POLITICA
Hoy se aprueba o se rechaza el Plan Marshall argentino

Sería exagerado decir que hay solo dos opciones a la mano para los votantes, cuando en todos los distritos abundan listas con todos los tonos de grises imaginables y buena parte de los electores se resiste y seguirá resistiendo a la polarización.
Pero nada de esto alcanza a ocultar el hecho de que la moneda que hoy está en el aire, a la noche no se va a parar de canto: para un lado va a inclinarse y la disyuntiva en danza abrirá un camino y cerrará otro.
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Si bien sería abusivo reducir a una sola cuestión la elección que hoy tendrá lugar, hay una que es indiscutiblemente relevante y no por nada se volvió centro tanto de la agenda oficialista como de la opositora: determinar si vamos a aceptar o rechazar la inédita ayuda que está ofreciéndonos el gobierno de Estados Unidos.
La cuestión, recordemos, se volvió central desde que se hizo ostensible, luego del 7 de septiembre, que sin más respaldo externo el plan de estabilización en curso no iba a sobrevivir. Si no recibía ayuda externa a tiempo, una devaluación caótica era cantada antes de la elección legislativa nacional, la votación resultaría en consecuencia tan negativa a nivel país como había sido entre los bonaerenses, y las posibilidades de que Javier Milei y Luis Caputo o quien fuera a reemplazar a este último pudieran continuar el trabajo de ordenar las cuentas, pagar la deuda sin seguir inflándola con más defaults, y estabilizar la macro, se reducirían a cero.
Mucho se ha discutido desde entonces sobre si la ayuda llegó por razones políticas e ideológicas, la afinidad entre Milei y Trump, o también por otras coincidencias más estratégicas entre nuestros países, si nos comprometerá a un alineamiento total con los intereses geopolíticos de EE.UU., si sacrificamos soberanía y no podremos decidir en adelante la política cambiaria, monetaria ni financiera, etc.
Discusiones en gran medida animadas por intereses contrapuestos: el alineamiento de la oposición dura, en particular del sector más ideológico del kirchnerismo, con Axel Kicillof a la cabeza, detrás de la visión más decididamente antinorteamericana y contraria al sistema financiero internacional de que se tenga memoria desde que Perón intentara su Tercera Posición en la segunda posguerra.
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Recordemos que, gracias a esa política exterior, nos volvimos parias del mundo occidental que estaba entonces consolidándose. Gastamos enormes recursos en sostener el sueño de un tercerismo “ni yanqui ni marxista”, y perdimos la oportunidad de consolidar una posición hasta entonces muy ventajosa y prometedora tanto en el comercio de alimentos como de productos industriales.
Mirando para atrás, 70 años después, es claro por qué no solo perdimos esas “guerras terceristas”, sino muchas otras que le siguieron. Porque los gobiernos posteriores perseveraron en ese ánimo antinorteamericano, incluso los militares que más se alinearon con las políticas anticomunistas. De allí que siguieran burlando todas las demás reglas vigentes en el mundo occidental. Incluidas las militares, y le hicimos la guerra a la OTAN. Cuando les convino, las financieras: incumpliendo los compromisos asumidos con los organismos internacionales cada vez que tomaron deuda. Con lo que arruinamos nuestra reputación, alimentamos la inestabilidad y la inflación, quebramos al Estado y nos empobrecimos más y más.
Pese a esa acumulación de fracasos, no desapareció la pretensión de romper lanzas con EE.UU. Al contrario: con Washington en declive y China fortalecida como potencia global alternativa se volvió más fuerte que nunca. Desde una posición marginal, decadente y no solo mendicante, sino “pobrista”, se sigue pensando, en una porción importante de nuestra sociedad y nuestras elites, en especial pero no únicamente las peronistas, que nuestro futuro depende de desentendernos de EE.UU., romper con el Fondo Monetario Internacional (FMI), repudiar la deuda que tenemos con unos y otros y reemplazarla por una alianza con quienes van a sustituirlos en el orden mundial que suponen emergente. El tercerismo dio paso así a un más decidido antioccidentalismo y antiliberalismo, que seguramente siempre fueron su verdadera esencia.
En esa estamos, no desde ahora, sino por lo menos, desde 2005. Cuando se le pagó cash al Fondo para poder ignorar sus recomendaciones sobre la inflación y el resto de la deuda, y humillamos a G.W. Bush en Mar del Plata, para algarabía de Hugo Chávez, Fidel Castro y el Partido Comunista Chino. Así seguimos desde entonces, acumulando defaults nunca resueltos, renegociaciones mentirosas con los organismos internacionales y juicios impagos en Nueva York.
Hasta que llegó Milei, y tras cartón volvió Donald Trump a la Casa Blanca. Y este y sus colaboradores más informados sobre los problemas financieros del programa de estabilización aquí en curso decidieron salvar al país de un nuevo colapso. Porque les convenía hacerlo, no fuera a ser que su principal aliado del “patio trasero” sufriera una derrota irreversible. Y porque advirtieron seguramente que esta podía hundir al país en el caos y dejarlo a merced de una toma de control hostil.
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Que nos hayamos vuelto de nuevo relevantes para la política exterior norteamericana no deja de ser una ventaja. ¿Supone que, al aceptar la ayuda, nos volveremos su perro faldero, seremos peones de las barras y estrellas, para no serlo del gigante asiático?
Los que rechacen el acuerdo este domingo seguramente están pensando que sí. Algo de razón deben tener. Aunque si revisamos la historia de este tipo de intervenciones norteamericanas, es posible una mirada alternativa: ninguno de los países que recibieron ayuda dentro del Plan Marshall o sus colaterales, después de otra guerra igualmente destructiva de sus economías a las padecidas por Argentina contra sí misma en las últimas décadas, terminaron siendo “peones del Imperio”. No fue el caso de Alemania, ni de ninguna otra nación europea, ni de Japón. Y tampoco en nuestra historia reciente hay antecedentes que avalen ese temor: Alfonsín sostuvo su Plan Austral gracias a la ayuda de Reagan y eso no le impidió impugnar la política del republicano para América Central; Menem se benefició grandemente del Plan Brady, financiado por los norteamericanos, pero las empresas extranjeras que más ventaja sacaron de eso fueron europeas, no yanquis.
¿Cómo esta vez la ayuda es más directa y voluminosa no implicará una mayor limitación de nuestra capacidad de autogobernarnos?
Para empezar, digamos que esa capacidad, en estos momentos y desde hace tiempo, casi no existe. Solo tenemos capacidad de autoflagelarnos. De hundirnos cada vez más en la pobreza, intentando distribuir lo que no tenemos ni somos capaces de conseguir: estabilidad financiera y monetaria, desarrollo en infraestructura, capital humano y todo el resto de los componentes de la productividad que se requieren para progresar. Claro que, para que algo de eso empecemos a conseguir, hará falta que usemos bien los recursos y la oportunidad que se nos ofrecen.

De eso depende de muchas cosas que hay que hacer de aquí en adelante, como generar confianza por nosotros mismos, y no necesitar que nos la preste el Tesoro norteamericano. Saliendo del círculo vicioso en que estamos atrapados: como nadie confía en que duren, no logramos que sean creíbles las medidas destinadas a generar esa confianza, así que todo el esfuerzo parece en balde y muchos se convencen de que no conviene ni intentarlo, mejor seguir como vamos, empobreciéndonos pero “dignos”.
Para romper ese círculo vicioso nada mejor que hacer a un lado la polarización: esta puede que sea inevitable en la elección, pero cuando ella haya quedado atrás, el gobierno va a necesitar a quienes ahora dice que no deberían existir, y que todo apoyo que reciban es “tirar el voto”, los muchos gobernadores y legisladores que también quieren que la estabilización se consolide, aunque no comparten mucho de lo que Milei y Caputo hacen para sostenerla.
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El Gobierno tendrá que encontrar la forma de dejarse ayudar por esa oposición, más o menos cohesionada o dispersa (en principio mucho no importa), que pretende reemplazarlo en 2027 para mejorar sus políticas, no para revertirlas. Y los dos tienen que entenderse lo más rápido posible porque, de otro modo, no va a haber ayuda norteamericana que alcance. Y lo que va a prosperar, independientemente de cómo salga de estos comicios, será la propuesta kirchnerista de “frenar a Milei”. Que suena muy parecida a “hundir a Milei”. Aunque significa en el fondo “húndanse todos, así nosotros podemos volver”.
Ahora: bien visto, el acuerdo que nos están proponiendo los norteamericanos ya contempla expresamente esas condiciones políticas que se necesitan para sostener la salida, que el gobierno se apoye en una coalición más amplia que la que integran sus fieles, para lograr que el Congreso acompañe sus políticas, que acumule reservas para no seguir dependiendo eternamente del crédito externo, etc. Igual que en el Plan Marshall original: sus precondiciones también eran que funcionaran las instituciones democráticas, que las políticas económicas impulsaran las exportaciones y la solvencia externa de los Estados, y que los actores locales cooperaran en sostener el rumbo.
Claro que a muchos les hubiera gustado que lo firmara, tanto por nuestra parte como por la norteamericana, gente más parecida a Adenauer, el padre de la reconstrucción alemana. Pero eso no se elige, al menos no en esta elección. Tal vez si en alguna que se nos presente en el futuro.
Javier Milei, fuerza patria
POLITICA
Congreso de LLA en Mar del Plata: Karina Milei reúne a la tropa libertaria para acordar una estrategia legislativa

La Libertad avanza tendrá este domingo un congreso bonaerense en Mar del Plata, que tiene como fin llevar a cabo una intensa capacitación, en la previa al nuevo año legislativo que comenzará en 2026. Fue convocado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. Según pudo saber TN, participarán legisladores nacionales, provinciales, concejales y consejeros escolares electos y en funciones.
La jornada se desarrollará en el Gran Hotel Provincial, de 10.30 a 17. Se estima que concurrirán más de 700 dirigentes de toda la Provincia de Buenos Aires.
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Los organizadores del encuentro indicaron a este medio que será “un espacio de formación y debates sobre los ejes legislativos de cara al ciclo parlamentario que comienza el 10 de diciembre”. El foco estará puesto en unificar posturas y perspectivas de cara a las discusiones presupuestarias, las regiones administrativas de la provincia, el éxito de la Boleta Única de Papel y la necesidad de implementarla en la provincia de Buenos Aires.
También se discutirán otros temas de agenda para el Congreso de la Nación, la Legislatura bonaerense, los concejos deliberantes y los Consejos Escolares. El cierre del encuentro estará a cargo de Sebastián Pareja, como presidente del partido en la provincia; el presidente de la Cámara de Diputados, Martin Menem y Karina Milei como Vicepresidente y Presidente del partido nacional.
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El encuentro apunta a realizar una demostración de fuerza de La Libertad Avanza, luego del resonante triunfo en las elecciones legislativas nacionales, donde además se impusieron en la provincia de Buenos Aires.
El congreso se divide en bloques que serán coordinados por expertos en cada materia. El bloque de Técnica Legislativa será moderado por el presidente del bloque de senadores de la Provincia, Charlie Curestis. El bloque de Educación y Gestión de Consejos Escolares contará con la moderación de la diputada nacional electa Miriam Niveyro. Regionalización y Organización Administrativa y Territorial estará a cargo del senador provincial electo Diego Valenzuela.

También se desarrollará un panel sobre Reforma Electoral y Modernización del Sistema de Votación, a cargo del diputado bonaerense electo Juanes Osaba, junto a otras mesas de discusión, como Comunicación Parlamentaria y Organización Política, Presupuesto Público y Política Fiscal, y Política Parlamentaria y Construcción de Acuerdos.
Ordenar la interna con Axel Kicillof como adversario
El congreso tendrá lugar en un clima de unidad entre los libertarios, que buscan dejar atrás una interna que hizo mucho ruido en la provincia. Las Fuerzas del Cielo, que responden al asesor presidencial Santiago Caputo, y la conducción a cargo de Pareja se encaminan a cerrar una oposición dura al gobernador bonaerense, Axel Kicillof.
La Legislatura bonaerense tendrá una nueva conformación en diciembre, por eso ya agilizan conversaciones entre Pareja y Agustín Romo, jefe de bloque de LLA en la Legislatura, para debatir el rol del espacio ante la nueva composición legislativa. La intención es bajar los decibeles en la interna y encaminar la unidad. “Hace falta reordenar la situación, seguir alineados. No vamos a buscar venganza ni vamos a dejar a nadie afuera”, sostienen.
En este sentido, los lugares más codiciados en el reparto de autoridades legislativas son la vicepresidencia de la Legislatura y la jefatura del bloque. A priori, hay predisposición para generar un debate entre el sector que responde a Pareja (Karina) y Las Fuerzas del Cielo (Caputo).
La Libertad Avanza, Karina Milei, Provincia de Buenos Aires
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Crece la tensión entre Milei y la AFA: por qué el Presidente decidió no ir al sorteo del Mundial y qué planea hacer con las Sociedades Anónimas Deportivas

Han sido pocas las ocasiones en las que Javier Milei ha cancelado un viaje de las características que tenía el del 5 de diciembre en Washington, en donde se va a realizar el sorteo del Mundial 2026. La sensible y compleja situación que circunvala a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) cambió el panorama. El gesto de decidir no asistir resulta toda una declaración de principios de parte del Presidente, que días anteriores ya había dado muestras de apoyo a Juan Sebastián Verón, de Estudiantes de La Plata.
En el Gobierno consideran que era importante tomar la decisión de no ir y de no dar margen alguno de que aquello pueda ser interpretado como una relativización de los episodios que involucran a la conducción del fútbol argentino, a cargo de Claudio Tapia. En la AFA marcaban que “Chiqui” iba a estar en el sorteo que organiza la FIFA. Aunque por un mínimo margen, existía la posibilidad de que de repente ambos pudieran coincidir en el Kennedy Center.
En rigor, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, se fotografió con el presidente del fútbol argentino el año pasado cuando se anunció que Argentina iba a ser uno de los coanfitriones del Mundial 2030. Fue una ocasión excepcional y con un marco completamente diferente al actual, buscan aclarar cerca de la hermana presidencial.
Milei pretendía viajar para mantener un encuentro con Trump, al igual que lo prevén hacer algunos de los mandatarios de seleccionados que participarán del Mundial. Por caso, el primer ministro canadiense, Mark Carney, viajará específicamente para poder encontrarse con su par estadounidense. El argentino planeaba hablar ante la Cámara de Comercio de Estados Unidos, aunque no se preveía la rúbrica del acuerdo comercial con la Casa Blanca.

Antes de que la agenda vire hacia las discusiones parlamentarias por el Presupuesto y las reformas libertarias, el Presidente concibió que este era el momento preciso de polarizar con Tapia. “Representan el populismo empobrecedor en su máxima expresión”, suele decir ante los interlocutores que consultan sobre su opinión de la cúpula de la AFA.
Con un tono más componedor, Milei iba a viajar a Estados Unidos con un propósito adicional: explicarle al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, que el modelo de Sociedades Anónimas no se trata de un ataque directo a la AFA, sino la importación del modelo del Inter de Miami que encabeza Lionel Messi.
El Gobierno tiene en carpeta hace tiempo un proyecto para impulsar las Sociedades Anónimas del Fútbol, las SAF. Es una iniciativa distinta a las Sociedades Anónimas Deportivas que se buscó impulsar al comienzo de la gestión libertaria, la cual tenía parangón en los artículos 346 y 347 del DNU 70/2023 de desregulación de la economía.
“Debe aceptarse la participación de las asociaciones civiles y fundaciones como accionistas en sociedades anónimas y la transformación de las asociaciones civiles en asociaciones anónimas”, indicó una resolución reglamentaria de la Inspección General de Justicia (IGJ) publicada a mediados del año pasado. Esta medida imponía que a partir de ese 1 de noviembre comenzara a regir el sistema de adopción voluntaria, pero la AFA la judicializó meses antes y consiguió el fallo del juez Elpidio Pinto, del Juzgado Federal de Mercedes, que decidió dejar sin efecto esos artículos.
A pesar de que se venía especulando con la posibilidad, el Gobierno no impulsará el año próximo un proyecto legislativo para proponer las SAF. “No está en las prioridades legislativas de 2026″, confirmó a Infobae una fuente que conversó de primera mano este asunto con el Presidente.
Y es que podría resultar una batalla pantanosa para el Gobierno en la medida que se acerque el fervor mundialista. En el mismo entorno del Chiqui Tapia indican que este conflicto podrá tener picos por estas semanas, pero que después va a quedar atrás. “No es la primera vez que vivimos esto, pasaron tres presidentes en apenas nueve años que me ha tocado presidir el fútbol argentino y me quedan muchos años más“, dijo -desafiante-, el presidente de la AFA.

El Gobierno no va a judicializar ni se va a meter con alguna intervención luego de la decisión del Comité Ejecutivo de sancionar a Verón por pedirle a sus jugadores que repudien el título brindado a Rosario Central. Sí existe la posibilidad de que Estudiantes de La Plata pueda judicializar lo que sucedió con el documento publicado por la AFA para justificar la pena contra el club platense.
El análisis de la metadata del archivo reveló que el Boletín 6625 fue aparentemente creado y editado el 23 de noviembre a las 19:21 horas, es decir, tras la finalización del encuentro en el Gigante de Arroyito. Esta modificación, según la dirigencia de Estudiantes, constituye un “delito informático”, algo que sí puede denunciarse en la Justicia.
Milei realizó diversos gestos de apoyo al club comandado por Verón. El fin de semana hubo un sugerente retuit en apoyo a Estudiantes por haber sido prácticamente el único club que repudió el título designado a Rosario Central. Pero las muestras escalaron con el pasar de los días. La más sugerente se dio en la foto que se sacó en la cumbre que realizó con el canciller de Israel, Gideon Sa’ar, en la Casa Rosada.
La reunión tuvo lugar en el despacho presidencial y, detrás de Milei, sobre el sillón de Rivadavia, estaba una camiseta de Estudiantes de La Plata. Además, había un cartel con la leyenda “Pincha“, el apodo característico de la institución platense. Detrás del canciller Pablo Quirno y del embajador de Israel Axel Wahnish había otras camisetas con el dorsal número 9 que tenían los colores albirrojos típicos del club.
Un día antes, a través de X, realizó un posteo con una foto con la camiseta del pincharrata y escribió: “Honor a la Escuela de Don Osvaldo“. En ese mensaje, hizo referencia a Osvaldo Zubeldía, histórico entrenador del conjunto platense que logró ganar tres veces la Copa Libertadores y la histórica Copa Intercontinental de 1968 ante el Manchester United. Un detalle no menor, es que dentro de ese equipo multicampeón jugaban Carlos Bilardo, uno de los ídolos del jefe de Estado, ya que siempre se califica como “bilardista”. Ayer volvió a subir una foto de ambos a su cuenta de X.
POLITICA
El Gobierno afina la negociación con EE.UU. por la firma del acuerdo comercial y advierte que hay dos artículos clave de difícil aplicación

El Gobierno afina la negociación con los Estados Unidos por la firma del acuerdo comercial y advierte que hay dos artículos clave de difícil aplicación. El Ejecutivo reconoce que faltan una serie de rondas técnicas con funcionarios de la administración de Donald Trump y sostiene que “queda mucho papelerío” para su implementación formal.
“Es todo un marco para ir hablando. No va a estar listo en el corto plazo”, expresan en Nación. La Casa Rosada sostiene que se oficializará por partes, pero admite que tampoco tiene definiciones sobre la secuencialidad bajo la que se realizará. El oficialismo quiere que la apertura comercial se profundice luego de sancionar las reformas laboral y tributaria.
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Uno de los artículos que en Balcarce 50 remarcan como “complejo” de llevar a la práctica es la prohibición de importaciones de bienes producidos mediante trabajo forzoso u obligatorio. Reconocen que no tienen una definición sobre qué tipo de estándar internacional aplicarán -EE.UU. se basa en la sección 307 de la “Tariff Act” que aplica la CBP- o si crearán un nuevo proceso de chequeo aduanero.
Otro de los puntos que ponen en duda en el gabinete es el que afirma que la Argentina realizará “cambios estructurales” sobre el régimen de propiedad intelectual basado en el informe especial 301 de la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR). Descartan por el momento realizar cambios sobre la Ley de Patentes de Invención y Modelos de Utilidad (24.481) en el corto plazo.
Lo mismo aplica para la adhesión al estándar internacional de propiedad intelectual que pidió los Estados Unidos. Se trata del Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PTC) de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (WIPO, por sus siglas en inglés), que fue elaborado en Washington en 1970.
“Hay mucho lobby de los laboratorios locales e internacionales, lo que traba el proceso”, expresan en Nación. La división se traslada a los integrantes del Gobierno: algunos insisten con impulsarlo y otros aseguran que puede derivar en una suba significativa de los medicamentos en caso de aprobarse. El proyecto cuenta con media sanción del Senado desde 1998 y continúa con estado parlamentario.
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El informe 301 remarca también que la protección contra el uso comercial desleal y la divulgación no autorizada de datos para la aprobación de productos farmacéuticos y agroquímicos “sigue siendo insuficiente” y exige cambios en el Instituto Nacional de Propiedad Intelectual (INPI) por sus “recursos limitados y un número reducido de examinadores”.
En el Ejecutivo descartan reforzar el organismo e insisten con que tienen “otras prioridades”, como las negociaciones por los vencimientos de deuda de enero que ascienden a US$4000 millones. La Casa Rosada acelera además contactos con gobernadores y legisladores aliados para conseguir los votos para el Presupuesto 2026 y las reformas laboral y tributaria antes de marzo.
Gobierno, Estados Unidos, acuerdo
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