POLITICA
Juan Monteverde, el joven que nació en la izquierda universitaria y se alió al peronismo para ganar en Rosario

Horas después de la victoria en Rosario, Juan Monteverde, líder de Ciudad Futura, una agrupación de centroizquierda que se alió al peronismo en las últimas dos elecciones, recibió el llamado de Cristina Kirchner desde su departamento del barrio de Constitución, donde cumple la detención domiciliaria. Después del triunfo, Monteverde contó que habló con la expresidenta sobre “la crisis de representación” que asomó en esta elección, donde en Rosario sólo fue a votar el 48 por ciento de los ciudadanos. “Coincidimos en discutir desde la política lo que se hizo mal. Fue una discusión más profunda que coyuntural”, explicó Monteverde este lunes.
En el último tramo de la etapa proselitista, el fallo de la Corte Suprema de la Nación contra Cristina Kirchner se metió en la campaña electoral rosarina. Tanto los candidatos de La Libertad Avanza como del oficialismo provincial, de Unidos para Cambiar Santa Fe, salieron a arrinconar a Monteverde y a ligarlo con la figura de la expresidenta y del kirchnerismo.
El postulante del frente “Más para Santa Fe” bajó el perfil proselitista para evitar hablar de Cristina Kirchner, algo que en los medios le iban a preguntar, y no responder a las acusaciones, que muchas de ellas, eran falsas, según él.
Como Monteverde no es un nacido y criado en el peronismo, sino un aliado, esa postura, de no hablar todo el tiempo de la detención de la expresidenta, molestó a algunos integrantes del núcleo duro kirchnerista, que pedían un mayor alineamiento y compromiso del líder de Ciudad Futura. Algo similar había sucedido en 2023 con Juan Grabois, al que le pidieron en plena campaña electoral que bajara un acto en Rosario para que no se mezclara con la campaña de Monteverde, que peleaba la intendencia con Pablo Javkin, que le ganó por menos de dos puntos. En ese momento, desde el oficialismo ligaban a Monteverde con Grabois y la toma de tierras.
Desde aquel episodio, Grabois se alejó de Ciudad Futura, un espacio político con el que había mucha afinidad y trabajos en conjunto. Gente del entorno del líder de UTEP, que estaba en el gobierno de Alberto Fernández, le había otorgado fondos para un proyecto social de alto impacto en Nuevo Alberdi, que tras la gestión del Frente de Todos quedó a medio camino. En la presentación de su libro en Rosario, Grabois fue punzante para describir la relación que se había quebrado con Monteverde: “Yo no estuve acá durante la campaña del frente del que nosotros participamos por la intendencia porque me lo pidieron, aquellos que yo creía que eran mis amigos”.
Los rivales intentaron durante esta última campaña pegar a Monteverde al kirchnerismo. Pero el actual concejal de Ciudad Futura tiene una biografía y una carrera política propia, que nació por fuera de ese espacio. Y más que con el kirchnerismo, Monteverde se alió con el ala más conservadora del peronismo en Santa Fe, que la encarnan el senador Armando Traferri, imputado como jefe de una asociación ilícita en la que habría pagado sobornos a dos fiscales, y la exjueza Alejandra Rodenas, exvicegobernadora de Omar Perotti. También selló una alianza con dirigentes del Movimiento Evita.
Monteverde, de 40 años, es diseñador gráfico y comunicador social, egresado de la Universidad Nacional de Rosario. Hace casi dos décadas comenzó con un grupo de estudiantes a involucrarse en los problemas urbanos de la ciudad, a través de la agrupación Giros, donde militaban en su mayoría jóvenes universitarios. Ese grupo político tomó notoriedad por fuera del espacio universitario cuando tomaron un tambo en Nuevo Alberdi, en un predio que estaba en riesgo de desalojo para una urbanización. En ese lugar, conformaron la Cooperativa de Trabajadores Rurales Unidos (más conocida como “Cooperativa La Resistencia”) y a partir del tambo montaron una pequeña fábrica láctea, instalada a menos de cien metros del sector de ordeñe, que industrializa 700 kilos de queso por semana y otros 400 de dulce de leche. El extenso conflicto por las tierras se solucionó en 2021, y los militantes de Giros salieron victoriosos al quedarse con las tierras.
Con esa base que habían construido con Giros, con campañas de comunicación políticas muy novedosas y moderadas para la época, Monteverde saltó a la política tradicional, con la construcción de un frente llamado Ciudad Futura. En 2015 fue elegido concejal de Rosario y renovó su banca en 2019. Cuando llegaron a ese lugar institucional desde la militancia de base, los dirigentes de ese espacio decidieron que todo aquel que llegara a ser electo concejal o en cualquier cargo tenía que donar el 50 por ciento del sueldo.
“Estos fondos se utilizan para financiar proyectos territoriales y actividades sociales. Durante la pandemia, por ejemplo, este fondo se utilizó para reforzar la asistencia alimentaria en comedores”, señalaron en ese espacio político.
Desde 2009 no se elegía exclusivamente concejales, y sin embargo, Monteverde logró instalar la idea de que lo que estaba en juego era quién gobernaría Rosario. Su campaña apeló a un discurso de cambio profundo, con eje en la cercanía con los problemas cotidianos y en la necesidad de romper con el “ciclo de gestiones fallidas”, que, a su juicio, representa el oficialismo municipal.
Su irrupción obligó al resto del tablero político a repensar estrategias. Ni la campaña de Javkin, con respaldo del gobernador Pullaro, ni el discurso rupturista de los libertarios lograron opacar su ascenso. En parte, esto se debe a que Monteverde no sólo habló de lo nacional sino que se enfocó en problemas concretos de la ciudad: la basura, el transporte y el caos urbano por las obras.
En las últimas dos campañas electorales Monteverde cambió su imagen personal ante la escena pública. Abandonó la campera de jean y las remeras para vestirse con saco y camisa, y empezó a visitar lugares que jamás había pisado, como la Bolsa de Comercio o a reunirse con empresarios que estaban en las antípodas de sus proclamas políticas. Ese cambio también se dio en las alianzas, por ejemplo, con el peronismo. Porque en ese sector político están seguros que sin una alianza, como hizo Hermes Binner en los 90 con radicales y demoprogresistas, es casi imposible ganar la intendencia de la ciudad de Rosario.
Esa búsqueda de ampliar su radio político se cristalizó en su discurso después de obtener el triunfo en las elecciones del domingo pasado. “Militamos, estuvimos en los barrios, nos acercamos después a partidos políticos. En Rosario hace mucho que gobierna el mismo frente, llego el tiempo de un cambio. Si gobiernan las minorías es porque las mayorías están divididas. La gente cada vez trabaja más y siente que cada vez tiene menos. Esa mayoría no es de un solo partido e ideología. Por eso buscamos un espacio donde hay de todo, que es lo más parecido a nuestra gente. Por eso todos mis adversarios se pusieron de acuerdo de que los problemas de Rosario son por nuestra culpa, y nosotros jamás gobernamos. Nos etiquetan de kirchneristas”, aseguró.
POLITICA
Reforma laboral: Karina Milei y Manuel Adorni planean ir al Senado para presenciar el cierre del debate

Luego de una extensa jornada legislativa en la que el Gobierno puso a prueba los acuerdos a los que llegó con los diferentes sectores políticos, Karina Milei y Manuel Adorni decidieron ir al Congreso para presenciar el cierre del debate por la reforma laboral, en la antesala de la votación del proyecto que recibiría media sanción durante la madrugada.
De acuerdo con lo que precisaron a Infobae fuentes cercanas a los protagonistas, la secretaria general de la Presidencia y el jefe de Gabinete se trasladarían hasta el Senado un poco antes de la medianoche.
De esta manera, se sumarán a otros referentes del oficialismo que se encuentran desde temprano en el lugar, como el ministro del Interior, Diego Santilli; el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt, y el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem.
Tal como había anticipado este medio, el propio presidente Javier Milei le había ordenado a los integrantes de la mesa política libertaria instalarse en el recinto durante el tratamiento de la norma, para evitar imprevistos.

Se prevé que el arribo de los funcionarios se dé en el marco de un fuerte operativo de seguridad, debido a que en las inmediaciones del Palacio Legislativo se vienen registrando desde hace horas graves incidentes como consecuencia de los disturbios ocasionados por algunos manifestantes, que incluso arrojaron bombas molotov.
El choque entre la Policía y los agresores provocó hasta el momento que alrededor de seis uniformados terminaran heridos y al menos quince personas fueran detenidas.
Dentro del Congreso, en tanto, los senadores continuaban discutiendo la reforma laboral, la cual tuvo cerca de 28 cambios con respecto al texto original, que fueron aceptados por el Gobierno para conseguir el respaldo de los espacios aliados.
Los últimos legisladores en tomar la palabra serán la radical Silvana Schneider, la peronista Juliana Di Tullio y los libertarios Agustín Monteverde y Ezequiel Atauche.

Para este entonces se prevé que en los palcos ya estarán ubicados la secretaria general y el jefe de Gabinete, quienes supervisarán el cierre y se garantizarán de que estén los votos para la media sanción.
El único integrante de la mesa política que no estará en el Senado será el asesor presidencia, Santiago Caputo, quien se quedó en la Casa Rosada para continuar trabajando desde allí.
Ya por la madrugada, hablarán los jefes de los bloques, entres ellos del Frente PRO, Martín Goerling Lara; de Convicción Federal, Fernando Salino; de la Unión Cívica Radical (UCR), Eduardo Vischi; del Justicialismo, José Mayans, y -finalmente-, de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich.
Las autoridades nacionales confían en que el proyecto será aprobado en general, mientras que durante el tratamiento en particular de los capítulos, se realizarán las modificaciones previamente acordadas con los aliados.
Los gobernadores, empresas, bancos y los gremios fueron los principales beneficiados con los retoques que se hicieron en los últimos días, aunque en algunos casos se matizaron varios puntos de la medida original.

Entre otros puntos, el oficialismo aceptó eliminar el artículo que proponía reducir del 30% al 27% las alícuotas del Impuesto a las Ganancias para sociedades y que afectaba las cajas provinciales.
Asimismo, se confirmó la bancarización y se descartó el uso de billeteras virtuales para el pago de salarios, mientras que la derogación de los estatutos y regímenes especiales entrará en vigencia 180 días después de la sanción de la ley.
En tanto, el aporte solidario a los sindicatos se mantendrá durante dos años, aunque con un tope del 2% (actualmente, algunos gremios perciben hasta el 4 por ciento).
Además, no avanzó el artículo que proponía reducir las cargas patronales para las obras sociales: se mantendrá en 6% y no bajará al 5%, como establecía el proyecto original.
Se incorpora la palabra “especialización” a los programas, cursos o seminarios cuyo otorgamiento o pago debe documentarse contra recibo y se exige que el pago de gastos de sepelio de familiares a cargo del trabajador esté debidamente documentado mediante comprobante.
Antes de ingresar al Senado, Bullrich, se mostró confiada de cara a la sesión, afirmó que el proyecto “ha tenido una participación de todos aquellos que son reformistas, que quieren que el país avance” y aseguró que el oficialismo espera una votación favorable.
Mesa Política
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Reforma laboral: en medio de presiones y negociaciones, el oficialismo se encamina a aprobar el proyecto en general

Sin contratiempos a la vista, aunque con un texto sometido a los vaivenes y tironeos de presiones políticas, económicas y sectoriales, el oficialismo libertario se encamina a conseguir la aprobación de la reforma laboral en el Senado como corolario de un extenso debate en el que casi no hubo lugar para los grises, que dividió al recinto de la Cámara alta entre los que apoyan las modificaciones al marco normativo impulsado por el gobierno de Javier Milei y el kirchnerismo, que las rechaza.
Según pudo saber , la votación en general se espera para después de la medianoche; y la aprobación definitiva, con los cambios que se le introducirán al proyecto en el recinto, para bien avanzada la madrugada.
Esto es así por la estrategia adoptada por el bloque Justicialista que, ante la inminencia de una nueva derrota legislativa a manos de un oficialismo en minoría, adoptó como último recurso extender lo máximo posible el debate, anotándose 19 de los 21 senadores kirchneristas en la lista de oradores.
El texto que finalmente saldrá del Senado en revisión con destino a la Cámara de Diputados es, todavía, un albur. Lo único concreto es que se respetará la eliminación del artículo que reducía el Impuesto a las Ganancias del 35% al 31%, reclamada por los gobernadores provinciales y que terminó por darle a la jefa de los senadores oficialistas, Patricia Bullrich (Capital), los votos que necesitaba para darle luz verde a la reforma laboral en el Senado.
Mientras tanto, el frenesí de las negociaciones siguió durante toda la jornada. Mientras se agotaba la lista de 43 senadores que participaron del debate en general, en el despacho de la jefa del bloque oficialista del Senado se seguían discutiendo modificaciones con funcionarios del Poder Ejecutivo, como el ministro del Interior, Diego Santilli, como protagonistas.
Incluso los cambios anunciados por Bullrich en la tarde del martes como resultado de las extensas negociaciones que mantuvo durante las últimas tres semanas con los representantes de la oposición dialoguista, fueron puestos en duda durante la jornada.
Así, por ejemplo, a media tarde corrió fuerte el rumor, al extremo que llevó a enojar a algunos aliados, de que se daría marcha atrás de manera definitiva con la eliminación de los aportes obligatorios que algunos gremios le cobran de manera compulsiva a los trabajadores.
También hubo fuerte presión a favor de que las billeteras virtuales puedan ser usadas para el pago de los salarios, tal como establecía la versión original del proyecto enviado por el Gobierno al Congreso y que tiene en el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, a su principal impulsor.
Uno de los “nuevos” cambios que se incorporarían al proyecto en el recinto sería la aprobación del convenio firmado entre la Nación y la Ciudad de Buenos Aires para el traspaso del fuero laboral al ámbito porteño. La idea que manejaba Bullrich es incluir la ratificación parlamentaria del acuerdo como un artículo más de la reforma laboral.
La medida es resistida por los magistrados, que se niegan a perder su condición de jueces nacionales y promete convertirse en polémica.
Fuentes legislativas alertaban que no puede tratarse el tema, ya que el proyecto de ley de ratificación del acuerdo que envió el Gobierno al Senado ingresó como un expediente aparte que, además, no se encuentra habilitado para su tratamiento en sesiones extraordinarias.
Gustavo Ybarra,Conforme a
POLITICA
Milei sigue la sesión por la reforma laboral desde la Quinta de Olivos y envió a funcionarios clave al Senado para asegurar los votos

Javier Milei seguirá desde la quinta de Olivos la sesión del Senado en la que el oficialismo busca darle media sanción a la reforma laboral. El presidente no tiene agenda prevista afuera de la residencia presidencial y mantendrá contacto con los integrantes de la mesa política que se trasladarán al Senado.
Se trata del ministro del Interior, Diego Santilli, del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y del subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo “Lule” Menem, que trabajan en conjunto con la jefa de bloque de La Libertad Avanza en la Cámara Alta, Patricia Bullrich. En Nación mantienen la postura de que cuentan con el respaldo de 44 senadores para la sesión de hoy.
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Son los funcionarios que encabezaron las negociaciones con los senadores aliados, opositores, gobernadores y sindicatos, que terminaron con más de 28 modificaciones dentro del proyecto final. Se confirmaron también las presencias del jefe de gabinete, Manuel Adorni, y de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, en el Congreso.
En la Casa Rosada evitan anticipar movimientos y sostienen que cualquier decisión dependerá del clima en el recinto y de cómo evolucione la votación en particular. En distintos sectores de Balcarce 50 sostienen además que no está previsto que el asesor Santiago Caputo se involucre en las negociaciones.
El Gobierno monitorea también los avances de la movilización que convocó la Confederación General del Trabajo (CGT) y advierte que no espera tensiones con el operativo antipiquete del Ministerio de Seguridad. “No tenemos indicios de que vaya a haber caos”, agregan.
El Ejecutivo eliminó ayer del proyecto el artículo que contemplaba cambios en el Impuesto a las Ganancias para sociedades -el principal reclamo de los gobernadores por su impacto en la coparticipación- y aceptó una serie de modificaciones en el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), en los aportes sindicales y en el esquema de financiamiento de las obras sociales.
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Bullrich fue la encargada de anunciar los cambios y de coordinar el poroteo con la UCR, el PRO y otros bloques provinciales. La Casa Rosada definió además extender un día las sesiones extraordinarias para llegar con los tiempos del tratamiento de la reforma laboral en la Cámara de Diputados.
En Balcarce 50 buscan que el texto que se apruebe en el Senado sea convalidado luego por Diputados sin modificaciones, para evitar que el proyecto deba volver a la cámara de origen y se dilaten los tiempos. Ponen la mira también sobre la votación de la Ley Penal Juvenil y del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur de este jueves.
Javier Milei, reforma laboral
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