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POLITICA

El mapa del nuevo Congreso: cuál es el escenario que enfrenta el Gobierno para avanzar con sus reformas

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En su tercer año de gestión, el Gobierno de Javier Milei logró consolidarse como la principal fuerza política en el Congreso, pero sigue lejos de contar con mayorías automáticas. La nueva correlación de fuerzas que dejaron las últimas elecciones legislativas reforzó esa lógica: más peso relativo del oficialismo, mayor fragmentación y un rol decisivo de los bloques dialoguistas.

En la Cámara de Diputados, el oficialismo y sus aliados estables reúnen menos de la mitad de las bancas. Sobre un total de 257 diputados, el bloque de La Libertad Avanza ronda el centenar, mientras que el resto se distribuye entre una oposición numerosa y bloques provinciales y monobloques que se convirtieron en árbitros de cada votación. El quórum de 129 presentes sigue siendo un umbral que el Gobierno no puede garantizar sin negociar.

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El escenario se replica en el Senado. Compuesto por 72 bancas, ninguna fuerza alcanza por sí sola las 37 necesarias para controlar la agenda. El oficialismo está obligado a articular acuerdos tanto para sancionar leyes como para avanzar en designaciones de jueces de la Corte Suprema y tratamientos que requieren mayorías especiales. La consecuencia es un funcionamiento más transaccional.

Un Congreso sin mayorías automáticas

En la Cámara Baja, LLA cuenta con 95 bancas propias, a las que se suman 22 de bloques aliados (PRO, UCR, MID, entre otros). En total, son 119 diputados entre libertarios y aliados.

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La oposición (Unión por la Patria con 93 y el Frente de Izquierda-Unidad con cuatro) reúne 97 bancas. Además, hay 43 independientes o bloques provinciales sin alineación fija, entre ellos, Provincias Unidas —referenciado con los gobernadores— que aporta 22.

Tras las elecciones del año pasado, el peronismo perdió la hegemonía en el Senado por primera vez en tres décadas, y se quedó con un bloque de apenas 21 bancas. El oficialismo sumó 20 senadores, pero cuenta con sus tres aliados del PRO. La UCR conformó un bloque de diez y Provincias Unidas, uno de dos, mientras que 16 escaños quedaron en manos de bloques provinciales.

El dato estructural es que no hay un bloque dominante. El oficialismo logró conformar los bloques mayoritarios, pero la oposición conserva capacidad de bloqueo, mientras crecen los espacios provinciales, que negocian en función de intereses territoriales propios y condicionan su respaldo a cambios en los proyectos o a compromisos presupuestarios.

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Ese equilibrio impone una dinámica distinta a épocas anteriores. Las leyes no se ordenan por disciplina partidaria, sino por acuerdos coyunturales.

Los números reflejan esa fragilidad. Aun con aliados habituales, el Gobierno no tiene quórum propio, lo que convierte cada sesión en una negociación previa intensa. El poder se expresa menos en la cantidad de bancas y más en la capacidad de articular consensos mínimos, una lección que el Gobierno de Milei aprendió en la primera mitad de su mandato.

Acuerdos y aliados circunstanciales

La falta de una coalición de gobierno estable derivó en un esquema de alianzas variables. No hay socios permanentes: los respaldos cambian según el tema.

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En ese contexto, los bloques provinciales ganaron centralidad, con pocos votos, pero ubicados en el punto justo para inclinar la balanza.

La dinámica de acuerdos quedó expuesta en las últimas leyes clave que logró sancionar el Gobierno, en especial el Presupuesto 2026, que funcionó como prueba de esa nueva correlación de fuerzas. Sin mayoría propia, el oficialismo consiguió la aprobación con una combinación de votos del PRO, sectores de la UCR y bloques provinciales, que volvieron a jugar un rol decisivo.

La Cámara de Diputados, terreno de negociaciones

En Diputados, el Presupuesto se votó con una mayoría ajustada, construida a partir de concesiones fiscales y obras específicas para las provincias. Los gobernadores de distritos con representación en bloques federales inclinaron la balanza a cambio de garantías sobre partidas de infraestructura, transferencias automáticas y ejecución de programas nacionales. El peronismo votó mayoritariamente en contra, pero no logró bloquear el tratamiento.

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En la votación en general, el proyecto obtuvo 132 votos afirmativos, 97 negativos y 19 abstenciones. Sin embargo, en la votación en particular, el capítulo XI fue rechazado por 123 votos en contra y dos abstenciones. Incluía la derogación de las leyes de emergencia en discapacidad y financiamiento universitario que Milei había vetado y que luego ambas cámaras habían ratificado.

Ningún bloque aliado aportó votos de manera homogénea. En el radicalismo y el PRO hubo divisiones, con legisladores que acompañaron en general y otros que se abstuvieron o rechazaron artículos específicos.

Esa fragmentación obligó al Gobierno a contar voto por voto y a sostener negociaciones incluso durante la sesión. Fue clave el apoyo de los gobernadores peronistas Raúl Jalil (Catamarca), Gustavo Sáenz (Salta) y Osvaldo Jaldo (Tucumán).

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El Senado replicó esa lógica. El oficialismo necesitó sumar a senadores de fuerzas provinciales y sectores dialoguistas. La discusión se resolvió más por acuerdos territoriales que por alineamientos partidarios nacionales, una constante en una cámara donde el peso de los gobernadores es determinante.

El Senado como cámara de equilibrio

Si en Diputados el poder se define voto por voto, en el Senado el equilibrio es todavía más sensible. Con 72 bancas y un umbral de 37 votos para la mayoría simple, la Cámara Alta funciona como un espacio de contención del impulso del Ejecutivo cuando carece de una fuerza dominante.

El oficialismo está lejos de ese número. Incluso con aliados estables, no alcanza una mayoría automática, lo que convierte a los sectores dialoguistas en actores centrales. La lógica territorial predomina: cada voto responde, antes que nada, a un gobernador.

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El debate del Presupuesto 2026 expuso esa realidad. Senadores de provincias con mayor dependencia de transferencias nacionales o de obras públicas frenadas jugaron un rol clave. La negociación fue más silenciosa que en Diputados, pero no menos intensa.

Ese patrón no es nuevo, pero se intensificó con el actual mapa político. En gobiernos anteriores, aun sin mayorías propias, el Ejecutivo solía apoyarse en bloques peronistas orgánicos o en acuerdos interbloque más estables.

Los números explican esa dinámica. Para leyes ordinarias que requieren dos tercios, es decir, 48 votos, el requisito convierte al Senado en un filtro decisivo y limita el margen de maniobra del Gobierno.

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En términos comparativos, el escenario se parece más al de segundos mandatos sin reelección inmediata que al de gobiernos con capital político en alza. En esos contextos, el Senado no bloquea sistemáticamente, pero tampoco habilita avances sin consenso previo.

Los debates que vienen

El rol del Congreso se vuelve central frente a los debates que vienen. La reforma laboral y la modificación de la Ley de Glaciares se perfilan como los próximos grandes test legislativos. En ambos casos, el impacto sobre las provincias explicará buena parte de los apoyos y resistencias.

En la reforma laboral, el Gobierno busca respaldo en legisladores que responden a gobernadores a los que empezó a transferir recursos bajo un esquema de goteo controlado. El acompañamiento no es automático y depende de compensaciones fiscales y de la letra fina del proyecto.

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La discusión por la Ley de Glaciares expone aún más la lógica federal. Las provincias mineras concentrarán los apoyos a una modificación que amplía las zonas de explotación y flexibiliza restricciones ambientales. En ese punto, los bloques provinciales y legisladores alineados con gobernadores mineros aparecen como garantes del avance del proyecto.

En ambos debates, el Gobierno no cuenta con una mayoría asegurada, pero sí con un mapa de aliados potenciales que se activa y se desactiva de manera constante.

La experiencia del Presupuesto 2026 dejó una enseñanza clara: en un Congreso fragmentado, gobernar es negociar. Y en ese terreno, las provincias dejaron de ser un actor periférico para convertirse en el eje de la toma de decisiones.

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El respaldo externo como activo político interno

En ese esquema de poder fragmentado, el respaldo explícito de Donald Trump funciona para Javier Milei como un refuerzo político que excede la política exterior. No modifica la composición parlamentaria, pero sí impacta en el clima interno.

El apoyo de Trump consolidó la narrativa de Milei como un actor con proyección global y vínculos con los sectores más influyentes del liberalismo internacional. Ese posicionamiento también forma parte del clima político que le permitió ganar la elección y romper el esquema tradicional de hegemonía peronista.

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En un escenario de minoría legislativa, ese respaldo externo se convierte en un activo político indirecto, que fortalece la posición negociadora del Ejecutivo sin reemplazar la necesidad de acuerdos internos.

Gobernar sin mayorías no implica solo sumar votos en el recinto. También supone construir autoridad política. En ese plano, el apoyo internacional opera como una pieza más de un poder que Milei empezó a construir en sus dos primeros años de Gobierno y que terminó de reconfigurar el mapa político que hoy condiciona el funcionamiento del Congreso.

Congreso de la Nación, Javier Milei

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Reforma laboral: por qué pierde apoyo el oficialismo en Diputados tras el debate sobre las licencias por enfermedad

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El Gobierno quedó en una encerrona. La inclusión del artículo que se refiere a una reducción en el pago de las licencias médicas generó un fuerte rechazo social que derivó en que algunos de los socios necesarios para aprobar la reforma laboral se planten en la vereda de enfrente.

Cada vez más diputados que La Libertad Avanza contaba como votos positivos se oponen y ya no solo en la intimidad de las conversaciones sino frente a los micrófonos, lo que hace que el cambio de opinión en un tema tan sensible sea más difícil por el costo político y social que esto podría significar.

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El oficialismo contaba con un paso complicado por el Senado y, una vez obtenida la media sanción, avanzar con mayor agilidad en la Cámara de Diputados. Con una votación en la Cámara Alta que lo dejó muy cerca de los dos tercios, los libertarios se mostraron confiados, pero el clima cambió.

El artículo 44 reduce al 50% o al 75%, según el caso, la remuneración que el trabajador tiene derecho a percibir en casos de enfermedad o accidente, así como los plazos de la licencia que pasan de 12 a 6 meses. Mientras se busca al responsable del artículo, todos miran al ministro de desregulación Federico Sturzenegger, quien fue el único que lo defendió públicamente, en la oposición empiezan a sopesar los dichos de la senadora Patricia Bullrich respecto de posibles cambios. La senadora promete una protección de 100 % para las enfermedades graves, pero la palabra de la ex ministra no parece suficiente, mucho más que no dio certeza cómo se iba a resolver.

Martín Menem y Cristian Ritondo

“Nosotros no le vamos a dar un cheque en blanco a Patricia Bullrich. Si quieren hacer algún cambio quien lo tiene que explicar es Javier Milei, Karina Milei, Manuel Adorni o Diego Santilli, no la senadora», señaló una alta fuente del PRO, uno de los aliados necesarios en la Cámara de Diputados.

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“Puede ser que la saquen -en Diputados- pero hay 21 votos que los suelen acompañar que hoy están en contra o que se pueden abstener en esos artículos y eso va a complicar”, agregó. La fuente amarilla hace referencia a los 12 diputados del PRO, más 6 de la UCR, dos del MID y 1 de Adelante Buenos Aires.

Pero a ese grupo que el oficialismo ya contaba como propios, ya que vienen acompañando en gran medida los posicionamientos de La Libertad Avanza, se le suman otros que responden a gobernadores o trabajan en espejo con el Senado.

El interbloque Unidos, que contiene a Provincias Unidas, camina a la oposición. Lo mismo sus socios Miguel Angel Pichetto y Nicolás Massot de Encuentro Federal y los miembros de la Coalición Cívica Maximiliano Ferraro y Mónica Frade. También estaría en este grupo Marcela Pagano de Coherencia, Natalia De la Sota de Defendamos Córdoba y varios de los diputados de Innovación Federal. Los senadores de Tucumán que responden a Osvaldo Jaldo votaron en contra en el Senado y en Diputados cuenta con un bloque de 3 diputados que podrían seguir el mismo camino.

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Este grupo se suma a los 93 diputados que tiene el bloque de Unión por la Patria que se opone en su totalidad a la norma y que está preparando un dictamen propio con un proyecto de ley que tiene 11 puntos de reforma de la ley laboral.

“Están emperrados con tener todo para el 1 de marzo -fecha de apertura de las sesiones ordinarias donde el Presidente se presenta en la Asamblea Legislativa- es inentendible cuando el escenario es este”, explicó un diputado dialoguista.

Más cambios

Pero el oficialismo no solo tiene en riesgo la parte que se refiere a las licencias por enfermedad, sino que también pondría en riesgo el Fondo de Asistencia Laboral en donde el peronismo también se opone. Pero aunque en este caso el PRO, la UCR y el MID se muestran en la misma línea que La Libertad Avanza aparecen luces de alarma en donde el malestar por las licencias puede “contagiar” al FAL.

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La representante del gobernador salteño Gustavo Sáenz en el Senado, la ex ministra de Energía Flavia Royón, en su discurso señaló que la ley le parecía mala pero solo votó en contra el FAL. En el caso de Diputados, el gobernador que supo ser candidato a vice de Sergio Massa cuenta con nueve votos en la Cámara Baja que podrían seguir el mismo camino que la senadora Royón.

En la Cámara de Diputados sienten que se “empiojó” el debate por la ley. Los legisladores que suelen acompañar a La Libertad Avanza entienden que son los senadores los que se tienen que responsabilizar por lo que las chances de que vuelva al Senado se incrementan con el paso de las horas.

“Patricia -por Bullrich- no es ministra como para decir qué va a cambiar. Y ahora no se pueden hacer los que no sabían del texto, todos lo sabían y lo votaron, que sean ellos quienes lo dejan afuera”, señaló un diputado provincial que tiene la intención de rechazar ambos artículos.

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En La Libertad Avanza también crece la percepción que la idea inicial de un pasaje tranquilo por la Cámara de Diputados está desapareciendo. Es por eso que apuran el llamado a una sesión para el próximo 19 de febrero.

La intención que dicen tener es la de dictaminar el miércoles en el plenario de comisión e ir al recinto el jueves. Si esto sucede, le daría tiempo al Senado para insistir con la norma original o aprobarla con cambios antes del 27 de febrero, fecha en que culminan las sesiones extraordinarias y cumplir con el objetivo de que el presidente Javier Milei tenga el paquete de leyes aprobado para su discurso el próximo 1 de marzo.

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Patricia Bullrich: “No nos asusta que vuelva al Senado”

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La casta fue dada de alta. Goza de excelente salud. Gracias, presidente Milei. Aunque el Gobierno acaba de alcanzar un importante triunfo parlamentario con la media sanción de la reforma laboral, esa contundente victoria hubiera sido imposible sin la participación activa de varios integrantes, de un lado y otro, de la vieja casta política. La actual senadora libertaria Patricia Bullrich tiene casi cincuenta años de vida política, y Diego Santilli, ministro del Interior de Milei, ronda los 30 años de actividad pública, si se cuenta también el tiempo que vivió como militante del peronismo. Ellos negociaron con amigos y allegados, exhibiendo su larga experiencia, el contenido de ese proyecto. Del lado opositor, negociaron los dirigentes sindicales (un antiguo pedazo de la casta que se aseguró la conservación de su famosa “caja” con el aporte forzoso de los trabajadores), y varios senadores peronistas y radicales, algunos de ellos alentados por los gobernadores de sus provincias, que son la casta de la casta. Sin embargo, sería necio negar que con la compañía de tan destacados cófrades de la vieja casta el Presidente comenzó, luego también del acuerdo comercial con Estados Unidos y de impulsar el tratado de libre comercio con la Unión Europea, un proceso de radical modificación de la estructura económica del país. Una transformación que necesitará tiempo para verla funcionar plenamente, pero que se propone terminar con el excesivo protagonismo del sindicalismo en la política argentina, con una economía renuente al intercambio comercial con el exterior y con una producción nacional desmedidamente protegida por el Estado. El sistema vigente solo creó un país injusto, con una pobreza creciente y con una desigualdad progresiva. Es el mismo país que se jactó durante muchísimas décadas de tener la clase media más numerosa de América latina. Gran parte de esa clase media se desgarra ahora sus manos aferrándose a una pared simbólica para no caer en los sectores bajos de la sociedad. Llegó la hora, en efecto, de intentar algo nuevo y diferente.

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La Justicia ya analiza los chats y audios entre la mano derecha de Pablo Toviggino y el financista para traer millones desde el exterior con empresas fantasma

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La Justicia ya analiza los chats y audios entre la mano derecha de Pablo Toviggino, Juan Pablo Beacon, y el financista que entró al país con millones de dólares desviados a empresas fantasmas.

Son una serie de grabaciones, a las que tuvo acceso TN, entre ambos hombres, en la que exponen una presunta maniobra para cobrar en efectivo en la Argentina los fondos que la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) tenía en el exterior.

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La secuencia empezó días antes de que se concretara la primera operación de movimiento de fondos entre las firmas TourProdEnter, la firma de Javier Faroni y Dicetel. En el primer audio se escucharía Beacon ansioso por dar el primer paso de la operatoria.

Además, aparece un mensaje amenazante y se escucha al colaborador de Toviggino admitir que hay un video con la plata.

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Hay uno que lo envía Beacon después de una discusión con el financista porque en una entrega faltaban US$2000. “Dale, gracias amigo. Me dejás tranquilo. Nunca hubo error y no lo va a haber ahora, pero vos sabés que ese video lo hice por otra cosa. Algún día te contaré”, aseguró.

Ante ese mensaje, “Fiño” le contestó: “Es buenísimo ese video porque te termina liquidando. No puedo discutir por algo que decís que mandaste. Te creo. No tengo por qué no creerle a ellos. ¿Entendés lo que te digo? Es buenísimo. Estamos en el medio. Cuando me dijeron que no habían mandado un fajo de US$2000, le dije ‘bolu…, ustedes son pelot…’. Listo, amiguito, ya está, tranquilo“.

Hay otro audio de marzo de 2022 en el que el financista estaba preocupado por una transferencia a Dicetel que no se acreditaba y Beacon respondió que en breve le enviaba el comprobante.

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“Fiño, no me pidas ese nivel de certeza porque no lo tengo, pero me dijo Pablo que lo vio él todo. Me dijo que ya lo estaban esperando, que me mandaba el comprobante y lo mando, pero está pendiente. Son de US$425.000 y el otro hoy o mañana”, le planteó el abogado.

El financista “Fiño” aparece descrito como alguien que operaba desde una oficina en la Avenida Corrientes al 400, dedicada a préstamos y servicios financieros fuera del sistema bancario tradicional. Siempre según la documentación, se quedaba con un 10% de cada entrega.

El rol de Beacon es central en toda la trama. Abogado, con antecedentes laborales dentro de la AFA, Beacon tuvo vínculos estrechos con Toviggino, aunque ahora estarían distanciados por supuestos negocios irregulares que quiso hacer Beacon en nombre de Toviggino, sin que él diera su consentimiento.

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Cómo era la supuesta ruta de las entregas

  • La AFA recibió U$S260 millones por sponsors, partidos amistosos y AFA Play, en el exterior.
  • Esa plata la recibía Tourprodenter, la empresa de Javier Faroni.
  • Faroni hacía desvíos a empresas fantasmas, entre ellas, Dicetel, que recibió US$4,8 millones.
  • El intermediario era “Fiño”, el financista, quien le avisaba a Juan Pablo Beacon que entraba la plata. ¿Quién sería el destinatario final? ¿Pablo Toviggino?
Así era la ruta de las supuestas entregas. (Foto: TN).

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