POLITICA
El Gobierno da luz verde para debatir la ampliación de la Corte y negocia con el kirchnerismo

Tras el cimbronazo del rechazo de los pliegos de Ariel Lijo y de Manuel García-Mansilla y aplacada la polémica por el fracaso de Ficha Limpia, el Gobierno dio luz verde para que en el Senado comience a discutirse la ampliación de la Corte Suprema de Justicia.
Mientras enviados del Gobierno mantienen en paralelo negociaciones subterráneas con el kirchnerismo por el reparto de poltronas judiciales, además de la Corte hay otros cargos en juego, las comisiones de Asuntos Constitucionales y de Justicia y Asuntos Penales celebrarán un plenario para darle el puntapié inicial a lo que en la Cámara alta dan por descontado terminará en un amplio acuerdo político que buscará evitar que se repita el fiasco de Lijo y García-Mansilla.
A la vista estará un paquete de ocho proyectos que van desde la propuesta ultrakirchnerista, que pretende una Corte de 15 miembros, hasta aquellos que mantienen la actual composición de cinco jueces, pero con una cláusula que garantice una cuota de género en la integración del tribunal.
Más allá de la variedad del menú de propuestas, también hay propuestas de volver a los 9 jueces que tuvo durante el menemismo, todo indica que existiría un acuerdo y que será siete el número elegido.
No por casualidad ésa es la cifra de magistrados propuesta en el proyecto presentado por el salteño Juan Carlos Romero, integrante del interbloque Las Provincias Unidas, un conglomerado de peronistas, más la provincial Lucila Crexell (Neuquén) que se enfrentaron al kirchnerismo y que mantienen una fuerte afinidad con la Casa Rosada.
De esa mismo espacio político es la senadora Alejandra Vigo (Córdoba), peronista, esposa del exgobernador Juan Schiaretti y presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales tras la destitución del entrerriano Edgardo Kueider.
Fue Vigo la encargada de convocar al plenario de comisiones, no sin cierta reticencia a darle carácter oficial al debate, en respuesta al pedido de un grupo de senadores libertarios, encabezado por el riojano Juan Carlos Pagotto, un menemista de pura cepa que conduce la comisión de Justicia y Asuntos Penales.
Otra señal de que la Casa Rosada dio su luz verde al debate es el hecho de que uno de los que más insistió en las últimas horas ante Vigo para que convocara al plenario de comisiones fue el correntino Carlos Espínola, presidente del interbloque Las Provincias Unidas, quien ha forjado en el último año una estrecha relación con el asesor presidencial Santiago Caputo.
A Caputo parece no haberle afectado el estruendoso fracaso que protagonizó con los dos postulantes que nominó el Gobierno para la Corte Suprema. El asesor presidencial fue el responsable de que los pliegos llegaran al recinto sin los votos necesarios para darles el acuerdo -se necesitaba el apoyo de los dos tercios de los presentes-, desoyendo los consejos de los senadores de bloques dialoguistas, como el jefe de la bancada radical, Eduardo Vischi (Corrientes), que le pidieron encarecidamente que retirara las postulaciones porque iban a terminar rechazadas, como finalmente ocurrió.
El kirchnerismo está de acuerdo con ampliar la Corte. El bloque que preside José Mayans (Formosa), sigue, por el momento, con la postura que mantuvo durante el año previo al rechazo de Lijo y García-Mansilla.
Unión por la Patria quiere un lugar para una mujer que responda a los lineamientos del partido. En realidad, quieren alguien con línea directa con el Instituto Patria, desde donde digita los pasos del peronismo Cristina Kirchner.
Sin embargo, en usinas kirchneristas no descartan ir por más. Saben que cuanto más amplia sea la Corte, es decir cuanto más integrantes tenga, más posibilidades tendrán de sumar jueces en el máximo tribunal de Justicia.
Es lógico el razonamiento si se tiene en cuenta que, expulsión de Kueider mediante y en medio de la peor crisis política y electoral del peronismo, la bancada sumó un nuevo miembro y trepó a 34 senadores, casi diez votos más que el tercio de la Cámara alta. En otras palabras, sin Unión por la Patria, como ocurrió con la caída de Lijo y García-Mansilla, no hay nombramiento en la Corte posible.
En la mesa de arena del oficialismo, que en estos temas trascendentales se ubica en la Casa Rosada y no en el despacho del presidente de la bancada libertaria, Ezequiel Atauche (Jujuy), tomaron nota de la relación de fuerzas que impera en el Senado y ya no apuestan al juez de la Corte “llave en mano”, es decir con los votos garantizados por sus contactos políticos, que les había prometido Ricardo Lorenzetti cuando acercó, en los albores de 2024, al por entonces nuevo gobierno de Javier Milei el nombre de Lijo, juez federal con despacho en Comodoro Py.
Por esa razón, la orden es prudencia y caminar a paso lento. Saben que es un año electoral, lo que reduce de manera significativa el ritmo de funcionamiento del Congreso.
Con esa premisa a la vista, dieron la orden de avanzar con la sanción de una ley de modificación de la integración del máximo tribunal. Entienden que el trámite legislativo de superar la aprobación de ambas cámaras legislativas se llevará gran parte de este año.
Esto le dará a la Casa Rosada la posibilidad de orejear sus cartas hasta octubre próximo, cuando se renovarán la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado. A partir del crecimiento demostrado en las cuatro provincias que tuvieron elecciones legislativas y del triunfo en la Capital, los libertarios confían en que incrementarán la tropa parlamentaria en el Congreso Nacional.
En el oficialismo saben que no hay triunfo electoral que pueda convertir a La Libertad Avanza en mayoría en ambas cámaras, pero entienden que engrosarán sus filas y que eso les ubicará en otra posición a la hora de sentarse a negociar los nombres de un futuro máximo tribunal ampliado.
No son pocos los operadores libertarios que se ilusionan con la sorpresa de que el kirchnerismo caiga por debajo del tercio del Senado y pierda, así, el poder de bloque a la designación de jueces en la Corte que tiene por el momento. Parece difícil, aunque no imposible. Soñar no cuesta nada.
POLITICA
Victoria Villarruel se reunió con un gobernador opositor y escala su interna con el Gobierno

La vicepresidenta Victoria Vilarruel, sigue enfocada en ampliar sus márgenes de autonomía en medio del largo conflicto larvado que mantiene con el presidente Javier Milei y su entorno.
Este sábado, como parte de esa agenda, mantuvo un encuentro con el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, en el marco de un festival provincial.
Quintela es uno de los gobernadores peronistas que no mostraron cercanía al Gobierno desde que este asumió en diciembre de 2023. Se lo vincula al sector de la oposición dura.
Victoria Villarruel se diferenció de Javier Milei y pidió agravar penas por los incendios en la Patagonia
La acción de Villarruel se da un contexto de aislamiento de la vicepresidenta por parte del Ejecutivo Nacional y sus legisladores libertarios en el Senado.
A su vez, el gobernador de La Rioja también se encuentra en una situación de aislamiento, al igual que otros gobernadores como los de Tierra del Fuego, Formosa y Buenos Aires.
Victoria Villarruel declaró ante la prensa provincial que “el objeto es que sientan que pensamos en ustedes, que sepan que en Buenos Aires los tenemos presentes”.
De esta manera, la vicepresidenta y presidenta del Senado confronta con la agenda de Javier Milei, estructurada alrededor del antagonismo político con los gobernadores y dirigentes que no compartan sus ideas, y lo hace haciendo de ambulancia para algunos de estos políticos, muchos de ellos peronistas y en crisis de liderazgo en su espacio político.
La entrada Victoria Villarruel se reunió con un gobernador opositor y escala su interna con el Gobierno se publicó primero en Nexofin.
Encuentro,Gobierno,Interna,Javier Milei,La Rioja,Ricardo Quintela,VICTORIA VILLARRUEL,visita
POLITICA
El Gobierno confía en aprobar la reforma laboral en Diputados, pero negocia una salida por las licencias médicas

Desde el viernes por la tarde, cuando el Poder Ejecutivo formalizó la prórroga de las sesiones extraordinarias hasta el 28 de febrero, se activó una cadena constante de llamados y contactos reservados entre la Casa Rosada, el Congreso y los principales bloques parlamentarios. Durante los primeros días del fin de semana largo de Carnaval, hubo un flujo permanente de conversaciones telefónicas y chats entre funcionarios, legisladores y emisarios distribuidos en diferentes puntos del país. El objetivo fue único y explícito: encontrar una salida política al conflicto por las licencias médicas para evitar que la reforma laboral quede empantanada en la Cámara de Diputados.
La señal de alerta llegó apenas horas después de la media sanción en el Senado. Legisladores aliados comenzaron a expresar reservas sobre el impacto del artículo 44, algunos gobernadores solicitaron precisiones y referentes sindicales endurecieron su discurso público, incluso con la amenaza de una huelga general. Ante este escenario, el Gobierno desplegó un operativo de contención que involucró a los niveles más altos de su estructura política y se extendió durante todo el fin de semana largo.
Tanto la presidenta del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich, como el titular de la Cämara de Diputados, Martín Menem, estuvieron en contacto con la mesa política, que integran la secretaria General, Karina Milei; el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; el ministro de Economía, Luis Caputo; el estratega Santiago Caputo; y el ministro del Interior, Diego Santilli. La consigna fue lograr una salida consensuada antes de que la discusión ingresara formalmente en el plenario de comisiones, que está previsto para el miércoles al mediodía. La secretaria de Legal y Técnica, María Ibarzábal, fue consultada sobre las alternativas posibles para enfrentar esta imprevista encrucijada: ceder para tener la ley o buscar una “diagonal”.

Las conversaciones incluyeron a radicales, dirigentes del PRO, referentes del peronismo dialoguista y legisladores vinculados a gobernadores del norte del país, muchos de ellos de origen peronista. En la mayoría de los casos se trató una primera aproximación para sondear posiciones, aunque también hubo intercambios más extensos sobre los alcances técnicos del artículo cuestionado. El clima general fue de cautela: nadie anticipó un rechazo frontal, pero tampoco hubo garantías cerradas.
El Gobierno sostiene que cuenta con los votos para aprobar la ley, aunque admite en privado que, sin una corrección al régimen de licencias, el proyecto podría sufrir modificaciones que lo obliguen a regresar al Senado y retrasen su sanción definitiva. La preocupación principal no es perder la votación, sino abrir un nuevo trámite legislativo que altere el calendario de las extraordinarias. “Está difícil en Diputados. No va a ser fácil que salga sin cambios. Va a haber que hamacarse”, resumió en diálogo con Infobae uno de los negociadores oficiales.
El foco del conflicto es el artículo 44 de la reforma, que modifica el artículo 208 de la Ley de Contrato de Trabajo. El texto aprobado por el Senado establece:
“CAPíTULO VII De la suspensión de ciertos efectos del contrato de trabajo
De los accidentes y enfermedades inculpables
Artículo 44.- Sustitúyese el artículo 208 de la Ley de Contrato de Trabajo N° 20.744 (t.o. 1976) y sus modificaciones, por el siguiente:
Artículo 208.- En caso de sufrir un accidente o una enfermedad que no sea consecuencia de la prestación de tareas derivadas del contrato de trabajo, y que impida dicha prestación, el trabajador tendrá derecho a percibir el CINCUENTA POR CIENTO (50%) de su remuneración que perciba al momento de la interrupción de los servicios si la imposibilidad de trabajar fuera producto de una actividad voluntaria y consciente del trabajador que implicara algún riesgo en la salud durante un período de TRES (3) meses si el trabajador no tuviera personas legalmente a su cargo, o de SEIS (6) meses si las tuviera. La recidiva de enfermedades crónicas no será considerada una enfermedad distinta, salvo que se manifestara una vez transcurridos los DOS (2) años.
Si la imposibilidad de trabajar no fuera producto de una actividad voluntaria y consciente del trabajador sobre el riesgo en la salud, percibirá el SETENTA Y CINCO POR CIENTO (75%) de tal remuneración, en cualquier caso, durante el mismo período de tiempo dispuesto en el párrafo precedente.
La suspensión por causas económicas o disciplinarias dispuestas por el empleador no afectará el derecho del trabajador a percibir la remuneración parcial por los plazos previstos, sea que aquélla se dispusiera estando el trabajador enfermo o accidentado, o que estas circunstancias fuesen sobrevinientes.”

En términos prácticos, la norma implica una reducción significativa respecto del régimen vigente, que garantiza el pago del cien por ciento del salario durante ese período. Para el oficialismo, el cambio apunta a corregir lo que considera un esquema que incentiva el ausentismo injustificado y la litigiosidad laboral. Para los sindicatos y sectores de la oposición, se trata de un retroceso en derechos adquiridos.
Patricia Bullrich asumió el rol de principal defensora pública del capítulo cuestionado. En declaraciones a TN, afirmó que el texto fue debatido durante semanas y que contó con el respaldo de los 42 senadores que votaron la ley. Además, insistió en que el objetivo central es desarticular lo que el oficialismo define como una “mafia” de certificados y juicios laborales.
Para reforzar su argumento, la ministra detalló comparaciones internacionales: en Portugal se abona el 65% del salario durante las licencias por enfermedad inculpable, en Francia y Alemania el 70%, en Uruguay el 70%, en España el 64%, en Suiza y Suecia el 80%, en Austria el 50%, en Italia el 67%, en Bélgica el 60% y en Finlandia el 70%. Según su planteo, Argentina es una excepción al mantener el pago del 100% del salario incluso en situaciones no vinculadas a la actividad laboral.
Desde el entorno presidencial sostienen que el ausentismo en el sector privado ronda el 15% y que el régimen vigente genera costos elevados para las empresas. El diagnóstico oficial indica que ese esquema desalienta la contratación y encarece la estructura laboral formal. Al mismo tiempo, admiten que el artículo, tal como fue aprobado, requiere una precisión para evitar efectos indeseados en casos de enfermedades graves.
A partir de ese punto comenzó a delinearse la estrategia central del Ejecutivo, definida internamente como una “diagonal”. La idea consiste en evitar una modificación formal del texto aprobado por el Senado e introducir, en paralelo, precisiones mediante instrumentos complementarios. El objetivo es descomprimir la tensión sin reabrir el trámite legislativo.

Actualmente, se analizan tres alternativas. La primera, que concentra mayor consenso, es un decreto reglamentario que establezca criterios médicos claros y garantice el pago pleno en casos de enfermedades severas, crónicas o irreversibles, siempre que estén acreditadas de manera fehaciente. La segunda opción es impulsar una ley complementaria que aborde exclusivamente el contenido del artículo 44, aunque eso requeriría un nuevo debate parlamentario. La tercera, aceptar cambios directos en el articulado, es considerada la menos probable, ya que obligaría a devolver el proyecto al Senado.
La Unión Cívica Radical juega un papel decisivo en ese esquema. Su bloque, presidido por Pamela Verasay, acompaña el proyecto y no tiene intención de bloquear su aprobación, pero exige una solución clara para el tema de las licencias médicas. Durante el fin de semana hubo contactos reservados entre referentes radicales y la mesa política del Gobierno para explorar los márgenes de una reglamentación que no altere el texto votado.
El PRO también respalda la reforma, aunque introduce su propia agenda. Su presidente de bloque, Cristian Ritondo, anticipó que insistirán en reincorporar la posibilidad de cobrar salarios a través de billeteras virtuales. En diálogo conInfobae, afirmó: “No se trata de obligar a nadie a usar billeteras virtuales, sino de garantizar que quien quiera hacerlo pueda hacerlo. Es libertad para trabajar y libertad para cobrar”. Ese planteo no pone en riesgo el acompañamiento general, pero suma una variable adicional a la negociación.
Los bloques peronistas no kirchneristas expresan mayores reservas, especialmente en provincias con fuerte impacto sindical. Sin embargo, tampoco están dispuestos a hacer naufragar el proyecto. En ese espacio se evalúa facilitar el quórum y, en algunos casos, abstenerse para no quedar asociados a una reforma sensible sin aparecer como responsables de su caída.

En paralelo, la CGT y el Frente de Sindicatos Unidos intensificaron su presión. Durante el fin de semana hubo contactos informales con diputados de distintos bloques y advertencias sobre el costo político de acompañar el artículo 44 sin modificaciones. Cristian Jerónimo advirtió en declaraciones periodísticas: “Están dadas las condiciones y generados los consensos colectivos para ir hacia una huelga nacional”. Jorge Sola reforzó esa postura al señalar: “Seguramente resolveremos una medida de fuerza. Cualquier trabajador en el estadio de su vida laboral termina enfermándose, sea pasajero o algo grave”. En este caso, le sumó un factor de preocupación: anticipó que la UTA podría adherirse y dejar sin colectivos, al menos, las horas del debate.
Así como la sesión del plenario de comisión está prevista para el miércoles al mediodía en el Anexo del Congreso, la intención es tratarla el mismo jueves, en un debate que promete extenderse por hasta 20 horas.
En el entorno presidencial relativizan el impacto potencial de un paro, aunque reconocen que una protesta masiva durante el debate parlamentario podría influir sobre legisladores indecisos de extracción peronista. La estrategia oficial es concentrarse en la ingeniería de votos y cerrar un esquema que permita evitar modificaciones formales. El reloj del 28 de febrero, fecha límite de las sesiones extraordinarias, funciona como condicionante permanente.

Para Javier Milei, la reforma laboral es una pieza central de su programa de gobierno. Busca reducir la informalidad, que ronda el 43% del mercado laboral, y fomentar la creación de empleo formal. Una demora prolongada o un regreso al Senado comprometaría uno de los ejes centrales de la estrategia política del Gobierno y obligaría a reordenar prioridades en el Congreso. Es que el Presidente quiere llegar a la apertura de sesiones ordinarias con ese objetivo logrado. Como ocurrió los últimos dos años, el 1° de marzo abrirá el período legislativo a las 21 del domingo, que se transmitirá por cadena nacional.
El escenario actual es de equilibrio inestable. El oficialismo considera que tiene los votos, pero necesita ordenar matices internos y contener a sus aliados. La CGT evalúa si convoca a un paro general y los bloques dialoguistas analizan sus costos políticos. En ese cruce de intereses, el artículo 44 dejó de ser una cláusula técnica para convertirse en el punto más sensible de la reforma laboral y en una prueba decisiva para la capacidad negociadora del Gobierno.
Mesa Política
POLITICA
El Gobierno se planta por la reforma laboral y rechaza modificar el polémico capítulo de las licencias médicas

El Gobierno nacional endureció su posición en la negociación parlamentaria por la reforma laboral y decidió no introducir cambios en el proyecto aprobado por el Senado, pese a las críticas que despertó el capítulo referido a las licencias por enfermedad. La Casa Rosada busca acelerar su sanción definitiva antes del cierre de las sesiones extraordinarias.
En el oficialismo consideran clave que la iniciativa no regrese a la Cámara alta, ya que implicaría demoras y pondría en riesgo su promulgación antes del 1° de marzo. Por ese motivo, la mesa política trabaja para convocar en los próximos días a un plenario de comisiones en Diputados y avanzar con el dictamen.
El punto más cuestionado es el apartado vinculado a ausencias laborales por enfermedad o accidente no laboral, que tomó notoriedad pública luego de las declaraciones del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, quien utilizó como ejemplo lesiones derivadas de actividades voluntarias —como jugar al fútbol— para explicar el alcance de la norma. En el propio oficialismo admiten que ese episodio generó incomodidad interna y expuso diferencias en el armado del proyecto.
Reforma laboral: Milei quiere aprobarla sin cambios en Diputados, pero la oposición busca corregirla
Qué cambia con las licencias médicas
El texto aprobado introduce modificaciones sustanciales al régimen vigente. La reforma no elimina la licencia por enfermedad, pero modifica la cobertura económica y los plazos.
De acuerdo con el proyecto, el trabajador cobrará el 50% del salario si la dolencia o el accidente se originó en una actividad voluntaria y riesgosa, mientras que percibirá el 75% cuando no esté vinculada a ese tipo de conductas. Actualmente, el esquema prevé el pago del 100% del sueldo durante la licencia.
También se establecen límites temporales: la cobertura será de hasta tres meses para empleados sin cargas de familia y de hasta seis meses para quienes sí las tengan. El régimen vigente permite extenderla hasta 12 meses en trabajadores con más de cinco años de antigüedad.
Además, la norma incorpora requisitos formales. Las ausencias deberán justificarse con certificados médicos firmados digitalmente por profesionales habilitados y el empleador tendrá la posibilidad de realizar controles propios. En situaciones particulares podrá intervenir una junta médica oficial o requerirse un dictamen en institutos especializados.
En la CGT advierten que “están dadas las condiciones” para un paro general contra la reforma laboral
Desde el Ejecutivo sostienen que el objetivo es reducir irregularidades. En distintos despachos oficiales argumentan que la legislación actual permitió abusos en la utilización de licencias médicas y remarcan que la cobertura por enfermedad continúa vigente, aunque con nuevos parámetros.
Tensiones políticas y negociación en Diputados
El capítulo genera resistencias incluso entre bloques aliados. Algunos legisladores advierten que la reducción del porcentaje salarial podría afectar casos de enfermedades graves y anticipan que el artículo podría derivar en un aumento de litigios laborales.
Pese a esos cuestionamientos, en Balcarce 50 unificaron la postura: no habrá modificaciones. El oficialismo apuesta a conseguir los votos necesarios en Diputados para convertir la reforma en ley sin alterar el texto sancionado por el Senado.
La entrada El Gobierno se planta por la reforma laboral y rechaza modificar el polémico capítulo de las licencias médicas se publicó primero en Nexofin.
Fondo de Asistencia Laboral,Reforma Laboral,Senado,Sesiones extraordinarias
POLITICA2 días agoEl Gobierno busca aprobar la reforma laboral y el Régimen Penal Juvenil antes del 1 de marzo
SOCIEDAD2 días agoAvistaron una ballena azul en Chubut por primera vez en la historia
INTERNACIONAL2 días agoChaotic video shows passengers trading midair blows; plane forced to divert: reports













