuencia se desarrolla mientras el Gobierno busca ordenar el frente interno y despejar tensiones. El fin de semana, Milei salió a respaldar públicamente a figuras centrales de su esquema político y a negar cualquier versión de internas, con mensajes en los que elogió el rol de Santiago Caputo, el principal estratega del Gobierno y uno de los asesores de mayor confianza del Presidente.
Ese movimiento convive con la gestión de otras controversias recientes. En el caso de los créditos otorgados por el Banco Nación a funcionarios y legisladores, el Presidente fijó una posición clara: no hay cuestionamientos a la legalidad de esas operaciones realizadas con la entidad oficial.
Para la Casa Rosada, la política de créditos —en particular los hipotecarios— forma parte de una política de Estado destinada a la clase media y orientada a reactivar una palanca de crecimiento que estuvo bloqueada durante años de alta inflación y de un Estado que absorbía el crédito disponible para financiar el déficit. El propio Milei se ocupó de desterrar las sospechas y cuestionó las críticas planteadas en torno a los créditos que tomaron funcionarios y legisladores oficialistas.

En ese contexto, según pudo saber Infobae, la ministra Sandra Pettovello tomó la decisión de echar a su jefe de Gabinete, Leandro Massaccesi, pero aclaró que esto no tuvo nada que ver con el crédito por más de 400 millones de pesos que, se confirmó, obtuvo del Nación. “Era una persona de confianza, que representaba al Ministerio en muchos temas de enorme sensibilidad. No se puede tener a alguien que oculta cosas. El crédito no es cuestionable, lo que no se puede tolerar son las mentiras”, le dijo la ministra a un interlocutor que habló con ella el fin de semana, según pudo confirmar este medio.
La visita de Kast, la centralidad que asumirá Adorni en la coordinación del gabinete, la apuesta por la Ley de Glaciares y el avance en la agenda judicial forman parte de un mismo diseño. La Casa Rosada busca encadenar decisiones en distintos frentes para sostener la iniciativa política, ordenar el funcionamiento del Gobierno y proyectar capacidad de acción en un contexto donde cada movimiento tiene impacto inmediato sobre el equilibrio interno y la dinámica legislativa.
En ese marco, la secuencia que se despliega desde este lunes no se agota en la agenda del día. Funciona como un intento de reorganizar prioridades, reforzar la conducción y enviar una señal hacia el sistema político: el Gobierno busca volver a marcar el ritmo y condicionar la discusión pública desde la acción, más que desde la reacción.
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