POLITICA
Javier Milei y Santiago Caputo se acercaron a Mauricio Macri, pero la elección porteña traba un acuerdo

-¿Qué hacés acá? Mirá que este no es un encuentro de los malos…- lo chicaneó Mauricio Macri a Santiago Caputo cuando el asesor presidencial fue a saludarlo en la cena de la Fundación Libertad.
-Son todos malos- respondió Caputo, entre risas.
-Pero hay más malos y menos malos- lo aleccionó Macri apuntándole con un dedo, también pícaro.
El expresidente es un invitado histórico a las cenas de la Fundación Libertad, que habitualmente reúnen al espectro de centroderecha liberal del país y de la región. Caputo, en cambio, asistía al evento por primera vez. Decidió dar el presente cuando supo que había una mesa reservada para su equipo de tuiteros del “Salón Parravicini”, centro de sus operaciones en la Casa Rosada. Quiso marcar presencia en nombre del Gobierno (Javier y Karina Milei no asistieron para dejarle el protagonismo a Manuel Adorni, su principal candidato). Y fue con toda la intención de encontrarse con Macri. Por eso, una vez en el salón, se acercó a su mesa para saludarlo de manera amistosa. Las fotos, que obtuvo , no tardaron en circular.
Durante el resto de la cena, Caputo compartió tiempo -afuera y adentro del salón- con el titular del bloque Pro en Diputados, Cristian Ritondo. Ambos tienen excelente sintonía. Además, Ritondo es la persona que Macri eligió para que lleve adelante las negociaciones con La Libertad Avanza en pos de un acuerdo electoral en la provincia de Buenos Aires.
Caputo es un provocador y siempre se sacó chispas con Macri (sus encuentros a solas nunca terminaron bien; habitualmente hablan mal uno del otro). Pero, en el fondo, el asesor presidencial considera necesario un acuerdo con los amarillos en la provincia para garantizar un triunfo sobre el peronismo y, sobre todo, para acumular más manos en el Congreso que faciliten la aprobación de las reformas que quiere pasar Milei (la previsional, la laboral y la fiscal). El asesor quiere que la coalición política lleve el nombre de La Libertad Avanza (LLA), por un tema de marca, y detesta pensar en la idea de que el macrismo se inmiscuya en la gestión. Pero entiende que seguirá necesitando de Pro como aliado para la segunda mitad del mandato libertario.
El gesto de acercamiento que hizo en la gala de la Fundación Libertad debe leerse en esa clave. También -sobre todo- como un mensaje político hacia adentro del Gobierno, en medio de la extrema tensión que Caputo atraviesa con los armadores territoriales de La Libertad Avanza, encarnados en Lule y Martín Menem y en Sebastián Pareja. Los “karinos” son más reacios a repartir lugares y están muy enfocados en ganar presencia a nivel local.
La diferencia de criterios al interior del Gobierno volvió a evidenciarse hoy. Horas después del abrazo de Macri y Caputo, Pareja lanzó en declaraciones al medio bahiense La Brújula 24: “Nuestra boleta será de La Libertad Avanza, no habrá coalición entre partidos”. El armador ahuyentó la posibilidad de alcanzar una coalición electoral e institucional entre violetas y amarillos y, lejos de cualquier gesto amistoso, puso una pared con Macri. “A los de Pro no necesitamos comprarlos, estaban regalados”, acometió.
¿Reunión Milei-Macri?
Las escenas confusas de las últimas semanas incrementan en ambas terminales la ansiedad política por un eventual encuentro entre Milei y Macri que ayude a ordenar el panorama entre los aliados. El Presidente y el expresidente, además de cultivar un buen vínculo personal, coinciden -en el trazo grueso- en la necesidad de unirse contra el peronismo. Pero hoy están lejos de apaciguar los ánimos desde la cúpula y de darle un ordenamiento a sus partidos. Hace ocho meses que no se ven cara a cara.
En el ínterin, tuvieron sus primeros cruces públicos. Macri dijo que los referentes de Pro que se integraron al Gobierno fueron “comprados” (en contraposición a los que tienen “convicciones”) y Milei le pidió que “muestre la factura”.
Ese lugar de confrontación con su antecesor, sin embargo, no le queda cómodo al Presidente. En la última entrevista que brindó desde Roma, después de aquel cruce, el jefe de Estado buscó aplacar la tensión. “Esto es parte de la campaña, después va a bajar toda la espuma de esto y se van a acomodar los tantos y vamos a estar juntos como corresponde y listo”, dijo.
Un ladero de Macri reconoció: “Milei sale del tema rápido cuando le piden confrontar con Mauricio”.
Tanto en LLA como en Pro hay un diagnóstico en común: no habrá cumbres de cúpula ni avances concretos hasta después de la elección porteña que se celebra dentro de 20 días.
“No descarto una reunión entre Mauricio y Milei para después del 18 de mayo. En el fondo, todos sentimos que hay que dejar pasar la elección de la ciudad. Porque en la provincia vemos que el kirchnerismo está enquilombado. Si nosotros no vamos juntos, ayudamos al peronismo”, dijo un importantísimo referente de Pro a .
Lo mismo soltó un colaborador de la Casa Rosada: “Con el resultado de la ciudad sobre la mesa vamos a ver cómo negociamos”. La disputa entre Pro y LLA en la Capital Federal se convirtió en el principal atractivo de la elección porteña a legisladores. Su competencia favorece un primer puesto para el PJ, que encabeza Leandro Santoro, pero la clave pasa por demostrar quien manda en la cuna del macrismo.
Una vez superada la instancia porteña, vendrá la puja de fondo sobre la naturaleza de la eventual alianza electoral entre violetas y amarillos. La discusión no está saldada. Karina Milei, dueña de la lapicera libertaria, no tiene ningún interés en hacer un acuerdo entre partidos que implique resignar el sello LLA. Y Macri reclama un acuerdo institucional que lo incluya (directa o indirectamente) a él como presidente de Pro en la mesa de decisión.
Esta mañana hablaron en representación de una y otra terminal Guillermo Francos y Fernando de Andreis. El jefe de Gabinete libertario señaló, en la misma tónica que Milei: “No tengo información concreta, pero no me sorprendería que haya un encuentro (entre Macri y Milei) como hubo en el pasado. Hubo también algunas rispideces, pero no entre los presidentes, sino entre algunos dirigentes. Vamos a encontrar una solución”.
Por su parte, De Andreis, mano derecha de Macri, puso más reparos: “El 8 de enero Milei dijo que quería un acuerdo en todo el país o nada y Mauricio designó cinco personas para empezar a trabajar en una alianza electoral con LLA. Pero no pasó nada”.
POLITICA
Liberaron a Nahuel Gallo, el gendarme argentino detenido en Venezuela por el régimen de Maduro

El gendarme argentino Nahuel Gallo fue liberado este domingo por el gobierno venezolano, tras permanecer desde diciembre de 2024 —448 días— detenido por orden del régimen de Nicolás Maduro. En aquel momento, luego de días de incertidumbre sobre su paradero y del reclamo de sus allegados para que interviniera el Gobierno argentino, las autoridades del país caribeño informaron que estaba alojado en el penal El Rodeo I.
“Acabo de hablar con Nahuel Gallo y puedo informarles que ya está volando hacia la Argentina. Estamos profundamente emocionados. Víctor podrá abrazar a su papá en pocas horas”, escribió su mujer María Alexandra Gómez a través de las redes, donde también extendió su agradecimiento.
El avión en el que está de vuelta Gallo a la Argentina pertenece a Baires Fly, una empresa asociada al titular de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Claudio “el Chiqui” Tapia. De hecho, fue el máximo ente del fútbol nacional el que emitió un comunicado oficial al respecto de la liberación del gendarme, con una imagen del oficial excarcelado junto a autoridades de la AFA.
“Expresamos nuestro más sincero agradecimiento a la señora presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, por su sensibilidad y disposición para atender esta situación, demostrando que el deporte también puede ser un puente efectivo para el entendimiento y la cooperación para una acción humanitaria de esta envergadura. Asimismo, reconocemos a la Federación Venezolana de Fútbol (FVF) por facilitar el contacto que permitió este acercamiento, reafirmando que los lazos construidos a través del fútbol pueden contribuir positivamente al bienestar de nuestras naciones”, reza el comunicado publicado en la página de la AFA.
Este domingo al mediodía comenzaron a circular versiones sobre su liberación y un eventual regreso a la Argentina. Con el correr de las horas, la noticia fue confirmada oficialmente. Más temprano, su esposa, María Alexandra Gómez, había señalado: “A esta hora no tenemos mayor información sobre el paradero de Nahuel, pero estamos esperando noticias positivas después de 448 días de injusticias”.
Gallo prestaba servicio en Mendoza y residía en la localidad de Uspallata antes de su detención. Al momento de ser arrestado, en la frontera entre Venezuela y Colombia, se encontraba de licencia para visitar a su familia. La Cancillería argentina había indicado entonces que las autoridades venezolanas lo acusaban de espionaje.
Noticia en desarrollo
March 1, 2026,pic.twitter.com/TisulVGPMp,December 13, 2024,Venezuela,Conforme a,Venezuela,,»No tenemos mayor información», Crecen las expectativas y versiones por la posible liberación de Nahuel Gallo en Venezuela,,En un estudio de radio. Video: así fue el emocionante momento en el que la esposa de Nahuel Gallo escuchó la voz del gendarme luego de 445 días,,“Interfiere con su derecho”. Aseguran que Maduro no tiene plata para pagar su defensa en Nueva York
POLITICA
Liberaron al gendarme argentino Nahuel Gallo tras estar secuestrado 448 días por el régimen chavista en Venezuela

El gendarme argentino Nahuel Gallo fue liberado después de 448 días de una pesadilla inenarrable en Venezuela. El cabo primero de la Gendarmería Nacional Argentina dejó la cárcel El Rodeo 1, donde estuvo secuestrado sin comunicación con su familia, sin un proceso formal público, ni asistencia legal propia ni consular.
Gallo fue víctima de desaparición forzada por una dictadura narcoterrorista que fue descabezada y que abrió sus cárceles como un gesto calculado, después de la espectacular incursión militar que llevó desde Caracas a Nueva York a Nicolás Maduro. Tres semanas después del ese operativo, y en medio de un proceso de liberaciones que lleva adelante el régimen, el argentino retornó al país para reencontrarse con su pequeño hijo, Víctor, con su pareja, María Alexandra, y con su madre, Griselda, que no se doblegaron y reclamaron sin respiro su liberación. Fueron 428 días. 10.750 horas interminables.

El primer indicio de su liberación había ocurrido esta misma semana, cuando pudo comunicarse por primera vez con su mujer, María Alexandra. Ocurrió en medio de una entrevista radial. Infobae habló con ella poco después. Por el teléfono se escuchaban risas, alegrías y una mezcla de alivio y esperanza. Esa llamada había confirmado dos cosas, después de tanta desolación: que Agustín Nahuel Gallo estaba vivo y que, efectivamente, estaba en El Rodeo 1.
Para que esa comunicación ocurriera, pasaron muchas cosas, pero una fue central: todos los extranjeros que estaban allí comenzaron una huelga de hambre para exigir que se les aplique a ellos tambien la ley de amnistía que el régimen había aprobado para los presos políticos. Habían pasado varios días sin comer y el régimen decidió aflojar las cadenas. Es una apertura, sin embargo, que se logró por necesidad y urgencia, más que por convicción.
La caída de Maduro y la liberación
Todavía está vivo el recuerdo del operativo militar que sacó a Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, de su alcoba para llevarlos a los tribunales estadounidenses para dar cuenta de sus crímenes de Estado y de los otros, principalmente, conspiración, narcotráfico y terrorismo.

La noticia llegó como llegan las cosas que durante mucho tiempo se temieron imposibles: con alivio, pero también con cautela. Para la familia, la confirmación fue una explosión de alegría inmediata y un alivio después de una pesadilla interminable, donde los peores miedos aparecieron una y otra vez. Es que Gallo no estuvo detenido: fue víctima de desaparición forzada, de un secuestro político.
Para comprender el espesor real de esos 448 días, hay que retroceder. Volver al punto exacto en el que la espera dejó de ser una expectativa y pasó a ser un abismo. Volver al día en que Nahuel debía llegar y nunca llegó.
Pero antes de reconstruir esa historia, hay que recordar que el gendarme fue un instrumento de la narcodictadura venezolana para desafiar a la Argentina gobernada por Javier Milei, quien siempre mantuvo una posición crítica sobre la naturaleza ilegal e ilegítima del régimen. En el medio de esta historia tenebrosa hubo acusaciones infundadas de magnicidio, la embajada en Caracas asediada, la ruptura de relaciones diplomáticas y una confrontación abierta.
La reconstrucción de un calvario

María Alexandra Gómez lo esperaba en Anzoátegui, adonde vivía entonces su madre y a quien había ido a visitar. Era febrero y hacía calor. La casa estaba ordenada de una manera especial, no perfecta, sino preparada. Víctor, que tenía poco más de un año, no entendía del todo qué significaba esa espera, pero percibía el clima. Los padres habían contado los días para el reencuentro, hablado de horarios, de recorridos, de detalles mínimos. El viaje de Nahuel no tenía ningún misterio: cruzar la frontera, llegar, reencontrarse. Había pedido autorización a la Gendarmería -estaba destinado en Uspallata, Mendoza- realizado todos los trámites correspondientes, como presentar una invitación, autorización especial y tenía previsto ingresar por un paso fronterizo formal.
Ese día, el contacto fue normal al principio. Un mensaje breve y tranquilizador. Un problema menor en la frontera, una demora. Nada que encendiera alarmas. En Venezuela, incluso lo irregular suele presentarse como cotidiano. Con el correr de las horas, el tono cambió. El último mensaje fue corto, impreciso y definitivo: “Me están llevando”. No dijo quiénes. No explicó por qué. No hubo tiempo para preguntas. Después, el silencio.
María Alexandra pasó ese día entero esperando que apareciera, esperando que sonara el teléfono, esperando una explicación mínima. La tarde avanzó sin respuestas. La noche llegó con una sensación que no se parecía a nada conocido. Víctor se durmió sin su papá. Ella no durmió.
Las primeras horas estuvieron atravesadas por la incredulidad. La idea de que se tratara de una detención administrativa, de un trámite migratorio que se resolvería pronto, funcionó como un refugio mental. Durante los primeros días, esa hipótesis permitió sostener la calma. Los días pasaron. Nadie llamó. Nadie explicó nada. Ninguna oficina respondió. El silencio empezó a ocuparlo todo.
Con el correr de los días, la palabra empezó a asomar, primero de manera esquiva, después con más fuerza: desaparición. Mucho tiempo después se supo que Nahuel había recorrido varios centros de detención, hasta que llegó a su sitio defintivo: el penal de El Rodeo I. Saber dónde estaba no trajo alivio. Confirmaba que estaba vivo, pero también que había quedado atrapado en uno de los engranajes más duros del sistema represivo venezolano, un lugar donde el tiempo se estira y la ley no existe.
El Rodeo I es una cárcel donde están alojados presos políticos, mientras que los extranjeros estaban a cargo del temible DGCIM (Dirección General de Contrainteligencia Militar), que forma parte del aparato represivo que comanda el peligroso Diosdado Cabello.
María Alexandra entendió entonces que su vida también había cambiado. Seguía en Anzoátegui, con su hijo pequeño, en un país donde reclamar podía ser peligroso. Empezó a recorrer oficinas, fiscalías, dependencias de seguridad y ámbitos diplomáticos. Cada puerta era una posibilidad mínima. Cada respuesta, cuando existía, era vaga. Promesas sin plazos. Frases hechas. Ninguna certeza.
En febrero tomó una decisión difícil pero inevitable: mudarse a Caracas. No fue una mudanza planificada, sino un movimiento inevitable. Entendió que, si quería seguir reclamando, tenía que estar cerca de los lugares donde se concentraba el poder. Empacó lo indispensable, se llevó a Víctor y dejó atrás la casa donde había esperado a Nahuel. Llegó a una ciudad más hostil, más vigilada, más cargada de tensión.
En Caracas, la rutina se volvió un peregrinaje. Oficinas de gobierno, organismos de seguridad, fiscalías y dependencias diplomáticas. Entrar, explicar, insistir, esperar. Salir sin respuestas. Volver al día siguiente. Repetir. Durante meses, María Alexandra hizo ese recorrido con su hijo de la mano o en brazos. Víctor aprendió a esperar en pasillos, a dormir siestas improvisadas, a adaptarse a una vida sin horarios claros.

Mientras tanto, el régimen avanzaba con su relato. El 6 de enero del año pasado, Nicolás Maduro acusó públicamente a Nahuel Gallo de formar parte de una conspiración para asesinar a Delcy Rodríguez. No presentó pruebas ni abrió una causa judicial real. Fue una acusación política, diseñada para justificar el secuestro y enviar un mensaje. Para María Alexandra, ese fue un punto de inflexión. Entendió que Nahuel no era un detenido común, sino un rehén.
Las amenazas comenzaron a aparecer de manera indirecta: advertencias, silencios que decían más que las palabras, miradas que se repetían, gestos que no necesitaban explicación. La idea de que quedarse en Venezuela ya no era seguro se volvió cada vez más concreta. Pero irse también implicaba un riesgo: salir sin autorización, sin anunciarlo, sin dejar rastros.
Durante esos meses, Víctor siguió creciendo. Dijo nuevas palabras, cambió de talle, empezó a señalar fotos y a decir “papá”. Pasó dos Navidades sin él. En la primera, María Alexandra armó el árbol como pudo. En la segunda, dudó, pero lo hizo por su hijo. Pasaron dos fines de año sin brindis completo, dos veces mirar el reloj a las doce y pensar en alguien que no estaba, dos cumpleaños celebrados sin la presencia que debía estar ahí.
A fines de mayo, la decisión ya estaba tomada: no estaban dadas las condiciones para quedarse. Después de meses de puertas cerradas y silencios calculados, María Alexandra entendió que la lucha debía continuar desde otro lugar. Se organizó entonces un operativo secreto de extracción. No fue una salida común. No hubo anuncios ni despedidas. Participaron el Ministerio de Seguridad argentino —que en ese momento estaba a cargo de Patricia Bullrich—, el apoyo de Estados Unidos y la colaboración de Colombia.
La salida fue por Cúcuta. De allí, el traslado a Bogotá, luego una escala en Panamá y finalmente Buenos Aires. Todo el recorrido se realizó con extremo cuidado, siempre junto a su hijo, Víctor Benjamín, sin margen para errores ni certezas absolutas, con la convicción de que quedarse ya no era una opción.
En paralelo, Nahuel seguía preso.
En El Rodeo I, los días no se contaban: se soportaban. Interrogatorios, traslados, aislamiento. La falta de información era parte del castigo. Durante largos períodos, no supo qué pasaba afuera. No sabía si su pareja y su hijo estaban a salvo. No sabía si alguien seguía reclamando por él. En algún punto, entendió que su libertad no dependía de una causa judicial, sino de una negociación política. Que su cuerpo era una ficha.
No fue el único. En mayo, otro argentino, Germán Giuliano, fue capturado mientras navegaba frente a las costas venezolanas. Dos historias distintas, una misma lógica: extranjeros tomados como rehenes para ganar margen frente a la presión internacional.
Esa presión creció con el paso de los meses: reclamos diplomáticos, denuncias en organismos internacionales, exigencias públicas. Donald Trump reclamó la liberación de presos políticos y extranjeros. El régimen resistía, negociaba, ganaba tiempo.
Hasta que el tablero se rompió.
La incursión militar que terminó con la captura de Nicolás Maduro cambió el escenario. El líder de la dictadura narcoterrorista fue sacado de Caracas y trasladado a Nueva York, donde espera un juicio por narcotráfico. El régimen quedó descabezado. Delcy Rodríguez asumió el control de un gobierno provisional sin legitimidad plena. En ese contexto, liberar rehenes se volvió una necesidad política.
El anuncio lo hizo Jorge Rodríguez. Fue frío y burocrático. Habló de razones humanitarias, evitó reconocer el secuestro y la palabra desaparición forzada.
Para la familia, la noticia no fue un estallido. Fue un alivio tardío, llantos contenidos, incredulidad y miedo a que algo fallara. Después de casi 10.800 horas de secuestro, incluso la alegría necesitará tiempo para asentarse.
Ahora empieza otra cuenta regresiva: la del abrazo, la de un padre que volverá a ver a su hijo después de dos Navidades, dos fines de año, unos 450 días de ausencia forzada. Víctor cumplirá tres años el 21 de enero. A partir de ahora, su papá estará ahí.
La historia de Nahuel Gallo no termina con su liberación. Quedan marcas, secuelas, preguntas. Pero queda algo firme: fue secuestrado por una dictadura narcoterrorista y sobrevivió gracias a la presión internacional y a una familia que nunca aceptó el silencio.
Nahuel volverá. Y con él, una verdad incómoda: mientras existan regímenes que usan personas como rehenes, ningún viaje es solo un viaje. Puede ser una pesadilla.
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POLITICA
El Gobierno sigue de cerca la liberación de un grupo de presos en Venezuela y mantiene cautela por Nahuel Gallo

El Gobierno monitorea la liberación de un grupo de presos en Venezuela y mantiene una postura de máxima cautela sobre el caso de Nahuel Gallo, que está detenido desde diciembre de 2024. Internos del penal de El Rodeo I aseguraron a sus familiares que el gendarme fue trasladado junto a dos colombianos.
En el Ejecutivo esperan que haya excarcelaciones a través de Colombia en las próximas horas, pero advierten que “no hay ninguna confirmación” de que Gallo salga del territorio venezolano en el corto plazo. “Estamos siguiendo el minuto a minuto”, expresan en Nación.
Leé también: Trump confirmó que el líder supremo de Irán murió en los ataques coordinados de Israel y EE.UU.
La Casa Rosada mantiene contacto constante con agencias de inteligencia y servicios de países aliados, como Italia, Estados Unidos y Suiza. sostienen que hubo un ultimátum de los Estados Unidos a Delcy Rodríguez para que acelere las liberaciones de presos luego de la sanción de la Ley de Amnistía.
Según pudo saber TN, los integrantes del gabinete evitan pronunciarse públicamente hasta contar con confirmaciones verificables, por temor a que declaraciones prematuras puedan complicar los avances sobre la situación de Gallo.
Noticia que está siendo actualizada.-
Gobierno, Venezuela, Nahuel Gallo
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