POLITICA
En línea con el real mensaje de Trump, Milei juega lo que resta de campaña al temor por el día después

Donald Trump le dedicó a Javier Milei una larga sucesión de elogios, expuestos en un inusualmente extendido contacto con los periodistas. Podría haber sido pura satisfacción para la delegación oficial que participó de la cita en la Casa Blanca, si no fuera por el expreso condicionamiento del salvataje al resultado de la elección que ya se viene encima. El Gobierno buscó instalar que el mensaje había sido malinterpretado, aunque en rigor fue transparente. Y lo hizo como reacción inmediata para tratar de revertir el clima de los mercados -que se mostraron a la baja apenas finalizado el encuentro en Washington- pero también expuso inquietud por el interrogante que abre el respaldo explícito de Washington y el modo en que viste la apuesta final de campaña al temor por el día después del comicio.
Cuando todavía resonaban las frases de Trump, la comitiva se informó sobre los primeros y negativos números de los mercados. Se armó entonces una especie de estrategia básica, rápida y poco sostenible también. Y apenas unas horas después, circulaban algunos reproches domésticos sobre las causas del clima menos pensado y el modo de darle una vuelta. La intención de exponer una interpretación de los dichos del presidente de los Estados Unidos sonó al menos extraña, por el hecho en sí mismo y por tomar el mensaje como algo sorpresivo, cuando el salvataje viene atado desde el primer día a la elección nacional.
La señal negativa del circuito financiero no puede ser explicada sin atender al cuadro previo. La expectativa había sido alimentada desde el oficialismo con versiones sobre una serie de anuncios concretos, antes que por la renovada expresión de respaldo político de Washington a Milei, en su condición de aliado regional. Sobre todo, después de que frente a dudas iniciales sobre los tiempos para hacer efectivo el respaldo, fuera ratificado el swap y sorprendiera la intervención directa del Tesoro de Estados Unidos en el mercado local.
Algunas miradas internas apuntaron al equipo económico, mientras que desde las cercanías de Luis Caputo trascendía cierto malestar con el modo en que había sido difundida, sin precisiones, la versión sobre un acuerdo comercial. El tema viene siendo negociado y dicen en medios oficiales que no se demoraría un anuncio, pero hubo fastidio con las declaraciones con intenciones de anticipo por parte de Federico Sturzenegger, horas antes del encuentro en Washington. El ministro de Desregulación venía enredado además por declaraciones sobre la política cambiaria.
En esa tensión, tampoco quedaban fuera de foco los canales diplomáticos y las vías informales de contacto político. Pero, parece claro que el vértigo de pedidos a Washington después de la derrota bonaerense actuaba por si sólo como disparador de expectativas inmediatas. Y en ese punto, se potenciaban las urgencias políticas y económicas. Este viaje a Washington, después de la foto anterior durante la asamblea de la ONU, tres semanas antes, era asumido además en el mileismo como el impulso final de campaña, aunque con eje en anuncios que tranquilizaran a los mercados y, a la vez, marcaran un corte o un cambio de aire después de semanas dominadas por el caso Espert, antes por las estribaciones de la elección bonaerense y en continuado por la tira de derrotas legislativas.
El tema del temor a un triunfo opositor -con agitación del fantasma kirchnerista- ya era de hecho un trazo grueso del discurso, apuntado a la polarización. De todos modos, el ingrediente del salvataje atado a un buen resultado violeta en las urnas venía siendo manejado con cierto cuidado, porque alimenta incertidumbre. Y, sobre todo, sugiere desconfianza sobre las chances electorales del oficialismo.

La reacción del Gobierno frente a las definiciones de Trump fue gatillada, como intuyeron algunos integrantes de la comitiva, por el impacto negativo en el terreno financiero. Con todo, habrían pesado prevenciones y cálculo sobre el posible efecto en el electorado en esta fórmula de campaña, que supera la idea resumida por el oficialismo como “riesgo kuka” o la vuelta al pasado –cercano, con Alberto Fernández y CFK-, porque la plantea ya no como consecuencia inevitable sino como advertencia, una especie de sanción.
Frente a ese cuadro de mala repercusión financiera y alguna consideración sobre su inconveniencia política, el Gobierno ensayó un mensaje difícil de instalar por diferentes razones, entre las que sobresalen dos: resultaron frágiles frente a la contundencia de las frases de Trump y pobres como distinción entre la elección legislativa que viene y la batalla presidencial del 2027.
Se sucedieron las declaraciones Patricia Bullrich, Manuel Adorni y Santiago Caputo, además del ministro de Economía. Y fueron seguidaspor tuiteros violetas. Trump había dejado frases como esta: “Si Milei pierde, no seremos generosos con la Argentina”. No fue la única en igual dirección. Los funcionarios nacionales se enfocaron en tratar de imponer que Trump no se refería a la votación del domingo 27 sino a la pelea futura por la reelección, como un gesto de apoyo a la gestión y no como condicionante inmediato. Es decir: de momento, los mercados no deberían inquietarse.
Resultó extraño que los funcionarios visitantes intentaran una exégesis del mensaje de la Casa Blanca. Llamativo. Y del mismo modo debería ser considerado, como gesto que trasciende la diplomacia, el posterior texto publicado por Trump. Allí dice que espera que los argentinos apoyen al gobierno de Milei en las próximas “elecciones de medio término”, para seguir “ayudando”.
Milei, por su parte, destacó el respaldo recibido en los mismos términos de fondo. “La principal potencia del mundo continuará apoyándonos salvo que volvamos a abrazar al populismo”, fue su síntesis. Una manera de jugar el resto de la campaña -apenas nueve días para las elecciones- al temor por el día después.
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Los controladores aéreos convocaron a un paro: en qué fechas y horas se realizará

La Asociación de Técnicos y Empleados de Protección y Seguridad a la Aeronavegación (ATEPSA) convocó a un paro de controladores aéreos que se distribuirá en una serie de fechas y horarios.
La medida de fuerza tendrá lugar a partir del jueves 26 de febrero debido a que el gremio que aglutina a los controladores aéreos quiere que EANA (Empresa Argentina de Navegación Aérea) brinde mejores salarios y condiciones laborales.
A su vez, el paro se gesta tras la finalización de la conciliación obligatoria con los empleadores, instancia en la cual no se solucionó el conflicto.
La medida se desarrollará entre los días jueves 26 de junio y lunes 2 de marzo, y se distribuirá en franjas horarias específicas que no se extenderán más de las tres horas por día, pero afectarán a vuelos en todo el país.
Las operaciones aéreas que no quedarán restringidas son las que revistan carácter de urgente y vinculadas al “servicio sanitario, humanitario, de Estado y búsqueda y salvamento”, según el documento que el sindicato difundió.
Fechas y horarios del paro de controladores aéreos
La medida sindical se aplicará en las siguientes fechas y horarios.
Jueves 26 de febrero: desde las 15 hasta las 18 horas, paro extendido para toda la aviación, incluyendo despegues de aviones desde aeropuertos extranjeros.
Viernes 27 de febrero: de 19 a 22 horas, en la misma modalidad que la jornada anterior.
Sábado 28 de febrero: de 13 a 16 horas, misma modalidad.
Domingo 1 de marzo: de 9 a 12 horas, solo aplicará en vuelos de cabotaje (nacionales).
Lunes 2 de marzo: 5 a 8 horas, afecta vuelos nacionales e internacionales.
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Reforma tributaria, Ley de Glaciares y el acuerdo con EE.UU.: los temas clave que el Gobierno quiere encarar en las sesiones ordinarias

El 1° de marzo el presidente Javier Milei dejará inaugurado un nuevo período de sesiones ordinarias del Congreso. En su mensaje ante el recinto de la Cámara de Diputados hará un balance de gestión. También reconocerá a su equipo y a sus aliados por la sanción de distintos proyectos durante las extraordinarias, que finalizan el 28 de febrero.
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Además, adelantará la agenda parlamentaria para 2026. Anunciará nuevas reformas y proyectos que enviará al Congreso, junto a otros que ya fueron presentados pero no se debatieron en febrero. El desafío será sostener las mayorías que logró en ambas Cámaras, que le vienen dando resultados legislativos favorables, en un contexto de pérdida de poder del peronismo kirchnerista.
El período ordinario se extenderá hasta el 30 de noviembre. A diferencia de las extraordinarias, no solo se tratarán los temas habilitados por el Poder Ejecutivo, sino también iniciativas de los propios legisladores.
La agenda 2026
Un ministro del gabinete adelantó ante periodistas acreditados que el Acuerdo de Comercio e Inversión con Estados Unidos es una prioridad para las primeras semanas del período. El entendimiento entre las administraciones de Javier Milei y Donald Trump busca profundizar la relación económica y estratégica, con foco en la exportación de minerales críticos, energía y productos agrícolas. También está prevista la ratificación legislativa de la adhesión argentina al Consejo de Paz impulsado por Trump.
En paralelo, el Senado avanzará esta semana con la sanción del proyecto que modifica la Ley de Glaciares. Luego será Diputados quien actúe como Cámara revisora. La iniciativa fue impulsada por la Casa Rosada junto a gobernadores de provincias exportadoras de minerales y es fuertemente cuestionada por sectores ambientalistas.
El proyecto reduce la protección sobre glaciares y áreas periglaciales y favorece actividades mineras e hidrocarburíferas. Transfiere a las provincias la facultad de definir qué zonas proteger, limitando el concepto de “presupuestos mínimos”. Exige evaluación de impacto ambiental previa para cualquier actividad en esas áreas y habilita evaluaciones estratégicas según la escala. Solo quedan exceptuadas actividades de rescate, científicas no invasivas y deportivas no motorizadas.
La futuras reformas
El Gobierno anticipa tres grandes reformas: Tributaria, Judicial y Educativa. Aún no hay fecha de ingreso para los proyectos. En el caso de la reforma tributaria, el contenido y los tiempos quedarán en manos del ministro de Economía.
Otras propuestas fueron trabajadas en 2025 en el Consejo de Mayo, con participación del Ejecutivo, el Congreso, gobernadores, empresarios y la CGT.
Entre ellas está la denominada “Libertad Educativa”, que busca reemplazar la actual Ley de Educación. Define la libertad educativa como derecho humano, ratifica a la familia como primer agente natural y primario y garantiza su derecho a elegir la formación acorde a sus convicciones. Apunta a los niveles primario y secundario.
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El proyecto reconoce autonomía pedagógica y curricular para instituciones estatales y privadas. Permite definir proyecto institucional, métodos de enseñanza, organización interna y calendario escolar, dentro de los parámetros nacionales y jurisdiccionales. También habilita la participación en la selección de docentes.
Declara a la educación básica como servicio esencial. Esto implica garantizar la continuidad mínima del servicio ante conflictos laborales. Reconoce modalidades presenciales, híbridas, comunitarias, domiciliarias y a distancia, bajo supervisión y estándares nacionales y jurisdiccionales.
Además, plantea modernizar la carrera docente con criterios de mérito, desempeño, formación continua y evaluación periódica. También promueve la participación de equipos directivos en la selección de docentes en el ámbito estatal.
Financiamiento universitario
La semana pasada, el Presidente envió a Diputados un proyecto para modificar la Ley de Financiamiento de la Educación Universitaria y Recomposición del Salario Docente. La iniciativa busca armonizar el financiamiento de las universidades nacionales, tanto en funcionamiento como en salarios, con las previsiones del Presupuesto vigente.
Incluye una recomposición para hospitales universitarios nacionales. También garantiza aumentos salariales para docentes y no docentes correspondientes a 2025, que se aplicarán en marzo, julio y septiembre de 2026 sobre los básicos vigentes al 31 de diciembre de 2025.
Reforma judicial
Otro eje será la reforma judicial. Se espera un nuevo proyecto del Ejecutivo. También estarán en debate los nombramientos de magistrados y las vacantes en la Corte Suprema, donde faltan dos de sus cinco integrantes.
Para cubrir esos cargos se requiere acuerdo del Senado con dos tercios de los presentes. El oficialismo tiene 21 legisladores y necesita negociar apoyos, como ya ocurrió cuando fracasaron las nominaciones de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla.
Desde el Colegio Público de la Abogacía de la Capital Federal reclaman el tratamiento de pliegos para cubrir 153 juzgados federales, 37 fiscalías y 45 defensorías públicas. Ese tema no fue incluido en las extraordinarias.
En octubre de 2025, Milei anunció una reforma del Código Penal. Propone que delitos como homicidios, trata de personas, delitos contra la integridad sexual, narcotráfico y crímenes de lesa humanidad no prescriban. También incluye terrorismo y su financiamiento.
Además, plantea endurecer penas para delitos como hurtos, robo de celulares, entraderas, estafas piramidales, salideras bancarias, delitos viales, usurpación, falso testimonio y amenazas.
El primer paso de ese paquete será el nuevo Régimen Penal Juvenil, cuya sanción está prevista para esta semana.
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Milei abrirá las sesiones ordinarias del Congreso: nueva hegemonía libertaria, paquete de reformas y desbandada peronista

El próximo domingo 1° de marzo, a las 21, el presidente Javier Milei volverá a pararse frente a los 257 diputados, los 72 senadores y la vicepresidenta Victoria Villarruel para inaugurar el período ordinario de sesiones. Será su tercera apertura. La escena es conocida: cadena nacional, recinto colmado, liturgia libertaria. Pero el contexto es inédito.
Si esta semana no ocurre ningún cataclismo político ni un imprevisto de último momento, Milei llegará al recinto después de haber cumplido los tres objetivos que se había trazado para las sesiones extraordinarias de diciembre y febrero. Consiguió la aprobación del Presupuesto, algo que la Argentina no lograba desde hacía dos años fiscales, y entre jueves y viernes el Gobierno se encamina a sancionar la baja de la edad de imputabilidad —nuevo régimen penal juvenil— y la reforma laboral. Dos reformas que durante años fueron anatema para el peronismo y que hoy avanzan bajo un Gobierno no peronista.
Ese dato explica el clima que atraviesa la Casa Rosada: Milei llegará, si no hay contratiempos, victorioso. Pero no se trata solo de entusiasmo. Se trata de poder.
La nueva hegemonía, que se consolidó en los últimos meses, no descansa en una mayoría automática. Tiene 95 diputados propios y 21 senadores propios. Ese es el piso. Pero alrededor de ese núcleo se consolidó un anillo de aliados que, en los momentos decisivos, acompañó todas las leyes impulsadas por el oficialismo. Los gobernadores Gustavo Sáenz (Salta), Raúl Jalil (Catamarca), Osvaldo Jaldo (Tucumán) y el misionero Hugo Passalacqua —vicario político del caudillo Carlos Rovira—, junto con los bloques del PRO y sectores clave de la UCR, dieron pruebas decisivas de adhesión y solidaridad parlamentaria.
Si bien Milei todavía necesita 34 diputados y 16 senadores para alcanzar mayoría propia, lo relevante es que el peronismo duro -sobre todo el identificado como kirchnerista- ya dejó de tener poder de veto. La aritmética sigue siendo exigente, pero la correlación política cambió de manera dramática.
El Congreso que escuchará el discurso -que ya empezó a borronearse- no es el mismo que hace un año. En las filas de La Libertad Avanza la disciplina es hoy un dato tangible. El oficialismo logró condensar conducción interna después de desmalezar disidencias, rebeldías y libres pensadores que habían llegado -como todo en el ecosistema libertario- de manera aluvional.

El kirchnerismo supo gobernar las lealtades parlamentarias mediante látigo y chequera; La Libertad Avanza lo hace con látigo, pero sin chequera. Gestiona con una administración homeopática de recursos nacionales. No hay premios exuberantes; hay agenda y presión.
Del otro lado, el peronismo transita un proceso de desorientación y desconcierto. En el Senado, el bloque quedó reducido a 28 miembros y podría caer a 25 con la ruptura inminente de parte de Convicción Federal. La jujeña Carolina Moisés podría arrastrar a otros dos senadores que ya fueron acusados de “traición” por haber acompañado iniciativas de la Casa Rosada. El presidente del bloque, el formoseño José Mayans, dejó una frase brutal en una comisión, que expone de manera cabal el paisaje entero: “Acá hacen lo que se les canta las pelotas”. No fue una provocación. Hablaba de los senadores del Gobierno, pero podría caberle perfectamente a los de sus filas.
En Diputados, el deterioro adquirió ribetes grotescos. Florencia Carignano desenchufó cables en plena sesión de la reforma laboral. Horacio Pietragalla llevó cadenas al estrado donde Martín Menem presidía el debate, en un operativo de demolición que fracasó por la resistencia de Luis Petri a dejarse correr de la conducción del cuerpo, y la sagacidad parlamentaria de Silvana Giudici.
Esos antecedentes explican la inquietud que atraviesa despachos del Ejecutivo y del Congreso ante la apertura del domingo. “Seguro que la van a querer pudrir. No esperamos nada bueno de los kukas”, desliza, sin eufemismos, un operador oficialista. La pregunta circula en los pasillos: ¿Qué se traerán entre manos los creativos del kirchnerismo para la noche del 1° de marzo?

Sin embargo, el margen de maniobra opositor parece acotado. El paro general del viernes pasado no logró consolidar una dinámica sostenida de conflictividad. En el Gobierno nadie cree que la CGT pueda arrastrar nuevamente a todos los gremios a una medida de igual magnitud en el corto plazo. Tampoco imaginan que Roberto Fernández, el jefe de la UTA, vuelva a paralizar los colectivos. Los tambores de guerra suenan, pero se escuchan poco.
En el edificio histórico de la calle Azopardo se podrían excusar en la estrategia de la judicialización para disimular la incapacidad de hacer una contundente demostración de fuerza, cuando las manos se levanten para convertir en ley la reforma laboral.
Según pudo confirmar Infobae, el Presidente prepara un discurso que promete una dosis recargada de reformas. Este medio anticipó que Milei pidió al menos diez propuestas a cada ministerio y a la Jefatura de Gabinete. Son insumos para la narrativa que pronunciará desde la tarima.
No piensa hablarle solamente al Congreso; piensa hablarle a la sociedad. La narrativa de la “batalla cultural” volverá a ser el eje. Javier y Karina Milei quieren cumplir la promesa formulada desde la campaña: convertir este período en “el Congreso más reformista de la historia”. Sergio “Tronco” Figliuolo contó que Karina le agradeció con esa referencia cuando aceptó ser candidato. Es la vigencia plena del TMAP —Todo Marcha Acorde Al Plan— de Santiago Caputo. El apetito reformista estaba presente en el diseño mismo de las listas.
El peronismo y FATE como síndrome
Mientras La Libertad Avanza se consolida como centro de gravedad de la política, el peronismo se desordena y enfrenta el riesgo de consolidar una federación de partidos provinciales, sin una conducción nacional, que unifique posiciones y establezca estrategia comunes.
El cierre de FATE, la fábrica de neumáticos de Javier Madanes Quintanilla, concentra -como un Aleph borgeano- la forma y el fondo del modelo que Milei impulsa en la economía y la política.
Su idea la planteó el 24 de septiembre de 2024, durante la celebración del Día de la Industria. Revisitar esas definiciones sirven en este contexto de dispersión opositora, después de un año de asedio y resistencia parlamentaria:
“Con el aumento en competitividad que traerán las reformas profundas que estamos emprendiendo va a haber un boom industrial genuino, que todavía no podemos ni siquiera imaginar. ¿Esto quiere decir que todos van a ganar? No, porque eso sería mentir (…) cuando aparecen estos procesos, algunos progresan, otros se adaptan y algunos también quedan en el camino. Aquí tenemos que ser sinceros, somos pocos y nos conocemos bien. Muchos han disfrutado por demasiado tiempo del beneplácito que el conjunto de los argentinos les dio en subsidios, exenciones y aranceles a la competencia. Tuvieron décadas de cazar en el zoológico, amparados en el cuento de preparar su matriz productiva y modelo de negocios para poder competir en su propia ley”.
No fue una metáfora al pasar. Fue un programa. La destrucción creativa no era un concepto académico sino una advertencia económica y a la vez política. El fin de un modelo implica costos, reconversiones y también desplazamientos.
La pregunta que sobrevuela el recinto es si el peronismo no está atravesando su propia versión de ese proceso. Sin haber colgado todavía el cartel de cierre, exhibe síntomas de desgaste estructural: minoría inédita en el Senado, escenas grotescas en Diputados, descoordinación e incapacidad de bloquear reformas que durante años consideró intocables.
El domingo próximo, cuando Milei hable ante el Congreso, no estará simplemente inaugurando un período legislativo. Estará consolidando una hegemonía que no se mide solo en bancas, sino en capacidad de imponer agenda, ritmo y marco conceptual. La hegemonía no se proclama. Y bajo las luces del recinto, Milei podrá mostrar que ya la ejerce.
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