POLITICA
El libro de Mauricio Macri sobre Franco: de las peleas más feroces al dramático pedido del último encuentro

Franco Macri llegó de Italia a los 18 años. A los dos días comenzó a trabajar de administrativo en una obra de construcción. A los pocos años ya tenía su propia empresa constructora. Fue subcontratista, luego contratista. Erigió silos, fábricas, grandes torres, puentes que unen ciudades. Levantó las autopistas más importantes, diques y hasta centrales atómicas. Comandó Sevel, la automotriz más importante del país en su tiempo. Se encargó de la recolección de basura en la Ciudad de Buenos Aires (Manliba), tuvo la primera empresa de telefonía celular del país, productoras de cine. Durante más de una década fue el empresario más importante del país. Después cayó en una espiral de autodestrucción y emprendimientos poco certeros. También negoció con éxito y templanza la liberación de dos de sus hijos que habían sido secuestrados. Se casó varias veces, tuvo parejas y amantes de perfil alto. Fue un personaje público muy controvertido. Su hijo mayor, Mauricio Macri, con el que lo unió una relación tempestuosa y cambiante, llegó a ser el presidente de la República.
Ayer llegó a todas las librerías del país el nuevo libro del ex presidente Mauricio Macri. Se llama Franco y trata, naturalmente, sobre su padre Franco Macri. La bajada muestra de manera cabal su contenido: Vida de mi padre. La historia de mi mayor maestro y mi gran antagonista. Este lanzamiento de Editorial Planeta generará, sin duda, buenas ventas y bastantes comentarios y controversias. Hay historias desconocidas e impactantes, anécdotas sorprendentes, miradas sesgadas, es una carta de amor a un padre que nunca lo comprendió y también un furibundo ajuste de cuentas.
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En el primer capítulo, el autor hace una aclaración, un pedido al lector: solicita que no ponga alta la vara de la objetividad. Sabe que es muy difícil hablar de un padre, y mucho más de uno como el suyo.
Suspender la pretensión de imparcialidad, en este caso, sirve para lo bueno y para lo malo. Sostiene que Franco fue inigualable, que fue su héroe y reconoce múltiples aciertos. Pero también se muestra duro en la evaluación de las últimas décadas de su padre pero no sólo en lo profesional, también en lo personal. A cada elogio parece seguirle una crítica impiadosa, que hasta invalida lo anterior.
Como escribe Mauricio Macri, este libro es “la historia de la capacidad de construcción de Franco, pero también la de su esfuerzo por destruir lo que había logrado”. Y el lector puede agregar, después de pasar por varios ejemplos en estas páginas, que Franco Macri parecía también hacer esfuerzo -tener un talento especial- para destruir personas o, al menos, los vínculos con ellas ya sean hijos, esposas, amigos, socios o gerentes calificadísimos. Su hijo dice que Franco era Dr. Jekyll y Mr. Hyde: lo repite en varias ocasiones a lo largo de las más de 200 páginas.
Mauricio Macri cuenta que como en toda buena familia italiana -y más si se trata de gente de negocios- se suponía que el primogénito sucedería al padre y que para eso se lo preparó. Pero en este caso no sucedió, no hubo tal sucesión. Y él encuentra una explicación: Franco nunca resistió -ni siquiera se imaginó- no tener el control absoluto de lo que había construido.
La influencia de este padre seguro de sí mismo, de personalidad dominante, self made man, sobre su hijo mayor fue evidente y abrumadora. Desde adolescente llevaba a su hijo Mauricio a las reuniones con los presidentes de las empresas más importantes del mundo o con ministros. Quería que aprendiera. La misión de Mauricio -siempre según su padre- era sucederlo, para eso había llegado al mundo, para continuar sus pasos. El problema era, esencialmente, que Franco nunca creyó que nadie sería capaz de reemplazarlo, que nadie estaría a su altura. Y mucho menos su hijo mayor. Lo hizo estudiar ingeniería y lo fue paseando por diferentes cargos de poder en las empresas de su grupo para ir fogueándolo. El hijo lo miraba deslumbrado y consternado por partes iguales, pero no podía salir, liberarse, del influjo de ese progenitor avasallador. Hasta aprendió a jugar al bridge para sorprenderlo.
Mauricio afirma en varios pasajes que su padre era un manipulador. Que podía ser muy generoso con familiares y amigos pero que siempre procuraba que todos hicieran lo que él quería o disponía. Que esa vocación por manipular era uno de sus rasgos distintivos, inevitables (sostiene que en sus actuales conferencias sobre liderazgo dice que un líder debe resistir la tentación de manipular). Un ejemplo flagrante de cómo controlaba a los que estaban a su alrededor: durante un largo tiempo Franco obligó a su hermano Tonino, a su primera esposa (aún en medio del divorcio) y a sus hijos a ir al mismo psicoanalista -que era, obviamente, el de Franco-. Mauricio dice que él concurrió unas pocas sesiones y después lo abandonó pese al enojo de su padre.
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Mauricio Macri no hace autocríticas en el libro. No asume errores ni reconoce fallas. Las pérdidas las endilga todas a su padre. De hecho, sin decirlo explícitamente, plantea que la verdadera debacle de las empresas de la familia Macri (o de Franco mejor dicho) comenzó cuando él, su hijo mayor abandonó Socma para presidir Boca Juniors. Según Mauricio, después, Franco desoyó varios de sus consejos que podían haber evitado que se metiera en negocios ruinosos como el del Correo.
El hijo mayor pedía que en vez de que los negocios del grupo se siguieran diversificando, Franco fuera más cauteloso (o que lo fuera al menos una vez en la vida) y que consolidara posiciones. El plan de Convertibilidad, el 1 a 1 parecía agotarse. Pero Franco siguió comprando empresas y probando nuevos territorios. Cuando empezó la década del 90 Franco Macri era el empresario número 1 de la Argentina; 10 años después, cuando Menem dejó el poder, había descendido hasta el puesto 17. Con estos números Mauricio Macri intenta romper con la versión de que Franco y sus empresas se beneficiaron con el menemismo.
Por otro lado muestra que la gran expansión se dio desde mediados de los 60 y en los 80. Sin embargo rechaza de plano que su padre haya sido cómplice de la dictadura militar. Afirma -sin que el lector lo crea demasiado- que Franco “jamás sacó provecho de posición política alguna”. Y que fue un pertinaz oficialista: siempre fue oficialista, la mejor manera de seguir haciendo negocios y expandirse.
Una historia peculiar con el poder de turno: Franco construyó las torres de Catalinas Norte. Isabel Perón pasaba por allí cada mañana en su trayecto Olivos- Casa Rosada. El reflejo del sol en la superficie vidriada, la encandilaba. Entonces la presidenta de la Nación ordenó que la fachada fuera modificada de inmediato para evitar que la molestara. La orden no se llegó a implementar porque ella fue derrocada antes.

Mauricio Macri no reconoce ningún caso de corrupción de Franco ni de sus empresas. Afirma que todo se trató de calumnias y difamaciones y persecución política, en buena parte obra del periodista Horacio Verbitsky y el matrimonio Kirchner. Según su versión cuando Socma ganaba licitaciones lo hacía porque sus ofertas económicas y propuestas técnicas eran mejores que las del resto y cuando perdía eso sucedía por la corrupción y venalidad de los funcionarios de turno.
En 1979 Franco Macri intentó desembarcar en Nueva York como empresario de la construcción. Compró dos terrenos para levantar sendos edificios. Pero en el medio surgió una oportunidad más grande. Unos terrenos del ferrocarril en venta y la posibilidad de construir decenas de viviendas y oficinas. Un proyecto faraónico, que de salir bien lo convertiría en un gigante en Estados Unidos. Franco dedicó mucha energía y dinero a esa posibilidad. Consiguió financiación por 600 millones de dólares. Pero algo siempre lo trababa. Él negociaba, ponía dinero, contrataba especialistas -desde ingenieros a lobbystas- y seguía adelante. En algún momento Donald Trump pareció que se asociaba, a pesar de haber renunciado a la idea de desarrollar esos terrenos antes de la entrada de Franco. Finalmente las trabas -políticas, judiciales, económicas, impositivas, sindicales, municipales: todos parecían confabularse contra el empresario ítalo-argentino- fueron tantas que Macri debió reconocer su derrota y abandonar. Y ceder los terrenos y sus sueños neoyorkinos. El comprador fue Donald Trump que en persona le dio a Mauricio Macri un cheque por 100 millones de dólares (dice que nunca vio tantos ceros juntos). Era una fortuna pero no alcanzaba ni por asomo para cubrir todo el dinero que Franco había puesto. Se supo luego que Trump había complotado con banqueros, políticos, sindicalistas y demás rubros, para que los Macri fracasaran y así quedarse por un precio casi vil con la propiedad. Cuando ambos fueron presidentes de sus países, Donald Trump le confesó a Mauricio la jugada y le dijo que su padre había sido muy imprudente al lanzarse a una aventura de este signo y de esta magnitud siendo tan visitante, sin conocer el terreno ni las reglas de juego.
El gran cambio, el quiebre de la relación padre-hijo, se produjo tras el secuestro de Mauricio en 1991. Franco se puso al frente de las gestiones. Un feroz negociador se enfrentó a la negociación más importante de su vida. Tranquilizaba a los secuestradores y durante 15 días no perdió la calma, mantuvo vivas las conversaciones y pagó el rescate de siete millones de dólares. Los captores exigieron efectivo con billetes de diferentes denominaciones y colocados en fajos de una manera especial. En menos de dos días, Franco había reunido esa cantidad y él mismo con dos colaboradores estrechos contó billete por billete. Apilados en la habitación principal de la casa de Franco -cuartel general durante esas dos semanas- los billetes ocupaban una superficie de un metro de alto por tres metros de ancho.
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(Una dato gracioso: como en los medios llamaban a Mauricio como “El delfín de Franco Macri”, el nombre clave que le pusieron sus secuestradores fue “El Pescadito”).
Al mismo tiempo, sin dar aviso al gobierno, se contactó con Terence Todman, embajador norteamericano en el país, para solicitarle que le recomendara los mejores especialistas del mundo para estos casos. 24 horas después dos exagentes especialistas en secuestros y líderes de la agencia de investigaciones más sofisticada del mundo llegaban a Buenos Aires.
“El hecho de haber logrado mi liberación, lo puso en un nuevo rol frente a mí. Ahora era mi salvador. Había salvado mi vida. Su ego y su omnipotencia crecieron hasta niveles superlativos. Y no era para menos”, escribe Mauricio.
Todas las semanas padre e hijo se peleaban con ferocidad. Franco echaba a Mauricio de sus empresas y a los pocos días lo volvía a contratar. Lo ayudaba y luego lo boicoteba. Le daba poder y minutos después lo desautorizaba. La guerra era permanente.
Otro efecto inesperado del secuestro fue que Mauricio se convirtió en una celebridad. La gente le hablaba por la calle, salía en las revistas. Hasta ese momento su notoriedad era menor -más allá de que su nombre fuera conocido y sus fotos aparecieran en la sección de sociales de las revistas. Eso, siempre según su hijo, hizo que Franco compitiera con él y procurara más notoriedad. De ahí sus romances publicitados, las fotos en Caras y Gente y las fastuosas fiestas en Punta del Este.
Sobre las mujeres del padre hay pocas referencias en el libro (y ninguna mención a Flavia Palmiero). Habla de Alicia Blanco Villegas, su madre, y cuenta que Franco y ella eran diferentes y que después de tres hijos y 20 años de matrimonio se divorciaron. Franco siempre había privilegiado sus negocios y su trabajo por sobre la familia; en un esquema de otra época (de esa época) la madre era la que se dedicaba a la crianza de los hijos y el padre era el proveedor.
Luego menciona a la segunda esposa (y madre de su hermana Florencia -que fue secuestrada en 2003, con lo que Franco tuvo que negociar una vez más con los captores de un hijo) y sin demasiados detalles da a entender que fue una relación tormentosa. También nombra a Evangelina Bomparola sin calificarla.
Con quién hace una excepción y un reconocimiento especial es, sorpresivamente, con Nuria Quintela. Asistente de Franco con la que solía viajar con asiduidad a China y con la que su padre mantuvo una relación amorosa, acaso la última: “Creo que ella fue la que más lo acompañó en ese momento tan difícil, en el que iba perdiendo cada vez más lucidez, y lo hizo con mucho amor”.
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Los enfrentamientos finales se dieron a partir de 2007. Mauricio ya lanzado de lleno a la política había sido electo como jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Socma ya no era lo que había sido (había perdido Sevel, los celulares y otros negocios importantes) y el enfrentamiento con el kirchnerismo era abierto: la situación del Correo era uno de los puntos álgidos de la confrontación. Franco citó a todos sus hijos a su casa y anunció que les entregaría sus acciones en Socma, que él se dedicaría a los negocios con China. Puso como condición que permaneciera uno de los gerentes generales a la cabeza de todo. Los hijos, según la versión de Mauricio, aceptaron sin quejas. Días después, Franco llamó a su primogénito desde China y lo insultó y lo llamó estafador. También lo acusó de querer robarle la empresa. Los hijos aceptaron un nuevo convenio dando de baja el anterior. Pero la situación se repitió tres veces. Siempre de madrugada y desde China, Franco insultaba y gritaba a su hijo mayor y daba de baja lo acordado en Buenos Aires. Según Mauricio esas fueron las primeras manifestaciones evidentes del deterioro cognitivo de su padre.
La escena en la que describe el último encuentro entre ambos es estremecedora. Mauricio ya era presidente de la Nación; Franco padecía de una avanzada demencia senil, ya no salía de su mansión de Barrio Parque y estaba rodeado por un batallón de enfermeras, médicos y personal doméstico. En medio de una jornada de trabajo, Anita, la secretaria privada de Mauricio -que lo había sido de Franco: otro hilo que los ataba-, le dice que su padre está en un infrecuente intervalo lúcido y que quiere verlo. El Presidente suspendió todas sus audiencias y salió de inmediato hacia la mansión de la calle Eduardo Costa. Al llegar vio a su padre sentado en un sillón, mirando hacia la nada. Franco le señaló a dos de las cuidadoras y dijo: “¿Viste lo que es esto? No sé quiénes son estas mujeres”. Y miró por primera vez en la tarde a su hijo a los ojos, después de un largo silencio prosiguió: “Ya no dependo de mí, me tiene que bañar, me tiene que dar de comer (…) Toda mi vida fui un creador, y ya no puedo hacer más nada. Terminé. Me quiero ir”.
Mauricio Macri, sobrecogido por las palabras de Franco y azorado por la repentina lucidez, trató de explicarle que él no podía hacer nada, que aquello que estaba insinuando no era una posibilidad. Franco lo interrumpió: “Sos mi hijo mayor. Entendeme, yo soy Franco Macri, no puedo estar en esta situación. Ya terminé y me quiero ir”.
Su hijo trató de disuadirlo y, como en los viejos tiempos, Franco gritó, agravió, insultó, intentó imponer su voluntad pero en medio de la furia el discurso fue perdiendo coherencia primero y luego intensidad. Hasta que Franco Macri quedó en silencio y volvió a desconectarse de la realidad. Esa fue la última conversación entre padre e hijo.
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POLITICA
Juan Carlos Schmid deja la conducción de Dragado y Balizamiento después de 33 años

El año pasado fueron los hermanos Daer y ahora es el turno de Juan Carlos Schmid. Son aislados los casos en el sindicalismo en los que haya un recambio en la conducción. Schmid dejará este martes la secretaría general de Dragado y Balizamiento, el gremio portuario que lidera desde 1993.
Histórico ladero de Hugo Moyano desde los 90, cuando junto con otros dirigentes impulsaron el combativo Movimiento de Trabajadores Argentinos (MTA), Schmid se abre del liderazgo de Dragado y Balizamiento, pero conservará su cargo al frente de la estratégica Confederación de Trabajadores del Transporte (Catt) y en la Federación Marítima Portuaria.
A los 74 años, Schmid será reemplazado en la secretaría general de su gremio por Hugo Godoy, un dirigente portuario de Paraná. Hoy Dragado y Balizamiento contaría con unos 2000 afiliados y está enrolado en la CGT. Mantiene, además, buena relación con los estatales de ATE con quienes compartían la representación de los trabajadores en los puertos.
Schmid integró el triunvirarto de mando de la CGT entre el 22 de agosto 2016 y el 30 de septiembre de 2018, cuando renunció argumentando motivos de salud. Por entonces, quedaron al descubierto sus diferencias con Héctor Daer y Carlos Acuña, sus laderos en la conducción con los que hoy guarda una buena relación. Uno de sus logros fue haber allanado el camino para que la CGT trabaje de manera coordinada con los movimientos sociales, quienes participan hoy de la vida interna de la central obrera a través de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (Utep).
Lejos de retirarse, Schmid seguirá en el consejo directivo de Dragado y Balizamiento como secretario gremial (una suerte de número tres) y al frente de la confederación de transportistas. Además, si bien no integra el consejo cegetista, participa activamente de las reuniones de mesa chica, en la que se lo escuchó en las últimas reuniones defender la estrategia de confrontación con la gestión de Milei del nuevo triunvirato.
Schmid vive en Rosario en un PH de un barrio de clase media (Cuatro Plazas). Durante la semana, cuando está en Buenos Aires, se aloja en un departamento en Lima al 1100, en Constitución, que tiene 40m2. A diferencia de muchos de sus colegas, que circulan en autos de lujo y choferes, él se mueve en transporte público.
Con su salida, Schmid busca forzar el debate del recambio de autoridades en los gremios. El año pasado ya habían dado el puntapié otros dos pesos pesado: los hermanos Daer. Héctor dejó la conducción de la Asoaciación de Trabajadores de la Sanidad (ATSA) de Buenos Aires después de 25 años, mientras que su hermano Rodolfo, extitular del Sindicato de la Alimentación, también se corrió de la primera línea tras 41 años como secretario general.
los hermanos Daer,renunció argumentando motivos de salud,CGT,Conforme a,,Multa millonaria. El Gobierno dispuso una sanción contra dos gremios del transporte que se sumaron al paro de la CGT,,»Para compartir». Conseguían planes sociales y se quedaban con la mitad del dinero de los beneficiarios: los condenaron,,EE.UU. Un diputado presentó un pedido de informes para investigar la participación de la esposa de Adorni en el viaje de Milei,CGT,,Multa millonaria. El Gobierno dispuso una sanción contra dos gremios del transporte que se sumaron al paro de la CGT,,AUH, subsidios y una denuncia penal. La red de contención de Milei se pone a prueba con la reforma laboral,,Se judicizaliza la disputa. La CGT presentó un primer escrito para tratar de impugnar la reforma laboral
POLITICA
Una cena sin grieta: Kicillof, Macri y funcionarios de Milei celebraron los 20 años de Expoagro

La 20º edición de Expoagro ya tiene todo preparado para realizarse desde este martes 10 al viernes 13 de marzo en el predio ferial y autódromo de San Nicolás, ubicado en el kilómetro 225 de la Ruta Nacional 9.
Pero, como sucede todos los años, la megamuestra tuvo su preludio con la cena que en el Hotel Colonial reunió a funcionarios, referentes políticos de distintos espacios, dirigentes del sector agropecuario y expositores.
La velada comenzó con las palabras de celebración del director de Exponenciar (empresa del Grupo Clarín y del Grupo La Nación que organiza Expoagro), Martín “Chino” Schvartzman, quien presentó un video que repasó los 20 años de Expoagro.
Entre otros, la cena reunió al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, al ex presidente, Mauricio Macri, al diputado nacional y líder de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires, Sebastián Pareja, y al intendente de la ciudad anfitriona de San Nicolás, Santiago Passaglia, donde desde hace una década se realiza Expoagro.
Por otro lado, este martes, al corte de cintas que se realizará desde las 9 horas, se sumará el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro. Mientras que el presidente Javier Milei podría visitar Expoagro el próximo viernes 13, entre otras presencias destacadas que se esperan.
Entre los funcionarios nacionales, este lunes se encontraba el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, el presidente del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), Nicolás Bronzovich, y su par del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), María Beatriz “Pilu” Giraudo.
Por su lado, Kicillof estuvo acompañado por parte de su gabinete: Javier Rodríguez (Desarrollo Agrario), Javier Alonso (Seguridad), Carlos Bianco (ministro de Gobierno), Augusto Costa (Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica) y Juan Cuattromo (presidente del Banco Provincia).
También dijeron presente los titulares de las 4 entidades de la mesa de enlace: Carlos Castagani (CRA), Nicolás Pino (SRA), Andrea Sarnari (FAA) y Lucas Magnano (Coninagro).
Moderado por el popular actor y conductor, Darío Barassi, se realizó un panel donde distintos referentes del sector agropecuario disertaron sobre tecnología, innovación, desafíos y oportunidades.
En ese espacio, fueron de la partida el presidente de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (ACREA), Fernando De Nevarez, que reúne a los productores de punta; Marcelo Torres de la Asociación de Siembra Directa ( AAPRESID), Hernán Zulbeldía, de la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (CAFMA), y Luis Fredy Simone de la Federación Argentina de Contratistas.
Torres y De Nevares ponderación el trabajo en red del campo para ser líderes en el mundo. Mientras que Simone advirtió que el parque de maquinaria debe modernizarse y que se necesita un mayor acceso al crédito para lograrlo.
No obstante, Zubeldia destacó la actualización constante de la maquinaria argentina de la mano de la Siembra Directa.
Para terminar, el directorio de Exponenciar entregó reconocimientos a Rosana Negrini, propietaria de la firma Agrometal, y a Hernán Ferrari, quien además tuvo a su cargo una narración de la evolución de la maquinaria agrícola hacia la digitalización del agro, por su trayectoria en el INTA.
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POLITICA
Ricardo Quintela sigue enfrascado en la pelea con Milei: “Defender el federalismo no es golpismo”, dijo

CÓRDOBA.- El gobernador riojano Ricardo Quintela rechazó las acusaciones de golpista que se le hicieron. “Defender el federalismo no es golpismo”, insistió. Enfatizó que la riqueza de la Argentina “no la genera un ministro, un Presidente, sino las provincias, los trabajadores”. Y añadió “no puedo arrodillarme” ante un Presidente que “desfinancia, maltrata”.
En la apertura del año legislativo subrayó que “desde el poder central” se decidió “abandonar a las provincias” y se preguntó “para quién gobierna el presidente Javier Milei”. Concluyó, después de repasar que no para las Pymes, los trabajadores o las provincias, que es para “el sistema financiero”.
Hace dos semanas Quintela fue denunciado por el fiscal Carlos Stornelli por “inicitación a la violencia colectiva”, después de que en una entrevista dijera que el Presidente no llega a completar su gestión. El riojano ratificó, después, su opinión y sostuvo que de lo que él ve. Negó que haya instigado a un levantamiento.
Quintela insistió en cuestionar qué debe hacer una provincia “a la que se la castiga con el retiro de los recursos que le pertenecen” y a la que “le pide que ajuste”.
“¿Qué dignifica hoy defender de verdad el federalismo?“, insistió y reclamó que la Nación le adeuda alrededor de US$1.000 millones por la compensación por el punto de coparticipación perdida en los ‘80, recursos que siempre fueron girados por otras gestiones presidenciales. Quintela dijo estar convencido de que, finalmente, ese dinero terminará llegando a la provincia. Hay un reclamo judicial en la Corte Suprema de Justicia.
“No nos arrastraremos ni seremos sumisos ante el poder central”, subrayó y fustigó “a los medios afines al poder central que justifican lo injustificable”. El Gobernador aseguró que su administración “resiste” a las presiones para ajustar.
“Se me acusó de golpista por reclamar lo que corresponde a nuestra provincia. Defender el federalismo no es golpismo, es cumplir con el mandato que nos dio nuestra gente con la Constitución -enfatizó-. Quiero rechazar de manera firma esos agravios. No voy a respender con agravios”.
Una vez más, precisó que lo que dijo en esa entrevista fue por la experiencia vivida en el 2001, cuando “se estuvo cerca de una guerra civil por no advertir que se estaba yendo por mal camino”. Repasó que, como peronista, vivió la proscripción, “los compañeros que sufrieron la cárcel y la tortura en los ‘70″ por “pensar distinto”.
En los últimos días, impulsó la construcción de un frente amplio para el 2027 “que no tergiverse a las bases fundamentales de nuestro proyecto”. En la FM La Patriada apuntó: “A mi juicio, con muchos radicales, por ejemplo (Martín) Lousteau, (Emilio) Monzó, el mismo (Miguel Ángel) Pichetto con las diferencias que podemos tener, tenemos que potenciar las coincidencias y poner en un parate a las diferencias».
Antes de que Quintela empezara su discurso, en el recinto pasaron un video elaborado por el oficialismo que hizo eje en las acciones de la Provincia “ante el retiro del Estado nacional”. También indicó que se hizo cargo de la política de viviendas y de obras, “ante la paralización del financiamiento nacional” y de la “paralización de la obra pública”. Cerró con que “aun en los escenarios más complejos, La Rioja no se detiene”.
A lo largo de su presentación, varias veces y repasando distintas áreas, insistió en que la Nación “se retiró” y que, frente a “esas ausencias” la Provincia está usando recursos propios.
En varios tramos el riojano apuntó que no se suma “a los discursos de odio” que impulsan desde el oficialismo nacional. “No estamos frente a un ajuste técnico sino ideológico”, describió en un fragmento y aunque admitió que hay que hacer “correcciones” no hay que ir hacia “un Estado débil”.
Aunque la apertura del período legislativo debía realizarse el 2 de este mes, se postergó por el viaje de una delegación oficial encabezada por la vicegobernadora Florencia López —con participación de autoridades provinciales— a la feria minera internacional que se realizó en Toronto (Canadá).
https://www.lanacion.com.ar/politica/ricardo-quintela-ratifico-sus-dichos-sobre-milei-tras-la-denuncia-del-fiscal-stornelli-nid27022026/,Gabriela Origlia,La Rioja,Ricardo Quintela,Javier Milei,Conforme a,La Rioja,,De 5 grados de magnitud. Un fuerte sismo sacudió a La Rioja: se sintió en Córdoba y otras tres provincias del centro y oeste del país,,»Afectación del orden constitucional». Stornelli denunció a Quintela porque dijo que Milei “no puede llegar al 10 de diciembre de 2027″,,Duras críticas. Martín Menem repudió los dichos de Quintela contra Milei: “Es un mono con un martillo en una cristalería”
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