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El peronismo en etapa de definiciones: los conflictos que tensan la negociación entre Kicillof y La Cámpora

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El peronismo bonaerense ingresa en un momento de definiciones. El tiempo se va agotando y la necesidad de tomar un rumbo concreto presiona sobre la cabeza de los dirigentes. Unidad o ruptura. Lo que sea, pero debe definirse las próximas horas. Porque, en el peor de los escenarios, los dos sectores necesitan un margen de tiempo para armar las listas de candidatos en las ocho secciones electorales y en los 135 municipios.

En cinco días tendrán que anotar el frente electoral y en quince días se deben presentar las listas de candidatos. El tiempo es acotado. Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner ya trabajan, con la lapicera en la mano, para resolver cuáles son los nombres que impulsarán desde sus espacios. Lo mismo hacen Guillermo Moreno y Juan Grabois, los dos aliados minoritarios que están inmersos en la negociación.

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La discusión política que tiene el peronismo bonaerense en este tiempo está atravesada por diferentes puntos de conflicto. Se destacan el armado de listas seccionales, las internas municipales, el eje de la campaña bonaerense, el alineamiento político con Kicillof, el rol del Gobernador en la campaña, el impacto político del resultado, el armado de las listas nacionales, la efectividad del desdoblamiento, la relación entre Máximo Kirchner y Kicillof, y el camino electoral hacia el 2027.

Ante la coincidencia de los principales sectores en pugna de que no habrá unidad política, sino solo un armado de listas conjuntas, el punto neurálgico de la discusión será la proporción de la representación que tenga cada espacio y los nombres que promocione cada uno. No habrá unidad política, porque no habrá alineamiento detrás de la figura de Kicillof.

Axel Kicillof se mantiene firme y pretende influir en el armado de la estrategia y la táctica electoral, además de las listas de las ocho secciones bonaerenses

Respecto a lo primero, en el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) la mayoría coincide en que Kicillof debería tener representación sobre un 50% de las listas y tener influencia directa en la definición en la mayoría de las cabezas de las ocho secciones electorales. En su entorno más chico suelen decir que cualquier posibilidad de definir será beneficiosa porque pasarían de no tener nada a tener algo.

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Kicillof quiere tener mayor influencia en la toma de decisiones, tener prioridad en el armado de la campaña electoral de la provincia y que se reconozca el peso de su palabra como gobernador, pero también como representante de un espacio político que lidera a más de 40 intendentes de la provincia de Buenos Aires.

El rol que tenga Kicillof en la campaña, su centralidad y el acompañamiento de la coalición son otros de los temas que están en la puja, al igual que el armado de la lista nacional para el 28 de octubre. En eso hay coincidencia entre cristinistas y kicillofistas: la negociación debe ser integral. Antes del 19 de julio, deben estar acordadas las listas de candidatos provinciales y también los nacionales. Todo al mismo tiempo.

A priori, la discusión más trascendente gira sobre quiénes ocuparán el vértice de las listas en la primera y tercera sección electoral, que son las más pobladas del conurbano. Para la primera hay tres nombres que dan vuelta hace rato por las oficinas del peronismo. Son los de los intendentes Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas) y Federico Achaval (Pilar), y el ministro de Infraestructura bonaerense, Gabriel Katopodis.

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Máximo Kirchner estará presente este mediodía en Merlo. El grado de tensión es tan alto que nadie en el peronismo se anima a descifrar cómo va a terminar el congreso del PJ

Para la tercera aparecen otros tres nombres. Los intendentes Mayra Mendoza (Quilmes) y Mariano Cascallares (Almirante Brown), y la vicegobernadora, Verónica Magario. La matancera surge como una posible opción de consenso, ya que, si bien forma parte del MDF, tiene un buen vínculo con Cristina y Máximo Kirchner.

Una complicación que le puede aparecer a la alianza de unidad que hagan el kicillofismo, el massismo y el cristinismo, es que tanto en la primera como en la tercera se presenten candidatos del peronismo disidente que le resten votos. Es el caso de los jefes comunales Julio Zamora (Tigre) y Fernando Gray (Esteban Echeverría), que analizan jugar fuerte y encabezar una lista no K. Son dos expresiones que le sacarían votos a la lista conjunta de UP.

Ese nuevo espacio ya están armando la estructura de las listas seccionales para competir. Lo único que puede cambiar ese rumbo es que las negociaciones del peoronismo terminen mal y se produzca una fractura que reorganice el escenario político de la oposición.

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Si Máximo Kirchner compite como primer candidato en la Tercera sección, Gray está decidido a competir para marcar bien el contraste con quien lleva casi cinco años enfrentado. Zamora está convencido de liderar una boleta en la Primera sección más allá de quién esté enfrente. Con lo que las encuestas marcan que podrían sacar, ambos pueden quitarles votos valiosos al peronismo. Votos que le pueden impedir un eventual triunfo.

El peronismo llega al tramo final de la negociación bonaerense en un clima de máxima tensión y plagado de diferencias

Otro de los puntos de conflicto que tiene la negociación justicialista son las internas municipales. La más visible es la que protagonizan el intendente de Morón, Lucas Ghi, y el referente de Nuevo Encuentro y ex jefe comunal, Martín Sabbatella. Enfrentados y sin diálogo, afrontarán un desafío para arreglar la lista local.

El armado de listas locales en Avellaneda, Quilmes y Lanús, donde se cruzan las necesidades, los intereses y la mala relación entre Jorge Ferraresi, Mayra Mendoza y Julián Álvarez, es otro polo de conflictividad. Ante la posibilidad de la unidad circunstancial, deben definir qué lugar ocupan los nombres más fuertes en el armado de los vecinos.

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Entre las discusiones que están flotando en las mesas de negociación, una es si el eje central de la campaña será pedir la libertad de Cristina Kirchner. El cristinismo impulsa esa idea y sostiene que en cada aparición pública, en cada plenario o en cada entrevista los dirigentes del espacio deben resaltar que la ex presidenta está condenada injustamente y que la quisieron proscribir.

En el corazón del kicillofismo son cuidadosos con lo que se plantea respecto a ese tema, pero en el MDF hay muchos intendentes que ven esa opción como una verdadera locura. Creen que no se le puede ir a hablar a los vecinos sobre la libertad de CFK, cuando el costo de vida se les volvió insostenible, tuvieron que cerrar sus negocios o se quedaron sin trabajos. “Es una realidad paralela la que quiere contar el camporismo”, se quejó uno de los intendentes del esquema político que lidera Kicillof.

Cristina Kirchner monitorea todo el proceso de negociación desde San José 1111, donde cumple la condena de la causa Vialidad

Las rispideces de los dos armados son un espejo de la relación que hoy tienen Máximo Kirchner y Axel Kicillof. Mala, tensa, cargada de desconfianza y de resquemores. En el kicillofismo creen que el líder camporista no contribuye pare forjar la unidad.

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Otro tema importante en donde hay conflictividad es en la efectividad del desdoblamiento. Después de seis meses de debate, una decisión tomada y varios cuestionamientos internos, las críticas al adelantamiento de las elecciones bonaerenses permanece vigente.

El viernes un grupo de intendentes que responden a Cristina Kirchner volvieron a insistir en la necesidad de dar marcha atrás con el desdoblamiento. Además, se quejaron las expresiones del jefe de Gabinete bonaerense, “Carli” Bianco e insistieron en que el contexto cambió y es importante alinear la elección provincial con la nacional.

Ayer bajó la espuma cuando se llegó a un acuerdo para designar a los apoderados del PJ en la conformación del frente nuevo. Kicillof puso a su compañera de fórmula, Verónica Magario, y a Gabriel Katopodis. Los Kirchner incluyeron a lois intendentes Federico Otermín (Lomas de Zamora) y Mariel Fernández (Moreno).

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En la reunión hubo un acuerdo para el peronismo bonaerense milite y reclame la libertad de Cristina Kirchner y para que haya un acompañamiento irrestricto a Kicillof. Firmaron la paz por unas horas. Siempre es una enorme incógnita saber cuánto dura esa tregua. Hay unidad. Amontonados, disgustados y maltrechos, pero se propusieron cerrar la unidad circunstancial a la que los obliga el proceso electoral.

La discusión de fondo que está dando el MDF tiene que ver con la libertad de acción, la autonomía y la capacidad de negociación de Kicillof en el camino hacia el 2027. El Gobernador quiere ser candidato a presidente y llegar a esa instancia empoderado y sin la sombra de CFK de fondo. Sin el dedo y sin sus directrices. No quiere ser el candidato de Cristina, sino el candidato del peronismo. Y ahí reside uno de los puntos de choque más delicados.

Hay muchos temas que cruzan las negociaciones. El gesto de acercamiento que se evidenció en Merlo, durante el Congreso del PJ Bonaerense, sirvió para calmar el ambiente. Ahora es el momento de empezar a puntear las listas. Se abren las puertas de la discusión por los nombres y el poder de la lapicera.

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Aceleración oficialista en el Congreso: giro al “realismo libertario” y golpe al discurso anticasta

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Patricia Bullrich usó un dicho de la política tradicional para destacar que fue una larga negociación lo que le permitió al oficialismo avanzar con la reforma laboral en el Senado. “El tango se baila de a dos”, escribió en X. El diputado Benegas Lynch lo sostuvo de otra forma, más directa. “Cuando vos te metés en el recinto, es para ganar una votación, no para que te llenen la cara de dedos”, dijo en una entrevista con este medio. ¿A quién le hablaban? Sonó, especialmente en boca del legislador, a mensaje para la propia tribuna. Una especie de justificación para sostener el giro al “realismo libertario” y amortiguar el golpe al discurso anticasta.

Entre las muchas consideraciones que pueden ser hechas sobre el texto aprobado en el Senado -y enviado 48 horas después a Diputados, para acelerar el trámite-, se anotan las decenas de puntos que decidió modificar el Gobierno en tren de reunir votos. No fue tampoco una novedad absoluta, aunque esta vez prefirió evitar lo ocurrido con el Presupuesto 2026, en las vertiginosas sesiones de fin del año pasado. Aquella vez, el oficialismo perdió en Diputados una votación de alto impacto, por el capítulo que incluía el fin de las leyes de emergencia en discapacidad y financiamiento universitario. Procesó su enojo, no insistió en el Senado y pudo celebrar la sanción de la ley.

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Visto de entrada que la reforma laboral demandaba negociaciones y cambios, enfrentó la prueba del Senado -y la pasó con comodidad numérica- en base a tratativas que tuvieron como foco a los gobernadores pero que, con menor visibilidad mediática, incluyó señales a los jefes sindicales y no sólo al mundo empresarial. Traducido según los criterios básicos de su “batalla cultural”, se trataría de un arreglo con “la” política (los jefes provinciales) y con la casta sindical.

Por supuesto, la trascendencia del proyecto laboral podrá ser medida por sus efectos prácticos en las relaciones de trabajo. Habrá que esperar la sanción definitiva, la reglamentación, la aplicación que demandará tiempo. Pero en lo inmediato, los primeros ruidos se registraron en un terreno que durante bastante tiempo el oficialismo asumía como propio o, al menos, cómodo: las redes sociales, con particular foco en X.

En ese circuito que tiende al reduccionismo y la chicana, los puntos destacados fueron el trato cerrado con los gobernadores y, más aún, la modificación de artículos que afectaban a la estructura sindical. En el primer caso, fue un acuerdo de necesidad compartida: finalmente, fue liquidado el punto de la baja de Ganancias. Ni a las provincias ni al Gobierno les convenía. La recaudación viene cayendo de manera sostenida desde hace seis meses, con el consiguiente impacto en las cuentas nacionales y, según el impuesto, en la coparticipación federal.

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Los gestos hacia los jefes sindicales -expresión de negociaciones más reservadas, entre otras razones por cuestión de imagen– terminó siendo un dato potente, provocado en buena medida por desmanejo discursivo del oficialismo. Puso énfasis en adjudicar al proyecto un sentido de combate con el sindicalismo, casi como elemento mayor, y las concesiones terminaron destacando eso mismo, pero al revés. Los aspectos que sí podrían haber afectado a las organizaciones gremiales -y su dirigencia- fueron dados de baja. No hubo rebaja de aportes a las obras sociales y también quedó en el camino la idea de bloquear los aportes “solidarios” a los sindicatos y el modo de recaudar la cuota gremial, a través de las empresas. Mal momento para Federico Sturzenegger.

El proyecto de régimen penal juvenil, aprobado en Diputados

Desde el lado sindical, el elemento inquietante tuvo poco que ver con las advertencias de movilización y medidas de fuerza. En ese juego, quizás haya pesado más la latente posibilidad de demandas para judicializar algunos aspectos de la reforma. El sindicalismo peronista carece prácticamente de poder legislativo. Es una tendencia que, en rigor, se profundizó en era K. Pero a los jefes cegetistas le quedan otros recursos. Algunas municiones del oficialismo sobre el fuero nacional del trabajo alimentan todo tipo de especulaciones.

Más visible resultó la afirmación del poder de negociación de los gobernadores. Fue notable en el pasado capítulo del Presupuesto y determinante en un tema como la ley laboral. El Gobierno los terminó poniendo en el centro de la discusión con la propuesta de la baja en Ganancias para empresas, que corrió el eje del tema a pesar de que Economía sabía de su propia debilidad en ese frente. La decisión de llevar a la larga el asunto terminó para agrandarlo. Y, más allá de la combinación de necesidades, quedó como una cesión del oficialismo.

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El Gobierno, entre tanto, apuesta a capitalizar el momento legislativo. Avanza con otros temas y anuncia más. En esa movida, se destaca el proyecto de régimen penal juvenil, una iniciativa recreada por el oficialismo y que, al menos mediáticamente, quedo teñida exclusivamente por la baja de la edad de imputabilidad. Ese punto fue acordado con socios y aliados. Pasó de Diputados al Senado, que debe apurar el paso la semana que viene para llegar al recinto antes de fin de mes. Una cuestión que generó algo de debate en el trámite inicial podría plantear otra prueba y tratativas con las provincias: los fondos para ir adecuando los servicios penitenciarios a la letra de la iniciativa.

La actitud negociadora aparece insinuada además en la intención de incorporar a la agenda un proyecto que de algún modo cierre el tema de los fondos para universidades. Existe una necesidad generada por el frente judicial abierto ante el incumplimiento de la ley de financiamiento que aprobó el Congreso, vetó Javier Milei y sigue en pie por la insistencia legislativa. Trascendieron conversaciones con los rectores. Y esas tratativas están a cargo de Carlos Torrendel y Alejandro Alvarez. El encargado de Políticas Universitarias es sin dudas el funcionario del área que encaró con mayor dureza mileista su tarea. Ahora, al parecer, las necesidades son otras.

En cualquier caso, este momento de “realismo libertario” -cuya extensión en el tiempo nadie podría asegurar- es similar a otros “realismos” que han expuesto las debilidades prácticas de las ideologías rígidas.

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Reforma laboral: los sindicatos presionan a la CGT para que convoque a un paro general

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Los sindicatos presionan a la Confederación General del Trabajo (CGT) para que convoque a un paro general en rechazo a la reforma laboral que será tratada en Diputados. Aseguran que “sobran motivos para llamar a una huelga” y que no hay posibilidades de “frenar” el proyecto de ley sin un plan de lucha.

La iniciativa recibió media sanción el miércoles pasado en el Senado con 42 votos a favor y 30 en contra en el tratamiento en general. El objetivo del Gobierno es sostener el proyecto en Diputados tal como fue aprobado en la Cámara Alta.

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Leé también: El Gobierno asegura que tiene los votos para una nueva Ley de Financiamiento Universitario, pero no prevé que se trate en las sesiones extraordinarias

El día previo a que el Senado tratara la reforma laboral, la CGT logró cambios clave en el proyecto. El texto oficial tuvo 28 modificaciones y dos de ellas eran exigidas por la central obrera: se mantienen las cuotas solidarias y se eliminó el artículo que bajaba las contribuciones patronales para las obras sociales.

Frente a ello, este sábado, el titular de la UOM, Abel Furlán, apuntó contra la CGT y adelantó que le pedirán al triunvirato que convoque a una huelga general durante el tratamiento del proyecto en Diputados.

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Los gremios aseguran que “sobran motivos para llamar a una huelga” y que no hay posibilidades de “frenar” el proyecto de ley sin un plan de lucha. (Foto: Facebook / UOM Seccional San Martín)

La CGT estuvo negociando con el Gobierno. Nosotros tenemos una opinión muy personal: no había nada para negociar en esos 213 artículos, porque presentan una pérdida de dignidad para los trabajadores. Había que rechazarlo de manera absoluta”, deslizó Furlán a Futurock.

Ahora, el oficialismo busca obtener dictamen de mayoría para tratar la reforma laboral el miércoles 18 de febrero y llevarla el jueves 19 al recinto de la Cámara de Diputados. En ese sentido, Furlán adelantó: “Hemos decidido llevar un pedido a la CGT para pedir un paro general con movilización”.

Leé también: Tras coincidir con el Gobierno en la baja de la edad de imputabilidad, el PRO busca cambiar la reforma laboral en Diputados

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Desde la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) le hicieron el mismo reclamo a la central obrera. “Estamos pidiendo que la CGT convoque a un paro. Están dadas todas las condiciones y sobran motivos para llamar a una huelga general”, afirmó a TN, el secretario general del gremio, Rodolfo Aguiar.

Otro de los sindicatos combativos es la Federación de Aceiteros y su titular, Daniel Yofra, se sumó al reclamo de la UOM y ATE.

ATE denunció más de 10 mil despidos y llamó a un paro nacional para el miércoles 3 de abril. (Foto: NA)
ATE denunció más de 10 mil despidos y llamó a un paro nacional para el miércoles 3 de abril. (Foto: NA)

Ante la consulta de si la CGT debe convocar a una huelga, Yofra respondió: “Ojalá que despierten antes del tratamiento de la ley en Diputados y larguen un paro. No hay posibilidades de frenar una ley como esta, si no hay un plan de lucha».

Reforma laboral: el sindicalismo volverá a las calles y realizará una medida de fuerza

Este viernes, el Frente de Sindicatos Unidos (Fresu) que integra la UOM, Aceiteros, las dos CTA y ATE, entre otros, anunció un nuevo plan de lucha.

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La decisión incluye la convocatoria a movilizaciones en distintas provincias y la realización de paros y protestas cuando la iniciativa se trate en la Cámara Baja.

Reforma laboral: el sindicalismo volverá a las calles e irá a un paro  (Foto: EFE/ Juan Ignacio Roncoroni)
Reforma laboral: el sindicalismo volverá a las calles e irá a un paro (Foto: EFE/ Juan Ignacio Roncoroni)

El Frente de Sindicatos Unidos definió un nuevo paro general con movilización al Congreso el día que se trate la reforma laboral en la Cámara de Diputados”, señala el comunicado.

Leé también: El Gobierno busca que el Senado vote la baja de la edad de imputabilidad y el acuerdo Mercosur-UE en la última semana de febrero

Por su parte, el titular de ATE Nacional, Rodolfo Aguiar, aseguró: “Tenemos que construir un clima de mayor hostilidad para los diputados que aquel que enfrentaron los senadores. No es una utopía voltear la ley o al menos que se empantane su tratamiento”.

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De este modo, además de la UOM, Aceiteros, ATE y las dos CTA, irán a un paro la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA), la Federación Gráfica Bonaerense, la Asociación Obrera Minera Argentina (AOMA), Molineros, CONADU y Viales.

CGT, Paro, reforma laboral, Diputados, Gremios

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Semana negra para el PJ: un posible quiebre en el Senado, el enojo entre gobernadores del norte y las derrotas en el Congreso

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El peronismo afrontó su peor semana política desde que comenzó el año. Perdió dos votaciones clave en el Congreso -la reforma laboral en el Senado y el Régimen Penal Juvenil en Diputados-; y votó dividido en la ratificación del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europa.

Las malas noticias continuaron ayer, cuando la Cámara de Casación Penal rechazó los pedidos de Cristina Kirchner para poder recibir visitas sin horarios y cantidades pautadas, además de poder utilizar la terraza y que se le saque la tobillera electrónica que lleva puesta desde el momento en que quedó detenida.

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La única novedad positiva fue que en el Senado el interbloque con diferentes sectores del peronismo votó en unidad. Una rareza en estos tiempos de múltiples fragmentaciones que afectan al peronismo. Fue un hecho circunstancial. La unidad política se quebró hace tiempo. El peronismo del interior tiene cada vez más diferencias con el kirchnerismo. El entrelazado dirigencial en el Senado subsiste porque peor es estar fragmentados.

De todas formas, durante la votación uniforme contra la reforma laboral pudieron achicarse algunas diferencias internas que, en muchos casos, tienen más que ver con posicionamientos ideológicos y formas de construir poder, que con la postura en temas esenciales de la discusión de fondo que ha propuesto dar Javier Milei.

Cristina Kirchner sufrió un nuevo revés judicial y sigue limitada por las últimas restricciones impuestas por la justicia federal (REUTERS/Alessia Maccioni)

La semana que viene puede haber novedades en el Senado. Existe la posibilidad de que, finalmente y después de varios cortocircuitos, el interbloque del peronismo se rompa definitivamente. Miércoles y jueves serán días importantes para el futuro del armado que aglutina a las diferentes ramas del Justicialismo. Los legisladores Guillermo Andrada (Catamarca), Carolina Moisés (Jujuy), Sandra Mendoza (Tucumán), Fernando Rejal (La Rioja) y Fernando Salino (San Luis) están analizando cuál es el momento para quebrar un lazo que ya no tiene sustento.

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Aún no hay acuerdo uniforme entre ellos. La idea principal que tienen es seguir unidos como bloque, pero hay diferencias en la cúpula que tensionan todas las negociaciones. La principal es que existe un fuerte enojo de Osvaldo Jaldo, Raúl Jalil y Gustavo Sáenz con el riojano Ricardo Quintela. ¿El motivo? En los días previos a la votación de la reforma laboral, según aseguran fuentes parlamentarias al tanto de las negociaciones, el “Gitano” llamó a Jalil para decirle que si no votaban en contra, iban a intervenir los PJ de sus provincias.

El Gitano pasó de enfrentar a CFK, a ser su vocero. Justo con Jaldo y Sáenz que fueron quienes les prestaron avales cuando intentó competir con ella por la presidencia del PJ Nacional”, advirtió a Infobae un dirigente muy cercano a los gobernadores. La referencia es la feroz pelea que Quintela y CFK tuvieron por la renovación de autoridades del partido y que terminó con la imposibilidad del riojano de poder competir.

De la situación conflictiva entre los gobernadores del norte provino la denuncia pública del mandatario salteño, cuando aseguró que el kirchnerismo estaba amenazando gobernadores y legisladores. El futuro de Rejal, que responde a Quintela, es incierto. Como también es la posibilidad de sumar a un nuevo bloque a la salteña Flavia Royón.

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Por el momento, no hay gestiones del sector kirchnerista para evitar la ruptura que, de concretarse, puede abrir la puerta a un proceso de desbande que está latente desde hace más de un año. Y la posibilidad de que eso suceda, en un 2026 clave para la construcción de un nuevo proyecto, es alta.

Los legisladores de Convicción Federal podrían romper el interbloque del peronismo la semana que viene

El quiebre simbólico más importante de las semana que pasó tal vez haya sido el que tuvo lugar cuando se debatió el acuerdo Mercosur-Unión Europea. Porque allí quedaron bien expuestos los perfiles ideológicos de cada tribu. El sector más de izquierda, como La Cámpora o Patria Grande, de Juan Grabois, votó en contra, mientras que la mayoría de los diputados del peronismo del interior y el massismo votaron a favor.

La iniciativa para que un sector del bloque votara a favor del acuerdo la tomó el ex jefe de Gabinete Agustín Rossi. El santafesino planteó su apoyo a la iniciativa durante la primera reunión de bloque que hubo en la previa de la votación. En un primer momento tuvo pocas adhesiones, pero para el segundo encuentro ya había ganado el respaldo de varios diputados del interior.

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La postura inicial de Rossi la terminó complementando Germán Martínez, presidente del bloque justicialista, quien buscó un acuerdo integral pero, al tercer encuentro previo de todo el bloque, advirtió que la división estaba marcada y había que votar por separado como espacio. Finalmente, se sumaron distintos legisladores, de diferentes campamentos, que aportaron un número importante para que el acuerdo se retifique,

Entre algunos dirigentes del PJ federal hay cada vez más contactos cruzados, buscando acercar posiciones con dirigentes que están fuera de los límites de Unión por la Patria (UP), pero que, según muchos piensan en ese universo, serán necesarios para sumar fuerzas contra Milei en el 2027. La dinámica parlamentaria será importante este año para descubrir por donde van a contribuir al armado político c

En el peronismo hay muchos caminos paralelos que se recorren al mismo tiempo. Cristina Kirchner está dando una batalla milimétrica contra la Justicia Federal para que le den mayores libertades dentro de su prisión en San José 1111. Hasta ahora, no lo ha logrado. Sus limitaciones se van acrecentando al mismo ritmo que baja su nivel de influencia dentro del esquema justicialista.

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La campaña “Cristina libre” es, mayoritareamente, un ejercicio semanal del kirchnerismo duro. Un sector que se ve obligado a encontrar un nuevo lugar en el mapa de poder, aunque para todas las tribus resulte difícil, a esta altura del calendario, posicionarse con exactitud debido a la horizontalidad del debate. Hay un puñado de nombres que han dado señales claras de su intención electoral y un bloque enorme de dirigentes que quieren empujar un cambio de ciclo. Hay ruido y hay movimientos.

Axel Kicillof refuerza su perfil opositor y confecciona su traje de candidato presidencial

Por otro camino transita Axel Kicillof, que cada vez juega más con su potencial candidatura presidencial y que está haciendo un nuevo esfuerzo por posicionarse tras el sube y baja de poder que implicaron el triunfo de septiembre y la derrota de octubre del año pasado. En el mientras tanto, dio un paso adelante al consensuar con el cristinismo su desembarco al frente del PJ Bonaerense. Camina hacia adelante. A su tiempo y a su modo, pero con una única dirección.

Detrás del acuerdo de cúpula por la conducción partidaria quedaron cerca de treinta distritos donde el PJ no se pudo ordenar e irá a elecciones internas. Un mano a mano que en el peronismo esquivan con frecuencia por temor a que se desbarranquen las dañadas estructuras que se edificaron durante las tres gestiones kirchneristas. Si no hay síntesis, entonces que se resuelva por los votos. Eso sucederá en varios municipios bonaerenses donde las expresiones territoriales de CFK y Kicillof no pudieron darse la mano.

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En otro camino, van los gobernadores, que tantean la posibilidad de empujar un armado federal, que reestructure lo que supo ser el Frente de Todos en el 2019, y que sea la columna vertebral de una nueva propuesta electoral. Es muy reciente, pero el momento de que la rosca de construcción política tome más velocidad está cada vez cerca. Porque los acuerdos transversales, como los que se analizan negociar en el corazón del peronismo, necesitan tiempo.

En el PJ hacen lo posible para resistir la embestida libertaria tras el recambio de las dos Cámaras y la sensación triunfalista que le dejó al oficialismo la victoria electoral que pintó gran parte del país de violeta. Hacen lo que pueden, en esta instancia donde son minoría y el Gobierno mantiene fuerte sus alianzas provinciales.

Jaldo, Sáenz y Jalil están enojados con Ricardo Quintela, al que acusan de amenazarlos con intervenir los PJ provinciales

Esta semana los legisladores que responden a los dos gobernadores peronistas aliados a Milei se pusieron en la vereda de enfrente al Gobierno. Raúl Jalil y Osvaldo Jaldo jugaron en contra de la reforma laboral. Algunos justicialistas que conviven con la desconfianza impregnada en la piel creen que lo hicieron solo porque el número para la aprobación estaba asegurado con las manos del PRO, la UCR y los aliados provinciales. Todo es posible.

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El peronismo de UxP tiene el deber de mirar hacia Tucumán y Catamarca para ver cómo hacen convivir esas lógicas provinciales cercanas a la Casa Rosada con una construcción opositora para el año que viene. Es uno de los desafíos que tienen por delante los articuladores que flotan por las distintas terminales del armado político. Ganarle a Milei será una tarea extremadamente complicada, aunque varios pastores de las catástrofes anuncien la caída en desgracia del modelo libertario.

La semana de sinsabores que tuvo el PJ puede repertirse en el corto plazo si el Gobierno logra sancionar los dos proyectos que trató en estos últimos días. La capacidad de buscar acuerdos amplios con las fuerzas del centro será más importante que la búsqueda de sumar gente a la calle. Un recurso que ha pasado de moda. El peronismo necesita abrirse, flexibilizarse y acomodarse al nuevo tiempo. Es una realidad que algunos ya digirieron y otros aceptan a regañadientes.

Civil Conflict,Demonstrations,Riots,South America / Central America,Civil Unrest

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