POLITICA
Errores en espejo de Javier Milei y el kirchnerismo: ambos se resisten a cambiar

La Argentina otra vez se sostiene con confianza prestada. Pero esta vez, por ahora, si el Gobierno no vuelve a aislarse ni se produce otro abrupto cambio de humor de la sociedad, puede que con esa confianza prestada nos alcance para evitar el colapso.
Es una oportunidad de oro para que el Gobierno mejore sus estrategias económicas y políticas. Muchos se lo vienen reclamando. Pero hay que ver si los libertarios aprenden la lección, o al contrario, inflan el pecho, ahora que tienen más respaldo externo, e insisten con lo mismo que los llevó a acumular todos los problemas que hoy enfrentan, en el Congreso, en la economía y en la opinión pública.
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Entre las lecciones que les convendría aprender hay una que tiene que ver con el núcleo de la estrategia estabilizadora: había que explicarle bien clarito a la sociedad que la desinflación lleva su tiempo, que frenar la hiper es solo el primer paso y no el más difícil, los demás incluyen costosas y complejas reformas estructurales, difíciles de aprobar y más difíciles aún de instrumentar, y que existe el peligro de relajar ese esfuerzo cuando la suba de precios afloja un poco y “pareciera” que está ya todo bajo control y “lo peor ya pasó”. Pero el Gobierno más bien agravó estas confusiones en vez de disiparlas.
Es lo que se vio durante todo este año: Milei se desentendió de esas tareas pedagógicas, en el que se supone es su campo de expertise, se dedicó a su propia batalla cultural política e ideológica, ni Luis Caputo ni Federico Sturzenegger ni nadie más tomó la posta en explicar la coyuntura económica y sus riesgos, y por tanto también la opinión pública tendió a ignorar los problemas que se enfrentaban.
Los primeros lo hicieron porque se confiaron en que solo había que esperar que pasaran los meses necesarios para que “el equilibrio fiscal terminara de liquidar la inflación inercial”, y la economía despegara. Cuando en verdad esa inercia inflacionaria está tramada con otros muchas cuestiones. Principalmente, con la desconfianza a que el ordenamiento fiscal conseguido vaya a consolidarse y perdurar, si no cambian también las reglas impositivas, laborales y previsionales, y no se forma un consenso político más amplio en torno a su sostenimiento. Como se sabe, durante este año el oficialismo en vez de avanzar en cualquiera de esos terrenos retrocedió en todos ellos: porque se aisló del Congreso, abandonó a su suerte a los aliados legislativos y los gobernadores, y dio renovado aire, así, a la agenda contraria, la que reclama no solo compensaciones sociales atendibles, sino retrotraer el ajuste.
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En cuanto a la opinión pública, sucedió, simultáneamente, que una vez que la inflación volvió a los niveles “normales” previos al descalabro final de la gestión del Frente de Todos, “normales” porque convivimos con ellos desde hace más o menos veinte años, seguir reduciéndola dejó de interesarle a la mayoría. Pero eso también el oficialismo debió preverlo: a diferencia de lo que sucede en casi todo el resto del mundo, aquí un ministro de Economía no será puesto en la picota porque la inflación se le escape por arriba del 3 o 4% anual, sino por no poder evitar los conflictos distributivos generados cuando intente bajarla del 25 o 30%. Eso fue lo que liquidó la presidencia de Macri años atrás, lo que debilitó la tolerancia al ajuste durante este año, y lo que explica, al menos en parte, el resultado electoral bonaerense de unas semanas atrás.
Se entiende entonces, en la conjunción de estos dos problemas, la autocomplacencia y el creciente aislamiento del oficialismo, y el cambio de humor de la sociedad, por qué se desató una crisis de confianza, y nadie le creyó a Luis Caputo cuando dijo que si comprabas dólares ibas a perder, y menos le creyeron después del 7 de septiembre cuando prometió que habría dólares para todos.
Milei y Caputo deberían haber sabido también que, cuando se dispara un círculo vicioso de desconfianza como este, que se alimenta de debilidades tanto económicas como políticas, acelerando la corrida detrás del dólar (porque no hay reservas y hay elecciones muy pronto, la peor combinación posible), no importa mucho que tus adversarios sean los responsables de un desastre ocurrido apenas un año o dos atrás. Cualquiera, hasta un Frankenstein, te puede ganar la partida.
No alcanza con lo harta que haya llegado a estar la sociedad después de una década larga de estanflación. Ni importa tampoco que hayas hecho los deberes para eliminar el déficit. Ni siquiera alcanza con haberle torcido el brazo meses antes a los especuladores: Santiago Bausili y Caputo lo lograron justo un año atrás, cuando muchos apostaron a la devaluación y perdieron millones, es cierto; pero eso sucedió cuando la economía estaba en plena recuperación y las encuestas le sonreían al oficialismo; una vez que la actividad se estancó y los pronósticos electorales empezaron a cambiar, la taba financiera también se dio vuelta.
¿Por qué Milei no advirtió el riesgo que corría, que no iba a alcanzarle con haber ganado un par de rounds, porque la pelea era demasiado larga para librarla con lo puesto? Hablamos ya del exceso de autoconfianza, y también influyó un diagnóstico muy sesgado de la situación: en serio él creyó, y parece que sigue creyendo, que “lo peor había pasado”, y que lo que venía a continuación era un encadenamiento de éxitos políticos y económicos realimentándose entre sí.

¿Habrá alcanzado el susto que se pegó para sacarlo de esa ensoñación? Es probable que no. Que con el espaldarazo recibido en Nueva York y la experiencia de haber frenado la corrida su ego se infle aún más, y no crea necesario cambiar de raíz sus estrategias.
Por ahora lo que vemos es un Milei que recuperó la sonrisa, y que vuelve a polarizar la escena entre él, salvador de la Patria, y sus enemigos. Incluyendo entre estos a buena parte de los que necesita para aprobar su proyecto de Presupuesto y las reformas que vaya a plantear. Puede que la campaña electoral en curso no le deje otro camino que este, pero al menos podría incorporar algún matiz. Y sobre todo vendría bien que incorpore más explicaciones económicas sobre los problemas que enfrentamos, y prescinda aunque sea un poco de la retórica política con que reduce todos los problemas a un único problema: sus enemigos.
Un poco lo hizo, recordemos, cuando presentó el presupuesto: fue su discurso más presidencial en lo que lleva de mandato, por primera vez habló más de gestión económica que de ideas en pugna, lucha política y batallas culturales. Pero parece que fue la excepción, y no una nueva regla. Una pena.
El error en espejo del kirchnerismo
Mientras tanto, la oposición peronista está cometiendo un error en espejo a esta continuidad casi sin cambios del discurso presidencial. Y es que, en una muestra de completa carencia de cintura política, insiste en que la situación no cambió en nada con el rescate norteamericano, e igual la sociedad va a seguir rechazando la política económica oficial, porque está y seguirá estando harta del ajuste. Así que ellos no tienen por qué cambiar ni el tono ni los temas de su discurso, ni tampoco su estrategia legislativa, orientada a ahorcar al Ejecutivo, impugnando todas y cada una de sus medidas y quitándole en lo posible toda libertad de acción para llevarlas a cabo: reforma de los DNUs, censura al jefe de Gabinete, distribución automática de ATNs, y la lista sigue.

“La gente está igual de mal antes y después del viaje de Milei a Nueva York, porque el problema está en la economía real”. “Esto no le soluciona la vida a la gente”. “Lo que importa es el bolsillo y no hicieron nada para mejorar su situación”. “Le resolvieron el problema a los bonistas, no a los argentinos”.
Son las cosas que repiten en los medios en estos días los dirigentes kirchneristas y también algunos compañeros de ruta “progres”, abrazados a la idea de que el gobierno se ocupa de las finanzas y de la “macro”, pero lo que le importa a la sociedad es “la micro”, que no tiene nada que ver con aquella.
Hernán Lacunza, que criticó duramente en meses pasados algunos aspectos de la estrategia oficial, explicó recientemente con precisión lo ridículo que es suponer que macro y micro, finanzas y bolsillos, sean cosas separadas. Cuando la crisis cambiaria se aceleró la recesión también lo hizo, y se corría el peor de los riesgos, regresar al escenario de estanflación que Milei encontró en 2023, aún sin déficit público. Ahora hay chances de que la inflación siga contenida, al menos algo de crédito vuelva a aparecer y la recesión sea más moderada y breve. Al menos remarcaciones justificadas por un dólar desbocado no hubo, las caídas en operaciones inmobiliarias y venta de automotores parecen estar moderándose y sobre todo se instaló un nuevo clima, de alivio, que no disculpa del todo a Milei y Caputo por la crisis pero les devuelve mínima credibilidad como pilotos de tormenta.
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La oposición dura, sin embargo, parece no querer ver nada de esto. Un poco porque apuesta a expresar el malhumor de quienes seguirán, en cualquier caso, rechazando a Milei, lo que es bastante lógico. Pero también porque no pueden ocultar su disgusto ante el hecho de que la crisis no haya seguido espiralizándose, y no les haya dado la razón: el ajuste no es el camino, la inflación no es el problema, el liberalismo económico siempre va a fracasar, etc, etc.
Igual que Milei, se niegan a aprender de la experiencia. Y peor que Milei, carecen de toda flexibilidad en sus planteos y estrategia: se oponen a todo, y esperan que el otro fracase, y si evita fracasar recurren a algún argumento ad hoc para anunciar que igual va a fracasar muy pronto.
Podrían, sin mayor esfuerzo, y sin renunciar a su historia y sus creencias, hacer lo que hacen la mayoría de las izquierdas latinoamericanas desde hace años: reconocer que la inflación sí es un problema grave, que para combatirla hace falta tener las cuentas públicas en orden y contar con un sistema de financiamiento público que genere confianza y previsibilidad, y que están dispuestos a colaborar en construir esos instrumentos. Pero también a ellos la autocomplacencia les juega una mala pasada: creen que van muy bien con lo que están haciendo, y que finalmente la historia les va a dar la razón, así que, ¿para qué cambiar?
En esto no se equivocan del todo, por cierto. Saben de sobra cómo convivir con la inflación alta, y saben que buena parte de la sociedad, como decíamos más arriba, la prefiere antes que enfrentar duros conflictos distributivos para combatirla. Entonces, si la adaptación al statu quo sigue siendo tan fácil, y les impone tan pocos riesgos, ¿qué sentido tendría esforzarse y arriesgarse para hacer otra cosa?
El resultado electoral, de todos modos, podría decepcionarlos. A Milei le pasó que quedó cegado por la victoria conseguida en la ciudad de Buenos Aires, en mayo de este año: desde entonces se encerró aún más en la idea de que nada podría impedirle ganar solo y seguir gobernando solo. Al kirchnerismo puede que le pase lo mismo con su victoria, es cierto que mucho más resonante, en provincia de Buenos Aires: apuesta a conseguir lo mismo, diciendo lo mismo que a los bonaerenses, a todos los argentinos; pero en el ínterin la situación cambió, y puede que si él no cambia, o al menos simula cambiar, como están haciendo los libertarios, las urnas les den una sorpresa.
Javier Milei, Kirchnerismo, Gobierno, Elecciones
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Javier Milei se muestra con Adorni en un gesto de apoyo en medio de la polémica por los vuelos a Punta del Este y EE.UU.

El presidente Javier Milei retomó sus actividades en el país, luego de su presentación en España, donde participó del Madrid Economic Forum 2026, con una exposición ante empresarios y dirigentes políticos liberales, en la que ratificó su apoyo a su par de los Estados Unidos, Donald Trump.
El mandatario se presenta en la Bolsa de Comercio de Córdoba, donde expone en medio de la tensión con los industriales por sus duras críticas a los empresarios Paolo Rocca (Techint) y Javier Madanes Quintanilla (Fate).
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El mandatario está escoltado por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, según confirmaron a TN fuentes oficiales, en medio de los fuertes cuestionamientos de la oposición al funcionario por el viaje de su esposa, Betina Angeletti, en el vuelo presidencial a Nueva York, acompañando a la comitiva oficial.
El Presidente está escoltado, además de Adorni, por el jefe de la Bolsa de Comercio de Córdoba, Manuel Tagle, y el expresidente del Banco Central y titular de la Fundación Ecosur, Guido Sandleris.
Javier Milei redobló las críticas contra Paolo Rocca y Javier Madanes Quintanilla
El Presidente redobló los cuestionamientos contra Rocca y Madanes Quintanilla, en su discurso en Madrid: “Es interesante porque mientras que los Kirchner lo insultaban (al CEO del Grupo Techint), después terminaban pagando la tonelada de tubo de acero cuatro mil dólares cuando hoy valen mil cuatrocientos».
Milei destacó: “Ellos sí hacían eso, nosotros no lo hicimos. Por ende, me estoy bancando toda la carnicería mediática, que responden a esos empresaurios, por luchar por el bienestar de los argentinos. Es decir, aquel que no negocia con la corrupción es atacado y perseguido por los propios corruptos corporativistas del sistema. Ya sea empresaurios, periodistas y políticos ladrones».
El libertario además volvió a cuestionar al dueño de Fate, empresa de neumáticos, que dejó de funcionar, y que fue multada por el Gobierno por no haberle pagado a sus empleados mientras estaba vigente la conciliación obligatoria.
Milei dijo: “Uno de los grandes debates que surgió, en Argentina, fue acerca de una empresa de neumáticos que se llama FATE y cuyo dueño es un señor que se llama Javier Madanes Quintanilla. Digamos así, que vaya y defienda su vergüenza por todo el mundo… Básicamente, ustedes, un neumático cuesta 100 dólares. En Argentina, había que pagar 400 dólares. Es decir, había que pagarlo cuatro veces más caro».
El Presidente criticó: “Además, este señor tiene una empresa de aluminio que se llama Aluar. Y cada vez que negociaba una protección, ya sea para el aluminio, o ya sea para los neumáticos, lo hacía extorsionando gobiernos desde hace más de 20 años, con que iba a tirar 920 trabajadores a la calle».
El mandatario dijo: “Se imaginan que nosotros no hemos sido un gobierno que haya escapado a recibir esa presión. Pero se imaginarán cuál habrá sido nuestra respuesta, porque el día anterior a tratarse la ley de modernización laboral, este extorsionador prebendario tiró a la calle las 920 personas, familias, para generarnos un desastre en la calle el día que queríamos sacar la ley de modernización laboral“.
Javier Milei
POLITICA
Bianco atacó a Milei por su justificación sobre el escándalo de Adorni y pidió la libertad de Cristina

El ministro de Gobierno de la provincia de Buenos Aires, Carlos Bianco, dijo que el presidente Javier Milei “miente, no sabe” y “es burro”. Se expresó en esos términos al rechazar la justificación que dio el jefe del Estado sobre que la presencia de Bettina Angeletti, la esposa del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en el avión presidencial que voló a Nueva York para llevar funcionarios a la ronda de negocios llamada “Argentina Week”, no generó ningún “costo marginal” para el Estado. Denunció, además, una doble vara judicial y reclamó la libertad de la expresidenta Cristina Kirchner, presa por corrupción en la obra pública.
En una conferencia de prensa (suele ofrecerlas todos los lunes, en La Plata), Bianco consideró que “lo más insólito” del viaje de Adorni con su esposa a Estados Unidos fue “la explicación que dio el Presidente apelando a un concepto casi infantil de microeconomía”.
Tras señalar que Milei “solo estudió un libro de microeconomía, pero ni siquiera completo, estudió los primeros cuatro capítulos”, Bianco -uno de los hombres de mayor confianza del gobernador Axel Kicillof– subrayó: “Su explicación es que subir una persona más a un avión no tiene ningún costo adicional. Miente y no sabe, es burro. Los aviones gastan combustible de acuerdo al peso que tienen y, si a un avión de esas características se sube una persona más, gasta más combustible. El costo marginal de que se haya subido la mujer de Adorni al avión no es cero y Milei es un burro. El costo marginal tiene un valor que es, como mínimo, el combustible adicional que ese avión gastó. Milei es un burro, además de un mentiroso y un estafador”.
Bianco cuestionó, también, la afirmación de Adorni -por la cual el ministro coordinador se disculpó- de que había ido a “deslomarse” a Nueva York. “En mi época de Cancillería, vivía viajando por el mundo. Uno tiene agenda apretada, va a reuniones, duerme mal en los aviones, pero deslomarse es otra cosa”, remarcó. Bianco fue secretario de Relaciones Económicas Internacionales; subsecretario de Desarrollo de Inversiones y Promoción Comercial, y subsecretario de Negociaciones Económicas Internacionales durante los gobiernos de Cristina Kirchner.
“Deslomarse es el tipo que se levanta a las cinco de la mañana, se toma el tren, dos colectivos, va a trabajar a la obra, al comercio o a la industria, y vuelve a las diez de la noche porque no le alcanza el salario. Los funcionarios públicos tenemos un montón de privilegios por ser funcionarios públicos y no nos tenemos que sobrepasar ni abusar de esos privilegios. A deslomarse no fue, habrá ido a trabajar. Pero si la llevó a la mujer, parece que no fue a trabajar”, criticó Bianco.
“En 2024, el propio Adorni, en una conferencia de prensa, dijo que los aviones oficiales no deben usarse para transportar a familiares de funcionarios. Ahora dijo que se equivocó. Lo lamento, amigo, es un delito y por eso está denunciado penalmente”, remató el ministro provincial.
En su crítica al Gobierno, Bianco también mencionó el viaje de Adorni a Punta del Este, durante el feriado de Carnaval, en un avión privado, junto a un periodista amigo, que el jefe de Gabinete consideró una filtración interna. “Yo anduve con el [Renault] Clío por Dolores, en la Fiesta de la Guitarra, hermoso. No pude ir en mi jet privado, estaba roto, tuve que ir en el Clío. Se fue a Punta del Este con la tuya, amigo. Un viaje de un costo de entre 10 mil y 20 mil dólares. Va a tener que explicar quién lo pagó, porque ni sus ingresos como jefe de Gabinete ni las declaraciones juradas que presentó como funcionario público muestran que puede pagar un fin de semana de 10 mil o 20 mil dólares”, dijo Bianco, entre ironías y referencias al automóvil que utilizó para hacer campaña junto a Kicillof en el año 2019.
También repasó las últimas revelaciones periodísticas sobre los nexos de Milei con los impulsores de la criptomoneda $LIBRA y volvió a cuestionar las explicaciones presidenciales. “Dice que no tenían casi vínculo, pero se la pasaron hablando por teléfono en el marco del lanzamiento de la estafa”, sostuvo, y remató: “Más sucio que una papa, diría Aníbal Fernández”.
Acompañado por la directora de Cultura y Educación bonaerense, Flavia Terigi, y la ministra de Ambiente provincial, Daniela Vilar (dirigente de La Cámpora y titular del PJ de Lomas de Zamora), el ministro Bianco reclamó la libertad de Cristina Kirchner. “A ninguno de los dos [por Adorni y Milei] se los ha citado a indagatoria o se los ha procesado. En el caso de la criptoestafa, hace más de un año que sucedió, estas pruebas ya las tenían los fiscales. Miren qué distinto es lo que hicieron con Cristina, que está condenada en la causa Vialidad por una causa de obra pública que no ejecutó el gobierno nacional, la ejecutó un gobierno provincial, una obra pública que estaba prevista y aprobada en las leyes de presupuesto”, aseveró.
“Se involucró a la presidenta a través de un chat donde se la nombra indirectamente, ni siquiera diciendo su nombre. Le queremos pedir a la Justicia que avance rápidamente con las investigaciones sobre Milei y Adorni y, por otro lado, la inocencia de Cristina y su libertad”, concluyó el ministro de Gobierno bonaerense.
Bianco es un dirigente de probada lealtad a Kicillof que suele ser blanco de críticas por parte de La Cámpora y la dirigencia alineada con Cristina Kirchner en la interna del Partido Justicialista. Hace casi 20 días, lo cruzó la diputada Teresa García (secretaria general de PJ, que preside Cristina) luego de opinar que en el peronismo existe un “problema de conducción”. García, exministra de Gobierno de Kicillof, le remarcó que “la conducción está presa, proscripta, y con restricción inhumana”.
La expresidenta declarará por el caso de los Cuadernos de las Coimas este martes, en Comodoro Py. Su militancia organiza una concentración de apoyo frente al departamento en el que cumple prisión domiciliaria, en la calle San José 1111, del barrio porteño de Constitución, desde las 7.
el avión presidencial,la criptomoneda $LIBRA,Carlos Bianco,Manuel Adorni,Javier Milei,Conforme a,,Córdoba. Milei expone en la Bolsa de Comercio y se muestra con Adorni en señal de apoyo,,$LIBRA, Andis y Adorni. La Justicia, otra vez en la mira de todos,,Solo en Off. Santiago Caputo, con sus cargadores listos para combatir el “fuego amigo” libertario,Carlos Bianco,,»Dedíquese a trabajar». La mano derecha de Kicillof dijo que “la gente de Quilmes quiere ser de Berazategui” y fue criticado por el entorno de Mayra Mendoza,,»Dejen de mentir». Un ministro de Kicillof criticó a los concejales de LLA que proponen bajar tasas en 116 municipios,,»Está perfecto que siga». Apuntado desde el cristinismo, Bianco cuestionó la falta de conducción del PJ pero luego avaló a Cristina
POLITICA
La Embajada de Israel convoca a conmemorar el 34° aniversario del atentado a su sede diplomática bajo la campaña “La primera vez no se olvida”

La Embajada de Israel impulsó la campaña “La primera vez no se olvida” para conmemorar el 34º aniversario del atentado que destruyó su sede diplomática en Buenos Aires el 17 de marzo de 1992. El acto central para su conmemoración se realizará mañana a partir de las 14.30, en Arroyo y Suipacha.
Además de recordar la primera aparición del terrorismo internacional en la Argentina, la iniciativa busca renovar el debate sobre la memoria colectiva y la preservación del registro histórico de un episodio que muchas veces fue catalogado como “el atentado olvidado”, según el comunicado.
A 34 años del ataque perpetrado por Hezbollah, con apoyo de la República Islámica de Irán, la cifra de víctimas continúa marcando a la sociedad: 29 personas murieron y más de 250 resultaron heridas cuando el coche bomba explotó en la intersección de las calles Arroyo y Suipacha, devastando no solo la sede diplomática, sino también un hogar de ancianos, una iglesia, una escuela, viviendas y comercios de la zona. Entre los fallecidos se contaron ciudadanos de nacionalidad argentina, paraguaya, boliviana, uruguaya, israelí e italiana, así como diplomáticos, trabajadores de la misión, un sacerdote y residentes del barrio. El atentado no solo alteró la vida de las víctimas y sus familias, sino que modificó la percepción de seguridad en el país.
El 17 de marzo de 1992, el terrorismo internacional irrumpió por primera vez en la vida cotidiana argentina con un acto de violencia extrema dirigido contra una misión extranjera. La explosión, atribuida a una fuerte carga instalada en un vehículo, extendió su destrucción a edificaciones aledañas y afectó a un amplio espectro social. Diplomáticos, empleados, vecinos, obreros, un taxista, un instalador de aire acondicionado y una mujer alojada en el hogar de ancianos compusieron una lista diversa de víctimas atravesadas por un mismo atentado.
En el contexto colectivo, la campaña de la embajada de Israel advirtió sobre el riesgo de diluir la memoria. El comunicado oficial señaló que la fecha sigue siendo, para numerosas familias, “un hito determinante” y recalca el desafío de sostener el recuerdo de un caso que ha sido calificado en reiteradas oportunidades como el “atentado olvidado”. Dos años después, en 1994, la AMIA fue blanco de un nuevo atentado en Buenos Aires, también atribuido a la República Islámica de Irán, que provocó la muerte de 85 personas y profundizó el impacto social vinculado a la amenaza del terrorismo internacional.
“La primera vez no se olvida”: la campaña y su apuesta por la pedagogía del recuerdo
La propuesta, difundida por la embajada de Israel, gira en torno a una idea central: “Las primeras experiencias en el plano afectivo dejan huella”. La pieza audiovisual principal repasa momentos trascendentes en la vida de las personas —desde el inicio escolar hasta el primer abrazo de una madre a su hijo o el primer beso— para establecer un contraste con aquella “primera vez” trágica en la historia argentina: el ataque terrorista de 1992.
El contenido vincula recuerdos entrañables con la irrupción inesperada de la violencia, generando incomodidad como estrategia para captar la atención y promover una reflexión profunda sobre el modo en que hechos extremos se inscriben en la memoria social. El objetivo, en palabras de los organizadores, es suscitar “una reflexión sobre la permanencia de este hecho histórico en la memoria colectiva”, una premisa que el comunicado identifica como motivo rector de la campaña a casi tres décadas y media del hecho.
La campaña se desarrollará tanto en el espacio público como en entornos digitales. Las intervenciones urbanas y piezas gráficas exhibirán el lema “La primera vez no se olvida” e incluirán códigos QR. Estos códigos conducirán a un sitio web creado por la embajada de Israel que reúne material audiovisual, recursos pedagógicos y propuestas orientadas a abordar el atentado desde la educación y la preservación de la memoria histórica. El archivo audiovisual y los gráficos alusivos pueden consultarse en el enlace oficial habilitado por la embajada.
En la coyuntura regional y global actual, marcada por conflictos armados y debates sobre la memoria y la convivencia, la campaña reafirma el compromiso de la institución con la preservación del recuerdo colectivo y la responsabilidad histórica, subrayando que, pese a la denominación frecuente de “atentado olvidado”, la primera irrupción del terrorismo internacional en la Argentina no desaparece de la conciencia social.
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