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POLITICA

Javier Milei cambia: ahora pesifica Estados Unidos

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¿Qué es lo que se juega en la elección del próximo domingo? Esta es la pregunta que domina la política y que organiza la discusión pública. Hay distintas formas de mirar el panorama. Podríamos entrar al cuadro de una manera que es la siguiente: imaginar que el gobierno de Milei está en una encrucijada política y de gestión similar a la que enfrentó el gobierno de Mauricio Macri durante sus primeros dos años.

¿En qué consiste esto? Primero, en un esfuerzo por constituir una economía capitalista. Es decir, una economía en cuyo centro esté la iniciativa privada. Para construir esa economía hay que hacer un gran esfuerzo, que es el que viene haciendo el Gobierno y la sociedad argentina, similar al de los primeros años de Macri: normalizar los precios; que los precios vinculados con bienes internacionales se parezcan, en alguna medida, a los que rigen en el mundo. Emitir señales racionales en ese sentido. Obviamente que el eje central de esa política es reducir los niveles de inflación. Y entre todos los precios, uno en particular, que genera el mayor debate y preocupación, no solo para el Gobierno argentino sino también en el estadounidense: el precio del dólar.

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Cambia Milei: ahora pesifica Estados Unidos. El editorial de Carlos Pagni en Odisea Argentina

Si se lograra ese objetivo, que se va logrando con el tiempo, vendría un segundo capítulo sin el cual es imposible pensar la inversión. Quien invierte no mira solo los precios: observa los costos, para decidir si pone su dinero aquí o en otra economía. El relato oficial, el programa del Gobierno, lo que Milei propone, es por un lado una normalización de los precios y luego una reducción de los costos que facilite y estimule la inversión privada.

Para esa reducción de los costos, sostiene el discurso oficial -el mismo que sostenía Macri-, hace falta un programa de reformas. Existe cierto consenso, cierto lugar común, en que son necesarias una reforma tributaria, una reforma del régimen impositivo, una reforma previsional -sin la cual la anterior resulta inviable, porque es imposible reducir impuestos con el actual costo previsional de la Argentina- y una reforma laboral. Quiere decir que una vez que se normalizan los precios, para encarar el problema de los costos y normalizar la economía en general, hace falta un conjunto de reformas que requieren una mayoría en el Parlamento.

Llegamos al final de este camino: qué se juega en esta elección. Se juega si el Gobierno, que tiene un liderazgo personalista y centralizador, por momentos arbitrario, de Javier Milei logra además constituirse en un oficialismo. Ser oficialismo implica algo más complejo, implica un órgano coordinado en el Poder Ejecutivo y la capacidad de proyectar ese poder sobre el Parlamento para formar mayorías y aprobar reformas.

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El Senado de la NaciónNicolás Suárez

Desde diciembre de 2023, y sobre todo desde mayo del año pasado cuando se aprobó la Ley Bases, el Gobierno logró despejar la incógnita de si iba a haber o no un líder, pero no consiguió constituir un oficialismo. ¿Dónde empieza y termina el oficialismo en la Argentina? Es muy difícil contestar esa pregunta. ¿Dónde empieza y termina la oposición? Depende del tema. Uno podría preguntarse: ¿dónde ubicamos a Randazzo? ¿A Monzó? ¿En el oficialismo o en la oposición? ¿Y a Macri? ¿A Ricardo López Murphy? Depende del tema. No hablamos, obviamente, del kirchnerismo, que es nítida y duramente oposición. Entonces este es el problema central: si de estas elecciones surge un oficialismo que, desde el Ejecutivo, es capaz de constituir una mayoría en el Congreso.

El Gobierno llega a esta elección con una de sus promesas bastante cumplida: reducir la inflación. Es cierto que la forma en que el Gobierno encaró este problema -materia de debate también en Estados Unidos- generó otras patologías. Pero el último número de inflación, el de septiembre, fue de 2,08%, y la inflación núcleo, de 1,9%. Esto indica que hacia fin de año podría esperarse una inflación de entre 28 y 30%, es muchísimo para los estándares internacionales, pero muy poco en comparación con la historia argentina reciente. Es probable que una parte importante del electorado le reconozca al Gobierno haber cumplido con su palabra en esta materia.

El Gobierno llega a esta elección con una de sus promesas bastante cumplida: reducir la inflaciónSeth Wenig – AP

La segunda promesa de Milei en campaña fue castigar a “la casta”, a una clase política corrupta, oligárquica, centrada en sí misma y no puesta al servicio de la sociedad. Con el paso del tiempo, las deficiencias del Gobierno y de La Libertad Avanza en este terreno se volvieron cada vez más notorias. Es muy difícil que pueda sostener esa bandera demasiado tiempo en adelante.

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Del caso $Libra siguen apareciendo novedades todo el tiempo. La hermana del presidente, Karina Milei, está citada al Congreso para explicar lo ocurrido. En la justicia de Estados Unidos también hay movimientos: una nota de Hugo Alconada Mon en relata que, según la jueza, los fondos generados con Libra no serían reclamables al Estado, sino que habrían ido a los bolsillos del creador de la criptomoneda, Hayden Davis, y, presumiblemente, a los de Javier y Karina Milei. ¿La justicia estadounidense tiene alguna prueba en ese sentido? ¿Existen registros de transferencias a funcionarios del Gobierno? Son preguntas que se hacen muchos en el Congreso, a partir de informaciones brumosas de Estados Unidos.

Milei, en la Casa Rosada, con Hayden Mark Davis, a quien ahora señalan como responsable de $LIBRA

Segundo caso: el misterioso avión del empresario Leonardo Scatturice, que llega a Aeroparque y pasa por todas las barreras de la Aduana sin control. No se sabe qué contenían las valijas que transportaba su empleada, Laura Belén Arrieta. ¿Elementos electrónicos, material de inteligencia? No está claro. Tampoco se sabe con quién hizo hablar Arrieta a la agente de Aduanas a la que le prestó el teléfono en esa ocasión. El juez Pablo Yadarola aún no pudo encontrar esa explicación, cuáles son los dos teléfonos que se conectaron. Sería importante que lo haga pronto para despejar cualquier duda sobre el Gobierno. Se trata de un avión misterioso de un empresario muy ligado al Gobierno que, además, tiene negocios importantes con el Estado.

Leonardo Scatturice y Laura Belén Arrieta

Después ya vinieron informaciones que requieren menos explicaciones: los audios de Diego Spagnuolo, que mencionan presuntas coimas de la hermana del Presidente y de los primos Menem, en el negocio de la asistencia a personas con discapacidad.

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La coronación de todo esto es el caso Espert, que se fue haciendo cada vez más grave por la forma en que el Gobierno, o el propio Presidente, lo defendía. Se trata de un dirigente de primer nivel, presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados y primer candidato del oficialismo en la provincia de Buenos Aires, salpicado por la financiación del narcotráfico.

José Luis Espert renunció a su candidatura envuelto en una serie de irregularidades por su vínculo con Federico «Fred» Machado, que colaboró con su campaña presidencial de 2019 y dos años después quedó detenido bajo una acusación de narcotráfico, fraude y lavado de la justicia de Estados UnidosCamila Godoy

Todos estos episodios obligan a mirar retroactivamente y aparecen otras manchas en la camisa. Una muy importante que se llama Ariel Lijo: la postulación para la Corte por parte del gobierno de un juez muy tildado de corrupto, ahora, ante la sucesión de episodios de corrupción, obliga a preguntar si lo de Lijo fue un error o un objetivo. Entonces, en materia de inflación, el Gobierno cumple. Pero, en materia de lucha contra la casta, aparece muy identificado con lo peor de ella.

Hay otro dato muy importante sobre cómo llega este Gobierno a las elecciones. Es la idea de que era un gobierno invicto, de que la lógica de la política había cambiado. Sin embargo, la idea de un gobierno durísimo en el ajuste que, a pesar de eso, no parecía pagar costos políticos, quedó en duda tras la derrota en la provincia de Buenos Aires. Aunque no puede nacionalizarse ese resultado, la elección bonaerense dejó una marca. Este es un oficialismo que puede perder elecciones. Las “fuerzas del cielo” resultaron ser fuerzas de la Tierra. El Gobierno puede perder y ganar elecciones, como cualquier otro.

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En este marco, hay una discusión que domina en el peronismo de la provincia de Buenos Aires: si fue un acierto desdoblar la elección en esa provincia. Esa respuesta se conocerá el próximo domingo. Cristina Kirchner piensa que todavía no se sabe si fue un acierto o no. No vaya a ser que en la elección del 7 de septiembre en la provincia de Buenos Aires se haya producido un resultado que ahora alerta a todos aquellos que no fueron a votar pensando que no hacía falta. Ahora sí van a hacerlo precisamente porque ganaron los kirchneristas. Este es uno de los argumentos principales de Cristina Kirchner cuando objeta la estrategia de Axel Kicillof de haber adelantado la elección bonaerense y haberla convertido en una especie de encuesta perfecta, que anticipa lo que podría pasar y, por lo tanto, corrige el proceso.

Cristina Kirchner y Axel Kicillof

Kicillof sostiene que fue un acierto, porque la derrota del Gobierno fue tan importante que sirvió para instalar la idea de que es un gobierno vulnerable. Para Kicillof el peronismo de todo el país, ante la elección del 26 de octubre, le debe a él haber adelantado una elección y haber producido una gran victoria sobre lo que parecía ser invencible. Veremos qué ocurre el próximo domingo y cómo se resuelve esta discusión interna del kirchnerismo bonaerense. Lo que pase en la provincia de Buenos Aires es decisivo, precisamente porque allí se concentra el núcleo del kirchnerismo y porque el gobierno de Milei va a ser uno u otro si, sobre el horizonte de 2027, se recorta la figura de un candidato kirchnerista. Ese objetivo central de atraer inversiones, frente a la posibilidad de un reflujo populista o intervencionista, se vería dificultado.

La elección bonaerense también mostró, como analizan estudios muy minuciosos del jesuita Rodrigo Zarazaga, un cambio en el perfil del votante del Gobierno. Había un votante filoperonista de clase media-baja, similar al que podía votar a Massa entre 2013 y 2015, que fue desplazado por un electorado más parecido al del PRO, un partido de derecha, de clase media, media-alta y alta.

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El otro rasgo con el que el gobierno llega a esta elección, además de haber perdido el invicto, es que perdió la infalibilidad en materia económica. Durante meses, Milei anunciaba cosas que iban a pasar y pasaban, como ocurrió con la inflación. Pero luego empezó a anunciar cosas que no pasaron. Dijo, por ejemplo, que esperarían a que el dólar tocara el piso de la banda para comprar, y empezaron a vender en el techo. O que controlarían el dólar subiendo la tasa de interés a niveles exorbitantes -75% en términos reales-, y sin embargo la gente salió a comprar más dólares, no menos.

Comenzaron entonces las tensiones en el mercado cambiario, con un Banco Central que no se había preparado para eso, porque el presidente de la Nación calculó que no iba a haber ese riesgo y, por lo tanto, ordenó no comprar reservas, en contra del pedido del Fondo Monetario Internacional (FMI). El Banco Central quedó acosado por un mercado que demanda dólares, mientras el Gobierno insistía en no resignar la cotización del tipo de cambio, convencido de que si no se movía el dólar, tampoco lo haría la inflación, y así podría ganar la elección. Esa política impactó también en los bonistas, que empezaron a pensar que si el Gobierno estaba dispuesto a gastar -como dijo Luis Caputo- hasta el último dólar para ganar las elecciones, no pagaría los bonos. Así se disparó el riesgo país. Eso fue el 19 de septiembre, en vísperas de una catástrofe que se evitó con la intervención del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, que declaró: “Me hago cargo yo del gobierno argentino”, una especie de intervención que el Gobierno, con una narrativa inteligentísima, presentó como respaldo. En realidad, lo que Donald Trump le vino a decir a Milei fue: “dame el volante, manejo yo”, porque no podía permitirse un fracaso de alguien tan identificado con él.

Donald Trump, sostiene una carta enmarcada del presidente de Argentina, Javier MileiKEVIN DIETSCH – GETTY IMAGES NORTH AMERICA

Desde ese momento, Bessent y Trump entraron en escena y comenzó una secuencia de rarezas o anomalías internacionales. Algo es anómalo cuando se aparta de la regla o de las costumbres, de los usos habituales. Hemos naturalizado algunas rarezas, pero una de ellas merece ser destacada. Bessent es en estos momentos el ministro de Economía de un país que está clausurado porque no se puede poner de acuerdo en la aprobación de su presupuesto, lo que en ese país llaman un shutdown. Se encuentra también en medio de una turbulencia internacional producida por el propio Trump al modificar toda la política arancelaria, que hace que el empresariado internacional no sepa cuánto gana o pierde porque no se sabe bien cuales son los precios de los productos. Scott Bessent, que está metido en esas dos crisis, se la pasa tuiteando sobre el mercado del dólar en Buenos Aires. Y ocurre como si no fuera una rareza. Pero lo que estamos viendo es que el enorme imán del mercado cambiario argentino, que se “tragó” a 40 ministros, ya lo está acorralando al funcionario estadounidense, que vende dólares para comprar pesos. Eso plantea una curiosidad que me señaló un amigo con mucha gracia: Milei venía a dolarizar la Argentina y está pesificando a Estados Unidos.

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Scott Bessent recibió a Luis Caputo en Washington@SecScottBessent

Esto es una anomalía. Bessent dice estar normalizando el mercado de cambios, pero aún no lo logró. Cuando Bill Clinton anunció el rescate de México en 1995, el anuncio frenó la crisis. Lo mismo ocurrió cuando George Bush hijo anunció la ayuda a Uruguay, afectado por la crisis argentina de 2002. En este caso, ni el anuncio ni la intervención por parte de Bessent están deteniendo la crisis. Bessent podría decir lo que Borges pone en boca de Francisco Narciso de Laprida en su “Poema conjetural”: “Al fin me encuentro con mi destino sudamericano”.

Esto abre un debate dentro de los Estados Unidos. Paul Krugman, premio Nobel de Economía y una de las figuras más destacadas del mundo opositor a Trump, escribió sobre la Argentina y planteó dos objeciones muy interesantes a la política de Bessent en relación con el país. La primera es técnica. Krugman advierte: “Cuidado, porque están poniendo dinero en un programa económico que no va a funcionar”. Sostiene que se trata de un plan de estabilización basado en el atraso cambiario, es decir, en mantener un dólar barato, y que esa estrategia está destinada a hundirse. El gobierno republicano está alimentando ese error, dice Krugman.

Para demostrarlo, Krugman mostró un gráfico que permite ver cómo fue el momento de la primera intervención del Tesoro estadounidense en el mercado argentino, cuando Bessent comenzó a comprar pesos o vender dólares. A partir de ese momento, el Gobierno debió subir la tasa de interés del 80% al 160% para evitar que, a pesar de la intervención del Tesoro, el dólar siguiera subiendo. Es decir, Krugman se está burlando de Bessent, ya no de Santiago Bausili, de Caputo o de Milei.

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Paul Krugman, premio Nobel de Economía y una de las figuras más destacadas del mundo opositor a Trump, escribió sobre la Argentina

Hay otra objeción de Krugman a Bessent y esta es una objeción moral. Krugman escribió en The New York Times y en Bloomberg que podría haber un negocio personal detrás de la intervención. Señala que amigos de Bessent, como Robert Citrone, obtuvieron ganancias espectaculares con bonos argentinos el año pasado, y que después quedaron golpeados por la suba del riesgo país. Krugman afirma que esos financistas de Bessent compraron nuevamente bonos antes de la intervención del Tesoro, sabiendo que se produciría. Es decir, Krugman está señalando casi la existencia de un delito -probablemente sin casi- que sería la filtración de información desde el Tesoro a amigos bonistas.

Citrone, es el líder del fondo Discovery, que maneja miles de millones de dólares y que el año pasado habría obtenido una rentabilidad del 48% con bonos argentinos. Citrone llegó a Buenos Aires el 14 de abril, el mismo día que Scott Bessent, cuando se levantó el cepo. Llegó con Leonardo Scaturice, es decir, en el mismo avión de las valijas y prácticamente la misma tripulación, incluida Laura Belén Arrieta, quien transportaba las valijas. Todo esto empieza a mostrar un sistema de poder con vinculaciones en las que lo público y lo privado se contamina bastante. Hace algunas semanas mostramos un video de Citrone diciendo: “A mí me gusta influir sobre el gobierno argentino”.

Tan metidos estamos en el debate americano que, en las manifestaciones contra Trump, aparece gente protestando ya con el argumento argentino: “Para la Argentina, 40 billones. Para Estados Unidos, no hay programa de salud”. Hoy hay un reclamo en Estados Unidos contra el gobierno de Trump. “Que fondeen el ACA”, piden, -el Obamacare, el programa de salud heredado de Obama- y no a la Argentina”. Que la plata la pongan allá, porque se han disparado las primas del seguro de salud. Entonces reclaman que subsidien a los americanos, que subsidien la salud, y no que subsidien a la Argentina.

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Ciudadanos americanos protestan contra el auxilio a la Argentina

Trump se encuentra todo el tiempo con este problema y la última vez fue el domingo por la noche, cuando le preguntaron por el malestar de los chacareros, de los farmers norteamericanos, que están enojados porque se les resuelve, en alguna medida, su situación a sus competidores de la Argentina. Y Trump contesta, por los argumentos que da, como un jefe de campaña del peronismo. Se vuelve cada vez más dudosa la ventaja que obtiene Milei de la amistad de Trump. Esto contestó: “Argentina está luchando por su vida. No sabes nada sobre eso. Están luchando por su vida. Nada está beneficiando a la Argentina. Están luchando por su vida. ¿Entiendes lo que significa eso? No tienen dinero, no tienen nada. Están luchando tan duro para sobrevivir. Si puedo ayudarlos a sobrevivir en un mundo libre, me parece que el presidente de Argentina está tratando de hacer lo mejor que puede. No lo están haciendo bien, se están muriendo”.

Donald Trump dijo que "Argentina está luchando por su vida".
Donald Trump dijo que «Argentina está luchando por su vida».

No es la mejor pintura para ir a las elecciones del domingo que viene. Algo parecido a lo que vimos en la reunión de Milei con Trump. Una especie de menosprecio que probablemente venga -esto es psicologismo de entrecasa- de la reacción que tal vez produzca en Trump ver gente que se le subordina demasiado. Porque con Vodolomir Zelensky pasó lo mismo. El otro día, conversando con Joaquín Morales Solá, Marcelo Longobardi hizo la comparación: “A Milei lo trató como a Zelensky; en ambos casos, es una emboscada”. Es una emboscada o una reacción de alguien que dice: “La verdad, si se me subordinan tanto, no les tengo aprecio”. Pero es, tal vez, una hipótesis disparatada.

Lo importante es que la relación con Trump, el juego de Trump y de Bessent nos devuelven al problema originario. Trump dijo: “Pongo la plata si hay un oficialismo”. Lo dijo de otra manera: “Si no gana las elecciones Milei, no vamos a ser generosos con la Argentina”. Salió el Gobierno desesperado, empezando por el “mago del Kremlin”, Santiago Caputo, a través de su cuenta de X, a decir: “Está hablando del 2027”. Como diciendo: se confundió, faltaba que dijeran “está viejo”. Y Trump, a través de su cuenta de Truth, su red social, dijo: “Estoy hablando de la elección de medio término, de la elección parlamentaria. Si la pierden, nos vamos”. Produjo un tembladeral. Bessent tuvo que salir a explicar qué es perder y qué es ganar. Y terminó diciendo algo así como que alcanza con tener un tercio del Congreso para defender los vetos; eso ya es ganar.

Donald Trump se reúne con Javier Milei durante la Asamblea General de las Naciones UnidasEvan Vucci – AP

Una encuesta realizada por la consultora Rubikón Intel realizó algunas preguntas sobre el apoyo de Trump, los condicionamientos y las elecciones argentinas. “¿Sabías que Donald Trump dijo que el apoyo de Estados Unidos a la Argentina depende de que Milei gane las elecciones de octubre? ¿Qué sentís al escuchar eso?”, se pregunta. La respuesta fue: indignación, un 31%; aprobación, un 23,6%; preocupación, un 23,5%; indiferencia, un 10,8%; y nada, un 11%. Está bastante parejo, sobre todo porque uno presume que la categoría “preocupación” se puede dividir entre indignación y aprobación.

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Encuesta realizada por la consultora Rubikón Intel sobre el apoyo de Trump a la Argentina

Otra pregunta: “¿Te parece legítimo que un país condicione ayuda económica al resultado de elecciones de otro país?”. Le parece legítimo al 39,4%; no le parece legítimo al 51%; y el 9,6% dice “depende”. Una más: “¿Cómo afecta esto la soberanía argentina?”: mucho, para el 45,4%; algo, para el 19,9%; poco, para el 7,7%; y nada, para el 27,1%.

Encuesta realizada por la consultora Rubikón Intel sobre el apoyo de Trump a la Argentina

Este es el paisaje de cómo caen estas intervenciones, en un momento en que el gobierno americano se convirtió en un actor central de la vida electoral de la Argentina y en un actor muy positivo para el Gobierno, con independencia de cuál sea este impacto sobre el mayor o menor sentimiento nacionalista que haya en la sociedad argentina. Porque si no intervenía Bessent, probablemente Luis Caputo no hubiera llegado a las elecciones del próximo domingo, tal vez no hubiera llegado a hoy como ministro, por cómo venía la crisis cambiaria y, sobre todo, la crisis del mercado de bonos.

La idea de Bessent es que alcanza con que tengan un tercio del Congreso, es decir, que puedan resistir con los vetos, que no les armen dos tercios en contra para insistir con leyes adversas al pensamiento y al programa del Gobierno. ¿Eso es verdadero? No. El Gobierno necesita sacar leyes, necesita tener capacidad de gestión, capacidad de reforma. No solamente resistir reformas que le hacen otros. Y para eso tiene que armar una mayoría. Daría la impresión de que está descartado totalmente que el Gobierno pueda obtener la mayoría en el Congreso. No la va a obtener. Está descartado también que no tenga un tercio para resistir con los vetos. Ahora bien, si se aproxima mucho a ese piso del veto, queda un gobierno estéril, que va a complicar muchísimo la economía. Ahí hay que ver si Trump cumple con su palabra o no. Y ahí sí empieza otra película.

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También puede ser un gobierno que tenga una base parlamentaria sólida como para generar acuerdos y llegar a la mayoría. Y esos acuerdos son, inevitablemente, acuerdos que tiene que tejer con los gobernadores de las provincias. Esto es muy importante de entender. Por eso Guillermo Francos cuando se reunió por primera vez con los gobernadores después de la derrota en la provincia de Buenos Aires lo llevó a Luis Caputo. Porque esos acuerdos, desde que el mundo es mundo, se tejen y se sellan con plata. Pactar con los gobernadores implica otra política fiscal. El Gobierno va a tener que ceder un poco en su rigor con las provincias en materia fiscal, inclusive en la obra pública, porque si no, no va a tener esa mayoría en el Congreso que le permita generar determinadas reformas.

La pregunta es, entonces, ¿cómo se constituye ese oficialismo en el Congreso? Va a haber toda una discusión el domingo a la noche sobre cómo se cuentan los votos, y los votos hay que contarlos de una sola manera: hacia dónde van los diputados de cada agrupación política. Entonces habrá que sumar ahí Fuerza Patria con el peronismo de distintas provincias, porque van a un solo bloque, que es el bloque -vamos a llamarlo así- kirchnerista. Y ahí veremos cuál es el panorama del oficialismo en el Congreso.

No alcanza con tener los legisladores. Ya está demostrado eso. ¿Cómo se demostró? El Gobierno no tenía a los legisladores y aprobó la Ley Bases, que es como haber aprobado setenta leyes. Y después, con los mismos legisladores, empezó a perder leyes. ¿De qué depende? De cómo se arma esa mayoría, de cuál es la capacidad de gestión política del Gobierno, de cómo puede negociar y atraer.

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Y esta es una discusión que se ha desatado dentro del oficialismo. Porque Guillermo Francos inició una negociación con Mauricio Macri, y esa negociación que inicia Francos con el expresidente para atraer al Pro al gobierno -no solamente en el Congreso- produjo una reacción muy virulenta de Santiago Caputo. Con un método de Caputo muy simpático o risueño: trajo a un lobista americano contratado por Scatturice, el mismo dueño del avión, pero que lo presentan como un asesor de Trump. Se llama Barry Bennett, un audaz, que dice: “Trump dice, nosotros, el gobierno americano…”, aunque no está demostrado que represente al gobierno de Estados Unidos. De hecho, es posible que en la embajada norteamericana en Buenos Aires no lo conozcan. Hasta ahora Bennett representa a Santiago Caputo. Presumiblemente le pagan el sueldo porque la consultora de Scatturice, para la que trabaja Bennett, está contratada por la SIDE que maneja Santiago Caputo. Es decir, un poco Memorias de Costa Pobre, aquel viejo sketch de Alberto Olmedo. Hubo una reunión: le presentaron a Bennett como si fuera un representante de Trump a diputados de la oposición -a De Loredo, a Pichetto, a Ritondo-. Un gran malentendido que desata una interna dentro del Gobierno, que agrava una interna anterior: el “Mago del Kremlin”, Santiago Caputo, contra los Menem, es decir, contra Karina Milei.

Los amigos de Caputo, y el propio Caputo, sostienen: “Llegamos a este punto y se nos destruyó la mayoría en el Congreso porque fuimos a la pelea con los gobernadores. Agredimos a nuestros aliados”. Y los Menem, desde su rincón, detrás de las polleras de Karina Milei, dicen: “¿Nosotros? Pero ¿quién inventó la idea de los mandriles para los economistas críticos? ¿Quién dijo que los gobernadores eran degenerados fiscales? Desde su cuenta de X se escribía ‘no odiamos lo suficiente a los periodistas’. Todo eso no viene de Caputo”. “¿Quién es el jefe del ‘Gordo Dan’, que tiene como única estrategia el insulto para constituir un oficialismo?”. Entonces empieza a haber toda una discusión interna respecto de quién es el responsable de esto que parece un oficialismo a la defensiva.

Santiago Caputo se afilió al partido en la ciudad en una reunió junto a Javier y Karina Milei, Lule Menem y Pilar Ramírez

Habrá que ver qué piensa Milei. Nadie lo sabe. Ni su hermana. Habrá que ver cuáles son las conversaciones que tenga el Presidente con Santiago Caputo, con Guillermo Francos; cómo rearma su gabinete, si es que lo rearma; qué lugar le dan o no le dan al macrismo; qué pasa con algunos ministros, como Gerardo Werthein, el canciller, que dice: “Si viene Caputo a manejar este gobierno, yo me voy”. Hay un gran signo de interrogación, y es importantísimo. ¿Por qué? Porque sin orden político en el órgano de gobierno, alrededor de Milei, no hay plata de Bessent que alcance, y no hay votos que alcancen en las urnas. Porque todo se puede dilapidar al día siguiente.

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Esto es así porque, al final, lo que ordena la política -lo que hace que un diputado vote a favor o en contra, que un gobernador acuerde o no, que Trump se quede y ponga la plata o no la ponga- tiene que ver con una palabra: expectativas. La expectativa de poder y de éxito que genera el Gobierno. Porque en la expectativa está cifrado lo que Julio María Sanguinetti, el expresidente del Uruguay, genialmente llama “la institución invisible”: la confianza. Eso es lo que se juega en estas elecciones del domingo que viene.


una nota de Hugo Alconada Mon en LA NACION,haber adelantado una elección,Carlos Pagni,Odisea Argentina,LN+,Javier Milei,Conforme a,,Tras resistir los vetos. El Gobierno promulgó las leyes de financiamiento universitario y de emergencia pediátrica pero atrasó su aplicación,,Crisis preelectoral. La Argentina de Milei, ¿a la espera del último tren?,,Elecciones 2025. Milei cierra la campaña de La Libertad Avanza en Córdoba con una caminata en la zona céntrica,Odisea Argentina,,Análisis. Milei y el ancla norteamericana,,Análisis. Las fuerzas de la tierra,,Análisis. El salvataje de Trump

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POLITICA

La oposición anticipa sus reparos a la derogación de las PASO

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El Gobierno anticipó que este año volverá a la carga con su intención de eliminar las elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) y la oposición ya encendió las alarmas. El proyecto aún no se presentó al Congreso, pero los propios aliados muestran reparos a que el oficialismo pretenda suprimir una herramienta que, admiten, les serviría para encauzar su desorden interno.

En rigor, no es la primera vez que el Gobierno pretende suprimir las PASO. Con el argumento del ahorro económico, en noviembre de 2024 presentó un proyecto en ese sentido y, si bien no logró el objetivo propuesto por la resistencia de la oposición, al menos pudo suspenderlas para las elecciones legislativas del año pasado.

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Lo cierto es que las PASO siguen vigentes, situación que el Gobierno pretende una vez más revertir. Su desafío será reunir la mayoría absoluta que le exige la Constitución Nacional para toda modificación del régimen electoral y de partidos políticos: 129 votos positivos en la Cámara de Diputados y 37 en el Senado.

“Estamos esperando las especificaciones técnicas del proyecto del Poder Ejecutivo, pero nuestra idea es eliminar las PASO”, anticipó el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, en declaraciones a LN+.

Menem indicó que el proyecto que enviará la Casa Rosada no se limitará a la derogación de las primarias, sino que apuntará hacia una reforma integral de los partidos políticos en lo que se atañe a su constitución, reconocimiento legal y financiamiento. Cuestiones sensibles que hacen a la supervivencia de los espacios partidarios.

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Es por esta razón que los opositores no se muestran demasiado entusiastas en acceder a la derogación lisa y llana de las PASO como pretende el Poder Ejecutivo. Incluso en los espacios cercanos al oficialismo prefieren más una reformulación del sistema de primarias hoy vigente antes que su eliminación, ya que los dejaría sin una herramienta con la cual pelear espacios de poder si eventualmente se confluye en un acuerdo electoral con La Libertad Avanza.

“Por lo pronto, no estamos de acuerdo con que se modifiquen las reglas de juego para una elección próxima. Igualmente, vamos a esperar a que llegue el proyecto al Congreso para analizarlo detenidamente”, indican desde la bancada de Pro, aliado estratégico del oficialismo.

Desde el radicalismo también plantearon reparos. “La eliminación de las PASO sin plantear un sistema que las reemplace constituye un retroceso”, planteó el senador Maximiliano Abad. “Entiendo que el sistema vigente de primarias debe ser revisado y modernizado”, agregó.

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“En los procesos electorales argentinos es cada vez más corriente la constitución de frentes o alianzas (coaliciones electorales integradas por diversos partidos) −agregó−. Desde esta perspectiva, un eventual sistema que reemplace las PASO no sólo debe definir las candidaturas dentro de un partido, sino entre fuerzas aliadas. La alternativa no es la eliminación de las PASO, sino un mecanismo que las supere, garantizado la participación democrática de la ciudadanía”.

Desde Provincias Unidas también se oyen reparos. “La eliminación de las primarias beneficia principalmente a los oficialismos que eligen sus candidatos a dedo para dificultarle a la oposición la posibilidad de ordenarse en torno a una oferta electoral. Provincias Unidas tiene referentes con ambiciones electorales, eventualmente podrían sumarse más espacios y esta herramienta (las PASO) permitiría una definición más democrática de sus candidatos”, razonó un legislador cercano al gobernador cordobés Martín Llaryora.


eliminar las elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO),Laura Serra,Actualidad política,Conforme a,Actualidad política,,Minuto a minuto. Javier Milei: las últimas medidas del Gobierno,,“Lo estamos logrando”. Sturzenegger celebró que en 2025 la Argentina haya sido el país con la mayor mejora en libertad económica del mundo,,»Adelgacé 14 kilos». Cúneo Libarona explicó las razones de su salida del Gobierno

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Causa Vicentin: declaró el titular de la SIGEN ante el juez Ercolini y defendió su rol técnico en el Banco Nación

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El actual titular de la Sindicatura General de la Nación (SIGEN), Alejandro Díaz, prestó declaración indagatoria por su desempeño como síndico del Banco Nación durante el gobierno de Mauricio Macri, en el marco de una causa que investiga un presunto acuerdo entre la empresa Vicentin y la entidad para evitar el cobro de una deuda millonaria.

La indagatoria —instancia prevista en el Código Procesal Penal que no implica una definición de culpabilidad sino la posibilidad de ejercer defensa— se produjo en el marco del expediente que analiza, en forma puntual, presuntas irregularidades en el otorgamiento y posterior refinanciación de créditos a la firma santafesina.

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La declaración de Díaz

En su testimonio de casi tres horas, el síndico General de la Nación sostuvo: “El cliente operaba con el banco hacía más de 30 años y era el más importante de la entidad financiera. Todos los informes de los cuales tuve conocimiento solo mencionaban la necesidad de un encuadramiento que resultaba generado por situaciones exógenas al cliente y estaba dado en tres situaciones: dos transferencias que había realizado el BNA al Tesoro Nacional y las variaciones en el tipo de cambio que se dieron durante el año 2019”.

En su indagatoria, Alejadro Díaz dijo que su intervención constaba del control de legalidad y del análisis de la información contable del Banco Nación

Díaz también aseguró: “La información que tuve durante mi labor fue que el banco intentaba encuadrar la situación del cliente a través de un seguro de caución, y que esa situación estaba en conocimiento de la autoridad regulatoria. El síndico no debe vincularse con las actividades operativas, puesto que ello resultaría ser un condicionamiento a la hora de realizar una función técnica objetiva e independiente”, añadió.

Además, el titular de la SIGEN se refirió al mecanismo de control utilizado en organizaciones de la envergadura de Vicentin y resaltó que “casualmente” su imputación en la causa se produjo recién en el mes de septiembre del año pasado, cuando ya había sido nombrado síndico General de la Nación.

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En ese marco, señaló: “No logro comprender las imputaciones que se me puedan hacer en esta causa como consecuencia de mi rol como síndico de la empresa, siendo que me apoyé en áreas técnicas especializadas, que en ningún momento me alertaron de un posible riesgo de default, sino todo lo contrario: esos documentos reflejaban la solvencia del cliente. Por lo tanto, al no recibir ninguna alerta, nada estaba a mi alcance para actuar de manera distinta a la que lo hice”.

El eje: el rol del síndico

Según surge de la reconstrucción judicial, el foco estuvo puesto en el papel que Díaz desempeñó como síndico del Banco Nación durante ocho meses, entre julio de 2019 y marzo de 2020.

En su declaración, el funcionario sostuvo que su intervención constaba del control de legalidad y del análisis de la información contable del banco, sin facultades ejecutivas ni voto en las decisiones comerciales adoptadas por la entidad. Es decir, defendió que su rol no era resolutivo sino de control de legalidad y de fiabilidad de la información financiera emitida por el banco.

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La causa gira en torno al proceso que permitió a Vicentin acceder a financiamiento por cifras que rondaron los 300 millones de dólares

La causa gira en torno al proceso que permitió a Vicentin acceder a financiamiento por cifras que rondaron los 300 millones de dólares durante la gestión comercial de los últimos años (la empresa tenía una extensa trayectoria como cliente del Banco Nación). La Fiscalía investiga si existieron desvíos en la aplicación de normas o falta de resguardos suficientes para proteger los intereses de la entidad.

En ese esquema, el accionar de los órganos de fiscalización quedó bajo análisis.

Embargos, imputaciones y un presunto perjuicio millonario

En paralelo al avance del expediente, el Juzgado Federal N° 10 ya dispuso embargos preventivos e inhibiciones generales de bienes sobre ex directivos del Banco Nación y responsables del grupo empresario. La medida alcanzó a 18 ex funcionarios de la entidad y a empresarios de Vicentin.

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Entre los imputados, figuran el ex presidente del Banco Nación, Javier González Fraga; el ex vicepresidente Lucas Llach; y los directores Carlos Alberto Castellani, Ercilia Antonia Nofal, Miguel Ángel Arce, Guillermo Goldberg, Jorge Alberto Lawson, Marcelo Javier Pose, Javier Okseunik y Agustín Pesce.

También fueron alcanzados Juan José Fragati (gerente general), Martín Enrique González (subgerente de Banca Corporativa), Susana Graciela Ojeda (subgerente de Riesgo y Política de Crédito), Maricel Leonor Moschini (subgerente de Soporte Crediticio), José Luis Testa (gerente zonal), Luis María Celestino Restelli (gerente zonal), Darío Marcelo Giacossa (gerente de sucursal), Néstor Ariel Bled (gerente de sucursal), Alexis Diosnel Tortul (responsable de la plataforma comercial) y el propio Alejandro Fabián Díaz, en su carácter de síndico.

Javier Gonzalez Fraga era el titular del Banco Nación durante las maniobras investigadas

Por parte del Grupo Vicentin, la medida recayó sobre su presidente de la empresa, Néstor Buyatti; el vicepresidente, Alberto Julián Macua; el apoderado Herman Roberto Vicentin; y los directores Martín Sebastián Colombo, Roberto Oscar Vicentin y Máximo Javier Padoan.

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Según la resolución judicial, la “finalidad del embargo se extiende a asegurar la eventual imposición y cumplimiento del decomiso, y de esta manera impedir que se consolide el provecho del delito en cuestión”.

El juez Ercolini planteó además que deberá considerarse “la posible pena de multa que pudiera dictarse y la solidaridad en la obligación de reparar el daño que pudiera recaer sobre todos los responsables del delito”.

Agosto-diciembre de 2019: el período bajo la lupa

La resolución judicial señala que entre agosto y diciembre de 2019 —los últimos meses del gobierno de Mauricio Macri— funcionarios del Banco Nación y empresarios del Grupo Vicentin “habrían generado” que las compañías Vicentin SAIC y Algodonera Avellaneda SA defraudaran a la entidad pública por un perjuicio patrimonial de USD 304.328.665,75, suma que “hasta la actualidad continúa siendo de cobro incierto”.

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La Justicia sostiene que los funcionarios del banco “habrían omitido intimar” a las empresas por deudas vencidas y exigibles desde el 8 de agosto de 2019, originadas en préstamos concedidos como prefinanciación de exportaciones.

Banderazo en favor de la empresa santafecina Vicentin (Pablo Lupa)

El fallo también advierte que entre el 8 de agosto y el 3 de diciembre de 2019 se habrían liberado, desde dos cuentas, un total de $43.449.104.966, autorizando 125 transferencias hacia otra cuenta corriente radicada en la misma entidad. El magistrado enfatizó que “el banco carecía de facultades para cobrarse”.

Para el juzgado, existió una presunta “actuación coordinada entre funcionarios del Banco Nación y empresarios”, que habría perjudicado patrimonialmente a la entidad financiera, mediante el otorgamiento irregular de 28 préstamos por un total de USD 105.500.000, concedidos entre el 8 y el 26 de noviembre de 2019.

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A pedido del fiscal Gerardo Pollicita, Ercolini citó a declaración indagatoria a 26 personas que en 2019 integraban los directorios de la cerealera y del Banco Nación, acusadas de haber cometido un presunto fraude millonario contra el Estado.

Alejandro Díza, titular de la SIGEN en una entrevista con Infobae

Alejandro Díaz inició sus actividades como síndico del Banco Nación a mediados de julio de 2019, tan solo unos días antes de los primeros atrasos en los vencimientos de Vicentin. Luego, permaneció en su puesto durante ocho meses y declaró que, tras su salida, no tuvo intervención en los hechos posteriores.

Sobre la refinanciación recibida por Vicentin durante el mes de noviembre de 2019 y el encuadramiento de límites a través de garantías, Díaz manifestó en su indagatoria no contar con ningún elemento que hiciese presumir la existencia de riesgo crediticio, sino todo lo contrario: los informes técnicos de las áreas operativas y de supervisión indicaban solvencia del cliente, y la refinanciación generada con estas operaciones es una práctica habitual en el sistema financiero. El banco obtenía un beneficio económico y posibilitaba que el cliente presentara las garantías que se estaban resolviendo o en proceso de resolución.

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No encontré motivo para oponerme a la toma de conocimiento de esta refinanciación. Si lo hubiese hecho, no hubiese tenido elementos para defender mi posición y no hubiese cambiado el rumbo de operaciones ya concretadas”, sintetizó Díaz en su presentación.

Los allanamientos realizados en Vicentin en diciembre de 2020

En ese tablero judicial, la declaración de Alejandro Díaz marca un punto clave: el intento del titular de la SIGEN de delimitar su responsabilidad a un rol técnico y de control, basado en informes de áreas operativas que conforman el sistema de control interno de la organización y sus líneas de defensa.

El inicio de la gestión de Díaz en la SIGEN

Mientras el expediente judicial sigue su curso, puertas adentro de la SIGEN la actual conducción puso en marcha una agenda orientada —según destacan desde el organismo— a fortalecer los mecanismos de control y auditoría del sector público nacional.

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En sus primeros meses al frente del organismo, Díaz impulsó una revisión de los circuitos internos para la ejecución de auditorías, con foco en la trazabilidad de los expedientes y en la digitalización de procesos para reducir márgenes de discrecionalidad. También promovió la actualización de manuales de procedimiento y la coordinación con unidades de auditoría interna de distintos ministerios y empresas estatales, en un intento por homogeneizar criterios técnicos.

Ese perfil técnico es el que el funcionario intentó remarcar en su exposición judicial: la diferencia entre la función de control formal y la decisión política o comercial que adoptan los directorios de las entidades públicas. En el caso puntual del Banco Nación, insistió en que la sindicatura no tenía atribuciones para bloquear operaciones crediticias, sino para emitir recomendaciones y dejar constancia de observaciones, que no pudo formular porque no existían elementos ni evidencias que hicieran presagiar el colapso del cliente en cuestión

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POLITICA

El titular de la Sigen fue indagado en la causa que investiga irregularidades en la quiebra de Vicentin por su pasado en el Banco Nación

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Por su rol como síndico del Banco Nación (BNA) durante el macrismo, el actual titular de la Sindicatura General de la Nación (Sigen), Alejandro Díaz, fue indagado ayer en los tribunales de Comodoro Py en la causa que investiga un presunto acuerdo entre la empresa Vicentin y la entidad financiera para omitir el cobro de una deuda millonaria.

El expediente revisa, además, el refinanciamiento de una deuda que el BNA le otorgó a Vicentin días antes de que la empresa -que llegó a ser una de las mayores exportadoras de granos del país- declarara un “estrés financiero” e ingresara en un declive que culminaría con un concurso preventivo.

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A Díaz, que durante ocho meses representó a la Sigen en las comisiones internas del Banco Nación, se lo acusa de no oponerse a las maniobras financieras que habrían favorecido a la empresa en detrimento del Banco.

Según pudo reconstruir de distintas fuentes, Díaz se defendió en el juzgado de Julián Ercolini afirmando que no estaba facultado para tomar decisiones y que no tenía voto en aquellos encuentros. El funcionario explicó que su trabajo consistía solo en supervisar que las decisiones del banco fueran “consistentes” con los informes que se presentaban en las reuniones.

Las irregularidades de la empresa comenzaron en agosto de 2019, unos días después de que Díaz llegara al Banco Nación como representante de organismo. El primer descalce, marcó en su indagatoria, ocurrió por motivos ajenos a la empresa: los efectos inflacionarios y una reducción en el patrimonio del banco confluyeron para que un préstamo cercano a los 300 millones de dólares superara el límite establecido por el Central para los pasivos de los bancos, fijado en un 15% del patrimonio de cada entidad financiera. Esa deuda, marcó el funcionario, se había tomado antes de su llegada al Banco Nación.

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Díaz señaló que todos los informes a los que tuvo acceso indicaban que hasta ese entonces la empresa gozaba de buena salud y que, históricamente, la firma era solvente y recurría al Nación solo para estabilizar su flujo de fondos.

Desde mediados de agosto, y en medio de nuevas negociaciones para flexibilizar el tope del 15%, Vicentin comenzó con los incumplimientos en sus liquidaciones diarias, que se fueron acumulando hasta alcanzar una deuda neta de cerca de 100 millones de dólares para noviembre de 2019, mes en el cual se firma el refinanciamiento que hoy revisa la Justicia.

El ahora síndico de la Nación explicó que aquel esquema de repago no fue una mera “concesión”, sino que le reportó al BNA una ganancia de 7.5 millones de dólares.

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Su declaración forma parte de una ronda de 26 indagatorias que fueron solicitadas en la causa por el fiscal Gerardo Pollicita, que estimó el daño de la supuesta defraudación en 300 millones de dólares.

A fines del año pasado, el juez Ercolini ordenó un embargo preventivo de más de 500.000 millones de pesos contra todos los imputados en la causa. La lista incluye a las dos máximas autoridades del Banco Nación durante el periodo, Javier González Fraga -ya indagado- y Lucas Llach; otros exfuncionarios del Banco, como Díaz, y 6 directivos de la firma: Daniel Néstor Buyatti, Alberto Julián Macua, los directores Roberto Oscar Vicentin, Máximo Javier Padoan y Martín Sebastián Colombo y el apoderado Herman Roberto Vicentin.

González Fraga y Lucas LlachArchivo

“Los funcionarios del Banco de la Nación Argentina, conjuntamente a los empresarios del Grupo Vicentin, entre agosto y diciembre de 2019, habrían generado que las compañías Vicentin SAIC y Algodonera Avellaneda SA defraudaran las arcas de la entidad pública por un perjuicio patrimonial de US$304.328.665“, señaló el juez en diciembre de 2025.

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Otro de los elementos bajo revisión es el control que hizo el BNA del dinero que entraba a las cuentas de Vicentin. La entidad financiera tenía en su poder dos cuentas de garantía donde se recaudaban los fondos de la actividad comercial de la empresa.

Parte de la acusación señala que el banco omitió retener ese dinero para cobrarse los incumplimientos. En sus defensas muchos imputados sostuvieron que nadie quería trabar el normal funcionamiento de la empresa y que el banco ya se encontraba en negociaciones con la empresa para regularizar su situación.

Con el cambio de Gobierno, en junio de 2020, el entonces presidente Alberto Fernández anunció en plena la pandemia la intervención de la firma y una posible expropiación, pero finalmente dio marcha atrás con la medida, luego del ruido que generó el anuncio en la opinión pública.

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Pasado en la AFA

Hasta antes de convertirse en titular de la Sigen, Díaz, que hizo casi toda su carrera dentro del organismo de control, ocupó un cargo dentro de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), como presidente de la Comisión Fiscalizadora, un órgano encargado de supervisar la administración financiera de la institución.

En julio del año pasado, al ser nombrado por el presidente Javier Milei en el organismo de control, el funcionario pidió licencia y se apartó del cargo.

Con una carta dirigida a Tapia y al tesorero de la AFA, Pablo Ariel Toviggino, argumentó que su nuevo rol en la gestión pública le impedía abocarse a sus funciones como presidente de la Comisión Fiscalizadora, “con la diligencia, independencia y objetividad que exigen las normas profesionales aplicables y los principios rectores de la Ley General de Sociedades”.

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la causa que investiga un presunto acuerdo entre la empresa Vicentin y la entidad financiera,argumentó,Federico González del Solar,Conforme a,,Siempre insegura. La Argentina, un país especial en la guerra,,»El poder en las sombras». Piden la captura de la mano derecha del líder supremo iraní por el atentado contra la AMIA,,Revés para Tapia. La Justicia confirmó la indagatoria para el jueves por presunta evasión

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